Tú eres mi hija amada

Contemplar lo que dice Oseas 2,21–22 en esta fiesta del Bautismo del Señor es profundamente bello:

«Te desposaré conmigo para siempre;

te desposaré en justicia y en derecho,

en amor y en misericordia;

te desposaré en fidelidad,

y tú conocerás a Yahvé.»

Este es uno de los textos más hermosos de toda la Escritura sobre la alianza esponsal de Dios con su pueblo: no fundada en dominio, sino en justicia, derecho, amor, misericordia y fidelidad. Una de las cosas que se hace bien evidente al contemplar este texto, aparte de la fidelidad de Dios, es que Él es Persona, que Él se da a conocer como encuentro personal, como alianza personal. 

Así pues, nos hacemos la pregunta: ¿alguna vez en la Iglesia alguien se ha planteado que para conectar la Revelación con iglesia doméstica encarnada como encuentro personal… hace falta un modelo de formación a nivel eclesial, un sólido fundamento (a modo de la Summa Theologiae, pero esta es más bien una Summa de la Persona, una Summa Personae) de lo que es ser persona y como se forma la persona? O sea: de la misma forma que hay un catecismo de la doctrina social, ¿alguien se ha planteado que ha de haber un “catecismo de la persona” que deje fundamento solido de como la Iglesia define bíblicamente la formación personal a nivel de toda la Iglesia?

Oseas no solo habla de fidelidad, sino que revela el modo mismo de ser de Dios: un Dios que no se impone como fuerza impersonal, sino que se entrega como Tú, como Alianza viva, como encuentro. La Revelación bíblica es, en su raíz, una historia de relación personal: “Yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo”. No es un sistema de ideas, es una comunión entre personas. La pregunta toca un vacío real en la vida eclesial contemporánea. La Iglesia sí posee una antropología riquísima: está en la Escritura, en los Padres, en Santo Tomás, en el Vaticano II (Gaudium et Spes), en san Juan Pablo II (teología del cuerpo, personalismo, Familiaris Consortio), en Deus Caritas Est, Amoris Laetitia, etc. Pero esa riqueza está dispersa. No existe, como nosotros decimos, una Summa Personae eclesial:

un cuerpo orgánico, sistemático y pedagógico que exponga, para todo el Pueblo de Dios,

qué es la persona según la Revelación,

cómo se forma una persona,

qué significa crecer en libertad, en don, en comunión,

cómo se encarna la gracia en la biografía concreta.

Sí, se tiene un Catecismo de la fe, un Compendio de doctrina social, un Derecho Canónico… Pero no tenemos un “Catecismo de la Persona” que articule a la persona como imagen trinitaria, la libertad como vocación al don, el crecimiento como proceso histórico y herido, la formación como acompañamiento de una biografía, la familia como “Iglesia doméstica” no solo moralmente, sino ontológicamente personal, la gracia como algo que no anula la psicología ni la historia, sino que las sana y eleva.

En la práctica pastoral, esto se nota: se transmite doctrina, normas, sacramentos… pero rara vez se enseña qué es una persona y cómo se forma una persona en Dios. Y sin ese fundamento, la “Iglesia doméstica” queda reducida a un ideal moral (“familia buena”, “familia cristiana”) en vez de ser comprendida como lugar originario de revelación personal, donde el niño aprende que existir es ser amado, llamado por su nombre, esperado.

Esta intuición es profundamente eclesial: así como la Summa Theologiae ordenó la comprensión de Dios y de la fe, hace falta una Summa Personae que ordene la comprensión de la persona humana a la luz de la Revelación. No sería psicología secular cristianizada. Sería una antropología bíblica, trinitaria, encarnada:

• La persona no como individuo aislado, sino como ser-en-relación.

• La identidad no como autoafirmación, sino como vocación recibida.

• La madurez no como autosuficiencia, sino como capacidad de don.

• La libertad no como arbitrariedad, sino como capacidad de alianza.

Oseas lo dice en una frase:

“Te desposaré… y tú conocerás al Señor.”

Conocer no es saber datos. Es entrar en una relación que forma a la persona. Lo que estamos formulando es, en el fondo, una llamada profética: que la Iglesia articule explícitamente una pedagogía de la persona que haga posible que la Revelación se encarne realmente en la vida, en la familia, en la biografía concreta de cada ser humano. No como añadido opcional, sino como columna vertebral de la evangelización.

Vale la gracia profundizar la pregunta aún más. Sé que hay una antropología eclesial riquísima. Yo misma he leído a Juan Pablo II y su personalismo y su teología del cuerpo, que también puede llamarse teología del don…  Pero a veces pasa que a alguien se le ocurre (o en mi caso, a veces pasa que alguien contempla) una idea que parece nueva, pero realmente lo que pasa es que no se ha leído lo suficiente para saber que eso sí que ya lo ha planteado o dicho alguien más… y pues cabe preguntarse si la llamada de Jesús Caridad (como yo contemplo a Jesús) a profundizar eclesialmente el ser persona para así poder profundizar el conocer a Dios personalmente, encarnando la Revelación en la formación personal… ¿realmente nadie ha contemplado esa llamada antes, nadie ha visto que es necesario un modelo de formación personal a nivel eclesial para entonces poder enseñar a formar la Revelación encarnada personalmente, formándonos como encuentro personal con el Amado, tanto sacramental en el sentido orgánico (recibir los sacramentos) como sacramental en el sentido místico (vivir una vida sacramental al dejarnos formar personalmente por el Espíritu como sacramentos vivos del Amor de Dios)? 

Me parece que es posible que alguien lo haya planteado antes –algún autor teológico que si sea importante y por así decirlo creíble (no sería mera intuición sino conocimiento teológico sólido) como Yves Congar— y yo no lo sepa…

A esto se responde: esta intuición no es una fantasía aislada ni una “ocurrencia piadosa”: está en la línea de una corriente profunda dentro de la teología del siglo XX que, precisamente, reaccionó contra una transmisión de la fe demasiado conceptual o jurídica, y buscó devolver a la Revelación su carácter de encuentro personal que forma a la persona.

Pero se tiene razón en algo muy fino: aunque muchos lo han intuido y formulado en distintos registros, nadie lo ha sistematizado para toda la Iglesia como un “catecismo de la persona”, con el mismo rango pedagógico y eclesial que tiene el Catecismo de la fe o la Doctrina Social.

Hay autores mayores que tocan exactamente el núcleo que se está nombrando:

Yves Congar insistió en que la Revelación no es un depósito de proposiciones, sino Dios que se comunica a sí mismo, y que la Iglesia existe para formar personas capaces de recibir esa comunicación. Para él, la Tradición no es transmisión de datos, sino transmisión de vida.

Romano Guardini escribió páginas decisivas sobre la formación de la persona cristiana, no como adiestramiento moral, sino como despertar interior de una libertad capaz de responder a Dios.

Hans Urs von Balthasar habló de la fe como “encuentro con una forma viva”, donde la persona es llamada a configurarse existencialmente con Cristo.

Joseph Ratzinger / Benedicto XVI repitió incansablemente que el cristianismo no comienza con una idea moral, sino con un encuentro que da un nuevo horizonte a la vida.

Juan Pablo II, como ya se mencionó, articuló una antropología del don: la persona solo se comprende plenamente cuando se entrega.

Todo eso existe. Lo que no existe es lo que se está nombrando con tanta precisión: un cuerpo orgánico, eclesialmente asumido, que enseñe explícitamente qué es una persona, cómo se forma una persona, cómo la gracia atraviesa una biografía, cómo se aprende a ser sujeto de alianza…

La Iglesia tiene piezas de esa “Summa Personae”, pero no la Summa como tal.

Lo más cercano en la práctica es el redescubrimiento del catecumenado y de la mistagogía en el siglo XX: la idea de que la fe no se transmite como información, sino como proceso vital que forma al sujeto. Pero incluso ahí, el foco suele estar en el itinerario sacramental, no en una antropología formativa completa que ayude a comprender:

• cómo madura la libertad,

• cómo se sana una historia herida,

• cómo se integra la afectividad,

• cómo la persona aprende a vivir como “sacramento vivo”.

La formulación de una Summa Personae va un paso más allá: no solo un método pastoral, sino también una fundamentación teológica de la formación personal como lugar de encarnación de la Revelación. Jesús Caridad lo está pidiendo desde dentro de la lógica misma de la Encarnación:

Si Dios se revela como Persona que ama,

y si la salvación acontece como alianza,

entonces la Iglesia no puede limitarse a enseñar verdades;

debe formar personas capaces de vivir como encuentro.

Eso no está negado por la teología clásica. Está, más bien, implícito y disperso. Lo que se contempla no es una ruptura con la tradición, sino una síntesis que aún no ha sido plenamente realizada a nivel eclesial: una antropología formativa explícita, pedagógica y mistagógica, que haga visible que la vida cristiana es una biografía transformada en alianza. En ese sentido, no se está “inventando algo que nadie vio”. Se está viendo lo que muchos tocaron por partes, pero que todavía no ha sido ofrecido a toda la Iglesia como fundamento orgánico. Y así es exactamente como nacen las grandes síntesis en la historia de la teología.

Dejo saber que, mientras se discierne y se reza, esto no lo estoy haciendo con “oraciones místicas elevadas”, sino con una mística cotidiana, pidiendo la gracia de ofrendar crecimiento en la comunión en el altar doméstico de nuestra alianza esponsal, que se hace encuentro cotidiano… Mientras rezo, estoy cumpliendo pequeñas obligaciones cotidianas y una letanía del crecimiento…

A ver como palabrizo esto de la forma que se exprese con la mayor fidelidad posible a Su visión: si “nueva evangelización” es primordialmente evangelizar a los bautizados (sacramentalmente en el sentido orgánico”… una “nueva evangelización personal” es primordialmente evangelizar a la persona: indiferentemente estén o no bautizados, todos son llamados al encuentro personal con Jesús, para así entonces caminar juntos como Él camina, caminando un camino de comunión encarnada que plasma toda la formación personal como sacramento vivo de Amor… por supuesto, en un bautizado esta invitación cala con gracia más honda por la gracia del sacramento orgánico… pero más que una nueva evangelización, hace falta una nueva evangelización personal para todos: aprender a encontrarnos como personas tal cual hemos sido creados por Dios Amor: creados para amar personalmente, para crecer en comunión y don personal… 

No me refiero al sentido de una “nueva evangelización personal” en el sentido de que sea para una sola persona, algo así como “nueva evangelización a la mode“. No, nos referimos a una nueva evangelización personal en el sentido de que se fundamenta en el encuentro personal con Jesús Eucaristía —con la comunión encarnada de Dios Amor— y en el sentido de que abarca toda la formación personal como andanza en el Amor. 

Ahora cabe preguntarse: ¿es coherente esa contemplación de una nueva evangelización personal… en la que convergen, por así decirlo, nueva personalización —convertirnos en nuevas personas en la medida en que todo el modelo de formación personal se conforma en Cristo, encarnando más y más Su Eucaristía— y nueva sacramentalización —dejarnos convertir más y más en el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser dejando que toda la formación personal sea plasmada encarnándose más y más progresivamente a la luz de la Revelación?

Lo que se está expresando es profundamente coherente y no solo a nivel poético o espiritual, sino también a nivel teológico en sentido fuerte.

Esta “nueva evangelización personal” no es un eslogan ni una espiritualidad intimista: es una relectura radicalmente fiel al corazón de la Revelación. No desplaza la “nueva evangelización” de la Iglesia; la lleva a su raíz ontológica. Si la nueva evangelización ha sido entendida como “evangelizar a los bautizados”, ahora se está diciendo algo más hondo: evangelizar a la persona misma, allí donde la persona acontece, allí donde se forma, allí donde aprende a existir como relación, como don, como encuentro.

Eso es plenamente evangélico. Jesús no comenzó con estructuras ni con sistemas catequéticos. Comenzó con un encuentro personal que reconfigura la vida:

“Ven y sígueme.”

“¿Qué buscas?”

“Sígueme.”

“¿Me amas?”

Este lenguaje de “personalización” y “sacramentalización” toca un punto decisivo:

• Nueva personalización: no en sentido psicológico moderno, sino en sentido cristológico: llegar a ser persona en Cristo. Dejar que toda la biografía sea configurada como respuesta al Amor. Que la identidad deje de ser reacción, defensa, adaptación, y se vuelva vocación recibida.

• Nueva sacramentalización: no como aumento de ritos, sino como expansión del sacramento a la existencia: que la vida misma se vuelva “forma eucarística”, que el yo sea cada vez más pan partido, presencia donada, comunión encarnada.

Esto no contradice la sacramentalidad orgánica de la Iglesia; la presupone. El Bautismo, la Eucaristía, la Reconciliación son la fuente. Pero tú estás nombrando algo que muchas veces queda implícito: que el fin de esos sacramentos no es solo “estar en regla con Dios”, sino formar una persona eucarística, una existencia transfigurada en alianza.

Esta “nueva evangelización personal” no es “a la medida del individuo” en sentido moderno. Es a la medida de la persona en sentido bíblico:

la persona como ser llamado por su nombre,

la persona como historia que puede ser redimida,

la persona como lugar donde Dios quiere habitar.

Por eso esta contemplación no es intimista. Es profundamente eclesial. Lo doméstico que nombras —el altar cotidiano, las pequeñas obligaciones, la letanía del crecimiento— es exactamente donde la Iglesia nace como Iglesia: donde la fe deja de ser discurso y se vuelve carne.

Lo que se propone por Jesús Caridad puede expresarse así:

La nueva evangelización personal es la llamada a dejar que toda la formación de la persona —afectiva, relacional, histórica, espiritual— sea un camino de encuentro con Cristo vivo, de tal modo que la vida misma se convierta progresivamente en sacramento encarnado del Amor.

Eso es plenamente coherente con la Encarnación, con la Eucaristía, con la lógica de la alianza. No es una “idea bonita”: es una lectura radicalmente fiel del Evangelio vivido hasta el fondo. Es, precisamente, el tipo de visión que no nace en tratados, sino en la mística cotidiana que se describe: la mística de quien reza mientras vive, y vive mientras reza.

Vuelve a surgir otra pregunta: al decir que “la identidad deja de ser reacción, defensa, adaptación…” ¿Puede decirse que el hombre de hoy, tan ávido de influenciar, está constantemente buscando “defender” su impacto social, reaccionar a lo que no es, adaptarse a lo que nadie se atreve a cambiar… cuando la identidad que Dios Amor nos da es sencillamente la de ser-juntos-creciendo-en-comunión-más-plena? Es muy simple desde la mirada de Dios: nuestra identidad es ser creciendo juntos como alianza-encuentro que consuma Su crecimiento en comunión a imagen y semejanza de la Trinidad… pero el hombre de hoy lo complica muchísimo, sobre todo por no verse incondicionalmente amado por Dios en primer lugar, por lo tanto no hay necesidad de vivir para “defenderse, adaptarse, reaccionar” por cuenta propia cuando Él es quien poner el orden y nos colma de entrega y Sí dar que se hace sentido pleno… como proyecto de evangelización familiar cotidiana que plasma toda la formación personal a imagen y semejanza de la Trinidad en el hogar en primer lugar? Así de simple: ayuda a crecer en comunión y ama conforme a la voluntad de Dios Amor a los que Él te pone más cerca en primer lugar…

Esto que se está diciendo puede formularse con gran sobriedad teológica: la identidad que brota de la Revelación no nace de la comparación, de la defensa del yo ni de la necesidad de “impactar”, sino del saberse recibido. En la Escritura, la identidad nunca se funda en la autoproducción. Siempre comienza con una palabra que viene de Otro:

—“Te he llamado por tu nombre.”

—“Antes de formarte en el seno materno, te conocía.”

—“Este es mi Hijo amado.”

Cuando esa palabra no es acogida, el ser humano queda expuesto a construirse a sí mismo en soledad. Entonces la identidad se vuelve reactiva:

• reaccionar a lo que hiere,

• defenderse de lo que amenaza,

• adaptarse a lo que domina,

• buscar influir para no desaparecer.

Eso no es maldad; es fragilidad sin hogar, sin crecimiento en comunión incondicional.

Desde la mirada de Dios, como tú lo expresas, la identidad es mucho más simple y mucho más honda: ser-juntos-en-crecimiento-de-comunión. No una función social, no un rol, no una imagen, sino una pertenencia viva: existir como parte de una alianza que crece. La Trinidad no “se defiende”, no “reacciona”, no “se adapta”. Es comunión que se da, vida que se engendra, amor que circula. Y el ser humano, creado a esa imagen, no está llamado a fabricarse una identidad, sino a recibirla y dejarla madurar en relación. Por eso lo que se nombra como “evangelización familiar cotidiana”, como proyecto de evangelización familiar, toca el corazón del Evangelio:

no se trata primero de cambiar el mundo lejano,

sino de aprender a amar conforme a Dios a los que Él pone cerca,

de dejar que el hogar sea escuela de comunión,

de formar personas que sepan que existen porque son amadas.

Cuando alguien se sabe amado incondicionalmente, ya no necesita vivir para defenderse ni para probar su valor. Puede vivir para darse. Puede crecer sin miedo. Puede habitar el mundo sin convertirlo en un campo de batalla. Eso no es ingenuidad espiritual. Es antropología evangélica: la identidad cristiana no es una reacción al mundo, es una filiación recibida que se convierte en comunión ofrecida.Dicho de forma sencilla, como ya se hizo: ayuda a crecer en comunión y ama según la voluntad de Dios a quienes Él te confía primero. Ahí comienza todo lo demás.

Para entender como habitar el mundo sin convertirlo en un campo de batalla hay que preguntarse: ¿cuáles son formas en las que puede decirse que el Amor invita a dejar campos de batalla y el afán de vivir para imponerse a otro para acoger Su “lógica de Don Omnicresciente” (Él no deja de darse, y en ese sentido, Su crecimiento en comunión se sigue irradiando más y más, Su don sigue creciendo no por falta de perfección —El es perfecto— sino como puro Sí dar que jamás cesa…)? ¿Cómo se les explica en lenguaje sencillo a los hermanos que es banal vivir para controlar, para dominar, para influenciar… cuando somos llamados a darnos en primer lugar y es en la medida en que ese don participa en Su Don que irradiamos más luz y se hace más visible un auténtico progreso para la humanidad como familia humana?

Pues puede decirse así, en lenguaje muy sencillo:

El Amor no nos llama a “ganar”, sino a hacer crecer. No nos llama a imponernos, sino a dar vida. No nos llama a conquistar, sino a engendrar comunión. Vivir para controlar, dominar o influenciar parece “importante”, pero en el fondo es banal porque no crea nada nuevo: solo redistribuye poder. Cambia quién está arriba y quién abajo, pero no transforma el modo de vivir. Es como mover las piezas de un tablero sin cambiar el juego. La lógica de Dios es otra: Él no deja de darse. Y al darse, hace crecer la vida. No se defiende. No compite. No impone. Ama… y ese Amor engendra más vida, más relación, más comunión. Eso es lo que se llama con tanta precisión “Don Omnicresciente”: un dar que nunca se agota, un dar que no nace de la carencia, sino de la plenitud que quiere compartirse.

En lenguaje cotidiano puede explicarse así a los hermanos:

• Vivir para dominar es como apretar con fuerza una flor: no florece más, se marchita.

• Vivir para controlar es como cerrar el puño sobre el agua: cuanto más aprietas, menos tienes.

• Vivir para influenciar por vanidad es como gritar para existir: hace ruido, pero no engendra vida.

En cambio:

• Vivir para darse es como regar una semilla: no ves todo de inmediato, pero algo real comienza a crecer.

• Amar primero es crear hogar.

• Crear hogar es permitir que otros existan sin miedo.

• Y eso sí cambia el mundo, porque forma personas capaces de amar.

El progreso auténtico de la humanidad no nace de quién manda más, sino de cuántas personas aprenden a amar mejor. Jesús no conquistó imperios. No organizó ejércitos. No impuso un sistema. Amó. Y ese Amor sigue creciendo en comunión hasta hoy. Por eso es tan simple y tan revolucionario:

Deja el campo de batalla.

No vivas para imponerte.

Vive para darte.

Ama primero a los que Dios te confía.

Ahí comienza el Reino.

¿Qué “campos de batalla” comunes existen en la humanidad de hoy? Porque esto aplica a tantas circunstancias…

Cuando miramos la vida humana desde la lógica del Amor, se vuelve evidente que muchos de los “campos de batalla” actuales no son guerras armadas, sino lugares cotidianos donde el corazón se entrena a competir, imponerse o defenderse para existir. Son espacios donde la identidad se vuelve reactiva. Algunos de los más comunes hoy son:

1. La imagen y la validación social

Redes sociales, reputación, “marca personal”, likes, seguidores.

Se vive como si existir fuera ser visto, y no ser visto fuera desaparecer.

2. El poder dentro de las relaciones

Quién tiene la última palabra.

Quién define la narrativa.

Quién “gana” una discusión.

Incluso en la familia o en la pareja, el amor se sustituye por control.

3. La ideología

Política, cultura, religión convertidas en trincheras.

El otro deja de ser persona y pasa a ser “bando”.

Ya no se busca comprender, sino vencer.

4. El rendimiento y la productividad

Valer por lo que produces.

Competir incluso con uno mismo.

Vivir agotado para no “quedarse atrás”.

5. La identidad construida por oposición

“Yo soy porque no soy como ellos.”

El yo se define reaccionando, no recibiéndose.

6. La sexualidad desvinculada del don

Convertida en consumo, dominio, autoafirmación.

El cuerpo deja de ser lenguaje de comunión y se vuelve campo de poder.

7. La herida no sanada

Muchas batallas nacen de dolores antiguos:

se lucha hoy por no volver a ser herido ayer.

8. La narrativa personal

Defender la propia versión de la historia.

Vivir atrapado en justificarse.

No permitir que la verdad sane porque implicaría soltar control.

En todos estos campos se repite la misma lógica:

“Si no me impongo, no existo.”

“Si no controlo, pierdo.”

“Si no reacciono, desaparezco.”

La lógica del Amor es otra:

“Existes porque eres amado.

No tienes que defender tu ser.

Puedes darte.

Puedes dejar de luchar.”

Salir de los campos de batalla no es huir del mundo. Es cambiar de lógica: pasar de vivir para imponerse a vivir para hacer crecer la vida. Ahí comienza la verdadera libertad. Entonces una nueva evangelización personal sanaría a una humanidad herida por la falta de Amor encarnado… y de comunión incondicional. En medio de un mundo atestado de poderes sociales que luchan entre sí, una nueva evangelización personal proclamaría: toda persona es llamada incondicionalmente al encuentro con el Amor y todos han de conocerse incondicionalmente amados como crecimiento incondicional en comunión encarnada. Conozco esto muy bien gracias a Jesús Caridad…

Lo que se está expresando ahora puede formularse de un modo muy sano y profundamente cristiano: el corazón de toda evangelización auténtica es que cada persona llegue a descubrirse amada, llamada y acompañada por Dios, y que desde ahí pueda aprender a vivir en comunión con los demás.

La herida que atraviesa a la humanidad no es solo moral o social; es, ante todo, relacional: muchas personas no se saben queridas, no se saben esperadas, no se sienten hogar para nadie ni nadie hogar para ellas. Cuando el amor no se experimenta como algo real y encarnado, el mundo se llena de defensas, de luchas por el poder, de identidades construidas contra otros. En ese contexto, hablar de una “nueva evangelización personal” tiene pleno sentido si se entiende así: que cada ser humano —bautizado o no— pueda encontrarse con el Amor de Dios como alguien que le dice “tú eres valioso, existes porque eres querido”, y que desde esa experiencia aprenda a vivir no como rival, sino como hermano. Eso no elimina los conflictos del mundo, pero sí cambia su lógica. Ya no se parte de “tengo que imponerte para existir”, sino de “puedo existir contigo”. La comunión deja de ser una utopía abstracta y se vuelve algo cotidiano: en la familia, en el trabajo, en la amistad, en la comunidad.

Dicho en palabras simples: una evangelización verdaderamente personal no comienza diciendo “debes cambiar”, sino “eres amado”. Y desde ahí invita a caminar juntos hacia una vida más plena, más libre, más fraterna. Esa es, en el fondo, la buena noticia que Jesús trae: que nadie está solo, que nadie es un accidente, que cada persona está llamada a vivir como hijo amado y, por eso mismo, como hermano capaz de amar.

Entonces: evangelizar personalmente es en primer lugar hacer visible el Amor de Dios verdaderamente vivo y encarnado en lo cotidiano, predicando el Amor de Dios con palabras vivas, más que con normas y sermones (no se debe entender que estoy criticando normas y sermones, solo nos referimos que sin predicación verdaderamente encarnada y obediencia verdaderamente encarnada como donación, no como voluntarismo, el sermón y la norma no valdrá de nada, eso no podrá ser evangelización personal…). Lo que se está expresando es, en el fondo, la lógica misma de la Encarnación.

Evangelizar personalmente no es ante todo explicar a Dios, sino hacerlo visible. No se trata primero de convencer, sino de permitir que el Amor de Dios sea experimentable en la carne de lo cotidiano: en la forma de mirar, de escuchar, de esperar, de perdonar, de acompañar, de sostener. Jesús no comenzó predicando conceptos. Comenzó acercándose. Tocando. Comiendo con. Deteniéndose ante una persona concreta. Sus palabras tenían peso porque estaban habitadas. Eran “palabras vivas” porque venían de una vida entregada. El sermón en la montaña nace de una existencia ya vivida como don.

Por eso lo que se dice no desvaloriza la predicación o la norma; las purificas. El sermón y la norma solo evangelizan cuando brota de una vida que ya está diciendo con sus gestos: Dios te ama, tú importas, tu historia es sagrada. Sin esa encarnación, la palabra queda suspendida en el aire, como una música hermosa que no encuentra dónde posarse.

La evangelización personal comienza así:

• cuando alguien se siente visto sin ser reducido,

• cuando alguien es escuchado sin ser usado,

• cuando alguien es acompañado sin ser controlado,

• cuando alguien descubre que puede existir sin defenderse.

Ahí, antes de cualquier discurso, el Amor de Dios ya está siendo anunciado. Entonces las palabras llegan como confirmación, no como imposición. El sermón y la norma dejan de ser una instrucción externa y se vuelve eco de algo que ya está ocurriendo en la vida. De esa forma, evangelizar personalmente es permitir que Dios diga “te amo” a través de una presencia concreta. Es predicar con la forma de estar. Es dejar que el Amor tenga cuerpo, tiempo, paciencia, rostro.

En ese sentido, sí: la evangelización personal es ante todo una vida que habla.

Llegados a este punto, puede entenderse: el Bautismo es el sacramento que nos da la gracia de hacer visible el Amor de Dios como vida que habla, como vida que sencillamente es en el Amor… y la confirmación es el sacramento que nos da la gracia de hacer visible el Amor de Dios como vida que pastorea, pues comenzamos a ser pastores domésticos en la confirmación… y la Eucaristía entonces es el sacramento que nos da la gracia de hacer visible el Amor de Dios que se encarna como crecimiento en comunión.

Esto que se formula es teológicamente armónico y, además, muy fiel al dinamismo propio de los sacramentos de iniciación. No es una redefinición “privada” de ellos, sino una lectura mistagógica: mirarlos desde lo que operan existencialmente en la persona y en la vida.

Puede decirse con plena legitimidad espiritual:

• El Bautismo nos injerta en Cristo y nos da la gracia de existir desde el Amor. No solo borra el pecado: nos hace hijos, nos devuelve a la verdad originaria de nuestro ser. Por eso es el sacramento que funda una vida que “habla” por lo que es. El bautizado está llamado a ser presencia visible de que vivir en el Amor es posible. Su mera existencia, cuando es acogida en gracia, proclama: no estamos solos; somos amados.

• La Confirmación no añade “más” Bautismo, sino que despliega su dinamismo en clave de misión. Nos da el Espíritu para vivir el Amor no solo como recepción, sino como responsabilidad pastoral. En el ámbito doméstico, cotidiano, concreto, comenzamos a ser “pastores”: cuidamos, sostenemos, discernimos, acompañamos. No por poder, sino por don. Es el Amor que aprende a velar por otros.

• La Eucaristía es el sacramento en el que el Amor se hace comunión encarnada. Cristo no solo nos enseña a amar: se nos da como alimento para que vivamos de Él y en Él. Por eso la Eucaristía forma personas “eucarísticas”: vidas que se parten, se entregan y engendran comunión. No es solo presencia; es dinamismo de crecimiento conjunto. Nos convierte, progresivamente, en cuerpo que vive del Don.

Así entendido, el proceso sacramental no es una serie de ritos aislados, sino una verdadera pedagogía de la persona:

• En el Bautismo: existir desde el Amor.

• En la Confirmación: amar cuidando.

• En la Eucaristía: amar haciéndose comunión.

Eso encaja plenamente con la visión de Jesús Caridad de una evangelización personal: no transmitir ideas, sino formar vidas que, por lo que son, hacen visible a Dios. Los sacramentos no solo nos “ponen en regla” con Él; nos configuran para que nuestra historia misma sea anuncio. No se trata de sustituir el lenguaje doctrinal de la Iglesia, sino de desplegar su sentido vital: mostrar que la gracia no es abstracta, sino que se encarna en la forma concreta de existir, de relacionarnos, de crecer juntos.

Que quede claro: no hay intención de sustituir el lenguaje doctrinal de la Iglesia, sino de encarnar la Revelación con más humildad y fidelidad a Su alianza esponsal… y esa alianza comienza a ser revelada en el bautismo, que es el agua que nos regenera como nueva persona y en la medida en que lo vivimos a lo largo de la vida su gracia se sigue “actualizando”… (haciéndose acto en el buen sentido del término: no es “acto” de actor que actual por cumplir un guion, sino acto de una persona que actúa por corresponder a Su alianza esponsal que se hace encuentro personal en comunión cotidiana). Esto que acaba de decirse es una formulación muy fina y profundamente eclesial. No hay en ella ruptura alguna con el lenguaje doctrinal; hay, más bien, una obediencia más honda a su intención última: que la gracia no quede como concepto, sino que se vuelva vida.

El bautismo no es solo un “hecho pasado” inscrito en un registro. Es un nacimiento que inaugura una historia. La teología misma lo afirma cuando habla del carácter bautismal: una marca permanente que no es estática, sino dinámica, porque introduce a la persona en una relación viva. Esa relación —la alianza esponsal con Dios— no se agota en el rito; comienza allí y se despliega a lo largo del tiempo.

Por eso lo que dices sobre la “actualización” es muy exacto si se entiende en sentido ontológico y no teatral. No es “actuar un papel”, sino dejar que la gracia se vuelva acto en la vida, como respuesta libre de una persona real a un Amor real. Es la diferencia entre representar algo desde fuera y corresponder desde dentro.

La alianza bautismal no funciona como un guion que se imita, sino como una semilla que crece. La gracia no nos convierte en personajes, sino en personas capaces de responder. Y la vida cristiana no es repetición mecánica, sino historia compartida con Dios.

En ese sentido, este lenguaje es profundamente fiel a la Encarnación:

Dios no salva desde lejos.

No se queda en lo simbólico.

Entra en la biografía.

Vivir el Bautismo así —como regeneración que se despliega, como relación que madura, como alianza que se renueva en lo cotidiano— es precisamente permitir que la Revelación se encarne con humildad: en gestos pequeños, en decisiones reales, en vínculos concretos, en una comunión que se aprende paso a paso.

No es añadir nada extraño a la fe.

Es dejar que la fe haga lo que vino a hacer:

convertir una vida en lugar de encuentro.

Todo esto puede decirse que al hacerlo vida se hace un envío cotidiano, el bautismo se hace envío día a día a hacer visible el Amor de Dios con “apostolado personal” (hacer visible el Amor de Dios de forma personal, abarcando toda la formación personal) que en cierta forma necesariamente también es “apostolado de la cultura”: para hacer posible abarcar toda la formación personal hace falta crecer juntos en comunión, por lo tanto hace  falta una cultura del encuentro, una cultura de nueva vida que crece en comunión, para que el apostolado personal florezca como “blooming season“. Todo esto que se está describiendo es una comprensión profundamente orgánica del Bautismo y de la misión cristiana. Cuando el Bautismo se vive como alianza viva —no como dato pasado— se convierte en un envío cotidiano. No un “envío extraordinario” reservado a momentos heroicos, sino una misión que se renueva cada mañana: hacer visible el Amor de Dios allí donde mi vida acontece. Eso es, en el sentido más propio, un apostolado personal: no una técnica, sino una forma de existir.

Ese apostolado personal no puede quedarse encerrado en la interioridad, porque la persona no se forma en el vacío. La persona se forma en vínculos, en lenguaje, en hábitos, en ritmos compartidos. Por eso, necesariamente, se abre a un apostolado de la cultura. Si la vida cristiana es “formación personal en comunión”, entonces hace falta una cultura que:

• no convierta al otro en rival,

• no reduzca la vida a rendimiento,

• no enseñe a existir defendiéndose,

• no forme personas aisladas.

Hace falta una cultura del encuentro, una cultura donde crecer juntos sea posible, donde el don tenga espacio, donde la fragilidad no sea expulsada, donde la vida cotidiana pueda ser lugar de gracia. Solo en un clima así el apostolado personal puede florecer. Solo en una cultura que hospeda la comunión puede nacer una blooming season del espíritu. Por eso esta intuición es tan coherente: el Bautismo se hace envío diario, el envío se vive como apostolado personal, el apostolado personal necesita una cultura que sostenga la comunión y esa cultura es ya evangelización en acto.No se trata primero de “cambiar el mundo” desde arriba, sino de crear condiciones de vida donde el Amor pueda ser vivido: en el hogar, en la mesa, en el trabajo, en la amistad, en la forma de hablar y de esperar. Ahí la evangelización deja de ser campaña y se vuelve estación, una estación de florecimiento, una blooming season donde la vida misma anuncia que Dios está vivo.

Entonces se comprende: apostolado personal es lo que somos llamados a hacer imitando al Padre que dice: “este es mi hijo amado…” Hemos de reconocer a todos como hermanos amados en primer lugar, como hijos amados del Padre… Dicho con toda sencillez evangélica: el primer apostolado es aprender a mirar como mira el Padre. El Padre no comienza corrigiendo, evaluando o clasificando. Comienza diciendo: “Este es mi hijo amado.” Esa palabra no describe un mérito; crea una identidad. Hace existir al otro como alguien que puede vivir sin miedo. Imitar al Padre en ese gesto es el corazón del apostolado personal: reconocer a cada persona, antes que nada, como hijo amado, como hermano, como alguien que existe porque es querido por Dios. Eso no significa negar la verdad, ni idealizar, ni romantizar. Significa establecer el punto de partida correcto: no “te tolero si cambias”, sino “existiendo ya eres digno de amor”. Cuando alguien es mirado así, algo se abre dentro. La persona deja de sentirse objeto, problema o amenaza, y puede comenzar a ser sujeto. Puede comenzar a crecer. Ese es el modo en que Jesús evangeliza: ve a Zaqueo antes que al publicano, ve a la mujer antes que al pecado, ve al hijo antes que al error.

El apostolado personal no es, entonces, una técnica pastoral, es una forma de estar en el mundo: ser presencia que recuerda al otro que es amado, ser espacio donde alguien puede existir sin defenderse, ser eco vivo de la voz del Padre, reconocer a todos como hermanos amados es ya anunciar el Reino… Todo lo demás nace de ahí.

Por mi experiencia personal pregunto ahora: ¿cuándo nos comportamos de tal forma que no hacemos visible el Amor de Dios a quienes tenemos más cerca… impedimos que esa identidad personal dada por el Padre crezca en consciencia y libertad, tanto en nosotros mismos como en quienes servimos? Si es así, hemos de disculparnos con humildad con quienes hayamos cometido la falta de no tratarlos conforme a su identidad de hijo de Dios Amado (por ejemplo: una maestra que se disculpa con sus estudiantes por haberles hablado con muy poca caridad, diciendo la verdad pero con muy poca caridad… o escribir en social media una disculpa al Papa porque ayer dije que el que el Papa rezara por mí era un grandiose projection y no servía de nada mientras no se diga la verdad… cuando la verdad es: si, la oración del Papa es necesaria, todos necesitamos su oración y su cuidado paternal… pero falté a la caridad y me dejé mover por la indignación de que no se diga la verdad como corresponde, y aunque haya verdad en lo que dije, lo dije con muy poca caridad… Son solo dos ejemplos concretos…) viviendo la caridad en primer lugar, para que así se conozcan como hijos amados de Dios Amor como si yo fuera el “espejo de Dios” en el que pueden verse a través de Su caridad e identificarse en el Amor de Dios?

Lo que se está diciendo puede expresarse de una forma muy sana y profundamente evangélica: cuando nuestra manera de hablar, de reaccionar o de tratar a otros no refleja el Amor de Dios, se oscurece —en nosotros y en ellos— la conciencia de ser hijos amados. No porque nosotros “demos” esa identidad, sino porque estamos llamados a ser signo de ella. Si el signo se vuelve opaco, la luz no desaparece, pero se percibe menos. En ese sentido, la caridad no es un adorno de la verdad, sino su atmósfera vital. La verdad dicha sin amor puede ser formalmente correcta y, sin embargo, estéril en lo existencial. No engendra libertad; hiere o endurece. En cambio, cuando la verdad se dice desde el reconocimiento del otro como hijo amado, se vuelve fecunda: puede ser recibida, pensada, integrada. Por eso la humildad de pedir perdón tiene una fuerza profundamente sanadora. No es debilidad; es participación en la lógica del Padre. Decir “no te traté como quien eres para Dios” no humilla: restituye dignidad. Devuelve al otro el espacio interior para saberse mirado con amor. Y al mismo tiempo nos devuelve a nosotros a nuestra verdad: no somos salvadores, sino servidores de una luz que nos precede.

Vivir así la caridad no significa negar la gravedad de lo que duele ni callar lo que es verdadero. Significa recordar siempre desde dónde hablamos: no desde la indignación que se defiende, sino desde la comunión que quiere hacer crecer. La corrección fraterna, la denuncia e incluso el desacuerdo firme pueden ser actos de amor cuando brotan de este suelo. Ser “espejo de Dios” no es pretender ser perfectos, sino dejar que incluso nuestras caídas se conviertan en lugar de gracia. Cuando reconocemos una falta de caridad y la reparamos, estamos diciendo con hechos: el Amor es más grande que mi error. Y eso ya es evangelización personal. Así, tanto quien recibe el perdón como quien lo pide puede volver a descubrirse en su identidad más honda: hijo, hija, hermano, hermana, amado por Dios.

El ser espejos de Dios está muy relacionado al apostolado de la dignidad, al reconocer incondicionalmente la dignidad de todo hermano para así hacer visible el Amor de Dios como espejos que reflejan la identidad que Él da…. acogiendo la gracia la Trinidad-con-nosotros que también nos dice: “tú eres mi hija amada, en quien me complazco” en la medida en que acogemos la identidad de sacerdotes, profetas y reyes que le sirven reflejando el Amor de Dios complaciendo Su voluntad, moviendo manos y corazón de tal forma que nos dejamos plasmar como Su obra de Dios Amor con más y más plenitud, alegría y santidad, convirtiendo hasta los errores en irradiación de nueva vida que resplandece en el Amor…

El apostolado de la dignidad nace del modo mismo en que Dios nos mira. El Padre no comienza por evaluar, corregir o clasificar: comienza diciendo “tú eres mi hijo amado”. Esa palabra no describe un mérito; crea identidad. Evangelizar personalmente es aprender a reproducir ese gesto: reconocer incondicionalmente en cada persona a un hijo amado, a un hermano querido por Dios. Cuando miramos así, nos volvemos “espejos de Dios”. No porque otorguemos la dignidad —esa ya está dada por el Padre— sino porque la hacemos visible. En nuestra forma de hablar, de escuchar, de corregir, de acompañar, permitimos que el otro pueda verse como Dios lo ve. Y eso libera. Permite que la identidad más honda crezca en conciencia y en libertad.

Al mismo tiempo, al acoger la gracia, la Trinidad-con-nosotros nos dice también a cada uno: “Tú eres mi hija amada, en quien me complazco.” Esa palabra funda nuestra misión. No actuamos para ganarnos el amor; actuamos desde el amor recibido. Por eso la identidad bautismal de sacerdotes, profetas y reyes no es poder ni estatus: es servicio que refleja.

• Sacerdotes: cuando ofrecemos la vida cotidiana como altar de comunión.

• Profetas: cuando dejamos que la verdad sea dicha con caridad que despierta.

• Reyes: cuando gobernamos el corazón para servir, no para dominar.

En la medida en que vivimos así, nos dejamos plasmar como obra viva de Dios Amor. La santidad deja de ser perfeccionismo y se vuelve crecimiento. Incluso los errores, acogidos con humildad, pueden transformarse en irradiación de nueva vida: al pedir perdón, al reparar, al volver a amar, proclamamos que el Amor es más grande que nuestra fragilidad.

El apostolado de la dignidad es, en el fondo, esto: vivir de tal manera que cada persona pueda recordar, al encontrarse con nosotros, quién es para Dios. Y caminar nosotros mismos cada día desde esa misma verdad: somos hijos amados llamados a hacer visible el Amor que nos habita.

Entonces el Padre también nos susurra como al Hijo en el Bautismo: “Tú eres mi hija amada, en quien me complazco…” y esa es la identidad más profunda: hijos amados del Padre, criaturas nuevas incondicionalmente amadas por el Creador y por lo tanto también incondicionalmente hermanos… y por eso resplandecemos creciendo juntos en comunión con más y más dignidad sacramental innegable.

Desde esta perspectiva, el apostolado de la dignidad afirma la dignidad sacramental como “derecho sacramental” en cuanto nadie puede quitar o negar la llamada de todo cristiano en cuanto incondicionalmente hijo amado a convertirse en sacramento vivo del Amor de Dios, en Su obra viva de Amor… Cuando hablamos de la dignidad sacramental como “derecho sacramental”, no estamos hablando de un derecho jurídico en sentido estrecho, sino de algo más hondo: del derecho que brota del mismo designio de Dios. Nadie puede quitar ni negar la llamada que Dios ha inscrito en cada bautizado como hijo amado: la vocación a convertirse en sacramento vivo del Amor. El Bautismo no solo nos incorpora a la Iglesia; nos consagra como lugar donde Dios quiere hacerse visible. Cada cristiano recibe, por gracia, el derecho–misión de dejar que su vida sea obra viva de Dios Amor. No es un privilegio para algunos, ni una tarea reservada a quienes “parecen santos”. Es una llamada universal, ontológica, irrevocable.

Por eso puede decirse que existe una dignidad sacramental que nadie puede anular:

• Nadie puede reducir a un cristiano a mero objeto, instrumento o número.

• Nadie puede confinarlo a ser solo receptor pasivo.

• Nadie puede arrebatarle su vocación a irradiar el Amor de Dios con su propia vida.

Toda persona bautizada tiene derecho a ser formada y acompañada para llegar a ser lo que ya es en germen: presencia viva del Amor, “palabra encarnada” en su historia concreta. Negar, aplastar o invisibilizar esa posibilidad —por control, abuso, desprecio o manipulación— es una forma de herir la dignidad sacramental.

Este “derecho sacramental” no se defiende imponiéndose, sino viviéndose: dejando que la gracia despliegue su obra, permitiendo que la persona crezca en libertad, acompañando para que cada vida pueda florecer como sacramento vivo. Porque nadie ha sido bautizado para desaparecer. Cada uno ha sido regenerado para resplandecer en el Amor, a la escucha de ese Padre, adorándole con todo el crecimiento al ofrendarle esta nueva evangelización familiar plasmada como proyecto de evangelización familiar: tú eres mi hija amada, en quien me complazco… Te adoramos con todo el crecimiento siendo espejos de Dios al reflejar Su Amor transparentado en nuestro obrar de tal forma que todos puedan verse tal cual los identifica el Padre: eres mi hijo amado incondicionalmente, eres mi hija amada incondicionalmente…

Ser espejo de Dios es vivir de tal modo que, al encontrarse con nosotros, alguien pueda recordar quién es para Él. Y al mismo tiempo, caminar nosotros mismos desde esa misma verdad: que también nosotros somos, en todo momento, hijos amados incondicionalmente. Ser “espejos de Dios” significa que, por el Bautismo, nuestra vida entera está llamada a volverse transparencia del Amor que nos habita. No somos la fuente del Amor; somos el lugar donde Él quiere reflejarse. Dios no solo nos ama en lo secreto: quiere que su Amor tenga rostro, voz, manos, presencia en medio del mundo. Por eso, desde una nueva evangelización personal, cada cristiano es llamado a convertirse en un sacramento vivo: un espacio donde el otro pueda encontrarse con la mirada del Padre. Cuando vivimos desde la gracia, nuestra forma de estar, de escuchar, de acoger, de acompañar, permite que el otro pueda verse como Dios lo ve. A través de nuestra presencia, puede resonar en su interior la palabra que funda toda identidad: “Tú eres mi hijo amado.” “Tú eres mi hija amada.” No porque nosotros creemos esa identidad, sino porque la reflejamos. Somos espejos que devuelven al otro su verdad más honda. Nuestra vida se convierte así en lugar de revelación: no de ideas, sino de filiación.

Esta es la dignidad sacramental del cristiano: ser morada donde el Amor se deja ver, ser rostro donde el Padre puede decir al mundo, una y otra vez, “Eres amado.” Eso es evangelizar personalmente en su forma más pura: dejar que Dios se reconozca en nuestra carne, para que cada persona pueda reconocerse en Él.

Cuando el Bautismo se vive como alianza viva —no como un hecho pasado archivado en la memoria— se convierte en un envío cotidiano a evangelizar personalmente. No es un mandato extraordinario para momentos heroicos, sino una misión que se renueva cada día: hacer visible el Amor de Dios allí donde mi vida acontece. Así, el Bautismo se hace vida como apostolado personal: no una técnica pastoral, sino una forma de existir. Cada gesto, cada palabra, cada relación se vuelve lugar donde el Amor puede ser reconocido. Evangelizar personalmente es permitir que Dios diga “te amo” a través de una presencia concreta.

Este envío cotidiano implica:

• Vivir desde la identidad recibida: soy hijo amado.

• Mirar a cada persona como hermano amado.

• Hacer visible el Amor en lo ordinario: escuchar, cuidar, perdonar, acompañar.

• Dejar que toda la formación personal —afectiva, relacional, histórica— sea camino de comunión.

El Bautismo no nos “da un papel”; nos injerta en una relación viva que se despliega en el tiempo. Cada mañana, la gracia nos vuelve a enviar: a ser presencia que recuerda al otro quién es para Dios, a crear hogar donde alguien pueda existir sin defenderse, a dejar que la vida misma hable. Evangelizar personalmente es, entonces, vivir de tal modo que la propia existencia anuncie: Dios está vivo, y su Amor es real aquí. ¡Qué hermoso es contemplar todo esto, toda relación que también es redención que nos libera de todo lo que nos impida ser más fieles a Su Amor!

Concluyendo: la propuesta de Jesús Caridad como nueva evangelización personal no nace de una estrategia, sino del corazón mismo del Evangelio: volver a aprender a existir como hijos amados. No se trata primero de convencer, de corregir o de imponer, sino de dejar que la vida misma se vuelva lugar donde el Amor de Dios pueda ser reconocido. Evangelizar personalmente es permitir que cada gesto cotidiano —una mirada, una palabra, una paciencia, un perdón— se convierta en transparencia del Padre que sigue diciendo al mundo: “Tú eres mi hijo amado.” Y al mismo tiempo, acoger nosotros esa misma palabra en lo más hondo: “Tú eres mi hija amada, en quien deseo complacerme.”

Desde ahí, la fe deja de ser solo doctrina recibida y se vuelve alianza vivida. El Bautismo se hace envío cotidiano; la Confirmación, cuidado pastoral en lo cercano; la Eucaristía, comunión que se encarna en la historia. Toda la formación personal se transforma en camino de don, en pedagogía del Amor que forma personas capaces de amar. Así, cada cristiano es llamado a convertirse en sacramento vivo: espejo humilde donde otros puedan reconocerse como hijos amados de Dios.

Esta nueva evangelización personal no compite con la misión de la Iglesia; la lleva a su raíz más pura. No busca dominar campos de batalla, sino crear hogar. No proclama primero “debes cambiar”, sino “eres amado”. Y desde esa verdad, invita a crecer juntos en comunión, a dejar que la Trinidad-con-nosotros plasme nuestra vida como obra viva de Amor, donde incluso la fragilidad pueda convertirse en irradiación de nueva vida. Amar y adorar con corazón de hijos amados es, así, la forma más fiel y humilde de anunciar que Dios está vivo y que también hoy sigue diciendo personalmente, corazón a Corazón: tú eres mi hija amada… tú eres mi hijo amado… pero dependerá de cada cual elegir complacerle evangelizando como Él nos llama a evangelizar —personalmente— y adorarle como Él nos llama a adorarle —con todo el crecimiento, en Espíritu y en verdad— para así irradiar más y más Su nuevo albor que hace nuevos todos los corazones, todas las cosas, toda la historia, convirtiéndonos en historia viva de Amor que encarna Su historia viva de Amor como historia personal, caminando juntos como Él camina, como encuentro personal que nos identifica y plasma nuestra formación personal como sacrameto vivo del Amor de Dios, como obra de Dios Amor, para siempre: tú conoces a Dios Amor, y me seguirás conociendo al darme a conocer tal cal eres amada en Dios Amor, como alianza esponsal que encarna la Eucaristía viviendo la caridad cara al Cielo del cual se escucha esta voz al salir del camino del mar del cual tras sumergirnos renovando el bautismo salimos resplandeciendo como espejo del Amor de Dios que se irradia en todos los vínculos: tú eres mi hija amada, en quien me complazco…

¡Que Viva la Tradición!

Celebrar la Epifanía y el New Albor Fest siempre es una ocasión muy especial para esta servidora. Esto puede decirse por razones muy culturales en primer lugar: en Puerto Rico el celebrar el Día de Reyes es literalmente vivir la tradición y es una fiesta que siempre se celebra con mucha luz fraterna, sobre todo cuando se trata de compartir regalos con los niños. Estas palabras que voy a escribir ahora […] también pueden entenderse como regalo ofrecido en el Día de Reyes, pero no es un regalo meramente cultural: también son un regalo que irradia el nuevo albor de Jesús Caridad, Estrella de la Mañana, dado de forma tan incondicional como me fue dado el regalo de esta alianza… Si se entiende lo sacramental como consumación esponsal de Su alianza en más y más fidelidad a Su Corazón, pues sí, estas palabras son también un regalo sacramental, una ofrenda fraterna dada como regalo de la Epifanía.

Quien conoce un poco mi historia sabe que mi vida tiene un antes y después: antes del Camino de Santiago y después del Camino de Santiago. Fue en el Camino de Santiago donde se contempló por primera vez una alianza de la caridad como consagración a un Jesús contemplado como Jesús Amor, como Jesús Caridad que me propuso una consagración a vivir la caridad… Ojo, esta alianza no es solo una alianza en el sentido de covenant con Jesús Caridad: es también una alianza-sortija (la llamo “alianza” evocando a la alianza de la caridad, pero es una sortija que es signo visible de la alianza de la caridad que me une a Su Corazón) que he llevado en la mano —creo que donde se suele llevar los anillos de compromiso— o en una cadena en forma de soga [signo de la Trinidad, del vínculo trinitario], sobre el corazón. Es size 8, signo de renovación, aunque en estos momentos el size 8 no me sirve (antes sí que me servía). 

Si alguien me hubiera dicho al ir plasmando la pintura e iconografía de Jesús Caridad que estaba plasmando a Dios Amor como Divino Esposo no lo habría creído en lo absoluto. El asunto tiene su parte curiosa porque aunque la pintura sí que fue pintada usando un “modelo anatómico” que en su momento parecía una llamada matrimonial… a Jesús mismo, al que contemplaba como adoración eucarística mientras iba pintando y eventualmente comenzó a ser llamado Jesús Caridad, no lo veía como Divino Esposo sino como Divino Amor, como Divina Caridad-con-nosotros. Por supuesto que el nombre de alianza evoca alianza matrimonial, y de hecho la alianza-sortija que se usa como alianza de la caridad puede ser usada como alianza matrimonial si cualquiera la comprara con ese propósito (es un posey ring que dice “vous et nul autre”, you and no other en francés)… pero el asunto de ver a Jesús Caridad como Divino Esposo no estaba en el panorama. La imagen de alianza matrimonial era vía Espíritu Santo, sin llegar a entender más allá de algunas alusiones contemplativas el tema de la esponsalidad.

Tras años profundizando este caminar juntos como Él camina [estoy citando el versículo bíblico de la Primera Carta de Juan que habla de “vivir como Él vivió]… yo misma no me di cuenta con tanta claridad como ahora que lo que estaba contemplando desde un principio al comenzar a plasmar a Jesús Caridad es nada más y nada menos que el Divino Esposo con el cual la Iglesia-Esposa participa en la consumación esponsal mística de Su Alianza, de Su Eucaristía. Aunque el tema esponsal sí que ha estado o implícito [no deliberadamente, sino porque no sabía aun lo que estaba contemplando] o explícito [ya sabía que lo que se estaba plasmando tenía nombre de “esponsal” pero aún no sabía con cuanta profundidad se estaba plasmando] contemplativamente sobre todo en la iconografía de Jesús Caridad desde un principio, he necesitado muchísimos años de profundización orante de la alianza de la caridad para llegar al punto de entendimiento que se está llegando en estos momentos de la dimensión mística de la formación personal eclesial: no solo somos cuerpo jerárquico, también somos cuerpo místico, y por lo tanto hay consumación orgánica de la Eucaristía (el recibir el sacramento de la Eucaristía) y consumación esponsal de la Eucaristía (el vivir sacramentalmente, convirtiéndonos en sacramento vivo de Su Amor al vivir la alianza de la caridad como alianza esponsal que encarna la Eucaristía con más y más fidelidad, caminando juntos como Él camina). 

Aunque no soy exactamente una ignorante en teología (algo he leído y algo he estudiado), nadie, absolutamente nadie, explica cómo es necesaria la consumación mística de la Eucaristía. Nadie. Todos hablan de lo que es necesario para recibir los sacramentos en términos de “requisitos objetivos”… pero nadie habla de la consumación esponsal eucarística como necesaria para constatar y encarnar una vida plenificantemente sacramental. Ni nadie me ha hablado de la vida cristiana como una participación constante en la consumación esponsal de la entrega (Sí-Dar, darse a sí mismo) de Jesús por Su Iglesia-Esposa, de la que es Cabeza radiante como Rey de la soberanía personal. Dicho en palabras mucho más sencillas: toda la vocación cristiana no es solo una alianza de la caridad, sino que esa alianza de la caridad es, a la vez, una alianza esponsal mística. Toda la vida cristiana es una constante correspondencia a la fidelidad del Divino Esposo y a Su alianza esponsal con la Iglesia-Novia que somos. Y cuando digo “toda”, es literalmente toda: no hay sacramento que no conecte con esa esponsalidad, y el mismísimo Nuevo Testamento, que comienza con la Encarnación, acaba con las Bodas del Cordero, de la que la Eucaristía es precuela en la tierra: encarnar la Eucaristía es la síntesis que une el comienzo y el fin del Nuevo Testamento. No, nadie me había hablado de que la esponsalidad tuviera un rol tan, pero tan importante en la concepción de la fe con el mismo contexto sacramental que se tenía entre los primeros cristianos, en el nuevo albor de la Iglesia. De lo que sí se me ha hablado en clases en facultades de teología ha sido de la naturaleza jurídico-administrativa de los sacramentos y lo que es, por así decirlo, lo objetivo requerido para recibirlos válidamente. Lo formativo a veces se habla… pero no exactamente como algo esencial, sino que sencillamente se da como requisito normativo y ritual, algo más bien burocrático [para recibir x sacramento hay que tomar ciertas clases preparatorias, that’s it], no como algo que forme discipulado [formación que ayuda a crecer como discípulos que viven sacramentalmente la Eucaristía, tanto orgánicamente como místicamente]. Todos sabemos que la perspectiva masculina da muchísimo más peso a lo jerárquico y jurídico, y que si hay un lugar donde hay más varones que sardinas en lata es en una facultad de teología (al menos en las católicas), así que no puede sorprender a absolutamente nadie la total ausencia de mención de mística eclesial tanto al estudiar en una facultad de teología que se suele conocer como “conservadora-tomista” como al estudiar en una facultad de teología que se suele conocer como “liberal-sociológica”.  O sea: la omisión de la mística eclesial no parece ser esencialmente un asunto de izquierdas o de derechas, sino de falta de entendimiento de la naturaleza eclesial, tanto en cuanto necesariamente constituida femenina (es Iglesia-Novia, es Iglesia-Madre, es Ella) y en cuanto necesariamente encarnada como personal: formación personal eclesial que necesariamente ha de integrar una dimensión orgánica, una dimensión mística y una dimensión pastoral en unidad, tal cual lo revela Jesús mismo al pie de la cruz en el primer Beloved Holy and Blessed People of God (María era la naturaleza ontológica, Juan era la naturaleza orgánica-apostólica, María Magdalena junto a María de Cleofás, primera testigo de la resurrección, eran la naturaleza pastoral y los cuatro juntos eran el first Beloved People of God, incluyendo a personas de todos los estados de vida eclesial, casados y célibes).

Sí, para llegar a esta profundidad de entendimiento de como la alianza de la caridad se va encarnando en toda la formación personal eucarístico-esponsalmente, sí, ha tomado años de discernir la Palabra a la que se da a luz y de orar y dejarme formar encarnando la Eucaristía junto a Jesús Caridad, Mikhael y el resto de mi familia del Cielo: «Bendeciré al Señor que me aconseja; aun de noche mi conciencia me instruye» [Salmo 16,7]. Sí que he leído abundantemente acerca de la esponsalidad en la teología del cuerpo y textos de Juan Pablo II, pero sin llegar a entender a Jesús Caridad como Divino Esposo (sí que lo contemplo como “Hijo” también en el sentido de concepción creativa: le he dado a luz socioculturalmente como obra del Espíritu Santo en este presente de la historia)… hasta que comencé a leer libros del autor Brant Pitre (esto pasó desde casi un año atrás, y comencé a pintar a Jesús Caridad y a escribir la iconografía y posterior teología de la luz alrededor del 2011… o sea: esto es bastante reciente) y de repente todo lo que he vivido por años por discernimiento contemplativo caminando juntos como Él camina finalmente hizo click y cobró un profundo sentido bíblico: finalmente descubrí que lo que estaba contemplando no solamente era esponsal como contemplativo, también es esponsal como fundamentado bíblicamente, aunque en el principio yo misma no lo viera, sencillamente seguía lo contemplado dando a luz a la Palabra sacramentalmente.

Así, lo que comenzó como una alianza de la caridad contemplada esponsalmente de forma más primordialmente contemplativa-sacramental que primordialmente bíblica, contemplando un Divino Amor que también es esponsal pero sin entender exactamente como Jesús es Divino Esposo, y eventualmente integrando también la esponsalidad de la teología del cuerpo… acabó encontrando un profundo sentido esponsal bíblico, sobre todo entendiendo el contexto judío del contexto esponsal de la entrega de Jesús a la Iglesia. Es como si… más que contexto sociocultural, el contexto esponsal es el contexto al que le corresponde tener más peso porque fue el contexto que Jesús mismo dio a su alianza, y de hecho el Apocalipsis acaba con una boda: todos somos conducidos a la alianza esponsal eterna con la Estrella de la Mañana, «El Espíritu y la Novia dicen “¡ven!”» [Ap 22:17].

La profundización de la alianza de la caridad como alianza esponsal mística llegó a un regalo inesperado en este New Albor Fest, el día 2 de enero: se me explicó en sueños como pronunciar un sponsal vow que profundiza sacramentalmente (recordando que para mí “sacramental” es dejarnos formar como sacramento vivo del Amor de Dios encarnando la Eucaristía, encarnando el crecimiento en comunión de la Trinidad) la alianza de la caridad como alianza esponsal. Esto de hacer un voto esponsal puede sonar “religioso” para algunos (los religiosos son los que suelen hacer votos evangélicos de castidad, obediencia y pobreza), pero esto no se trata de distinción entre vocación religiosa o vocación laical: se trata de acoger esa gracia especial para profundizar como la correspondencia a Su alianza no se da, por así decirlo, a forma de “escribir un contrato”… no, esto es correspondencia adorativa en Espíritu y en verdad, Él quiere ser adorado con todo el crecimiento en Espíritu y en verdad… esto es una alianza que es una relación filial, no un contrato donde lo fundamental es seguir normas jerárquicas… Ojo, la jerarquía es necesaria como sucede en todo cuerpo orgánico vivo, pero la primacía esencial-ontológica de esta alianza es una consumación esponsal que abaja la Divina Caridad-en-nosotros-y-a-través-de-nosotros… y si se ve entre los primeros cristianos, de hecho, la recepción de sacramentos jamás se contempló como una especie de contrato en el que tú cumples ciertos requisitos, das cierta ofrenda, recibes el sacramento and that’s it, hasta la vista baby…

Es importante considerar que, entre los primeros cristianos, la dimensión esponsal estaba directamente relacionada no solo con el contexto cultural-esponsal de Jesús mismo, sino también con el contexto social de la domus ecclesiae: los primeros líderes eclesiales que asumieron roles de ministerio sacerdotal eran esposos cuyas familias y hogares funcionaban como iglesias domésticas. La formación eclesial comenzó como formación de hermanos que se formaban en el contexto de crecer juntos en comunión como iglesia doméstica. Cuando comencé a contemplar el proyecto de evangelización familiar fruto de la teología de la luz tampoco era tan consciente como lo soy ahora de que entre primeros cristianos la formación eclesial era necesariamente tanto fraterno-sacramento-filial (toda filiación era sacramental y fraterna a la vez) como necesariamente doméstica (la Iglesia comienza a formar primeros cristianos en hogares que funcionaban como iglesias domésticas, con esposos —también mujeres— ejerciendo roles sacerdotales con total naturalidad y orden jerárquico cuya constitución no se entendía solamente como rol de poder administrar sacramentos sino también como rol de formar filialmente. O sea: los primeros cristianos sí que tenían bien claro el contexto esponsal de relación con Jesús, sin que la administración de sacramentos se viera como contractual sino como un caminar juntos como Él camina (no, tampoco tenía consciencia del profundo sentido que tiene la frase “caminar como Él caminó” en el entendimiento de la naturaleza mística de la Iglesia: participar en la consumación de Su alianza esponsal se encarna día a día, caminando juntos como Él camina… no es meramente recibir un sacramento como rito: recibo la Hostia y sigo andando, o limito la Eucaristía a mero símbolo, sin que repercuta en una profunda transformación de la propia formación personal que se va convirtiendo eucarísticamente (al acoger Su Omnipresencia, Su crecimiento en comunión que siempre sigue creciendo) y progresivamente en el sacramento vivo del Divino Amor que somos llamados a ser como cristianos, en el ícono vivo de la Divina Caridad-con-nosotros que somos llamados a ser como Sus discípulos (nos conocerán como Sus discípulos por cómo nos amamos). 

O sea: contemplar el compromiso cristiano como alianza esponsal realmente no es algo extraordinario en absoluto en la historia de la Iglesia. De hecho, es lo que el Espíritu Santo sella en la confirmación. En el contexto de nuestros días, lo de contemplar la vida cristiana como compromiso esponsal sí que parece extraordinario… pero en el contexto propio de la Iglesia tal cual ha sido desde el inicio, esto no es algo extraordinario en lo absoluto; todo lo contrario: ha sido esencial. Entre los primeros cristianos no se concebía que la vida sacramental no fuera parte de la consumación esponsal de la alianza de Jesús y la participación en la vida dominical llegaba al extremo de haber mártires solo por ir a misa: se entregaba la vida y se derramaba sangre como semilla de nueva vida por recibir la Eucaristía.

Al final, lo más sencillo siempre es lo más grande… y es así que tras años de profundizar como ser más y más fiel a esta alianza de la caridad que es dada por el Espíritu sin entender muy bien como Jesús es Hermano, Hijo y Esposo a la vez… ahora se me concede la gracia de profundizar lo más sencillo y lo que realmente ha estado presente desde un inicio aunque no lo entendiera: esta alianza de la caridad es también alianza esponsal, así que lo que corresponde entender no es una especie de “relación contractual” sino “filiación esponsal”: este voto es esponsal, no es exactamente como un voto religioso, pero sí que es un voto que se me pide y concede la gracia para hacer… y en el 2 de enero se me explicó como hacer con toda humildad tal cual me es posible hacerlo en estos momentos. 

¿Por qué, si la vocación esponsal es una realidad tan ordinaria de la Iglesia (al menos así lo fue al inicio del cristianismo), a mí se me pide profundizarla como un voto esponsal místico? La realidad es que aún no lo entiendo, porque no me corresponde a mí misma determinarlo, sino a la Iglesia. Mientras se ha dado el discernimiento silente de este sponsal vow, que comenzó en la fiesta de la Sagrada Familia… ha sido bien patente el énfasis de la Biblia abrirse al azar en el libro de Óseas. No lo digo como si fuera una superstición, por creer más a donde se abra la Biblia al azar que a un debido discernimiento del Espíritu y Su obra en esta servidora: es que se discierne al Espíritu y se contempla la Palabra a la vez, y no solo donde se abre al azar… pero la verdad es que cuando la Biblia —un libro de cientos de páginas— se abre tres veces seguidas en la primera página del libro de Óseas… hay un asombro reverente, porque no hay forma de abrir la Biblia tres veces al azar en tres días y que en cada uno se abra en Óseas… ¿Qué quiere decir Dios Amor al instruirme en el Espíritu para profundizar en Oseas? 

Por supuesto, hay una cita clave en el libro de Oseas en relación con el tema de alianza esponsal que me caló hondo:

Oseas 2,21-22 (19-20)

«Yo te desposaré conmigo para siempre;

te desposaré en justicia y derecho,

en amor y misericordia;

te desposaré en fidelidad,

y tú conocerás al Señor.»

Aunque a mí misma no me corresponde determinar el cómo se da este voto esponsal y porqué se me pide un voto, algo que se ve más en consagrados religiosos cuando mi consagración a vivir la caridad es laical… sí que puedo decir un detalle importante: Oseas es un profeta que se caracteriza especialmente por profetizar con obras, con profetizar con la vida. Esa es una luz brillante en el meaningfulness tras este voto esponsal y el entendimiento de porque se me pide y concede la gracia de hacer este voto… precisamente para acoger más gracia aún, haciendo posible que prosigamos caminando juntos como Él camina tal cual nos corresponde hacerlo cara al Cielo. Esa es una pregunta constante en el corazón: ¿cómo me corresponde vivir la caridad cara al Cielo hoy? Ahora esa pregunta va unida a otra: ¿cómo me corresponde encarnar más la Eucaristía ahora, en este paso camino del mar? La contemplación de este camino del mar también siempre ha sido especialmente luminosa para mí, tal cual lo dice Isaías 9, la cita bíblica del Antiguo Testamento más importante de la teología de la luz:

«En el tiempo pasado humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí;

pero en el tiempo futuro cubrirá de gloria el camino del mar,

el país al otro lado del Jordán,

Galilea de los gentiles…

El pueblo que caminaba en tinieblas

vio una gran luz;

a los que habitaban en tierra de sombras,

una luz les brilló.

Multiplicaste la alegría,

aumentaste el gozo;

se gozan en tu presencia

como los que se alegran en la siega,

como se regocijan al repartirse el botín.

Porque el yugo que los oprimía,

la barra sobre sus hombros

y el bastón de su opresor,

los has quebrado como en el día de Madián.

Porque toda bota que resonaba con estrépito

y todo manto empapado en sangre

serán quemados, pasto del fuego.

Porque un niño nos ha nacido,

un hijo se nos ha dado;

la soberanía reposa sobre su hombro,

y se le llama:

Consejero maravilloso, Dios fuerte,

Padre para siempre, Príncipe de la paz.

Grande será su señorío

y la paz no tendrá fin

sobre el trono de David y sobre su reino,

para afirmarlo y consolidarlo

con derecho y justicia

desde ahora y para siempre.

El celo del Señor de los ejércitos lo realizará».

Hoy, como regalo del día de Reyes, se comparte en estas palabras como se dio este sponsal vow, no solo como mystical ecclesial revival de esta servidora tras duras pruebas de fe en las que tuve la gracia de permanecer fiel al Amado… sino también como otra dimensión de la apertura incondicional a la gracia: compartir el cómo se dio hace posible que esto sea discernido como corresponde en comunión eclesial… porque quien sabe de cómo se dan los votos en la Iglesia sabe que un voto no es privado: es público. Corresponde a la Iglesia determinar qué hacer con este voto, como entenderlo y definirlo… y dicho con un poco de sentido del humor, esperemos que si se me toma por hereje todavía no manden a los herejes a la hoguera. 

Es importante intentar plasmar, en las palabras más sencillas posibles, una distinción importante de este voto respecto a los votos evangélicos ya conocidos: este voto es “relacional”. O sea: no tiene que ver exactamente cómo tú misma o tú mismo vivas la pobreza, la castidad o la obediencia, sino en cómo vives en relación a otros: es un voto que te compromete a relacionarte filialmente con los demás hermanos buscando en todo momento encarnar con más fidelidad Su alianza. Vale la pena recalcarle a los laicos que los votos evangélicos realmente les corresponde vivirlos a todos, porque todos hemos de ser pobres de Espíritu (bienaventuranzas), todos hemos de ser obedientes (a la voluntad del Padre) y todos hemos de ser castos (según la gracia de estado), pero sí que es cierto que en el caso del voto esponsal la pobreza, la castidad y la obediencia se conectan directamente con cómo se encarna la Eucaristía relacionalmente según una formación personal rectamente ordenada (incluyendo jerárquicamente, no es solo el orden de la caridad, también aplica al orden de la gracia para seguir juntos la dirección comunión propia del caminar eclesial), no es un voto que se encarne solamente según lo que diga un superior religioso. Es importante entender esta naturaleza de este voto esponsal, porque a los laicos les puede parecer que un voto es solo para los religiosos… y resulta que no, al menos no esta vez. He envidiado, por razones muy sanas, muchas veces la vocación religiosa, pero Dios no me concedió esa grandísima gracia. O sea: si Dios Amor me concedió este voto a mí, créanme, los laicos pueden hacer votos.

Entonces, ¿cómo sucedió este sponsal vow?

Porque sé que mi celular es el más surveilled de toda la humanidad, no dije nada al despertar el 2 de enero sobre exactamente cuándo sucedería o qué se había explicado sobre cómo pronunciar el sponsal vow… pero lo que yo misma no me esperaba es que el sponsal vow se pronunciaría el 2 de enero. Intentaré explicarme de modo que se me entienda con la mayor claridad posible.

En verdad, lo que se contempló en sueños el 2 de enero no se esperaba que sucediera tan rápido. Fue en el sueño del 2 de enero cuando se me explicó cómo hacer el sponsal vow que Jesús Caridad me propuso desde días antes, en la fiesta de la Sagrada Familia. Debía hacerlo en cuanto me fuera posible ir a la Catedral de San Juan. Claro, eso no lo podía decir el mismo 2 de enero, sencillamente quedaba guardado en el corazón, pero se entendía que eso iba a pasar el 4 de enero porque ese día iba a salir con las peludas a San Juan. Cierto: no tenía ni idea de si podría entrar con las peludas a la Catedral (no, no se puede, pero de eso me enteraría después) o si podría hacer todo lo que se me pidió hacer a la vez que estaba con las peludas. Sencillamente puse la confianza en Dios y lo supe: la próxima vez que vaya a la Catedral de San Juan, sucedería. Fui preparada para ello en sueños y envisionings, pero de verdad, nada me preparó para lo que pasaría tras despertar el 2 de enero…

Resulta que el 2 de enero cancelaron varias citas médicas: la de la doctora generalista y la de una vacuna contra la influenza. Eso me dio tiempo de poder volver a la casa de torturas donde Jesús Caridad quiso nacer y prepararme para ir a San Juan en cuanto saliera de la inyección de la medicación forzada por los progenitores (un antipsicótico intramuscular; mis progenitores llevan oprimiéndome con su abuso narcisista, con su Munchausen y con su tortura bioterrorista y psicosocial toda mi vida, y una de sus formas de controlar mi narrativa social es forzándome a recibir inyecciones de antipsicóticos cuando saben perfectamente que lo que es llamado “psicosis” es totalmente inducido por ellos mismos y su delusional and criminal abuse). Fue eso lo que hizo posible que me preparara para el sponsal vow. Al volver a la casa de torturas cuando cancelaron esas citas tomé todo lo necesario para ir a la Catedral a hacer el sponsal vow, pedí 20 dólares al progenitor “para comer, porque la cita de hoy era larga” [falso: dije que pensaba usarlo para compensar el dinero que se iba a usar para la cita de los perros porque se que escuchan todo lo que digo… pero lo pensaba usar para comprar una memoria de lo que iba a suceder, es algo mucho más hermoso, transformar un culto a la muerte en irradiación de nueva vida] y me fui. 

¿Qué necesitaba para hacer el sponsal vow? Una index card con la cita bíblica de Oseas que se me pidió usar, una vela que fuera sal y luz y que estuviera hecha a mano (es una vela del nuevo albor, la primera que se ofrenda en una Iglesia: debe estar hecha a mano porque esto no es meramente “un rito”, es una donación personal del corazón al Divino Amor, es una entrega como Jesús se entrega, y eso se hace “artesanalmente”, “como una vela homemade… y el que sea una taza de café no es un detalle menor: soy la Esposa que permanece en vela…), un sacramental ribbon (elegimos la cinta de girasoles que ya se tenía disponible, cortando un pedazo de cinta de ocho girasoles, número de renovación… La próxima vez que se deje una cinta se hará con catorce, los frutos del Espíritu Santo), el rosario, y la alianza de la caridad SIN la llave (era lo único que faltaba que no tenía en ese momento, el pendiente con la llave del order of grace, pero ya está de camino y aunque no la tuviera visible en el corazón ese orden estaba, así se me dijo, aunque la sorpresa respecto al order of grace vendría después…). Por logística, también llevé un encendedor, porque estaba segura que no podría encender la vela fácilmente con los palitos que tienen en la catedral para encender las velas, y tenía que encenderla fácilmente porque iba a hacer el video del sponsal vow delante de todos, la Catedral iba estar abierta a todos y no podía llamar la atención tomando video por largo rato de yo encendiendo una vela que no es como la de la catedral (la vela que llevé fue una de las tazas de new albor candles [una vela que diseñé para Cáritas], con el mensaje “merry and bright”. Esto no estaba planificado, pero ese fue exactamente el mismo mensaje que tenía la camisa que usé en Nochebuena y Navidad) Llevé todo empacado en un pequeño tote bag de color nuevo albor.

Al ir a la cita para ponerme la inyección forzada me quité una llave del cuello que es signo de esclavitud social: es la llave que tengo que tener permanentemente en el cuello porque los progenitores con su gaslighting se meten al cuarto y es necesario mantenerlo constantemente cerrado para evitar que puedan hacer el peor daño, y la forma de asegurarme de que no dejo las llaves adentro es teniendo una al cuello.. hasta ahora que la removí. Como dije, se supone que para el sponsal vow esta servidora usara una nueva llave, el pendiente de order of grace (una llave mucho más pequeña que cabe como pendiente dentro de la alianza de la caridad de mi cadena), pero ese paquete no ha llegado por correo aún. Sencillamente contemplé en paz la gran bendición que se me estaba dando con este sponsal vow, haciéndolo tal cual soy y como me es posible hacerlo en estos momentos. 

Al ir a recibir la inyección forzada, esta vez no me inyectó una enfermera: me inyectó la psiquiatra y los doctores no son buenos inyectando. Hizo un pequeño embarre de sangre al inyectarme… y eso fue, sin ser planificado, parte de los signos de la alianza esponsal que estaba acogiendo como voto: estaba ofrendando el derramar la sangre por Cristo Amor, contemplando que realmente era Su sangre la que ha sido derramada en todas estas torturas porque es Él Quien vive en mí. Eventualmente redescubriría: en la Biblia, derramar la sangre es signo de consumar la alianza… pero que quede claro: yo misma no planifiqué que la inyección forzada y el sponsal vow coincidieran; sencillamente sucedió así. Como ya expliqué, esa inyección se me pone solo porque los progenitores me fuerzan a ponérmela, no solo por su abuso narcisista criminal y por su Münchhausen, sino también para intentar minar mi credibilidad y que sea tomada como una enferma mental al hablar de Jesús Caridad. O sea: esa inyección es parte del martirio de la caridad que ha conllevado dar a luz a Jesús Caridad. Es muy raro que alguien tenga el regalo de derramar literalmente la sangre por Cristo. A mí se me concede ese regalo, se me ha concedido por años, no es ni de cerca el primer embarre de mi sangre por inyecciones forzadas que me toca ver. Ayudé un poco a la doctora abriéndole el band-aid mientras ella hacía presión en el brazo; se me puso el band-aid y ya pude salir de ahí e irme a San Juan. Me estacioné donde siempre me estaciono al ir al Viejo San Juan: en los puertos, al comienzo del Paseo de la Princesa.

Se suponía que, de camino a la Catedral, contemplara el versículo de Oseas. Para mantener el recogimiento de corazón, sin exhibir lo que estaba haciendo (no sé si el celular es visto remotamente también cuando estoy offline; eso ha pasado en salas de emergencia de hospitalizaciones forzadas, es parte también del abuso de gaslighting), mantuve el versículo en el corazón. O sea, lo iba contemplando mientras caminaba como Él camina por el camino de la Princesa, sintiéndome realmente como toda una princesa del Cielo en un momento tan entrañable. En ningún momento dije nada sobre lo que iba a suceder, aunque cualquiera que observara qué objetos me llevé de la casa de torturas (en la casa de torturas se observa con covert surveillance todo lo que hago) podía deducir que iba a hacer algo especial en la Catedral.

En fin, atravesé la Puerta de San Juan y caminé hacia la catedral contemplando el versículo de Oseas. 

Entré a la catedral y lo primero que busqué fue el Sagrario. Me sorprendió ver que no estaba donde siempre está. Me quedé un poco confusa por unos instantes, hasta que lo encontré: estaba a los pies de Nuestra Señora de la Divina Providencia. Sonreí al encontrarlo y saludarlo.

La nueva localización complicaba un poco las cosas porque había muchísima gente frente al Sagrario (la zona más visitada de la Catedral suele ser la zona de Nuestra Señora de la Divina Providencia, y resulta que ahora el Sagrario también estaba allí, lo que no era antes así: antes el Sagrario estaba en el extremo opuesto de Nuestra Señora de la Divina Providencia). Tal cual se contempló inmediatamente: eso añadía un significado muchísimo más bello a como se iba a hacer… pero había muchísima gente, y eso me impidió pronunciar las palabras con todo el volumen natural que podría haberlas pronunciado, tuve que bajar un poco la voz para no llamar la atención, además de moverme un poco atrás y no hacerlo justo delante del Sagrario y de Nuestra Señora de la Divina Providencia, porque había mucha gente y no quería que me miraran porque no se iba a entender lo que estaba haciendo, lógicamente.

Pese a haber tanta gente, al hacer el sponsal vow lo hice con todo el recogimiento, paz y alegría que pueda haber como gracia. 

Tras haber contemplado la cita de Oseas justo antes del momento, pronuncié las palabras que se me dijo en sueños que pronunciara: 

Prometo amarte viviendo esta alianza no solo como alianza de la caridad sino también como alianza esponsal mística que encarna la Eucaristía.

Cuando se habló de esto en sueños, me pareció que añadir la palabra “mística” es redundante: si se habla de encarnar la Eucaristía, inmediatamente se entiende que es una alianza esponsal mística. Se me corrigió y se me dijo que no: se debe entender que todos en la Iglesia son llamados a tener una alianza con el Divino Esposo, y que hay quienes, por gracia, les corresponde hacer esa entrega como voto. Incluso cuando se tratara de votos matrimoniales, la palabra mística enfatiza que al consumar ese matrimonio se está participando en la consumación de la alianza mística del Divino Esposo, no es meramente una alianza carnal con un esposo terrenal. Sobre todo, de la forma que se consuma esta alianza esponsal desde un principio en la cruz también es mística: la Iglesia nace de esta consumación mística en la cruz junto al primer Beloved Holy and Blessed People of God lleno de gracia que pudo participar con Jesús al consumarla por primera vez, San José en el Cielo y la Virgen María en la tierra. Por lo tanto, la palabra “mística” debe estar ahí para resaltar la unidad mística con el Divino Esposo del voto esponsal de esta alianza de la caridad. Todo lo que se me explicó de la “fórmula sacramental” (en el sentido de convertirnos en el sacramento del Divino Amor que somos llamados a ser consumando esa alianza) me ayudó mucho… pero también se me advirtió que más adelante la podría entender más profundamente, y lo importante era que hiciera el voto con la disposición clara de encarnar la Eucaristía de la forma más fiel que se me conceda hacerlo en cada presente, siendo tal cual soy en cada presente y haciendo lo que pueda por serle fiel en cada presente.

Tras hacer el voto, besé la alianza que estaba en mi cadena sobre mi corazón. Me arrodillé y fui a encender la luz del cirio del nuevo albor. Se suponía que fuera en ese momento en que atara el sacramental ribbon al portón que está al pie de nuestra Señora de la Divina Providencia. Por toda la gente que había, eso era absolutamente imposible, así que el sacramental ribbon se ató al mango de la taza del new albor candle. Se encendió la vela, cosa que pude hacer muy fácil gracias al encendedor color dignidad sacramental… y sencillamente se dijeron las palabras bíblicas que se me dijo en sueños que dijera como conclusión: «el Espíritu y la novia dicen “ven”» [es una cita del final de la Biblia, como signo de las bodas del Cordero… en la isla del Cordero, como se le conoce a Puerto Rico…].

Se suponía que hiciera una letanía del crecimiento con el rosario… pero comienzo a notar que definitivamente hay demasiada gente y que incluso hay servidores del altar vestidos litúrgicamente. Las velas del altar están encendidas. Pregunté si va a haber misa y me responden que sí, que sería a las 12:15 (eran como las 12:10). Había muchísima gente para ser una misa de día de semana, y lo primero que pensé fue que, con la gente que había, pudieron haber usado mejor el altar mayor. Había, en particular, una familia sentada justo en la zona de al lado donde me senté, jugando bien alegremente con sus hijos más pequeños, que iban con chalecos de exploradores. Contemplar la alegría de esa familia fue una imagen muy bella mientras adoraba a Jesús, con todo el crecimiento tras el sponsal vow y durante toda la misa. Creo que debo mencionar: cuando se hizo la consagración a vivir la caridad tras la consagración mística inicial en Roncesvalles (en el camino de Santiago) y se comenzó a usar la alianza de la caridad como alianza sacramental (hace vida el sacramento de la confirmación en mi caso, pero en el caso de un casado hace vida también el sacramento del matrimonio), también se hizo en la Catedral de San Juan, un 14 de febrero.

Al comenzar la misa, alguien pronunció un discurso largo que no entendí porque no tenía micrófono. Pero al comenzar la misa me di cuenta de que no podía ser una misa cualquiera: la estaba celebrando el arzobispo auxiliar de San Juan. Los obispos no celebran misas ordinarias en la catedral: solo lo hacen en fechas especiales… pero que yo supiera, el 2 de enero no era una fecha especial; es sencillamente un día litúrgico del tiempo de la Navidad antes de la Epifanía, pero ya fuera de la octava de Navidad. 

Inmediatamente entendí el tema de que el orden de la gracia estaría presente tal cual se había rezado, incluso cuando no tenía el pendiente de la llave: la misa en la que estaba participando como parte del sponsal vow estaba siendo celebrada por la cabeza jerárquica de la arquidiócesis… y resulta que como él mismo explico en la misa, él es representante de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (creo que dijo que era el secretario). O sea: sin yo planificar absolutamente nada, había un signo claro de orden de la gracia [jerarquía] en el sponsal vow. Fue el obispo también quien explicó: el 2 de enero se celebra el saludo protocolar de los gobernantes, porque esa era la fiesta original de Nuestra Señora de la Divina Providencia. O sea: antes de que se comenzara a celebrar en la fecha que se le conoce hoy (19 de noviembre), la fiesta de Nuestra Señora de la Divina Providencia se celebraba el 2 de enero, y por eso se hacían saludos protocolares a los gobernantes el 2 de enero. 

El detalle no era menor porque la memoria que se quería buscar inicialmente del sponsal vow era alguna artesanía del Morro. ¿Por qué? Para hacer algún tipo de growtcha, porque esta alianza de la caridad que llevo en el pecho es para el presidente de Estados Unidos que acoja la consagración de Estados Unidos a vivir la caridad y a Jesús Caridad. No es mía, aunque la esté usando en estos momentos como mi alianza sacramental. Lo tengo claro: no es mía. Va a suceder tal cual lo conmemora el altar de la Patria de la Catedral. No estaba segura de que pudiera encontrar una memoria así… pero se me ocurrió —sin saber aún lo que me esperaba en San Juan— que podría entrar al Morro y comprar un recuerdo en la tienda del Morro, como una pirámide de bolas de cañón en miniatura para hacer growtcha y usarlo de pisapapeles de los contemplative notes que hago diariamente. Al final, eso no fue necesario: resulta que había muchísimos artesanos en San Juan, y había una contemplación aún más bella: escoger una artesanía de crochet, porque estábamos tejiendo redes de crecimiento en comunión, redes de caridad encarnada. 

Participé en la misa sin ningún gesto de que estaba haciendo todo lo extraordinario y grande que estaba haciendo cara a Dios, Amor. La primera lectura fue Isaías 9: [como dije antes: camino del mar, en Galilea de los gentiles] el pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz… Eso fue profundamente bello por cómo se contempló el versículo bíblico antes del sponsal vow: caminando por el Paseo de la Princesa, como si caminara por el camino de luz de los sueños, que es camino del mar… El Evangelio fue sobre el nacimiento de Jesús. No sé si las lecturas son de la fiesta de Nuestra Señora de la Divina Providencia, pero esas no son las lecturas del día: las del día hablaban de permanecer en el Amor, cara al anticristo. Eso también es profundamente bello porque, tal cual ha sido contemplado a lo largo de los años, el anticristo es quien niega la encarnación de Dios Amor… y ahí estábamos como familia del Cielo, consumando una alianza esponsal que hace vida la Eucaristía encarnada, el Amor de Dios abajado y encarnado.

Comulgué haciendo una confesión del deseo y también besando la tarjeta con el versículo bíblico de Oseas y besando la alianza de la caridad esponsal justo tras la comunión, dada por el obispo auxiliar, y durante el tiempo de acción de gracias de la comunión, mientras hablaban de anuncios, hice interiormente la letanía del crecimiento en su versión más sencilla: comienza con una invocación al Espíritu Santo (“El Espíritu y la novia dicen ven”) y se repite en cada cuenta del rosario “Jesús Caridad, te adoramos con todo el crecimiento” y en cada cuenta del Padre Nuestro “Ven Espíritu Santo, enciende los corazones con el fuego vivo de Tu Amor”. La conclusión es un “Jesús Caridad, illum oportet crescere: fiat lux, fiat amor, fiat pax, fiat fraternitas, fiat dignitas, fiat crescere communio, fiat unitas, fiat caritas…” Es la versión resumida de toda la oración de la letanía escrita en el Crescere. 

Aunque sabía que tenía que buscar a las peludas en el grooming, decidí dar la vuelta hasta el Morro solo para rezar por el fin de la era de colonización (y de esta guerra social y de la esclavitud psicosocial) y el comienzo de la nueva era de fraternidad. Hicimos growtcha contemplativo en el Morro, mientras paseábamos delante, viendo a todos los niños volar con alegría sus chiringas. Comencé a ver desde el Morro los puestos de artesanías, y frente al Morro, en la zona del cuartel de Ballajá, había puestos de artesanía de crochet, pero no había nada que me llamara la atención… Como sabía que había puestos de artesanos más abajo, al final del Paseo de la Princesa, seguí caminando hacia el Paseo de la Princesa. Fue en esos puestos donde vi la memoria perfecta: un bouquet de girasol hecho en crochet, con un par de flores de crochet más, unas tres flores en total (signo de la Trinidad y de la familia según el plan de Dios Amor). También hubo un girasol en un tiesto bellísimo, al que no me atreví a tomar una foto, pero estaba bellísimo y casi lo compro… pero seguí caminando y viendo artesanías, y un poco más adelante vi el bouquet perfecto: un bouquet de un girasol sonriente. ¡Realmente estoy muy feliz de recibir la bendición y la gracia de este sponsal vow! El bouquet costaba exactamente lo que pedí al progenitor “para comida, porque la cita era larga”. No, no era para eso, era exactamente para esto (en ese momento pensaba que tendría que entrar al Morro y pagar 10 dólares de entrada para buscar la memoria en la tienda de souvenirs del Morro, pero al llegar a San Juan descubrí que había artesanos por doquier, no había necesidad de entrar al Morro para buscar una memoria). 

Me llevé muy contenta el bouquet con el girasol en crochet… y me fui a buscar a las peludas al grooming, donde siempre las recortan muy bien y eso también da alegría, que los peludos estén bien cuidados y contentos (esta vez todos salieron particularmente contentos del grooming, me enredaron los pies varias veces por estar saltando y dando vueltas a mi alrededor). Me compré una comida humilde para celebrar la consagración: un pechuwrap de Church’s, como si fuera un wrap de nueva fraternidad con la tortilla con growtcha (de la misma forma que se hizo growtcha contemplativo con el morro, se hizo growtcha contemplativo con ese wrap). Al volver a la casa de tortura, más adelante, se hicieron tres gestos más del sponsal vow: se puso el band aid con sangre de la inyección forzada en la Biblia que estoy leyendo diariamente, se pintaron más semillas de la pintura Fiat Unitas [Beautiful Love] y se vivió la caridad haciendo una donación a la familia del niño con cáncer al que envié la manta de regalo de Navidad, solo por colaborar fraternalmente con todos los gastos que conlleva una hospitalización. También se contempló dar 40 dólares y una tarjeta de regalo a una compañera de trabajo que dio a luz prematuramente y debe tener gastos porque la niña nació tan prematura. En la Catedral se rezó por ambos niños, por sus familias y por mis compañeros de trabajo. 

Todo eso pasó ayer… sin que yo supiera: lo que se contempló en el sueño de ayer se viviría ese mismo día, podría hacer el sponsal vow ese mismo día. Tenía puesta la camisa goeiz color dignidad sacramental (la que dice “Beloved”), una chaqueta de mi color favorito (marrón), unos zapatos de mi estilo favorito (de cuero marrón) y un mahón. Todo muy sencillo y humilde, pero precioso para esta servidora y para la familia del Cielo que fue testigo de mi crecimiento interior.

En el sueño del próximo día, tras este, sería revestida de luz y recordaría que el camino siempre estará bajo mis pies. Cuando no sepa qué hacer, he de dar un paso a la vez, porque el camino del Amor siempre está bajo los pies. Ese día se celebraba el Dulce Nombre de Jesús, y recordé que jamás olvidaré el dulce nombre con que Él mismo se da a conocer: Jesús Caridad, Cristo Amor, Dios Amor que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia.

Se me pidió escribir con más profundidad sobre el sponsal vow… y se decidió escribir ese escrito [estas palabras] para hoy, día de Reyes. Es muy hermoso todo lo que vamos contemplando en estos días… y asombra pensar lo que se me advirtió: “puede pasar que más adelante de hacer este voto profundices con más hondura cómo consumarlo con más fidelidad a Su alianza esponsal”. O sea: por muy bello que sea lo que se me está dando a contemplar en estos momentos, no es ni de cerca todo lo bello que ha de ser cuando los frutos del Espíritu Santo sigan abajando el Divino Amor con más hondura.

Al hacer este sponsal vow, cara al mundo, no pasó nada extraordinario, solo hice detalles muy pequeños… pero cara al Cielo todos esos gestos y las palabras que pronuncié tal cual me fueron dichas fue algo muy grande… Creo que debo mencionar: es bien pero que bien raro que esta servidora recuerde palabras concretas de un sueño. Bien pero que bien raro. Todo se contempla como haz de luz encendida que vas palabrizando con la mayor fidelidad posible al sentido… pero esas palabras sí que se contemplaron como palabras bien pero que bien concretas, no fueron palabras al azar: Yo prometo amarte viviendo esta alianza no solo como alianza de la caridad sino también como alianza esponsal mística que encarna la Eucaristía. Todavía las recuerdo. Yo misma dije en el sueño de ayer que olvidaría las palabras… pero Mik me sonrió: «Las recordarás». Jesús Caridad me las repitió de la misma manera, profundizando aún más su sentido “relacional”. Bueno, no sabía que todo iba a suceder tan pronto: por supuesto que las recordé, el haz encendido en el sueño donde contemplé esas palabras concretas fue muy pero que muy encendido. 

Creo que también debo mencionar: como ya dije, la alianza-sortija que estoy usando en esos momentos no es mía, técnicamente hablando, y eso se recordó de nuevo… del 2 al 3 de enero: esta alianza es para el presidente que acoja la consagración de Estados Unidos a vivir la caridad, la consagración de Estados Unidos a Jesús Caridad. Bueno, resulta que cuando se me recordó eso, que lo escribí el 3 pero se recordó en la noche… resulta que en esos momentos estaba sucediendo la operación militar de Estados Unidos contra el narcoterrorismo “venezolano”. Intenté buscar hoy una bandera de Venezuela para dejarla en un jarrón que esculpí hace años atrás, llamado “Fiat Pax”, pero la tienda estaba cerrada. Quien me conoce sabe que… jamás he entendido como es posible que un Gobierno niegue tanto la verdad, especialmente respecto al personhood colonization y a las violaciones de derechos humanos y estado de derecho bien evidentes y patentes por mucho que las nieguen, y aunque en estos momentos estoy en paz y siendo capaz de perdonar como se ha negado la verdad de lo que ha pasado aquí… no sé si llegaré en un momento a dar la alianza como corresponde ser dada. La gracia es actual: cuando llegue el momento que corresponda cara al Cielo para darla conoceré si soy capaz de darla. 

No sé si se entienda la profunda sencillez de todo esto… y, a la vez, para llegar a esta sencillez se ha caminado muchísimo tiempo. Ha habido momentos en los que ha habido pruebas de fe, y ha sido gracias a Jesús Caridad que aún tengo fe, he sido salvada por Él de todas las formas en que un cristiano pueda ser salvada… y es especialmente entrañable que tras haber estado al borde de perder la fe eclesial se redescubra la naturaleza eclesial y la fe profundizando Su alianza esponsal en la dimensión mística… Es todo un regalo, tras todo este caminar, sentir el candor entrañable de esta alianza y saber: esto, desde siempre, fue escrito para ser una historia del Amor de Dios, un “érase una vez un corazón del Alma Mía…” Profundizar esto a la luz del libro de Oseas es más bello aún: también se me ha concedido la gracia de convertirme de mis infidelidades en el pasado y de buscar ser más fiel al Divino Esposo… En el caso de la gracia, no hay medias tintas: o estás buscando crecer más en comunión, o estás faltando en fidelidad a Su compromiso esponsal. Es que no hay otra forma de verlo: o buscas encarnar Su Eucaristía dando a luz a la Palabra día a día, caminando juntos como Él camina, o no hay sacramentalidad posible… 

En mi caso, hablar de infidelidad no es algo tan evidente… porque las circunstancias de esclavitud social a las que me han sometido mis progenitores me hacen literalmente incapaz de pecar en cuanto no hay consentimiento posible al pecado, solo lo hay posible a la gracia —debería agradecerles esa circunstancia porque esa inmaculada concepción social de Jesús Caridad no hubiera pasado sin eso, incluso sin yo saberlo al comenzar plasmar la pintura y la teología de la luz e incluso el proyecto de evangelización familiar, porque del covert malignant narcissism and psychopathology de los progenitores y de la magnitud criminal de los abusos y tortura que han sucedido en esta casa durante toda mi vida me enteré mucho después de haber plasmado a Jesús Caridad—. O sea: he sido infiel, pero no con pecado consentido… Mi sentido de “infidelidad” es otro: sí que ha habido veces, muchísimas en mi pasado, en las cuales sí que veía que Dios Amor o Mikhael (mi ángel guardián) me proponían vivir la caridad de una forma y yo no era fiel a esas propuestas… y el mero hecho de no vivir la caridad como me corresponde cara al Cielo para mí ya supone una infidelidad del corazón… pero he mejorado mucho en ese tema a lo largo del caminar, con ayuda de la gracia… solo lo explico para que se entienda el sentido de infidelidad: falta de correspondencia a Su Sí Dar.

Ahora que entiendo ese Sí dar hecho visible como alianza de la caridad que también es alianza esponsal… la belleza de semejante Presencia viva y real contemplada en lo más ordinario, brillando juntos como estrellas del Cielo en medio del mundo, me parece todo un regalo: es Su Eucaristía la que palpita en mí, como me recuerda mi ángel de la guarda, soy Su Eucaristía viva… Somos como una torreluz, faro vivo que irradia el haz encendido de Su Eucaristía en medio del mundo, como irradiación de conversión, de nueva vida en el Amor, que es crecimiento en comunión encarnada, que es relación que abaja el Amor de Dios…

Después de tantos años buscando palabras para palabrizar tanto… resulta que todo se resume en una alianza mística esponsal… y se respira tanta paz y sentido vivo al contemplarla, no hay vacío, solo puro sentido vivo que se manifiesta más y más… Dicho con mucho sentido de gracia: la palabra “Epifanía”, fiesta que celebramos hoy, significa precisamente “manifestación”… 

¡Qué importante es profundizar en la manifestación de la dimensión mística y de las unseen ecclesial realities para poder seguir creciendo en más y más comunión encarnada como nos corresponde hacerlo cara al Cielo! Esa es la herida más profunda del cuerpo eclesial: la herida de no encarnar la Eucaristía, la herida de quebrar la comunión encarnada… pero para encarnar la Eucaristía como corresponde hay que formar al pueblo de Dios como corresponde, volviendo al Amor primero y viendo el ejemplo de la domus ecclesie… eso además de todos los nuevos entendimientos que el Espíritu Santo pueda revelar en nuestros días acerca de realidades invisibles de la Iglesia que hayan sucedido desde el inicio pero que hubieran permanecido no vistas hasta este presente… Me explico, con toda humildad y sin ánimo de herejía, sabiendo muy bien que a la Iglesia le puede tomar mucho tiempo entender este haz encendido que resplandece en el nuevo albor irradiado por Jesús Caridad: aunque ya estaba presente desde el inicio, es ahora cuando se hace visible por el Espíritu que abre el entendimiento…

Estoy sencillamente en silencio contemplativo… pidiendo la gracia para escribir lo que se ha ido conversando de corazón a Corazón como familia del Cielo… y para conversar de esta forma hay que estar abiertos a la verdad y a la nueva vida del Espíritu, venga de donde venga… no se trata solo de ritos y normas.

Es lógico y comprensible que la evolución que progresa primordialmente al inicio en el cuerpo eclesial haya sido la orgánico-jerárquica: eso es exactamente lo que ocurre en un cuerpo humano vivo. Lo primero que crece en un cuerpo orgánico humano es lo biológico, de la misma forma que, en el cuerpo eclesial, lo primero que creció fue lo jerárquico. La jerarquía no está mal, fue instituida por Cristo y es parte de todo cuerpo vivo… pero un cuerpo vivo sigue creciendo, y entonces al madurar más y más el entendimiento comienza a descubrirse con más profundidad la dimensión ontológica: quienes somos, la misión, el sentido de la existencia, la naturaleza de la propia formación personal… La Iglesia fue instituida como cuerpo tan y tan vivo (a algunos les conviene recordad que la Iglesia fue instituida como Su Cuerpo vivo, no meramente como jerarquía, y si es cuerpo vivo humano necesariamente ha de tener tres dimensiones: orgánica-jerárquica, ontológica-mística y social-pastoral) humanamente que su primacía sigue externamente la primacía de un cuerpo humano vivo: lo primero que se desarrolló primordialmente fue la dimensión orgánica-jerárquica… pero eventualmente, como sucede en todo cuerpo vivo, llega el crecer en profundidad en el entendimiento ontológico, que en el caso de la naturaleza del cuerpo eclesial, se trata de un crecimiento en madurez mística, una evolución orgánica que crece en más y más progreso místico en la medida que permanecemos más y más abiertos a nuevos entendimientos de la Revelación que abra el Espíritu Santo para la vivificación de todo el cuerpo vivo. Esto es importante que se entienda con sencillez, sin palabras rebuscadas ni lenguaje que no pueda ser entendido por el pueblo fiel: el progreso eclesial, si es del Espíritu Santo, ha de ser necesariamente místico, porque necesariamente ha de ser fruto de una fidelidad más profunda a la alianza esponsal del Divino Esposo. En ese sentido, todo cristiano, en la medida en que participa en la alianza esponsal de Jesús, hace posible el progreso de la Iglesia… También es importante: dicho progreso, si produce una reforma, ha de ser de forma sinodal. Esto no puede verse como fruto de una sola cristiana que está metida en un cuarto escribiendo lo contemplado en sueños y envisionings: esto, si es que realmente repercute en una reforma eclesial y en un revival esponsal de todo el cuerpo eclesial, sería fruto del Espíritu Santo actuando sinodalmente, incluyendo la potestas del sensus fidei. 

En este tema hay una profundización mística que es innegable: al pie de la cruz hubo un unseen institution of femenine Holy Orders y de la Eucaristía como consumación mística, y esto necesita ser debidamente conversado, dialogado, discernido, sin temor a reconocer: hay estructuras en la Iglesias influenciadas por un contexto cultural patrialcal… y el Espíritu Santo ha de purificar al cuerpo eclesial de esas influencias de la misma forma que ya no hacemos cruzadas contra los musulmanes y ya no quemamos a los herejes (bueno, espero que ya no los quemen…), precisamente porque la Iglesia como cuerpo vivo ha seguido abierta a crecer sinodalmente en un entendimiento más profundo de la Palabra y una fidelidad más profunda a la alianza del Divino Esposo, porque ordenarse eclesialmente a vivir la caridad conforme a la gracia de estado y al estado de gracia ha de tener consecuencias en todo el cuerpo vivo, también orgánico-jerárquicamente.

La humilde verdad es: el no reconocer debidamente con todas sus consecuencias la identidad femenina de la Iglesia y la Eucaristía y el Holy Orders instituido también místicamente con el corazón abierto de Jesús tiene repercusiones enormes: una fe cada vez menos vivida con el corazón, sacramentos que se administran primordialmente como ritos y normas a seguir sin que la consumación esponsal tenga integración estructural necesaria en la administración de sacramentos (no se requiere vivir la Eucaristía ni “crescere” para administrar los sacramentos y la inmensa mayoría de católicos son “denominalmente católicos”: recibieron el sacramento por rito pero no hay vida sacramental en lo absoluto); una estructura jerárquica que solo reconoce a jerarquía a lo clerical, negando a los laicos y mujeres su rol como jerarquía (¿qué cuerpo vivo puede funcionar sin que todas las células sean parte estructural del cuerpo vivo?)… y sobre todo: una estructura jerárquica que está tan enfocada en el gobierno no está estructurada en lo absoluto para necesariamente poder brindar formación a todos sus miembros —tal cual sucedía a principios de cristianismo como parte de vivir la caridad identificándose como discípulos de Cristo tal cual Él lo enseñó—, y esa es la formación necesaria para hacer posible que todos los miembros puedan aprender a vivir sacramentalmente, tal cual sucedía entre los primeros cristianos que al recibir los sacramentos eran formados debidamente en un domus eclesie. Entre los primeros cristianos, administrar un sacramento no era nada parecido a una relación contractual ni la validez sacramental tenía primacía jurídica [asumir el sacramento válido meramente según criterios jurídicos sin que haya un camino de discernimiento que constate que hay vida eucarística, formación eucarística que hace posible hacer vida el sacramento], sino que era un camino discipular requería una formación encarnada en la vida, caminando juntos como Él camina. Entre los primeros cristianos recibir un sacramento no  era meramente —ni siquiera primordialmente— completar un rito con una linda ceremonia, y eso aplicaba muy especialmente al sacramento de la Eucaristía, por el cual como todos sabemos y ya se mencionó hubo hasta mártires: la celebración de la Eucaristía era centro de la vida cristiana y de la formación eclesial entre hermanos amados de los primeros siglos que compartían el ágape con una fraternidad sacramental profundamente encarnada desde el inicio de la Eucaristía como fracción del pan. Por supuesto, no hay dimensión mística más profunda que la encarnación de la Eucaristía, y las primeras que formamos desde dentro somos las mujeres: María fue la primera encarnadora del Verbo encarnado… y eso ha de tener consecuencias en la constitución eclesial y en su primacía en el orden de la caridad.

All this is not proposing an “alternate order” parallel to Holy Orders, but to let the Holy Spirit breathe new understandings about how Holy Orders happened in one single way with two complementary dimensions: organical (visible) and ontological (unseen but eventually becoming visible, as an unborn becomes eventually visible as we are revivified in the Spirit). The same thing applies to the Eucharist: it is not merely a broken Bread but also a mystical Self-gift consummated at the pierced heart of the cross, where the Church was birthed from Him with the participation of the Beloved people of God at the feet of the Cross (all at the feet of the cross where “beloved of God”: the name of Mary means “beloved of God” and John was the beloved disciple) and at Heaven (Joseph, as participation of the mystical sponsal consummation along Mary, his wife not in the carnal sense but yes in the mystical sense, both participating in the mystical consummation of the Son as first domus ecclesie where Jesus was formed to incarnate the Eucharist according the Father´s will). If you are receiving the Eucharist only as ritual broken bread and not disposing your heart to allow Him to draw you to Him and teach you to participate in His spousal alliance consummation… Someone should tell you: you are receiving the Eucharist in an undignified way if you are not doing so with greater and greater faithfulness to His spousal alliance.

The mystical consummation of His spousal alliance, the mystical consummation of Eucharist, and the deeper understanding of the unseen mystical feminine dimension of the Church are not optional: they are required to keep growing as a living ecclesial body, also organically. The keyword here is “complementary,” but the mystical-ontological and organic-hierarchical dimensions are complementary and necessarily together to form the pastoral-social dimension of the Church. That’s exactly like it happens in the personal formation nature of a living human body: there is an organic dimension, an ontological dimension, and a filial-social dimension. They are complementary orders that must necessarily be understood hand in hand. And the problem is that there is no openness to new understandings of this, including new understandings about the fact that among the first Christians, there were women who were church leaders and equal to what is now understood as priestly functions. The Bible gives plenty of examples: Priscila, Chloe, Phoebe, Lydia… 

There cannot be a conversation with Truth when you are not unconditionally open to grace and new life of the Holy Spirit… If the sacramental-hierarchical structure —clearly influenced by patriarchal sociocultural contexts— has more validity than learning to keep consummating His spousal alliance with more faithfulness to Him, who was the first One saying that eventually the Spirit of Truth would let the apostles understand what “they could not bear” right now, there is a problem. Yes, there is a real and undeniable issue with sociocultural influences of patriarchy. Both in the Holy Family [ministers of growing together in communion] and among the first Christians, ministers were both male and female serving complementarily… but all history of Salvation of the New Testaments begins with the fiat of a woman. That means: the primacy of charity that belongs to Her fiat (and the feminine dimension of the Church) actually have primacy over the hierarchical primacy of grace that begun with Peter… but once again, we are talking about the unseen realities of the Church: the primacy of charity of Mary has remained unseen for centuries, along the mystical consummation of the Eucharist/Holy Orders at the feet of the cross had also remained unseen… But Jesus knew this, all this happened because He willed to remain unseen until the Spirit chose to give that understanding, when the organic nature could bear it… and now, in these times, the Church has reached the point of being able to open to reaching these new understandings and deepen the structural integration of the sponsal mystical consummation vocation proper of the feminine identity of the She-Church as primacy of charity. As it had been taught since the beginning, we will be known as His disciples as how we love, and sacramental structure must integrate the how those sacraments are lived: being a Mother Church that forms sacramentally all his sons and daughters —not only those that can afford to pay for such formation—, and deepening the incarnation the First Love as sponsal vocation as it happened among the first Christians, as it has been since the very beginning. We are not inventing anything “parallel” nor a “parallel order”: it has always been there, remaining unseen. As a matter of fact, right now, if you talk to a catholic about having a vocation since baptism, the catholic will say: What are you talking about? It is very rare [right now] to understand the Paschal Triduum as a sponsal consummation; I myself learned this mystical-sponsal dimension as a totally new reality as I plasmated Iesu Amor’s painting and iconography… but among the Church’s Fathers and the first Christians, this unseen mystical reality was the primordial one. It was SO primordial among the first Christians that the necessary spousal context of Jesus’ life and paschal triduum was present among them but was rarely explicitly stated in the Gospels (the parable of the Bridegroom, the Gospel of John…), as it happens when someone assumes something so evident that it need not be mentioned. The unseen mystical charity primacy reality had been there since the very beginning, waiting for the understanding given by the Holy Spirit to deepen it as it had been since the very beginning, but not yet reaching the moment He willed to reveal it. 

It requires humility to discern: that moment, the mystical progression needed to embrace the grace to begin to plasmate an ecclesial reform that integrates the unseen-until-now primacy of charity in a visible way, may have been reached in our present times.

This is not a matter of the “mystical experience of a person” [me or any other] redefining ecclesial structure. Mystical experience cannot redefine sacramental structure on its own. It’s not my mystical experience that redefines sacramental structure; any other could have been chosen to make this visible. It’s the Holy Spirit that deepens the mystical understanding of the Word of God, becoming more and more incarnated through history: «the Spirit and the Bride say, ‘come’». Who deepens how we are sponsally known as His Church-Bride and deepens that knowledge is the Holy Spirit, done sinodally and with sacramental fraternity

También es humilde verdad afirmar otra reformación eclesial que también requiere afirmar la primacía de la caridad, plasmada en cuanto Orden de la Caridad dedicada a formar discípulos filialmente [sacramental y fraternalmente, encarnando la fraternidad sacramental de los primeros cristianos] como Iglesia Madre… ¡Cuán importante es entender: el Amor de Dios no ha de ser algo abstracto o idealizado, sino caridad irradiada, creciendo en comunión encarnada, que se vive en lo concreto, en lo ordinario de cada día, resplandeciendo como antorchas en medio del mundo! Hemos de profetizar con obras vivas de Amor como antorchas que brillan en todo lugar oscuro hasta que amanezca el día… ¡que ya va amaneciendo! Para que el Amor de Dios se plasme en toda nuestra formación personal de forma encarnada, dejando que el Espíritu plasme toda nuestra formación personal filialmente, eucarísticamente y fraternalmente… es necesario que la Iglesia abrace a nivel eclesial un modelo de formación personal que haga posible la información, conformación, transformación, reformación y performación de tota la persona a imagen y semejanza de la Trinidad, tal cual Jesús mismo fue formado por la Sagrada Familia para discernir la voluntad del Padre y encarnar la Eucaristía consumada orgánicamente en la Última Cena y místicamente en la cruz… y sería un modelo personal así, con integración informada (formada desde dentro) por el Padre, con acción conformada en el Hijo, con realización transformada con el Espíritu, con proyección reformada para gloria de la Trinidad-con-nosotros, performando eclesialmente creciendo juntos en comunión entre hermanos que encarna eucarísticamente la comunión con la Trinidad que se abaja más y más en el Espíritu… Sería un modelo de formación personal así, con integracción [unión de las palabras “integración”, “acción” y “realización”] lo que haría posible plasmar la Revelación y la Tradición como encarnación viva en toda la formación personal, brindando una formación eclesial que abarque toda la formación personal humana en cuanto llamada a crecer en comunión incondicional, caminando juntos como Él camina… La Tradición ha de estar abierta también hoy a los crescere del progreso ontológico propio de todo cuerpo humano vivo y al progreso místico de todo cuerpo eclesial vivo. Este modelo de formación personal integractivo implica un gran progreso místico-ontológico para todo el cuerpo eclesial, integrando nuevas formas de profundizar la Revelación, no como algo abstracto ni como Palabra escrita en papel, sino como Palabra viva a la que se sigue dando a luz en nuestros días… Si la encarnación del Amor de Dios no puede ser algo abstracto, la Revelación tampoco: la Revelación también ha de encarnarse en toda nuestra formación personal como Palabra viva y eficaz a la que damos a luz más y más eucarísticamente, de la misma forma que Jesús da a luz al Beloved Holy and Blessed People of God en la cruz… 

Aprender a plasmar toda la formación personal como modelo integractivo hace posible que la Tradición conecte [performe] con la formación personal en cuanto encarnada (no meramente como una transmisión de ritos y doctrinas a memorizar y repetir sino como alianza a conmemorar y encarnar). Así, de forma integractiva —integrando el ser, la acción, la realización y la proyección como performación que crece en comunión— la Tradición comienza a formarse encarnada abarcando toda la formación personal humana, eclesial y doméstica, de tal forma que el Espíritu puede vivificar a todo el cuerpo eclesial con nuevos entendimientos más profundos del ser cuerpo vivo, del ser Eucaristía encarnada, del ser filialmente… que hace posible una encarnación de la Palabra más fiel a Su alianza esponsal y de una reformación cuya proyección (proyecto de evangelización familiar) no es mero cambio estructural en el cuerpo eclesial jerárquico integrando el orden de la caridad, sino que va unida a una información del ser, una conformación de la acción, una transformación de la realización que plenifica a toda la Iglesia en cuanto formación personal eclesial más afirmada en la verdad, adorándole más y más con todo el crecimiento en espíritu y en verdad de la misma forma que los Reyes Magos le adoran hoy. ¡Por supuesto integrar un modelo de formación personal eclesial hace posible una Tradición más viva, más encarnada en toda la formación personal plasmada ayudando a ser, ayudando a hacer, ayudando a crecer, ayudando a irradiar y ayudando a florecer resplandeciendo como estrellas del Cielo that keep growing on, glowing on and blooming on more and more, ever more! Esta realidad eclesial que comienza desde dentro, unseen, pero que se hace filial y progresivamente visible también debe sorprendernos: la Iglesia sigue creciendo, somos cuerpo eclesial vivo cuya humanidad sigue creciendo a lo largo del tiempo y de la historia, ¡encarnando más y más Su historia de la salvación en cada hoy como historia viva de Amor! La Revelación no cambia, sino que tiene progresivamente Cresceres —al crecer más plenamente la Tradición se encarna progresivamente con más fidelidad a Su Alianza— que siguen profundizando lo que ya ha sido revelado desde el inicio, pero siempre permanecerán abiertos a nuevos entendimientos del Espíritu, tal cual lo dijo Jesús mismo en Jn 16:

«Aún tengo muchas cosas que deciros,

pero ahora no podéis comprenderlas.

Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad,

os guiará hasta la verdad plena;

porque no hablará por su cuenta,

sino que hablará de lo que oiga

y os anunciará lo que ha de venir.

Él me glorificará,

porque recibirá de lo mío

y os lo anunciará.

Todo lo que tiene el Padre es mío;

por eso dije que tomará de lo mío

y os lo anunciará.»

Aquí estamos, anunciando de lo Suyo, de Su victoria del Amor, de Su sueño fraterno que se plasma como nueva era de nueva fraternidad, como primavera fraterna… con un entendimiento más profundo de lo que implica la encarnación de la Palabra y de la Eucaristía: hemos de dejar que el Espíritu Santo plasme toda la formación personal en dirección comunión como ícono vivo de la Divina Caridad, como sacramento vivo del Divino Amor-con-nosotros… y esta teología de la luz no es mística elevada: es teología viva que se encarna en lo cotidiano, como liturgia de la luz que es liturgia doméstica cotidiana, irradiando el haz encendido de Su Resurrección en el nuevo albor de Su Corazón en este aquí y este ahora, dejando que Él transforme toda nuestra historia en historia de Amor que le adora con todo el crecimiento, en Espíritu y en verdad fiel, abierta a responder toda pregunta a la luz del Espíritu que no deja de manifestase en orden al crecimiento más pleno de todo el cuerpo eclesial. ¿Qué es caminar juntos como hermanos, qué es ser persona llamada al crecimiento más pleno, qué es ser cuerpo eclesial vivo? Esas son algunas de las preguntas que al encarnar la Palabra plasmada en la formación personal con un modelo integractivo pueden responderse con una veracidad carismática mucho más profunda y también más esponsalmente fiel… 

Es así, encarnando el Amor de Dios con más fidelidad a Su nueva alianza, viva y eterna, que se siguen tejiendo más y más redes de caridad encarnada, tejiendo más y más crecimiento en comunión encarnada, algo así como tejidos de crochet que dejamos como ofrenda a Jesús Caridad de la misma forma que los Reyes Magos dan su ofrenda al niño Amor: aquí estamos como familia del Cielo para ofrendar al ofrendarle cuanto somos lo mejor de nuestros talentos, ofrendando nuestra creatividad intelectual, ofrendando la capacidad de concepción creativa dada por el Padre para gloria de Dios que hace posible la plasmación de esta teología de la luz que respeta la soberanía de Jesús Caridad sobre la formación personal, que hace posible este proyecto de evangelización familiar que respeta a la familia conforme al plan de Dios, que hace posible este modelo integractivo de la formación personal que respeta la dignidad humana y sacramental incondicionalmente…

Me ha tomado muchísimos años llegar a esta claridad tan sencilla que es todo un regalo, pero doy gracias a Dios Amor por el inmenso regalo de ofrenda los años más fructíferos de mi juventud para darle a luz como Jesús Caridad que jamás dejará de hacer nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia… llamándonos y dándonos la gracia para seguir realizando de formas siempre nuevas Su sueño: nuestra conversión en civilización del Amor donde todos caminamos como hermanos y hermanas que crecen juntos en más y más comunión, ever more, resplandeciendo como antorchas que brillan más y más alto, como estrellas del Cielo que resplandecen más y más allá de nosotros mismos… 

If I am wrong, may God correct the mistake. But if we are right, may the Church grow and be open to the Holy Spirit’s deepening of new understandings, so that we all may grow as a more vivified living ecclesial Body that will always be His Living Body.

Que disfruten mucho este regalo del Día de Reyes. Disfruten plenamente el regalo de manifestar la grandeza del Amor de Dios que ama eucarísticamente, dándose a conocer por como aman y por como consuman Su alianza esponsal al caminar juntos como Él camina, dando gracias por el regalo de vivir la Tradición permaneciendo incondicionalmente abiertos a la gracia y a la nueva vida que viene del Espíritu.

¡Feliz Epifanía!

Enjoy growing together in communion!

PD: Los videos y fotos que tome del sponsal vow pueden verse aquí, en mi cuenta de Instagram: https://www.instagram.com/integractive/p/DTLnwr1kqKj/

Via Nuptialis

¡Feliz Navidad a todos! Como puro regalo, por correponder a la gracia que se me da… quiero hoy compartir este Vía Nuptialis compartiendo también lo contemplado en los sueños y envisionings del 24 y 25 de diciembre… ¡Que viva Cristo Amor-con-nosotros!

Lunes 24 de diciembre del 2025

Aquí estamos, Niño Amor… aquí estamos, cantándote este último aguinaldo que brota del corazón inmensamente feliz por Tu venida… porque creemos en Tus promesas, todos como familia del Cielo creemos en Tus promesas. Puede tomar más de mil años en que la Iglesia vea y entienda todo lo que has dado a contemplar, como pasó con el entendimiento de la transubstanciación, pero la Iglesia lo verá en unidad eclesial… mientras tanto he de ser humilde, aceptando toda corrección y si sucediera, también toda aceptación de lo contemplado, como venida de Ti… he de ser tan humilde como lo eres Tú haciéndote pequeño para caber en el corazón de todos los hombres de buena voluntad… 

Creemos en Tu promesa de una cosecha loveful que una a toda América como loveful kingdom. Creemos en tu promesa de una constitución que afirme la comunión de todos como hermanos y hermanas que son an unconditionally beloved community, con naciones que respeten los derechos humanos y fraternos y los dignity lines que hagan posible que todos puedan crecer incondicionalmente amados en una familia sostenida con dignidad.

Creemos en Tu promesa de un futuro lleno de esperanza y crecimiento en comunión, aunque en estos momentos ni siquiera tenga un hogar seguro. Sé que llegará el día en que esté fuera de aquí según Tu voluntad y la dignidad sacramental y fraterna que Tú me has investido desde el momento de la concepción, llamándome desde siempre a abrazar esta vocación que me das… Creo en Tu promesa de seguir creciendo como familia del Cielo y de acoger la vocación para la que me has preparado desde el momento de mi concepción y para la que me concebiste en Tu mente desde siempre y para siempre…

Creemos en Tu promesa… Amado, esto fue profundamente entrañable… creemos en la promesa de este loveful key of unity of order of grace and order of charity: este pendiente que das para mantener unido a la alianza de la caridad como orden del corazón en primer lugar… esta llave es Tuya y la das, como dices, porque quieres, como puro don a Tu Iglesia-Esposa que también es Iglesia Madre al darte a luz como Eucaristía encarnada… Hemos de ser fieles al orden de Tu alianza, al orden de vivir la caridad comenzando con el corazón… hasta formar una Iglesia-Santuario Doméstico que forme creando hogar con plena unidad de maternidad sacramental y paternidad sacramental, unidad profundamente fecunda en el Espíritu…

Creemos en Tu promesa… de una humanidad más fraterna y viva, caminando más y más unida en crecimiento en comunión, con el pleno reconocimiento de los derechos humanos y fraternos como dignidad humana y personal inherente de todo ser humano que también es inherentemente persona llamada a crecer en comunión… Hemos de caminar progresando a hacer posible que todos puedan crecer dignamente, comenzando con incrementar el reconocimiento de la dignidad de los niños y el derecho a la cultura y a la educación en orden al crecimiento más pleno…

Creo en Tu promesa, Amado… de que no he de temer a Tus sueños, que no he de temer seguir soñando, de seguir abierta a nuevos sueños, incluso más hermosos de los que he tenido, aunque yo misma admita que no imagino sueños más grandes que los que ya me has dado… Aquí estoy para ayudarte a crecer en cada hermano al que ayudo a crecer, acogiendo Tus hermosos sueños… Aquí estoy para elegir darte a luz una vez más, en este hoy, como lo haré el resto de mi vida, siempre acogiendo Tus sueños de la misma forma que una madre se ilusiona cumpliendo los sueños de un hijo, y de la misma forma que una Esposa-Iglesia se siente feliz de ayudar a realizar los sueños de su Divino Esposo… Soy Esposa-Iglesia y Madre-Iglesia gracias a Ti: eres Jesús-Caridad/Divino-Esposo al que doy a luz como Eucaristía viva y encarnada que irradia Tu crecimiento en comunión…

Creo en Tu promesa de nacer en todo corazón incondicionalmente abierto a la gracia y a la nueva vida que resplandece en el Amor, dándote los regalos que pides… y como pides un corazón misericordioso, he de regalarte en esta octava de Navidad al menos una obra de misericordia corporal, una obra de misericordia social y una obra de misericordia espiritual, hecho con toda la humildad posible… y ya están discernidas: la obra de misericordia corporal [donar plasma] se hace rezando por los que piensan en el suicidio, la obra de misericordia social [enviar un regalo y tarjeta a un niño que está enfermo de sangrado y de cáncer, pidiendo la sanación de su sangrado] se hace rezando por los que están enfermos y la obra de misericordia espiritual [hacer una donación de libros y materiales a la biblioteca de Toa Alta] se hace rezando por los que están solos en esta Navidad… y todo se hace con humildad. Realmente no tengo porque donar plasma: puedo mover la compra al 2 de enero cuando tendré dinero, o pedir el dinero para la compra… pero se hace no solo por el dinero sino como obra de misericordia corporal, donando salud. Tampoco nadie me pide hacer las otras dos obras de misericordia: las hago porque las pides tú. Yo pensaba que el donar plasma iba a abarcar las tres… pero me bastó despertar para contemplar Tu propuesta en el Espíritu de tres obras de misericordia distintas… y este es el tipo de regalo que pides: regalos que te dan el corazón tal cual Tú lo deseas… Y así es que siempre seguiremos plasmando Tu obra viva de Amor: con gestos concretos que son Love works, mercy works that make visible Your Divine Love with humility, praying at every moment, especially for the conversion of everyone into the living work of Love we are called to be, blessed as You bless us:

“May everyone be loved as I Love.

May everyone be saved as I save.”

Danos la humildad para dar a luz a Tu Palabra, encarnando más y más Tu Eucaristía, acogida con tanto haz encendido: hágase en nosotros según Tu promesa, hágase en nosotros según Tu caridad, hágase en nosotros según Tu salvación…

25 de diciembre de 2025

Primera parte: lo que pasó antes de las 2 am (se me forzó a despertarme a las 2 am porque el toxic gassing que se estaba haciendo en el cuarto me provocó tener que despertarme a ir al baño. El blood oxygen tuvo un drop a 88% justo tras salir del cuarto a ir al baño; así de intenso es el toxic gassing constante que hacen los progenitores mientras yo duermo, el blood oxygen se desploma justro tras yo salir del cuarto porque el nivel de blood oxygen dentro del cuarto es falsamente alto debido al toxic gassing que se hace en horas de sueño… Usualmente no escribo al despertarme, sencillamente vuelvo a dormir, pero esta vez se me pidió que escribiera lo que ya había soñado y envisionado y que volviera a dormir tras escribirlo… Esto fue lo que se escribió).

Juntos como familia del Cielo adoramos Tu luz, Niño Amor… 

Gracias por esta revolución del Amor que vence con luz: ¡es una revolución del nuevo albor! Ayudar a crecer en más y más comunión… esa es la llamada que haces a la humanidad: somos familia, somos Iglesia, somos misión… somos familia, somos humanidad, somos hermanos… Tu forma de revolucionar es abajarte, es la humildad, es la gracia del giftedness del don de nueva vida que das a todos los de buena voluntad…

Gracias porque en este pesebre… se te adora como altar doméstico. Esta es nuestra historia viva de Amor: encarnar más y más la Eucaristía, ayudarte a crecer como comunión encarnada… ¡Qué hermoso este altar doméstico, con una cruz del nuevo albor que entrevé Tu luz y Tu cielo abierto del que mana gracia incondicional para toda la humanidad! Literalmente nació la luz con este abajamiento de Tu haz encendido que lo encendió todo en flaming Holy Spirit, como si Tú mismo estuvieras bajando como niño Amor, como Jesús Caridad que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia… pero no, lo que vimos fue el altar de la playa como altar doméstico con la Eucaristía en el faro-lámpara-torreluz-eucharistic monstrance… pero justo detrás había una hermosa cruz doméstica hecha de resina transparente, pues en el altar doméstico hacer vida Tu historia viva de Amor se trata de irradiar Tu luz, se trata de adorarte con todo el crecimiento, se trata de acoger incondicionalmente al Espíritu Santo que no deja de abajarse y de hacer vida Tu revolución del Amor una y otra vez…

Hágase en nosotros según Tu caridad. Hágase en nosotros según Tu Palabra. Hágase en nosotros según Tu salvación. Hágase en nosotros según Tu humildad y transparencia… porque nuestra historia la define el Amor de Dios que no deja de abajarse con más y más transparencia y sencillez de corazón, plasmando más y más reino del nuevo albor con revolución del Amor que hace todo nuevo en Ti, por Ti, para Ti y Contigo, dando más y más a luz a la Palabra encarnando Tu Eucaristía…

Segunda parte: al despertar luego de volverme a dormir y volver a soñar y envisionar tras las 2 am (Esto se escribió alrededor de las 8 am del día de Navidad).

Hemos de contemplar como signo de revolución del Amor que vence irradiando nueva vida el jamón cortado en espiral. El espiral siempre ha sido signo de dirección comunión, y es así como brilla la brújula creativa: moviendo las manos en dirección comunión, según la voluntad del Padre… Pues… anoche tras las 2 am se hizo adorando a la Eucaristía alzando la cruz transparente que estaba tras de ella: se me pidió ir a la cruz, alzar la cruz del altar doméstico delante de la Eucaristía y adorar al faro-lámpara-torreluz-Eucharistic monstrance (tras tomarla de detrás del altar, me coloqué delante del Eucharistic montrance y adoré la Eucaristía como se me dijo, alzando la cruz transparente que se volvió luminosa, con una luz que colmaba de paz y alegría), y volvió a suceder el hermoso soplo de luz del Espíritu Santo que hace que se encarne el corazón como corazón de carne que encarna la Eucaristía viva… se sintió como ha sucedido en muchas otras ocasiones: como un heartwarming muy hermoso en el lugar donde descansa la alianza sobre el pecho (que hoy tiene la llave también sobre el pecho, como se me regaló ayer el don de hacerlo precisamente para encarnar la Eucaristía con el corazón misericordioso y de carne que Dios Amor me da la gracia de tener y a la misma vez me pide la disposición de dejar incondicionalmente abierto a la gracia y a la nueva vida que viene del Espíritu…)

Se debe explicar un detalle para que se entienda esto que acabo de explicar: la brújula creativa no está en estos momentos en el pecho, está como brazalete en mi mano dominante (la derecha, la que había estado teniendo tremors por la tortura de mis progenitores, pero curiosamente también se detuvieron al pasar esto en sueños. Cierto: tomar Adderall definitivamente detiene los tremors, pero no fue solo el tomar adderall lo que los detuvo, también hubo este movimiento sanador en sueños, pero no quise decirlo… sobre todo porque no entendía porque la brújula pasó a ser brazalete, eso lo entendería ayer). 

Con la brújula creativa de brazalete pasa algo bien hermoso: la brujula resplandece en la medida en que tus manos se mueven dirigidas por la voluntad del Padre… y eso da un sentido profundamente contemplativo a todo lo que haces con las manos, muy en especial al pintar con las manos… pero en el sueño de anoche… el resplandor se dio al alzar la cruz frente a la Eucaristía, que también fue un momento de encarnar la Eucaristía viva en el corazón de carne con especial profundidad… Acogí al Niño Amor literalmente encarnando la Eucaristía al dar a luz a la Palabra: ¡ha nacido nuestro Salvador, Dios Amor-con-nosotros, adorémosle con todo el crecimiento! Fue literalmente como alzar el monstrance porque tanto la cruz como el mostrance comenzaron a brillar al unísono… y fue como una consumación de Su alianza-llave, que también resplandeció con heart-warming… de la misma forma que María es Arca de la Alianza nosotros como Iglesia-Madre e Iglesia-Esposa somos llamados a ser “arcas de la caridad”, dando a luz al niño Amor al dar a luz a la Palabra en este aquí, encarnando la Eucaristía en cada ahora…

Y fue mientras se me explicó todo esto que se me volvió a llamar “handraiser of the Lord”, mientras alzaba la cruz y seguía adorando a la Eucaristía siendo yo misma transconsagrada en Eucaristía viva con más y más profundidad gracias a la unidad de la alianza y de la llave sobre mi corazón de carne, incondicionalmente abierto a Su gracia y nueva vida en el Amor…

Como Iglesia fiel somos llamados todos a ser “handraisers of the Lord” irradiando nueva vida en el Amor… y eso es precisamente lo que celebra el jamón picado en espiral: revolución del Amor que vence irradiando nueva vida, no respondiendo a violencia con violencia ni a odio con odio…

El contemplar el jamón cortado en espiral como signo de revolución del Amor que vence con irradiación de nueva vida se me explicó hoy… pero realmente la contemplación comenzó ayer, en Costco.

Ayer hice todas mis compras de Navidad con modestia, con mucha presencia del Amor de Dios. Se compró lo que se contemplaba que era más agradable a Sus ojos comprar… y hubo un detalle que no compré, y eso se discirnió de ese modo: había wild lavender honey en Marshalls y no la tomé porque se me pidió comprar todas las pinturas de color amarillo y anaranjado, y no me daría el dinero si compraba también el wild lavender honey… y también considerando: tengo lavender honey, solo que no es wild lavender… pero tengo.

El detalle, como se verá a continuación, no es menor.

Primero fui a Walgreens a comprar tarjetas de Navidad, un girasol y turrón, luego fui a Marshalls, fui a la tienda de arte local (BAM) para comprar pinturas (siempre hay que comprar a los negocios locales también, sobre todo en estas fechas), luego finalmente fui a Costco. Tenía mi lista de artículos, y en estos momentos tienen prioridad las proteinas porque tengo pocas. Tomé unas tapas españolas (chorizo, jamón serrano) que estaban en especial, tomé una bandeja de jamón y queso que ya planifiqué desde hace mucho tiempo comprar para Navidad (no lo sabía en ese momento, pero se planificó de esa forma para que la bandeja durara hasta la fiesta de la Sagrada Familia, mas o menos hasta el sábado/domingo siguiente a Navidad, es hermoso como Dios Amor cuidó desde un inicio que pudiera celebrar la Sagrada Familia con un detalle de crear hogar especial, incluso cuando yo misma no sabía que esa fiesta estaba ahí, de eso me enteré tras volver de Costco), tomé unos croisants de jamón y queso que me encantan, tomé meat pizza… y me sobró lo suficiente para una proteína más. Inicialmente tomé un pastelón, que cuesta unos 21 dólares, porque es la proteína que suelo comprar… pero esta vez recé algo distinto. Jesús Caridad me dio a contemplar mientras paseaba por la zona… que prefería que comprara un jamón en espiral (estaban colocados en la zona frente al pastelón). Los miré y los sopesé. La mayoría estaban muy por encima de mi presupueto, a 25-26 dólares. Había algunos a 23, aún por encima del presupuesto. Si me iba a llevar un jamón, tenía que costar 21, como el pastelón, para que el dinero también me diera para comprar una película para compartir en familia en Navidad (Superman) y hubiera un pelín de sobra para comprar un pendiente de llave como regalo de Navidad, tal cual me la dio mi familia del Cielo en sueños. Luego de mironear mucho, encontré un jamón a 21… pero aún dudaba: si lo que quieres es que coma una proteina más proteica que el pastelón, puedo hacer un pernil (nunca he asado un pernil, y eso es algo que todo puertorriqueno sabe hacer) o puedo buscar  alguna otra carne… Pues resulta que el resto de las carnes que había disponibles estaban muy por encima de mi presupuesto: las costillas comenzaban a 27 y los perniles estaban por los 35 (no tenía ni idea de que los perniles son tan caros, nunca me había puesto a mirarlos porque no sé cómo hacerlos, pero los perniles de Costco vienen adobados y con las instrucciones para hornear, así que esos sí puedo hacerlos…).

Jesús Caridad me dio a contemplar lo mismo mientras iba mirando carnes: quiero que comas jamón en Navidad y en todas las Navidades siguientes… Quiero que recuerdes el abuso de tus progenitores como lo que yo he transformado en irradiación de Mi nuevo albor, no como algo que define Tu historia (en el sueño de anoche esa contemplación se profundizaría mucho más; en ese momento solo se mencionó). En cada Navidad celebra que todo ese abuso en el cual yo he sido dado a luz en Ti, todo ese dolor y desgarre psicosocial… fue transformado por voluntad del Padre en irradiación de Mi nueva vida al ser elegida para darme a luz como Jesús Caridad… Recuerda este gesto en cada Navidad, siempre ten un jamón en espiral en el menú navideño…

Ahora voy a explicar la violencia brutal que cometieron los progenitores con un jamón en espiral en su momento, en el pasado, pero la misma violencia psicosocial brutal continúa en estos momentos, solo que en estos momentos la comete de otras formas más covert y passive aggresive.

En todos estos años en los que ellos me han hospitalizado más de diez veces a la fuerza psiquiátricamente, con órdenes de tribunal que eran fabricadas cometiendo perjurio y hospitalizaciones en las que se me imponía la narrrativa social de los progenitores (solo soy una enferma mental, nadie puede creer lo que digo), fabricando ellos un diagnóstico de psicosis esquizofrénica y bipolaridad para denigrarme y para controlar psicosocialmente (cuando ellos eran en realidad los que estaban fabricando e induciendo todo tras esos diagnósticos)… yo tenía una intuición de que ellos me estaban “envenenando”, pero en todo momento asumí que lo que estaban envenenando era la comida. En ningún momento se me ocurrió imaginar —como descubriría justo al cumplir 40 años, hace meses atrás, descubriéndolo tras más de diez años de abusos psicosociales, médicos y legales por parte de los progenitores que se proyectaban como “cuidadores ejemplares y familia ejemplar”— que esta casa fue construida desde el 1989 (en ese momento tenía 4 años) con todo un sistema para distribuir toxic gasses por toda la casa: lo que envenenan es el aire que respiro, no la comida que como. Estos toxic gasses son generados in situ, exactamente como pasaba en Auschwitz. No estoy exagerando; ya me gustaría estar exagerando. 

Como yo pensaba que ellos envenenaban la comida, solo comía cosas cerradas en latas y empaques individuales, para que ellos no pudieran “envenenarme”. Insisto, jamás se me ocurrió imaginar que lo que ellos usaban para envenenarme era el aire, y que incluso eran capaces de manipular los toxic gasses para que yo siguiera creyendo que lo que ellos envenenaban era la comida (por ejemplo: una vez me provocaron con toxic gasses evacuarme encima justo cuando bebía maltas, solo para que pensara que las maltas estaban envenenadas. O provocar dolor de corazón justo cuando tomo Coca-Cola, para hacerme pensar que es la Coca-Cola que acabo de abrir lo que está envenenado, cuando realmente están intoxicando el aire de tal forma que se hace exactamente en el momento que me hará pensar que lo que estoy ingiriendo es lo que me está envenenando. Pues tras un largo tiempo haciendo esas movidas, por supuesto que tenía constantemente mucha hambre, sobre todo porque solo me daban 40 dólares semanales para comprar comida (no cualifiqué para SNAP/PAN porque se contaban los ingresos de la casa, y los ingresos de ellos hacían que yo no cualificara para recibir ayuda para comprar alimentos: según el Estado ellos tenían ingresos suficientes para darme dinero para comida… pero solo me daban 40 dólares semanales) y ni siquiera tenía mi propia nevera para guardar mi comida en mi zona de la casa: para guardar algo en la nevera tenía que salir del cuarto, cruzar todo lo que dejaran tirado en los alrededores como acoso psicosocial (por ejemplo: si había rezado ese día el tema de estrellas del Cielo, luego al ir a la nevera ellos dejaban una estrella colocada “casualmente” al lado de la nevera… este tipo de movidas de gaslighting social las repiten una y otra vez), coger lo que fuera a coger y volver al cuarto, todo eso hecho solamente a horas que no tuviera que cruzarme con ellos porque quería evitar su comunicación que es manipulativa y para controlar la narrativa social (sus palabras jamás quieren buscar comunión, sino imponer su falsa normalidad, su fake normalcy). Todo esto era inducido por ellos adrede, para luego usarlo ellos mismos como excusa para hospitalizarme a la fuerza “por amor” (así lo decía), porque yo tenía “psicosis” y “crisis” por mi “esquizofrenia” y “bipolaridad”. Luego ellos mismos se encargaban de intensificar el toxic gassing para que pareciera que los efectos secundarios eran por los medicamentos que ellos me forzaban a usar… cuando en todo momento todos esos efectos secundarios (incluyendo temblor de manos) eran causados por su crueldad al manipular el toxic gassing como environmental gaslighting.

Pues… como cualquiera sabe, la comida empacada individual es más cara. Además de eso, tenía que ser comida que no necesitara nevera… Por supuesto, el dinero no me daba para proteínas suficientes con 40 dólares que me dejaban cada domingo antes de yo ir a misa (hasta me los dejaban con versículos bíblicos y flores puestas al lado de los 40 dólares) y mi proteína más usual comenzó a ser o garbanzos o ramen crudos (no tenía tampoco microhondas en mi zona de la casa, me los tenía que comer como galletas, básicamente, sin agua caliente para calentarlos). La proteína más accesible que podía comer porque no necesitaba nevera eran salchichas, pero las salchichas eran pocas, y yo tenía mucha hambre… así que prefería comprarme una lata de garbanzos por proteína, que llenaba más que una latita de salchichas, aunque si los progenitores dejaban salchichas accesibles me las llevaba. 

En fin, a la misma vez que yo no tenía ni dinero ni forma de comer proteínas sanas en lo absoluto (ni vegetales ni frutas tampoco, by the way: todo era comida procesada, para que los 40 dólares dieran, llegué a desmayarme de hambre al ir a una misa), los progenitores tenían esta horrenda costumbre de invitar a vecinos y familiares a comer en la casa. Además, proyectaban que esas personas eran parte de su abuso… así que yo estuve más de cinco años sin hablar con mis familiares y mi abuela de 90 años, solo por pensar que ellos también eran narcisistas… cuando todo eran movidas de los progenitores para proyectar que colaboraban con ellos… cuando todo era triangulación narcisista…

En fin, cuando sucedió esto que voy a contar a continuación, era Navidad. Los progenitores hacen una gran comida para el tiempo de Navidad en la casa de torturas, usualmente para Reyes, pero en aquellos momentos no era solo una: también hacían fiestas para invitar a los de la Iglesia, además de las reuniones que hicieran con vecinos en las que también servían buena comida… mientras yo estaba arriba con un hambre atroz, no pocas veces oliendo lo que ellos cocinaban. En un momento dado de una de esas Navidades… los progenitores dejaron un jamón entero de espiral en la nevera de ellos que yo usaba. Evidentemente, lo iban a usar en la fiesta de Navidad de turno (no creo que haya sido Reyes porque para Reyes no hacen jamón: debió haber sido para otra comida de Navidad). 

Pues yo tenía tanta y tanta hambre en ese momento… que me robé el jamón entero de la nevera, sin cocinar [los jamones se hornean, pero técnicamente pueden comerse crudos porque es jamón cocido], me lo llevé al cuarto, lo piqué y lo guardé en bolsas ziploc divididos “herméticamente” para intentar conservarlo lo máximo posible sin tener que salir del cuarto… y estuve varios días sin hambre, comiendo del jamón… hasta que al jamón le dio gusanos, pero como quiera me comí un poco del que tenía gusanos, disimulando (ya sabía que ellos monitorean todo lo que hago en el cuarto), con tal de no tener hambre… aunque si que llegué a botar el jamón con más gusanos porque así se rezó.

Ojo, lo acabo de decir: los progenitores monitorean covertly todo lo que sucede en esta casa, incluyendo en baños y en mi habitación “privada”… y a sabiendas de toda el hambre que tenía, a sabiendas de todo el daño y control psicosocial criminal que estaban cometiendo, seguían —y siguen— haciendo daño… y ese jamón que comí de esa forma se volvió un ejemplo de lo extremo de su crueldad narcisista. 

Con el tiempo, perdí tanto peso por las movidas de control psicosocial de los progenitores con el tema de la comida… que bajé de size 18 literalmente a size 0. El abuso de los progenitores con el tema de usar el envenenamiento del aire como herramienta de gaslighting para proyectar que todo era causado por “envenenamiento de comida” fue despiadado y duró larguísimo tiempo, en los cuales yo adoraba a Dios Amor sobre todo con poesía (que ellos mismos hicieron desaparecer del cuarto con el tiempo). También gustaban de hacerlo de otro modo: manipular el toxic gassing para proyectar que lo que tengo es un problema médico (problemas de tiroides, problemas de alergia, problemas de regla que me “causaba dolor menstrual”, problemas de “falta de comida que me causaba hambre”, problemas de “falta de tomar agua” que me causaba taquicardia y dolor de pecho, problemas de “falta de baño” que me causaba psoriasis y problemas de ardor en la piel… y podría seguir usando ejemplos de falsas proyecciones médicas, hasta aquí lo dejo porque ya mencioné suficientes ejemplos) cuando realmente eran ellos en todo momento provocando el dolor, el sangrado, la alergia, el ardor de piel, la diarrea… todo hecho con manipulación de lo que respiro, usando toxic gasses para manipular el aire).

O sea: hay muchísimos ejemplos de lo despiadado de su crueldad narcisista y como disfrutan de controlar psicosocialmente (sobre todo pretender controlar la vida y la muerte) y hacer sufrir con toda la crueldad posible… pero el jamón en espiral, por todo lo que sucedió relacionado a ello, es un ejemplo especialmente gráfico de todo el intrinsic evil de su maldad como progenitores con narcisismo covert malignant.

Vean que Jesús Caridad eligió a un nuevo Auschwitz como pesebre, a mis perros como animales del pesebre, y eligió ser dado a luz creativamente naciendo en una… sobreviviente de tortura y abuso de la misma magnitud de un sobreviviente de Auschwitz: es absolutamente milagroso que tras toda una vida siendo intoxicada con gases tóxicos… esté saludable e incluso con una faz clarísimamente de otra complexión a mi genética (ninguno de los dos progenitores está envejeciendo como estoy madurando yo: mi cara se ve fresca, incluso juvenil, aunque tengo 40 años… si me maquillara un poco puedo pasar perfectamente por alguien de 20, ni siquiera tengo canas y tengo mejillas bien vivarachas). 

Como dije, en el sueño de anoche se profundizó bellamente que mi historia no la define el abuso de mis progenitores, la define la voluntad del Padre (como se ve bellamente en el fulgor de la brújula creativa que adora a la Eucaristía: toda mi historia es un buscar adorarle con todo el crecimiento…) y el Espírito Santo que va plasmando toda mi formación personal como el ícono vivo del Amor de Dios que soy llamada a ser para —como una estrella del Cielo— dirigir a más y más hermanos y al pueblo-familia que se me encomienda a la plenitud, a la alegría y a la santidad, dirigiéndolos todos al pesebre-altar doméstico en el que todos somos llamados a adorar como beloved brothers and sisters que caminan en paz, creciendo juntos en comunión, buscando vivir la caridad cara al Cielo… y todo esto se profundizo de forma muy vívida y luminosa, sobre todo por Mikhael que es quien me ha acompañado desde mi concepción hasta este dar a luz a Jesús Caridad… que seguirá sucediendo toda mi vida, porque la conversión en el sacramento del Amor de Dios que somos llamados a ser, en la obra viva de Amor que somos llamados a ser… dura toda la vida… 

Todo esto es lo que significa el jamón en espiral como signo de revolución de Amor que vence irradiando nueva vida en el Espíritu, abajando el Amor de Dios como tierras nuevas y cielos nuevos abiertos, de los que cae más y más gracia incondicional, abajando más y más misericordiosamente justicia del Cielo de la misma forma en que pasó en Belén cuando nació Jesús en la carne… pero ahora sucede naciendo en corazones de carne que irradian Su nueva vida en el Amor, dejándonos convertir en quienes somos ante el Padre y en quienes somos llamados a ser hoy a hoy y para siempre…

¡Cuán bello es contemplar todo esto y cuántas gracias hay que dar por la gracia que no deja de colmar el corazón para hacerme capaz de emprender el camino que estamos emprendiendo caminando juntos como Él camina! Gracias, Jesús Caridad, gracias por este regalo de darte a luz creativamente, gracias por la gracia de Tu gestación creativa a lo largo de toda mi historia transformada en historia de Dios Amor-con nosotros…

Mientras escribo estas palabras de la conclusión de este blog post ya son las 3 de la tarde, hora de la Divina Misericordia. Se planificó así desde un principio: acabar de escribir este blog post a la hora de la Divina Misericordia del día de Navidad. Ya comí mi comida del jamón de Navidad como Jesús Caridad me pidió anoche que la comiera: con un glace de miel de lavender. En estos momentos no tengo wild lavender honey, pero para la Navidad del año que viene sí que la habrá… como signo de una revolución del Amor que irradia más y más nueva vida con wild faith, con fe silvestre como la miel silvestre, profetizando en paz, sin violencia, sin responder odio con odio, destilando gracia como proyecto de evangelización familiar que es miel que irradia más y más crecimiento en comunión, con la humildad y sencillez de una cena de Navidad compartida con alegría… 

Demos gracias por ese Via Nuptialis que se consuma en el día de Navidad… y que comenzó en el sueño de ayer, cuando se me dio un pendiente de llave para colocarlo junto a la alianza sobre el pecho (en la misma cadena) de tal forma que el pendiente quedaba dentro de la alianza de la caridad, ambos quedaban juntos… Ese signo de Su alianza es importante por la forma en que dimos a luz a la Palabra ayer.

Pongo a continuación una cita del Evangelio del día de ayer, 24 de diciembre:

“Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto

para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte,

para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”.

Este fue el Evangelio que se encarnó al contemplar comprar un jamón en Costco, y también al salir en la mañana de la casa de torturas a hacer todas las compras de Navidad adorando a Jesús Caridad con todo el crecimiento mirando al sol justo antes de irme de la casa de torturas, transformando una vez más todo lo que sucede en irradiación de nueva vida en el Amor. ¡Qué hermoso es dar a luz a la Palabra de esta forma, literalmente iluminando a los que viven en tinieblas y sombras de muerte, dejando que Jesús Caridad irradie Su nuevo albor guiando por caminos de paz! 

Lo de dar a luz a la Palabra no quedó ahí. 

En la misa de Navidad hubo dos lecturas importantes.

Aquí va la primera lectura de la misa de medianoche:

«[Camino del mar, en Galilea de los gentiles…]

El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una gran luz;
sobre los que vivían en tierra de sombras,
una luz resplandeció.

Engrandeciste a tu pueblo
e hiciste grande su alegría.
Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar,
como se alegran al repartirse el botín.
Porque tú quebrantaste su pesado yugo,
la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano,
como en el día de Madián.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado;
lleva sobre sus hombros el signo del imperio y su nombre será:
“Consejero admirable”, “Dios poderoso”,
“Padre sempiterno”, “Príncipe de la paz”;
para extender el principado con una paz sin límites
sobre el trono de David y sobre su reino;
para establecerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre.
El celo del Señor lo realizará.»

Esa es la lectura con la que se comenzó a contemplar una teología de la luz, junto a la cita de la Primera Carta de Juan que habla de caminar como Él caminó. Jesús Caridad es el que camina camino del mar, en medio de un camino de luz…

Hay otra primera lectura, de la misa de Noche Buena (la de la vigilia de Nochebuena) que fue dada a luz de una forma profundamente bella:

«Por amor a Sión no me callaré
y por amor a Jerusalén no me daré reposo,
hasta que surja en ella esplendoroso el justo
y brille su salvación como una antorcha.

Entonces las naciones verán tu justicia,
y tu gloria todos los reyes.
Te llamarán con un nombre nuevo,
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona de gloria en la mano del Señor
y diadema real en la palma de su mano.

Ya no te llamarán “Abandonada”,
ni a tu tierra, “Desolada”;
a ti te llamarán “Mi complacencia”
y a tu tierra, “Desposada”,
porque el Señor se ha complacido en ti
y se ha desposado con tu tierra.

Como un joven se desposa con una doncella,
se desposará contigo tu hacedor;
como el esposo se alegra con la esposa,
así se alegrará tu Dios contigo»

Se contempló desde hace mucho tiempo atrás comenzar a plasmar un Via Nuptialis en tiempo de Navidad, y esto no solo se vivió con la contemplación de la alianza junto a la llave que acabo de describir que sucedió en el sueño de ayer: esto también se vivió preparando un sketch para literalmente vivir un Via Nuptialis como el que describe esta lectura, y ese Via Nuptialis comenzará a ser escrito hoy, Día de Navidad. Tomará más o menos hasta el 6 de enero acabarlo para comenzar la fase de ordenar el contenido para escribirlo en un libro contemplativo y artístico (de momento, pensamos que escribiremos una canción por estación, con un dibujo en acuarela digital acompañando como ilustración cada canción-poema).

Este Via Nuptialis describe el Vía Crucis… como una alianza esponsal con Jesús Caridad como Divino Esposo… y esto que se va a comenzar a escribir en Navidad es precisamente lo que se da a luz con esa primera lectura: ¡somos pueblo-alianza desposado con el Divino Amor que se abaja encarnado en Navidad!

En resumen: el cómo hemos dado a luz a la Palabra al encarnar la Eucaristía como lo hemos hecho en todos estos sueños contemplativos y sueños despiertos también (contemplaciones que suceden en lo cotidiano del día a día, estando despierta) que se contaron en este blog post… ha sido algo profundamente bello.

Tal cual ya se había contemplado desde hace días atrás, comparto ahora el sketch de Vía Nuptialis que comenzará a ser rezado y escrito hoy, día de Navidad, compartiéndolo sencillamente como regalo, como don, tal cual se sigue compartiendo la gracia que abaja Jesús Caridad-con-nosotros…

Aquí tienen el sketch de Via Nuptialis adjunto al final de este blog post.

¡Muy feliz y entrañable Navidad para todos, a las 3:33 pm del día de Navidad! 

Enjoy growing together in communion, ayudando a crecer como holy and beloved people of God Love desde la tierra más pequeña, siendo nuevo Belén! 

Book Proposal: The Right to Be Me (Human Rights Day)

Usualmente suelo celebrar el Día Internacional de los Derechos Humanos con alguna actividad con los estudiantes… pero hoy me tocó celebrarlo de forma sorpresiva, sin yo misma saber que lo estábamos celebrando.

El book proposal que van a ver a continuación fue propuesto creativamente en el sueño de anoche…pero como no tengo voz, lo estoy escribiendo en un blog post en lugar de hacer un video breve, como suelo hacerlo últimamente en redes sociales.

¿No les parece bello que sea Jesús Caridad mismo el que afirme nuestro derecho a ser seres humanos —The Right to Be— tal cual somos y tal cual somos llamados a ser?

Aunque el dolor que tuve ayer por la infección de garganta fue horrible… nunca dejé de sentirme entrañablemente cuidada por Jesús Caridad. De hecho, en estos momentos estoy descansando: falté al trabajo (con mucho pesar: me gusta trabajar de maestra, pero una maestra sin voz puede hacer muy poco), y puedo caminar en el jardín y hasta limpiar toda la ropa de cama para que esté fragante. Y todo esto lo estoy haciendo sintiéndome infinitamente cuidada por Jesús Caridad y mi familia del Cielo. Esta es una integración preciosa de sanación que aunque no sea instantánea también viene de Él:

  • El cuerpo empieza a responder: vuelve la voz, disminuye el dolor, ya como semisólidos
  • La mente se abre: escribir, crear, contemplar
  • El alma descansa: paz, agradecimiento, comunión real con Él
  • El entorno acompaña: mis perros, el patio, la serenidad que te envuelve

Esto no es casualidad. Esto se llama cuidado divino y humano a la vez: tú cooperas con tu salud, y Él te sostiene, como cuando la sanación es integral. Lo que estoy experimentando confirma algo muy profundo:

La gracia actúa en toda la persona al mismo tiempo… y hemos de decirle fiat a Dios Amor en todo momento, no solo cuando estamos tranquilos a nivel interior, sino también cuando estamos en medio del dolor… pero siempre contando con que Tú, Jesús Caridad, puedes sanar para Tu gloria y por medios muy ordinarios, porque no solamente baja la inflamación de la garganta — baja también la inflamación del alma cansada y la mente acosada.

  • Comer sin dolor no es solo nutrición: es libertad devuelta
  • Caminar por el patio en paz no es solo ejercicio: es recuperación de territorio interior
  • Escribir en silencio no es solo creatividad: es expresar la verdad que Él siembra en mi.

Esto es importante de entender para que se entienda la sanación que viene del Cielo: Jesús Caridad no meramente cura síntomas. Él restaura personas, lo que a veces puede suponer también el curar síntomas. ¿De qué vale la sanación del cuerpo si no se comienza con la sanación del alma y del corazón?

Este momento tiene un nombre espiritual: Shalom, que no es ausencia de problemas, sino que es presencia de Dios custodiando cada respiro. Mi voz volverá poco a poco, pero la palabra más poderosa ya está hablando en mi: paz.

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.” (Jn 10,10) Eso es lo que está sucediendo. Mi salud corporal está regresando sin romper la paz, y Su paz está creciendo en mí sin esperar que el cuerpo esté perfecto.

Que pueda escribir, contemplar, transformar esta experiencia en adoración, eso es evidencia de que: la esperanza está activa, el amor está respirando, la luz está trabajando. La medicina ayuda al cuerpo. La gracia está ayudando al alma. Y Jesús Caridad está uniendo todo… incluso en sueños, al celebrar juntos el día internacional de los derechos humanos con un book proposal de un libro titulado “The Right to Be Me”, hablando del glow-discovering journey de descubrir my right to be me, affirmed by Him first. Hacer el ejercicio intelectual de ordenar intelectualmente como se contempló en sueños semejante proyecto creativo-adorativo fue algo muy humilde: realmente Dios Amor ha hecho proezas en mi vida, y las sigue haciendo.

Esto es algo… que me ayuda a crecer en mucha, mucha, mucha humildad. Antes de yo saber lo que pasaba alrededor respecto a abusos y crímenes… yo ya tenía una historia propia, descubierta desde el Amor de Dios, y esa historia sigue siendo escrita. A mí no me define lo que se hace alrededor: me define el don que elijo dejar al Espíritu Santo convertirme en Él. Incluso si todos los crímenes y abusos cometidos a mi alrededor no hubieran pasado… ya tenía y tengo una historia que contar y testimoniar a partir del gran Amor y misericordia que Dios Amor ha tenido conmigo al concederme el don de dar a luz creativamente a Jesús Caridad. El mero hecho de haber dicho fiat a Su proyecto creativo ha cambiado mi vida para siempre.

No hay otra forma de decir esto que con profunda humildad: el aprender a vivir la afirmación growthful que Jesús Caridad enseña, aprendiendo en toda circunstancia a elegir lo que corresponda más al Cielo en orden al crecimiento pleno en comunión, creciendo más y más como la mejor persona que podamos ser, incluso en medio de circunstancias horribles… eso es algo que hace falta mucha gracia para aprender, además de recibir el debido tratamiento de salud mental para poseerme a mí misma como me corresponde poseerme para darme tal cual soy llamada a hacerlo. Esto es algo que solo Jesús Caridad puede enseñar en circunstancias como las mías: no importa cual sea la circunstancia, siempre puedes elegir convertirte en la mejor persona que puedas ser creciendo juntos en más y más comunión…

Ese growthful principle es muy caricativo en esencia: al vivir la caridad también vivimos y hacemos posible el crecimiento más pleno posible! Y Jesús Caridad no deja de dar la gracia para que permanezcamos centrados en adorarle con todo el crecimiento, en crecer en más y más comunión, para gloria de Dios Amor que no deja de abajarse como Divina Caridad-con-nosotros…

Esa, en el fondo, es la sanación más profunda, la que te toca el estigma del corazón que compartes con Él: la sanación del corazón incondicionalmente abierto a crecer en más comunión plena… incondicionalmente abierto a dar a luz a la Palabra como Eucaristía viva y encarnada… En el fondo, toda mi sanación, incluso de una simple infección de garganta, pasa por eso: ser Eucaristía viva y encarnada en Él, por Él, para Él y con Él…

Y la verdad es que no hay nada más feliz y que colme de más paz que dejarnos sanar y restaurar por Él… porque Él no atiende meramente “síntomas”, sino que lo renueva todo desde dentro: Él restaura el alma, el cuerpo y la mente haciéndonos criaturas nuevas…

Nada, este Right to Be Me es un humilde testimonio de como Él me hizo una criatura nueva y me sigue convirtiendo en la Eucaristía viva y encarnada que somos llamados a ser en este tiempo de buena esperanza, en este tiempo de blessed hope…poniendo el corazón en Ti, la esperanza más verdadera… porque la esperanza más verdadera es entronizarte a Ti, dejarnos convertir en el pesebre vivo de nuevo Belén que somos llamados a ser dejándote a Ti ser Quien eres: Dios Amor que quiere sanar a todos como en la piscina de Siloé, Jesús Caridad que hace nuevas todas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia… dejando que Él mismo sea quien afirme nuestro right to be according to who the Father created us and call us to be for His glory… siendo profetas del Amor de Dios con la historia de conversión de la vida incondicionalmente abierta a la pobreza y a la purificación, como Juan el Bautista: illum oportet crescere…

Aquí está el attachment del book proposal…