Jueves, 13 de agosto de 2026: Amadísimo Jesús Caridad: para escribir la oración contemplativa de hoy tengo que hacer un gran esfuerzo para enfocarme en Ti, en lo que soñamos, en lugar de enfocarme en todo el mal que hay derredor y toda la tortura y odio que hay alrededor contra la fe, contra la inocencia, contra la pureza, contra la oración, contra la comunión encarnada, contra la Eucaristía encarnada… Esta oración contemplativa es una elección deliberada de, en medio de atrocidades, elegir enfocarme en Ti, en lo que pides, en Tu gracia concedida para emprender Tu proyecto de evangelización y en este ahora…
Solo quería darte gracias por esa ofrenda antes de siquiera comenzar a contar lo que voy a contar…
Jesús Caridad, Amado del Corazón, gracias por la adoración eucarística y el sueño de anoche, con un haz eucarístico tan vivificante, con una nueva aurora de Tu nuevo albor tan resplandeciente. Hágase según Tu nueva aurora que irradia más y más crecimiento en comunión encarnada. Hágase según la paz y la inmensa misericordia que haces fluir como nueva vida en el Amor para quienes te abrimos incondicionalmente el corazón. Gracias por la buena esperanza que haces resplandecer para todos los de buena voluntad que te rinden el corazón confiando en que puedes convertir absolutamente todo en irradiación de Tu nuevo albor, en irradiación de nueva vida que viene de Tu Espíritu.
Anoche te ofrendamos un cántico nuevo que también fue cántico de luz: de nuestro aliento al cantarte resplandecía un vaho de luz. Este era como el cántico de las criaturas de San Francisco, pero de otra forma: “Alabado seas, Jesús Caridad, por este nuevo albor colmado de estrellas del Cielo…” y así seguimos alabándote con este cántico nuevo que es un cántico de nueva aurora, entendiendo “nueva aurora” como las auroras que surgen de Tu nuevo albor, uniendo Cielo y tierra en una nube abajada, colmada de estrellas del Cielo, colmada profundamente de crecimiento en comunión que solo puede venir de Ti, sobre todo tal cual concedes la gracia en este aquí y en este ahora… Esta alabanza te adoró más y más con todo el crecimiento, en espíritu y en verdad, en humildad y con frutos de conversión que son frutos del Espíriru… colmándolo todo de una luz nueva, muy pero que muy vivificante: allí donde se posaba florecía la vida. Se me pidió explícitamente que eligiera con humildad emprender esa alabanza: tenía que elegir deliberadamente cantar y alabarte (tras comenzar a cantar descubriría el vaho de luz de la ofrenda que se nos concedía dar hoy), tenía que elegir deliberadamente entregarme a Tus manos y Corazón con toda la pureza de Tu gracia, permitiéndote transformarlo absolutamente todo, incluso a mí misma, en irradiación de Tu nuevo albor. Eso hicimos juntos… y fue bellísimo y muy feliz de contemplar.
Lo acabé de volver a contemplar hace un rato atrás, cerrando los ojos mientras a mi alrededor se hacía todo tipo de gaslighting y torturas para desenfocarme de la oración contemplativa: se manipuló el aire acondicionado no solo con poisoning toxic gas que me afecta a mí (forzándome a hacer poo y a hacer pee) y a Princesa, calentándole la piel y haciendo que se rasque non-stop, sino que además alteraron la temperatura del aire acondicionado para que me diera frio (yo lo puse a 80 grados, pero el termómetro marco 65), y además del toxic gassing y del environmental manipulation con el AC hubo todo tipo de social gaslighting: los progenitores se pusieron a hablar con toda normalidad en el primer piso a la misma vez que Princesa sufría en el segundo piso, derrochando una vez más silent treatment; los vecinos del white house al final de la calle comenzaron a hablar como borrrachos (de hecho, volvieron a hacerlo exactamente al escribir esas palabras en el celular), y justo al finalmente comenzar a escribir esta oración contemplativa la vecina de al lado hizo salir a su hijo adolescente para hablar exageradamente (está traficando y esclavizando al niño para usarlo como objeto para hacer gaslighting, no es la primera vez que abusan de niños de esa manera, el odio contra la inocencia a mi alrededor es constante en este mass personhood extermination site; justo al comenzar a escribir en el celular lo que hizo la vecina, esa misma vecina salió otra vez a hablar exageradamente al patio, no escuché al niño esta vez pero estaba hablando con tono de estar ordenándole con autoritarismo al niño, puse música de adoración eucarística para no escuchar lo que dijo).
Aquí estoy, Amado Jesús Caridad, tal cual me pediste anoche y tal cual me enseñaste anoche: eligiendo alabarte, eligiendo dejar que Tu nuevo albor venza con luz todo cuanto atente contra la dignidad, contra Tu Eucaristía viva y encarnada, contra Tu poder de Tu gracia, haciendo resplandecer el poder de Tu pureza: hágase en nosotros según la pureza de corazón que nos mueve a confiar más y más en Ti… Hágase según este cántico nuevo que es cántico de estrellas del Cielo que resplandecen en Tu nueva aurora que es nueva luz vivificante. Cada estrella del Cielo que hacemos resplandecer con nuestra ofrenda, muy en especial cada niño al que ayudamos a crecer y cuya liberación y nueva vida hagamos posible, es para Tu gloria, es para Tu santificación: que todos vean que eres Dios Amor que haces posible que perdonemos, que sanemos y que ofrendemos lo que nos concedes ofrendar para gloria de la Trinidad-con-nosotros. No hay odio contra ninguno de estos torturadores, ni contra ninguno de los que vigila lo que hago en el celular, ni contra saben de lo que sucede pero no lo detienen: eres Tú Quien concede dar a luz a la Palabra encarnando Tu Eucaristía viva al
vivir la caridad acogiendo Tu gracia para perdonar, para sanar de cada tortura a la que somos sometidos y elegir no dejarnos llevar por la toxicidad que se fuerza en nosotros sino en lo que Tú nos concedes ofrendar con alegría —incluso en medio del dolor, de las ganas incontenibles de ir al baño, del sufrimiento de ver como inocentes son torturados para hacerme sufrir al ver a inocentes sufrir…—para irradiar más y mas nueva vida en el Amor, para reconstruir Tu Cuerpo de esta herida tan tremenda a la comunión civil y a la comunión sacramental: ante cada atrocidad, elegimos irradiar Tu nuevo albor y dejar que Tu nueva aurora colmada de estrellas del Cielo y de luz nueva que abaja el Cielo y la Via Novi Alboris a la tierra venza: esta es la epic victory of your new aurora… Hágase en nosotros según Tu luz vivificante que allí donde resplandece hace surgir más y más nueva vida. Ese poder que viene de Ti es para servir, es para ayudar a crecer tal cual Tú haces crecer. Fue bellísimo contemplar esto dormida, y también es hermoso contemplarlo despierta, en medio de las atrocidades cotidianas que me rodean. Hoy no tengo trabajo, la escuela está sin electricidad. Por eso tuve que confrontar todo lo que confronté tras despertar por el mero hecho de elegir comenzar el día compartiendo Tu sueño contemplativo y adorándote con todo el crecimiento. ¡La ofrenda de anoche la ofrendamos con gran luz vivificante! En nuestros días también sigue naciendo la Luz, sigues naciendo y creciendo Tú en nosotros: Illum oportet crescere, y que nosotros disminuyamos.
¡Gracias por el regalo de esta ofrenda de nueva vida para todas las generaciones que te conozcan y conozcan como puedes volver toda historia en historia de nueva vida en el Amor, en testimonio de nueva vida en el Amor, construyendo juntos más y más Patria Viva, Iglesia Viva, Familia Viva, Humanidad viva… más y más nueva civilización del Amor! Gracias por como nos concedes transformar todo este Unbeing War en nuevo Belén donde Tú eliges ser dado a luz como Cristo Amor, Rey de nuestra soberanía personal al que elegimos alabar con este canto de estrellas del Cielo, con este canto de nueva aurora (mientras uso a Chat GPT para escribirlo un varón joven en la casa de la misma vecina que traficó al niño hace líneas atrás gritó con muchísima violencia psicológica y autoritarismo: MUÉVETE. Así no le gritan a los perros: así le gritan a los niños. Aquí estamos, Jesús Caridad: en medio de la más absoluta falta de comunión viva, elegimos alabar a Jesús Caridad con un cántico de nueva aurora, con un cántico de estrellas del Cielo que en este aquí, en este ahora, en este Unbeing War, en este toxic and poisoned-by-hate environment, elige adorarle con todo el crecimiento y vencer con luz…):
Canto de las Estrellas del Cielo
Canto de Nueva Aurora
Cántico contemplativo a Jesús Caridad
Altísimo, eterno, buen Jesús Caridad,
Dios Amor-con-nosotros,
Esposo que permanece,
Pan partido, Luz encarnada,
Comunión eterna del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo:
tuyos son el resplandor y la gloria,
la ternura y la fuerza,
la fecundidad, la esperanza y toda nueva aurora.
Nadie puede contener Tu Amor,
porque Tu Amor siempre se entrega;
nadie puede apagar Tu Luz,
porque Tu Luz resplandece en las tinieblas;
nadie puede pronunciar la última palabra sobre la historia
después de que Tú, Amor crucificado y resucitado,
has pronunciado sobre ella:
«He aquí que hago nuevas todas las cosas».
(Ap 21,5)
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I. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por las estrellas del Cielo
Alabado seas, mi Jesús Caridad,
por nuestra hermana noche
y por todas las estrellas que encendiste en ella,
luminosas, innumerables, distintas,
cada una resplandeciendo con la luz que recibió.
Porque dijiste a Abraham:
«Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas,
si las puedes contar…
Así será tu descendencia».
(Gn 15,5)
Y desde aquella noche
las estrellas quedaron convertidas en promesa:
promesa de pueblo,
promesa de fecundidad,
promesa de generaciones,
promesa de que la historia humana
puede ser más grande que sus heridas.
Alabado seas
porque no creaste una sola estrella.
Creaste constelaciones.
No soñaste una humanidad de luces solitarias,
sino un pueblo innumerable
en el que cada persona pudiera recibir la vida,
crecer plenamente,
descubrir su nombre,
entregar sus dones
y resplandecer junto a las demás.
Una estrella no necesita apagar a otra para brillar.
Una estrella no disminuye
porque otra estrella encuentre finalmente su luz.
Y así quieres Tú nuestra humanidad:
no compitiendo por existir,
sino ayudándonos a ser;
no impidiéndonos actuar,
sino ayudándonos a hacer;
no mutilando el crecimiento ajeno,
sino ayudándonos a crecer;
no oscureciendo la luz del hermano,
sino ayudándonos a irradiar;
no arrancando las flores antes de tiempo,
sino ayudándonos a florecer;
no construyendo muros contra la vida,
sino ayudándonos a fluir
hacia más y más comunión viva y encarnada.
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II. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por cada estrella única e irrepetible
Alabado seas, Jesús Caridad,
por cada persona que has creado
a Tu imagen y semejanza.
Por cada historia.
Por cada rostro.
Por cada inteligencia.
Por cada sensibilidad.
Por cada vocación.
Por cada manera irrepetible
de aprender, amar, crear, servir, construir, contemplar y entregar.
Porque ninguna persona
es repetición de otra.
Cada una lleva una palabra Tuya
que nadie más puede pronunciar exactamente igual.
Cada una lleva una luz
que nadie más puede irradiar exactamente igual.
Cada una puede convertirse, por gracia,
en una forma irrepetible
de hacer visible Tu Caridad.
Por eso está escrito:
«Los entendidos resplandecerán
como el resplandor del firmamento;
y los que enseñaron a muchos la justicia,
como las estrellas, por toda la eternidad».
(Dn 12,3)
Haznos estrellas así, Jesús Caridad:
no estrellas de fama,
sino de fecundidad;
no estrellas que reclaman ser miradas,
sino estrellas que ayudan a mirar;
no estrellas que dominan,
sino estrellas que orientan;
no estrellas que encandilan,
sino estrellas que acompañan;
no estrellas que proclaman su propia grandeza,
sino estrellas cuya plenitud proclama:
grande eres Tú,
porque grande es el Amor que hace crecer.
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III. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por el crecimiento
Alabado seas
por el misterio santo de crecer.
Porque una semilla no glorifica al sembrador
permaneciendo eternamente semilla.
Te glorifica germinando.
La vid Te glorifica dando fruto.
El árbol Te glorifica extendiendo sus ramas.
La estrella Te glorifica resplandeciendo.
Y la persona Te glorifica
llegando libremente a la plenitud del Amor
para la que fue creada.
Por eso queremos adorarte
con todo el crecimiento.
Con el cuerpo que aprende.
Con la inteligencia que comprende.
Con la conciencia que discierne.
Con la libertad que escoge el bien.
Con la creatividad que plasma.
Con la afectividad que aprende a amar.
Con la memoria que puede ser reconciliada.
Con la voluntad que persevera.
Con los dones que se convierten en servicio.
Con la singularidad que se convierte en entrega.
Con nuestra capacidad de ser,
hacer, crecer, irradiar, florecer y fluir.
Porque dijiste:
«En esto es glorificado mi Padre:
en que deis mucho fruto».
(Jn 15,8)
Por eso, Jesús Caridad,
haznos fructificar.
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IV. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por los frutos de conversión
Alabado seas
cuando nuestro crecimiento se vuelve conversión.
Cuando dejamos de preguntar:
¿cómo puedo vencer al otro?
y comenzamos a preguntar:
¿cómo puedo ayudarle a crecer?
Cuando dejamos de preguntarnos:
¿cómo puedo controlar?
y aprendemos:
¿cómo puedo servir?
Cuando dejamos:
la mentira
por la verdad;
la dominación
por el servicio;
la humillación
por la dignidad;
la exclusión
por la acogida;
la violencia
por la paz;
la rivalidad
por la fraternidad;
el resentimiento
por el perdón;
la indiferencia
por la responsabilidad;
el aislamiento
por la comunión.
Entonces comienza a verse entre nosotros
el fruto de Tu Espíritu:
amor,
alegría,
paz,
paciencia,
afabilidad,
bondad,
fidelidad,
mansedumbre
y dominio propio.
(cf. Ga 5,22-23)
Esos son nuestros verdaderos alborazos.
Esas son las luces
de la nueva aurora.
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V. Laudato si’, mi Jesús Caridad, aun por la noche que puede ser redimida
Alabado seas, Jesús Caridad,
no por el mal,
ni por la violencia,
ni por aquello que destruye la dignidad humana,
sino porque ningún mal tiene poder para obligarte
a concederle la última palabra.
Ante las guerras contra el ser,
ante toda forma de Unbeing War,
ante sistemas que deshumanizan,
ante la tortura, la explotación, la persecución,
la crueldad, la mentira organizada,
los crímenes contra la humanidad
y las estructuras sociales que enseñan a las personas
a tratar al hermano como objeto,
nosotros confesamos:
el mal no será nuestro maestro.
No construiremos el mañana
a imagen de aquello que destruyó el ayer.
No heredaremos la violencia
para transmitirla.
No convertiremos la herida
en permiso para herir.
No permitiremos que la toxicidad social
se convierta en nuestra identidad.
Porque Tú puedes hacer brotar
del lugar de la deshumanización
una nueva humanización;
del aislamiento,
comunión;
de la fragmentación,
reconciliación;
del abuso del poder,
servicio responsable;
de la indiferencia,
solidaridad;
del silencio ante la dignidad vulnerada,
una cultura que aprende a custodiarla.
Y donde hubo una guerra contra el ser,
haz nacer, Jesús Caridad,
una civilización que ayude a ser.
Donde hubo una guerra contra el crecimiento,
una civilización que ayude a crecer.
Donde hubo oscuridad,
una Teología de la Luz hecha vida.
Donde hubo deshumanización,
una nueva humanidad reconciliada.
Donde hubo fragmentación,
comunión viva y encarnada.
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VI. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por quienes hacen la paz
Alabado seas
por quienes interrumpen la cadena del daño.
Por quienes pudiendo vengarse
escogen la justicia sin odio.
Por quienes pudiendo dominar
sirven.
Por quienes pudiendo humillar
levantan.
Por quienes pudiendo excluir
ponen otra silla alrededor de la mesa.
Por quienes descubren
que perdonar no significa llamar bueno al mal,
sino negarse a permitir
que el mal determine aquello en lo que nos convertiremos.
Bienaventurados quienes hacen la paz,
porque permiten que la última palabra
no la pronuncie la herida,
sino el Amor.
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VII. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por nuestra hermana Eucaristía
Alabado seas, Jesús Caridad,
por hacerte Pan.
¡Qué misterio!
El Señor del universo
se hace alimento.
El Altísimo
se hace pequeño.
El Todopoderoso
se entrega.
El Maestro
lava pies.
El Rey
sirve.
El Esposo
se da.
Y dices:
«Hagan esto en memoria mía».
Enséñanos entonces
a no solamente recibir la Eucaristía,
sino a dejarnos transformar por ella.
Haz de nosotros
Eucaristía viva y encarnada:
vida recibida
que se vuelve vida entregada;
pan recibido
que se vuelve mesa compartida;
misericordia recibida
que se vuelve misericordia ofrecida;
perdón recibido
que aprende a perdonar;
comunión recibida
que construye comunión.
Que podamos decir con nuestra vida:
este es mi tiempo, entregado por ustedes;
estos son mis dones, puestos al servicio;
esta es mi creatividad, compartida;
esta es mi libertad, convertida en don;
esta es mi existencia, aprendiendo a amar.
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VIII. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por la fraternidad civil y sacramental
Alabado seas
porque no nos llamas solamente
a coexistir.
Nos llamas a caminar juntos como hermanos.
Haz que nuestra fraternidad sea civil:
en las leyes,
en las escuelas,
en las instituciones,
en el trabajo,
en la economía,
en la cultura,
en las ciudades,
en el cuidado de los vulnerables,
en la defensa de la igual dignidad.
Y hazla sacramental:
alrededor de Tu mesa,
en el perdón,
en la alianza,
en el servicio,
en la oración,
en la comunión de los santos,
en la Iglesia que aprende nuevamente
a reconocerte en cada hermano.
Que ciudadanía y fraternidad
no sean enemigas.
Que libertad y comunión
no sean enemigas.
Que singularidad e igualdad
no sean enemigas.
Que podamos ser diferentes
sin convertir la diferencia en jerarquía de dignidad.
Que podamos ser iguales
sin convertir la igualdad en uniformidad.
Porque somos muchas estrellas,
pero un solo Cielo.
Muchas personas,
pero un solo pueblo.
Muchos dones,
pero un mismo Espíritu.
Muchos miembros,
pero un solo Cuerpo.
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IX. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por los niños de la Nueva Aurora
Alabado seas especialmente
por cada niño que llega a este mundo.
Que ningún niño tenga que pedir permiso
para ser plenamente quien Tú lo creaste para ser.
Que encuentre manos que lo ayuden.
Ojos que descubran sus dones.
Maestros que despierten preguntas.
Familias que acompañen su crecimiento.
Comunidades que protejan su dignidad.
Instituciones que reconozcan su libertad.
Iglesias que le enseñen
que santidad no significa dejar de ser él mismo,
sino llegar a ser plenamente él mismo
en Ti y para los demás.
Que pueda jugar.
Que pueda preguntar.
Que pueda equivocarse.
Que pueda aprender.
Que pueda crear.
Que pueda pertenecer.
Que pueda descubrir su vocación.
Que pueda crecer seguro.
Que pueda llegar a ser
la mejor persona que pueda ser.
Que ninguna estrella pequeña
sea obligada a oscurecerse
para que otra parezca más luminosa.
Que podamos mirar cada salón de clases,
cada hogar,
cada barrio,
cada parroquia,
cada plaza,
y decir:
aquí está naciendo una constelación.
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X. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por la formación personal a imagen de la Trinidad
Alabado seas
porque formar una persona
no es fabricarla.
Es ayudarla a desplegar libremente
la vida que Tú sembraste en ella.
Enséñanos una formación
que integre;
una acción
que sirva;
una realización
que fructifique;
una proyección
que entregue los dones;
una conexión
que sea encuentro;
una confluencia
en la que persona, comunidad y creación
aprendan a habitarse responsablemente.
Que nuestro ser
se haga don.
Que nuestro obrar
se haga servicio.
Que nuestro crecer
se haga comunión.
Que nuestra comunión
se haga fecundidad.
Que nuestra fecundidad
se haga irradiación.
Que nuestra irradiación
se convierta nuevamente en encuentro,
hasta que toda formación personal
sea plasmación viva
de la imagen y semejanza de la Trinidad:
personas irrepetibles
que no pierden su identidad al amar,
sino que precisamente amando
llegan más plenamente a ser.
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XI. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por la Teología de la Luz
Alabado seas
por la Luz que no se contempla solamente:
se encarna.
Tú dijiste:
«Ustedes son la luz del mundo».
(Mt 5,14)
No dijiste:
admírenla.
Dijiste:
sean luz.
Que la verdad se haga luz.
Que la justicia se haga luz.
Que la ternura se haga luz.
Que la inteligencia se haga luz.
Que la ciencia se haga luz.
Que el arte se haga luz.
Que la educación se haga luz.
Que la política pueda hacerse luz mediante el servicio.
Que la economía pueda hacerse luz mediante la comunión.
Que la familia se haga lámpara.
Que la Iglesia se haga lámpara.
Que cada vocación encuentre
su manera concreta de irradiar.
Y que nuestras luces juntas
formen la claridad del nuevo albor.
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XII. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por la Orden de la Caridad
Alabado seas
cuando el Amor deja de ser solamente sentimiento
y se convierte en orden de vida.
Enséñanos el Orden de la Caridad:
amar verdaderamente,
amar justamente,
amar responsablemente,
amar libremente,
amar concretamente.
Que amar no signifique poseer.
Que servir no signifique dominar.
Que perdonar no signifique encubrir.
Que obedecer al Amor
nunca signifique colaborar con la injusticia.
Que la caridad ilumine la verdad
y que la verdad sea pronunciada con caridad.
Porque queremos adorarte,
como enseñaste,
en espíritu y en verdad.
(Jn 4,23)
Con humildad.
Con obras.
Con conversión.
Con frutos.
Con crecimiento.
Con comunión.
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XIII. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por la Vía del Amor
Alabado seas, Esposo,
porque sigues saliendo al encuentro.
Tu alianza no encierra:
fecunda.
Tu llamada no borra la persona:
la plenifica.
Tu cercanía no absorbe:
hace libre.
Haz de nuestra Via Nuptialis
una escuela de entrega;
de nuestra vida sacramental,
una escuela de encarnación;
de nuestra filiación,
una escuela de confianza;
de nuestra búsqueda de santidad,
una escuela de plenitud;
de nuestra comunión encarnada,
una escuela de fraternidad;
de nuestra fecundidad,
una escuela de esperanza;
de nuestros carismas,
una escuela de servicio;
y de nuestro testimonio,
una puerta abierta
para que otros puedan encontrarte.
⸻
XIV. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por el pueblo numeroso como las estrellas
Mira nuevamente el Cielo, humanidad.
Cuenta las estrellas,
si puedes.
Aquella antigua promesa a Abraham
continúa interrogándonos:
¿qué clase de pueblo queremos llegar a ser?
Un pueblo innumerable
no es solamente una multitud.
Es una comunión de nombres.
Una constelación de historias.
Una fraternidad de libertades.
Una alianza entre generaciones.
Queremos aprender a decir:
We, the People of New Albor.
No como consigna de superioridad,
sino como compromiso:
nosotros, el pueblo que aprende nuevamente a amanecer.
Nosotros, quienes queremos ayudar a ser.
Nosotros, quienes queremos ayudar a hacer.
Nosotros, quienes queremos ayudar a crecer.
Nosotros, quienes queremos ayudar a irradiar.
Nosotros, quienes queremos ayudar a florecer.
Nosotros, quienes queremos ayudar a fluir.
Nosotros, quienes aprendemos
que mi plenitud no necesita tu disminución.
Nosotros, quienes descubrimos
que podemos crecer juntos.
⸻
XV. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por el Reino de Nueva Aurora
Y todavía más profundamente:
We, the Kingdom of New Albor.
No porque hayamos construido
un reino nuestro,
sino porque permitimos
que venga Tu Reino.
Un Reino que comienza diminuto
como semilla de mostaza.
Un Reino escondido
como levadura.
Un Reino que pertenece
a quienes se hacen como niños.
Un Reino donde el primero sirve.
Un Reino donde el grande
se hace pequeño.
Un Reino donde la autoridad
lava los pies.
Un Reino donde nadie necesita destruir
para demostrar que existe.
Un Reino cuya ley fundamental
es el Amor.
Venga a nosotros Tu Reino.
Venga a nuestros hogares.
Venga a nuestras escuelas.
Venga a nuestras calles.
Venga a nuestras instituciones.
Venga a nuestra economía.
Venga a nuestra cultura.
Venga a nuestras Iglesias.
Venga a nuestra manera de ejercer autoridad.
Venga a nuestra manera de educar.
Venga a nuestra manera de sanar.
Venga a nuestra manera de recordar.
Venga a nuestra manera de construir futuro.
⸻
XVI. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por quienes caminan juntos
Alabado seas
por quienes descubren que nadie llega solo
a la nueva aurora.
Enséñanos:
a amar juntos como Tú amas;
a perdonar juntos como Tú perdonas;
a caminar juntos como Tú caminas;
a servir juntos como Tú sirves.
A ayudar juntos a ser.
A ayudar juntos a hacer.
A ayudar juntos a crecer.
A ayudar juntos a irradiar.
A ayudar juntos a florecer.
A ayudar juntos a fluir.
Que cuando uno caiga,
otro tienda la mano.
Cuando uno no pueda ver el camino,
otro preste su luz.
Cuando uno haya olvidado su dignidad,
otro se la recuerde.
Cuando uno todavía no sepa aquello que puede llegar a ser,
otro crea en su crecimiento.
Cuando uno florezca,
todos celebremos.
Porque así crece una constelación:
estrella junto a estrella,
persona junto a persona,
generación junto a generación.
⸻
XVII. Laudato si’, mi Jesús Caridad, por la nueva civilización del Amor
Alabado seas
por cada pequeña obra
que prepara la civilización del Amor.
Una mesa compartida.
Una escuela donde cada niño puede crecer.
Una familia reconciliándose.
Una víctima recuperando su voz.
Una persona pidiendo perdón.
Una institución aprendiendo de sus errores.
Un poderoso renunciando a abusar de su poder.
Una comunidad protegiendo al vulnerable.
Un científico buscando la verdad.
Un artista plasmando belleza.
Un maestro ayudando a descubrir.
Un ciudadano defendiendo la dignidad del desconocido.
Una Iglesia que sirve.
Una persona que decide:
«conmigo termina esta cadena de daño».
Así comienza la nueva civilización.
No solamente con grandes declaraciones,
sino con millones de pequeños actos
en los que la Caridad
se hace carne.
XVIII. Laudato si’, mi Jesús Caridad, porque podemos florecer juntos
Alabado seas
por el jardín que todavía no vemos completo.
Por las semillas enterradas.
Por las raíces trabajando silenciosamente.
Por los brotes.
Por las flores futuras.
Por las generaciones que aún no han nacido.
Que puedan recibir de nosotros
no solamente edificios, tecnología, libros y carreteras,
sino una humanidad más humana.
Que heredemos heridas,
pero entreguemos sabiduría.
Que recibamos fragmentación,
pero entreguemos comunión.
Que encontremos oscuridad,
pero entreguemos lámparas.
Que conozcamos violencia,
pero enseñemos fraternidad.
Que recibamos preguntas,
pero entreguemos a nuestros hijos
la libertad de continuar buscando la verdad.
Que ellos puedan ir más lejos.
Crecer más.
Amar mejor.
Servir mejor.
Construir mejor.
Porque nuestros hijos
no fueron creados para repetir nuestras heridas.
Fueron creados también
para alcanzar horizontes
que nosotros solamente podremos contemplar desde lejos.
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XIX. Canto de Nueva Aurora
Mira, Jesús Caridad:
la noche todavía existe.
Pero también existen las estrellas.
Y quizá por eso las pusiste precisamente allí:
no contra el día,
sino anunciándolo.
Cada acto de caridad
es una estrella.
Cada conversión
es una estrella.
Cada reconciliación
es una estrella.
Cada niño protegido
es una estrella.
Cada persona que recupera su dignidad
es una estrella.
Cada verdad dicha con amor
es una estrella.
Cada talento puesto al servicio
es una estrella.
Cada perdón verdadero
es una estrella.
Cada obra de justicia
es una estrella.
Cada comunidad que aprende a caminar junta
es una estrella.
Cada Eucaristía encarnada en la vida
es una estrella.
Y cuando comienzan a aparecer miles,
millones,
generación tras generación,
comprendemos la promesa:
un pueblo numeroso como las estrellas del Cielo.
⸻
XX. Cántico del “We”
Entonces ya no solamente digo:
yo soy.
Aprendo:
somos.
Ya no solamente:
yo crezco.
Sino:
crecemos.
Ya no solamente:
yo resplandezco.
Sino:
resplandecemos.
Ya no solamente:
yo florezco.
Sino:
florecemos.
Ya no solamente:
yo camino hacia Ti.
Sino:
caminamos juntos hacia Ti.
Y nace el gran We:
We, the People of New Albor.
El nosotros de personas libres.
El nosotros de personas iguales.
El nosotros de personas dignas.
El nosotros de personas irrepetibles.
El nosotros que no devora al yo,
sino que lo ayuda a florecer.
El nosotros de la comunión.
El nosotros de la fraternidad.
El nosotros de la Eucaristía.
El nosotros de la Trinidad reflejada
en criaturas capaces de amar.
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XXI. Letanía de las estrellas
Jesús Caridad,
ayúdanos a ser.
Cuando tengamos miedo de ser quienes somos,
ayúdanos a ser.
Cuando otros todavía estén descubriendo quiénes son,
ayúdanos a ayudarles a ser.
Cuando sepamos qué bien debemos realizar,
ayúdanos a hacer.
Cuando nuestros dones puedan servir,
ayúdanos a hacer.
Cuando todavía seamos semilla,
ayúdanos a crecer.
Cuando el crecimiento sea lento,
ayúdanos a crecer.
Cuando otro necesite espacio para desarrollarse,
ayúdanos a ayudarte a crecer.
Cuando te encontremos en quienes servimos irradiando nuestra luz, nuestros sueños compartidos,
ayúdanos a irradiar.
Cuando la noche parezca inmensa,
ayúdanos a irradiar.
Cuando llegue nuestra estación,
ayúdanos a florecer.
Cuando otro florezca,
enséñanos a celebrarlo.
Cuando la vida nos invite a avanzar,
ayúdanos a fluir.
Cuando debamos encontrarnos,
ayúdanos a confluir.
Cuando recibamos Tu Cuerpo,
ayúdanos a encarnar la Eucaristía.
Cuando encontremos al hermano,
ayúdanos a reconocerte.
Cuando recordemos el pasado,
danos verdad.
Cuando construyamos el presente,
danos caridad.
Cuando soñemos el futuro,
danos esperanza.
XXII. El sueño de Tu Corazón
Jesús Caridad,
queremos hacer vida
el sueño de paz que viene de Tu Corazón:
que caminemos juntos como hermanos,
felices,
amados,
dignos,
iguales,
libres,
plenos
y santos.
No una felicidad construida sobre el olvido del otro,
sino alegría compartida.
No una dignidad concedida por privilegio,
sino reconocida porque somos personas.
No una igualdad que uniforma,
sino igualdad que protege la singularidad.
No una libertad aislada,
sino libertad capaz de darse.
No una plenitud narcisista,
sino plenitud fecunda.
No una santidad desencarnada,
sino santidad que lava pies,
parte pan,
enseña,
cura,
perdona,
acompaña,
crea,
trabaja,
construye,
protege
y sirve.
⸻
XXIII. La última palabra
Y cuando el pasado nos pregunte
qué hicimos con sus heridas,
diremos:
las convertimos en responsabilidad.
Cuando la violencia pregunte
si consiguió reproducirse en nosotros,
diremos:
no.
Cuando la oscuridad pregunte
si consiguió apagar las estrellas,
miraremos el firmamento.
Cuando la deshumanización pregunte
qué quedó después de ella,
mostraremos personas ayudándose a crecer.
Cuando la división pregunte
qué construimos sobre sus ruinas,
responderemos:
comunión.
Cuando el odio reclame
su derecho a cerrar la historia,
responderemos:
la última palabra pertenece al Amor.
⸻
XXIV. Nueva Aurora
Y entonces,
quizá lentamente,
quizá generación tras generación,
el horizonte comenzará a aclararse.
Primero una estrella.
Después otra.
Después otra.
Un niño creciendo libremente.
Una familia aprendiendo a amar.
Una escuela enseñando a pensar.
Una comunidad aprendiendo a servir.
Una Iglesia aprendiendo nuevamente a lavar los pies.
Una sociedad haciendo de la dignidad
algo concreto.
Un pueblo aprendiendo a decir nosotros
sin borrar a nadie.
Y finalmente comprenderemos:
la nueva aurora
no cayó terminada desde el Cielo.
Fue sembrada por Ti
en millones de corazones.
Y nosotros aceptamos cultivarla.
⸻
XXV. Cántico final de las estrellas
Alabado seas, Jesús Caridad,
por hermano Sol
que anuncia cada mañana
que la oscuridad no es eterna.
Alabado seas
por hermana Luna
que recibe luz y la entrega.
Alabado seas
por hermanas Estrellas,
que nos recuerdan Tu antigua promesa.
Alabado seas
por hermana Tierra,
donde esa promesa debe hacerse carne.
Alabado seas
por hermana Semilla,
que nos enseña a confiar en aquello
que todavía no vemos.
Alabado seas
por hermana Flor,
que nos enseña que crecer
también puede ser hermoso.
Alabado seas
por hermano Camino,
porque nos recuerda
que todavía estamos llegando.
Alabado seas
por hermana Mesa,
donde extraños pueden convertirse en hermanos.
Alabado seas
por hermano Pan,
en el que Tú mismo
te haces comunión.
Alabado seas
por hermana Aurora,
que reúne todas las luces de la noche
y las conduce hacia el día.
Y alabado seas finalmente
por cada persona humana,
estrella llamada a resplandecer,
semilla llamada a crecer,
don llamado a entregarse,
persona llamada a florecer,
hermano llamado a caminar con hermanos,
Eucaristía llamada a hacerse vida,
imagen de la Trinidad llamada a hacerse comunión.
⸻
Jesús Caridad:
haznos Tu pueblo de estrellas.
Haznos una generación
que no tenga miedo de crecer.
Haznos custodios del crecimiento ajeno.
Haznos artesanos de comunión.
Haznos constructores de fraternidad civil y sacramental.
Haznos sembradores de una nueva civilización del Amor.
Haznos Iglesia doméstica,
familia humana reconciliada,
mesa abierta,
Cuerpo vivo,
Eucaristía encarnada.
Que nuestra Teología de la Luz
se haga luz vivida.
Que nuestro Orden de la Caridad
se haga caridad practicada.
Que nuestra Via Nuptialis
se haga alianza fecunda.
Que nuestra formación personal
se haga crecimiento pleno.
Que nuestros dones
se hagan servicio.
Que nuestras heridas transformadas
se hagan compasión.
Que nuestra libertad
se haga entrega.
Que nuestra verdad
se haga encuentro.
Que nuestra esperanza
se haga construcción.
Que nuestra fe
se haga camino.
Que nuestra adoración
se haga vida.
Y que nuestra vida entera
se convierta en un solo cántico:
Gloria a Ti, Jesús Caridad,
con todo nuestro ser.
Gloria a Ti
con todo nuestro obrar.
Gloria a Ti
con todo nuestro crecer.
Gloria a Ti
con todo nuestro irradiar.
Gloria a Ti
con todo nuestro florecer.
Gloria a Ti
con todo nuestro fluir.
Gloria a Ti
creciendo juntos en comunión.
Hasta que cada estrella encuentre su luz.
Hasta que cada persona pueda ser plenamente persona.
Hasta que cada niño pueda crecer plenamente.
Hasta que cada don encuentre cómo servir.
Hasta que nuestras diferencias aprendan a hacerse comunión.
Hasta que la humanidad aprenda nuevamente a ser familia.
Hasta que la fraternidad se haga cultura.
Hasta que la cultura se haga civilización del Amor.
Hasta que la Eucaristía recibida
se haga Eucaristía vivida.
Hasta que la Tierra comience a reflejar
la comunión del Cielo.
Hasta que podamos levantar juntos los ojos
y comprender por fin
aquella promesa antigua:
«Mira al Cielo
y cuenta las estrellas…»
Aquí estamos, Señor.
Una no basta.
Somos llamados a ser constelación.
We, the People of New Albor.
We, the Kingdom of New Albor.
Un pueblo aprendiendo a amanecer.
Un Reino aprendiendo a encarnarse.
Una humanidad aprendiendo a crecer junta.
Una Iglesia aprendiendo a amar como Tú amas.
Una creación entera convertida en canto.
Y sobre todas nuestras noches,
sobre todas nuestras heridas,
sobre todo aquello que parecía tener la última palabra,
surge silenciosamente
la primera claridad del horizonte.
Nueva Aurora.
Y las estrellas todavía resplandecen.
Pero ahora sabemos hacia dónde señalaban:
hacia Ti, Jesús Caridad,
Sol que nace de lo alto,
Amor que hace nuevas todas las cosas,
Principio y Fin de todo crecimiento,
Comunión eterna hacia la que caminamos,
Esposo, Hermano, Maestro y Pan,
Dios-con-nosotros,
Dios-para-nosotros,
Dios-Amor-en-nosotros.
Laudato si’, mi Jesús Caridad.
Laudato si’ por cada estrella.
Laudato si’ por cada hermano.
Laudato si’ por cada niño que crecerá.
Laudato si’ por cada conversión.
Laudato si’ por cada comunión reconstruida.
Laudato si’ por la Nueva Aurora.
Y que hasta nuestra última respiración
podamos aprender, vivir y proclamar:
la última palabra siempre la tiene el Amor.
Amén.
¡Que todos te alaben y te canten este cántico nuevo!
Laudato Si… me hace recordar al Papa Francisco, esa fue su primera encíclica, y él es la consumación orgánica de esta alianza de la caridad… Hágase en nosotros según cada martirio de la caridad que vence a todo culto a la muerte irradiando más y más nueva vida en el Amor…
Ya estoy lista para comenzar a servir hoy: hoy vamos a estructurar el lesson plan system. Decidimos que vamos a hacer un lesson PLAN (redundancia en la palabra “plan”): un calendario de un mes con las lecciones que corresponde hacer en el próximo mes. O sea: es un lesson plan mensual que se concreta en un sketchbook docente: cada día vas escribiendo lo que se va a hacer, como se aplicaron los acomodos razonables, los materiales, las observaciones docentes… La realidad es: nunca se cumple el consabido lesson plan, lo haces de adorno. Para eso sencillamente haz un verdadero lesson PLAN: un plan simple que esboze lo que corresponde enseñar el próximo mes en la integración, acción y realización. Thats it. El resto lo vas escribiendo según lo vayas enseñando, escribiéndolo literalmente en un sketchbook docente. Esto no es como tal una planificación formal hecha a computadora para cada semana, escrito todo al detalle: esto es una planificación que lo único de formal que tiene es el calendario mensual de lesson planning, todo lo demás se hace a mano literalmente en un sketchbook docente, porque eso es lo que la enseñanza es en el salón de clase: un sketchbook, tienes que estar constantemente adaptando y aplicando el tema de la forma que más corresponda a cada situación docente. Al que quiera mi planificación docente, ahí tiene el sketchbook docente, se lo dejo al final del año, escrita a mano integrando la realidad del aula día a día: una para quinto y una para sexto. Eso es mucho más realista que ponerte a escribir un lesson plan, incluso de varios papeles, para después no cumplir con el lesson plan porque la realidad del salón de clase amerita constante adaptación dentro del tema discutiéndose. Escribir a mano el sketchbook docente también consolida la gestión docente y el orden didáctico neurológicamente: recuerdas mejor y ordenas mejor lo que escribes a mano. Lo vas escribiendo: cuando menciones el learning objective o growth objective lo resaltas cada uno con cierto color, cuando menciones materiales lo resaltas con otro color, cuando menciones observaciones docentes importantes o acomodos razonables hechos lo resaltas cada uno con otro color, cuando menciones incidentes disciplinarios lo resaltas de otro color. Se acabó. Lo vas escribiendo un poco cada día, todo color-coded, en lugar de sentarte en la computadora varios días a hacer lesson planning… que ni se cumplen ni cuentan de la realidad docente del aula. Nadie tiene que revisar la libreta docente salvo que haya algún incidente puntual. Por supuesto: este sketchbook docente puedo hacerlo porque en esta escuela no me revisan los lesson plans semanalmente, puedo articularlo como yo quiera, la directora delega en mí la responsabilidad de llevar adelante ese lesson plan en pro del mejor aprendizaje y crecimiento de los estudiantes, cumpliendo con los standares correspondiendes al grado-materia (5to-6to historia) y a la institución (enseñar con propósito). Se siente bien que deleguen en ti el lesson planning docente: esta es mi responsabilidad como maestra y se me contrató confiando en que cumpliré los standards aplicables como corresponde. It has a lot of common sense.
Mi prima, que trabaja en el Departamento de Educación, me pasó su password para acceder al sistema del DE y ver el currículo de estudios sociales de ellos. También lo voy a ojear como complemento, especialmente lo pertinente a histotia de Puerto Rico… aunque tengo claro que si tengo dudas de historia de Puerto Rico a quien tengo que preguntar es al maestro vecino, fue todo un poema escucharlo hablar ayer, refiriéndose al colonialismo en Puerto Rico, que Puerto Rico ES una colonia, que pertenecemos al presidente de Estados Unidos y que a Hitler también lo votaron democráticamente… No quiero asumir posturas políticas, pero aunque yo sea estadista, con semejante claridad me llevaré bien con él aunque sea independentista. Comenté con mucho buen humor en Twitter tras escucharlo que peores cosas he hablado yo del presidente de Estados Unidos, y que si yo llego a dar una clase de lo que he hablado del presidente es posible que mis estudiantes sí que se escandalizen. Bájele duro, maestro, la verdad se dice como es, eso es parte de enseñar historia.
Gracias, Jesús Caridad, por lo que nos concedes ofrendar con este canto nuevo…
Hasta aquí la oración contemplativa escrita hoy. Siempre es un regalo compartir nueva vida en el Amor y acoger la vocación que Jesús Caridad mismo nos da a irradiar Su nuevo albor adorándole con todo el crecimiento, como Él desea ser adorado.
Tras concluir esta oración contemplativa fui a limpiar la ropa de cama de Princesa, y justo al salir al patio los vecinos del balcón, los mismos que menciono en el texto, comenzaron a hablar en voz exageradamente alta: primero lo hizo el adolescente y luego el adulto joven. Más adelante comencé a limpiar el cuarto. El piso estaba asqueroso porque, además de que recorté una manta que soltaba mucho pelo al recortarla, los progenitores también lo ensucian adrede. Barrí, y cuando fui a buscar mi power mop para limpiar el piso con mapo (ese es el mapo que uso porque no tengo espacio para tener otro tipo de mapo: no tengo espacio para un cubo…) resulta que los progenitores le pusieron baterías agotadas. Al bajar al primer piso a buscar baterías nuevas donde las guardan, las baterías no funcionaban. Justo en ese momento que descubrí que las baterías no funcionaban los progenitores entraron a la casa de torturas, haciendo OTRO gaslighting move sencillamente por torturar y controlar esclavizando psicosocialmente en este mass personhood extermination site.
Llevan toda la mañana haciendo movidas a mi alrededor, tanto las descritas en este texto como las que sucedieron después, que estoy contando ahora. Mientras las describo hay otro vecino poniendo bachata a alto volumen, y justo al escribir eso otro vecino puso música de pleneras (no sé si ya se notó el psychosocial abuse tactic predominante de hoy: hacer movidas coordinadas con lo que voy escribiendo en mi celular o computadora, boasting their illegal surveillance). Así siguen todo el día coordinando el gangstaking para causar exhaustion psicosocial y que no pueda funcionar con libertad creativa… pero la creatividad que viene del Amor, el poder que viene del Amor, no deja de irradiar nueva vida que crece en comunión.
You are all forgiven. I truly wish everyone, including you, can know the wonder and beauty and tenderness of His Real presence as God-Love-with-us, as Jesus Charity that makes all things anew, beginning with our history and our hearts.
I am very happy about the lesson planning system we are about to create. I will try to finish today… It´s kind of a SONs Lesson Planning System for teachers: the most important content is color-coded (materials, IEPs, growth objectives, learning objectives, essential teaching observations, discipline…) like it happens in the SONs system, everything highlightened in a very integractive and simplified way, at least for me. In this system, integraction and action happen everyday; realization happens at graded assessment; projection happens at a specific week (or weeks) period (ours will be in the month of November), connection happens at school (connecting with other classes; I will do that connecting with Spanish class in an excursion, but it can happen in the classroom too) and finally the confluence happens at the social community level (social environment confluence: family and community). Probably this is the first lesson planning system that explicitly aims to integrate the social environment (I will design a student presentation for the families and community with their November project, whichever project or projects we do… there is the “formal habformation”, although once again, this can be done at the classroom too, in a more integrated way) in the lesson plan system.
Long Live Christ Love!
Enjoy growing together in communion… 🙂