All Lives Matter, All Loves Matter: Una Revolución de Luz (Introducción)

¡Feliz día de Santa María Magdalena, mi santa patrona de confirmación! Para celebrar este día tan lleno de luz decidí comenzar a compartir el texto de lo que será la introducción de All Lives Matter, All Loves Matter: Una Revolución de Luz. La introducción sigue en proceso, esta no es la versión final de la introducción. Soñé que Jesús Caridad me pidió que compartiera Su historia al introducir All Lives Matter, All Loves Matter, y luego de hacer un recorrido a vuela pluma en todo el contenido del texto, procedo a comenzar a contar la historia de Jesús Caridad, que llegué a aludir brevemente al escribir la conclusión del texto. No tengo fecha concreta aún para compartir la introducción completada, o la versión final de todo el texto ya revisado (revisé algunas partes claves, pero aún no he revisado el texto entero, página a página, porque para eso tengo que imprimir el texto, y no he podido hacer eso aún). Cuando contemple una fecha para compartir la versión final de All Lives Matter, All Loves Matter: Una Revolución de Luz lo diré. Esto depende de muchos factores, como el conseguir internet, el que la computadora no falle, el tener espacio para imprimir y corregir…

En lo que llevo escrito de la escribí muy brevemente la historia de Jesús Caridad, que es quien inspira la revolución de luz que propongo en el cuerpo del texto. Solamente he escrito el comienzo…

Nada, en la medida en que consiga internet y que vaya escribiendo seguiré compartiendo en el blog lo que vaya escribiendo y completando más esa historia… Me parece estupendo el ir compartiendo el proceso de escritura del texto, para que sea patente que esto no surge de la noche a la mañana: las ideas contemplativas que propongo son frutos de literalmente años de oración intentando discernir lo que estoy contemplando. Además del proceso de discernimiento contemplativo —el proceso de entender lo que se está contemplando— también está el proceso de palabrizar el texto, que se da en la medida que se va escribiendo el texto. Por ejemplo: el énfasis en el tema de “revolución de luz” no estaba explícitamente presente al inicio del texto, donde me enfoco en aplicar el tema de misión de iluminar en diversas circunstancias. Ese énfasis surgió in medias res. Eso es parte del proceso del proceso de “palabrización contemplativa”: en la medida en que logras palabrizar y precisar lo contemplado en palabras también entiendes mejor lo que contemplas.

De momento, comparto lo que he comenzado de la introducción. En alguna fecha, tal vez el día de la Transfiguración del Señor o el día de la Asunción de la Virgen, dependiendo de cuando y como consiga internet, compartiré versiones más completadas del texto, o versiones más revisadas del texto, hasta que eventualmente en algún momento acabaré de escribir el texto entero. Tal vez hable más del tema de la revolución de luz en las partes iniciales del texto, para que se entienda mejor la relación del tema de revolución de luz con el tema de la misión de iluminar. El mero hecho de elegir irradiar ya es parte de emprender la revolución de luz.

Si consigo un celular gratuito del gobierno mañana iré a la oficina de Bayamón del Departamento de Educación a ver si aún hay oportunidad de trabajar como maestra de inglés elemental. Soy maestra de inglés certificada, pero evidentemente si no tengo celular para que se comuniquen conmigo no puedo conseguir un trabajo, de ahí que todo dependa de que consiga algún lugar donde pueda obtener un celular gratuito del gobierno. Si ese fuera el caso, evidentemente si comienzo a trabajar no tendré tanto tiempo para escribir y eso retrasa el proceso de revisión, por muy buenas razones. Si ya es tarde para solicitar empleo como maestra de inglés, sencillamente proseguiré escribiendo el texto mientras comienzo a ver otras ofertas de empleo que haya disponible en la zona. En mis circunstancias, créanme, no es fácil encontrar una oferta de empleo compatible con… como decirlo… no es fácil encontrar una oferta de empleo que sea compatible con las circunstancias de abuso social y psicológica que se ejerce a mi alrededor. Conste que lo dije muy, muy, muy suavemente, pero también muy, muy, muy realistamente. En mis circunstancias, básicamente se trata de elegir en qué trabajo puedo servir más al bien común, porque sea cual sea el trabajo disponible está claro que ganaré muy poco —no lo suficiente para dejar de vivir en esta casa de torturas— y además sea donde sea que trabaje habrá problemas de explotación social a mi alrededor o en mis propios devices, de alguna forma u otra, considerando lo que ha pasado a lo largo de los años. Por ejemplo: si elijo trabajar en un restaurante de comida rápida, puedo esperar que habrá explotación social entre los clientes a los que me corresponda atender, ya sea con la indumentaria que usen, con los comentarios que hagan, o incluso generando situaciones falsas en las órdenes. Sencillamente di un ejemplo simple. Mientras las autoridades pertinentes no actúen, no tengo forma de evitar el abuso y los crímenes de odio que comienzan desde mi mismísimo lugar de residencia, porque jamás se me ha dado la opción de poder vivir una vida digna en otra parte.

Si sea cual sea el trabajo que elija tendré que estar expuesta a explotación social, porque no hay forma de evitarla mientras las autoridades no actúen, prefiero elegir el trabajo donde más pueda servir al bien común, y si ese es el caso mi primera elección para trabajar es como maestra de inglés elemental. Apenas recuerdo como hacer un lesson plan pero seguramente me acordaré de como hacerlos mientras estoy en el proceso de redactarlos. No hay forma de servicio al bien común más elevada que el ayudar a crecer a niños de Puerto Rico, tal cual le corresponde hacer a un maestro.

Si vuelve a suceder lo que ya me ha sucedido al menos dos veces, que se provocan situaciones de explotación con estudiantes para explotar socialmente a esta servidora, me encargaré de que haya suficiente evidencia para proceder con una denuncia de maltrato institucional o maltrato de menores, la que aplique (a veces son los mismos padres los que promueven este tipo de situaciones de explotación de menores, de ahí que hable de denuncia de maltrato de menores y no solo de maltrato institucional). Ya lo hice una vez, permanecer en un trabajo con el único propósito de recopilar la suficiente evidencia para asegurarme que eso que estaban haciendo no pudieran volver a hacerlo nunca mas. Puedo hacerlo dos. Eso también sería un gran servicio al bien común. Nadie que explote a estudiantes debe estar en plaza alguna de escuela alguna.

Si no puedo trabajar como maestra porque ya no hay plazas o no tengo forma de solicitarla por falta de celular… en algún momento elegiré entre los empleos que vea a mi alrededor. Solo sé que si trabajo en un restaurante tiene que ser en cocina, no como cajera que trata con el público. No es que no disfrute atender al público, pero en mis circunstancias, puedo decir con total certeza que eso será explotado socialmente.

En definitiva, pueden notar que no tengo ni idea de cuando acabaré esta introducción y la revisión general del texto. Ojalá pudiera dárselo a alguien más para que lo lea y lo comente o corrija, pero en estos momentos mi ostracismo intelectual es absoluto, tal cual lo ha sido durante años. Tengo que hacerlo todo con los recursos disponibles, que al menos en el sentido tecnológico, son cada vez menos…

Pero, créanme, me hace muy feliz compartir lo que estoy compartiendo hoy. Mi vida no sería la misma si no fuera por Jesús Caridad. Compartir Su historia es en cierta forma compartir la historia de como he sido transformada y sigo siendo transformada por Jesús Caridad, confesando con más y más humildad que El es Dios Amor que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia, dejando que El haga las cosas como El quiera, transformando toda mi miseria —que es grande— en el lienzo vivo donde El plasma Su obra viva de Amor, Su plan, Su proyecto, Su resurrección.

En el fondo, toda vida cristiana es dar testimonio vivo del Amor de Dios, de la misma forma que nos enseña a hacerlo María Magdalena: dando un testimonio de encuentro personal, de como nos hemos encontrado con el Amor de Dios vivo y encarnado y ese encuentro nos ha cambiado la vida para siempre, transformándola en historia viva de Amor, transformándola en Fiat Amor…

Eso es lo que comienzo a contar en esta introducción: como el encuentro personal con Jesús Caridad ha cambiado mi vida para siempre, convirtiéndome en pecadora transformada en estrella del Cielo, en princesa del Cielo…

Introducción: Fiat Amor

Plasmar este texto ha sido toda una aventura contemplativa colmada de luz. All Lives Matter, All Loves Matter: Una Revolución de Luz ha sido un texto profundamente rezado, que ha ido creciendo a lo largo del tiempo, escrito en gran parte a mano y transcrito poco a poco, rezando todo no solo en la medida que era escrito a mano, sino también en la medida que era transcrito.

Este texto propone, tras tratar el tema de la misión de toda persona, de todo laico y de toda familia a iluminar y de hacer posible una sociedad y un mundo más luminoso, una triple revolución de luz: una revolución de luz eclesial (el proyecto de evangelización familiar), una revolución de luz humana (la propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana) y una revolución de luz social: la consagración a vivir la caridad de Estados Unidos, incluyendo a Puerto Rico, haciendo posible una sociedad donde todos resplandezcamos como hermanos, donde todos resplandezcamos como la luz que somos llamados a ser, donde todos resplandezcamos en más y más comunión, conforme a nuestra dignidad, incondicionalmente amados, incondicionalmente ayudados a crecer, tal cual Jesús  Caridad lo hace y tal cual el Creador lo hace con todo ser humano.

Expliquemos un poco en palabras generales cada una de estas “dimensiones” de la revolución de luz. Comencemos con la revolución de luz eclesial.

Esta revolución de luz eclesial se trata de un proyecto de evangelización familiar —ayudar a ser, ayudar a hacer, ayudar a crecer, ayudar a irradiar, resplandeciendo juntos en más y más comunión—  que propone algo que, que sepa esta servidora, jamás ha sido propuesto antes en la historia  de la Iglesia Católica: propone que los esposos son pastores domésticos de la iglesia doméstica, son tan pastores como un sacerdote, pero a ellos les corresponde hacer vida la eucaristía doméstica, haciendo vida la consagración del altar al consagrar a todos los miembros de la familia a vivir la caridad, haciendo vida Su consagración al emprender un ministerio familiar que encarne la comunión eucarística como comunión doméstica que hace posible que todos crezcan en más y más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad.

Mientras leía un libro de Family Ministry cristiano, pero no católico, me di cuenta que la noción de “ministerio familiar” que propone Jesús Caridad no solo es innovativo para la Iglesia Católica, sino también para las iglesias protestantes y evangélicas cristianas. Me explico.

Para empezar, en la Iglesia Católica la noción de “family ministry” en estos momentos es totalmente inexistente. Al menos en las parroquias de Puerto Rico —y de todos los lugares que he visitado y vivido a lo largo de mi vida— no existe family ministry o pastoral familiar en lo absoluto. Pueden tener ciertas actividades para niños, ciertas actividades para jóvenes, ciertas actividades para familias necesitadas… pero una pastoral familiar que fomente expresa y deliberadamente la formación espiritual de familias… no, esa noción de momento no existe en la Iglesia Católica. No he conocido una sola parroquia a lo largo de mi vida que tenga pastoral familiar y formación espiritual expresamente diseñada para familias. Por supuesto, mucho menos he escuchado hablar de la noción de “pastores domésticos”.

Puede escandalizar que en el sueño de anoche Jesús Caridad me dijera “tú eres pastora de mi pueblo-familia del nuevo albor” (al escribir esto es sábado, 17 de julio de 2021), pero esto hay que entenderlo en su debido contexto socio-contemplativo. En Puerto Rico ningún católico suele llamarse a sí mismo “pastor” o “pastora”. Ese título suele estar reservado para quienes lideran iglesias protestantes o evangélica, por lo tanto los católicos no los usan… pero desde la mirada de Jesús Caridad también ha de haber pastores y pastoras en la Iglesia Católica: pastores domésticos que hacen vida la Eucaristía sacramental en la vida doméstica cotidiana. Por supuesto, ningún católico puertorriqueño suele denominarse “pastor o pastora doméstica”. Eso es algo que esta servidora ha aprendido de Jesús Caridad, en circunstancias tremendamente excepcionales en las que contemplar lo que contemplo solo pueden deberse a Su gracia, pues no tengo ejemplo humano, eclesial o social alguno a mi alrededor para aprender las nociones que estoy contemplando. ‘

Una vez explicado lo que acabo de explicar, se puede entender que cuando Jesús Caridad me llama “pastora” no se refiere a lo que usualmente entendería cualquier puertorriqueño, que soy pastora protestante, sino a que soy pastora doméstica, conforme a la vocación que he recibido a consagrarme a vivir la caridad y a formar un matrimonio consagrado, haciendo de la castidad consagrada una nueva vida en la iglesia, un nuevo orden de la caridad, de naturaleza diocesana, de la misma forma que existe el ordo virgininum. Aunque he contemplado que es muy de agrado de Jesús Caridad la formación de una congregación religiosa dedicada a apoyar la formación de pastores domésticos y de obras apostólicas como escuelas que hagan posible que los laicos aprendan a hacer familia humana, eclesial y civil según la voluntad de Dios, yo misma no tengo vocación religiosa, sino laica y matrimonial. Eso siempre lo he tenido claro, incluso queriendo tener vocación religiosa, luego del debido discernimiento. Es decir: esto de ser “pastora doméstica” es el fin de toda una vida de búsqueda de mi vocación dentro de la Iglesia Católica. Me ha tomado años llegar a una contemplación tan clara y tan hermosa, aunque todo esto aún no exista en la Iglesia Católica, y tal vez por eso me costara tanto trabajo descubrir qué significaba eso que contemplaba como “vocación”. Llevo esperando entender esto que estoy compartiendo en estos momentos desde que tengo 12 años, cuando comencé a tratar el tema de vocación con más profundidad por mí misma, sin que nadie me alentara a hacerlo y sin tener un director espiritual que me orientara, sin absolutamente nadie que me entendiera espiritualmente y emocionalmente, y además cometiendo a lo largo de los años todos los errores posibles que pudieron haberme alejado de mi vocación si Jesús Caridad mismo no lo hubiera impedido. Créanme, tras todas las palabras que he compartido en este texto contemplativo hay también una gran historia de conversión personal que no es el momento de compartir en toda su amplitud. De momento, me basta con decir que si yo, que he sido una de las peores pecadoras, pude convertirme gracias a Jesús Caridad, cualquiera puede recibir la gracia de la conversión si le abre el corazón.

La vocación de pastor doméstico y pastora doméstica que propone el proyecto de evangelización familiar es una gran vocación laical abierta a todos los matrimonios y familias católicas que vivan auténticamente la fe. Un pastor doméstico emprende todo un ministerio familiar que encarna la misa en la vida doméstica de tal forma que toda la formación personal de todos los miembros de la familia es plasmada como imagen viva de Dios Amor vivo y encarnado, convirtiéndose juntos en el ícono vivo de Jesús Caridad que son llamados a ser, irradiando juntos —a la usanza de un faro vivo— la luz del Amor de Dios encarnada en toda la formación personal que se hace eucaristía doméstica viva, siendo pastores domésticos que ayudan a ser, que ayudan a hacer, que ayudan a crecer y que ayudan a irradiar resplandeciendo juntos en más y más comunión, plasmando iglesia doméstica y patria doméstica que irradia más y más luz, hasta plasmar juntos la Iglesia Luz que somos llamados a ser, la Patria doméstica que somos llamados a ser, la sociedad luz que somos llamados a ser.

En muy, muy, muy pocas palabras, acabo de explicar en qué consiste ser pastor y pastora doméstica que emprende el proyecto de evangelización familiar. Ya se entenderá mejor al leer el resto del texto. Ya mencioné esto en su momento en el texto, pero lo vuelvo a mencionar ahora: espero que este escrito evolucione a un libro de ministerio familiar católico y de pastoral familiar parroquial que haga posible que todos descubran esta hermosa vocación de pastor doméstico y pastora doméstica.

Hablemos ahora de la revolución de luz humana: la propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana. Esta revolución de luz humana se trata de hacer posible que absolutamente todos, en todo pueblo y en toda nación, pueda crecer en familia, conforme a la dignidad que Dios Amor nos da, creciendo incondicionalmente amados, honrando todos los derechos humanos de todos, convirtiéndonos juntos en los hermanos que somos llamados a ser, en la mejor persona que podamos ser, en la estrella del Cielo que somos llamados a ser. El proyecto de evangelización familiar habla de hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan, pero también habla de hacer posible que toda la humanidad resplandezca como humanidad familia. Tal cual menciono en la parte donde hablo de la propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana, la Declaración Universal de Derechos Humanos tiene una enorme carencia: no menciona la palabra “amor” por ninguna parte, pero todo ser humano está llamado a la vocación del amor. Una Declaración Universal de la Familia Humana supliría lo que le falta a la Declaración Universal de Derechos Humanos: afirmar el derecho universal de toda persona a crecer incondicionalmente amado, como parte de una familia. Esto aplica absolutamente a todos, no solo a los cristianos. Los hermanos judíos, a los hermanos musulmanes, a los hermanos budistas… todos somos llamados a vivir el amor y a crecer incondicionalmente amados, pues el Amor es la vocación propia de todo ser humano, y el amor se forma y crece en familia. Esto es una auténtica revolución de luz humana: declarar que todos son llamados a crecer incondicionalmente amados, declarar que todos son llamados a vivir la vocación del amor en familia, y afirmar los derechos fundamentales de absolutamente toda familia humana a lo largo y ancho del mundo, de tal forma que se pueda honrar humanamente la Declaración Universal de Derechos Humanos. ¡No hay otra forma de honrar los derechos humanos plenamente que no sea promoviendo que todos crezcan incondicionalmente amados, que todos crezcan en familia, que todos crezcan resplandeciendo juntos en más y más comunión, como la humanidad familia que todos somos llamados a ser de acuerdo a la propia conciencia, creencias, denominación religiosa y valores humanos y culturales!

Hablemos ahora de la revolución de luz civil, que es la última que profundizo en este texto. La menciono primero en la parte en la que hablo de resplandecer juntos en más y más comunión, como parte de la misión de la iglesia doméstica —el proyecto de evangelización familiar—, y la menciono otra vez en la conclusión, plasmándola propiamente como una revolución de luz civil: consagrar a toda la nación —en este caso, a Estados Unidos, incluyendo a Puerto Rico— y a cada iglesia doméstica (a cada patria doméstica) de la nación a vivir la caridad de tal forma que logremos que absolutamente todos resplandezcamos como hermanos iguales, como Patria familia, resplandeciendo juntos en más y más comunión, eligiendo vivir el poder de la luz, el poder de elegir vivir la caridad, el poder de elegir amarnos como hermanos hasta hacer posible que todos en nuestra sociedad resplandezcan como la luz que somos llamados a ser. La clave de un cristiano al vivir la caridad es que lo hace para hacer más y más visible el Amor de Dios en el mundo, para dejarse convertir más y más en el ícono vivo del Amor de Dios que es llamado a ser, pero realmente cualquiera puede consagrarse a vivir la caridad, cualquiera puede consagrarse a hacer posible que todos crezcan resplandeciendo en más y más comunión, cualquiera puede consagrarse a hacer posible una sociedad más caricativa, más justa, más fraterna, más luminosa. Vivir la caridad no solo es un imperativo cristiano: es un imperativo civil si queremos transformarnos en una nación donde todos crecemos como los hermanos luz que somos llamados a ser, como la Patria luz que somos llamados a ser, como la familia luz que somos llamados a ser.

¿Cómo comenzó todo esto que estoy compartiendo en este texto contemplativo? A mi lado tengo un tiesto —lo llamo tiesto del nuevo albor: es en forma de corazón, color amarillo nuevo albor— donde tengo un par de semillas de girasoles enanos. Llevo meses sembrándolos en mi cuarto, pero una y otra vez pasa lo inevitable: aunque las semillas suelen germinar en dos días, pasada alrededor de semana y media de germinadas se mueren por falta de luz. Como yo misma no puedo salir del cuarto sin exponerme a abuso psicológico, entre otros tipos de abuso, no tengo más remedio que intentar una y otra vez cultivar girasoles dentro del cuarto, donde estoy todo el tiempo, a sabiendas de que una vez germinen en algún momento se morirán… salvo que pase un milagro. Sin embargo, en las últimas tres semanas pasó algo distinto: las semillas que sembré hace unas tres semanas sencillamente no germinaron en lo absoluto. He estado echándoles agua una y otra vez sin falta, a ver si germinaban, pero sencillamente no germinaban. O sea: ya el ambiente de este cuarto era tan tóxico que ya ni siquiera germinaban las semillas. Igual insistí en regar las semillas…. Y hoy —mientras escribo esto es 20 de julio de 2021, 3 de la tarde, hora de la Divina Misericordia…— descubrí una gran sorpresa: una de las semillas había germinado, finalmente. No lo esperaba, pero igual las seguí regando diariamente… y finalmente, una de las semillas germinó, y el brotecito se ve súper lindo, súper verde y súper vivo. ¡Esto ha sido una enorme sorpresa, ver brotar vida donde todo daba a indicar que el nivel de toxicidad y hostilidad lo hacía imposible! Veamos si esta vez el girasolcito logra crecer como le corresponde. Nunca dejo de creer en milagros, es imposible no hacerlo cuando he sido testigo de tantos milagros cotidianos.

Así, exactamente así, como ese brote del tiesto del nuevo albor, fue el comienzo de todo lo que estoy compartiendo en este texto: un brote de nueva vida que parecía imposible, una contemplación del Amor de Dios vivo y encarnado donde todo indicaba que era imposible que fuera contemplado por lo tóxico y hostil del ambiente circuncidante. Fue así que brotó la contemplación de Jesús Caridad: como un brote inesperado de nueva vida que acabó transformando mi vida entera en una aventura cotidiana, hacer más y más visible el Amor de Dios, aprendiendo a vivir la caridad en más y más correspondencia al Cielo. El brote de nueva vida de Jesús Caridad ha seguido creciendo más y más, desperdigando más y más semillas del nuevo albor una y otra vez, hasta volverse en el inmenso campo de girasoles —hay 52 girasoles brillantísimos y colmados de semillas del nuevo albor, uno por cada estado de Estados Unidos— que plasmo en la pintura Fiat Amor, una pintura de un camino de caridad encarnada en medio de un campo de girasoles que resplandecen juntos en más y más comunión…

Ese también es el título que cuenta la historia de Jesús Caridad, el Jesús sonriente que me ha ayudado a contemplar a lo largo de los años todo lo que he contemplado en este texto: Fiat Amor… hágase el Amor.

Contemos un poco de esta historia. Comencemos este relato como comienza todo buen relato…

Once upon a heart…Erase un corazón…

Erase un corazón llamado Alma Mía. Alma Mía estaba desfallecida. No encontraba su lugar en la iglesia. Alma Mía era inevitablemente creativa, pero tal cual se vivía la fe a su alrededor, todo parecía indicar que no se podía ser católica y ser creativa. Eso generó una profunda crisis espiritual… y en medio de un servicio voluntario en una escuela católica dedicada a la Sagrada Familia, tras profundizar durante algún tiempo contemplativamente que Dios es Amor, comenzó un proyecto creativo muy particular: plasmar un “Iesu Amor”, un Jesús Amor, un Jesús que plasmara todas las propiedades de la naturaleza de Dios Amor… comenzando con una brillante sonrisa. ¡Es tan raro encontrar imágenes de Jesús sonriendo, pero a Alma Mía contemplaba a Jesús sonriendo todo el tiempo, así que plasmó a Iesu Amor sonriendo, de tal forma que ayudaba a sus estudiantes a contemplar un Dios Amor sonriente! En el transcurso de algunas semanas se concretó toda la iconografía básica de la imagen de Jesús Amor, que más tarde se llamaría Jesús Caridad: una playa, una barca con redes de caridad encarnada, un nuevo albor incipiente, una montaña que evoca el sermón de la montaña, una pluma encarnada, una brújula creativa, un faro con cuatro rayos, una alianza de la caridad, una túnica color blanco, color misericordia y color crear hogar, un cíngulo, ojos color esperanza, una aureola en la cabeza con el mandatum novum —escrito con diez palabras, a la usanza de los diez mandamientos—, las siete llamas del Espíritu Santo alrededor de la cabeza, la túnica cubriendo los estigmas, complexión corporal épica, pecho ancho, brazos para abrazar con abrazos más fuertes que todo pecado, plasmado caminando camino del mar, ni a la derecha ni a la izquierda, sino hacia la persona… Plasmar todo esto fue todo un proceso contemplativo que también inició lo que a lo largo de los años, mientras iba profundizando y completando a Iesu Amor como proyecto creativo, incluyendo el crear la teología de la luz y el modelo de formación personal integractivo que va de la mano a la teología de la luz… se convirtió en todo un proceso de conversión personal creativa. Mientras progresaba con Iesu Amor como proyecto creativo también progresaba con mi propia conversión como proyecto creativo: aprender a plasmar toda mi formación personal como el ícono vivo del Amor de Dios que soy llamada a ser emprendiendo Su proyecto de evangelización familiar, dándole más y más a luz como Jesús Caridad plasmándole como obra viva en toda la formación personal, haciendo familia humana, eclesial y civil según Su plan.

Este proyecto creativo sigue en progreso… y proseguirá a lo largo de toda la vida. Sí, para mí el vivir la fe es todo un proceso creativo en el que acabas convirtiéndote en el ícono vivo de Jesús Caridad que eres llamado a ser, en el ícono vivo del Amor de Dios vivo y encarnado que eres llamado a ser… pero para convertirte en el ícono vivo de Dios Amor en primer lugar tienes que tener una imagen concreta de  Dios Amor encarnado… y en esto muchas personas fallan crasamente, imaginándose a un Dios severo, a un Dios autoritario, a un Dios condenador, a un Dios que solo pide seguir determinadas reglas… en lugar de vivir la fe como una relación personal con un Dios que es Amor vivo y encarnado.

¿Se han preguntado alguna vez como se imaginan a Dios, como tratan con Dios Amor al contemplarlo encarnado de corazón a Corazón? Yo lo tengo claro: yo lo he contemplado como un Jesús Caridad que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia… un Jesús Caridad con el que seguiré tratando durante lo que me quede de vida en la tierra, ya sea en sueños, o ya sea en el Espíritu, contemplándolo en la mirada del hermano que soy llamada ayudar a resplandecer en más y más comunión, contando Su historia con más y más humildad y sencillez de corazón, dejando con humildad que El haga las cosas como El quiera, dejando que se sirva de mi y de mis miserias, y de mi historia de conversión, para hacer más y mas visible al mundo el Amor de Dios vivo y encarnado de tal forma que se note que es El Quien lo hace todo, haciendo más y más visible que todo, absolutamente todo es gracia, también esta vocación a iluminar como pastora doméstica, vocación que no hubiera descubierto si no fuera por El.

En palabras muy breves, acabo de contar la historia del Jesús Caridad que ha inspirado todo este texto que van a leer, un Jesús Caridad que sencillamente desea ser adorado con todo el crecimiento, plasmando todo el crecimiento de la formación personal según la imagen y semejanza de la Trinidad, y también haciendo posible el crecimiento más pleno posible de todos, haciendo posible que todos crezcan como hermanos, haciendo posible que todos resplandezcan juntos en más y más comunión.

Tanto la revolución de luz eclesial como la revolución de luz humana, al igual que la revolución de luz civil, son un constante adorar a Jesús Caridad con todo el crecimiento, una constante respuesta a Su llamada a seguirle navegando juntos más y más duc in altum, siguiendo Su nuevo camino del mar, caminándolo como la familia de Dios que somos llamados a ser….

Toda esta revolución de luz es una respuesta a Su misión de luz, a Su llamada a iluminar dejándonos convertir en las estrellas del Cielo que somos llamados a ser, en el faro vivo de comunión que somos llamados a ser… respondiendo más y más a Su llamada a iluminar, a amar, a servir, a hacer posible un mundo más unido, fraterno, humano, pacífico y solidario, un mundo donde resplandezca más y más la comunión, la paz y la luz, donde todos crezcan incondicional y gratuitamente amados, un mundo familia donde todos crezcan conforme a su dignidad inalienable, un mundo fraterno donde se honren incondicionalmente todos los derechos humanos de todos, una humanidad familia donde todos resplandezcan como hermanos…

Puede haber muchas formar para emprender esta revolución de luz, de hacer posible una humanidad más y más familia, una Iglesia más y más familia, una nación más y más familia, donde todos resplandecemos como los hermanos que somos llamados a ser. Yo la emprendo como pastora doméstica. Tú, ¿de qué forma la emprendes?

Comencemos, pues, a plasmar la nación familia que somos llamados a ser, la Iglesia familia que somos llamados a ser, la humanidad familia que somos llamados a ser.

Emprendamos juntos esta revolución de luz.  

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