Family Blessings Journal: Miércoles, 9 de Junio de 2021

En la primera lectura de hoy San Pablo nos dice:

“Hermanos: Cristo es quien me da esta seguridad ante Dios. No es que yo quiera atribuirme algo como propio, sino que mi capacidad viene de Dios, el cual me ha hecho servidor competente de una nueva alianza, basada no en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.

Ahora bien, si aquel régimen de muerte, el de la ley grabada en tablas de piedra, se promulgó tan gloriosamente, que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por su resplandor, aunque pasajero, ¿cuánto más glorioso no será el régimen del Espíritu?

Efectivamente, si el régimen de la condenación fue glorioso, con mucho mayor razón lo será el régimen de la salvación. Más aún, aquel esplendor ha sido eclipsado ya por esta gloria incomparable. Y si aquello que era pasajero, fue glorioso, ¿cuánto más glorioso no será lo permanente?

¡Qué bendición es el dar gracias por cómo nos informa, conforma, transforma y reforma el Espíritu que da vida, haciendo más y más vida Su régimen, el régimen de la salvación, el régimen que permanece, dando más y más gracias a Dios por toda esta capacidad de cambio que viene de Él, que viene directamente del Espíritu que se nos es enviado para caminar juntos más y más hacia el Cielo prometido, haciendo más y más familia según el plan de Dios Amor, haciendo más y más familia humana, eclesial y civil sacramentalmente, tal cual somos llamados a hacerlo, sirviendo a esta alianza de la caridad que no es alianza de letra, sino alianza de nueva vida…

Compartiré un poco del sueño que tuve anoche con Jesús Caridad, una parte que Él quiere expresamente que comparta y que me pidió que compartiera con todos…

La primera lectura de hoy nos habla de la capacidad venida de Dios Amor, una capacidad que nos supera, una capacidad que viene del poder de lo alto. Jesús Caridad me dio un ejemplo extraordinario de esa capacidad que sucederá ––y en cierta forma ya está sucediendo, en la medida en que me preparo para el momento en que suceda–– en algún momento, cuando Dios quiera.

En algún momento de la tarde de ayer pregunté cómo sería posible reconocer, cuando lo encuentre, el modelo que vaya a usar para plasmar el ícono vivo de Jesús Caridad encarnado que tengo que plasmar, sustituyendo al que se perdió con un ícono encarnado… Me explico: la pintura que hice de Jesús Caridad ––se titulaba Iesu Amor–– se perdió, con todo lo que eso significa… pero aún me corresponde plasmar el ícono vivo de Jesús Caridad encarnado, pero en principio, cuando hago pinturas anatómicas necesito un modelo… con todo lo que eso significa. No me refiero de cualquier modelo que pueda buscar por Google, de la misma forma que cualquiera buscaría un modelo de inseminación artificial. Hablo de un modelo que sea un esposo conforme a la voluntad de Dios, esa es la forma de plasmar un ícono vivo y encarnado de Jesús Caridad, plasmando iglesia doméstica y patria doméstica ––de las cuales Jesús Caridad es patrón–– según el plan de Dios.

La respuesta a esta pregunta la tuve en el sueño de hoy. Es una respuesta… que puede resultar chocante para algunos, pero creo en ella. Digo que puede resultar “chocante” para algunos porque hay personas que no están acostumbradas a dialogar con Dios de una forma tan cercana como yo lo hago ––mejor dicho: como se me concede hacerlo––, hablando incluso de temas tan “mundanizables” como estos. Entenderán a lo que me refiero con “mundanizables” al proseguir leyendo.

Jesús Caridad, con su maravillosa y entrañable sonrisa y mirada de luz, me explicó mientras seguíamos danzando nuestra danza sacramental que sabré que he encontrado el modelo para plasmar Su ícono vivo y encarnado sencillamente por “atracción”, por así decirlo, como por “cambio de atracción”. Ante esa persona, cuando la encuentre, sentiré una atracción que viene del Espíritu Santo, una atracción distinta a la atracción mundana que solo busca placer o dependencia emocional, una atracción distinta a la atracción que he sentido en el pasado… notaré un “cambio de atracción”, una atracción nueva, y esta nueva atracción será lo que Él llamó “atracción sacramental”: una atracción que abarcará todo cuanto soy, no solo lo físico y emocional, sino que también será atracción espiritual… es una atracción santificante que transforma todo cuanto eres en ofrenda a Dios por la santificación de esa persona, cambiando (purificando) todo lo que no corresponda a la voluntad de Dios en ese “conocer” a la persona…

Esta nueva atracción será exactamente como la que he sentido con Jesús Caridad en cuando yo ser Iglesia viva que consuma Su alianza de la caridad con letra viva del Espíritu, solo que con esta persona será también atracción física, no solo será atracción espiritual y emocional como la que sucede con Jesús Caridad… Todo esto que estoy rezando en silencio y también todo lo que rece a lo largo de la vida, toda mi vida interior, querré compartirla con esa persona de forma irresistible, querré santificar a esa persona, querré santificarme para santificar a esa persona, no solo querré ser uno con esa persona por atracción física, ni solo por atracción intelectual, social, emocional… sino que habrá una atracción sacramental que nos transforme en sacramento vivo del Amor de Dios, además de la atracción emocional que haga vida la amistad que tengo en estos momentos con Jesús Caridad…

La atracción sacramental literalmente te cambia de tal forma que te hace regalo de Dios para la persona a la que Dios te llama a santificar sacramentalmente, dicho en muy pocas palabras.

No es fácil palabrizar lo que estoy explicando, que en el sueño se contempla como luz viva, pero se intenta, esto es lo mejor posible que puedo palabrizar lo que es “atracción sacramental”.

Jesús Caridad me explicó que hay que ser profundamente humildes para sentir esa “atracción sacramental” porque no es como la atracción del mundo… es una atracción que al atraerte a la persona la persona te atrae a Dios Amor vivo y encarnado… cambiando en ambos absolutamente todo lo que no sea conforme a Su voluntad, incluyendo la forma en que te atraen las personas (la forma en que me atrajo mi ex novio no es la forma en que Dios Amor me llama a vivir la atracción de pareja, eso está claro, aquella atracción era mera dependencia emocional…)

Quiero decir: no se trata de que meramente Dios Amor me envía a una persona y me tenga que “casar” con ella… no es que la persona sea meramente enviada por Dios Amor para mí: también me sentiré “fuertemente y abrumadoramente” (palabras de Jesús Caridad, no mías) atraída a esa persona, pero será una atracción consumada según la voluntad de Dios, sacramentalmente…

Jesús Caridad insistió en el tema de la humildad al aceptar esa atracción como venida de Dios… y sencillamente dejarme sorprender por el Espíritu…

Al preguntar cuando pasará esto… años, meses… sencillamente me dijo que pasaría en el momento en que Dios me preparó para ello, y que agradeceré haber conocido a la persona a distancia porque será una atracción muy fuerte desde el momento en que la encuentre…

Lo que significa que debo conocerla online, en Catholic Match o en Ave María Singles (no sé de otros web sites para conocer personas católicas). Advertencia: creo que me haré un pseudónimo anónimo para no darme a conocer en primer lugar con el nombre con el que todos me conocerán cuando mi historia se haga pública. No quiero ser conocida por la fama en primer lugar. Lo advierto para los quisquillosos que comiencen a buscar en esos web sites por un profile mío.

¿Por qué cuento esto? Creo que ya se entiende porqué decía que este es un tema muy “mundanizable”: usualmente la atracción entre pareja meramente se entiende solamente como atracción sexual o atracción física. A veces se abarca la atracción emocional, pero no siempre. Además, este no es un tema que se suela tratar en libros de parejas cristianas, el cómo es la atracción a esa persona a la que Dios te llama a santificar sacramentalmente, como si la atracción física no fuera querida por Dios. Hay algo de razón en ello: la atracción SOLO física no es querida por Dios, eso está claro. Pero la atracción entre un hombre y mujer, apropiadamente encausada SACRAMENTALMENTE, es MUY querida por Dios Amor, créanme en ello. Por eso también lo cuento: para que se entienda que la atracción entre un hombre y una mujer es querida por Dios, y también es santa. Él mismo la creó y él mismo la enciende conforme a Su voluntad.

Entiendo lo que Jesús Caridad quiere decir con que el Espíritu Santo es capaz de “cambiar la atracción” en el sentido de que ahora entiendo que de la forma en que me sentía atraída a mi ex-novio y en otras ocasiones ––solo he tenido un “novio” pero eso no significa que no me haya sentido atracción por otras personas en otras ocasiones–– no era conforme a la voluntad de Dios. Nunca lo fue. Absolutamente nunca. Mi dependencia emocional y mis impulsos físicos era tremendos. Ahora ya no me atraen las personas de esa forma. Eso está claro. Esta nueva “atracción sacramental” que sienta al momento de encontrar la persona a la que Dios Amor llame para hacer vida Su sacramento ––noten que no estoy diciendo meramente “para casarse conmigo”: una cosa es la boda, otra cosa es hacer vida el sacramento del matrimonio, que no es solamente la boda, es mucho más…–– será la señal de que cuando encuentre la persona, esa es. Lo sabré. Y esa persona también lo sabrá. Esta “atracción sacramental” es mutua.

¿Qué implica esta nueva atracción sacramental? Querré ser ofrenda viva que le santifique como Jesús Caridad me ha santificado. Querré dar la vida por él como Jesús Caridad da la vida por mí. Querré dejarme mover por el Espíritu ––todo es gracia, todo es don, todo es regalo––. Querré dejarme transformar por el Espíritu en quien Dios Amor me llama a ser para santificarme santificando a esa persona. Querré convertirme en el sacramento vivo del Amor de Dios que soy llamada a ser para convertir a su vez a esa persona en sacramento vivo del Amor de Dios.


De hecho, Jesús Caridad sonrió muy, muy abiertamente al decir contemplativamente: “será una atracción muy fuerte desde el primer momento, así que tendrás que ser muy, muy, muy humilde… créeme en ello”. Dios Amor tiene sus formas de ayudarnos a crecer en humildad, pero nunca imaginé que esta fuera una de sus formas.


Creo que esto es lo mejor que logro palabrizar lo que contemplé como “atracción sacramental”… Insisto, créanme, la atracción entre un hombre y una mujer, la atracción que conduce a matrimonio y que consuma el sacramento que somos llamados a hacer vida como sacramentos vivos de Su Amor, es MUY querida por Dios Amor… MUY QUERIDA. Es todo un regalo. Alguien debería escribir un libro de noviazgo y matrimonio que hable de esto a lo que me estoy refiriendo como “atracción sacramental”. Seguramente habrá personas que sepan palabrizarlo mucho mejor que esta servidora. Es algo que debe profundizarse más como corresponde: no solo contemplativamente y a la luz de la Palabra, sino también a la luz de la psicología afectiva y del Magisterio eclesial vigente en tema de matrimonio y familia.

Quien no crea que Dios Amor tiene destinada a una persona desde siempre y para siempre para cada cual, se equivoca. Es cuestión de… encontrarla y dejarnos atraer con la atracción venida del Cielo, incluso ––esto me averguenza un poco admitirlo, pero lo transparento para que no le pase a nadie más, como cristiana debí haber reconocido desde el primer momento que mi relación con mi “exnovio” no era una atracción venida de Dios–– si hay que cambiar la forma en que en el pasado te sentiste atraída… esto no es ya solamente físico y emocional. Esto es venido del Cielo.

Dar este testimonio es una gran bendición: sí, es posible cambiar la forma en que te sientes atraída física y emocionalmente a una pareja, si te dejas transformar por el poder del Espíritu Santo… Sin duda alguna este tipo de testimonio incomodará a las personas que viven sus relaciones románticas fundamentadas eminentemente por atracción por placer físico e imagen física, pero es la verdad: Dios Amor hace posible también una conversión de la atracción personal, convirtiéndola en atracción sacramental, con todo lo que eso significa, que es muchísimo. La atracción emociona, física y sexual, si no es parte de una atracción sacramental venida por Dios, sencillamente te lleva a la lujuria y al pecado… esa lección aprendida la tengo sólidamente aprendida y es un camino de perdición e infelicidad al que no volveré jamás. Jamás.

Desde la mirada de Jesús Caridad lo que comienza la atracción sacramental es el como la persona consuma la llamada a santificarse mutuamente consumando un sacramento, con todo lo que eso significa. Eso es un gran cambio en mí. Un ENORME cambio en relación a la dependencia emocional y al mero “impulso físico” que vivía en mis atracciones pasadas.

En el sueño con Jesús Caridad, el tema de “atracción sacramental” también fue hablado en relación al tema de “placer sacramental”: un placer que no es meramente físico, sino hacer vida el sacramento que somos llamados a hacer vida, hacer vida la voluntad de Dios consumada sacramentalmente…


No digo más de momento. Lo que he dicho es suficiente para que se entienda la bendición que estoy compartiendo: el como el Espíritu es literalmente letra viva que nos da la capacidad de cambiar absolutamente todo lo que haya que cambiar ––también la atracción personal–– conforme a la voluntad de Dios.

Las oraciones que estoy haciendo en estos días son bastante más profundas, colmadas de ternura entrañable y de lecciones vivas y de largos abrazos de corazón a Corazón mientras danzamos en dirección ascendente… Solo menciono lo que se me ha pedido explícitamente mencionar como testimonio público del Amor de Dios vivo y encarnado que es capaz de darnos Su Espíritu para informarnos, conformarnos, transformarnos y reformarnos por completo, también en el cómo vivimos la atracción y en el cómo vivimos el placer, incluso en el sentido físico… literalmente renaciendo más y más en el Espíritu en la medida en que nos dejamos plasmar más y más por Su acción como el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser, como el ícono encarnado de Jesús Caridad que somos llamados a ser.

Acabo de buscar “atracción sacramental” en Google para ver qué sale, a ver si alguien más ha hablado de esto. Los resultados de la búsqueda que salen son resultados de atracciones en la ciudad de Sacramento, California. Nadie, absolutamente nadie, ha hablado de lo que yo estoy hablando como “atracción sacramental”. Absolutamente nadie. Cuando busco “cambio a atracción sacramental” sale exactamente el mismo resultado de búsqueda: atracciones turísticas de la ciudad de Sacramento, California. También busqué “sacramental attraction” en Amazon y no salió nada de lo que estoy hablando, ni de cerca. Sí que salió un sentido de “atracción” que no se me había ocurrido aplicar: aparecieron aceites de brujería y santería, “attraction oils” de todo tipo. No, la atracción sacramental tampoco es como la atracción de la brujería, no viene de espíritus mundanos y de movidas mundanas: viene del Espíritu Santo.

Para Jesús Caridad, esto de “atracción sacramental” y de “cambio a atracción sacramental” es algo que tiene que hablarse, eso está claro. Muchísimas almas se beneficiarían de ello. Hay que afirmarlo claramente: el Espíritu Santo puede cambiar la atracción personal. No hay pasado que no pueda ser restaurado por la letra viva del Espíritu Santo. ¡Dar testimonio vivo y sacramental de esto es una gran bendición!

Hablemos ahora de las bendiciones de las que podemos dar gracias aplicando el Evangelio de la misa de hoy. En el Evangelio de hoy Jesús Amor nos dice:

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.

Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos’’”.

El Evangelio de hoy nos mueve a dar gracias por la bendición de aprender a hacer vida la plenitud de la ley como Jesús Caridad lo hace: encarnando juntos la ley del Amor, encarnando el mandatum novum en toda la formación personal, haciendo más y más vida la Eucaristía al hacer más y más vida la entrega de Su cuerpo y de Su sangre con todo cuanto somos, hacemos, crecemos e irradiamos, ayudando a ser, ayudando a hacer, ayudando a crecer y ayudando a irradiar abarcando a todo el ser humano en su totalidad al trabajar juntos por un mundo mejor, al trabajar juntos por una nación mejor, al trabajar juntos por un pueblo mejor…

Es una gran bendición recibir la gracia para hacer vida la plenitud de la ley tal cual Jesús Caridad lo hace, en todos los aspectos de nuestra vida… por eso es que un cristiano no puede quedarse solamente en la acción como último paso de plenitud, pues no abarcaría toda la formación personal… la formación personal es ser, acción, realización y proyección… no solamente hemos de actuar: hemos de ser informados según la voluntad del Padre, hemos de actuar conforme al mandatum novum del Hijo, hemos de realizarnos creciendo transformados por el Espíritu, hemos de proyectarnos en constante reformación trinitaria, plasmándonos más y más como la obra viva de Amor que somos llamados a ser, a imagen y semejanza de la Trinidad…

El sobreénfasis social en el quehacer eclesial es una lacra ideológica que carcome toda sana vitalidad eclesial. No significa que el activismo social sea algo malo en sí mismo: significa que para el cristiano, para hacer vida la plenitud del mandatum novum en la sociedad no basta el activismo social, hay que ser activistas sacramentales, hay que generar los cambios como irradiación social que también es irradiación sacramental… No podemos ser iglesia de activistas sociales, hemos ser Iglesia que encarna Su sacramento del Amor en todas las dimensiones de la naturaleza de la formación personal humana, también en la dimensión social… Reducir la fe a mero activismo social es deformar la Iglesia, es convertirla en mera organización filantrópica que nada tiene que ver con la Iglesia que Jesús Caridad fundó y nos llama a ser irradiando más y más luz a la sociedad, hasta convertirla en la civilización de Amor que somos llamados a ser juntos, resplandeciendo juntos como hermanos, como familia del Amor-con-nosotros, como hijos de Dios felices, amados, plenos, santos, iguales, dignos, libres, iguales, llamados, elegidos, consagrados…

Hay que tener mucho cuidado con los hermanos que reducen la fe a activismo social, porque destruyen la iglesia y se destruyen a sí mismos. Una sana irradiación social eclesial abarca a toda la formación personal, no solamente ciertos aspectos, convenientes a ciertas ideologías. Por ejemplo: no es algo legítimamente eclesial el ver a hermanos en la fe en actividades sociales que son solo de cierto matiz ideológico-político, incluso cuando lo hacen reclamando precisamente que lo hacen por vivir la fe. Los ves en protestas sindicales, los vez en protestas de línea de izquierda, pero nunca los ves delante de una clínica de abortos rezando por los niños no nacidos, ni los vez defendiendo otros aspectos de la formación humana que son igual de importates. Eso es deseclesialización selectiva: el vivir la fe solamente de forma selectiva, viviendo lo que conviene a la fe según ciertas perspectivas ideológicas, en lugar de vivir la plenitud de la ley tal cual somos llamadas a vivirla. Es el equivalente de dehumanización selectiva en la vida eclesial, y van muy de la mano una de la otra. De hecho, dehumanización, deseclesialización, desfraternización y dessocialización van estrechísimamente unidas, cuando hay una la otra también está presente de alguna forma u otra. Así es el ser humano: es una unidad de dimensiones, no puede “desencarnarse” sin destruirse a sí mismo. Así es la fe que no hace vida la plenitud de la ley: se “desencarna”, se “deseclesializa”, convirtiéndose en algo más ideológico que eclesial.

Cada cual tiene una llamada a actuar de formas concretas para lograr una sociedad más luminosa y plena para todos. En mi caso, me considero una artivista: mi forma de activismo social es el arte. Sin embargo, para todo cristiano ese activismo social ha de ser una consecuencia del activismo sacramental: ha de ir unido a una vida sacramental intensa, ha de ir unido a una conversión constante en el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados, ha de ir unido a encarnar más y más Su mandatum novum en todas las dimensiones de la formación personal, aplicando todos los derechos humanos a todos, aplicando todos los derechos civiles a todos, aplicando el mismo mandatum novum a todos… no se puede defender solo los derechos de los que protestan con cierta línea ideológica, o solo los que se identifican de cierta forma ideológica… desde un auténtico activismo sacramental eclesial se ha de afirmar incondicionalmente la dignidad de todos. De la misma forma que se protesta en una protesta sindical, se ha de protestar ante el crímen del aborto. De la misma forma que se protesta ante el supuesto atropello de LUMA (cosa que no tengo clara en lo absoluto que sea un atropello, al que no estuvo de acuerdo con el cambio a LUMA se le ofreció un empleo en otra rama del gobierno, pero respetemos el criterio de los hermanos) se ha de ayudar a las madres solteras de la comunidad y a los ancianos más necesitados de la comunidad, protestando con igual acción social ante los atropellos que les afectan. Un auténtico activismo sacramental ha de defender la dignidad de todos. Absolutamente de todos, comenzando por los más vulnerables: los más pobres y los que no tienen voz. Lo de llamar “activismo social” a solo promover cierto tipo de activismo, cónsone con ciertas ideologías de izquierda,  no es activismo social cristiano: es activismo social ideológico que no debe tener cabida en la Iglesia, comenzando por los ministros ordenados.

La cita inspiradora de hoy viene de un santo que es un gran ejemplo de a lo que me refiero con activismo sacramental: monseñor Oscar Romero. En su homilía del 10 de septiembre del 78 escribió: «La Iglesia no puede confundirse con ninguna ideología u organización…». Tiene toda la razón. No podemos ser “iglesia independentista”, “iglesia popular”, “iglesia estadista”, “iglesia de derechas” “iglesia de izquierdas” (para quienes me lean y no entiendan lo que estoy diciendo por ser de Puerto Rico o Estados Unidos: estoy mencionando líneas político partidistas de la realidad social puertorriqueña y estadounidense). Hemos de ser Iglesia comunión, hemos de ser Iglesia luz, hemos de ser Iglesia que promueve con auténtico activismo social, que necesariamente también es activismo sacramental, la dignidad de TODO ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, oponiéndose a toda violación de derechos humanos posible, venga de donde venga.

Que quede claro que todas las veces que he contemplado en las expresiones de Jesús Caridad que a Puerto Rico le corresponde ser estado y hemos de abrir el camino necesario para ello NUNCA ha sido por razones político-partidistas: SIEMPRE ha sido por razones de derechos humanos: no se puede admitir que a los puertorriqueños no se nos considere ciudadanos iguales de nuestra nación. Somos estadounidenses y merecemos un trato igualitario en todas las dimensiones de nuestra relación político-social con el gobierno federal, incluyendo el poder votar por quienes nos gobiernan a nivel federal. El perpetuar el ELA es perpetuar la misma violación de derechos humanos que hemos sufrido por años en una relación colonial con Estados Unidos. Eso es inadmisible ante los ojos de Jesús Caridad. Absolutamente inadmisible. Eso hace crujir muchos dientes en la sociedad puertorriqueña, pero es la verdad dicha en arroz y en habichuelas: no se puede perpetuar que los puertorriqueños vivan como ciudadanos desiguales de la nación a la que pertenecen de nacimiento. No nos puede temblar el pulso al afirmar que somos estadounidenses: lo somos, y eso no nos hace en lo mínimo menos puertorriqueños. Somos estadounidenses puertorriqueños de la misma forma que hay estadounidenses que pertenecen a diversidad de ascendencias culturales dentro de los Estados Unidos. El tener una ascendencia cultural hispana no nos puede hacer ciudadanos de segunda clase. El reclamo de igualdad para los puertorriqueños es un auténtico activismo social que es activismo sacramental: si queremos ser el pueblo-sacramento del Amor de Dios que somos llamados a ser, tenemos que hacer posible que todos resplandezcan como ciudadanos iguales, comenzando con nosotros mismos. Esto, para Jesús Caridad y para esta servidora, es materia de derechos humanos. No puedo defender los derechos humanos de los no nacidos, ni de ningún otro colectivo, mientras no correspondo a la voluntad de Jesús Caridad haciendo posible un Puerto Rico libre de violaciones de derechos humanos, incluyendo el coloniaje que hemos vivido desde nuestra fundación como pueblo, primero como colonia de España y ahora como colonia de Estados Unidos.

El “basta ya” de Jesús Caridad ha sido alto y claro: basta ya de trato desigual y de coloniaje al pueblo de Puerto Rico. Tenemos la misma dignidad que cualquier otro ciudadano de Estados Unidos y se nos debe admitir como estado igual de la nación. Que quede claro: el “basta ya” de Jesús Caridad es también a toda otra violación de derechos humanos, esa no es la única, pero esta es una que ha hecho crujir muchos dientes en los ambientes eclesiales donde las he explicados. Lamento decir lo que voy a decir, pero es la realidad: el activismo político en la iglesia puertorriqueña es muy marcado, llegando al extremo de mandar a poner banderas de Puerto Rico en iglesias, pero no la de Estados Unidos. Ha habido heridas políticas muy dolorosas en la historia de la Iglesia puertorriqueña, no entraré a hablar de ello ahora pero cualquiera que haya estudiado un mínimo de historia de la Iglesia en Puerto Rico sabe a lo que me estoy refiriendo. La realidad es clara: la Iglesia de Puerto Rico se ha caracterizado como bastión de resistencia a la estadidad. Se está usando a la Iglesia de Puerto Rico para perpetuar violaciones de derechos humanos y para promover violaciones de derechos humanos y eso tiene que detenerse. No me refiero a lo que ha sucedido conmigo en las parroquias al hablar de promover violaciones de derechos humanos: hablo de la insistencia de usar el púlpito para afirmar a Puerto Rico como nación, cuando Puerto Rico no es nación. No lo es. Tanto desde la perspectiva divina como desde la perspectiva democrática, no lo es. Eso no significa que no seamos un pueblo colmado de cultura y riqueza social únicas. Somos eso: pueblo puertorriqueño, no nación puertorriqueña. Nuestra nación es Estados Unidos. Y ya es hora que la estructura de la Iglesia Puertorriqueña comience a reconocerlo con un cambio en la estructura eclesial, comenzando a participar y colaborar comunitaria y formalmente con la Congregación de Obispos Católicos de Estados Unidos en lugar de pertenecer solamente al CELAM. Ese es el problema raíz del uso de los púlpitos de Puerto Rico para afirmar a Puerto Rico como nación: tal cual está estructurada la Iglesia Puertorriqueña en estos momentos, es totalmente independiente de Estados Unidos, respondiendo únicamente al CELAM, que es conformado por naciones latinoamericanas y del Caribe, lo que no responde a la realidad política puertorriqueña sino a la realidad de unos cuantos que se sirven de la iglesia para promover violaciones de derechos humanos al pueblo puertorriqueño. Eso tiene que cambiar cuanto antes: la Iglesia de Puerto Rico tiene que comenzar a ser parte de la Congregación de Obispos Católicos de Estados Unidos, incluso logrando la manera de ser parte a la misma vez del CELAM y de la USCCB mientras dure el tiempo de transición que sea necesario, de ser necesario. De hecho, de facto la mayoría de los puertorriqueños ya pertenece a la USCCB: la mayoría de los puertorriqueños vive en Estados Unidos, no en la isla. Así de extremo y profundo es el arrealismo de los católicos puertorriqueños que insisten en usar el púlpito y los ministerios eclesiales para afirmar a Puerto Rico como nación: niegan el hecho de que la mayoría de los puertorriqueños ya pertenecen a la USCCB, 5.3 millones de puertorriqueños ya viven en Estados Unidos, versus 3.2 millones de puertorriqueños que viven en la isla, según datos del último censo. Usar el púlpito eclesial para promover un Puerto Rico como nación no solo es irreal y no es solo promover violaciones de derechos humanos contra los puertorriqueños que viven en la isla: es desunir a la Iglesia Puertorriqueña ––cuya mayoría ya está en Estados Unidos–– por razones político-ideológicas.

Se me ha perseguido intensamente, una y otra vez, por las consecuencias políticas, sociales y eclesiales de lo que acabo de afirmar, pero no puedo cambiar ni un solo ápice de lo que he contemplado gracias a Jesús Caridad: el atropello de la relación colonial de Estados Unidos con Puerto Rico tiene que acabar, y somos llamados a ser reconocidos como ciudadanos iguales de la nación a la que pertenecemos. Además de lo que acabo de decir, la mayoría de los puertorriqueños desea ser reconocido como estado de la nación, eso ha sido corroborado referéndum tras referéndum. Tanto por vía democrática como por vía divina, el camino hacia la anexión con Estados Unidos está clara para Puerto Rico. Falta crear la vía política a nivel federal que lo haga posible y hacer los cambios correspondientes a la constitución puertorriqueña, transformándola en constitución estatal.

Esto que acabo de hacer no es mero activismo político: es activismo social sacramental que afirma los derechos humanos de absolutamente todos como corresponde hacerlo, desde la concepción hasta la muerte natural. Así ha de ser un auténtico activista político cristiano: ha de dejar a un lado las ideologías para buscar el bien común de todos, conforme a la voluntad de Jesús Caridad, que desea que resplandezcamos todos como hermanos. Esto no es cuestión de partidismo político, la Iglesia no puede ser usada para partidismo. Esto es afirmar los derechos humanos de todos los puertorriqueños de forma contundente: Jesús Caridad desea que cese el coloniaje y que seamos reconocidos como ciudadanos iguales de nuestra nación. De hecho, lo desea tanto para los niños no nacidos como para los puertorriqueños, como para los DREAMERS y para todo aquel que no sea considerado ciudadano igual de la nación a la que pertenece.

Confieso que no planificaba hablar de activismo sacramental como activismo social y activismo político en el blog post de hoy. Sencillamente surgió contemplativamente desde la cita inspiradora del Monseñor Romero. Insisto en la cita inspiradora del Monseñor Romero: «La Iglesia no puede confundirse con ninguna ideología u organización…» La Iglesia ha de ser Iglesia comunión que afirme la dignidad y los derechos humanos de absolutamente todos, afirmando la totalidad del ser humano conforme a la imagen y semejanza de Dios, viviendo la sacramentalidad que está centrada en hacer vida Su comunión en todos los aspectos de la vida, también en la vida social y en la vida política.

Como me quedé sin internet (mi hermana progenitora me pidió el router, que solo puede estar en una zona de la casa a la vez: si ella lo tiene yo no puedo tenerlo, y viceversa) puedo escribir un poco más en relación al activismo político como activismo sacramental. Hemos de ver nuestra vida política como fruto de una vida sacramental intensa que se refleja en todos los aspectos de nuestra vida, también en el activismo político. Hemos de aspirar a un activismo político que también haga vida la comunión que somos llamados a irradiar al plasmar una sociedad luz donde todos resplandezcamos como hermanos. No nos corresponde evitar temas difíciles, sino usar la Palabra, la fe y el magisterio social de la Iglesia como nuestra guía para comprometernos en conversaciones caracterizadas por la gracia. Podemos estar en desacuerdo sin estar uno contra el otro. Podemos tener visiones políticas sin caer en ideologías políticas, y podemos tener visiones políticas distintas y resplandecer juntos como hermanos si nos centramos en vivir la comunión en todo momento, haciendo posible que todos resplandezcan como hermanos a los que se les aplica por igual el mandatum novum ––la plenitud de la ley––, los derechos humanos y los derechos civiles, conforme a la dignidad que Dios Amor da incondicionalmente a todo hijo de Dios. Como cristianos luz, hemos de tener cuidado que nada secundario nos divida cuando el Evangelio nos une y nos centra en afirmar incondicionalmente la comunión y la dignidad humana de todos.

Justo antes de quedarme sin internet le hice copy-paste en Google a algunas citas que hablan de cristianismo y política. Lo hice tan a toda prisa que ni siquiera sé quién es el autor de la reseña a la que le di copy-paste. Las citas son del libro How the Nations Rage: Rethinking Faith and Politics in a Divided Age de Jonathan Leeman. Este libro, en palabras de Google, ejemplifica y anima un diálogo respetuoso con las personas con las que no comparten la misma visión: la conversación y el diálogo en el cual nos escuchamos genuinamente y abrimos nuestros puntos de vista a críticas son necesarios en nuestro mundo de hoy y en nuestra Iglesia de hoy… siempre centrándonos en crecer juntos en comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad.

Aquí van las citas que leí, que me parecen profundamente iluminadoras:

“It’s my sense that one of Satan’s greatest victories in contemporary America has been to divide majority and minority Christians along partisan lines.” Toda división eclesial es un triunfo de Satanás. No hemos de permitir que nada que no sea vivir la comunión, vivir la caridad y vivir la Palabra nos centre como familia eclesial. Todo lo que quiebre la comunión eclesial es diabólico y debe ser erradicado de la vida eclesial.

“Confusing our judgments with God’s turns our judgments into idols, which in turn divides the church and leads to injustices inside and outside the church.” Esto es profundamente verdadero. Hemos de tener mucho cuidado de no convertir nuestros propios juicios en juicios de Dios, eso es idolatría y lleva a graves injusticias. Por ejemplo: a discriminar a cristianos dentro de la Iglesia por sencillamente estar en desacuerdo con nuestros juicios. Hemos de sencillamente transparentar lo que nos corresponde transparentar al plasmar a Jesús Caridad sin nosotros convertirnos en los ídolos, sino dejando que sea Jesús Caridad el que se exprese.

“I am concerned that sometimes we let principles of Americanism determine the way we read Scripture, rather than letting Scripture determine how we evaluate principles of Americanism.” Lo mismo aplica al independentismo, a la ideología de género, al transgenderismo, al partidismo político y a cualquier otra ideología. Hemos de dejar que sea la Palabra la que nos dirija en todo, también en el activismo social y político que es activismo sacramental.

“We become better friends to America by loving Christ first.” Esto es profundamente verdadero. Mientras más amas a Dios Amor más amas también a tu Patria y más deseas hacer posible que resplandezca como la nación de Amor que somos llamados a ser, resplandeciendo en más y en más comunión.

“A Christian’s political posture, in a word, must never be withdraw. Nor should it be dominate. It must always be present, and we must do this when the world loves us and when it despises us. Anyone who tells you, ‘Withdraw, we’re losing!’ or, ‘Push forward, we’re winning! may have succumbed to a kind of utopianism, as if we could build heaven on earth. Instead, heaven starts in our assemblies, even if only as in a mirror dimly. Christians are heaven’s ambassadors, and our churches are its embassies. Neither panic nor triumphalism become us. A cheerful confidence does. We represent this heavenly and future kingdom now, whether the skies are cloudy or clear.” Al centrarnos en vivir la comunión nos centramos en cultivar Cielo en esta vida. El activismo político también ha de enforcarse en cultivar comunión de tal forma que en lugar de enfocarse en ganar o perder, se enfoque en ayudar a crecer en todo momento, ya sea que se gane o que se pierda. Hemos de cultivar reino de Dios en toda circunstancia con un férreo compromiso sacramental, haciendo posible que resplandezcamos juntos en más y más comunión en todo momento, ayudando a todos a crecer como hermanos en toda circunstancia.

“There is no such thing as a spiritually neutral politics.” Esto puede ser controvertible, pero tiene razón en el sentido de que no es posible vivir una vida espiritual integral si se carece de compromiso sacramental por una sociedad donde todos resplandezcamos como hermanos, llevando ese compromiso sacramental a todas las consecuencias que haya que llevarlo, lo que incluye la consecuencia política: se construye sociedad políticamente, si queremos hacer posible una sociedad donde todos resplandezcan como hermanos tiene que haber repercusiones políticas en nuestras acciones, haciendo posible una política pública que ayude a crecer a todos conforme a la dignidad que Dios da a todo hijo del Creador.

“Implicit in these group loyalties are political rivalries. Rivalries—individual and group—drive politics.” Aunque esta cita es demasiado breve para entenderla en el contexto del autor, tal cual la entiendo, creo que tiene razón y a la misma vez estoy en desacuerdo. Tiene razón en el sentido que lo que caracterizan a la vida política que nos rodea habitualmente como ciudadanos americanos es la rivalidad política: el oponerse a un rival político. Todo suele girar en torno a responder al rival de turno. Sin embargo, estoy en desacuerdo porque no pienso que así deba ser una auténtica vida política centrada en ayudar a crecer a todos en comunión: hemos de aspirar a una vida política que se centre en afirmar una visión luminosa para la vida de la nación, una visión que ayude a crecer a la nación, con propuestas que enciendan a la nación en más y más comunión y hagan posible que todos resplandezcan como hermanos, en lugar de enfocarse en un estilo político que se centre en rivalidad con el oponente político.

“A few nations are truly awful. Most are mixed. And the heart of a citizen of heaven should reflect that fact. We thank God for the good. We acknowledge and work against the bad. We keep our hope fixed on a heavenly city throughout it all.” Siempre tendremos algo que mejorar como nación, eso está claro. Como ciudadanos del Cielo, como estrellas del Cielo, hemos de centrarnos en convertir absolutamente toda oscuridad en luz, haciendo posible que toda la nación resplandezca progresivamente en más y en más comunión, como el pueblo-familia del nuevo albor que somos llamados a ser, manteniendo siempre la esperanza en que es posible construir juntos una nación mejor y una humanidad mejor. No hemos de conformarnos con ningún tipo de corrupción social y con ningún tipo de violación de derechos humanos o civiles: siempre hemos de aspirar a seguir irradiando luz y a seguir creciendo en más y en más comunión.

“The Bible is the book by which all our political activity will be judged…the Bible does not tell us what to do on trade policy, carbon dioxide emissions, and public education. But it does tell us that whatever we do in these domains will be measured by the principles of righteousness and justice explicitly established in the Bible.” Tiene razón. La Biblia no nos da instrucciones explícitas de como hemos de conducir las decisiones concretas de la vida política que nos corresponda acometer, pero si nos da unas guías claras para discernir todas las decisiones, también las decisiones de política pública: viviendo la justicia, desprendiéndonos de todo egoísmo, centrados en servir al bien común, actuando rectamente cara a Dios y cara a los hombres.

“Parties are good servants, but bad masters; useful instruments, but awful identities.” Una vez más, el autor tiene razón. Los partidos políticos son muy buenas herramientas de servicio a la sociedad, pero son terriblemente malos maestros, el Maestro siempre ha de ser Jesús Caridad, que plasma nuestra identidad como estrellas del Cielo, como ciudadanos del Cielo, como luz llamada a iluminarlo todo ––también la vida política–– viviendo más y más la caridad como corresponda hacerlo para hacer posible que todos resplandezcamos como los hermanos que somos llamados a ser.

“Our political instincts should develop by living inside the loving and difficult relationships that comprise a church. You might even say our political thinking should be pastoral.” Esta afirmación tiene su peligro: confundir la pastoral social de la Iglesia con pastoral política. Esa confusión no debe darse. El autor tiene razón en el sentido que todo cuanto hace un cristiano ha de tener un sentido pastoral ––nunca dejamos de ser discípulos del Maestro––, pero no tiene razón en el sentido de que la pastoral social eclesial deba ser necesariamente política. No dejamos de ser iglesia viva al ser patria viva: nuestra fe también se hace vida en la vida política y en lo que el autor llama instintos políticos.

“Don’t expect to build a multicultural church unless you’re living a multicultural life.” Voy a parafrasear un poco al autor, traduciéndolo a las circunstancias concretas de la vida eclesial católica: no esperes una diócesis plural si no tienes líderes eclesiales y ministros plurales. Esto es algo que se ha repetido muchas veces en mi devenir por varios ambientes eclesiales puertorriqueños: todos los que están en el liderato ministerial tienen exactamente las mismas líneas de pensamiento. Hasta leen los mismos autores. Es algo así como un inbreeding teológico-intelectual. Cualquier pregunta que cuestione la línea de pensamiento dominante se considera un atentado contra la autoridad eclesial de turno. Podría decir muchos ejemplos de esto y por estricta caridad no lo voy a hacer, pero créanme, lo he vivido una y otra vez en Puerto Rico. Esto tiene que cambiar. Tenemos que ser una iglesia multicultural y plural donde haya todo tipo de pensamiento, incluyendo en el clero y ministros eclesiales. Todavía no he escuchado una sola homilía puertorriqueña donde se hable de teología del cuerpo, o de apoyar al niño no nacido, pero a mi alrededor han sobreabundado homilías donde se habla de nación o país de una forma u otra, o donde se habla de teología de la liberación. Es curioso, aunque he escuchado muchas homilías donde se hable de Puerto Rico como nación, no he escuchado ni una, ni una, que se refiera a Puerto Rico como estado. Hago una mención explícita de una ocasión en la que sí que escuché a hablar de Puerto Rico como parte de Estados Unidos en una misa: fue en una misa online de la Parroquia Santísimo Sacramento en Ponce. ¿Presencialmente? Nunca. No se reconoce eclesialmente que somos parte de Estados Unidos ni he visto que se haga esfuerzo de diversidad cultural en este sentido.

“Once again, the church’s most powerful political word is the gospel. And the church’s most powerful political testimony is being the church.” Me encanta esta cita, es muy verdadera. No hay testimonio politico más poderoso que sencillamente vivir el Evangelio, que ser Iglesia viva como nos corresponde serlo para así hacer posible el construir juntos la Patria viva que somos llamados a ser.

“The picture Scripture offers is less cultural warrior and more ambassador. Ambassadors know how to fight, but they also know how to be diplomatic. They’re not just trying to win a war; they’re trying to represent a whole other kingdom.” Profundamente verdadero. No se trata de protestar y pelear, no se trata de ganar, se trata de representar al Evangelio y a la Palabra como corresponde, sirviendo al bien común como somos llamados a hacerlo, haciendo más y más visible el Amor de Dios encarnado en todo cuanto hacermos.

“So are we quick to listen and slow to speak? Can we show respect in debates? One sign that you identify more with your ideological tribe than you do with Jesus is that you cannot hear what’s good when it comes from another tribe. You assume that everything that people on the other side of the aisle say must be wrong.” Esto es profundamente cierto. Estoy profundamente en desacuerdo con el estilo del presidente Trump de llamar a los oponentes por apelativos poco respetuosos y en general estoy en desacuerdo de no escucharse mutuamente por razones políticas, sea quien sea. Tampoco se puede asumir solo por razones políticas que todo lo que dice un oponente está ipso facto erróneo. Si nos identificamos con Jesús Caridad y no con ideologías hemos de saber ver un destello de luz absolutamente en todo servidor público honrado, incluso cuando no compartamos las mismas visiones políticas.

“As fallen sinners, we self-justify and excuse ourselves quickly. But we are all capable of injustice. Something I’ve noticed about my conservative and liberal friends alike is how sensitive everyone has become to the slightest critique, particularly critiques of our tribes. But Christians justified in the gospel can shed such defensiveness. Instead we can listen, learn, reconsider, and confess.” Cierto. Totalmente de acuerdo. La defensividad y el repeler críticas son propios de ideologías. Jesús no sirve a ideologías, no sirve ni a derechas ni a izquierdas, sirve a la persona. Ese énfasis en servir y en ayudar a crecer a toda persona ha de estar presente en todo momento, sin justificar con la fe lo que son actitudes de culto ideológico.

“As Christians, we should be the first to stop self-justifying and the first to self-indict when necessary. Our prejudices and biases are so natural, in fact, that repenting of them is a lifelong project.” Cierto. De hecho, esta servidora ha tenido sus dificultades con el tema de prejuicios a lo largo de la vida, y me ha tomado mi tiempo enmendarlo. En particular he tenido graves problemas de prejuicio con la teología de la liberación, en parte porque lo que se me enseñó como tal inicialmente fue la teología marxista de la liberación y jamás he sido compatible con Marx, desde que estudié humanidades, no solo como estudiante de teología, lo repelo como aceite al agua (lo mismo aplica a Freud, otro autor muy popular en las clases que tomé como estudiante de humanidades al que repelí con todas las fuerzas). Confieso que jamás me he confesado por mis prejuicios, no sabía que algo así podía ser materia de confesión, pero ahora que lo pienso, sí que lo es.

“A heart indwelt by God’s Spirit should have an increasing measure of difficulty in overlooking the image of God among the hurting. And little by little that burden to administer God’s righteousness should impact our daily decisions in one way or another.” Profundamente verdadero. Hemos de estar profundamente y apasionadamente marcados por el llamado de hacer visible la justicia de Dios en este mundo.

Es toda una bendición haber compartido todas las ideas que acabo de compartir en relación a ser activistas políticos que hacen vida Su sacramento de Amor en todas los aspectos de la vida, no solamente en el político, siendo activistas sacramentales intensos. Ojalá pueda leer el libro entero algún día. El activismo político y social como activismo sacramental es un tema, como el tema de la atracción sacramental, que se tiene que tratar más.

¿Por qué bendiciones domésticas cotidianas doy gracias? Hoy los peludos comieron muy bien también. Jugamos como un día ordinario y durmieron como en un día ordinario. Hoy también pude escribir escuchando la lluvia caer, cosa que siempre me ha gustado mucho. Hoy también me di cuenta de que el pequeño girasolcito que sembré en Corpus Christi está creciendo, mide una pulgada. Por supuesto, no dejo de dar gracias constantemente por cada sueño contemplativo compartido con Jesús Caridad, que me enseña a hacer más y más vida la vocación sacramental a la que soy llamada, a hacer familia humana, eclesial y civil más y más sacramentalmente, ayudando a ser, a hacer, a crecer y a irradiar como ipse Christus, más y más sacramentalmente, más y más a imagen y semejanza de la Trinidad, evangelizando con más y más pasión sacramental… más y más colmada de la creatividad sacramental, de la entrega sacramental y de la fecundidad sacramental del Espíritu que Jesús Caridad me envía para acompañarme al Cielo cuando Él parta, haciendo posible que le siga contemplando en la Palabra, en los sacramentos, en la oración, en el hermano al que soy llamada a ayudar a crecer incondicionalmente en comunión… haciendo resplandecer más y más para todos el nuevo horizonte sacramental de Su mirada, el nuevo albor sacramental de Su mirada, danzando más y más nuestra danza de luz de corazón a Corazón, en unidad inseparable, resplandeciendo juntos más y más como templo doméstico del Espíritu Santo que irradia con más y más avivamiento sacramental y carisma sacramental Su comunión viva, dejándonos convertir más y más en los pastores domésticos que somos llamados a ser para hacer más y más vida Su fraternidad sacramental doméstica, Su sacerdocio doméstico y Su sacerdocio del corazón, la maternidad sacramental y la paternidad sacramental del Espíritu, cultivando más y más comunión sacramental y familiarmente, dejándonos convertir en el pueblo-familia del nuevo albor que somos llamados a ser declarando más y más nueva adoración y nueva fraternidad, resplandeciendo juntos como Iglesia comunión y Patria comunión, plasmando más y más persona luz y familia luz, cultura luz y estado luz, nación luz y humanidad luz, sociedad luz en la cual absolutamente todos resplandecemos como los hermanos que somos llamados a ser, como la luz que somos llamados a ser, como la familia del Amor-con-nosotros que somos llamados a ser…

¡Sigamos dando gracias por la bendición de crecer juntos el Amor, por crecer juntos en comunión abierta a la vida y a la gracia! Sigamos emprendiendo Su proyecto de evangelización familiar, Su nueva sacramentalización, Su nueva familiarización, más y más guiados por el Espíritu Santo que nos conduce más y más duc in altum en esta aventura de la santidad, siendo más y más comunidad de Amor que vive más y más la caridad…

Pos Data: pueden leer la página web donde leí las citas del libro aquí: https://indycrowe.com/2019/09/24/favorite-quotes-on-faith-politics-by-jonathan-leeman/ Ahora que tengo internet puedo dar el debido crédito.