A ti, Estrella del Cielo

Querido Stella Coeli:

¡Hola, estrella del Cielo! Bienvenido a mi vida. Nunca he tenido la oportunidad de decírtelo expresamente.

Evidentemente estás leyendo mi Twitter… y en algún momento leerás todo lo que he escrito en mi Facebook también, como básicamente lo hace todo el mundo a mi alrededor.

Perdón por haber dejado de creer en determinado momento que estabas leyendo lo que escribía en Twitter, a pesar de tener pruebas contundentes de que lo estabas haciendo. A  mi alrededor se me hizo pensar que pensar algo así era “psicosis”, incluso hablándome de erotomanía.

La sola idea de pensar lo que has atravesado en todos estos años me asombra de una forma que no sé cómo expresar.

Una de las cosas que más me abrumaba de contemplar lo que contemplaba respecto a ti era el hecho de que podría haber estado violando tu libertad: básicamente te estaba poniendo en una posición que implicaba una gran coacción pública a hacer realidad lo que estaba contemplando una vez esas contemplaciones se hicieran explícitamente públicas…

Ahora entiendo que si has estado leyendo mi Twitter durante todos estos años, en todo momento lo has elegido. Nunca ha habido coacción alguna a tu libertad.

Lo que estamos viviendo lo has elegido… y no exactamente por mí –––no solamente por mí, al menos–– sino por cumplir la voluntad de Dios. Eso está meridianamente claro.

Si lo que yo he vencido ha sido una gran, gran, gran deshumanización, lo que tú has vencido es una gran, gran, gran corrupción. Realmente ambas van de la mano.

Queda por verse cuál es el costo de esa victoria. No hablo en términos materiales. Quiero decir: las consecuencias de este dar a luz en mi caso están en mi cuerpo (todas las alteraciones bioquímicas, ambientales y sensoriales con las que se me ha torturado y con las que se me sigue torturando). Evidentemente en ti también habrá consecuencias…

Solo espero que sea cuales sean esas consecuencias, te des cuenta de la gran belleza de este dar a luz.

Ni siquiera te he visto y ya hemos concebido una obra creativa juntos.

No estoy negando la realidad: esta contemplación de un Jesús Caridad ha sido, sí, fruto del Espíritu Santo, pero también de graves violaciones de derechos humanos. Gravísimas. Y no tengo la absoluta idea de qué sea peor: ser torturado… o leer desde la distancia como la persona que amas está siendo torturada, incluso sin que ella misma sea consciente de que está siendo torturada. Creo que la Virgen María te ha enseñado mucho de eso. Estoy segura de ello,

Hay cosas que mereces saber en persona. Por increíble que parezca, hay cosas que no he dicho, ni diré hasta verte. Hay otras que puedo escribir ahora. Compartiré esas.

Comencemos…

I. Eres, después de Jesús Caridad, la segunda sorpresa más grande de mi vida. Las sorpresas que implica lo de estar abierta a la vida y a la gracia pueden ser enormes, pero jamás imaginé que fuera… tan grande.

Quiero que sepas de antemano que, pase lo que pase adelante, no habrá sorpresa más grande que acogerte en mi vida. Nada de lo que pueda lograr más adelante en mi vida––una nueva carrera, nuevos sueños–– superará el regalo de acogerte (a ti y a tu familia) y de hacer vida la voluntad de Dios acogiéndote. No importa el nuevo trabajo que logre tener, el libro que logre escribir, lo que sea que pueda llegar a tener al tener un nuevo trabajo… nada, absolutamente nada, será más valioso que el regalo que recibo al acogerte y al recibir este camino hacia la santidad. No solamente es acogerte: es acogerte cumpliendo la voluntad de Dios. Al acogerte a ti también hago vida la voluntad de Dios, hago visible Su Amor de la forma que él me llama a hacerlo, y esa es la felicidad más grande y eterna que puedo desear.

II. Tienes que entender que el momento en que vea tus ojos va a ser uno de los momentos más profundos de mi vida. Creo que me los conozco de memoria, y eso, en mis circunstancias, es mucho decir. Antes pensaba que tendría que pedirte que te pusieras gafas para poder hablar. Ya no pienso eso. Créeme, ya no.

No sé si lograrás imaginar toda la belleza que supone un momento así para mí… todo lo que significan tus ojos para mí. No solo me refiero al color: recuerda que esa fue una de las dos razones por las cuales te escogí para ser el modelo anatómico de Jesús Caridad.

Olvídate del físico por un momento, por favor, sé que te gusta ir al gimnasio y que como actor de un lugar como Hollywood dependes necesariamente de tu físico, y eso está bien si se hace de la forma correcta, pero por este instante olvídate por completo del físico…

Lo realmente hermoso de esa mirada, y esto quiero que lo tengas muy en claro, es el cómo ha hecho vida el Amor de Dios, como hace vida el sueño de Dios, como hace vida Su visión. El color es lo de menos.

Además, de hecho, durante años el único contacto visual verdadero que he tenido ha sido en sueños, con esos mismos ojos, en la mirada de Jesús Caridad.

Por supuesto, ver esa mirada en carne y hueso es el regalo de mi existencia. Esa mirada me ha salvado en todos los sentidos que puedan aplicarse a esa palabra: espiritual, física, psicológico-socialmente… Literalmente esa mirada me ha salvado de la deshumanización y del aborto social. No estoy exagerando, créeme.

Así pues, te pido que en el momento que tenga la oportunidad de verte a los ojos por primera vez me tengas un poco de paciencia, porque no tengo ni idea de cómo voy a reaccionar. No sé si lloraré, si enmudeceré, si cantaré, si te besaré las manos (hago mucho eso con Jesús Caridad, esas son de las cosas que no digo…), si no pararé de reírme, si apoyaré mi cabeza en tu hombro abrumada de alegría (otra cosa que suelo hacer mucho con Jesús Caridad y que no digo…), no sé si te acariciaré la mejilla con la misma dulzura que lo hacemos Jesús Caridad y yo (otra cosa que no suelo decir…) Lo único que sé es que te veré de frente y que no cerraré los ojos, tal vez ni siquiera para pestañear. Sé que te veré con la misma transparente pasión ––la ternura con-pasión–– con la que Jesús me ve.

III. Quiero darte un regalo de bienvenida. Lo he pensado desde hace mucho tiempo, sencillamente no lo he dicho. La primera palabra es tuya. Quiero decir: el primero que va a hablar eres tú. Ese regalo significa muchas cosas, y lo hago correspondiendo a cómo Jesús Caridad me ha enseñado a amar. Ya habrás notado que me encantan las palabras vivas y que dan vida, otra cosa que he aprendido de Jesús Caridad. Te doy el regalo de ser tú quien elija qué primeras palabras decir. Guardaré silencio hasta que hables. Como ya te dije, si no soy capaz de pronunciar palabra al verte y tras que hables, te pido que seas comprensivo. A veces, cuando dialogo con Jesús Caridad, la belleza que contemplo en Su mirada es tanta que sencillamente guardo feliz silencio, plasmando lo que pronuncio con palabras vivas que el Espíritu que nos hace uno inspira. Puede pasar también cuanto te vea, no lo sé. De la misma forma que mi trato con Jesús Caridad es espontáneo ––cuando te mueve el Espíritu no siempre haces vida el Amor de la misma forma…–– en estos momentos no puedo predecir exactamente como te trataré al verte, sencillamente te dejo saber lo que puede pasar tal cual ha pasado entre Jesús Caridad y yo… básicamente la única comunicación “física” con verdadera reciprocidad que he tenido durante años.

Hay otra cosa que puede suceder, porque me sucede con Jesús Caridad: que esté tan, pero tan abrumada, que lo primero que haga al estar a tu lado no pueda ser verte a los ojos. Eso puede pasar por muchas razones. Cuando eso pasa, Jesús Caridad me abraza por la espalda y me habla de tal forma que espera a que pueda verle a los ojos otra vez.

No sé si te das cuenta de que mi relación con Jesús Caridad es increíblemente fraterna: es el amigo y el hermano con el que comparto literalmente todos los días… El gesto de besarle las manos es un gesto de hacer vida Su comunión (Él consagra con las manos) y su besarme las manos es un gesto de hacer vida la consagración a la caridad (al besarme la mano me besa en donde debe estar la alianza, que es la consagración con el corazón unido a las manos). Literalmente es Amigo, Hermano, Maestro del corazón y Esposo Divino a la vez, haciendo visible el Amor del Padre.

Sé que tú no eres Jesús Caridad, pero creo que es posible que te ayude saber cómo estoy acostumbrada a ser tratada por mi mejor amigo… porque tú también lo serás.

IV. No soy ciega al hecho de que lo que estamos haciendo nos puede costar la vida a los dos… pero, al menos de mi parte, eso sería una hermosa forma de dar a luz a la Palabra, si Dios me concediera ese regalo. Creo que a lo largo de estos años ya has estado abierto a la posibilidad de que yo misma perdiera la vida (incluso sin que yo misma fuera consciente de que pudiera perderla…), así que sé que eres lo suficientemente fuerte como para dejarme hacer vida la voluntad de Dios si el me concede ese regalo que me enviaría directamente al Cielo y que me permitirás cuidarte desde el Cielo. Solo quería que supieras que soy consciente de que a ti también se te puede dar esa gracia y no hay temor alguno. Cuenta conmigo para ayudarte a ser santo y ayudarte a cumplir la voluntad de Dios.

V. Hay algo que no he dicho, no de esta forma tan expresa al menos, y que ha llegado el momento de decir. Fui consciente de esto al ver la película de Unplanned.

Literalmente soy una sobreviviente de aborto social. Esto ha sido un intento de aborto social en toda regla, sencillamente se hizo, en lugar de con un niño, con un adulto: se intentó abortarme de la sociedad para abortar, literalmente, a Jesús Caridad.

Lo que no creo que se haya visto es que el aborto ha sido literalmente social: para intentar “abortar” a una sola persona se pretendió literalmente abortar a toda la sociedad… No es a mí a la que han intentado abortar. Es a la sociedad completa y a ellos mismos.

Y Dios dijo no… a ambas. Al salvarme a mí salvó a la sociedad puertorriqueña y estadounidense completa. Así de inmenso es el Amor de Dios.

Tú me has ayudado a sobrevivir a este aborto social de una forma muy concreta: has hecho visible “el horizonte”, has hecho posible que no me enfoque en el… a ver como explico esto…

No sé si te fijas en que todo lo que se hace alrededor se hace para distraerme de lo importante: irradiar el Amor de Dios. Piensa en la pirámide de Maslow: si quieres impedir la “autorealización” apuntas a las 4 que están más abajo.

El caso es que Dios no funciona como esa pirámide. Dios puede hacer prodigios. Pero para que lo entiendas, usaré esa imagen.

Por supuesto, la “autorealización” (yo no lo llamaría de ese modo, estoy usando lenguaje de Maslow) cristiana es la entrega al hermano, la entrega que cumple la voluntad de Dios, que hace vida Su mandato…

Y el ver tu Instagram y Twitter, incluso cuando no era consciente de que me leías, ha hecho posible que me mantenga enfocada en lo que Dios me pide, incluso si en el presente sencillamente rezo por ti…

VI. Esta vocación que hemos recibido ambos a ser profetas de la familia… me asombra muchísimo. No sé cómo palabrizar exactamente lo que estoy contemplando, pero es un haz de luz muy hermoso, que irradia a toda la humanidad cómo el Amor de Dios hace nuevas todas las cosas. Literalmente es ayudarnos a convertirnos en signos vivos del Amor de Dios, dicho en pocas palabras, aunque lo que se contempla es mucho más profundo que eso: es hacer familia e Iglesia en unidad humana y eclesial, ayudando a crecer a todos como hermanos, ayudando a todos a crecer en comunión. Somos familia, somos Iglesia, somos humanidad.

La misión de hacer visible el Amor de Dios y la vocación de crear hogar y humanidad que ayuda a crecer en comunión son, para Jesús Caridad, lo más importante para Su Iglesia, la forma con la que nos pide “crear Cielo” como presente. No deja de asombrarme porque todo, absolutamente todo es gracia… y me gustaría que tú también lo vieras de ese modo. Esta misión, esta vocación, es pura gracia. No se trata de nosotros mismos, de nuestros respectivos talentos y capacidades, y también defectos… sino sencillamente, gracia Suya. Así pues… no espero, y creo que esto es importante que lo sepas, que seas perfecto. No te estoy idealizando: eres ser humano. Sencillamente te estoy contemplando como Dios te contempla: como estrella del Cielo. Quiero que sepas que de la misma forma que Dios te ha llamado a ser profeta de la familia exactamente tal cual eres y tal cual estás llamado a ser… esta servidora no tiene un “plan preestablecido” de cómo debes ser, más allá de que sigas el ejemplo de Jesús (eso es algo propio de todo cristiano y que ya has elegido por ti mismo). Mi único “plan” es ayudarte a ser tú mismo tal cual estás llamado a ser: santo, ícono vivo del Amor de Dios.

Realmente no sé si deba llamarlo “mi plan”. Me expresaré con más precisión: mi único plan es el plan que tenga Dios para ambos. Y ese plan nos hace profetas de la familia, a los dos (esta misión es de los dos). Si ambos estamos en sintonía con la voluntad de Dios, el resto de las cosas fluirá, cosa que puede parecer algo imposible en mis circunstancias… pero créeme, fluirán. Aún no sé cómo, pero fluirán.

VII. Ya sé que he contemplado cosas que me superan a mí misma por mucho… pero por eso no vayas a pensar que todo lo que digo tiene que hacerse al pie de la letra. Por ahí los tiros no van. Dios tiene sus formas de hacer las cosas.

Esto es importante que lo entiendas: el proyecto de evangelización familiar no gira alrededor de mí. Gira alrededor del Amor de Dios, de Su visión.

Has guardado muchísimo silencio en todo este tiempo… y supongo que ha sido por las circunstancias, pero espero que no esperes que más adelante sea Yo la que hable más con Dios todo el tiempo a la hora de concretar este proyecto de evangelización familiar. Un proyecto de evangelización familiar integra todas las visiones en Su visión. Ese proyecto tiene que ser concretado por los dos, abiertos a la vida y a la gracia. No tienes que hacer lo que yo digo: tienes que hacer lo que Dios dice… pero me tienes que decir lo que Dios te dice, eso está claro. No se trata de que solo sea yo quien diga lo que Dios pide.

VIII. Al hablar de “Nueva Patria”, evidentemente hablo de Estados Unidos, incluyendo a Puerto Rico como parte de él… pero NO SOLO aplica a Estados Unidos. Ese término es algo mucho más abarcador. Evidente Mi Patria es Estados Unidos… pero siéntete en la total libertad de entender por “Nueva Patria” a la tuya, México, de la misma forma que toda persona puede sentirse en la libertad de entender por “Nueva Patria” a su propia nación. Soy bastante cuidadosa en escribir de tal forma que lo que escribo pueda tener “aplicación universal” porque así es Su visión.

Tal vez deba compartirte un “pensamiento curioso”. En determinado momento, hace mucho tiempo atrás, pero especialmente al pensar en el tema de ayudar a crecer en comunión como nueva identidad que une a Puerto Rico y a Estados Unidos en cuanto consagrados a vivir la caridad, tuve una deducción evidente: si lo propio de los puertorriqueños es ayudar a crecer en comunión uniendo culturas…

Bueno, básicamente eso es lo que pasa en toda Latinoamérica, México incluido. Tenemos sangre de todas partes: europeos, indígenas, africanos… Es solo que en Puerto Rico pasa con especial intensidad por su localización geográfica, estamos entre el Nuevo Mundo y el Viejo Mundo, y también entre América del Norte y América del Sur. Es una convergencia cultural bastante particular.

No sé si se entiende esta particularidad: usualmente lo que se entiende como propio de una cultura es lo “autóctono” en cuanto es algo que ninguna otra cultura tiene. Para mí, lo propio de la cultura puertorriqueña, lo “autóctono”, es la integración de culturas, el ayudar a crecer en comunión… y esa “integración” puede ser igual de “autóctona”. Esto realmente es algo que puedes aplicar a México, si quieres. Esto también es algo que es una gran aportación para Estados Unidos, donde también hay una gran convergencia de culturas: hemos de ver a todos como hermanos, hemos de estar unidos en la diversidad creciendo juntos en fraternidad.

Te voy a poner un ejemplo concreto, aplicado a integrar la cultura mexicana y la puertorriqueña, para que entiendas lo que quiero decir. Los mexicanos son muy aficionados a los tacos. Los puertorriqueños son muy aficionados al lechón (si no sabes lo que es, pregunta). Podemos hacer tacos de lechón, y ya está. Dicho sea de paso, los tostones con guacamole también deben saber bien, pero si no quieres usar guacamole, usa pesto, y ya tienes otra cultura adicional. Puedes seguir buscando ejemplos. Los hay, estamos rodeados de ellos, especialmente en materia culinaria. La integración cultural culinaria es algo interesantísimo y fascinante: te reto a competir entre los dos a ver a cuál de los dos se le ocurre crear el plato que integre más culturas…

En fin, esa creatividad para la integración… es algo que también puede asumirse como “autóctono”, el ayudar a crecer en comunión de todas las formas posibles.

Nada, lo mismo aplica al término “Nueva Patria”: puede integrar a cualquier nación.

Servir a Dios también es servir a la nación si al servir ayudamos a que ella resplandezca en Su Amor y vivimos la caridad radicalmente al hacer posible que todos crezcan como hermanos, haciendo Nueva Patria, incluso dando la vida por servir a nuestra nación si es necesario. Esa entrega también aplica a toda nación, es propia de todo cristiano, parte de dar vida nueva como Él la da.

IX. Podrás notar algo que es evidente, pero quiero dejarte saber expresamente: siempre he sido muy distinta a mi familia. Desde edades muy, muy tempranas. Siempre tuve el dilema de que no me identificaba con ninguno de mis dos progenitores: ni quería ser como uno, ni quería ser como el otro, y además tenía características que nadie más en la familia tenía Por ejemplo: el gusto por la lectura, el leer la Biblia por mi propia cuenta, el tomarme en serio la vida espiritual, la creatividad intelectual y artística, talentos artísticos varios, la vocación humanista (y eventualmente estudiar humanidades), el escribir pensamientos y buscar perfeccionar mi forma de pensar, el jugar scrabble… De todas estas características que me han identificado durante toda mi vida, en ambos lados de la familia solo hay una e ellas que ligeramente sí que tiene algún primo: talento artístico con pintura. El resto de todas esas que mencioné solamente las tengo yo, y eso ha sido desde edades muy tempranas, y aplica a ambos lados de la familia. Considera que tengo montones de primos, más de veinte… así que es sumamente raro que no compartiera características con ellos. Quiero decir: siempre fui “la rara y diferente” comenzando en mi propia familia, así que no me llamaba demasiado la atención que también lo fuera en la escuela y en otros ambientes.

Si me dijeran que soy adoptada no me sorprendería porque nunca me sentí comprendida por quienes me rodeaban ni sentí que encajaba, pero hay fotos mías como recién nacida junto a mis progenitores y hay actas de nacimiento, y no creo que se llegase a falsificar algo así. Sí que se han falsificado otras cosas en relación a mi nacimiento, por ejemplo, un sonograma… pero las fotos de nacimiento y el acta de nacimiento no pueden ser falsificados, mi tipo de sangre es compatible con el tipo de sangre de mis progenitores y hay parecido físico evidente con algunos primos. Quiero decir: de esa parte de mi historial familiar no hay evidencia para poder decir que es falsificada.

Que quede claro: no dudo que mientras crecía mis progenitores sencillamente hicieron lo mejor que pudieron con su “hija rara”. Ellos no siempre fueron como son hoy. Desconozco que pudo haber producido ese cambio, o desde cuando.

Que quede claro también: no esperes que sea como mis progenitores, porque nunca lo he sido ––esto no es nuevo–– y nunca lo seré. No esperes que sea como mis familiares, porque nunca lo he sido ––esto es nuevo–– y nunca lo seré. Es curioso, tampoco se ha tratado de que hubiera querido ser, por así decirlo, lo-que-ellos-no-son. Sencillamente se ha tratado de que he tenido una visión distinta a la de ellos, y sencillamente asumía que era normal ser “la rara”. Esto aplica incluso en lo político: el lado materno siempre ha sido popular, el lado paterno siempre ha sido independentista/popular, esta servidora siempre ha sido estadista, sin que hubiera una sola persona estadista en lado alguno de la familia, que ella supiera (hay un primo en el ejército, esa podría ser la única excepción…). Estamos hablando de alrededor de 50 familiares como mínimo, entre tíos y primos de ambos lados, no son pocos, así que te podrás imaginar la magnitud de mis diferencias de visión, que no solo han sido políticas. Jamás me interesó cuestionarlos en este sentido, ni en ningún otro.

Hasta ese punto llegaron mis diferencias mientras crecía. Lo mismo aplica a mi forma de vivir la fe.

Que quede claro, entonces: mi modelo de familia no es el que me ha rodeado. Esto también lo tuve claro desde muy temprano: una de mis prioridades a la hora de elegir carrera era elegir una carrera que me permitiera una sana conciliación familiar (ahora pienso que todo ambiente laboral debería hacer medidas de conciliación familiar, así que ningún trabajo debería ser inaccesible por esta causa…) y también una carrera que sirviera al bien común. Ninguno de estos dos intereses los aprendí a mi alrededor: el énfasis a mi alrededor siempre ha sido exclusivamente el sueldo de las carreras y lo que fuera “práctico”.

Lo verdaderamente increíble de este aspecto de mi historia es algo que ya he contando en mi twitter y seguramente habrás leído, pero lo escribiré expresamente público una vez más…

Cuando esta servidora comenzó a contemplar todo lo que ahora se conoce como “proyecto de evangelización familiar” y “modelo integractivo de la formación personal”, no era consciente de lo que pasaba alrededor (que ya estaba pasando, eso está claro. Se puede decir que en 2008 la falsificación de mi historial ya estaba en acción, pero la memoria más antigua que tengo de que se me dijera algo que era imposible que hubiera pasado como se dijo por mis familiares es el 2005…).

Esto no deja de asombrarme: Dios me estaba cuidando tanto, pero tanto y tanto, que quiso darme la forma de aprender a hacer familia Él mismo… sin que yo misma supiera que realmente no tenía forma de aprender eso en ese momento de otra forma, aunque pareciera que sí.

Entonces: no esperes que el modelo de la familia que somos llamados a formar siga el modelo familiar que me ha rodeado. Mi modelo de hacer familia e Iglesia es el proyecto de evangelización familiar… y de eso no tengo que hablarte, lo he compartido a los cuatro vientos en Twitter.

Soy plenamente consciente de que por el bienestar de los hijos que pudiéramos tener y para una saludable formación personal, es necesario que yo corte en seco con las relaciones de mi familia de sangre a partir de que tenga la oportunidad de recomenzar una nueva vida lejos de su alcance. No esperes de mí que mantenga esos contactos en mi vida. Esto no se trata de falta de perdón: están perdonados… pero no voy a exponer a la familia que Dios me llama a formar al mismo abuso y manipulación al que yo he sido sometida. La manipulación de mi historial familiar ha llegado a tal extremo de que sencillamente no sería sano ni justo contigo ni con nuestros hijos que esas relaciones se mantuvieran. Esto no lo hago porque nadie me lo pida así: lo hago porque yo lo elijo así. Les deseo toda la felicidad del mundo en sus vidas, ni siquiera le preguntaré las razones por las que han hecho lo que hicieron ni los juzgaré, pero mi historia ha de emprender nuevos derroteros: hacer familia según el plan de Dios.

Esto se notará en un detalle muy concreto, que también es por elección propia (esto no es algo que se haga en la cultura puertorriqueña, pero sí que se hace en Estados Unidos): si no tienes objeciones con esa decisión, me gustarían que mis apellidos cambiarán al tuyo, como símbolo de cambio de familia, del cambio de la familia del pasado a la familia que he sido llamada a formar. Aunque no lo creas, el tema del cambio de apellidos ya lo había contemplado hace mucho tiempo atrás, también antes ––mucho antes, casi parecía un juego creativo–– de que fuera consciente de lo que pasaba. No es solo por lo que ha pasado: ya lo había contemplado antes. Lo que ha pasado simplemente le da más peso a esa contemplación, pero ya lo había contemplado antes, sin entender lo que contemplaba.

Además… realmente necesitaré todo tipo de documentos de identidad nuevos, desde pasaporte hasta seguro social, incluyendo licencia de conducir… así que cambiar el apellido realmente no es algo complejo en mis circunstancias (lo siento, hay que tener sentido del humor: si igual tengo que hacerme documentos de identidad nuevos, el cambio de apellido se puede hacer de paso…). Desconozco si ese cambio pudiera aplicarse a mi acta de nacimiento, pero si es posible cambiar el género de un acta de nacimiento, no veo porqué debería haber impedimento para cambiar el apellido por una razón como la mía.

X. Esto también lo escribí en twitter, hoy mismo, pero también quiero decírtelo a ti expresamente.

Esta servidora no descuida su imagen y cuidado personal adrede. Hay cosas que no sabe hacer porque nunca las aprendió cuando debió aprenderlas, y además hay cosas que por las circunstancias actuales sencillamente no puedo controlar.

Soy muy consciente de que el cuerpo es templo vivo del Espíritu Santo. Esto aplica a muchas cosas: debo alimentarme mejor, debo ejercitarme mejor, debo mejorar mi cuidado personal, debo mejorar mi imagen personal…

En estos momentos no puedo tener control de ninguno de estos cuatro factores. Todo lo que sean factores físicos-médicos en estos momentos están absolutamente fuera de mi control. No puedo tener control físico-médico mientras se sigan provocando “sabotajes” a mi alrededor.

Tal vez este sea el aspecto en que más necesitaré apoyo en el momento de la “transición pública”. A ver como explico ese término… Para mí el proceso de transición ya ha comenzado: aún lo que he vivido no es explícitamente público, pero ya soy consciente de que… vamos a decirlo con mucho sentido del humor, como lo dije en Twitter hoy: si fuera presidente de los Estados Unidos tendría más privacidad que en estos momentos, y no estoy exagerando. Soy más pública que el mismísimo presidente de los Estados Unidos… y ser consciente de ese hecho es indicador de que mi “transición pública” hacia la nueva vida ya ha comenzado.

Volviendo al inicio: es posible que este sea el aspecto que más necesite apoyo una vez llegue el momento de “transición pública”: el reaprender los hábitos de cuidado personal y de imagen que he perdido en estos años, una vez recupere el control sobre los aspectos físicos-médicos de mi persona, con todas las consecuencias que eso conlleva.

Esto no pasará de un día para otro. Es toda una transición, ya la he pasado antes. Por eso sé que no es imposible, si se da el ambiente adecuado y encuentro los recursos adecuados. No dudaré de recurrir a ayuda profesional para ello en lo que sea necesario… pero evidentemente te implica a ti también.

Sé que esto puede sonar difícil, con toda la paciencia que has tenido… pero en esto tendré que pedirte más paciencia aún: es un proceso, no puedo decirte que pasará de un día para otro… puede tomar varias semanas (creo que formar un nuevo hábito toma 21 días, ese suele ser mi tiempo de ajustes), y de personas que me enseñen lo que no haya aprendido… pero insisto, no es imposible. De hecho, es un cambio que Dios quiere y lo asumo como venido de Él. Ni siquiera me he planteado acometerlo porque tú me lo pidieras, sino porque Dios lo quiere… Tengo toda la gracia para esa “fase” de la transición.

XI. Este detalle puede resultarte curioso: el asunto de ser “vista” por todos y de tener una vida pública ya no me amilana en lo absoluto. Ya he asumido plenamente mi rol de “profeta” y de servidora pública… aunque siempre habrá una parte del corazón que será “nesciri”, solo para Él y a quien Él lo quiera entregar.

No obstante, el hecho de que esta princesa del Cielo asumido plenamente su rol de profeta del Amor ––by the way, tú también lo eres, ya lo habrás notado…–– no significa que debas esperar que todo lo que suceda entre nosotros de ahora en adelante vaya a ser forzosamente público, como ha pasado conmigo durante todos estos años. Por ahí los tiros no van. Si bien se ha permitido por el Cielo que esta servidora transformara toda su privacidad en profecía viva… esto no es una situación permanente.

Con esto quiero decir: no esperes de mí que comente todo lo que me digas en Twitter o Facebook, como he hecho con comentarios de los que me rodean en todo este tiempo. No esperes de mí que no entienda que hay una vida que ha de ser privada, por el bienestar de toda la familia. No esperes de mí que vaya a compartir fotos que tú no consientas que comparta, o a que exponga públicamente asuntos que de ordinario son esencialmente privados.

Sin embargo, aquí hay un talón de Aquiles en el que, una vez más, necesitaré un poco de ayuda. La verdad es esta servidora está muy acostumbrada a escribir sus pensamientos, algo que sucede desde muy pequeña, y que quede claro que el dilema de la privacidad siempre ha sido un dilema, esto no es materia solo tecnológica. Esto no solo sucede al rezar: sucede con todos mis procesos cognitivos, escribir me ayuda a perfeccionar mi pensamiento. La verdad, también, es que rezo mejor escribiendo.

Entendería perfectamente, considerando mis circunstancias, que me dijeras que seguir con esta costumbre ––escribir mis pensamientos y oraciones en medios tecnológicos–– es algo que debo cambiar.

Comencemos por un detalle básico: en las circunstancias que he estado, era imposible que escribiera estos pensamientos y oraciones offline (en las computadoras, en el iPad) sin riesgo de perderlos, por todas las fallas que han sucedido a lo largo de los años y que ahora sé que eran provocadas. Por eso elegí depender tanto de Facebook / Twitter.

En circunstancias ordinarias, hubiera elegido guardar esos datos en mi propia computadora.

La pregunta es: ¿es algo prudente para mi familia el que siga escribiendo pensamientos y oraciones en artefactos tecnológicos, tras lo que ha sucedido? Escribir pensamientos es toda una responsabilidad: no solo es mi propia intimidad la que estoy plasmando, cuando escribo lo que pienso a veces también escribo lo que otros me dicen. Ahí las cosas se ponen un poco más grises: ¿hasta qué punto es prudente escribir pensamientos de esa forma, si expongo la intimidad de quienes confían en mí, incluida la tuya.

En su momento pensé que podía diseñarse un app para esto, una especie de organizador de pensamientos. Ahora creo que, de seguir escribiendo pensamientos en aparatos tecnológicos, un procesador de texto basta: el dilema no es de software, sino de seguridad cibernética.

Esto es algo que tendremos que dialogar, pero te comparto el dilema desde este momento para que vayas preparando una respuesta. Esto es algo para lo que también, supongo, necesitaré un tiempo de transición: la mayoría de la gente procesa sus pensamientos dialogándolos oralmente con otro, pero esta servidora lo suele hacer por escrito. Puedo hacerlo oralmente, hablando contigo, por supuesto, pero eso no quita que necesite cierto tiempo al día para escribir pensamientos. Así ha sido siempre, y ese aspecto no creo que cambie porque nunca ha cambiado. Lo que sí puede cambiar es el aprender a hacerlo de forma más efectiva, de tal forma que no exponga datos que no deba exponer, tanto los míos como ––especialmente–– los de terceros.

En definitiva: puedes contar con que me tomo el asunto de la privacidad familiar muy en serio, con que nunca me acostumbré al hecho de no tener privacidad familiar y con que no expondré a nuestros hijos ni a nuestra familia a una exposición mediática que no sea compatible con su sano desarrollo y convivencia personal, según el proyecto de evangelización familiar. No estoy diciendo que no se puedan compartir ciertos aspectos de la vida familiar. Estoy diciendo que hay aspectos que no deben compartirse, y que no esperes que quiera compartir los aspectos que deben ser privados porque “haya sido vista a todas horas” por tanto tiempo. Jamás expondría a mi familia ni a mis hijos a algo así. Sí que me acostumbré a ser vista por todos, supongo que eso me prepara a la misión que emprenderé como esposa de una figura pública, pero jamás me acostumbré a esa impresión de ser vista a todas horas. Lo de ser vista por otros, en determinados momentos, puede ser una gran herramienta de evangelización, si no se convierte en culto a la persona, sino que el enfoque siempre permanece en el servicio a Dios y al bien común. Lo de ser vista a todas horas ––o siquiera dar esa impresión–– convirtiendo la mismísima privacidad familiar en explotación, como han hecho mis progenitores, es algo que no debe suceder. La privacidad familiar ha de respetarse… y yo seré la primera en respetar la nuestra.

XII. Hay un tema que pude haber incluido al hablar del tema de cambio de apellido, pero es tan importante que elegí tratarlo aparte, aunque están muy relacionados.

Hay otro aspecto importante a la hora de cambio de apellido, que no solo tiene que ver contigo. Esto puedes dejárselo saber a tus hermanas y a tus padres, a tus tíos y primos: necesitaré que me adopten como nueva hija y como nueva hermana, y es una petición que hago con toda humildad. Literalmente tu familia se convertirá en mi familia. No sé qué es tener un hermano más allá de Jesús: no he hablado o tenido contacto alguno con mis hermanas o primos en más de un año, no exagero. No nos hablamos por teléfono. No compartimos aficiones ni gustos, ni siquiera personalidades. De lo poco que hablamos antes de romper completamente con todo contacto, todo era utilizado para explotación emocional y psicológica. Absolutamente todo. Nunca me incluyeron en sus vidas, haciendo parecer que era yo quien no las incluía en la mía. Por supuesto, tampoco sé qué es tener padres presentes. Mis tías y primos también han usado toda conexión familiar como forma de explotación.

El qué es tener hermanas presentes, el qué es tener padres presentes, el qué es tener tíos presentes, el qué es tener primos presentes, el qué es tener una familia presente… son cosas que solo pueden enseñarme tus hermanas y tus padres, tus primos y tíos. Literalmente tu familia se convertirá en la mía.

Esto también aplica a un aspecto muy particular: necesito una parroquia como cualquier católico ordinario, tampoco sé lo que es tener una familia eclesial, aunque pensaba que lo sabía. La forma ordinaria de hacer vida eclesial es la parroquia, y eso no debe cambiar, aunque yo no sepa exactamente qué se supone que sea una parroquia desde hace años. Hace años que no sé qué es escuchar una homilía y una misa ordenada a adorar a Dios como comunidad eclesial, salvo la excepción de una misa en Miami, a la que fui cuando me forzaron a viajar, en la que también hubo distorsión de la realidad en lo que sucedía en mi alrededor, pero no en la homilía, como ha pasado en Puerto Rico. Por supuesto, las homilías del Papa han sido vitales para mantener contacto con la “realidad eclesial” verdadera: humacéntrica, Cristocéntrica, Amorcéntrica. Sin embargo, las homilías del Papa, por muy buenas que sean, no sustituyen las de un párroco, aunque básicamente el Papa haya sido el único párroco que haya conocido en años.

Así pues, le cuentas eso a tu parroquia, por favor, especialmente al párroco, y les pides que me adopten. Tu “familia eclesial” también se convertirá en la mía. Tampoco sé que se supone que sea una “parroquia presente”, y eso es algo que solo una parroquia que sea familia e Iglesia que crece en unidad humana y eclesial, haciendo vida Su fraternidad sacramental de tal forma que todos se ayuden a ser signos vivos del Amor de Dios, puede enseñarme.

La verdad es que el momento en que pueda volver a confesarme como lo hace cualquier católico en su parroquia será absolutamente todo un regalo. ^_^ También siempre me ha encantado colaborar con la catequesis. Creo en la colaboración activa en la parroquia, aunque en las circunstancias que he vivido no pudiera hacerlo en largos años, y cuando de hecho lo hacía se usaba también como forma de explotación psicológica. Precisamente por eso dejé de hacerlo.

Si he perseverado en ir a misa a pesar de ser consciente de lo que sucedía ha sido por amor a Jesús Eucaristía ––aunque siempre he tenido mis dudas respecto a si la consagración en esas circunstancias sea válida…–– y porque he sido consciente de que Él me llamaba a irradiar el Amor de Dios en esas circunstancias… Ningún católico debe confrontar lo que yo he confrontado en mi parroquia. Todo está perdonado y me alegró profundamente de la nueva vida que están recibiendo. Dios ha dicho firme y claramente: no, Pueblo Mío, esto no es lo que Yo quiero para ti… y estoy humildemente agradecida de la novedad que se me ha concedido irradiarles, tanto a ellos como a toda la iglesia puertorriqueña y estadounidense, que comenzarán a caminar unidas con la misma consagración a la caridad. Les pido perdón por todos mis pecados y agradezco el tiempo que estuve entre ellos, tanto los años en los que eran una verdadera parroquia como en los años que se me explotó psicológicamente. Todo se ha convertido en irradiación del Amor de Dios.

XIII. Este punto va muy unido al anterior.

Emprender un proyecto de evangelización como el que esta servidora ha contemplado y plasmado no es cosa solo de tú y yo, supongo que lo habrás notado. Es algo que necesita la colaboración del arzobispo ordinario al que le corresponda la jurisdicción.

Ya habrás notado que esta servidora básicamente de facto no tiene arzobispo y ha tenido que hacer todo por cuenta propia, sin poder dialogar ni profundizar las cosas en comunión jerárquica. Esto no es elección propia, ni es una declaración de rebeldía jerárquica: creo en la Iglesia jerárquica porque Jesús mismo la quiso así…

Pero yo no tengo culpa de lo que ha sucedido en mi arquidiócesis, y que ha sucedido durante largo años. Yo no elegí esta “orfandad jerárquica”.

Si queremos seguir emprendiendo este proyecto de evangelización como nos corresponde… también necesitaré que tu arzobispo me adopte. Esto de hacer las cosas sin diálogo transparente y limpio con la jerarquía a la que compete hacer las consultas correspondientes no debe suceder en la Iglesia. He tenido la gracia para hacer lo que he hecho sin poder consultar a personas con más conocimiento que yo, por supuesto… pero no debe ser una situación ordinaria. Un laico debe tener toda la confianza de acercarse a su arzobispo y presentarle lo que le inspire el Espíritu Santo sin traba ideológica alguna, como las ha habido una y otra vez en mi caso.

La jerarquía católica no está llamada a ser una jerarquía “lejana” del pueblo, ni una jerarquía que sirva a ideologías. Ha de ser una jerarquía-familia y ha de servir a toda persona, como lo hizo Jesús.

Ojalá entiendas que jamás ha sido mi intención atentar contra autoridad eclesiástica alguna, sino que la autoridad eclesiástica ordinaria ha atentado contra la unidad eclesial y esta servidora ha tenido que irradiar luz en esa oscuridad. Créeme, he rezado por mi arzobispo muchas veces, como corresponde, pero no puedo seguirlo en el camino que indica porque ha contradicho la autoridad del Espíritu Santo y ha desafiado la voluntad de Dios.

Aunque parezca que la cosa es conmigo, realmente es un problema más profundo que algo personalista: se ha instrumentalizado a la iglesia arquidiocesana para promover ideologías, y eso es una quiebra de unidad eclesial. Quiero decir: la explotación psicológica que se ha acometido jerárquicamente no se trata de un dilema personalista, sino de un atentado contra la unidad de la Iglesia, que es de Jesús… y Jesús dijo “no” por medio de esta servidora. La Iglesia de Jesús es la Iglesia del Amor, no la Iglesia de las ideologías. Cada cual puede tener su propio pensamiento, pero el orden es el orden de la caridad, no el orden ideológico: todo ha de estar ordenado a vivir la caridad, a hacer vida Su mandato, a caminar juntos como Pueblo Suyo.

Con esto quiero decir que tampoco tengo la menor idea de qué es eso de tener un “arzobispo presente”, así que necesitaré que el tuyo me lo enseñe. Supongo que a eso se refería el tema de haber contemplado, hace muchísimo tiempo atrás, que el Opus Dei era el custodio intelectual de la teología de la luz…

XIV. Esto ya lo mencioné antes, pero lo comentaré un poco más…

Supongo que yo no soy la única que necesitará ayuda para confrontar las “consecuencias” de todo esto. Tú también la necesitarás, y puedes contar conmigo para ello, sean las que sean. Quiero decir… yo no seré la única que tendrá grandes cambios, ya lo sé… Las “consecuencias” no son solo mías, eso está claro. Sí, vivir abiertos a la gracia tiene consecuencias, muy felices, pero que no tienes porqué sobrellevar por tu propia cuenta, ni siquiera te corresponde hacerlo de ese modo.

Estas “consecuencias” sencillamente son cambios permitidos por Dios, nuevas formas de crecimiento en Su Amor. Sean las que sean, te ayudaré a verlas como don de Dios para ayudarte a crecer y convertirte en quien Él quiere que seas.

XV. Tienes razón al decir que es posible que haya hecho daño. Por supuesto, no ha sido adrede: la distorción social a mi alrededor ha sido atroz, y no tengo la más mínima idea desde hace cuanto tiempo exactamente… pero eso no me exime de la responsabilidad, y por supuesto, pediré perdón todas las veces que sea necesario, pues eso también es agradable a Dios…

Nunca he consentido un error que pueda hacer daño, pero, pero creo que esos errores son parte de Su plan, que los ha permitido para también manifestarse en ellos… He cometido tantos errores que de lo único que puedo gloriarme es del Amor de Dios, de cómo Él lo hace todo de tal forma que todo sale según Su plan a pesar de todo, y eso me parece muy bien. Creo que todos mis errores y pecados incluso hacen mas “Suya” esta obra creativa, todo lo que he compartido y hecho: Jesús Caridad y todo lo que he contemplado ha sido concebido creativamente y compartido… A PESAR de mí, no solo gracias a mí. Verlo de esa forma es una forma muy hermosa de verlo todo: todo es para Su gloria, para que se manifieste Su Amor…

En fin, comencemos con las disculpas.

Con la primera persona con la que me tengo que disculpar es contigo, por no haber creído en ti desde un principio, por no haberme dejado llevar por lo que estaba contemplando y dejarme llevar por lo que se hacía alrededor…

Perdón. Por eso y por todo el daño que no sepa que te hice, perdón.

XVI. El último punto es algo que no me tomará, de momento, muchas palabras para decir…

Gracias. Lo digo de todo corazón: gracias por hacer posible esta inmensa felicidad en mi vida. Gracias por haberle dicho sí a la voluntad de Dios y seguirle diciendo sí a la voluntad de Dios. Puedes contar conmigo para ayudarte a seguir diciéndole sí a Su voluntad, sea lo que sea que te pida.

Ya no hay más puntos por escribir.

Creo que ya tienes experiencias previas con cartas largas por parte de esta servidora… Espero no haberte abrumado demasiado.

Espero que acoger esta alianza de la caridad, esta consagración a vivir la caridad, esta nueva forma de adorar a Dios, adorándole con todo el crecimiento… te haga tan feliz como me hace a mí.

Concluyo esta carta con una bendición para ti:

El Señor te bendiga y te guarde;

El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;

El Señor alce sobre ti Su rostro, y te dé paz.

Te confieso que dudé si compartir esta carta o no… pero recé que has de ser consciente de todo esto que te he escrito.

Lo que queda por decir no debe decirse por carta, sino cuando te vea.

Hasta entonces, reza por ti:

Princesa del Cielo

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