Una Revolución de Luz: Propuesta de Declaración Universal de los Derechos de la Familia Humana

Todos somos llamados a iluminar, a amar, a servir, a hacer posible un mundo más unido, fraterno, humano, pacífico y solidario, un mundo donde resplandezca más y más la comunión, la paz y la luz, donde todos crezcan incondicional y gratuitamente amados, pues, en palabras de San Juan Pablo II: “El hombre no puede vivir sin amor. El permanece para sí mismo un ser incomprensible… si no se le revela el amor”. El camino para hacer esto posible —la misión que nos corresponde emprender— es haciendo posible que todos resplandezcan como la familia humana que todos somos llamados a ser, resplandeciendo juntos como hermanos. En palabras de Martin Luther King Jr: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos como hermanos”. Hemos de hacer vida este arte fraterno irradiando luz, haciendo posible un mundo libre de dehumanización, de desfamiliarización, de desocialización, de desfraternización, de todo tipo de odio: “La oscuridad no puede hacer desaparecer la oscuridad; solo la luz puede hacer eso. El odio no puede hacer desaparecer el odio; solo el amor puede hacer desaparecer el odio” (Martin Luther King, Jr). Hemos de hacer posible un mundo lleno de amor, creciendo juntos más y más como familia humana, creciendo juntos más y más en el amor fraterno, pues “Sin amor la humanidad no podría existir ni un día” (Erich Fromm). Hemos de procurar en todo momento, sea donde sea que estemos, resaltar la verdadera fraternidad entre todos los hombres, también con los que no piensan como nosotros, respetando las ideas contrarias, respetando a todas las personas incondicionalmente y conviviendo con plena fraternidad con todos, también con los que piensan distinto y los que tienen un estilo de vida y creencias diferentes a los nuestros, procurando construir juntos un mundo mejor, un país mejor, una familia mejor, una familia humana más y más resplandeciente en comunión… hasta hacer posible  la fraternidad de todas las razas, la paz de todas las razas. En palabras de Rigoberta Menchú, un poco parafraseadas: hemos de buscar desarrollar en todos los pueblos un consciente sentido de paz y el sentimiento de solidaridad humana, abriendo nuevas relaciones de respeto e igualdad para el próximo milenio, haciendo de este milenio el milenio de la fraternidad… haciendo vida juntos la libertad de elegir el mejor camino posible para el crecimiento y el progreso de la humanidad: el camino de la fraternidad, el camino del amor fraterno, el camino de la paz, el camino de la comunión, el camino del servicio a la vida, el camino del servicio al bien comunión, el camino de la familia humana, de crecer juntos más y  más como familia humana.

Todos somos llamados a servir al Creador, a la familia, a la nación, a la humanidad… haciendo posible un mundo más fraterno para todos, sirviendo juntos incondicionalmente a la vida al servir haciendo posible en todo momento que todos resplandezcamos como hermanos. Todos somos llamados a la belleza de vivir una vida de servicio a los demás, todos somos llamados a vivir la nobleza de una vida de servicio al bien común de la humanidad y de nuestra nación, todos somos llamados a vivir la plenitud de vivir una vida al servicio de la familia humana, haciendo posible que todos puedan crecer como la mejor persona que puedan ser, como los hermanos que somos llamados a ser conforme a la dignidad humana inalienable de toda persona. “Tras la conducta de cada uno depende el destino de todos,” dijo Alejandro Magno. Todos somos llamados a hacer el bien, todos somos llamados a hacer posible, al irradiar más y más luz, una humanidad más luminosa, fraterna y libre para todos, emprendiendo juntos la tarea de trabajar por la libertad de amor y por la libertad de hacer familia más y más humana, reconociendo que  el bienestar de cada cual solo es posible cuando reconocemos nuestra unidad y nuestra igualdad con todas las personas del mundo, sin excepción (León Tolstoi), haciendo vida la comunión fraterna. Parafraseando a Shakespeare: hemos venido a este mundo como hermanos: caminemos juntos, pues, como hermanos, dándonos la mano, en lugar de pretender caminar uno delante del otro, en lugar de pretender ser mejores o superiores que el otro… Caminemos juntos haciendo más y más vida el ideal común de la humanidad: la vida fraterna y libre, una sociedad todos resplandezcan incondicionalmente como hermanos, a los que aplica los mismos derechos humanos y civiles… una sociedad donde nadie sea esclavo ni ciudadano de segunda clase, donde nadie sea deshumanizado ni desfraternizado… una sociedad donde reconozcamos en todos a un hermano, a un prójimo, pues cuando reconocemos en el hermano a un prójimo, a un igual, entonces somos humanidad. Este es el camino de la plenitud de la humanidad: reconocernos incondicionalmente como hermanos, reconocernos incondicionalmente como familia humana, cumpliendo nuestros deberes con la humanidad y con la libertad de nuestra nación, haciendo posible que nuestro país resplandezca como tierra de la libertad al hacerla resplandecer como tierra de comunión, como tierra de fraternidad, sembrando semillas de nueva fraternidad sin cesar, convirtiendo todo odio, toda oscuridad, toda esclavitud… en resplandor de nueva vida para toda la humanidad y toda la Patria, nueva vida que resplandece en más y más comunión, declarando más y más nueva fraternidad…

Como dijo Roberto Clemente: “No existe nada malo en nuestros hogares y país que con un poco de más compasión, cuidado y amor no podamos curar. Somos todos hermanos y hermanas y debemos ayudarnos cuando es necesario”. Añade esta servidora: hemos de  ayudarnos más y más fraternalmente, creando más y más lazos, creando más y más vínculos de luz, abarcando a toda la persona y a toda persona, honrando la dignidad personal de todos incondicionalmente, ayudándonos a ser, ayudándonos a hacer, ayudándonos a crecer y ayudándonos a irradiar hasta que absolutamente todos en la humanidad resplandezcan en más y en más comunión, como la familia humana que somos llamados a ser, como humanidad viva enriquecida de más y más comunión. Ninguna otra riqueza hará que el mundo progrese más que la riqueza del amor, la riqueza de la fraternidad, la riqueza de la paz, la riqueza del crecimiento en comunión, la riqueza de lazos que nos unen como familia humana, contribuyendo juntos al progreso de la humanidad. Sí, al vivir juntos como hermanos contribuimos de la manera más valiosa y duradera posible al progreso de la humanidad. Al vivir juntos como la familia humana que somos llamados a ser hacemos posible la auténtica evolución de la humanidad. En palabras de Desmond Tutu: “Toda nuestra humanidad depende de reconocer nuestra humanidad en los demás”. Toda nuestra humanidad depende de emprender juntos la misión fraterna —la misión “irradiativa”— de ayudar a todos a crecer como la familia humana que somos llamados a ser, reconociendo juntos e incondicionalmente la dignidad humana de todos, desde la concepción hasta la muerte natural: todos somos hermanos, todos somos seres humanos, todos somos persona, todos somos familia humana. Todos somos llamados incondicional y gratuitamente a crecer en más y más comunión, a crecer más y más en el amor…

Todos somos llamados a hacer posible que todos puedan crecer como la familia humana que somos llamados a ser juntos, proponiendo y haciendo vida una Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana, a la usanza de la Declaración Universal de Derechos Humanos, proponiendo un camino universal que haga posible que en todos los pueblos y en todas las naciones todos pueda resplandecer como la familia humana que somos llamados a ser, dando juntos “un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad” (Neil Armstrong) al hacer vida unidos el sueño de crecer juntos conforme a la dignidad humana que poseen todos, haciendo vida juntos la llamada a hacer posible que todos crezcan amados incondicionalmente, creciendo juntos incondicionalmente como hermanos, creciendo juntos en familia humana, comunidad doméstica ordenada gratuita e incondicionalmente al crecimiento más pleno posible de todos sus miembros y al desarrollo más pleno posible de toda la sociedad, reconociendo juntos la dignidad y los derechos humanos de todos, haciendo vida juntos la llamada al amor —la vocación fundamental e innata de todo ser humano— como comunión de vida, como comunión que sirve gratuita e incondicionalmente a la vida y al bien común…

Es así, resplandeciendo juntos como la familia humana que somos llamados a ser como humanidad luz, haciendo posible que todos resplandezcan como hermanos, que lograremos cambiar al mundo como somos llamados a cambiarlo, haciendo posible un mundo mejor para todos, sin resignarnos jamás ante ningún tipo de oscuridad, de odio, de discriminación, de inequidad, ante ningún tipo de desocialización, de desfraternización, de deshumanización, de desfamiliarización… pues solamente hay una forma de proteger a la humanidad de la destrucción deshumanizante que ya hemos conocido en ciertos momentos de la historia, como en el Holocausto: no resignándonos ante ningún tipo de oscuridad, no resignándonos ante nada que nos impida resplandecer juntos como hermanos, irradiando más y más luz ante toda violencia, ante todo odio, ante toda descomunión… hasta que toda la humanidad resplandezca como la familia humana que es llamada a ser, creyendo juntos, como lo hizo Anna Frank, que la humanidad es buena, creyendo que somos capaces de progresar juntos como hermanos. En palabras de Edwin Markham: “Existe un destino que nos hace hermanos: nadie camina solo. Todo lo que enviamos a la vida de otros regresará a nosotros”. Todos somos llamados a abrazar un destino común aceptando nuestra responsabilidad de preservar juntos la libertad y la dignidad de todos para crecer juntos en paz y en unidad, haciendo resplandecer la luz del amor fraterno y de la comunión en absolutamente todo tipo de oscuridad, a lo largo y ancho del mundo.

No hay otra forma posible de iluminar al mundo que no incluya el vivir juntos la fraternidad, haciendo posible que todos crezcan como hermanos luz, como la familia luz que somos llamaos a ser, sin asustarnos de los cambios que sea necesario emprender para hacer posible una nación luz y una humanidad luz donde se honre la dignidad humana de todos, donde todos puedan crecer en familia, conforme a la dignidad que resplandece en todos. “Podemos perdonar fácilmente a un niño que se asusta ante la oscuridad: la verdadera tragedia es cuando los hombres se asustan ante la luz” (Platón). Todos somos llamados a irradiar juntos la luz de la fraternidad, de la comunión, de la solidaridad, de la paz, del amor, de la justicia, del servicio a la vida y al bien común… de tal forma que todos podamos resplandecer como la familia humana que somos llamados a ser, caminando juntos con alegría: la alegría de crecer juntos en más y más comunión, la alegría de convertirnos juntos en la luz radiantísima que somos llamados a ser, en los faros vivos de fraternidad que somos llamados a ser, en las estrellas de nueva fraternidad que somos llamados a ser, plasmando juntos una familia humana más y más fraterna, plasmando juntos un mundo más y más fraterno, unido, luminoso, pacífico, solidario, pleno, feliz… trabajando juntos más y más por la paz y la fraternidad, pues no basta con hablar de paz ni basta con hablar de fraternidad: “uno debe de creer en ella para conseguirla” (Roosevelt). En palabras  de Franklin: “O caminamos juntos por la paz o nunca la encontraremos”. O caminamos juntos por la comunión o nunca la encontraremos. O caminamos juntos por la unidad en la diversidad o nunca la encontraremos. O caminamos juntos haciendo fermentar la paz, la comunión y la fraternidad como levadura de la humanidad o nunca creceremos juntos como la familia humana que somos llamados a ser. Somos llamados a cumplir juntos la misión de iluminar al mundo con más y más unidad familiar, con más y más comunión, paz y fraternidad, haciendo posible que todos crezcan en más y más plenitud, hasta convertirnos juntos en quienes somos llamados a ser como seres humanos, haciendo posible que todos formemos la familia luz que somos llamados a ser para el bien de la humanidad y de nuestra nación. Cuando irradiar nuestra luz más brillante es ser realmente quienes somos, irradiar juntos nuestra luz más brillante es ser la humanidad familia que somos llamados a ser como humanidad luz, como Patria luz. Esa es la misión que todo ser humano está llamado a emprender: irradiar cada cual la luz única que es llamado a irradiar para plasmar familia luz, plasmando así juntos la humanidad luz que somos llamados a ser, plasmando as juntos la humanidad luz que somos llamados a ser, la nación luz que somos llamados a ser, el mundo más fraterno y humano que somos llamados a ser resplandeciendo juntos como hermanos amados, felices, plenos, iguales, dignos, consagrados, libres, llamados a una misión única… y en el caso de los cristianos, como esta servidora, también resplandeciendo como santos, reconociendo —tal cual lo dice la Evangelii Gaudium 9— que para quien quiera vivir con dignidad, la plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro como hermano y buscar su bien.

Acabo de hablar acerca de todo como ser humano es llamado a iluminar, a amar, a servir, a hacer posible un mundo más unido, fraterno, humano, pacífico, feliz, libre y solidario, un mundo donde todos puedan resplandecer como la familia humana que todos somos llamados a formar, resplandeciendo juntos en más y más comunión como los hermanos que somos llamados a ser. Ahora bien, ¿cómo está llamado un cristiano a vivir esta “misión irradiativa”? ¿Cómo está llamada una persona católica, como esta servidora, a hacer posible que todos resplandezcan como la familia humana que somos incondicional  y gratuitamente llamados a formar? Primero hablemos de misión eclesial como opción misionera irradiativa, aplicada en particular a los laicos.

El You Cat define misión como “la esencia de la Iglesia y el encargo de  Jesús a todos los cristianos de anunciar el Evangelio con palabras y con obras, de modo que todos los hombres puedan optar libremente por Cristo” (You Cat, pág. 18). La misión es avanzar por el camino de la conversión y la renovación, extendiendo el Reino de Dios avanzando por Su sendero de Amor, por Su sendero de comunión (Catecismo 843). Jesús mismo nos manda a ser sacramento de salvación, sacramento vivo del Amor de Dios, anunciando el Evangelio a todos: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que Yo os he mandado. Y estad seguros de que Yo estaré con vosotros día tras día, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19-20). La fuerza de esta misión eclesial es el Amor que somos incapaces de contener, Amor que necesariamente se irradia, Amor eterno de la Trinidad que desea que  todos participen de Su comunión: “El fin último de la misión no es otro que hacer participar a los hombres en la comunión que existe entre el Padre y el Hijo y Su Espíritu de Amor” (Redemptoris Missio 323). El protagonista de esta misión eclesial que todo católico es llamado a emprender, haciendo posible que todos participen de la comunión de la Trinidad, familia de Dios… es el Espíritu Santo (Redemptoris Missio 21). Todo católico, absolutamente toda la Iglesia Católica, es llamada a hacer más y más visible la comunión trinitaria de Dios Amor-con-nosotros. Absolutamente todo católico es llamado a la misión de iluminar, de amar, de servir, de hacer posible un mundo más feliz, luminoso, libre, fraterno, unido, pacífico y solidario… haciendo posible que todos  resplandezcan como la familia del Amor de Dios que somos llamados a ser, hasta que todos resplandezcamos como los hermanos que somos llamados a ser. Esto lo hacemos con inmensa alegría, compartiendo la alegría de crecer juntos en comunión abierta a la vida, a la fraternidad, a la gracia, humildemente conscientes de que la vida cristiana “se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a otros. Esto es en definitiva la misión” (Documento de Aparecida  368). Parte esencial de la misión eclesial es ayudar a levantar y resplandecer, irradiando más y más nueva vida al irradiar la comunión sacramental que recibimos al recibir la Eucaristía, de tal forma que hacemos posible una sociedad nueva donde todos resplandezcan como hermanos, como familia humana donde se honra incondicionalmente la dignidad y los derechos humanos de todos, como familia humana donde se aplica el mandatum novum a todos, como familia luz donde se ayuda a resplandecer a todos en más y en más comunión: “La Iglesia es fermento y alma de la sociedad humana, que debe ser renovada en Cristo y transformada en familia de Dios” (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 40,2).

¿Cómo un católico está llamado a llevar adelante esta misión? Haciendo más y más visible la revelación fundamental cristiana: Dios es Amor (I Jn 4,8). Somos llamados a revelar ese Amor tal cual se nos es revelado a nosotros, encarnado, dejándonos convertir más y más en el ícono vivo del Amor de Dios vivo y encarnado que somos llamados a ser, de tal forma que la sociedad quede irradiada por la luz del Amor de Dios que se encarna en toda la formación personal del creyente que se deja plasmar por la comunión de la Trinidad, del creyente que se deja plenificar por la unidad de corazón a Corazón con Jesús Caridad, con la  Caridad de Dios Amor: “Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios Amor que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero” (Evangelii Gaudium 8). Emprender la misión eclesial es irradiar el Amor de Dios encarnado en la plenitud de la formación personal plasmada a imagen y semejanza de la Trinidad, emprendiendo juntos Su proyecto de Amor: que todos se conozcan personal e incondicionalmente amados por Dios Amor, que todos resplandezcan en comunión, que todos resplandezcan como hermanos, que todos resplandezcan como la familia del Amor-con-nosotros que somos llamados a ser, reconociendo en el prójimo el rostro de Jesús, resplandeciendo juntos con actitud de crecimiento en comunión: “Hace falta ayudar a reconocer que el único camino consiste en aprender a encontrarnos con los demás con la actitud adecuada, que es valorarlos y aceptarlos como compañeros de camino, sin resistencias interna. Mejor todavía, se trata de aprender a descubrir a Jesús en el rostro de los demás, en su voz, en sus reclamos…” (Papa Francisco). Emprender esta misión es contemplar en todo hermano el rostro de Jesús, que nos sigue diciendo hoy, como a Sus discípulos amados: “Dadles de comer” (Mt 14,16). Somos llamados a no solo saciar el hambre de pan sino también a saciar el hambre de comunión, el hambre de luz, el hambre de fraternidad, el hambre de plenitud, el hambre de dignidad… haciendo posible una sociedad donde se reconozca incondicionalmente la dignidad de todo  ser humano, construyendo juntos más y más reino de Dios al hacer resplandecer a toda la humanidad con más y más vínculos de comunión, con más y más lazos de  luz, con más y más vínculos de fraternidad, con más y más vínculo sacramental: todos somos llamados a convertirnos en sacramento vivo del Amor de Dios vivo y encarnado.

El Papa Francisco nos habla en la Evangelii Gaudium de una opción misionera: “Sueño una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda la estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación” (Evangelii Gaudium 27). Para Jesús Caridad, esa llamada a emprender una opción misionera que evangeliza el mundo actual es una opción misionera familiar que también es opción misionera sacramental: resplandeciendo juntos, evangelizando juntos resplandeciendo como la Iglesia familia que somos llamados a ser, resplandeciendo como el sacramento del Amor de Dios que somos llamados a ser, resplandeciendo como los profetas domésticos del Amor de Dos que somos llamados a ser, resplandeciendo como el ícono vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser. Esto es una renovación misionera irradiativa: proponernos irradiar más y más luz al mundo siendo Iglesia más y más familia que hace visible el Amor de Dios vivo y encarnado de tal forma que todos resplandecemos en más y más comunión, como la familia luz que somos llamados a ser, como los hermanos luz que somos llamados a ser… siendo Iglesia hogar que ayuda a crecer incondicionalmente en comunión, creando hogar, Iglesia y humanidad que resplandecen en más y en más comunión, evangelizando siendo Iglesia hogar que acompaña el crecimiento en comunión ayudando a ser, ayudando a hacer, ayudando a crecer y ayudando a irradiar en más y más correspondencia a la Eucaristía. Esta opción misionera irradiativa no solo es una opción misionera sacramental y familiar: también es una opción misionera fraterna, pues lo propio de hacer visible el Amor de Dios vivo y encarnado es hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan, familia donde todos resplandecemos como hermanos, familia donde todos resplandecemos como hijos de Dios, encarnando así la comunión sacramental, la Eucaristía que recibimos en misa y en la que centramos todo, encarnándola como eucaristía doméstica: haciendo familia humana, eclesial y civil que vive la comunión, que ayuda a resplandecer en comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad, viviendo la fraternidad, viviendo la caridad, viviendo el mandatum novum, viviendo las obras de misericordia corporales, espirituales y sociales, viviendo la fraternidad sacramental doméstica al dejarnos convertir en los pastores domésticos que somos llamados a ser, haciendo vida Su sacerdocio doméstico y Su sacerdocio de corazón ofrendándonos con ofrenda que es culto vivo y nuevo de comunión, culto sacramental que le adora con todo el crecimiento, no solo plasmando todo el crecimiento de la formación personal a imagen y semejanza de Su comunión trinitaria, sino también haciendo posible —con nuestro testimonio vivo de Su Amor, de Su caridad—que todos puedan resplandecer en más y en más comunión, como los hermanos que somos llamados a ser, como la familia de Dios que somos llamados a ser, haciendo juntos familia humana, eclesial y civil más y más sacramentalmente, irradiando más y más luz con más y más avivamiento sacramental familiar, evangelizando en la medida en que nos dejamos convertir en el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser para encender al mundo entero en el fuego de Su comunión viva y fraterna, participando juntos de la comunión de la Trinidad.

Ahora bien, ¿cómo se concreta esta misión eclesial que acabo de describir, esta opción misionera irradiativa que enciende al mundo entero en más y más comunión en la medida en que hacemos más y más visible el Amor de Dios vivo y encarnado… concretándola como fieles católicos laicos, como lo es esta servidora? ¿Cómo se hace vida esta misión a hacer visible el Amor de Dios encarnado ordenándonos más y más a vivir la caridad, a hacer más y más vida el orden de la caridad como orden sacramental, como orden social, como orden doméstico y sobre todo como orden del corazón, como orden que consagre el corazón a vivir más y más la caridad según la vocación recibida, haciendo vida así desde el corazón la revolución del Amor, la revolución de luz, que somos llamados a ser para hacer posible que todos resplandezcamos como hermanos, que todos resplandezcamos en comunión, que todos resplandezcamos como familia del Amor? Así son las revoluciones que emprende Jesús Caridad, se emprenden desde el corazón en primer lugar, consagrando el corazón a vivir la caridad, a ser la luz que es llamado a ser: “Las revoluciones de la historia han cambiado los sistemas políticos, económicos, pero ninguna de ellas ha modificado verdaderamente el corazón del hombre. La verdadera revolución, la que transforma radicalmente la vida, la realizó Jesucristo a través de la Resurrección. Y Benedicto XVI decía, de esta revolución, que ‘es la mutación más grande en la historia de la humanidad’. Pensemos en esto: la mayor mutación de la historia de la humanidad, es una verdadera revolución y nosotros somos revolucionarios y revolucionarias de esa revolución, porque nosotros vamos por este camino de la mayor mutación de la historia de la humanidad. Un cristiano, si no es revolucionario en este tiempo, ¡no es cristiano!” (Papa Francisco, 17 de junio de 2013).

¿Cómo es la llamada del laico a ser “revolucionario de la luz”, encendiendo más y más al mundo entero en la luz de Su comunión? ¿Cómo es la vocación del laico que concreta una y otra vez en la vida ordinaria el cómo hacer más y más visible el Amor de Dios vivo y encarnado irradiando más y más luz en más y más unidad humana, eclesial y civil? Sí, hermanos, un laico también está llamado a emprender esta misión de luz, esta revolución de luz, esta misión eclesial y también humana y  civil, esta misión que es testimonio sacramental y fraterno del Amor de Dios que comienza en el corazón de la familia humana: “La misión de la Iglesia no puede prescindir de laicos que, sacando fuerzas de la Palabra de Dios, de los sacramentos y de la oración, vivan la fe en el corazón de la familia, de la escuela, de la empresa, del movimiento popular, del sindicato, del partido y aún del gobierno, dando testimonio de la alegría del Evangelio” (Papa Francisco, 19 de mayo de 2014).

¿Cómo le corresponde al fiel laico emprender la misión de iluminar, de amar, de servir, de hacer posible un mundo más unido, libre, feliz, solidario, fraterno, humano y pacífico, un mundo donde todos crezcan como hermanos? Según la Lumen Gentium 3: “Los laicos tienen como vocación propia el buscar el Reino de Dios ocupándose de las cosas terrenas, de las realidades temporales, ordenándolas según Dios… A ellos de manera especial les corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales, a las que están estrechamente unidos, de tal manera que lleguen a ser según Cristo, se desarrollen y sean para alabanza del Creador y Redentor”. Los laicos son especialmente enviados para iluminar haciendo visible el Amor de Dios como sal y luz en medio de la sociedad: “Los laicos son enviados para comprometerse en medio de la sociedad, para que el reino de Dios pueda crecer entre los hombres” (You Cat 139). Los laicos, al testimoniar el Amor de Dios vivo y encarnado en medio de la sociedad, participan plenamente de la misión eclesial irradiando más y más en medio del mundo el don de la comunión viva, sacramental y fraterna de Jesús Caridad: “Todo laico, por los mismos dones que ha recibido, es a la vez testigo e instrumento vivo de la misión de la Iglesia misma, ‘según la medida del don de Cristo’ (Ef 4,7)” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 33). Un laico concreta con todos sus talentos y dones la misión eclesial irradiando más y más luz a la sociedad al encarnar la comunión trinitaria de Dios Amor con todo lo que es, hace, crece e irradia, iluminando al mundo al hacer más y más vida la misión profética, la misión sacerdotal y la misión real que todo cristiano es llamado a emprender al dejarse plasmar por el Espíritu como el ícono vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser, transformándonos en testimonio de fe viva y encarnada en medio del mundo, en testimonio vivo y encarnado de Su luz, de Su esperanza, de Su comunión y de Su Amor para  el mundo, en testimonio de gracia encarnada en medio de la vida ordinaria, en medio del mundo, que es lo propio de un laico: en la escuela, en la universidad, en la vida profesional, en la vida social, en la vida científica, en la vida  cultural, en la vida  política, en la vida artística, en la vida económica, en la vida pública, en la vida familiar y comunitaria… Por medio de esta vocación profética, sacerdotal y real a irradiar luz laicalmente cumplimos la misión de iluminarlo todo ayudando a ser como personas de bien, ayudando a ser como ciudadanos de bien, haciendo posible una sociedad donde todos se puedan concebir como la mejor persona que puedan ser, conforme a su dignidad humana.

La misión profética del laico consiste en ser profetas  del Amor de Dios en medio del mundo, testimoniando con humildad y sencillez de corazón la verdad —Dios es Amor que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia—, testimoniando más y más la comunión y la gracia en medio del mundo: “Cristo… realiza su función profética… no solo a través de la jerarquía… sino también por medio de los laicos. El los hace Sus testigos y les da el sentido de la fe y la gracia de la Palabra” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 35). Los laicos profetizan evangelizando con testimonio vivo de la fe en medio del mundo, haciendo más y más visible la Caridad de Dios en medio del mundo: “Los laicos cumplen también su misión profética evangelizando, con el anuncio de Cristo comunicado con el testimonio de la vida y de la Palabra. En los laicos, esta evangelización adquiere una nota específica y una eficacia particular por el hecho de que se realiza en las condiciones generales de nuestro mundo” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 35). Al vivir esta misión eclesial laical de profetizar el Amor de Dios lo anunciamos absolutamente a toda la sociedad, transformando toda ocasión de vida social y doméstica en ocasión de enseñar con lecciones vivas la Buena Nueva y el Evangelio, en ocasión de irradiar con la vida la luz del Amor de Dios, con apostolado de la luz: “Este apostolado no consiste solo en el testimonio de vida; el verdadero apostolado busca ocasiones para anunciar a Cristo con Su Palabra, tanto a los no creyentes como a los fieles” (Concilio Vaticano II, Apostolicam Actuositatem 6). Los laicos somos llamados a profetizar el Amor de Dios con toda nuestra formación personal encarnada a la luz de la Palabra, profetizando con lecciones vivas, a la usanza del Maestro, viviendo más y más la caridad, viviéndola en más y más correspondencia al Cielo, viviendo más y más la comunión, viviendo más y más la Buena Nueva que somos llamados a profetizar absolutamente a todos… profetizando con profecía viva y sacramental el cómo Dios Amor ama absolutamente a toda la humanidad  al hacer posible una sociedad donde se aprendan valores, donde se aprenda a hacer honradamente, sirviendo juntos al bien común de todos, de toda la Iglesia, de toda la Patria, de toda la humanidad.

La misión sacerdotal del laico consiste en consagrar absolutamente toda la sociedad en la que vivimos y el mundo entero al Amor de Dios vivo y encarnado, haciendo resplandecer ala humanidad entera en comunión al vivir más y más unido a la ofrenda Eucarística que hace posible que la sociedad entera resplandezca en más y más comunión, realizando todo en más y más unidad de corazón a Corazón, en más y más unidad al Espíritu, adorando más y más a Dios Amor con todo el crecimiento al realizar todo lo que se realiza en medio del mundo: “Los laicos, consagrados a Cristo y ungidos por el Espíritu Santo, están maravillosamente llamados y preparados para producir siempre los frutos más abundantes del Espíritu. En efecto, todas sus obras, oraciones, tareas apostólicas, la vida conyugal y familiar, el trabajo diario, el descanso espiritual y corporal, si se realizan en el Espíritu, incluso las molestias de la vida, si se llevan con paciencia, todo ello se convierte en sacrificios espirituales agradables a Dios por Jesucristo, que ellos ofrecen con toda piedad a Dios Padre en la celebración de la Eucaristía uniéndolos a la ofrenda del cuerpo del Señor. De esta manera, también los laicos, como adoradores que en todas partes llevan una conducta santa, consagran al mundo mismo a Dios” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 34). Al hacer vida la misión sacerdotal laical transformamos al mundo adorando más y más a Jesús Caridad con todo el crecimiento humano, sacramental y social, hasta consumar Su alianza, Su consagración, Su obra viva de Amor, Su plan, Su proyecto, Su revolución… participando más y más del sacerdocio de Cristo al ofrendar todo cuanto realizamos, ofrendándolo todo como ofrenda sacramental, familiar, viva y agradable a Sus ojos, consagrados más y más a vivir la caridad en toda circunstancia, consagrados a formar una sociedad luz y una cultura luz donde todos puedan crecer como hermanos amados, plenos, felices, santos, iguales, dignos, libres, llamados a una misión única, elegidos para hacer visible el Amor de Dios de una forma en que nadie más lo hará, consagrados a vivir más y más la caridad… consagrados a plasmar una sociedad luz y una cultura luz donde todos crezcan conforme a la dignidad de hijos del Creador, conforme a la dignidad de toda persona.. Así, los laicos consagramos el mundo al Amor de Dios vivo y encarnado al plasmar sociedad luz y cultura luz amándonos haciendo más y más vida Su ofrenda sacramental, viviendo más y más Su mandato: “Mandatum novum do vobis: ut diligatis invicem sicut dilexi vos” (Jn 13,34).

La misión real del laico consiste en hacer vida la libertad real (la libertad regia) de los hijos de Dios, dominándonos a nosotros mismos hasta que sea Cristo Quien reine en nosotros: “Por Su obediencia hasta la muerte, Cristo ha comunicado a sus discípulos el don de la libertad real (la libertad regia) para que vencieran en sí mismos, con la propia renuncia y con una vida santa, al reino del pecado” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 36). Al Cristo reinar en nosotros hacemos vida Su reino de luz al hacer visible Su Amor vivo y encarnado, de tal forma que El también pueda reinar en la sociedad al irradiar Su luz, al construir juntos una civilización del Amor, promoviendo la realización humana, eclesial y civil más plena posible al irradiar todas las estructuras sociales con la luz de Su comunión: “Los laicos, además, juntando también sus fuerzas, han de sanear las estructuras y condiciones del mundo, de tal forma que, si algunas de sus costumbres incitan al pecado, todas ellas se conviertan a las normas de la justicia y favorezcan, en vez de impedir, la práctica de las virtudes. Obrando así, impregnarán de valores morales toda la cultura y las realizaciones humanas” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 36). Al renunciar al reino del pecado y dejar que Jesús Caridad reine en nosotros hacemos posible que al irradiar Su luz, al hacer visible a la sociedad Su Amor vivo y encarnado, El también pueda reinar en el mundo al dejarnos guiar en todo momento —también en la vida doméstica y social— por la conciencia cristiana, haciendo visible así la luz de Su Reino de Amor en todos los aspectos y ambientes de la sociedad, promoviendo el desarrollo más luminoso y plenificante posible de toda la sociedad —resplandecer juntos en más y más comunión, como familia de hermanos—, promoviendo la comunión social, promoviendo la justicia social, promoviendo una democracia plena —que afirme tanto el estado de justicia y de derecho, incluyendo el aplicar los derechos humanos a absolutamente toda persona, y que afirme también a la persona rectamente comprendida, abarcando toda su formación personal en unidad— al ayudar a irradiar a todos como la comunidad luz que somos llamados a ser, como la Patria Luz y la Iglesia luz que somos llamados a ser, como familia humana y como familia de Dios, resplandeciendo juntos como hermanos.

El You Cat 440 afirma que “Es una misión especial de los fieles laicos comprometerse en la política, en la sociedad, en la economía, según el Espíritu del Evangelio, la caridad, la verdad y la justicia…” Eso es cierto. Sin embargo, al proponer esta revolución de luz, esta opción misionera irradiativa, esta servidora propone otra misión especialísima de los laicos: hacer familia humana fraterna, hacer familia humana, eclesial y civil según el plan de Dios. El hacer familia de tal forma que todos resplandezcan como los hermanos que somos llamados a ser, haciendo posible que se honre incondicionalmente la dignidad de todos y que todos crezcan incondicionalmente amados, es también misión especialísima de los laicos, llamados a hacer posible que toda la sociedad resplandezca como la familia humana que todos somos llamados a ser, como la familia del Amor-con-nosotros que somos llamados a ser. La dignidad humana comienza a reconocerse creciendo en familia: para que todo ser humano crezca dignamente, desde la concepción hasta la muerte natural —se sigue creciendo toda la vida, no solo somos meramente llamados a sobrevivir a lo largo de la vida, somos llamados a seguir creciendo más y más a lo largo de toda la vida, hasta el último instante, siempre creciendo y siendo fecundos—, ha de crecer en familia. Esta misión laical es misión familiar, misión sacramental y misión fraterna que se hace misión doméstica. Esto puede denominarse, usando palabras de la Evangelii Gaudium, fraternidad mística, o mística familiar: los laicos son los que hacen posible, con su espiritualidad propia, con su espiritualidad doméstica y fraterna propia, la mística de contemplar en todo prójimo un hermano cuya dignidad ha de ser honrada incondicionalmente en todo momento, desde la concepción hasta la muerte natural, haciendo posible que todos crezcan en familia, según su dignidad dada por Dios Amor. Sí, la fraternidad sacramental doméstica propia de los laicos, la fraternidad que hace vida esta fraternidad mística al dejarnos convertir en los pastores domésticos que somos llamados a ser, haciendo más y más vida Su orden de la caridad, es camino de mística familiar. Los laicos son especialmente llamados a afirmar con profecía viva a la familia según el plan de Dios, no solo como camino de plenitud social, sino también como camino sacramental de santidad, afirmando de esta manera incondicionalmente, al vivir la fraternidad mística que es también mística familiar, la dignidad de la persona, hasta hacer posible que todos resplandezcan en más y más comunión, en más y más fraternidad, siendo auténticamente libres, olvidándonos de nosotros mismos, tomando la cruz y siguiendo al Maestro que nos envía a irradiar Su comunión, entregándonos más y más como Jesús Caridad se entrega a la Iglesia, entregándonos más y más al hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan, al encontrar la propia felicidad en el bien de los demás, en el crecimiento compartido en comunión —de la misma forma que Jesús Caridad se comparte al compartir la fracción del pan, nosotros hemos de compartir también el crecimiento en comunión con toda la sociedad—, en respeto y en obediencia a lo que la fe y la dignidad humana exigen, promoviendo juntos más y más el Amor, la fraternidad y la entrega fecunda. Sí, la familia es la vía de la Iglesia (Amoris Laetitia 69), y crear hogar, Iglesia y humanidad que resplandecen en más y más comunión es la vía de los laicos, la misión especialísima de los laicos.

Sí, estimado hermano lector, ha leído bien: la misión laical por excelencia es consagrarse a vivir la caridad haciendo familia humana, eclesial y civil según Su plan, haciendo posible que todos resplandezcamos juntos en más y en más comunión, comenzando por la familia doméstica, hasta hacer posible que toda la humanidad resplandezca como la familia humana y como la familia de Dios Amor que somos llamados a ser. ¿Cómo concretamos esta misión laical profética, sacerdotal y real a iluminar, a amar, a servir, a hacer posible un mundo más unido, fraterno, libre, feliz, luminoso, humano, pacífico y solidario, donde todos resplandezcamos como los hermanos que somos llamados a ser, como la familia del Amor que somos llamados a ser, como la familia luz que somos llamados a ser haciendo familia humana, eclesial y civil según Su plan, creando hogar, Iglesia y humanidad que resplandecen en más y más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad? Ha llegado el momento de hablar de iglesia doméstica y de la misión propia de la iglesia doméstica: el proyecto de evangelización familiar, el ayudar a ser, el ayudar a hacer, el ayudar a crecer y el ayudar a irradiar resplandeciendo juntos en más y en más comunión, resplandeciendo juntos más y más sacramentalmente, a imagen y semejanza de la Trinidad. Comencemos hablando de qué es eso de ser iglesia doméstica.

¿Qué es ser iglesia doméstica, qué es ser familia cristiana, familia formada a la luz de la Palabra y del Magisterio? La familia cristiana, la iglesia doméstica, es el proyecto de Amor más hermoso del corazón de Dios, que quiso hacer posible que el hombre pudiera crecer y ser formado a imagen y semejanza de la Trinidad, haciendo vida Su proyecto de comunión trinitaria como proyecto de comunión personal, como proyecto de comunión doméstica que irradia Su comunión trinitaria encarnada, haciéndonos así familia que es sal y luz del mundo. La familia cristiana ha sido querida por Dios Amor desde principios del mundo, cuando no quiso que el hombre estuviera solo y con el “creced y sed fecundos” del Génesis fundó a la primera familia humana, capacitando a ambos para ser signos vivos del Amor de Dios uno para el otro. La Familiaris Consortio 14 nos habla de la familia cristiana y de la iglesia doméstica como “ser para los miembros de la familia signo vivible del mismo Amor de Dios, ser sacramento vivo de la Eucaristía, signo del Amor de Jesús por la Iglesia, ser sacramento vivo de la comunión de la Trinidad, a cuya imagen y semejanza somos llamados a crecer conforme a la dignidad humana dada incondicionalmente a toda persona”. La iglesia doméstica es el reflejo vivo del Amor de Dios vivo y encarnado como comunidad doméstica que también es comunidad civil y comunidad sacramental que promueve el vivir la comunión, el vivir la caridad, el vivir la fraternidad sacramental doméstica, y el crecer juntos resplandeciendo en comunión, llenos de gracia, aprendiendo a crecer juntos en más y más libertad en la medida en que nos entregamos juntos como Jesús Caridad se entrega a la Iglesia: “La familia es la primera escuela de valores humanos, en la que se aprende el buen uso de la libertad” (Amoris Laetitia 274). En la familia aprendemos a vivir los valores humanos, cristianos y civiles de tal forma que aprendemos a socializar y a crecer juntos contemplándonos como hermanos: “La familia es el ámbito de la sociabilización primaria, porque es el primer lugar donde se aprende a colocarse frente al otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a ayudar, a convivir (Amoris Laetitia 276). La iglesia doméstica no es solo comunidad doméstica, comunidad sacramental y comunidad  civil: es comunidad fraterna que hace posible que toda la humanidad resplandezca como la familia humana que es llamada a ser. La iglesia doméstica también es patria doméstica y humanidad doméstica que hace posible que toda la nación y toda la humanidad resplandezca en más y más comunión, resplandeciendo como la nación de Amor que resplandece en comunión que somos llamados a ser, resplandeciendo como la tierra de comunión que somos llamados a ser, tierra de libertad y land of the brave que hacen posible que toda la humanidad resplandezca en más y en más comunión.

Además de ser comunidad doméstica y comunidad fraterna, la iglesia doméstica es comunidad sacramental, comunidad conyugal, comunidad matrimonial que se hace familia: comunidad conyugal entablada  sobre el consentimiento de los esposos y sobre la vida sacramental de los esposos. Sí, en la iglesia doméstica familia y sacramento van unidos, matrimonio y familia van unidos. Según el proyecto de Dios Amor, matrimonio y familia van de la mano a la luz de la Palabra —lo que Dios ha unido,que no lo separe el hombre (Mt 19,6)— como un hermoso proyecto sacramental de la Trinidad —sin la gracia no podemos emprender este proyecto, de ahí que sea “proyecto sacramental”: para realizar este proyecto necesitamos hacer vida el sacramento— que quiere hacer partícipes a los esposos no solo del don de crecer juntos en comunión, sino que también quiere hacerles partícipes del don de la fecundidad Trinitaria: dar vida a la usanza de la Trinidad, dar vida como desbordamiento de Amor que refleja la entrega de Cristo a Su Iglesia. En palabras de la Amoris Laetitia 292: “El matrimonio cristiano, reflejo de la unión entre Cristo y Su Iglesia, se realiza plenamente en la unión entre un varón y una mujer, que se donan recíprocamente en un amor exclusivo y en libre fidelidad, se pertenecen hasta la muerte y se abren a la comunicación de la vida, consagrados por el sacramento que les confiere la gracia para constituirse iglesia doméstica y en fermento de vida nueva para la sociedad”. El matrimonio y la familia están ordenados al bien de los esposos, a la procreación y educación de los hijos y a la evangelización que se emprende domésticamente, sacramentalmente y fraternalmente, la que enciende a la sociedad y a la Iglesia en más y más comunión, irradiando así más y más salvación del pecado y de la dehumanización: “La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar” (Catecismo, 1603).

Al matrimonio y a la familia le corresponden encender al mundo en más y más comunión creando hogar, Iglesia y humanidad que resplandecen a imagen y semejanza de la Trinidad, a imagen y semejanza de la entrega de Cristo a Su Iglesia, introduciendo a la persona humana en la familia humana y en la familia de Dios al introducirla a la comunión trinitaria, a la comunión eclesial: “En el matrimonio y en la familia se constituye un conjunto de relaciones interpersonales —relación conyugal, paternidad/maternidad, fiiación, fraternidad— mediante los cuales toda la persona humana queda introducida en la ‘familia humana’ y en la ‘familia de Dios’ que es la Iglesia” (Familiaris Consortio 15). La familia es santuario de la Trinidad, santuario de la vida, santuario de la comunión, santuario social y santuario de la gracia: “De Cristo, mediante la Iglesia, el matrimonio y la familia reciben la gracia necesaria para testimoniar el Amor de Dios y vivir la vida de comunión” (Amoris Laetitia 63). La iglesia doméstica en cuanto familia humana, familia civil y familia de Dios está llamada a ser testimonio vivo del Amor de Dios que quiere que todos sus hijos crezcan conforme a su dignidad, ayudándose también a convertirse en el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser. Cada cónyuge es para el otro ese sacramento vivo del Amor de Dios donde contemplan la imagen viva de Dios Amor vivo y encarnado: “Cada cónyuge es para el otro signo e instrumento de la cercanía del Señor, que no nos deja solos: ‘Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’ (Mt 28,70)” (Amoris Laetitia 319). Hemos de contemplar en el cónyuge la imagen viva del Amor de Dios que nos entrega a ese hermano para ayudarle a crecer conforme a Su voluntad, pues es realmente Suyo: “Hay un punto donde el Amor de la pareja alcanza su mayor liberación y se convierte en espacio de sana autonomía: cuando cada uno descubre que el otro no es suyo, sino que tiene un Dueño mucho más importante, su único Señor” (Amoris Laetitia 320). Así funciona la entrega matrimonial sacramental entre los esposos de la iglesia doméstica: somos uno del otro porque somos del Señor primero, y es Jesús Caridad Quien hace posible que hagamos vida Su Alianza esponsal celestial entregándonos El uno al otro, entregándonos el uno al otro como instrumentos de Dios Amor, que nos llama a ayudarnos a crecer como el ícono vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser, como iglesia doméstica que se va convirtiendo progresivamente en más y más sacramento vivo del Amor de Dios en medio del mundo.

De hecho, al plasmarse y configurarse como iglesia doméstica los esposos no son solo llamados a contemplar el rostro de Jesús Caridad en el cónyuge: también son llamados a contemplar Su rostro en los hijos, a los cuales han de hacer visible el Amor de Dios vivo y encarnado una y otra vez, pues de eso se trata la fecundidad de la iglesia doméstica. Esta fecundidad no solo da nueva vida, sino que lo hace buscando una y otra vez formas de ayudarse a crecer como Amor de Dios vivo y encarnado, buscando constantemente nuevas formas para hacer visible el Amor de Dios vivo y encarnado, encarnando una fecundidad sacramental que “hace presente el Amor de Dios en medio de la sociedad” (Amoris Laetitia 184), comenzando en el propio hogar. Como proyecto sacramental de la Trinidad la familia cristiana, la iglesia doméstica, es necesariamente un proyecto necesariamente creativo —necesariamente fecundo— porque el Amor necesariamente crea, el Amor siempre genera nueva vida que resplandece en comunión, haciendo más y más vida la fecundidad sacramental de la Trinidad: la fecundidad de hacer visible el Amor de Dios en todo cuanto se es, en todo cuanto se hace, en todo cuanto se crece y en todo cuanto se irradia, resplandeciendo juntos en más y en más comunión. Es decir, la fecundidad sacramental que está llamada a vivir la iglesia doméstica, la fraternidad sacramental doméstica que esta llamada a vivir la iglesia doméstica, no solo comunica vida: comunica bendición,  comunica el Amor de Dios vivo y encarnado, comunica vida nueva no solo a la misma familia sino también a la sociedad entera al irradiar más y más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad. Ese ha de ser el modelo de la iglesia doméstica: la Trinidad, la familia de Dios Amor. Hemos de custodiar a la iglesia doméstica y a los hijos que Dios Amor nos conceda de la misma forma que Dios Padre nos ayuda a ser, como Dios Hijo nos ayuda a hacer, como Dios Espíritu Santo nos ayuda a crecer, como la Santísima Trinidad nos ayuda a irradiar, como la Iglesia nos ayuda a resplandecer juntos en más y más comunión, aceptándonos, custodiándonos y respetándonos tal cual hemos sido creados, custodiando nuestra humanidad y también nuestra llamada a la santidad, aceptando gozosamente los hijos que Dios Amor quiera dar, aceptando gozosamente la vocación que Dios Amor les quiera dar, ayudándolos a discernirla y a crecer plenamente, amándoles como la Trinidad y la Madre Iglesia les aman.

Al vivir la comunión y la fecundidad en unidad, la iglesia doméstica plasma ecología integral, ecología humana: “La familia es el sujeto protagonista de una ecología integral, porque es el sujeto social primario, que contiene en su seno los dos principios-base de la civilización humana sobre la tierra: el principio de comunión y el principio de fecundidad” (Amoris Laetitia 277). Al vivir la fecundidad sacramental los hijos —en la medida de lo posible—provienen de la comunión de los padres, del amor de los padres: “Un hombre y una mujer unidos en matrimonio forman con los hijos una familia. Dios quiere que del amor de los padres, en la medida de lo posible, procedan los hijos. Los hijos que están confiados a la protección y cuidados de sus padres tienen la misma dignidad que sus padres” (You Cat 368). Toda iglesia doméstica se perfecciona al vivir más y más la comunión y la fecundidad sacramental, que no solo se trata de  la apertura a la vida sino también de la apertura a la fraternidad y a la gracia, honrando incondicionalmente la dignidad de todos: “Lo que la Iglesia es en lo grande, la familia lo es en lo pequeño: una imagen del Amor de Dios en la comunión de personas. Todo matrimonio se perfecciona en la apertura a otros, a los niños, que son don de Dios, en la acogida mutua, en la hospitalidad, en la disponibilidad para otros” (You Cat 271). Es a la iglesia doméstica a la que le corresponde vivir una acogida, tan social y humana como sacramental, que honra la dignidad de todos. Es a la iglesia doméstica a la que le corresponde afirmar con más contundencia, con profecía viva y sacramental, al vivir la comunión doméstica y la fecundidad sacramental: “Cada vida es sagrada e inviolable” (You Cat 49). Es a la iglesia doméstica a la que le corresponde hacer posible que cada hijo crezca según su dignidad, su llamada a crecer plenamente en familia, pues de eso se trata el estar abiertos a la vida —no solo es ayudar a concebir y ayudar a nacer, sino también ayudar a hacer, ayudar a crecer y ayudar a irradiar resplandeciendo juntos en más y más comunión—, tanto de acoger la vida como de reconocer incondicionalmente la dignidad de todo hijo de Dios al hacer posible que crezca y se desarrolle conforme a esa dignidad. El vivir incondicionalmente abiertos a la vida y a la gracia es u gran don para toda la sociedad y también para toda la Iglesia: “La Sagrada Escritura y la práctica tradicional de la Iglesia ven en las familias numerosas un signo de la bendición divina y de la generosidad de los padres” (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 50,2). El crecimiento, el desarrollo y la santificación de cada miembro de la iglesia doméstica, tanto los cónyuges como los hijos, no solo son fruto de la apertura a la vida y a la gracia de todos los miembros de la familia, que se ayudan generosamente a crecer en más y más comunión hasta convertirse en quienes son llamados a ser: son juntos el sueño de Dios para la humanidad, pues Dios Amor no deja de soñar que todos crezcan como familia de Dios, que todos crezcan en más y más comunión, que todos crezcan en paz y unidad, que todos crezcan como hermanos, que todos crezcan como familia humana donde se honra incondicionalmente la dignidad de todos. Cada hijo y cada miembro de la iglesia doméstica es un resplandor de la luz del Amor de Dios, una estrella del Cielo llamada a iluminar de forma única, clara y hermosa a la humanidad. He aquí el sueño de Dios: que todos resplandezcamos como la luz que somos llamados a ser.

Sí, hermanos, hacer familia es realizar el sueño de Dios: “No es posible hacer una familia sin soñar…” (Amoris Laetitia 169) y no es posible hacer familia sin que Dios la sueñe primero. “Al querer formar una familia nos animamos a ser parte del sueño de Dios, animándonos a soñar con El, animándonos a construir con El, animándonos a jugarnos con El esta historia de construir un mundo donde nadie está solo… (Discurso en la Fiesta de las Familias y vigilia de oración en Filadelfia) animándonos a jugarnos con El esta historia de construir la iglesia doméstica que El, Jesús Caridad, Dios Amor-con-nosotros, sueña: una iglesia doméstica que es faro vivo de comunión, faro vivo de conversión, dejándonos convertir en los pastores domésticos que somos llamados a ser para hacer vida Su fraternidad sacramental doméstica, creando hogar, Iglesia y humanidad que resplandecen en más y más comunión, que crean Cielo, que crean Eucaristía, que crean paz, que crean misericordia, que crean don, que crean fe, que crean esperanza, que crean caridad, que crean entrega, que crean alegría, que crean plenitud, que crean santidad, que crean nueva vida, que crean luz… La iglesia doméstica que Dios Amor sueña es una familia que elige servir a Dios sirviendo a la familia, a la Iglesia y a la Patria al servir juntos al bien común como les corresponde hacerlo, haciéndole en todo cuanto son, hacen, crecen e irradian más y más visible como Jesús Caridad que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia… siendo familia que hace más y más vida Su fraternidad sacramental doméstica obrando juntos en más y más unidad a Su Corazón, obrando en más y más unidad de ser y acto, de palabra y obrar, de manos y de corazón a Su Corazón, a Su obrar, haciendo juntos más y más familia humana, eclesial y civil según Su plan. La iglesia doméstica que Jesús Caridad sueña hace familia dejándose convertir en ofrenda familiar, sacramental, viva y agradable a Sus ojos, dejándose convertir en culto vivo y nuevo de comunión, en culto sacramental ofrecido por sacerdotes domésticos y sacerdotes del corazón, haciendo vida la maternidad sacramental y la paternidad sacramental del Espíritu con más y más avivamiento sacramental, dejándose convertir en ipse Christus que ayudan a ser, que ayudan a hacer, que ayudan a crecer y que ayudan a irradiar resplandeciendo en más y más comunión, resplandeciendo más y más sacramentalmente, a imagen y semejanza de la Trinidad.

Dios Amor sueña con una iglesia doméstica que haga más y más vida la alegría de dar a luz juntos a la Palabra, de dar a luz juntos a Jesús Caridad, de dar a luz juntos a Su pueblo-familia del nuevo albor, irradiando juntos más y más Su luz como profetas de la familia, como profetas de la caridad, como profetas de la vida, como profetas de la comunión, como profetas de la paz, como profetas de la fraternidad, como profetas de la luz, como profetas de la gracia, como profetas que profetizan con profecía viva y sacramental Su llamada a la conversión, Su llamada a la alegría, Su llamada a la nueva vida que da el Amor, Su llamada a hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan… Jesús Caridad sueña con una iglesia doméstica que haga resplandecer más y más Su nuevo albor sacramental, Su nuevo horizonte de paz, de prosperidad, de comunión, de gracia, de luz, de fraternidad, de bendición… dejándonos convertir en el pueblo-familia del nuevo albor que somos llamados a ser, en el pueblo alegría, en el pueblo bendición, en el pueblo paz, en el pueblo regocijo, en el pueblo comunión, en el pueblo don, en el pueblo esperanza, en el pueblo prosperidad, en el pueblo bendición… que somos llamados a ser, confiando en Sus planes que son de esperanza y de prosperidad, confiando en Su proyecto de luz que nos mueve a hacer más y más vida Su sueño plasmando más y más persona luz y familia luz, plasmando más y más cultura luz, cultura de nueva vida… plasmando más y más estado luz, estado de justicia y de derecho, estado comunión, estado del nuevo albor, estado de nueva fraternidad, estado de gracia… plasmando más y más nación luz, nación de Amor que resplandece en más y más comunión… plasmando más y más humanidad luz, humanidad unida y fraterna en la paz que viene de Su Corazón, que hace posible que todos resplandezcamos como hermanos… plasmando más y más sociedad luz, sociedad en la que todos resplandecemos como la luz que somos llamados a ser, como los hermanos que somos llamados a ser, como la familia del Amor que somos llamados a ser, como la familia humana, eclesial y civil que somos llamados a ser…

La iglesia doméstica que Jesús Caridad sueña evangeliza más y más al hacer más y más visible el Amor de Dios vivo y encarnado con todo el crecimiento, evangelizando adorándole con todo el crecimiento, como familia luz más y más consagrada a vivir la caridad, a hacer vida Su alianza de la caridad, a hacer vida Su sueño emprendiendo más y más Su proyecto de evangelización familiar como sueño profético que transforma todo haciendo vida Su imaginación de la caridad, liberando en la familia “Las energías de la esperanza, traduciéndolos en sueños proféticos, acciones transformadoras e imaginación de la caridad” (Amoris Laetitia 3), ingeniando todos los días nuevas formas de promover el crecimiento mutuo (Amoris Laetitia 276), de promover el crecimiento más pleno posible, de promover una Iglesia, una Patria y una humanidad más y más resplandecientes en comunión… La iglesia doméstica que Jesús Caridad sueña es un hogar sacramental, civil y fraterno donde sus miembros son capaces de conocer el Amor de Dios comenzando por lo vivido en la familia, haciendo así auténtica pastoral familiar, auténtica pastoral sacramental doméstica: “También en el corazón de cada familia hay que resonar el kerygma, a tiempo y a destiempo, para que ilumine el camino. Todos deberíamos ser capaces de decir, a partir de lo vivido en nuestras familias: ‘Hemos conocido el Amor que Dios nos tiene’ (1 Jn 4,16). Solo a partir de esta experiencia, la pastoral familiar podrá lograr que las familias sean a la vez iglesias domésticas y fermento evangelizador de la sociedad” (Amoris Laetitia 290). Esta pastoral familiar sacramental que Jesús Caridad sueña pinta a cada miembro de la familia como la imagen viva de Dios Amor que es llamado a ser, como el sacramento vivo del Amor de Dios que es llamado a ser, como el ícono vivo del Amor de Dios que es llamado a ser: “Cada uno, con cuidado, pinta y escribe en la vida del otro: ‘Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones… no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo’” (Amoris Laetitia 322).

Jesús Caridad sueña con una iglesia doméstica que viva la honra experiencia de dejarse convertir en el templo doméstico del Espíritu Santo que es llamada a ser, encarnando más y más la eucaristía doméstica cultivando más y más comunión sacramental, fraternal y familiarmente, ayudándose a crecer contemplándose con los ojos de Dios, haciendo vida la mirada de Dios Amor, reconociendo a Jesús Caridad en la mirada del ser querido, afirmando así su dignidad, no solo humana y fraternalmente, sino también sacramentalmente: “Es una honda experiencia espiritual contemplar a cada ser querido con los ojos de Dios y reconocer a Cristo en él o ella. Esto reclama una disponibilidad gratuita que permite valorar su dignidad” (Amoris Laetitia 323). Es en la familia que se afirma con mayor resplandor la dignidad sacramental de todo cristiano: la dignidad de crecer juntos en comunión, ayudándose a convertirse juntos en el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser, viviendo juntos más y más en El, por El y con El, como custodia viva de la Eucaristía, como custodia doméstica de la Eucaristía.

Sí, todo cristiano tiene dignidad sacramental, que es hecha vida creciendo juntos en más y más comunión, hasta convertirnos juntos en los sacramentos vivos del Amor de Dios que somos llamados a ser, encarnando juntos más y más Su comunión, Su sacramento. La iglesia doméstica tiene una espiritualidad muy particular: revelar Su comunión, revelar la comunión de la Trinidad, revelar el Amor de Dios vivo y encarnado como comunión doméstica, a la usanza de la intimidad de la Trinidad, afirmando más y más la dignidad humana, fraterna y sacramental al revelar esa comunión: “La familia cristiana constituye una revelación y una actuación específicas de la comunión de la Iglesia, de la comunión eclesial —que hace vida la comunión de la Trinidad—; por eso… puede y debe decirse ‘iglesia doméstica’” (Familiaris Consortio 21). La espiritualidad de la iglesia doméstica posee en la Iglesia una importancia singular, como aparece en el Nuevo Testamento (EF 5, 21-6; Col 3, 18-20; 1 Pe 3,1-7), con un claro énfasis en dar a luz a la Palabra (Hágase en nosotros según Su Palabra; Lc 1,38), en cumplir el sueño de Dios (Una vez que despertó del sueño, José hizo como el ángel del Señor le había mandado; Mt 1,24), en ayudar a crecer en sabiduría, gracia y comunión (El niño crecía, se fortalecía y se iba llenando de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con El: Lc 2,40) y en cumplir juntos la voluntad del Padre (El les dijo: ‘Y, ¿por qué me buscan? ¿No saben que debo estar en casa de Mi Padre?’; Lc 2,49) (Pues todo el que cumpla la voluntad de Mi Padre de los Cielos, ese es Mi hermano, Mi hermana y Mi madre; Mt13,50). El carisma sacramental de la espiritualidad doméstica es el carisma de crear hogar, Iglesia y humanidad a imagen y semejanza de la Trinidad: “En su modo y estado de vida, los esposos cristianos tienen su carisma propio en el pueblo de Dios” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 11). Este carisma de crear hogar resplandeciente en feliz comunión, evangelizando desde la vida doméstica, ha estado presente en la Iglesia desde los primeros cristianos que celebraban la Eucaristía en sus casas, junto a un ágape fraterno, plasmando así Iglesia que es Iglesia familia: “Cristo quiso nacer y crecer en el seno de José y María. La Iglesia no es otra cosa que la familia de Dios. Desde sus orígenes, el núcleo de la Iglesia estaba a menudo constituido por los que, ‘con toda su casa’, habían llegado a ser creyentes (Hch 18,8). Cuando se convertían deseaban también que se salvase ‘toda su casa’ (Hch 16, 38; 11,14). Estas familias convertidas eran islotes de vida cristiana en un mundo no creyente” (Catecismo 1655).

Como puede verse, la espiritualidad de los laicos debe asumir características peculiares por razón de estado de matrimonio y familia (Concilio Vaticano II, Apostolicam Actuositatem 4): los laicos son especialmente llamados a revelar el Amor de Dios en familia de tal forma que toda la sociedad resplandezca en comunión, encarnando la comunión doméstica que evangeliza creando hogar, Iglesia y humanidad que resplandecen en más y más comunión, a la usanza de los primeros cristianos, haciendo familia con vínculos de luz, con vínculos sacramentales, con lazos de fraternidad, con vínculos que hacen familia que se deja habitar más y más por el Amor de Dios, pues la espiritualidad matrimonial es la espiritualidad del vínculo habitado por el Amor Divino (Amoris Laetitia 315). El vínculo de esta espiritualidad doméstica se hace más y más viva en la medida en que se encarna más y más la Eucaristía como eucaristía doméstica: “El alimento de la Eucaristía es la fuerza y estímulo para vivir cada día la alianza matrimonial —y la vida doméstica— como ‘iglesia doméstica’” (Lumen Gentium 11). Toda la espiritualidad familiar de la iglesia doméstica ha de girar en torno a crear hogar lleno de gracia, a crear hogar donde se encarna la eucaristía doméstica, transformando así al mundo como iglesia doméstica y patria doméstica que irradia más y más comunión… Esto es todo un proyecto de gracia, crear hogar, Iglesia y humanidad que hacen más y más vida la eucaristía doméstica irradiando comunión viva en todos los ambientes, siendo reflejo de la comunión de la Trinidad en todos los ambientes, también en el ambiente social, haciendo más y más vida la eucaristía doméstica encarnada también como amor social: “El Amor social, reflejo de la Trinidad, es en realidad lo que unifica el sentido espiritual de la familia y su misión fuera de sí, porque hace presente el kerygma con todas sus exigencias comunitarias. La familia vive su espiritualidad propia siendo al mismo tiempo una iglesia doméstica y una célula vital para transformar al mundo” (Amoris Laetitia 324). Esto significa que transformar al mundo con amor social, haciendo posible que todos resplandezcan como hermanos, como familia humana y civil que todos somos llamados a ser, es parte también de la espiritualidad laical familiar de la iglesia doméstica. No solo hacemos posible que la propia familia doméstica resplandezca en comunión, sino que también hacemos resplandecer en comunión a toda la Iglesia universal, a toda la Patria, a toda la humanidad. Somos familia, somos Iglesia. Smos familia, somos Patria. Somos familia, somos humanidad.

Esta espiritualidad laical familiar tiene un fin concreto: la santificación familiar, el ser hogar donde se enseña a vivir como ciudadanos luz, como hermanos luz, como santos: “El hogar debe seguir siendo el lugar donde se enseñe a percibir las razones y la hermosura de la fe, a rezar y a servir al prójimo” (Amoris Laetitia 287). Es en el hogar que aprendemos a vivir la fraternidad mística doméstica, la mística doméstica que hace camino de santificación al crear hogar, Iglesia y humanidad que resplandecen en más y más santidad, en más y más adoración de corazón a Corazón: “Una comunión familiar bien vivida es un verdadero camino de santificación en la vida ordinaria y de crecimiento místico, un medio para la unión íntima con Dios” (Amoris Laetitia 316). Sí, es posible llegar a las cumbres de la unión mística y de la  santificación encarnando la comunión doméstica, la comunión familiar, la eucaristía doméstica, como los pastores domésticos que somos llamados a ser: “Puesto que la persona humana tiene una innata y estructural dimensión social y la expresión primera y originaria de la dimensión social de la persona es el matrimonio y la familia, la espiritualidad se encarna en la comunión familiar. Entonces, quienes tienen hondos deseos espirituales no deben sentir que la familia los aleja del crecimiento en la  vida del Espíritu, sino que es un camino que el Señor utiliza para llevarles a las cumbres de la unión mística” (Amoris Laetitia 316). La familia no solo está llamada a la santidad: es camino de santidad en sí misma, es camino místico en sí mismo, es proyecto de santidad, proyecto de nueva vida. Todo el sentido de la vida doméstica ha de ser hacer vida la eucaristía doméstica como proyecto de santidad, como proyecto de nueva vida, viviendo más y más la caridad, viviendo más y más unidos a Dios en el Amor, correspondiendo juntos a los deseos de Dios Amor, permitiendo a Dios Amor vivir en nuestra casa y en nuestra formación personal, dejando que sea Dios Amor Quien viva en nosotros hasta decir como San Pablo: “Es Cristo Quien vive en mí”. Eso es ser santos: dejar que Jesús Caridad viva Su vida en nosotros, encarnar Su mirada en nuestra mirada, encarnar Su Amor en nuestros corazones. Dios Amor nos ha creado para la santidad, así que somos llamados a santificarnos en familia, tal cual el ser humano es llamado a crecer conforme a su dignidad, creciendo en más y más unidad al Amor de Dios vivo y encarnado, reflejando la obra de Dios al santificarnos juntos creando hogar, Iglesia y humanidad que reflejan la comunión de la Trinidad: “La familia cristiana es una comunión de personas, reflejo e imagen de la comunión del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Su actividad procreadora y educativa —y social— es reflejo de la obra creadora de Dios. Es llamada a participar en la oración y el sacrificio de Cristo. La oración cotidiana y la lectura de la Palabra —la liturgia doméstica— fortalecen en ella la caridad. La familia cristiana es evangelizadora y misionera” (Catecismo 2205). La iglesia doméstica está llamada a ser muy consciente de su misión laical de santificar creando hogar, Iglesia y humanidad resplandecientes y radiantes en comunión, a la usanza de una Nueva Jerusalén, haciendo del hogar el primer lugar de encuentro con el Amor de Dios, para así convertirnos juntos en la familia misionera que somos llamados a ser, siendo más y más familia misionera en la medida en que hacemos más y más posible el encuentro con el Amor de Dios vivo y encarnado, asumiendo el protagonismo misionero que nos corresponde asumir como laicos y como bautizados (Evangelii Gaudium 120). Hablemos, pues, de esta misión laical propia de la iglesia doméstica: el proyecto de evangelización familiar.

El proyecto de evangelización familiar hace posible que la iglesia doméstica cumpla su misión respondiendo a la llamada del Maestro a hacer visible Su Amor amando como El nos manda a hacerlo —Mandatum novum do vobis: ut diligatis invicem sicut dilexi vos (Jn 13,34)— para así hacer vida juntos el llamado a iluminar, a amar, a servir, a hacer posible un mundo más feliz, libre, unido, humano, fraterno, pacífico y solidario, un mundo que resplandezca en más y más comunión, un mundo donde todos resplandezcan como hermanos, un mundo donde todos crezcan incondicionalmente amados… Toda iglesia doméstica, por los mismos dones que ha recibido, es a la misma vez testigo e instrumento vivo de la misión eclesial, participando en esa misión ‘según la medida del don de Cristo’ (Ef 4,7). La Iglesia aumenta, crece y se desarrolla por la santidad de la iglesia doméstica, que  al cumplir su misión propia —el proyecto de evangelización familiar— hace posible que todos lleguemos al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud en Cristo (EF 4,13). Así, al crecer y desarrollarnos como la iglesia doméstica que somos llamados a ser, como la patria doméstica que somos llamados a ser, como la Iglesia Luz y la Patria Luz que somos llamados a ser, emprendemos nuestra misión propia como iglesia doméstica tal cual nos corresponde hacerlo, en medio del mundo, siendo faros vivos de comunión en medio del mundo, siendo faros vivos de conversión en medio del mundo, siendo faros vivos del Amor de Dios vivo y encarnado en medio del mundo, llevando en medio del mundo una vida según Cristo… apresurando así la venida del Reino de Dios, Reino de justicia, de verdad  y de paz, al emprender juntos el proyecto de evangelización familiar sin abandonar las tareas terrenas, evangelizando al cumplir todas las tareas siendo fieles al Maestro en lo cotidiano, cumpliendo con todos los deberes propios de hacer familia cristiana con rectitud, paciencia, creatividad, fecundidad, fe y amor, evangelizando al hacer visible el Amor de Dios vivo y encarnado comenzando con crear hogar que es “lugar donde los hijos reciben el primer anuncio de fe. Por eso la casa familiar es llamada justamente ‘iglesia doméstica’, comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y de caridad cristiana” (Catecismo 1666). Al cumplir su misión la iglesia doméstica plasma toda la formación personal a la luz de la Palabra, a imagen y semejanza de la Trinidad —modelo de la iglesia doméstica—, haciendo vida la entrega del Cuerpo y la Sangre de Jesús Amor al encarnar juntos la eucaristía doméstica consagrándole toda la formación personal al hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan, haciendo más y más vida Su consagración a vivir la caridad, ayudando a ser, ayudando a hacer, ayudando a crecer y ayudando a irradiar resplandeciendo juntos en más y más comunión, resplandeciendo juntos más y más sacramentalmente, a la usanza de la comunión trinitaria.

El proyecto de evangelización familiar, como misión propia de la iglesia doméstica, es también proyecto de Amor, proyecto de comunión, proyecto de fe, proyecto sacramental, proyecto creativo, proyecto de nueva vida, proyecto de luz, proyecto de gracia, proyecto social, proyecto de santidad, proyecto de fraternidad y proyecto de plenitud, evangelizando juntos como iglesia doméstica que hace más y más visible desde la formación personal —que necesariamente crece y se desarrolla en familia— el Amor de Dios vivo y encarnado. Esta misión propia de la iglesia doméstica —este proyecto de evangelización familiar— crea hogar, Iglesia y humanidad que hacen más y más visible el Amor de Dios vivo y encarnado al ayudar a resplandecer juntos en más y más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad, haciendo familia humana, eclesial y civil según Su plan, ayudando a ser informados según la voluntad del Padre, ayudando a hacer conforme a la acción del Hijo, ayudando a crecer transformados por la realización del Espíritu Santo, ayudando a irradiar reformados por la proyección de la Trinidad, resplandeciendo en más y más comunión como familia del Amor-con-nosotros, emprendiendo así una nueva humanización, una nueva eclesialización, una nueva fraternización, una nueva evangelización… una nueva familiarización que plasma Su obra viva de Amor, Su plan, Su proyecto, Su revolución de luz. Hablemos, pues, de este proyecto de evangelización familiar que emprendemos como ministros de crecimiento en comunión, como pastores domésticos que acogen más y más Su envío doméstico y sacramental, Su misión doméstica y sacramental, Su ministerio sacramental, Su ministerio de crecimiento en comunión. Las cinco fases o énfasis del Proyecto de Evangelización Familiar (PEF) son las siguientes:

  1. Ayudar a Ser: Nueva Humanización
  2. Ayudar a Hacer: Nueva Eclesialización
  3. Ayudar a Crecer: Nueva Fraternización
  4. Ayudar a Irradiar: Nueva Evangelización
  5. Resplandeciendo Juntos en Más y Más Comunión: Nueva Familiarzación.

Hablemos de cada una de ellas.

  1. Ayudar a Ser: Nueva Humanización

El Evangelio nos cuenta que cuando a María se le preguntó si accedía a concebir a Jesús, si accedía a ayudar a ser a Jesús, ella respondió: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según Tu Palabra” (Lc 1,26). Como iglesia doméstica somos llamados a ayudar a ser de la misma forma en que lo hizo María: dejando que la Palabra de Dios sea en toda nuestra formación personal, plasmando todo cuanto somos a la luz de la Palabra —tal cual lo hace el modelo de formación personal integractivo—, dejándonos informar —formar desde dentro— juntos por la Palabra, por la voluntad del Padre. En la medida en que aprendemos a recibirlo todo del Padre somos capaces de ayudar a ser dando cuanto nos corresponde dar según Su voluntad, dando también vida, amando y sirviendo como nos corresponde hacerlo. Al informarnos totalmente según la Palabra y de acuerdo a la encarnación de Jesús —revelación viva de la voluntad del Padre— encarnamos más y más la Palabra en toda nuestra formación personal, ofreciendo quienes somos humamente, eclesialmente y fraternalmente a la familia que somos llamados a formar, a los hermanos que somos llamados a santificar según la voluntad del Padre, acogiendo toda vida que viene de El. En la medida en que aprendemos a amar a Dios con todo nuestro ser, amando como Jesús ama, aprendemos a ayudar a ser como iglesia doméstica que afirma la vida, la formación y la fraternidad de toda persona, comenzando con la propia iglesia doméstica, afirmándola según el Amor de Dios, según el Amor de Jesús Caridad, encarnando Su eucaristía doméstica.

¿Cómo somos capaces de ayudar a ser como Dios Padre nos ayuda a ser? Antes de preguntarle a María la pregunta que le hace, el ángel la llama “llena de gracia”. Para concebir a la Palabra de Dios en toda la formación personal, de tal forma que ayudemos a ser como Dios Amor ayuda a ser —encarnando la Palabra— tenemos que estar llenos de gracia, tenemos que ser familia llena de gracia. Esto comienza con recibir y vivir el bautismo, con vivir los sacramentos, con escuchar juntos la Palabra y vivirla a la luz de la voluntad del Padre… Este es el comienzo del proyecto de evangelización familiar, su primer énfasis: ayudar a ser viviendo juntos los sacramentos, encarnando juntos la Palabra, de tal forma que tengamos la gracia para ayudar a concebir la vida según Su voluntad, haciendo posible juntos que todos puedan convertirse en la mejor persona que puedan ser, haciendo posible que todos puedan ser la persona que el Padre les llama a ser, que todos puedan descubrir y encarnar Su llamada, haciendo posible que nazcamos no solo a la vida natural, sino también que nazcamos a la nueva vida en el Espíritu, a la vida sobrenatural… aceptando en esta misión natural de la iglesia doméstica la voluntad del Padre como brújula creativa del ser de la formación personal, ser que se revela a la imagen y semejanza de la encarnación del Hijo, aprendiendo a ser como Jesús Caridad, nuestro modelo de forma de ser: “Durante toda su vida Jesús se muestra como nuestro modelo (Rm 15,5; Flp 2,5): El es el hombre perfecto que nos invita a ser sus discípulos y a seguirle: con su anonadamiento, nos ha dado un ejemplo que imitar (Jn 13,15); con su oración atrae a la oración (Lc 11,1); con su pobreza, llama a aceptar libremente la privación y las persecuciones (Mt 5, 11-12)” (Catecismo 520; Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 38). Hemos de ser iglesia doméstica que ayuda a ser viviendo la Palabra encarnada que se modela en Jesús Caridad: “Todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo con El y que El lo viva en nosotros. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo a todo hombre. Estamos llamados a no ser más que una sola cosa con El; nos hace comulgar en cuanto miembros de Su Cuerpo, en lo que El vivió en Su carne por nosotros y como modelo nuestro” (Catecismo 521; Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 2). Es ser como el Maestro lo que da la plenitud perfecta a la formación personal y al ser quienes somos.

Al ayudar a ser informados según la voluntad del Padre no solo cumplimos con la misión natural de la iglesia doméstica —ayudar a vivir, ayudar a concebir la vida tal cual la concebimos, ayudar a nacer, también a la nueva vida del Espíritu—. Al ayudar a ser informados según la voluntad del Padre emprendemos también una nueva humanización que afirma a toda la persona conforme a la dignidad dada por el Padre y que afirma la dignidad de toda persona conforme a la voluntad del Padre —tal cual lo hace el modelo integractivo de la formación personal— reconociendo a todos como hermanos, reconociendo a todos como personas, reconociendo a todos como la luz que son llamados a ser… Al emprender esta nueva humanización, reconocemos que toda vida es sagrada, desde la concepción hasta la muerte natural, reconociendo incondicionalmente los derechos humanos de todos, incluyendo los de los niños no nacidos, pues el Padre nos llama desde el vientre materno (Is 49, 1-6) y como cristianos somos llamados a reconocer incondicionalmente los derechos humanos de todos, estamos llamados a ayudar a ser a absolutamente todos como seres humanos: “La defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada  etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de  turno. La sola razón es suficiente para reconocer el valor inviolable de cualquier vida humana, pero si además la miramos desde la fe, ‘toda violación de la dignidad personal del ser humano grita  venganza delante de Dios y se configura como ofensa al Creador’” (Evangelii Gaudium 213).

Esta es la forma en que la iglesia doméstica está llamada a ayudar a ser: haciendo posible que todos sean a imagen y semejanza de Dios Amor, ayudando a concebir la vida según la voluntad del Padre, emprendiendo así una nueva humanización que honra incondicionalmente la dignidad de todos al concebir a toda persona y a toda la persona según la dignidad dada por El a todo ser humano, de tal forma que se ayude a ser abarcando todas las dimensiones de la naturaleza de la formación personal —somos cuerpo vivo (dimensión orgánica); somos entidad racional (dimensión ontológica); somos sujeto social (dimensión filial)— informadas según la voluntad del Padre, haciendo familia que crea hogar, Iglesia y humanidad que al honrar la dignidad de la persona honra a la persona tal cual es según la voluntad del Padre, hasta hacer posible que absolutamente todos —comenzando por la iglesia doméstica— resplandezcan como las personas luz que somos llamados a ser, como las personas felices, amadas, plenas, santas, iguales, dignas, libres, llamadas, elegidas, consagradas que somos llamados a ser, como la luz viva que somos llamados a ser, como los seres humanos que somos llamaos a ser…

Una gran herramienta para ayudar a ser honrando incondicionalmente los derechos humanos de todos y la dignidad humana de todos, viviendo juntos más y más el mandatum novum, son las obras de misericordia, que imitan la forma en que Jesús ama y es, pues El es misericordia. Hemos de ser misericordiosos de la misma forma que Jesús Amor es la misericordia misma, de tal forma que al ser misericordiosos honramos la dignidad de todos haciendo visible incondicionalmente el Amor de Dios vivo y encarnado, siendo iglesia doméstica que vive la misericordia, que hace vida las obras de misericordia incondicionalmente, de tal forma que todos pueden ser según su dignidad inalienable. Hay tres tipos de obra de misericordia: las obras de misericordia corporales, las obras de misericordia espirituales y las obras de misericordia sociales.

Las obras de misericordia corporales son:

  1. Alimentar a los hambrientos.
  2. Dar de beber a los sedientos.
  3. Refugiar a los que no tienen techo.
  4. Visitar a los enfermos.
  5. Visitar a los presos.
  6. Enterrar a los muertos.
  7. Dar limosna a los necesitados.

Las obras de misericordia espirituales son:

  1. Dar buen consejo.
  2. Instruir al que no sabe.
  3. Corregir al pecador.
  4. Consolar a los afligidos.
  5. Perdonar injurias.
  6. Ser paciente ante los errores.
  7. Rezar por vivos y difuntos.

Las obras de misericordia sociales son:

  1. Afirmar a la familia según el plan de Dios.
  2. Afirmar la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
  3. Honrar todos los derechos humanos de todos.
  4. Ayudar a crecer incondicionalmente en comunión.
  5. Ayudar a los más vulnerables.
  6. Trabajar por la paz.
  7. Cuidar la creación

No lo olvidemos: “Somos depositarios de un bien que humaniza, que ayuda a llevar una vida nueva. No hay nada mejor para transmitir a los demás” (Evangelii Gaudium 264). Así hemos de ayudar a ser: humanizando, ayudando a llevar una vida nueva, emprendiendo una nueva humanización que haga posible hacer más y más visible el Amor de Dios vivo y encarnado al honrar la dignidad de todos y al honrar la dignidad de toda la persona según la voluntad del Padre, humanizando haciendo más y más vida Su caridad, comunicando más y más Su luz, Su comunión, Su paz, Su plenitud, Su creatividad.

  • Ayudar a Hacer: Nueva Eclesialización

El Evangelio nos dice que cuando María se percató de que en las bodas de Caná les faltaba el vino, ella les dijo a los sirvientes: “Haced lo que El os diga” (Jn 2,5). Eso es lo que tenemos que hacer en nuestra vida ordinaria doméstica, en nuestra celebración ordinaria de comunión doméstica como formadores de crecimiento en comunión, en orden a ayudar a hacer: hacer juntos lo que Jesús Amor nos diga. ¿Qué nos dice Jesús Caridad que hagamos? Lo podemos descubrir y aprender en la última cena, en la ley del Amor: “Mandatum novum do vobis: ut diligatis invicem sicut dilexi vos” (Jn 13:34). Jesús nos manda a hacerlo todo amando como El ama. ¿Cómo nos amó Jesús? Nos amó humanamente, sacramentalmente y fraternalmente hasta el fin, hasta el extremo, conformándonos según Su memoria en todo cuanto nos enseñó a hacer: “Tomó luego pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: ‘Este es Mi Cuerpo que se entrega por vosotros, haced esto en memoria mía’” (Lc 27,19). Vivir para hacer vida Su memoria, vivir para amar como El ama, es vivir litúrgicamente, de tal forma que al vivir litúrgicamente —a la usanza de una liturgia doméstica— hacemos visible el Amor de Dios encarnado litúrgicamente también en el hogar, haciendo de la vida doméstica y de la formación personal una ofrenda viva, sacramental, familiar y agradable a Sus ojos. Somos llamados a ayudar a hacer de este modo, encarnando Su memoria en todo cuanto hacemos, encarnando Su memoria en toda la vida doméstica, encarnando Su eucaristía doméstica en toda la acción de la formación personal y en toda la vida doméstica, de tal forma que aprendemos a hacerlo todo como El lo hace, haciendo visible el Amor de Dios con toda la acción de la formación personal conformada según la acción del Hijo. Somos llamados a ayudar a hacer haciendo lo que El nos enseña a hacer: actuar eucarísticamente, eucaristizando toda nuestra formación personal hasta convertirnos en pan doméstico para nuestros hermanos al actuar de la misma forma que actúa Jesús Caridad al hacerse comunión viva para nosotros, plasmando juntos más y más Su memorial al ofrendar todo cuanto hacemos y todos nuestros actos a Dios Amor, tal cual Jesús Caridad lo pide al decirnos “Hagan esto en memoria Mía”.

Cuando ayudamos a hacer somos llamados a afirmar toda la formación personal —todo su crecimiento y desarrollo—actuando como Jesús Caridad actúa, actuando conforme a la imagen y semejanza a Dios Amor, actuando conforme a como El nos ama. Cuando ayudamos a hacer de esta forma somos llamados a convertirnos en modelos de fe que ayudan a discernir pensamientos, emociones, aptitudes y talentos de acuerdo a la mirada de Jesús, ayudando a actuar como El actuaría. Cuando ayudamos a hacer somos llamados a amar a Dios Amor con toda nuestra mente, origen de toda acción: hemos de tomar cada pensamiento y someterlo todo a Cristo (2 Cor 10,5). Hemos de educar par actuar como Cristo, ordenando la acción a hacer más y más visible el Amor de Dios vivo y encarnado. Este es el segundo énfasis, la segunda fase del proyecto de evangelización familiar: conformar nuestra acción eucarísticamente, según la acción del Hijo, ayudando a hacer al desarrollar todos los factores y expresiones de la acción personal a la luz de la Palabra. No podemos permitir que nuestras mentes, y por lo tanto también nuestra acción, se mundanicen y se desacralicen —la formación personal es templo doméstico del Espíritu Santo, por lo tanto la mundanización de la acción es desacralizar ese templo, esto es desacralización personal—. Tenemos que ofrendar la mente y desarrollar la acción para el Amor de Dios, en orden a hacer visible Su Amor, en orden a vivir más y más la caridad en más y más correspondencia al Cielo.

Para conformar nuestra mente y nuestra acción ayudando a actuar conforme a la acción del Hijo necesitamos una intensa formación educativa en todo el sentido de la palabra: educación humana —educación en valores que hagan posible que nos convirtamos en personas de bien—, educación escolar y profesional —educación que desarrolla el intelecto y nos brinda un oficio para sostenernos y aportar a la sociedad como ciudadanos de bien— y, por supuesto, también educación en la fe —educación que nos enseñe a actuar viviendo la fe, actuando como Jesús Caridad actúa, plasmando liturgia de la luz—. Esta misión educativa es la misión profética de la iglesia doméstica, que ha de emprenderla haciendo posible que a nadie falte la educación necesaria para convertirse en un ser humano de luz, en un cristiano luz, en un ciudadano luz, comenzando por la misma iglesia doméstica. El ayudar a hacer conforme a la acción del Hijo — que es Maestro— no solo eucaristiza la acción: también irradia oportuniddes y posibilidades de aprendizaje y formación para todos en la sociedad, en la nación y en la humanidad, tal cual lo hizo Jesús al dedicarse a enseñar y a anunciar el Evangelio a todos, contemplando a todos como hijos del Padre. Al ayudar a hacer la iglesia doméstica profetiza con lecciones vivas, con profecía viva y sacramental, modelando lo que enseña con ayuda del Espíritu Santo, cumpliendo Su misión profética enseñando como Jesús Caridad enseña, profetizando el Amor de Dios vivo y encarnado con lecciones vivas, plasmado en la formación personal misma, siendo iglesia doméstica que es formadora de discípulos del Maestro.

Los padres y los miembros de la familia han de ser modelos de vida y modelos de fe que enseñan con lecciones vivas el cómo conformar toda la acción según la acción humana, sacramental y fraterna del Hijo, aprendiendo así desde el hogar a hacer vida la alegría del Magnificat, la alegría de servir juntos y de ofrendar la propia vida para hacer vida el sueño de Dios: “El hogar es la primera escuela de vida cristiana y escuela del más rico humanismo (Concilio Vaticano II, Gaudium et Sper 52,1). Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de la propia vida” (Catecismo 1657). La catequesis familiar ha de ser parte fundamental de cumplir la misión profética de la iglesia doméstica, parte fundamental de la educación familiar en la fe: “La educación en la fe debe comenzar desde la más tierna infancia. Esta educación se hace ya cuando los miembros de la familia se ayudan a crecer en la fe mediante el testimonio de una vida cristiana, y de acuerdo con el Evangelio la catequesis familiar precede, acompaña y enriquece las otras formas de enseñanza en la fe. Los padres tienen la misión de enseñar a sus hijos a orar y a descubrir su vocación de hijos de Dios” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 11). Hemos de hacer de la vida sacramental y de la catequesis familiar el centro de ayudar a hacer, de tal forma que los hijos aprendan a discernir la acción al aprender a actuar como cristianos en primer lugar en la familia.

Para esta catequesis familiar se ha de crear por las autoridades eclesiales competentes un catecismo familiar, un catecismo doméstico, un Fam Cat, a la usanza del Do Cat y del You Cat, pero diseñado especialmente para que las iglesias domésticas puedan cumplir su misión profética, usando ese catecismo familiar, ese Fam Cat, para impartir catequesis familiar diaria —un tiempo diario de compartir la fe en familia, en el mismo hogar— que en el lapso de un año aborde las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica y también de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Mientras el Do Cat y el You Cat están creados para leerse en preguntas aleatorias, el Fam Cat ha de ser diseñado de tal forma que hayan unas pocas preguntas diarias relacionadas, preguntas que apliquen tanto el contenido del Catecismo de la Iglesia Católica como el de la Doctrina de la Iglesia Católica en cada día del año, preguntas que la iglesia doméstica usará a modo de currículo doméstico para impartir la catequesis doméstica cada día. También se puede complementar el contenido diario con breves citas de valores humanos y cívicos relacionados con lo que se lea, o con citas de documentos eclesiales relacionados, tal cual lo hacen el Do Cat y el You Cat en los bordes de las páginas y al final de los capítulos. Es decir: cualquiera que lea el Fam Cat diariamente en el lapso de un año habrá tenido acceso a los principios fundamentales del Catecismo de la Iglesia Católica y de la Doctrina de la Iglesia Católica. El Fam Cat no es para leerse secuencialmente alrededor de temas, sino para leerse diariamente a lo largo del año —-su lectura no debería tomar más de 15 0 20 minutos diarios, para que la familia también tenga el tiempo de rezar el rosario y de meditar las lecturas de la misa diaria— de tal forma que se pueda profundizar el Magisterio de la Iglesia de una forma amena y familiar, complementando la catequesis parroquial de tal forma que se aprenda a profetizar a la luz de la verdad y del Amor, encarnando más y más el Amor de Dios al anunciar juntos a Cristo resucitado con el testimonio vivo de la Palabra y del Magisterio, con el testimonio de vida, comunión y de fraternidad aprendido en el hogar.

Al ayudar a hacer la iglesia doméstica emprende su misión profética como misión profunda y apasionadamente educativa y formadora: la familia ha de ser la primera escuela, la que conforme la acción del cristiano como escuela de valores, como escuela vocacional —donde se descubre qué hacer con la propia vida de acuerdo a la llamada de Cristo— y como escuela de fe. Los padres —y los hijos también, en la medida que crecen y maduran en la fe— han de educar en el hogar como hombres y mujeres cabales, con actitud de servicio y de entrega, dando lo mejor que tienen con virtud y fe. Al ayudar a hacer se ayuda a actuar conforme a valores e ideales evangélicos, humanos y fraternos que engrandecen a la persona, viviendo juntos más y más la caridad, viviendo juntos más y más el mandatum novum, de tal forma que al ayudar a hacer también se emprende una nueva eclesialización en toda la Iglesia, formando una Iglesia viva que profetiza encarnando el Amor de Dios en toda la formación personal, dando testimonio vivo del Amor de Dios en todo cuanto hacen, formando una Iglesia viva de cristianos que profetizan viviendo lo que Jesús Caridad enseña, adorándole juntos con todo el crecimiento y con todo crecimiento, eucaristizando todo cuanto se hace, emprendiendo una renovación eclesial que hace vida la opción misionera de la Evangelii Gaudium como opción misionera irradiativa que comienza en la formación personal, que comienza en el hogar, haciendo Iglesia familia que ayude a crecer incondicionalmente en más y en más comunión, haciendo Iglesia más y más doméstica, más y más familia, más y más resplandeciente en comunión, a la usanza de la Eucaristía, una Iglesia más y más resplandeciente en medio de la sociedad como sal y luz del mundo, como Iglesia de estrellas del Cielo que plasman vida doméstica que es también vida sacramental y vida fraterna, formando juntos iglesias doméstica que encarnan más y más la Eucaristía como eucaristía doméstica, como memorial sacramental, fraterno y doméstico que hace vida Su memorial también en el altar doméstico, formando pastores domésticos que encarnan Su fraternidad sacramental doméstica como sacerdotes domésticos y sacerdotes del corazón que hacen vida la maternidad sacramental y la paternidad sacramental del Espíritu al crear hogar, Iglesia y humanidad que resplandecen en más y más comunión, que crean Cielo, que crean Reino, que crean Eucaristía, que crean fe, que crean esperanza, que crean caridad, que crean paz, que crean luz, que crean entrega, que crean don, que crean misericordia, que crean alegría, que crean plenitud, que crean santidad, que crean justicia, que crean nueva vida…

Esta nueva eclesialización afirma a una Iglesia universal que es más y más doméstica, integrando en toda la estructura eclesial una formación eclesial más y más familiar y una formación familiar más y más eclesial, edificando parroquias que son más y más iglesia doméstica, edificando en cada diócesis un santuario de la vida que coordine el apoyo parroquial a la formación de las iglesias domésticas como corresponde, llevando adelante una formación de iglesias domésticas más y más eucaristizadas al brindar atención formativa eclesial enfocada en el matrimonio y la familia —esto ha de incluir formación teológica, formación sacramental, formación humana, formación psicológica… abarcando tareas como la atención pastoral a la formación de novios al matrimonio, la atención pastora; a matrimonios en crisis y procesos de nulidad matrimonial, la atención pastoral a casos de violencia doméstica, la atención pastoral a jóvenes que aún no conocen a la persona con la que se van a casar pero que se preparan para la vocación matrimonial…—. También se han de integrar matrimonios consagrados —también ha de existir la vocación a la castidad consagrada— en los distintos órganos de gobierno eclesial —por ejemplo: incluir a un matrimonio consagrado en la Congregación de Doctrina de la Fe— y en la gobernanza y servicios eclesiales de parroquias, incluso haciendo posible la administración de parroquias por matrimonios consagrados. Hay que emprender juntos, con parresía, una nueva eclesialización que recupere el sentido de iglesia familia de los primeros cristianos, haciendo resplandecer a la Iglesia viva como Iglesia doméstica, como Iglesia hogar, como Iglesia que busca ayudar a crecer a todos sus hijos, haciendo posible que todos aprendan a encarnar los sacramentos que reciben y a encarnar la fe, dando formación eclesial familiar que haga posible la formación de auténticas iglesias domésticas que resplandezcan como faros de comunión en medio del mundo, encarnando la Eucaristía del altar también en el altar doméstico, haciendo juntos familia humana, eclesial y civil de la misma forma que un sacerdote consagra en el altar la Eucaristía, haciendo vida en el hogar Su envío y Su misión como envío doméstico y sacramental, como misión doméstica y sacramental, haciendo más y más vida juntos Su ministerio de crecimiento en comunión como ministerio sacramental, como ministerio de luz, como ministerio de eucaristía doméstica, como ministerio de buena esperanza, como ministerio de gracia, como ministerio de misericordia, como ministerio de nueva vida… como ministerio de sacerdocio doméstico y sacerdocio del corazón, de pastores domésticos que obran —que hacen— todo en unidad a Su ofrenda, en unidad de manos y de corazón, de ser y de acto, de palabra y de obrar a Su obrar, haciendo vida juntos Su orden de la caridad como orden del corazón que también es orden sacramental, orden doméstico, orden social y orden eclesial…

Sí, emprender nueva eclesialización es emprender un orden de la caridad que ordene todo el cuerpo eclesial más y más a vivir la caridad haciendo posible que todos crezcan en más y más comunión, encarnando así la Eucaristía sacramental como sacramento doméstico, convirtiendo del hogar en sacramento vivo del Amor de Dios, en sacramento vivo de la comunión Trinitaria, comenzando con la conversión del corazón, raíz de toda revolución, consagrando más y más el corazón a vivir la caridad para así consagrar a la familia a vivir la caridad, emprendiendo una formación eclesial que haga posible hacer familia que es templo vivo de eucaristía doméstica, templo doméstico del Espíritu Santo, hasta transformar a toda la sociedad y al mundo entero al hacer posible —desde la encarnación de la Eucaristía y desde la eucaristización familiar del cuerpo eclesial que se hace más y más Iglesia doméstica que irradia más y más comunión en medio del mundo— una sociedad donde todos resplandezcamos como los hermanos que somos llamados a ser, como la luz que somos llamados a ser, como la familia del Amor-con-nosotros que somos llamados a ser, familia colmada de profetas de la luz, de profetas de la familia, de profetas de la paz, de profetas de la vida, de profetas de la alegría, de profetas de la comunión, de profetas que profetizan a toda la humanidad Su llamada a la conversión, la nueva vida que da el Amor, Su llamada a hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan… Su llamada a profetizar emprendiendo familiar y eclesialmente una misión educativa que abarque a toda la persona: ayudar a ser, ayudar a hacer, ayudar a crecer y ayudar a irradiar juntos en más y más comunión, como el sacramento vivo de la Eucaristía que somos llamados a ser juntos, obrando juntos como Jesús mismo lo hace…

  • Ayudar a Crecer: Nueva Fraternización

El evangelio nos cuenta que cuando la Sagrada Familia cumplió las prescripciones de la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret, donde el Niño Amor creció y se hizo fuerte, colmado de sabiduría y gracia, y el favor de Dios Amor estaba con El (Lc 2, 39-40). La iglesia doméstica, también está llamada a ayudar a crecer en gracia, en edad, en madurez, en comunión y en sabiduría, obedeciendo juntos los mandatos del Señor como nos corresponde obedecerlo. Quiero decir: solamente obedecer al Señor no es suficiente, pues hasta los demonios le obedecen. Hemos de obedecerle juntos por correspondencia, por corresponder más y más a Su Amor al amarnos como hermanos y hermanas. No hemos de asumir la vida espiritual doméstica como un mero “deber de obedecer” que lleva al cansancio, al aburrimiento e incluso a la rebeldía. La verdadera obediencia al Espíritu Santo nos enseña a amar a Dios Amor según Su Caridad, no enseña a obedecer creativamente por corresponder más y más a ese Amor tan grande, amándole y amando como El lo pide, como El lo desea: con todas las fuerzas, con todo el ser, con toda la vida, con toda la mente, con todo el crecimiento… dejándonos santificar más y más por ese Amor.

¿Cómo ayudamos a crecer de tal forma que se generan causas para realizarnos plenamente, dejándonos transformar más y más por el Espíritu? A través del apostolado, ayudándonos a crecer como apóstoles del Amor que hacen más y más posible que todos crezcan como hermanos plenos, ofrendando todo nuestro crecimiento y toda nuestra voluntad fiel y obedientemente, obedeciendo con más y más humildad, creatividad y asombro al Espíritu Santo que no deja de mostrarnos con Su fecundidad a afirmar el crecimiento de toda la persona y de toda persona a imagen y semejanza de Dios Amor que se hace comunión encarnada y eucaristía doméstica. El apostolado, lo que nos hace crecer como iglesia doméstica y como Iglesia familia, ha de ser algo ordinario de toda iglesia doméstica, comenzando con el apostolado con los propios miembros de la familia, pues cuando nos encontramos con Jesús Amor, con Jesús Eucaristía, encontrándonos con El en el sacramento y también en el servicio al prójimo, no podemos evitar vivir el apostolado, el querer que todos conozcan ese Amor tan grande al que no podemos evitar corresponder, Amor que no podemos contener para nosotros mismos, sino que tenemos que necesariamente darlo, pues ese Amor necesariamente crece. El apostolado doméstico es la realización del crecimiento que hace visible a Dios Amor como ministerio familiar que evangeliza manifestando el carisma sacramental que no enseña Jesús Caridad, Jesús Sacerdote: ayudar al hermano a crecer hasta convertirse en el sacramento vivo del Amor de Dios que es llamado a ser, en el sacramento vivo de Su Eucaristía que es llamado a ser, en el sacramento vivo de la Trinidad que es llamado a ser. Este apostolado doméstico es generado por medio de tres causas que realizan la formación personal de toda la iglesia doméstica: crear comunión, crear familia y crear comunidad. El apostolado doméstico crea comunión, crea familia y crea comunidad de acuerdo a la voluntad de Dios Amor, en obediencia al Espíritu que no deja de ayudar a crecer a la familia, a la humanidad y a la Iglesia. El apostolado doméstico nos transforma juntos en la luz de gracia del Espíritu, en la luz de Su unidad, creando hogar, Iglesia y humanidad donde todos crecen como hermanos, como familia de Dios. El apostolado doméstico es discipulado que nos transforma no solo a nosotros como iglesia doméstica, sino también a la sociedad, haciéndola sociedad más fraterna. Esta transformación no es mero fruto de manejo de datos o de modificación de conductas, o de cambios de imagen. Esta transformación es fruto de un discipulado familiar, de encarnar a Jesús Caridad y a la Palabra en toda nuestra formación familiar, creciendo juntos de tal forma que al vivir el apostolado doméstico “domesticamos” también a la sociedad, creando lazos y vínculos de luz, creando cultura del encuentro con el hermano, consumando juntos el crecimiento en el Amor de Dios como crecimiento en el Amor a los hermanos, como crecimiento en el Amor social.

Este discipulado doméstico crea fraternidad humana, sacramental y civil, ayudando a crecer en una cultura de Amor, una cultura de luz, cautivando a todos —con ayuda de la gracia— con el atractivo de una vida que vive para vivir la caridad, para hacer crecer más y más el Amor de Dios, plasmando más y más todo el crecimiento y todo crecimiento —también el crecimiento social— a imagen y semejanza de Cristo y Su comunión. Este apostolado doméstico confronta con el Amor de Dios otras formas de amor que no son ni tan grandes ni tan verdaderas, ayudando a crecer a todos más y más  unidos a ese Amor tan grande que nos supera y nos colma de alegría ante la grandeza del Señor y Su comunión, que nos colma la vida de entrega, de plenitud, de sentido. En el apostolado doméstico aprendemos a crecer juntos como apóstoles que evangelizan viviendo más y más el Amor: nada que contradiga el Amor de Dios vale la pena, ni mucho menos la vida. Este apostolado doméstico requiere obediencia a la Palabra y al Espíritu que nos mueve a crecer en más y más fraternidad y comunión, y también requiere un profundo discernimiento de como concretar en el día a día las formas con las que hacemos visible el Amor de Dios vivo y encarnado: todo tiene que hacerse según el Espíritu.

Ayudar a crecer realizándonos según la voluntad de Dios Amor es una de las características básicas de la familia de Jesús: “He aquí Mi madre y Mis hermanos, pues quien cumple la voluntad de Dios es Mi hermano, Mi hermana y Mi madre” (Mc 3, 34-35). Cualquier actividad que ayuda a crecer haciendo visible el Amor de Dios y que es realizada para ayudar a crecer en plenitud al hermano puede convertirse en apostolado doméstico cuando elegimos realizarla en correspondencia a Su voluntad. Esta es la tercera fase, el tercer énfasis, del proyecto de evangelización familiar: ayudar a crecer transformando nuestra realización personal apostólicamente, creciendo en constante realización apostólica, ayudando a crecer como apóstoles que crean comunión, que crean familia y que crean comunidad de acuerdo a Su voluntad, plasmando más y más persona luz, familia luz y comunidad luz. El apostolado doméstico no es una llamada extraordinaria ni es un acto de generosidad fortuita derivada de un mero impulso personal: es una manifestación del carisma sacramental que se nos da en el bautismo que realiza nuestra participación en el ministerio sacerdotal de Jesús, en el llamado a la misión sacerdotal de la iglesia doméstica, en el llamado a consagrar la iglesia doméstica y de la sociedad al Amor de Dios vivo y encarnado, a vivir más y más la caridad hasta hacer posible que todos crezcan resplandeciendo en más y en más comunión. Al concretar esta misión sacerdotal hacemos más y más vida Su consagración sacramental consumada como comunión personal trinitaria: somos enviados por el Padre, somos uno con Jesús y somos vivificados por el Espíritu. El apostolado doméstico solo puede consumarse si ayuda a crecer más y más en el Amor Trinitario, en la unidad del Espíritu, en Su comunión de Amor. A través del apostolado doméstico bendecimos a los hermanos y a la iglesia doméstica con los dones, vínculos y valores que se nos conceden al crecer en Su comunión, dejándonos convertir en don del Espíritu, dando gratuitamente lo que gratuitamente se nos ha dado.

Este ayudar a crecer viviendo el apostolado doméstico es la misión sacerdotal de la iglesia doméstica: ayudar a crecer consagrando toda la formación personal, transubstanciarnos en Su Cuerpo y en Su Sangre —transconsagrar el corazón— al coonvertirnos juntos en los apóstoles que somos llamados a ser, en los discípulos domésticos que somos llamados a ser, ayudando a crecer al transformarnos juntos en la realización del Espíritu que se nos ha dado para crear comunión, para crear familia y para crear comunidad que resplandecen a imagen y semejanza de la Trinidad, acogiendo más y más al Espíritu que se nos ha dado para acompañar a la Iglesia hasta el fin de los tiempos, acogiendo más y más en el Espíritu el envío de Jesús Caridad, caminando juntos hacia el Cielo dando mucho fruto apostólico… Hemos de realizarnos transformados en el Espíritu hasta convertirnos en los santos que somos llamados a ser, en la familia de santos que somos llamados a ser, en la comunidad de santos que somos llamados a ser: “De manera particular, los padres participan de la misión de santificación impregnando de Espíritu cristiano la vida conyugal y procurando la educación cristiana de los hijos” (Catecismo 902). La iglesia doméstica está llamada a ser manantial de santidad, manantial de laboriosidad apostólica y de espíritu misionero, manantial de caridad y de luz en medio del mundo, ejercitando de manera privilegiada su misión sacerdotal, su misión apostólica: “Aquí es donde se ejercita de manera privilegiada el sacerdocio bautismal del padre y madre de familia, en la recepción de los sacramentos, en la oración y en la acción de gracias, con el testimonio de una vida santa, con la renuncia y el Amor que se traduce en obras” (Lumen Gentium 10). Ese “Amor que se traduce en obras” es el ministerio familiar que fundamenta el apostolado familiar de tal forma que al crecer juntos es Cristo Quien crece en cada miembro de la iglesia doméstica, haciendo vida las palabras de Juan el Bautista: “Conviene que El crezca y que yo disminuya”.

No puede haber apostolado doméstico ni se puede ayudar a crecer como apóstoles domésticos sin una sólida vida interior. En el libro El alma de todo apostolado J.B. Chautard nos habla de cómo todo apostolado —también el apostolado doméstico— siempre va unido a una sólida vida interior para así dar frutos apostólicos y fraternos abundantes: “Los esposos cristianos que se consideren como obligados el uno para con el otro a un apostolado que a su vez ejercen sobre sus hijos con el fin de formarlos en amor e imitación al Salvador —imitando Su ofrendar, imitando en la vida doméstica Su entrega—… ¡Ojalá comprendan mejor la necesidad de una vida, no solamente piadosa, sino también interior, para hacer eficaz su celo y embalsamar sus hogares con el Espíritu de Jesucristo y con esa paz inalterable que, a pesar de las pruebas y trabajos, continuará siendo siempre el patrimonio de las familias verdaderamente cristianas” (Final del capítulo 1, El alma de todo apostolado, J.B. Chautard). Para fomentar la vida interior de la iglesia doméstica, haciendo posible así el hacer vida la misión sacerdotal con un apostolado doméstico fecundo que consagre a toda la formación, a toda la familia y a toda la sociedad al Amor de Dios, se ha de hacer posible un ministerio familiar que se encarne como liturgia doméstica: una liturgia para el hogar cuyo obrar cotidiano impregne la vida doméstica de profunda unidad a Jesús Caridad y de profunda vida interior, convirtiendo toda la vida doméstica en ofrenda viva, familiar, sacramental y agradable a Sus ojos, viviendo en el hogar una vida de Espíritu cristiano, verdadero patrimonio de la iglesia doméstica.

Esta liturgia doméstica ha de profundizar la misión sacerdotal de la iglesia doméstica imitando la misa en la vida doméstica, encarnando la misa en la vida familiar, haciendo de la vida doméstica una ofrenda a Dios Amor, plasmando misa doméstica en el hogar al vivir ciertos rituales domésticos —a la usanza de los rituales de la misa en el altar— que hacen vida Su memoria, que hacen visible el Amor de Dios vivo y encarnado de la misma forma que lo hacen los rituales de la misa dominical, el ritual de Su memorial, consagrando así a la familia y a la vida doméstica a vivir el Amor de Dios, a vivir la caridad haciendo visible sacramental, humana y fraternalmente el Amor de Dios. Esta liturgia doméstica impregna la vida cotidiana de la familia de comunión sacramental viva, plasmando misa doméstica que colma a la iglesia doméstica de presencia de Dios Amor con rituales vivos como la lectura y meditación en familia de las lecturas de la misa diaria, estudio bíblico semanal, estudio en familia diario del Fam Cat, rezo diario del rosario en familia, bendiciones para el momento de comer, o dormir, o despertarse, besar una cruz doméstica al entrar y salir de la casa, tener un altar doméstico con devociones familiares, entre otras costumbres que fomentan la vida doméstica que verdaderamente encarna la fe, costumbres como ratos de oración en silencio o ayudados de un libro apropiado, tener una habitación adecuada para usar como altar doméstico, fomentar las devociones a santos…

Cada pareja de esposos ha de componer una liturgia doméstica que encarne la ofrenda de misa y la acción de dar gracias dela misa en la vida doméstica cotidiana, haciendo de la convivencia familiar un constante ayudar a crecer en la gracia del Espíritu, un constante ayudar a crecer que realice más y más la transformación del Espíritu en cada miembro de la familia, creando comunión, creando familia y creando comunidad que transforme todo —también al mundo y a la sociedad—- al hacer más y más visible el Amor de Dios vivo y encarnado. Las obras de misericordia sociales, espirituales y corporales, y las obras de caridad, también han de ser parte de la liturgia doméstica, promoviendo un ministerio familiar que haga visible a toda la sociedad el Amor de Dios vivo y encarnado al hacer posible un hogar, una Iglesia y una humanidad donde todos crezcan como hijos de Dios y como hermanos dignos, iguales, libres, amados, plenos, felices, santos, llamados, elegidos, consagrados… ¡Cuánto podemos transformar al mundo irradiando juntos más y más la realización del Espíritu Santo, la acción del Paráclito, haciendo más y más vida el ministerio familiar que somos llamados a emprender, el apostolado doméstico que somos llamados a encarnar como pastores domésticos que hacen más y más vida Su fraternidad sacramental doméstica al emprender su misión sacerdotal como sacerdotes del corazón y sacerdotes domésticos que hacen vida el sacerdocio de Jesús Caridad en la vida doméstica, haciendo visible la acción de Dios Amor de la misma forma que lo hace un sacerdote en el altar, encarnando Su comunión sacramental como eucaristía doméstica en la vida familiar, como misa doméstica, como ministerio de crecimiento en comunión que acoge con más y más fecundidad sacramental la maternidad sacramental y la paternidad sacramental del Espíritu!

De esta forma, se emprende la misión sacerdotal de la iglesia doméstica como misión apostólica cuyo ministerio familiar hace vida la transformación del Espíritu transformando a todos los miembros de la iglesia doméstica en los íconos vivos del Amor de Dios que son llamados a ser, en las personas santas que son llamados a ser, ofrendando todo —no solo la vida doméstica, sino también el trabajo y la vida social— a la usanza de una misa doméstica, a la usanza de la Eucaristía. La iglesia doméstica ha de santificar a todas las personas que la componen, formando apóstoles que al ayudar a crecer irradian más y más la luz del Amor de Dios que se encarna en toda la formación personal, de tal forma que el matrimonio y la familia se convierten en auténtico camino de comunión, de santidad, de fraternidad, procurando juntos la perfección de vida y la plenitud, haciendo posible que todos crezcan como hermanos plenos, como personas plenas, como santos… Es así, ayudando a crecer incondicionalmente en más y más comunión, ayudando a crecer como personas luz, como hermanos luz, como cristianos luz, como ciudadanos luz… que se emprende una nueva fraternización: fraternizar a toda la familia y a toda la sociedad consagrándola al Amor de Dios, consagrándola como apóstoles domésticos consagrados a vivir la caridad haciendo posible que todos crezcan como hermanos, viviendo el apostolado como redes de caridad encarnada con las que se pesca reconociendo a todos como hermanos, plasmando Iglesia más y más familia y plasmando también humanidad más y más familia, plasmando nación más y más familia al hacer posible una sociedad donde se ayuda a crecer a todos incondicionalmente como hermanos, movidos más y más por la realización del Espíritu Santo que al realizar plenamente a la persona y a la iglesia doméstica —a la patria doméstica— con sus dones y frutos también hace posible la realización más plena de la sociedad, plasmando juntos una cultura luz, una cultura de Amor, una cultura de comunión, una cultura de nueva vida, una cultura de encuentro… que hace vida el culto vivo y nuevo de comunión de la iglesia doméstica, ofrecido por ella como culto sacramental que consuma la eucaristía doméstica como ministerio familiar que repercute en una transformación cultura, plasmando juntos cultura luz que ayuda a crecer a todos incondicionalmente en más y más comunión, según la dignidad que el Creador da a todo hermano, a todo hijo de Dios…

Así, la iglesia doméstica plasma cultura luz que ayuda a crecer a todos en fraternidad social, como los hermanos que somos llamados a ser, como la sociedad familia que somos llamados a ser, como la ciudad de santos que somos llamados a ser…. plasmando juntos cultura luz que crea más y más comunión de luz, que crea más y más familia luz, que crea más y más comunidad de luz. Esta es la misión apostólica de la iglesia doméstica, la misión sacerdotal de la iglesia doméstica: ayudar a crecer transformando todo en la realización del Espíritu, plasmando así no solo familia más y más santa, sino también cultura más y más resplandeciente en comunión, cultura más y más fraterna, haciendo vida un ministerio familiar que es también ministerio de crecimiento en más y en más comunión, acogiendo incondicionalmente la vida y la gracia, reconociendo incondicionalmente la dignidad de todos, reconociendo incondicionalmente la luz que todos son llamados a ser.

  • Ayudar a Irradiar: Nueva Evangelización

Además del bautismo de Jesús, donde toda la familia Trinitaria del Amor de Dios es revelada, hay otra lectura de la Biblia en la cual la voz del Padre es escuchada:

“Seis días después, tomó Jesús consigo a Pablo, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. Tomó Pedro la palabra y dijo a Jesús: ‘Rabbi, está bien que nos quedemos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’ —es que no sabía qué responder, pues estaban atemorizados—. Entonces se formó una nube que los cubrió con su sombra, y llegó una voz desde la nube: ‘Este es Mi Hijo Amado, escuchadle’. Al momento miraron en derredor y ya no vieron a nadie, más que a Jesús con ellos” (Mc 9, 2-8).

La iglesia doméstica está constantemente reformando su proyección —su proyecto de nueva vida— de acuerdo al proyecto de la Trinidad, de acuerdo a su escucha a Jesús Caridad, a través de la escucha de la Palabra, de la vida sacramental y de la vida interior doméstica. Los miembros de la iglesia doméstica están siendo constantemente trasfigurados, reformándose con más y más precisión, con más y más fidelidad y correspondencia a la obra viva de Amor que somos llamados a ser. Cuando acometemos este proceso de reformación de nuestra proyección, escuchando más y más al Hijo Amado, encarnando progresivamente más y más la comunión de la Trinidad, somos progresivamente transfigurados en los testigos de la resurrección que somos llamados a ser, en testigos de la nueva vida que da el Amor, en testigos que testimonian a toda la sociedad la luz viva de la resurrección a la usanza de María Magdalena, primera testigo de la resurrección según el Evangelio: “María Magdalena fue y anunció a los discípulos: ‘He visto al Señor,’ diciéndoles lo que El les dijo” (Jn 20,18). Noten que este testimonio se fundamenta en el encuentro personal con el Resucitado, en el encuentro personal con Dios Amor vivo y encarnado, con Jesús Caridad vivo y resucitado. Al ser iglesia doméstica que reforma toda la proyección de acuerdo al proyecto dado por el Padre (ayudar a ser), por el Hijo (ayudar a hacer) y por el Espíritu Santo (ayudar a crecer) damos testimonio de la resurrección por medio de la conversión personal constante y progresiva en la obra viva de Amor que somos llamados a ser para ayudar a irradiar la luz de la comunión trinitaria: nos hemos encontrado con Jesús Caridad, lo hemos visto y tocado, nos hemos convertido en Su Amor, por Su Amor y con Su Amor. La luz transfiguradora de esa experiencia pascual nos reforma una y otra vez, conmemorando la luz recibida en el bautismo a lo largo de toda la vida, una y otra vez, cada vez con un poco de más correspondencia al proyecto de la Trinidad, a Su proyecto para irradiar más y más Amor, hasta plasmar a toda la sociedad irradiativamente —irradiando la comunión de la Trinidad al testimoniar la nueva vida que da el Amor— como sociedad luz, como sociedad comunión, como civilización del Amor. Por medio de esta constante reformación aprendemos a irradiar más y más luz amando como Jesús ama a la Iglesia y a la humanidad, ofrendando todo cuanto somos, haciendo más y más vida el poder de la luz.

¿Cómo ayudamos a irradiar plasmando el Amor de Dios de tal forma que se hace proyección viva que abarca todas las claves de nuestra obración, de nuestro proceso de convertirnos en la obra viva de Amor que somos llamados a ser? Reformando absolutamente toda nuestra proyección, todo nuestro proyecto de nueva vida, de tal forma que todo se ordene a dejarnos plasmar como la obra viva de Amor que somos llamados a ser juntos como iglesia doméstica que es Iglesia viva fiel al Divino Esposo, Rey del Universo y de nuestras vidas. Hemos de dejar que Dios Amor transfigure nuestra vocación vital, nuestra plenitud vital, nuestra comunicación vital, nuestra identidad Vidal, como obra encarnada en constante proceso de reformación a lo largo de la vida, en constante proceso de re-conversión a Dios Amor y a Su designio, a Su voluntad. Podremos luchar contra el pecado, la acaridad y la afraternidad, incluso nos podremos distraer y encontrar difícil amar como nos corresponde amar, pero igual perseveraremos en el propósito de reconvertirnos al Amor, igual seguimos acogiendo la llamada a dejarnos convertir una y otra vez en Su Amor, eligiendo convertirnos una y otra vez, reformándonos más y más a lo largo de la vida, reformando más y más nuestra proyección de acuerdo al proyecto de nueva vida de la Trinidad, convirtiéndonos pascualmente en quienes somos llamados a ser hoy a hoy y para siempre: hijos e hijas resucitados de Dios Amor, pueblo transfigurado de Dios Amor.

Esta es la cuarta fase del proyecto de evangelización familiar, su cuarto énfasis: ayudar a irradiar reformando nuestra obración pascualmente, ayudando a irradiar proyectando la vocación vital, la identidad vital, la comunicación vital y la plenitud vital de acuerdo a la Trinidad, como testimonio vivo de la resurrección, como testimonio vivo de la nueva vida que da el Amor, como testimonio vivo del encuentro vivo y personal con el Amor de Dios que nos cambia la vida, que nos transfigura, irradiando así más y más comunión a toda la sociedad. Esta vida es una constante reformación, una reconversión permanente, una conversión continua, un continuo ayudar a irradiar en más y más unidad a la Trinidad, una preparación para nuestra vida eterna, una constante irradiación de la luz de la resurrección que lo convierte todo, no solo a nosotros mismos como iglesia doméstica, sino también a la sociedad… pues al vivir como resucitados también plasmamos nueva creación en toda la sociedad.

La misión real de la iglesia doméstica hace vida ese proceso de conversión constante al hacer vida la libertad real de elegir —más y más desprendidos de nosotros mismos— dar más y más testimonio vivo de la presencia de Dios Amor vivo y encarnado en nuestros corazones y en el mundo, revelando ese Amor encarnado en toda la formación personal que en la iglesia doméstica se plasma a imagen y semejanza de la Trinidad, como obra viva de Amor, pues es en la iglesia doméstica que aprendemos a vivir encontrándonos constantemente con el Amor de Dios vivo y encarnado, con Jesús Caridad vivo y resucitado. Ese encuentro no nos deja indiferentes, nos mueve a ayudar a irradiar más y más luz al mundo, nos mueve a responder a Su Amor con un proceso de conversión personal, que se da al irradiar juntos en comunión, al irradiar juntos en la iglesia doméstica —donde todos se ayudan a convertirse en la obra viva de Amor que son llamados a ser—. Ese encuentro con Jesús Caridad nos mueve a responderle con testimonio vivo de Su Amor a toda la sociedad, haciendo más y más presente Su reino en toda la sociedad, al estilo de María Magdalena, testimoniando más y más la nueva vida que da el Amor, irradiando más y más la luz de la resurrección que plasma nueva creación, nueva sociedad. Es así como se es cristiano. No se es cristiano –ni mucho menos iglesia doméstica— por creer en una idea o fe abstracta. Nuestra fe es una fe personal, una fe viva, una fe encarnada. Creemos en una Persona con la que nos relacionamos y a la misma vez nos enseña a relacionarnos de forma nueva al encontrarnos una y otra vez con El, que nos cambia la vida con Su Amor: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. En su Evangelio, Juan había expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: ‘Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que crean tengan vida eterna’ (Jn 3,16)” (Deus Caritas Est 1).

Es en este nuevo horizonte que se abre con el encuentro con Jesús Caridad, resplandeciendo como Iglesia más y más viva, que hacemos vida la misión real de la iglesia doméstica descubriéndonos como príncipes y princesas del Cielo, encarnando la misión real como familia de sacerdotes, profetas y reyes en los que Jesús Caridad reina, dejando que El reine en la iglesia doméstica en la medida en que encarnamos más y más la eucaristía doméstica, haciendo del irradiar la comunión trinitaria todo un proyecto de nueva vida, toda una proyección viva que irradia a la sociedad entera de más y más comunión, irradiando más y más la luz del Amor de Dios encarnada en la formación personal, transparentada por la iglesia doméstica que se transfigura en faro vivo de comunión en medio del mundo, plasmando así todo un proyecto de crecimiento en comunión que es tanto misión real como misión social de la iglesia doméstica: ayudar a ser, ayudar a hacer, ayudar a crecer y ayudar a irradiar haciendo posible que todos resplandezcan en más y en más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad, plasmando más y más nueva sociedad con mística fraterna que hace vida la comunión trinitaria en toda la sociedad.

Sí, la mística fraterna de la eucaristía doméstica también es mística social, también tiene un eminente carácter social. Quien se encuentra con el Amor de Dios no puede evitar irradiarlo a los demás, y quien queda irradiado por el Amor de Dios no puede evitar ayudar a otros a irradiar también. Al ayudar a irradiar encarnando humana, fraternal y sacramentalmente la eucaristía doméstica como proyecto de nueva vida, como proyecto de comunión, como proyecto de crecimiento en comunión, no podemos evitar Su luz y comunión a la sociedad al crecer juntos a imagen y semejanza de la Trinidad, sacramentalizando así a la sociedad, haciéndola resplandecer como el sacramento vivo de la Trinidad que es llamado a ser, sociedad donde todos irradian resplandeciendo en comunión, plasmando así Reino de Dios en el mundo, plasmando así reino de comunión al dar más y más testimonio vivo de nuestro encuentro con el Amor de Dios vivo y resucitado con el que nos encontramos en primer lugar en la iglesia doméstica.

Es en la iglesia doméstica que aprendemos a reconocer a Jesús Caridad en cada prójimo, donde aprendemos a reconocer a Dios Amor vivo y encarnado en todo hermano. Así también aprendemos a reconocernos como sociedad luz, como sociedad en la que todos son llamados a irradiar, ayudando a irradiar plasmando juntos civilización de Amor en la medida en que hacemos vida en toda la sociedad —en todos los ambientes sociales— la revelación del Amor cristiano que nos mueva a ayudar a irradiar más y más la luz de Su comunión, plasmando Su obra viva de Amor no solo en toda la formación personal y en toda la iglesia doméstica, sino también en toda la sociedad, cumpliendo más y más con nuestra misión social como iglesia doméstica al testimoniar juntos más y más el Evangelio vivo y encarnado, al afirmar más y más a toda la persona y a toda persona conforme a la dignidad dada por Dios Amor, comprendiendo así con más y más profundidad las leyes de la vida social: “La revelación cristiana… nos conduce a una comprensión más profunda de las leyes de la vida social (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 23,1). La Iglesia recibe del Evangelio la plena revelación de la verdad del hombre. Cuando cumple su misión de anunciar el Evangelio, enseña al hombre, en nombre de Cristo, su dignidad propia y su vocación a la comunión de personas; y le descubre las exigencias de la justicia y de la paz, conforme a la sabiduría divina” (Catecismo 2419).

Sí, al hacer vida la misión real de la iglesia doméstica como vocación a plasmar un proyecto de vida que también es proyecto de crecimiento en comunión —proyecto que plasma reino de comunión, civilización del Amor—-, descubrimos también la misión social de la iglesia doméstica como vocación a irradiar comunión personal, ayudando a irradiar a toda la sociedad al irradiarle el esplendor de la nueva vida en Cristo, plasmando nueva creación como iglesia doméstica que ayudar a irradiar en la luz de la resurrección que plasma más y más civilización de Amor que resplandece en más y más comunión. Para llevar adelante esta misión social de la iglesia doméstica e ha de emprender una nueva pastoral familiar en todas las parroquias y diócesis del mundo, coordinadas por los santuarios de la vida: una pastoral familiar donde las parroquias alienten y fomenten el crecimiento en comunión de las iglesias domésticas y de la misma parroquia como familia de familias, asignándole a esta pastoral parroquial todo lo referente a formación familiar parroquial, incluyendo la preparación remota y próxima al sacramento del matrimonio, la preparación de medios formativos para la familia, la coordinación de catequesis familiar… Esta pastoral ha de ser tan importante como cualquier otro ministerio de la parroquia —ministerio de liturgia, ministerio de catequesis, pastoral juvenil, ministerio de música, ministerio de ministros extraordinarios de la comunión, etc…—, enfocándose esta pastoral en promover el crecimiento en más y más comunión de toda la parroquia y de todas las iglesias domésticas, el promover el crecimiento de toda la parroquia como parroquia más y más familia, haciendo posible el crecimiento de todos a imagen y semejanza de la Trinidad. Desde la pastoral familiar parroquial —que ha de ser llevada adelante por pastores domésticos, por ministros de crecimiento en comunión— se ha de animar el ministerio familiar de todas las iglesias domésticas, el ministerio familiar descrito al hablar de ayudar a crecer, plasmando así una Iglesia más y más familia que hace resplandecer a toda la sociedad en más y en más comunión, a la usanza de la Trinidad. Esto es todo un proyecto de crecimiento humano, eclesial y sacramental en más y en más comunión: hacer posible el crecimiento de familias —hacer posible el crecimiento de la sociedad— donde todos resplandezcan en comunión, donde se reconozca la llamada a irradiar de todos, donde se reconozca la dignidad de todos. Misión real y misión social van de la mano en la iglesia doméstica: ella cumple su misión real al dejar que Dios Amor reine en la familia, al dejar que El delinee el proyecto de irradiación familiar como proyecto de crecimiento en comunión, de tal forma que así Dios Amor también reina en la sociedad, que resplandece más y más como sociedad luz, como sociedad comunión, como sociedad fraterna.

Esta es la misión real de la iglesia doméstica, misión que es necesariamente misión social: ayudar a irradiar reformados según la proyección de la Trinidad, emprendiendo un proyecto de crecimiento en comunión que al plasmar familia que crece en comunión también plasma sociedad que crece en más y en más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad, encarnando así la relación viva de Dios Amor-con-nosotros como irradiación doméstica, eclesial y social de comunión. Así se emprende una nueva evangelización desde la iglesia doméstica: irradiando a la familia, a la Iglesia y a la sociedad de más y más comunión, plasmando más y más familia comunión, Iglesia comunión y Patria comunión, desde la conversión personal en la obra viva de Amor que somos llamados a ser juntos, conversión personal que es fruto del encuentro personal con Jesús Caridad vivo y resucitado que nos cambia la vida que se hace relación de Amor personal que se irradia como proyecto de nueva vida, como proyecto de crecimiento en comunión que irradia más y más a la sociedad de nueva vida que resplandece en comunión de Amor, hasta convertirnos juntos en la civilización de Amor que somos llamados a ser, a imagen y semejanza de la comunión de la Trinidad.

Desde la pastoral familiar se han de hacer y emprender iniciativas comunitarias que no solo fomenten una Iglesia más y más comunión sino también una sociedad más y más comunión, iniciativas que ayuden a irradiar a todos en más y más comunión, creciendo juntos en familia, a la luz de la comunión trinitaria, ayudando a irradiar más y más comunión en todo ambiente social. Ejemplos de actividades sociales de esta pastoral familiar que plasma más y más Iglesia familia y más y más sociedad familia pueden ser: cursos de formación familiar impartidos en la parroquia a los que pueda asistir cualquier matrimonio del barrio; cursos de derechos humanos impartidos en la parroquia para facilitar que todos en la comunidad se contemplen como hermanos, tanto desde la fe como desde la fraternidad civil; ágapes fraternos donde familias de la comunidad y de la parroquia se reúnan e intercambien experiencias del ministerio familiar; pasadías familiares donde se promueva la sana convivencia de todas las familias de la comunidad; retiros familiares donde se encomie a las  familias a una sana espiritualidad familiar, invitando también a familias de la comunidad…

Desde la mirada de Jesús Caridad se emprende nueva evangelización plasmando iglesia doméstica cuya pastoral familiar también es misión social, sirviendo a la Iglesia y a la sociedad desde la iglesia doméstica que irradia más y más comunión, haciendo más y más vida la proyección de la  Trinidad, hasta convertir a toda la sociedad en civilización de Amor, haciendo vida así el proyecto de comunión de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo: que todos resplandezcan feliz, plena, fraternal y santamente a imagen y semejanza de la comunión trinitaria, plasmando Iglesia, sociedad y familia donde todos irradien la luz que somos llamados a irradiar, como los hermanos que somos llamados a ser, como la familia del Amor-con-nosotros que somos llamados a ser, viviendo más y más como familia las obras de misericordia y las obras de caridad de tal forma que en toda la sociedad se reconozca la dignidad de todos… plasmando así Reino de Dios en este mundo al emprender juntos una nueva evangelización que va de la mano al desarrollo propio de una nueva familiarización: el ayudar a ser, el ayudar a hacer, el ayudar a crecer y el ayudar a irradiar que también ayuda a la vez a todos a resplandecer en más y más comunión, plasmando así humanidad que resplandece como humanidad luz, como humanidad familia, como familia luz.

  • Resplandecer Juntos en Más y Más Comunión: Nueva Familiarización

En Apocalipsis 21,5 la Biblia nos dice: “Voy a hacer nuevas todas las cosas”. Jesús Caridad —que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia— nos exhorta como iglesia doméstica a crear un mundo nuevo, una humanidad nueva, donde todos resplandecen en más y más comunión, donde todos resplandecemos como una luz única que cambia a la humanidad, donde todos resplandecemos como estrellas del Cielo, resplandeciendo a la luz de la Estrella de la Mañana (Ap 22,16). Ya hablé de la misión natural de la iglesia doméstica, y también ya hablé de la misión profética, sacerdotal y real de la iglesia doméstica. Ahora hablemos de una última misión de la iglesia doméstica: la misión fraterna, la de hacer posible que toda la nación y toda la humanidad —toda la sociedad civil— resplandezca en más y más comunión, como la nación de Amor que resplandece en comunión que somos llamados a ser, como la humanidad familia que somos llamados a ser. Esta misión también puede denominarse la misión civil de la iglesia doméstica: hacer posible una sociedad civil donde todos crezcamos como la familia humana que somos llamados a ser, resplandeciendo juntos en más y más comunión como las estrellas vivas, las estrellas de nueva fraternidad y las estrellas del Cielo que somos llamados a ser, declarando juntos nueva fraternidad —todos hemos de considerarnos hermanos y hemos de tratarnos como hermanos incondicionalmente, honrando los derechos humanos de todos, sanando en nuestra historia todo lo que nos impida resplandecer y caminar juntos como hermanos— y declarando también nueva adoración —hemos de adorar juntos a Dios Amor con todo el crecimiento y con todo crecimiento, no solo plasmando todo el crecimiento de la formación personal a imagen y semejanza de la Trinidad, sino también haciendo posible el crecimiento más pleno posible de todos en la sociedad civil—. Declarar nueva adoración y nueva fraternidad repercute en una nueva historia: una historia de la salvación que se sigue haciendo vida en nuestros días como historia de Amor, una historia de Amor que irradia de la comunión de la Trinidad a absolutamente toda la nación y a toda la humanidad, convirtiéndonos juntos en el ícono vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser, en el ícono vivo de Jesús Caridad que somos llamados a ser.

La vida de toda nación y de todo estado depende de la familia. En palabras del Do Cat 119: “La familia es ante todo el lugar donde se perpetúa la sociedad… en ella se imparten virtudes, valores y tradiciones de índole cultural, ética, social e intelectual y religiosa que son esenciales para todo hombre libre y responsable… a la familia se le encomienda también el deber de mantener a todos sus miembros y de garantizarles un espacio de protección, desarrollo y descanso privado… en la familia encuentran amor y sustento todos aquellos miembros de la casa que estén enfermos o que tengan minusvalías o pocos recursos…” La pobreza social más desgarradora es la falta de familia, la falta de amor. Es en una familia que se hace vida la riqueza más básica: el crecer incondicionalmente amados. La iglesia doméstica tiene la misión fraterna de hacer posible con todo tipo de iniciativas que todo hijo del Creador, que todos en la sociedad civil, que todos en la nación, que todos en la humanidad… crezcan conforme a su dignidad, crezcan en familia, resplandeciendo juntos en más y más comunión, conscientes de ser incondicionalmente amados, en primer lugar por Dios Amor. La iglesia doméstica tiene la misión fraterna de hacer posible que todo ser humano —comenzando por la familia doméstica y los más cercanos a ella— resplandezca en más y más comunión, resplandeciendo juntos como familia humana, conforme a la dignidad de todo ser humano, haciendo resplandecer la belleza de la comunión fraterna y del Amor de Dios que se hace fraternidad incondicional, de tal forma que nadie está sin familia en este mundo: “Nadie se sienta sin familia en este mundo: la Iglesia es casa y familia de todos, especialmente para cuantos están cansados y fatigados (Mt 11,28)” (Familiaris Consortio 85). Hemos de hacer posible que absolutamente todos puedan crecer como la familia humana que somos llamados a ser, como la sociedad civil fraterna que somos llamados a ser, recordando que “la tarea misionera implica un diálogo respetuoso con los que todavía no aceptan el Evangelio” (Redemptoris Missio 55).

Esta es la quinta fase, el quinto énfasis, del proyecto de evangelización familiar: hacer resplandecer a la sociedad civil —al pueblo, al estado, a la nación, a la humanidad— como la familia humana que es llamada a ser, como la familia luz que somos llamados a ser, haciendo posible que todos resplandezcan en más y más comunión, haciendo posible que todos resplandezcan como hermanos. Así, emprendemos juntos un proyecto de luz: ayudar a ser, ayudar a hacer, ayudar a crecer y ayudar a irradiar resplandeciendo juntos en más y más comunión, plasmando juntos persona luz y familia luz; plasmando juntos cultura luz, cultura de nueva vida; plasmando juntos estado luz, estado de comunión, estado de justicia y derecho, estado del nuevo albor, estado de nueva fraternidad; plasmando juntos nación luz, nación de Amor que resplandece en comunión; plasmando juntos humanidad luz, humanidad unida y fraterna que resplandece en paz que viene de Dios Amor, la paz que hace posible que todos resplandezcamos como hermanos; plasmando juntos sociedad luz donde todos resplandecemos como la luz que somos llamados a ser, como la familia que somos llamados a ser, como los hermanos que somos llamados a ser… Esta misión fraterna es la misión propia del servicio al bien común de la iglesia doméstica, que emprende este proyecto de luz como servicio al bien común que al servir hace más y más visible al mundo el Amor de Dios vivo y encarnado, de tal forma que toda la nación, todo el pueblo, todo el estado y toda la humanidad —todo el hogar común— resplandecen como la familia civil que somos llamados a ser, como la familia de hermanos que somos llamados a ser, haciendo posible que todos crezcan en comunión fraterna, haciendo posible que todos crezcan en familia, haciendo posible el desarrollo civil más pleno posible y una promoción humana donde se honre incondicionalmente la dignidad humana de todos como familia humana en la que todos resplandecemos juntos en más y más comunión: “Desde el corazón del Evangelio reconocemos la íntima conexión que existe entre evangelización y promoción humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda acción evangelizadora. La aceptación del primer anuncio, que invita a dejarse amar por Dios y a amarlo con el amor que El mismo nos comunica, provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás…” (Evangelii Gaudium 178). La misión fraterna de la iglesia doméstica desea, busca y cuida el bien de toda la familia humana haciendo posible una sociedad civil en la que todo ser humano se desarrolle lo más plenamente posible, haciendo posible un desarrollo donde todos crezcan en familia, como los hermanos que son llamados a ser, como la mejor persona que puedan ser, haciendo vida el “sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se fundamenta toda sociedad civil” (Laudato Si 23).

Para hacer posible una sociedad civil que resplandezca en más y más comunión no solo hace falta la colaboración de todos como hermanos: en primer lugar hace falta gracia. Por eso, parte de esta misión fraterna de la iglesia doméstica y de la Iglesia como Familia de familias es consagrar a toda la nación —a todo Estados Unidos, incluyendo a Puerto Rico— a Jesús Caridad, consagrando a toda la nación y a cada iglesia doméstica a vivir la caridad, consagrándonos a vivir la caridad haciendo posible que todos resplandezcamos en comunión, haciendo posible que todos resplandezcamos como hermanos. Cualquiera —no solo los católicos— puede consagrarse a vivir la caridad, pues hacer posible que todos resplandezcan como hermanos ha de ser misión fraterna de todos. Todos somos llamados a vivir la caridad: “El amor –‘caritas’- es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta” (Caritas in Veritate 1). Es solo viviendo juntos la caridad, consagrándos a vivir la caridad haciendo posible que todos resplandezcan en más y más comunión, que hacemos posible el auténtico desarrollo del que habla la Populorum Progressio, un desarrollo que “debe ser integral, que debe promover a todos los hombres y a todo el hombre” (Caritas in Veritate 17). Nos corresponde como cristianos hacer posible un auténtico desarrollo: “El desarrollo necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios en oración, cristianos conscientes de que el amor lleno de verdad, caritas in veritate, del que procede el auténtico desarrollo, no es el resultado de nuestro esfuerzo sino un don. Por ello, también en los momentos más difíciles y complejos, además de actuar con sensatez, hemos de volvernos ante todo a su amor” (Caritas In Veritate 79).

Al consagrarnos a vivir la caridad, al consagrar a Estados Unidos y a la iglesia doméstica a vivir la caridad, no solo hacemos vida el sueño de Dios, que todos resplandezcamos juntos en más y más comunión, como la familia nación que somos llamados a ser, como la sociedad civil fraterna que somos llamados a ser. En la medida en que consagramos cada nación a vivir la caridad hacemos posible que toda la humanidad resplandezca como la familia humana que somos llamados a ser, como la familia de hermanos que somos llamados a ser, haciendo posible la paz que viene de Dios, la paz que hace posible que todos resplandezcamos como los hermanos que somos llamados a ser… En la medida que nos consagramos más y más a vivir a caridad emprendemos juntos una revolución de luz, revolucionando al mundo al hacer posible que absolutamente todos crezcan conforma su dignidad, como la familia humana que todos somos llamados a formar, cada cual haciendo posible desde su trinchera que todos crezcan como la familia civil que somos llamados a ser, familia donde se honran todos los derechos humanos de todos, hasta plasmar juntos una nueva humanidad que resplandece de tal forma que todos crecen incondicionalmente amados, resplandeciendo juntos en más y más comunión, más y más colmados de luz, más y más colmados de fraternidad, de paz, de libertad, de servicio a la vida y al bien común, de Amor, de solidaridad. Cada cual —cada iglesia doméstica— está llamada a aportar un rayo de luz único, resplandeciendo juntos como estrellas del Cielo, para hacer posible juntos una humanidad luz que resplandezca más y más como familia viva, como humanidad viva, como Patria viva. ¡Esta revolución de luz es todo un proyecto de fraternidad humana!

Tengo claro cual es el rayo de luz que me corresponde irradiar en este momento como iglesia doméstica —soy iglesia doméstica en unidad a la Trinidad— para hacer posible una humanidad más y más luminosa, para emprender juntos una revolución de luz: me corresponde proponer una Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana, proponiendo la redacción de una declaración de derechos básicos de toda familia a lo largo y ancho del mundo, de tal forma que podamos hacer posible, todos juntos, en todos los pueblos y naciones del mundo, que todos resplandezcamos como humanidad más y más enriquecida de comunión, como humanidad más y más familia, haciendo posible que absolutamente todo ser humano crezca resplandeciendo en más y más comunión, haciendo posible una sociedad civil donde todos crezcan como hermanos, en familia, incondicionalmente amados.

Luego de haber afirmado la misión de todo ser humano, la misión eclesial de todo cristiano, la misión de todo laico y la misión de toda iglesia doméstica a iluminar, a amar, a servir, a hacer posible un mundo más libre, feliz, unido, fraterno, humano, pacífico y solidario, un mundo que resplandezca en más y más comunión, donde todos crezcan como hermanos, incondicional y gratuitamente amados, creciendo juntos honrando la dignidad de todos… propongo una revolución de luz que no solo es misión fraterna de la iglesia doméstica sino que es misión fraterna de toda persona de buena voluntad en todo pueblo y nación: proponer juntos una Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana, sirviendo juntos al bien común de tal forma que todos podamos resplandecer como hermanos dignos, libres, iguales, amados, felices, plenos, llamados, elegidos, consagrados… y en el caso de los cristianos, también santos, resplandeciendo juntos en más y más comunión fraterna emprendiendo juntos una nueva familiarización que abarque a toda la humanidad, de tal forma que todos resplandezcamos como la familia humana que somos llamados a ser, siendo revolucionarios que encienden al mundo en más y más comunión.

            Emprendamos, pues, esta propuesta como nos corresponde hacerlo.

Una Revolución de Luz: Propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana

Literalmente he derramado sangre, una y otra vez, por afirmar a la iglesia doméstica como lo estoy haciendo. Literalmente estoy siendo torturada en estos momentos, mientras escribo estas líneas, por elegir hacer familia humana, eclesial y civil según el plan de Dios Amor. Sin embargo, con toda esta pasión sacramental que se me ha concedido para profetizar el como hemos de hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan no solo estoy llamada a hacer vida el matrimonio y la familia según la visión de Su mirada: también estoy llamada a hacer posible que absolutamente todo ser humano pueda hacer familia según su denominación religiosa, sus creencias y su conciencia. En palabras del You Cat 296: “Nadie puede ser obligado a actuar en contra de su conciencia —nadie puede ser impedido de hacer familia según su conciencia— mientras su acción se sitúe dentro de los límites del bien común. Quien pasa por alto la conciencia de un hombre, la ignora y la presiona, atenta contra su dignidad. Pocas cosas hacen más hombre al hombre que el don de poder distinguir por sí mismo el bien del mal y poder elegir entre ellos. Esto es válido incluso cuando la decisión, vista desde la luz de la Verdad, es errónea. Si una conciencia se formó rectamente, la voz interior habla en coincidencia con lo que es razonable, justo y bueno ante Dios”. Esto significa que nada justifica que se impida a ser humano alguno hacer familia según su propia conciencia y valores, incluyendo su propia fe religiosa. Un hermano judío, un hermano musulmán, un hermano budista… tienen exactamente el mismo derecho que tengo yo a hacer familia según mi fe. Todo ser humano ha de tener la libertad para hacer familia conforme a su fe, valores y creencias. Ningún estado, pueblo o nación puede atentar contra ese derecho humano: “La familia es elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene el derecho a la protección de la sociedad y del Estado” (Declaración Universal de los Derechos Humanos, art 16, sec 3). Todo ser humano tiene derecho a crecer en familia a lo largo de su vida, desde la concepción hasta la muerte natural —sin importar las circunstancias de su concepción—, conforme a su dignidad humana inalienable. Nadie puede impedir a un ser humano vivir y crecer en familia. La familia, célula básica de toda sociedad, ha de ser honrada incondicionalmente.

Proponer esta revolución de luz no se trata de que solo los católicos afirmen el matrimonio y la familia según el plan de Dios Amor, transformando a toda la Iglesia en Iglesia más y más familia en ese proceso de opción misionera irradiativa: también se  trata de hacer posible una sociedad donde absolutamente todo ser humano pueda crecer como parte de una familia humana, tal cual definí familia humana al inicio de este texto: comunidad doméstica ordenada gratuita e incondicionalmente al crecimiento más pleno posible de todos sus miembros y al desarrollo más pleno de toda la sociedad, reconociendo juntos la dignidad y los derechos humanos de  todos, haciendo vida juntos la llamada al amor —vocación fundamental e innata de todo ser humano— como comunión de vida, como comunión que sirve gratuita e incondicionalmente a la vida y al bien común. Esta definición de familia, contemplada en sueños con Jesús Caridad, abarca todo rango de situaciones familiares posibles en la sociedad civil, no solo a familias de madre y padre sino también a familias de madres solteras, a familias de abuelos que crían a nietos, a familias de tíos que crían a sobrinos, a niños que viven en foster care, a ancianos que viven en cuidos… esta definición abarca incluso a comunidades religiosas. Hemos de servir al bien común de toda la sociedad haciendo posible una sociedad civil donde absolutamente todo ser humano pueda crecer en familia, incluso si son solo familias de unión civil —o sea: no son familias sacramentales, como está llamado a serlo toda iglesia doméstica—. Aunque las uniones civiles no sigan el modelo de familia sacramental en sí mismas —un matrimonio sacramental es una unión civil, pero no solo es una unión civil— como católica no estoy llamada a “imponer civilmente” —ni de ninguna otra manera, dicho sea de paso— el modelo de matrimonio y familia bíblico: el matrimonio y la familia sacramentales son una vocación que solo los llamados pueden vivir. Como católica defiendo una sociedad civil en la que todos, absolutamente todos, puedan hacer familia según su fe, creencias y recta conciencia, incluso cuando por razones de fe no esté de acuerdo o incluso cuando son solo uniones civiles, o incluso si son de otra religión. Tal cual puede notarse en este texto, tengo muy claro el cómo soy llamada a emprender esta revolución de luz como católica, desde mi fe… tengo muy claro el cómo soy llamada a plasmar iglesia doméstica y patria doméstica, el cómo soy llamada a vivir mi vocación de hacer matrimonio y familia según Su plan, sacramentalmente… pero también soy llamada a emprender una revolución de luz civil, afirmando una sociedad civil que resplandece como sociedad familia, como sociedad donde todos pueden hacer familia según si fe, valores, creencia y recta conciencia, una sociedad de Amor donde todos resplandecen en más y más comunión, conforme a la libertad humana que ha de ser respetada en toda persona. Sí, esto también es revolución de luz: no es solo afirmar como católica el matrimonio y la familia sacramental y una Iglesia más y más familia, tal cual lo he hecho al hablar de la misión de todo ser humano, de todo cristiano, de todo laico y de toda iglesia doméstica… sino que también he de afirmar una humanidad, una nación y una sociedad civil donde todos, absolutamente todos, puedan crecer en familia, conforme a su dignidad humana inalienable. Esto no lo digo solo por mí, que he derramado sangre y he sido torturada por años —también mientras escribo estas líneas— por afirmar el matrimonio y la familia según el plan de Dios Amor. La realidad es que hay un sinfín de naciones en las que se prohíbe contraer matrimonio cristiano o se obstaculiza, haciéndolo de facto sumamente difícil, especialmente en naciones que se rigen por la ley Sharia. Hay muchísimas naciones en las que se fuerza a niñas a casarse siendo niñas. Hay muchísimas naciones en las que las mujeres son forzadas a casarse por acuerdos nupciales, sin consentimiento de su parte. Hay muchísimas naciones en las que hay parejas de jóvenes que no pueden casarse por la pobreza. La verdad es que hay aún mucho lugares en el mundo en los cuales no todo ser humano puede hacer familia conforme a sus valores, su fe, sus creencias y su recta conciencia, viviendo su vocación inalienable al amor, en pleno ejercicio de su libertad humana. Esto tiene que cambiar. Hemos de hacer posible, juntos, que toda persona en toda la humanidad pueda crecer en familia conforme a sus valores, fe, creencias, libertad humana y recta conciencia. Esto es todo un proyecto de crecimiento de crecimiento familiar. Esto es todo un proyecto de crecimiento en comunión. Esto es todo un proyecto de fraternidad humana. Esto es todo un proyecto de luz. Esto es toda una revolución de luz.

Para emprender esta revolución de luz hemos de proponer juntos una Declaración de Derechos Universales que haga posible que todos, absolutamente todos, en todo pueblo y nación, puedan crecer en familia, conforme a su dignidad, creciendo incondicionalmente amados. En esto es algo que la Declaración Universal de Derechos Humanos se queda corta: en toda la declaración no se menciona la palabra “amor’ ni una sola vez, negando al ser humano el reconocimiento del derecho familiar universal fundamental de crecer incondicionalmente amado, tal cual es propio crecer en una familia humana, tal cual es propio a la dignidad de  todo ser humano. Una Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana subsanaría esa omisión de la Declaración de Derechos Humanos, a la usanza de una “declaración de amor universal” a la humanidad. Cuando se construya el Santuario del Divino Amor en Los Angeles esta Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana ha de estar en algún lugar, pues las iglesias domésticas también han de ser consideradas parte de esa declaración, de la misma forma que una familia budista, una familia musulmana, una familia judía… hasta hacer posible que todo el mundo resplandezca en Amor civil, no solo en amor sacramental.

Para emprender juntos esta revolución de luz propongo que todos los interesados en emprenderla también hagan su propia propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia humana, exponiendo —tal cual lo ha hecho esta servidora— el cómo son llamados en sus circunstancias y desde sus respectivas creencias y recta conciencia, valores y denominación religiosa, a hacer posible que todos crezcan en familia, exponiendo también el como son llamados a hacer familia y el como esos derechos universales también han de aplicar a su familia, para luego proponer una lista de derechos concretos que han de aplicarse absolutamente a toda familia humana a lo largo y ancho del mundo, de tal forma que entre todos —uniendo propuestas de todo el mundo, denominaciones, creencias, valores…— redactemos una Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana que aplique literalmente a toda familia humana, en todo pueblo y nación, haciendo posible así una humanidad luz que resplandezca como humanidad más y más familia, donde todos crezcan conforme a su dignidad humana, donde todos crezcan incondicionalmente amados, como los hermanos que todos somos llamados a ser, como la humanidad familia que todos somos llamados a ser. No hay otro camino a la dignidad humana y a la fraternidad humana plenas, a la paz plena, a la comunión plena, a la solidaridad plena… que no sea el erradicar de la faz de la tierra toda pobreza de familia —el hacer posible que todos crezcan en familia—, la peor de las pobrezas sociales, haciendo posible el erradicar eventualmente toda pobreza de dignidad, toda pobreza de paz, toda pobreza de equidad, toda pobreza de comunión, toda pobreza de fraternidad… No hay otro camino a la plenitud de la humanidad que no sea el camino de aprender a crecer juntos como familia humana.

Solamente hay dos requisitos para redactar y proponer una propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana:

  1. Que se honren todos los derechos humanos de todos.
  2. Que se busque servir al bien común de toda la nación o pueblo al que se pertenezca, y también al bien común de toda la humanidad.

En el caso de quienes lo hagan desde la fe, como esta servidora, también han de servir al bien común de su denominación religiosa, de la misma forma que yo estoy sirviendo al bien común de la Iglesia Católica al proponer esta revolución de luz.

Pondré un ejemplo claro de lo que quiero decir con esos dos puntos: es imposible justificar el acceso al aborto como un derecho universal de toda familia humana porque se está violando el derecho de la vida del niño no nacido. Insisto: para proponer una propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana es necesario honrar en primer lugar todos los derechos humanos de todos al proponerla. Ambas declaraciones —la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana— van de la mano: una habla de la naturaleza humana y otra habla del desarrollo humano –crecimiento en el Amor—, y tanto el ser humano como la familia humana son entidades universales que no pertenecen a ningún estado, pueblo o nación, son patrimonio social de toda la humanidad, no responden a ninguna ideología ni partidismo o denominación particular, sino que ha de responder al bien común. Entiéndase bien común como “el conjunto de aquellas condiciones de vida social que permitan a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección” (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes). Trabajar juntos por el bien común de todas las familias quiere decir asumir responsabilidades para que todos crezcan conforme a su dignidad, para que todos puedan crecer en familia. Esto tiene todo que ver con justicia social: “La justicia social se construye allí donde se respeta la dignidad inviolable de cada ser humano y se garantizan y ponen en práctica los derechos que se derivan de ella, sin ninguna restricción. A ello pertenece también el derecho a la participación activa en la vida política, económica y cultural de la sociedad. La base de toda justicia es el respeto a la dignidad inviolable del hombre, que ‘nos ha sido confiada por el Creador, y de la que son rigurosa  y responsablemente deudores los hombres y mujeres de cada coyuntura de la historia’ (San Juan Pablo, Sollicitudo Rei Socialis). De la dignidad humana se derivan directamente los derechos humanos —y también se han de derivar los derechos de la familia humana— que no puede abolir o cambiar ningún Estado. Los Estados y las autoridades que pisotean estos derechos son regímenes injustos y pierden su autoridad. Pero una sociedad no se perfecciona mediante leyes, sino mediante el amor al prójimo, que, ‘sin ninguna excepción, debe considerar al prójimo como otro yo’ (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 27,1)” (You Cat 329). Es decir: al hacer posible que todos crezcan en familia también construimos auténtica justicia social, pues hacemos posible que todos crezcan conforme a su plena dignidad humana. Al proponer una Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana que afirme al ser humano como llamado a crecer incondicionalmente amado y que afirme a la familia como el recurso más auténtico y profundo de la vida social, de la política, de la economía, de la educación, de la salud… también construimos justicia social, también construimos una humanidad más luminosa, justa, unida, fraterna, feliz, solidaria, pacífica… una humanidad más plena para todos, una humanidad más viva para todos.

Dicho lo dicho, solo me resta proponer mi lista de derechos universales de la familia humana, propuestos desde mi fe, honrando todos los derechos humanos de todos y sirviendo al bien común de la humanidad, de mi nación —Estados Unidos—, de mi pueblo —Puerto Rico—, de mi Iglesia —la Iglesia Católica— y también sirviendo al bien común de la futura iglesia doméstica y patria doméstica que soy llamada a formar:

  1. Todo ser humano tiene derecho a crecer en familia, incondicionalmente amado, conforme a su dignidad, sin importar las circunstancias de origen, concepción, nacimiento o cualquier otra circunstancia.
  2. Nadie puede impedir a ser humano alguno crecer en familia y formar una familia en correspondencia a sus valores, derechos humanos, recta conciencia y creencias.
  3. Toda familia tiene derecho a existir y a progresar como familia. Todo ser humano, especialmente aún siendo pobre, tiene derecho a fundar una familia y a tener los medios apropiados para sostenerla.
  4. Toda familia tiene derecho a ejercer su responsabilidad en el campo de la transmisión de la vida y educación de los hijos.
  5. Toda familia tiene derecho a la protección de la estabilidad familia y de la intimidad familiar.
  6. Toda familia tiene derecho a la estabilidad del vínculo y de la institución familiar.
  7. Toda familia tiene derecho a creer y profesar la propia fe y difundirla.
  8. Toda familia tiene derecho a educar a sus hijos de acuerdo con las propias tradiciones y valores, también valores religiosos y culturales, con los instrumentos, medios e instituciones necesarios.
  9. Toda familia tiene derecho a obtener la seguridad física, social, política y económica, especialmente para los pobres y enfermos.
  10. Toda familia tiene derecho a una vivienda adecuada, para una vida familiar digna.
  11. Toda familia tiene derecho a la propiedad privada, a la libertad de iniciativa y a tener un trabajo o sustento.
  12. Toda familia tiene derecho a la atención médica —incluyendo cuidado prenatal y cuidados paliativos—, a la asistencia a personas ancianas, a la asistencia al cuidado de niños e infantes, a la asistencia a miembros de la familia que estén discapacitados, y a los subsidios familiares.
  13. Toda familia tiene derecho a la libre comunicación doméstica —correo, internet, celulares— y a la libre expresión.
  14. Toda familia tiene derecho a la protección de la seguridad, especialmente del peligros como el narcotráfico, la pornografía, el tráfico humano, los crímenes de odio, el alcoholismo…
  15. Toda familia tiene el derecho de expresión y representación ante las autoridades públicas, económicas, sociales, culturales y cualquier otra, tanto por sí misma como por medio de asociaciones.
  16. Toda familia tiene derecho a crear asociaciones con otras familias e instituciones para cumplir adecuada y esmeradamente su función.
  17. Toda familia tiene derecho a proteger a los menores y dependientes vulnerables mediante instituciones y leyes adecuadas, protegiéndolos de los vicios, de los medicamentos y hormonas perjudiciales, de la pornografía, el alcoholismo, etc…
  18. Toda familia tiene derecho a un justo tiempo libre que favorezca a la vez a los valores de la familia.
  19. Toda familia tiene derecho a recibir asistencia para cuidar a niños, ancianos y enfermos de tal forma que se pueda tener una vida profesional compatible con la vida familiar.
  20. Toda familia tiene derecho a la libertad de emigrar como familia, para buscar mejores condiciones de vida.
  21. Toda familia tiene derecho a recibir todos los medios necesarios para hacer posible una sana compatibilidad de vida familiar y vida profesional. Por ejemplo: recibir acomodo razonable familiar y espacio para atender gestiones y emergencias familiares sin amenaza de despido, recibir compensación económica por baja de maternidad y paternidad —ya sea  dada por el patrono laboral o por la seguridad social del Estado—, cuido de niños accesibles a la zona de trabajo, tiempo de lactancia en el trabajo, tiempo para asistir a la escuela de los hijos…
  22. Toda familia que sea víctima de violencia doméstica por parte de uno de los tutores o progenitores tiene derecho a recibir toda la asistencia necesaria para garantizar la seguridad e integridad de todos los miembros familiares agredidos o amenazados.
  23. Toda familia tiene derecho a tener acceso a servicios de planificación familiar compatibles con los derechos humanos y con los valores de la familia. Por ejemplo: los ginecólogos no han de imponer el uso de anticonceptivos a personas que somos católicas y creemos en la planificación familiar natural. Los ginecólogos y profesionales han estar entrenados para orientar según la preferencia de planificación familiar de la familia.
  24. Toda familia tiene derecho a poder tener mascotas con seguridad e integridad.

En relación a la estructura de la Declaración Universal de los Derechos de la Familia Humana, también tengo una sugerencia concreta. Los Derechos Universales de la Familia Humana (DDFF) serán parte del modelo de formación personal integractivo que mencioné al hablar de ayudar a ser: un modelo de formación personal que abarca a toda la persona de tal forma que sea posible reconocer la dignidad dada por Dios Amor absolutamente a todos y para que sea posible plasmar toda la formación personal a la luz de la Palabra. Para integrarlos a ese modelo tienen que ser 14 artículos, así que esbocé la declaración en 14 artículos que abarcan todos los derechos concretos posibles de toda familia humana.

La estructura general de la Declaración de Derechos Universales de la  Familia Humana es esta:

Preámbulo: Principio de Filiación Familiar Universal (Todos son llamados a crecer en familia, a nadie se le ha de impedir vivir y crecer en familia, todos han de crecer incondicionalmente amados conforme a su dignidad humana)

Artículo 1: Institución Familiar (Definición de Familia Humana)

Artículo 2: Planificación Familiar

Artículo 3: Crianza Familiar (Hijos y Menores de edad)

Artículo 4: Dependientes Familiares (Ancianos, Discapacitados y Adultos No Independizados)

Artículo 5: Vivienda Familiar

Artículo 6: Educación Familiar

Artículo 7: Salud Familiar

Artículo 8: Economía Familiar (Sustento Familiar, Trabajo, Subsidios Familiares)

Artículo 9: Libertad Familiar (Libertad Civil, Libertad Religiosa, Libertad de Expresión, Libertad de Emigración)

Artículo 10: Convivencia Familiar (Intimidad Doméstica, Vida Social, Vida Cultural, Comunicación Doméstica)

Artículo 11: Integridad Familiar (Seguridad de todos los miembros de la familia, incluyendo mascotas; garantizar la seguridad de víctimas de violencia doméstica, incluyendo menores de edad y mujeres vulnerables)

Artículo 12: Patrimonio Familiar (Propiedad Privada y Herencias)

Artículo 13: Política Familiar (Asociaciones y Representación Familiar)

Artículo 14: Aplicación Universal de estos Derechos (Conclusión: estos derechos han de aplicarse a toda familia, indiferentemente cual sea su raza, denominación religiosa, nacionalidad, etc…)

En palabras de Nelson Mandela: “Ser libre no es solo romper tus cadenas, sino vivir respetando y mejorando la libertad de los demás”. Este 4 de julio de 2021, día de la independencia de mi nación, Estados Unidos, día de la libertad, lo celebro haciendo posible para todos la libertad de hacer familia en correspondencia a sus valores, fe y recta conciencia. Este 4 de julio lo celebro haciendo posible un mundo y una nación donde todos crezcan en familia, todos crezcan incondicionalmente amados: “Nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar. Aquí hay un secreto de la verdadera existencia humana, porque la vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; y es una vida más fuerte que la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad. Por el contrario, no hay vida cuando pretendemos pertenecer sólo a nosotros mismos y vivir como islas: en estas actitudes prevalece la muerte” (Fratelli Tutti 87). Este 4 de julio lo celebro haciendo posible un mundo y una nación donde todos crezcan como hermanos, soñando juntos: “Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad. Entre todos: He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos. Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos” (Fratelli Tutti 8). Este 4 de julio lo celebro haciendo vida para el mundo y para mi nación grandes valores de fraternidad, haciendo vida el sueño de plasmar una humanidad más familia para todos: “En el mundo actual los sentimientos de pertenencia a una misma humanidad se debilitan, y el sueño de construir juntos la justicia y la paz parece una utopía de otras épocas. Vemos cómo impera una indiferencia cómoda, fría y globalizada, hija de una profunda desilusión que se esconde detrás del engaño de una ilusión: creer que podemos ser todopoderosos y olvidar que estamos todos en la misma barca. Este desengaño que deja atrás los grandes valores fraternos lleva a una especie de cinismo. Esta es la tentación que nosotros tenemos delante, si vamos por este camino de la desilusión o de la decepción. El aislamiento y la cerrazón en uno mismo o en los propios intereses jamás son el camino para devolver esperanza y obrar una renovación, sino que es la cercanía, la cultura del encuentro. El aislamiento, no; cercanía, sí. Cultura del enfrentamiento, no; cultura del encuentro, sí” (Fratelli Tutti 30). Este 4 de julio lo celebro consagrando mi nación a vivir la caridad, viviendo juntos un auténtico amor social, yendo al encuentro de los hermanos más allá de las diferencias de ideas, lengua, cultura, religión… buscando más y más la paz con más y más amor social: “A partir del «amor social» es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos. El amor social es una fuerza capaz de suscitar vías nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos” (Fratelli Tutti 183).

Este 4 de julio lo celebro haciendo posible una nación y un mundo donde todos puedan iluminar, amar, servir… en una humanidad y nación más fraterna, libre, feliz, humana, unida, justa, pacífica y solidaria, en una humanidad y una nación más familia, donde todos crezcan como la familia luz que somos llamados a ser, como los hermanos que somos llamados a ser, creciendo juntos en más y más comunión, más y más consagrados a vivir la caridad, más y más consagrados a hacer posible que todos resplandezcan en más y más comunión, honrando incondicionalmente la dignidad de todos, haciendo posible que todos crezcan domésticamente, humanamente. Nos cuenta el zorro del Principito: “Domesticar significa ‘crear lazos’. Para mí todavía no eres más que un niño parecido a cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. Para ti no soy más que un zorro parecido a cien mil zorros. Pero si me domesticas nos necesitaremos el uno al otro” (El Principito, Antoine de Saint-Exupery). Sí, este 4 de julio celebro la libertad de crear lazos, de tal forma que creamos juntos como la Patria luz y la Iglesia Luz que somos llamados a ser, como Patria más y más doméstica, como Iglesia más y más doméstica, como humanidad más y más doméstica, como mundo más y más colmado de lazos de luz, de declaraciones de amor, donde todos resplandecen como la familia humana que somos llamados a ser, donde todos resplandecen como la luz que somos llamados a ser, emprendiendo juntos esta revolución de luz, cada cual afirmando a la familia desde su trinchera, desde su corazón abierto al amor incondicional, hasta resplandecer juntos como la Patria familia que somos llamados a ser, como la Iglesia familia que somos llamados a ser, como la humanidad familia que somos llamados a ser, pues nos necesitamos unos a otros para convertirnos juntos en la familia humana plena que somos llamados a ser.

Este 4 de julio lo celebro profetizando más y más la llamada de Jesús Caridad a resplandecer no solo como la iglesia doméstica y la patria doméstica que somos llamados a ser, sino también como la Patria Familia, la Iglesia Familia y la humanidad familia que somos llamados a ser, profetizando más y más Su llamada a la nueva vida que da el Amor. Somos hombres en una única y sola familia, dijo Juan XXIII Todos somos llamados a caminar, a crecer y a resplandecer como la familia humana que somos llamados a ser juntos. ¡Esta revolución de luz es para todos!

Y tú, ¿qué propones como propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana?

¡Emprendamos juntos esta revolución de luz!

Una forma sencilla de explicar el Proyecto de Evangelización Familiar

¡Feliz y buen domingo, hermanos todos!

Hace algún tiempo hice un boceto del posible logo de Goeiz, que comenzó siendo una fundación sin fines de lucro y acabó transformándose en una Escuela de Cultura Puertorriqueña: siete personas tomadas de la mano, vistas desde arriba. Se ve como un círculo.

Más adelante hice el boceto de una obra de arte que me corresponde plasmar: Fiat Unitas, el sueño de Dios. Esta obra tiene varios elementos, pero uno de los más llamativos es el de la silueta de una familia tomada de la mano.

¿Por qué explico estos detalles que acabo de explicar? Porque son detalles del pasado que tienen que ver con lo que soñé anoche, cuando Jesús Caridad, conmovidísimo y felicísimo en nuestra habitual danza de luz, me mostró una forma muy sencilla para explicar el proyecto de evangelización familiar a niños… y al futuro esposo al que me corresponda explicárselo también.

Se los voy a explicar literalmente.

Tomen sus dos manos y pónganlas juntas una de la otra.

Junten el dedo meñique de ambas manos. Este dedo es el “somos familia, somos humanidad” que se ha de decir a los niños al entrelazar los dedos, aludiendo a la nueva humanización. A los hijos un poco más grandes y al esposo se les puede decir “ayudar a ser”.

Luego junten ambos dedos anulares. Este es el dedo de la alianza de la caridad. Este es el dedo del “somos familia, somos iglesia” que se ha de decir a los niños al entrelazar los dedos, aludiendo a la nueva eclesialización. A los hijos un poco más grandes y al esposo se les puede decir “ayudar a hacer”.

Luego junten ambos dedos corazón. Este es el dedo del “somos familia, somos hermanos” que se ha de decir a los niños al entrelazar los dedos, aludiendo a la nueva fraternización. A los hijos un poco más grandes y al esposo se les puede decir “ayudar a crecer”.

Luego junten ambos dedos índice. Este es el dedo del “somos familia, somos misión” que se ha de decir a los niños al entrelazar los dedos, aludiendo a la nueva evangelización. A los hijos un poco más grandes y al esposo se les puede decir “ayudar a irradiar”.

Finalmente, junten ambos dedos pulgares. Este es el dedo del “somos familia, somos luz” que se ha de decir a los niños al entrelazar los dedos, aludiendo a la nueva familiarización. A los hijos un poco más grandes y al esposo se les puede decir “resplandeciendo juntos en más y más comunión”.

De esta forma, en cuanto las manos estén totalmente cruzadas la una con la otra —en cuanto todos los dedos estén entrelazados— se habrá explicado el proyecto de evangelización familiar completo. ^_^

Además, este proyecto de evangelización familiar se expande más allá de la patria doméstica y de la iglesia doméstica: el próximo proyecto creativo es tallar un Jesús Caridad para la Fortaleza, para la Casa Blanca, para las Naciones Unidas y para el Vaticano, para hacer posible un estado familia, una nación familia, una humanidad familia, una Iglesia familia…. donde todos resplandezcan como hermanos, donde todos resplandezcan en comunión, donde todos resplandezcan conforme a su dignidad dada por Dios, incondicionalmente amados, creciendo en familia… Es así como ha de ser: después de tallar el Jesús Caridad para la iglesia doméstica y la patria doméstica, hay que seguir irradiando la luz del Amor de Dios Amor viva y encarnada a absolutamente todo el estado luz, toda la nación luz, toda la humanidad luz, toda la Iglesia luz. El proyecto de evangelización familiar se hace proyecto de crecimiento en comunión —proyecto de crecimiento familiar, proyecto de crecimiento fraterno— que abarca literalmente a todo el mundo.

Toda la familia ha de permanecer unida siendo muy conscientes del proyecto que emprenden juntos, tomados de la mano como en la unidad del Fiat Unitas, hasta hacer resplandecer al mundo entero en más y más comunión. Como pueden notar, la unidad de manos tiene una profunda significado, no solo al explicar el proyecto de evangelización familiar, sino también al plasmar el Fiat Unitas y el logo de Goeiz, donde el hecho que las manos estén juntas en forma de círculo significa que al hacer resplandecer en comunión abarca al mundo entero.

Mientras escribo estas palabras estoy viendo la misa de EWTN de hoy, día de la independencia de Estados Unidos. Es la primera misa entera que intento ver… en mucho tiempo. Intenté verla completa, pero me dormí en medio de la misa. La vi solo un pequeño rato.

La primera lectura de hoy habla de profetizar, escuchen o no escuchen.

La segunda lectura habla de que la gracia es suficiente.

El evangelio habla de que Jesús es rechazado en su propia patria, de que un profeta es rechazado en su propia casa.

Sigamos eligiendo profetizar a tiempo y a destiempo Su llamada a la conversión, Su llamada a la comunión, Su llamada a la luz, Su llamada a la gracia, Su llamada a hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan. Sigamos profetizando que somos llamados a relacionarnos con un Dios Amor vivo y encarnado que jamás deja de amarnos, absolutamente nunca…. un Dios Amor que siempre hace posible que sigamos resplandeciendo juntos en más y más comunión. Sigamos profetizando Su llamada a resplandecer como hermanos, caminando juntos en el camino del Amor, resplandeciendo juntos como el estado de nueva fraternidad que somos llamados a ser, como la nación de Amor que resplandece en comunión que somos llamados a ser, sirviendo más y más al bien común haciéndole más y más visible como Dios Amor vivo y encarnado, confesando con más y más humildad y sencillez de corazón que El es Jesús Caridad que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia.

Ahora estoy viendo The Hobbit, An Unexpected Journey. A las 10:30 volveré a EWTN a ver las Pro-Life News.

Sigamos acogiendo más y más al Espíritu Santo que se nos es enviado para caminar juntos hacia al Cielo, de tal forma que Jesús Caridad siempre estará esperándonos en el Cielo, haciendo posible con Su Espíritu que nos convirtamos en la luz que somos llamados a ser, en el ícono vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser. Sigamos eligiendo hacer más y más vida Su danza de luz, danzando más y más unidos de corazón a Corazón, usado la libertad para hacer el bien, para amar y para servir como nos corresponde hacerlo, haciendo más y más familia humana, eclesial y civil según Su plan, dejándonos sorprender por Sus manos que nos sostienen más y más entrelazadas mientras danzamos más y más inseparablemente unidos de corazón a Corazón, resplandeciendo como las estrellas del Cielo que somos llamados a ser, resplandeciendo más y más duc in altum, acogiendo más y más Su envío doméstico y sacramental, Su misión doméstica y sacramental, Su ministerio de crecimiento en comunión, Su ministerio de luz, Su ministerio de gracia, Su ministerio sacramental, Su ministerio de eucaristía doméstica, Su ministerio de misericordia… Su proyecto de evangelización familiar… Sigamos haciendo más y más vida la alegría de hacer familia según Su plan, haciendo más y más vida la alegría de dar a luz a la Palabra, de dar a luz a Jesús Caridad, de dar a luz a Su pueblo-familia del nuevo albor plasmando más y más Su plan, Su proyecto, Su revolución…

Sigamos siendo la nación de Amor que somos llamados a ser, sigamos siendo un faro de esperanza para las personas de toda la humanidad que ven en nuestra nación un refugio de libertad y de equidad ante Dios. Comprometámonos a plasma un Estados Unidos que cuida a absolutamente todos, especialmente a los más vulnerables, un Estados Unidos donde todos crecemos como hermanos, donde los hambrientos hallan pan y los sin techo hallan un lugar para vivir… un Estados Unidos de paz, un Estados Unidos que hace posible que todos resplandezcan como la familia que somos llamados a ser, un Estados Unidos que acoge a todos, también a inmigrantes y refugiados, y ofrece a todos, incluso a quienes cometen crímenes, una segunda oportunidad.

“Blessed is the nation whose God is the Lord” (Psalm 33:12).

Happy 4th, everyone! ^_^

Algunas Ideas Creativas

¡Feliz y buenas noches a todos!

Como pueden notar, he estado muchísimos días sin publicar nada. Sigo sin internet propio, sigo sin celular propio, sigo sin ipad propio, sigo sin computadora propia, sigo sin tecnología y sin forma de comunicarme. Desde hace una semana atrás más o menos cuento con una radio para escuchar noticias, que escucho de 5 a 7. He escuchado Radio Isla y Wapa Radio (CNN en Español y Telemundo). Más allá de eso, no he tenido forma de enterarme de qué sucede en Puerto Rico y en el mundo.

La noticia del colapso del edificio en Miami me conmocionó profundamente. He rezado mucho por todos.

He aprovechado el tiempo forzosamente offline para desarrollar la Propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia, texto que titulé “Revolución de luz”. Lo escribí totalmente a mano, 152 páginas en total. Lo escribí dividiéndolo en secciones: misión universal a iluminar, misión eclesial, misión laical (misión laical profética, misión laical sacerdotal, misión laical real), iglesia doméstica, misión de la iglesia doméstica, proyecto de evangelización familiar (ayudar a ser, ayudar a hacer, ayudar a crecer, ayudar a irradiar, resplandeciendo juntos en más y más comunión) y finalmente la Propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia, propuesta luego de explicar con profundidad como el proponerla es parte de vivir mi fe y mi misión como ser humano, como cristiana y como laica católica llamada a plasmar iglesia doméstica y patria doméstica según Su plan y también llamada a hacer posible que todos puedan crecer conforme a Su dignidad.

Luego de escribirlo tomé la computadora —sumamente básica— de mis hermanos progenitores para transcribirlo todo desde los papeles que lo escribí a mano. Recordé todos los códigos para escribir acentos y signos ortográficos en el teclado Windows —hace años que no escribo un texto largo en Windows, siempre lo hago todo en sistema Apple— pero no sé como acentuar la E mayúscula. Disculpen cada vez que lean el pronombre él en mayúscula sin estar acentuado, sencillamente no sé como acentuarlo, no sé el código.

Hay una eminente ventaja de todo este proceso de redacción: me fuerza a revisarlo y a contemplarlo todo detenidamente. No es un texto escrito con constante copy-paste ni un texto escrito con abundancia de citas para expresar ideas que no sé cómo palabrizar. Tuve todo el tiempo para contemplar y palabrizar despacio, muy despacio. Es un texto preparado a fuego muy lento. Lo que más lamento es no tener la Fratelli Tutti para leerla mientras lo escribía. Acemás de las citas que usé y que busqué cuando tuve acceso a un celular (cuando escribí el blog post anterior) usé como referencias para escribir este texto el You Cat, el Do Cat, el Catecismo de la Iglesia Católica, la Laudato Si, la Familiaris Consortio, la Evangelii Gaudium, la Amoris Laetitia y uno que otro libro disponible en la biblioteca. Por supuesto, también tengo mi Biblia.

El único cambio importante entre el texto manuscrito y el texto escrito en computadora es que al texto en computadora le añadí el detalle de la consagración doméstica y nacional a vivir la caridad. También añadí en la computadora la parte de la estructura de la Declaración Universal de los Derechos de la Familia Humana y la parte que menciona que en la Declaración Universal de Derechos Humanos no se menciona la palabra “amor” en ningún momento, lo que es una grave omisión: crecer incondicionalmente amados es parte de honrar la dignidad humana de todos, y eso solo se logra creciendo en familia, resplandeciendo juntos en más y más comunión.

El ritmo de redacción fue el mismo todos los días, con excepción del lunes 21 de junio y el martes 22 de junio (la sección de esos días fue la única que me tomó dos días): por la mañana escribía los bocetos de la sección del día y por la tarde escribía los párrafos definitivos. Los dos últimos días (ayer y hoy) escribí menos porque logré conectar la computadora al internet. Pude añadir al final algunas citas de la Fratelli Tutti.

El calendario de redacción del texto “Revolución de Luz: Propuesta de Declaración Universal de Derechos Universales de la Familia” fue el siguiente:

Viernes, 20  de Junio: Sección 0 (Introducción): Misión humana

Sábado, 21 de Junio: Sección 1: Misión eclesial

Domingo, 22 de Junio: Sección 2: Misión laical; Sección 2.1: Misión laical profética; Sección 2.2: Misión laical sacerdotal; Sección 2.3: Misión laical real

Lunes, 21 de Junio: Sección 3: La Iglesia doméstica (este día escribí todos los bocetos de esta sección)

Martes, Junio 22: Sección 3: La Iglesia Doméstica (este día escribí todos los párrafos de esta sección)

Miércoles, Junio 23: Seccción 4: Misión de la Iglesia doméstica: Proyecto de Evangelización Familiar

Jueves, Junio 24: Sección 4.1: Ayudar a ser: Nueva humanización

Viernes, Junio 25: Sección 4.2: Ayudar a hacer: Nueva eclesialización

Sábado, Junio 26: Sección 4.3: Ayudar a crecer: Nueva fraternización

Domingo, Junio 27: Sección 4.4: Ayudar a irradiar: Nueva evangelización

Lunes, Junio 28: Sección 4.5: Resplandeciendo juntos en más y en más comunión: Nueva Familiarizació

Martes, Junio 29: Sección 5: Propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia

Miércoles, Junio 30: Transcribir páginas 1-51

Jueves, Julio 1: Transcribir páginas 51-100

Viernes, Julio 2: Transcribir páginas 101-135

Sábado, Julio 3: Transcripción de las páginas 135/-152 (la parte de la propuesta de la Declaración Universal de los Derechos de la Familia). Revisión final de todo el texto, preparación para publicación.

Domingo, Julio 4: Publicación en WordPress (preparada el 3 de julio).

Estoy profundamente agradecida de como se me ha concedido irradiar luz mientras escribía este texto. Todo ha sido escrito muy contemplativamente. Además, a la misma vez he estado tallando un nuevo Iesu Amor de madera, el que usaré en el altar doméstico cuando me corresponda construir mi propia iglesia doméstica y patria doméstica.

Ha sido toda una aventura, de principio a fin. Es el primer texto largo que escribo en sistema operativo Windows en MUCHO tiempo: estoy muy acostumbrada a escribir en sistema operativo de la MacBook. El hecho de que recordara todos los códigos de acentos y signos ortográficos en teclado Windows es un absoluto milagro.

A lo largo de los días que lo he escrito el texto de la Revolución de la Luz también he tenido varias ideas creativas de todo tipo de índole. Compartamos también esas ideas creativas. Advierto que son literalmente de todo tipo de ideas, desde recetas culinarias hasta ideas de cambios de leyes:

  1. Tiempo de Conciliación Familiar: De la misma forma que la ley exige que los patronos brinden días de enfermedad a los empleados, debería de haber una ley que exija a los patronos a dar a los empleados un tiempo mínimo de conciliación familiar: horas para ir a buscar las notas de hijos, para llevarlos a citas de doctor o atenderlos cuanto estén enfermos, etc, gestiones esenciales de todo padre y madre de familia necesita hacer y que no se puede forzar a trabajar mientras tiene que hacerlas. Una ley como esa facilitaría muchísimo que los padres y madres puedan conciliar con más tranquilidad vida doméstica y vida profesional. Esta ley también aplicaría si hay dependientes familiares discapacitados o de otra índole, como abuelos o padres que vivan en la misma residencia del empleado y que sean legalmente dependientes del empleado. Ningún empleado puede ser despedido por necesitar tiempo para cuidar un hijo enfermo, para ir a buscar sus notas, para atender emergencias familiares, etc.
  2. El Jíbaro del Nuevo Albor: Entre los libros que he leído en este tiempo offline está el libro El Jíbaro, de Manuel A. Alonso. Mientras lo leía contemplé la idea de un nuevo libro, El Jíbaro del Nuevo Albor, que describa el Puerto Rico como parte de Estados Unidos (el libro de Manuel Alonso describe el Puerto Rico que es parte de España), contando relatos de puertorriqueños de hoy, puertorriqueños honrados, puertorriqueños que viven los valores que nos identifican, puertorriqueños que no se quitan, puertorriqueños orgullosos de ser ciudadanos estadounidenses y que quieren hacer posible que resplandezcamos como ciudadanos iguales de nuestra nación, como ciudadanos iguales de Estados Unidos, contando las aportaciones que hacen los ciudadanos puertorriqueños a un mejor Estados Unidos. El Jíbaro del Nuevo Albor no sería un libro escrito solo por mí, sino una recopilación de aportaciones de diversos puertorriqueños, también de puertorriqueños en Estados Unidos, exaltando como el ser ciudadanos estadounidenses no nos hace menos jíbaros, sino jíbaros de hoy, jíbaros del nuevo albor que también quieren echar a la Patria adelante, como quería hacerlo con su libro Manuel A. Alonso.
  3. El Americano del Nuevo Albor: siguiendo la línea de la idea creativa anterior, se puede hacer otro libro de Americanos comprometidos con una mejor Patria, que resplandezca en más y más comunión, especialmente latinos que también son tan ciudadanos americanos como cualquiera y que aportan honradísimamente a un mejor Estados Unidos como ciudadanos de bien.
  4. Centros de desarrollo social en algún local vacío de los centros comerciales: en estos momentos que casi todos los centros comerciales tienen un espacio vacío, se pueden aprovechar esos espacios para crear centros de desarrollo social con computadoras y servicios para preparar resumé y búsqueda de empleo, convirtiendo los centros comerciales en centros de desarrollo comunitario que hacen posible con su aportación social una sociedad luz para todos.
  5. Pie del nuevo albor: me hubiera gustado preparar esta idea para el 4 de julio, pero no me es posible. Todos sabemos que un plato típico de Estados Unidos es el apple pie. Me compré uno para comérmelo el 4 de julio, pero se me ocurrió la idea de crear un pie del nuevo albor: un pie con semillas de girasol en el crust que ponen encima del pie. En principio puede ser un apple pie o un pie de cualquier cosa, lo importante es que tengan semillas de girasol en el crust para celebrar el ser patria que resplandece en más y más comunión.
  6. Centros de capacitación vocacional para estudiantes de high school: ya he hablado antes de que es importante de que la escuela integre de alguna forma educación vocacional. Esta idea creativa concreta esa visión educativa con la creación de “centros de capacitación vocacional”: centros que ofrezcan a estudiantes de escuela superior con buen promedio la posibilidad de completar un certificado profesional en diversas profesiones vocacionales accesibles para estudiantes de 16 años o más, de tal forma que salgan de la escuela con un certificado que de acceso al mundo laboral. Estos centros pueden construirse, o puede pedirse a los community colleges que también ofrezcan estas certificaciones profesionales en horario sabatino o extracurricular. Algunas de las posibilidades de certificaciones profesionales que pueden estar disponibles para estudiantes de high school lo son: estética y barbería, pet grooming y cuidado de mascotas, cuidado geriátrico, cuidado infantil, plomería básica, electricidad básica, principios de construcción, carpintería, diseño gráfico, fotografía, artes editoriales, video, ingeniería de audio, ciencias audiovisuales, chef criollo, chef de repostería, ciencias agrícolas, diseño de modas (costura), jardinería, principios de mecánica automotriz, técnico de computadoras, técnico de celulares y tablets, gestor financiero… Esto no solo da formación profesional a cualquier estudiante de high school, sino que también recompensa las buenas notas de los estudiantes que mantengan el buen promedio necesario para acceder gratuitamente al certificado profesional que elijan.
  7. Sugerencia a la FDA: Esto es una sugerencia para la FDA. Se debe solicitar a todos los fabricantes de vitaminas y suplementos que incluyan una descripción o foto de la pastilla en el pote o envase que las contiene, de tal forma que se pueda saber si alguien cambia la pastilla del interior del pote.
  8. Canibalismo social: la expresión “canibalismo social” se me ocurrió tras ver, una vez más, como alguien explotaba a un niño —actually, una niña esta vez— para explotar psicológicamente a esta servidora. Por alguna razón recordé una escena de un libro que leí hace años, Farenheit 451, en el cual asaban a un niño recién nacido… algo así sucede a mi alrededor cuando usan niños para explotar socialmente a esta servidora, es como esa escena de canibalismo de ese libro… es canibalismo social, se comen a sí mismo, se comen a sus propios hijos, con tal de explotar socialmente…
  9. Jibaro Go: Luego de admitir que jamás he ido a un chinchorro familiar —de hecho, jamás he ido a chinchorro alguno, pero no me interesa a ir a chinchorros enfocados en bebidas alcohólicas y reguetón— con comidas de bandejas familiares, se me ocurrió la idea de diseñar una app para promover lugares de sano ocio familiar en Puerto Rico, donde todas las familias puedan ir a pasar un rato de sano compartir, especialmente si ofrecen comidas familiares que son más accesibles a las familias, como hacen los chinchorros familiares… esa app se llamaría Jíbaro Go.
  10. Pollo a la parcha: Seguramente si han ido a Pandas han probado el pollo a la naranja. Hoy hice una variante del pollo a la naranja: en lugar de pollo a la naranja hice pollo a la parcha. Primero hice masitas de pollo empanadas con galleta. Luego en una sartén aparte puse sirop de parcha (el sirop de parcha que se usa para preparar bebidas alcohólicas de parcha) y lo reduje con un toque de ajo molido con albahaca. Lo mezclé todo (las masitas de pollo empanadas y la salsa de parcha) y sabía deliciosísimo. Recomiendo este platillo. La próxima vez le añadiré bacon a la salsa.
  11. Chili del nuevo albor: el chili del nuevo albor lo he hecho antes: es el chili regular (salsa, habichuelas, carne molida, cebolla, pimientos…) con bacon al caldero… pero esta vez también le añadí pedazos de plátano maduro. Supo delicioso.

Hasta aquí todas las ideas creativas que he tenido en estos últimos 15 o 20 días offline. Espero que las disfruten tanto como esta servidora disfrutó compartirla.

¡Sigamos confiando en el Espíritu Santo que el que nos enseña a plasmar el ícono vivo del Amor encarnado que somos llamados a plasmar, acogiendo más y más Su envío doméstico y sacramental, y Su misión doméstica y sacramental! ¡Sigamos viviendo una vida más y más creativa que sirve a la nación y a la Iglesia haciendo posible una sociedad luz que honre los derechos humanos de todos, que haga posible que todos resplandezcamos y caminemos como hermanos luz! —Los hermanos vecinos están subiendo el volumen del reguetón a volumen exageradamente alto, y eso que en estos momentos no hay electricidad en el barrio, esta casa está funcionando con energía solar, por eso puedo publicar esto—. ¡Sigamos haciendo posible que todos los puertorriqueños podamos resplandecer como los hermanos que somos llamados a ser, como los ciudadanos iguales de Estados Unidos que somos llamados a ser! ¡Sigamos declarando más y más nueva adoración, nueva fraternidad, nueva historia! ¡Sigamos haciendo resplandecer más y más la paz y la nueva vida que viene de Jesús Caridad, que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia! ¡Sigamos haciendo vida la alegría de hacer familia junto a la Trinidad, familia que da a luz a la Palabra, que da a luz a Jesús Caridad, que da a luz a Su pueblo-familia del nuevo albor! ¡Sigamos profetizando más y más, a tiempo y a destiempo, Su llamada al Amor, Su llamada a la comunión, Su llamada a la fraternidad, Su llamada a la luz, Su llamada a la nueva vida que da el Amor, Su llamada a hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan!

¡Sigamos haciendo resplandecer la libertad de Dios Amor, la libertad de elegir amar como El ama, la libertad de hacer más y más vida Su entrega… ¡Feliz fin de semana del 4 de julio a todos! ^_^

Sigamos eligiendo irradiar luz

Escribo este blog post para explicar porqué no he hecho más publicaciones desde el día del Sagrado Corazón: me quede sin internet (hackearon el router de la misma forma que en su momento se hackeó el iPad y el iPhone) y además mi computadora se rompió accidentalmente, de tal forma que no tengo forma alguna de escribir absolutamente nada con tecnología (ni siquiera “offline”) ni de comunicarme con el mundo.

Esto es lo que tengo en la pared para llevar tracking del tiempo: un papel con la fecha del día, además de hacer una marca con un palito por cada día que estoy absolutamente incomunicada.

Ya van cuatro.

Ayer, 15 de junio, se me volvió a inyectar a la fuerza con haldol (al escribir la palabra “haldol” el auto corrector ortográfico del iPhone que estoy usando escribe “half life”; desactivo el autocorrector y prosigo escribiendo) a sabiendas de que me produce problemas hormonales, a sabiendas —como lo dije en la hospitalización forzada fatula— de que el haldol se ha usado a lo largo de los años para disfrazar la intoxicación con monóxido de carbono, adjudicando los efectos secundarios de la tortura al haldol, cuando realmente todo fue provocado por tortura, ya fuera por intoxicación de aire o por hormonización encubierta.

Por supuesto, estas cosas no les interesan a los doctores, a ninguno. Sencillamente les interesa cubrirse las espaldas y encubrir la tortura con más y más gaslighting médico narcisista. Toda ña hospitalización forzada fue provocada adrede para medicarme a la fuerza y provocar así gaslighting médico. Cuando dije la verdad —se está abusando psicológicamente de mí y se está usando el haldol y el diagnóstico psiquiátrico para encubrirlo— no solo no se me escuchó: se me volvió a medicar a la fuerza. Lo que se está haciendo con todas estas movidas es temerariamente ilegal.

Hoy es otra de las citas de seguimiento con el psiquiatra de APS Bayamón que ha estado medicándome a la fuerza por años haciendo caso omiso cuando hablo de abusos. Veamos qué se inventa hoy.

Los doctores seguirán medicándome a la fuerza, prosiguiendo con el gaslighting de los hermanos progenitores, sin que yo pueda hacer nada para defenderme, porque ningún médico ha querido escuchar los reclamos de abuso.

Mientras tanto —esto ya lo compartí en Twitter cuando pasó, pero lo vuelvo a compartir ahora— esto fue lo que apareció en mi medidor de monóxido de carbono cuando finalmente pude probar que se extaba intoxicando el aire: un sticker de “You Did It!” con un emoji sonriente.

Así funciona el abuso psicológico que se ha ejercido en esta casa de torturas por años. No importa cuanta evidencia comparta del mal que hacen, siguen ostentando que eligen torturar de todas las formas posibles, con toda la colaboración necesaria de familiares de sangre —incluyendo las dos hermanas biológicas—, vecinos, personas de la parroquia y también profesionales de la cultura de muerte (o sea: los profesionales de la “salud” que han hecho posible que por años el abuso y los crímenes de odio que suceden a mi alrededor se mantuvieran encubiertos).

Me encantaría que ya que van ante un juez a hospitalizarme a la fuerza, le explicaran ala jueza la movida que hicieron con el sticker en el medidor de monóxido de carbono… entre otras torturas.

Como dije, en estos momentos estoy sin forma de conectarme a internet y de escribir con tecnología. Si en estos momentos estoy escribiendo esto es porque se me dió un iPhone —el del hermano progenitor— para atender la teleconsulta del psiquiatra de APS que le cubre las espaldas una vez más, tal cual lo ha hecho por años, mintiendo fragantemente una y otra vez, sin desparpajo.

Esto que está pasando, insisto, es porque las autoridades lo permiten. Yo intenté denunciar esto 5 veces al FBI —autoridad competente ante cualquier crimen de odio— y en las cinco ocasiones o no se actuó ante la denuncia o sencillamente no se me permitió denunciar. Hemos de perdonar siempre como Jesús nos perdona, pero admito que es más difícil perdonar a las autoridades que han permitido esto que a los mismos torturadores y depredadores sociales que me han torturaro y explotado socialmente por años. O como los llamé en el último blosg post que escribí —uno que no llegó a compartirse en WordPress por el hackeo al router, pero esta en el hard drive de la computadora rota—: son “kamikazes sociales”, terroristas que no tienen escrúpulos en destruir la sociedad inmolándose ellos mismos —tal cual lo haría un terrorista con una bomba pegada al cuerpo— y también explorando a sus propios hijos, abuelos y mascotas con tal de destruir a otros con dehumanización, desfraternización, desdocializsción y desfamiliarización.

Insisto: con la gracia de Dios es posible perdonar siempre… y es una gran forma de elegir irradiar luz, no respondiendo odio con odio ni violencia con violencia, sino perdonando siempre. (Los hermanos vecinos comenzaron a hacer ruido con blowers de jardín al escribir esta oración). Hemos de elegir PERDONAR SIEMPRE como Jesús nos perdona. Siempre. (Al escribir esto los hermanos vecinos hacen ruidos de golpes). Ese es el camino de la paz. Ese es el camino de dejarnos convertir en puertorriqueños nuevos: perdonar y abrazar el nuevo horizonte de nueva fraternidad y de nueva adoración, dando más y más testimonio con nuestra ofrenda presentable y agradable de que Jesús Caridad hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia.

También vuelvo a insistir en un punto muy importante: todos los familiares de sangre —incluyendo las hermanas biológicas— saben li que está pasando aquí y lo han permitido a lo largo de los años. Daré un ejemplo concreto de cómo ambas han colaborado en el gaslighting a lo largo de los años.

De la hermana biológica menor —que ha estado de visita en esta casa en los últimos días sin saludarme— puedo decir en una ocasión, hace años atrás, que me dijo que estaba embarazada de su novio y que lo había dejado porque el novio había dicho que eso era un “clump of cells”. Le creí… pero todo fue mentira. De hecho, se va a casar con ese novio este próximo 3 de julio —esa es, en teoría, la justificación de su visita a esta casa en estos días—… Se va a casar por la iglesia mientras a la misma vez proyecta con gaslighing que los niños no-nacidos son “clump of cells”. Por supuesto, no iré a la boda.

De la hermana biológica mediana, doctora anestesióloga que trabaja en Florida, puedo decir que al ser hospitalizada en la hospitalización en forzara en el Federico Trilla que dio paso a toda la explotación médica que encaré en el departamento de Psiquiatría del RCM ella fue la que dio la información a los doctores para provocar la hospitalización forzada. Además de eso, ofrefe sus ayudas económicas —cuando lo ha hecho— ofreciendo ayuda a la vez para que permanezca en “tratamiento psiquiátrico”, colaborando con el gaslighting médico de los hermanos progenitores. De hecho, en una ocasión le llegué a pedir ayuda para reportar el abuso que sucedía en la casa al FBI y me la negó, negando en lo absoluto que estuviera sucedienfo abuso alguno.

Podría seguir mencionando más movidas psicológicas sucedidas en esta casa, con colaboración directa de familiares de sangre, pero con ese botón basta.

Tengo claro que cuando sea que sea que las autoridades finalmente elijan intervenir, voy literalmente rumbo a una nueva vida: nuevos nombres y apellido, nueva familia, nuevo hogar… perdonando todo y dejando el odio, la violencia, los crímenes y la explotación atrás.

Al quedarme sin internet pensé que ya no podría seguir escribiendo blog post del Family Blessings Journal, pensé que ya no contemplaría más blog post… pero me equivoqué. En estos días sin internet y sin comunicación contemplé gracias a Jesús Caridad un nuevo blog post, pautado para compartirse el 4 de julio: una propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana, una declaración de derechos universales de la familia que aplique a todas las familias del mundo.

Pueden ver en estas imágenes (son papeles que tengo pegados en la pared del cuarto) las ideas claves de esta propuesta: misión eclesial, misión de la iglesia doméstica, abarcar toda la formación personal humana, el proyecto de evangelización familiar (nueva humanización, nueva eclesialización, nueva fraternización y nueva evangelización)… para finalmente proponer una Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana como parte de vivir como iglesis doméstica mi misión social, haciendo posible que todos puedan resplandecer conforme a la dignidad dada por el Creador a todo ser humano.

¿Por qué una propuesta? Tal cual me lo dió a contemplar Jesús Caridad en sueños, hacer esta propuesta será un esfuerzo colaborativo, no es solamente a mí a la que me corresponde hacerlo, sino invitar también a otros a colaborar con esa declaración. Hay dos requisitos para participar en esta colaboracón: honrar todos los derechos humanos de todos y buscar servir al bien común de todos los pueblos y naciones, de toda la humanidad (se hacen ruidos de muebles en la casa de torturas al escribir esto). No sé, siendo franca, que interés pueda tener la ONU en una Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana cuando ellos promueven el aborto, lo que es incompatible con el derecho humano a ña vida, pero se les puede proponer. Tengo la esperanza de que a la Iglesia Católica también le interese promover una declaración así.

Otro detalle importante de esta Declaración de Derechos Universales de la Familia Humana es que subsana una carencia importante de la Declaración Universal de Derechos Humanos: que yo recuerde, en esa declaración no se menciona en ningún momento la palabra “amor”. En la Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana la palabra “amor” será una de las palabras protagonistas.

Todo esto ha surgido de la lectura contemplativa de la Familiaris Consortio. Detalle curioso: la Familiaris Consortio habla de una Carta de Derechos de la Familia, pero contemplé la idea de una Declaración Universal de Derechos de la Familia Humana antes de llegar a esa parte, rezando el rosario contemplativamente y tallando la nueva talla de Jesús Caridad que estoy tallando.

Como ya dije, no tengo internet, no tengo computadora, no tengo iPad, no tengo iPhone propio… estoy trabajando todo esto a mano. En algún momento cercano al 4 de julio (Día de la Independencia de mi nación, día de la libertad) espero encontrar algún lugar o biblioteca con computadora e internet para compartir todo esto (un avión sobrevuela la zona mientras escribo esto).

Se podrán preguntar como me las ingenio para trabajar y mantenerme mentalmente sharp cuando no tengo absolutamente ninguna forma de vida social y de comunicación social posible que no sea el gadlighting que sucede alrededor…

En primer lugar: me mantengo todo el día en oración contemplativa, no solo con ayuda de Jesús Caridad, sino también con ayuda de la Palabra y del Magisterio.

Ayer conseguí un calendario católico con las lecturas y santos del día, eso ayuda mucho. También conseguí libros con meditaciones del Evangelio del día.

Comienzo el día y acabo el día leyendo el DoCat y el YouCat. Durante el día también contemplo tallando el Jesús Caridad que estoy tallando, que es para el altar doméstico de la familia que estoy llamara a formar. Además, durante el día hago otras lecturas. He leído Drawing Closer To Christ, de Malham, A Gift of Love, de Martin Luther King, A Theology ot Home II (Diversas autoras, me encantó ese libro, cuando publique la teología de la luz me gustaría hacerlo con ese formato)… y ahora estoy leyendo Familiaris Consortio y Amoris Letitia.

Ayer también conseguí bolígrafos suficienres para poder seguir escribiendo (los bolígrafos que tenía en el cuarto la mayoría se secaron y vaciaron “misteriosamente”)

Ayer al ir a Walmart apenas conseguí lo que quería conseguir (no había salchichas Carmela, no había Lunchables de los que suelo comer, no había libros de Sudoku…) pero milagrosamente conseguí libros viejos de Soduku, que también uso, a la espera de que me lleguen los libros que acabo de comprar en Ebay (no tengo acceso a mi cuenta de Amazon por la falta de teléfono) de Sudoku y de la Declaración Universal de los Derechos Humano (necesito una copia como referencia).

Eso, muchos rosarios y jugar con los perros me mantiene enfocada todo el tiempo, incluso sin poderme comunicar con nadie que no abuse de mí con gaslighting como se hace a mi alrededor (los hermanos vecinos hacen sonar el falso cacareo de gallinas mientras escribo esto).

No puedo escribir más. El hermano progenitor me está ajorando que le dé el celular porque “tiene una llamada que hacer” (al ecribir esto los hermanos vecinos hacen sonar el falso gallo que se escucha por todo el barrio, también por el hermano progenitor que está en el patio).

Contaré un último detalle: ayer, en la salida a Walmart fui a Pandas (el restaurante de comida china). Al espersr mi turno la persona que estaba atrás se puso a hablar en voz alta por el celular de “investigaciones federales” en el ámbito médico. A mi alrededor se ha jugado con las llamadas que se hacen por AÑOS, y esperaba que lo volvieran a hacer porque ya no tengo nada con qué escuchar música. No fue lo único que pasó ayer en Walmart: cualquiera que se fije en las cámaras de seguridad de lo que pasó ayer al ir puede constar que se explotó a niños a mi alrededor.

¿Por qué digo esto? Para hacer constar como son conscientes a mi alrededor de que esto es un caso federal, y sencillamente optan con seguir torturando y con seguir jugando al gaslighting médico y social (mientras escribía esto el hermano progenitor hablaba con la hermana vecina de al lado de abajo, que se reía a carcajadas sonoras).

Yo sigo eligiendo irradiar luz en toda circunstancia, con ayuda de Jesús Caridad.

Sigamos irradiando luz.

¡Hasta el 4 de julio, hermanos, sigamos creciendo en la libertad del Amor, plasmando la familia luz que somos llamados a ser, el Puerto Rico luz que somos llamados a ser, el Estados Unidos luz que somos llamadod a ser, tierra de libertsr, tierra de comunión, tierra de luz, tierra donde todos pueden resplandecer como la familia humana que somos llamados a ser!

PD: Al acabar el blog post los hermanos vecinos hicieron sonar los falsos gallos de alto volumen otra vez. Sigamos eligiendo irradiar luz.

PD 2: En estos momentos estoy a punto de concluir el tiempo que estuve usando el hermano progenitor. Aquí dejo una selfie:

Mientras hacía los últimos tweets, en los que sencillamente daba gracias por la alegría de hacer familia junto a la Trinidad, familia que hace vida la alegría de dar a luz a la Palabra, de dar a luz a Jesús Caridad, de dar a luz a Su pueblo-familia del nuevo albor… los hermanos vecinos hicieron falsos ruidos de cacareo de gallinas. Además, mientras escribo este último pensamiento la hermana vecina de al lado saca a sus hijas a hablar en voz exageradamente alta en el patio. Son muy propensos a hacer eso (explotar a las niñas usándolas para hacer ruido) cuando hablo de “hacer familia”. Son niñas de unos 3 y 10 años, no son conscientes de como son explotadas, haciéndolas gritar y hacer ruidos de juegos a conveniencia (mientras escribo estas palabras están gritando). A la misma vez, los hermanos vecinos de la zona de atrás hacen ruidos de falsos gallos bajos.

3 de la tarde, hora de la Divina Misericordia.

Sigamos eligiendo irradiar luz. 😊

PD 3: Al ir a entregarle el celular al hermano progenitor descubro —por escuchar el alto volumen en que lo tiene— que tiene el televisor en la Coronilla de la Divina Misericordia de Tele Oro. Nunca, absolutamente nunca la ve. Sencillamente lo está haciendo porque yo acabo de mencionar la Divina Misericordia en este blog post. Así lo hacen siempre: imitar una y otra vez mis expresiones y mis escritos… hasta los like que recibo de fan badges en Facebook.

Le dejaré el celular en la escalera.

Sigamos eligiendo irradiar luz.

Jesús Caridad, te adoramos con todo el crecimiento. 😁

Family Blessings Journal: Viernes, 11 de Junio de 2021 (Solemnidad del Sagrado Corazón)

Hoy es día del Sagrado Corazón de Jesús, ese Amantísimo Corazón que no deja de acompañarnos más y más a lo largo de este caminar compartido…

¿Por qué bendiciones damos gracias hoy en Su día?

En la primera lectura de hoy nos dice Oseas:

“Cuando Israel era niño, yo lo amé,
y de Egipto llamé a mi hijo, dice el Señor.
Yo fui quien enseñó a andar a Efraín;
yo, quien lo llevaba en brazos;
pero no comprendieron que yo cuidaba de ellos.
Yo los atraía hacia mí con los lazos del cariño,
con las cadenas del amor.
Yo fui para ellos como un padre
que estrecha a su creatura
y se inclina hacia ella para darle de comer.

Mi corazón se conmueve dentro de mí
y se inflama toda mi compasión.
No cederé al ardor de mi cólera,
no volveré a destruir a Efraín,
pues yo soy Dios y no hombre,
santo en medio de ti
y no enemigo a la puerta”.

Sin duda alguna jamás dejaré de dar gracias por la bendición de haber contemplado cómo ver la vida como un constante caminar como Él camina, más y más colmada de Su luz, más y más colmada de Su ternura entrañable que me enseñó a caminar paso a paso y me sigue enseñando a caminar paso a paso más y más conforme a la voluntad de Dios Amor, más y más unidos de corazón a Corazón, más y más sumidos en Su misericordia y en Su compasión, más y más abrazados con un abrazo que es más fuerte que todo pecado… sencillamente más y más agradecidos, humildemente asombrados y agradecidos, por cada abrazo de corazón a Corazón que nos ha enseñado a ser más y más un solo palpitar de manera inseparable, más y más colmados de Tu Amor entrañable, de Tu misericordia entrañable, de Tu gracia entrañable que no deja de enviarnos más y más duc in altum a hacer más y más vida la vocación sacramental a la que nos llamas: hacer más y más familia sacramentalmente, dejarnos convertir más y más en morada de la Trinidad, santificar al hermano como Tú nos santificas, consagrar al hermano como Tú nos consagras, hacer más y más vida la entrega de Tu cuerpo y de Tu sangre hasta encender al mundo entero en el fuego de Tu Amor, saciando más y más la sed de Tu Corazón de comunión, de conversión, de correspondencia incondicional a la gracia, aprendiendo a caminar más y más como Tú caminas, aprendiendo a irradiar luz como Tú la irradias, más y más humildemente agradecidos por todas las bendiciones que nos concedes para hacerte más y más visible como Jesús Caridad que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia…

Tal cual nos dice Sue Detweiler en 9 Traits of a Life-Giving Mom: Replacing My Worst with God’s Best: “As you walk with Jesus, resting your head on His heart, you will learn to know His Word, His will, and His ways. You will want to obey Him, not out of forced compliance, but out of heartfelt connection. Your joy will abound as you remain in His love.”

En la medida en que profundizo más y más en el caminar como Él camina, en la medida en que descanso más y más en Su Corazón al danzar más y más esta danza de luz, no dejo de aprender a corresponder más y más a la gracia como correspondencia gratuita al Amor irresistible de ese Corazón más y más abierto de par en par, hasta que llega el momento en que sencillamente no puedo vivir de otra forma que no sea en creciente unidad a Su Corazón, que lo colma todo de luz y de sentido nuevo, de una obediencia creativa que sustituye aquella obediencia rígida a normas, obediencia rígida que no deja actuar al Espíritu Santo en la vida, con obediencia filial, como la Tuya, a la voluntad del Padre: fiat mihi secundum verbum tuum, hágase en nosotros según Tu Caridad, hágase en nosotros según Tu Palabra, hágase en nosotros según Tu llamada a la comunión abierta a la vida y a la gracia, hágase en nosotros según Tu alianza, hágase en nosotros según Tu consagración, hágase en nosotros según esta llamada que no deja de sorprendernos y de sumirnos en profunda humildad ante como has sido Tú mismo Quien haces posible que caminemos como estamos caminando para Tu gloria, ante como has sido Tú mismo Quien haces posible que nos ofrendemos como nos estamos ofrendando en más y más unidad a Tu Corazón, caminando más y más como Tú caminas, viviendo más y más como Tú vives, amando más y más como Tú amas, sirviendo más y más como Tú sirves… siendo más y más plenamente felices y santos en Ti, por Ti, Contigo…

En la segunda lectura de hoy nos dice San Pablo:

Hermanos: A mí, el más insignificante de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar a los paganos la incalculable riqueza que hay en Cristo, y dar a conocer a todos cómo va cumpliéndose este designio de salvación, oculto desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.

Él lo dispuso así, para que la multiforme sabiduría de Dios, sea dada a conocer ahora, por medio de la Iglesia, a los espíritus celestiales, según el designio eterno realizado en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien podemos acercarnos libre y confiadamente a Dios, por medio de la fe en Cristo.

Me arrodillo ante el Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que, conforme a los tesoros de su bondad, les conceda que su Espíritu los fortalezca interiormente y que Cristo habite por la fe en sus corazones. Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios.”

De esta lectura podemos dar gracias por la bendición de contemplar con tanta cercanía de corazón a Corazón el misterio de Su comunión: el cómo hacemos más y más vida día a día este orden de la caridad, este orden social, este orden doméstico, este orden sacramental, este orden eclesial que es también orden del corazón que da más y más testimonio del Amor de Dios que ha visto vivo y encarnado, que le ha enseñado a ordenarlo absolutamente todo a vivir la caridad en más y más correspondencia al Cielo, en más y más correspondencia a Su Corazón, haciendo más y más vida la sabiduría del Espíritu, haciendo más y más vida la unidad del Espíritu, haciendo más y más vida la creatividad sacramental, la entrega sacramental y la fecundidad sacramental del Espíritu… conociéndote día a día un poco más personalmente, conociéndote más y más como Amor vivo y encarnado en el hermano al que nos llamas a ayudar a ser, a ayudar a hacer, a ayudar a crecer y ayudar a irradiar resplandeciendo juntos en más y más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad, como ipse Christus que te dan el culto vivo y nuevo que Tú nos llamas a dar, desprendiéndonos de todo lo que no corresponda a Tu Amor, a Tu llamada a hacer más y más visible Tu Amor como los pastores domésticos que nos llamas a ser para hacer vida Tu fraternidad sacramental doméstica creando más y más hogar, Iglesia y humanidad que crean más y más comunión, que crean más y más Eucaristía, que crean más y más don, que crean más y más fe, que crean más y más esperanza, que crean más y más caridad, que crean más y más misericordia, que crean más y más nueva vida, que crean más y más paz, que crean más y más santidad, que crean más y más plenitud, que crean más y más alegría… no cesando jamás de conocerte más y más con más profundidad, con más y más gracia, con más y más humildad… no dejando de dar gracias por la bendición de conocerte día a día un poco más como Tú nos llamas a conocerte, como Tú nos llamas a hacer vida Tu conocer, dejándonos plasmar más y más como el ícono vivo del Amor de Dios que Tú nos llamas a ser para gloria de Dios, adorándote más y más con todo el crecimiento sacramental… Conocer la grandeza del amor de Dios puede tocar el corazón y transformar toda la vida para siempre. Como nos dice Juan Rojas-Hernández: “El verdadero amor ––el que nos enseña Dios Amor–– se entrega totalmente. Es un amor como el que Cristo tuvo por su iglesia y lo llevó a entregarse a sí mismo por ella en la cruz… perdonando sin medida… dándose sin reserva… sin pensar en sí mismo… sin usar a la otra persona. El verdadero amor en el lenguaje cristiano dice: «te ofrezco mi vida»”. Verdaderamente, conocerel Amor de Dios te cambia la vida para siempre, convirtiendo absolutamente toda la vida, todo el palpitar, todo cuanto somos, hacemos, crecemos e irradiamos… en ofrenda viva y agradable al Padre, en ofrenda que se da al hermano como Jesús Amor nos enseña a darnos: como Él se da a la Iglesia. Eso te cambia la mirada para siempre: toda la vida se convierte en entrega, toda la vida se convierte en regalo para profundizar más y más el conocimiento del Amor de Dios, conociéndote como Tú nos llamas a conocerte: en el hermano, en la familia a la que nos llamas a santificar y a ayudar a crecer en más y más comunión incondicional. ¡Jamás dejaré de dar gracias por ese cambio de visión que hace más y más vida Tu mirada!

En el Evangelio de hoy nos dice la Palabra:

“Como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, los judíos pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz.

Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.

El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

El Evangelio de hoy nos enseña a dar gracias con profundísima humildad por el testimonio que se nos concede dar de Su Amor, por cómo se nos concede vivir, compartir e irradiar para hacerte más y más visible como Jesús Caridad vivo y resucitado que hace posible que resplandezcamos como la luz que somos llamados a ser, como la familia del Amor que somos llamados a ser, como los hermanos que somos llamados a ser… más y más “sellados” y “marcados” para siempre por el estigma de Su Corazón: el estigma de palpitar como un solo Corazón traspasado, constantemente sediento de dar a conocer el Amor de Dios vivo y encarnado, constantemente deseoso de hacer posible que el hermano te conozca como Dios Amor vivo y encarnado, constantemente entregándose por hacer posible que todos crezcan en más y más comunión… es un estigma que te marca en el sentido de que no puedes evitar desear que el hermano sea verdaderamente lo más feliz que pueda ser al ser conocido como Dios Amor le conoce, al ser amado como Dios Amor le ama, al ser irradiado como Dios Amor le irradia… hasta encender a la humanidad entera en el fuego de Tu Amor, haciendo posible que más y más almas se salven… Esta “sed” de Su estigma de Su Corazón es de por vida, no se detendrá hasta llegar al Cielo, cuando Su comunión trinitaria eterna la sacie completamente… mientras tanto, aquí en la tierra, todo el camino será un constante deseo de hacer visible el Amor de Dios vivo y encarnado como Jesús Caridad nos lo ha dado a conocer al concedernos este estigma de corazón, irradiando más y más su salvación, dándole a conocer más y más al hermano, a cada hermano, hasta que todos le conozcan con la misma cercanía y ternura entrañablísima con la que nosotros le hemos conocido… así es que “marca” el conocer del Amor de Dios, no puedes evitar tener “sed” de compartirlo, de hacerle más y más visible, de plasmarle con más y más claridad, hasta hacer más y más vida Su obra viva de Amor, Su plan, Su proyecto, Su revolución… encarnada en el lienzo de la formación personal, encarnando más y más esta alianza de la caridad que es signo visible de ese estigma del corazón con que nos haces resplandecer más y más mientras danzamos más y más Tu danza sacramental, mientas somos más y más irradiados por Tu nuevo albor sacramental al descansar literalmente sobre Tu pecho con cercanía entrañablísima… este estigma del corazón es para siempre. De la misma forma que Tú te dejas atravesar el corazón para transparentar el Amor de Dios, nuestros corazones también son traspasados en unidad para hacer más y más visible el Amor de Dios vivo y encarnado al hermano al que nos llamas a irradiar la luz de Tu Corazón, la luz de Tu Rostro, la luz de Tu bendición, la luz de Tu paz sublime…

Ese estigma del corazón es el testimonio vivo de lo que hemos visto y contemplado: eres Dios Amor vivo y encarnado, eres Jesús Caridad vivo y resucitado, eres Dios Trinidad-con-nosotros… y eso jamás cambiará. Absolutamente nunca. Incluso cuando dejemos de encontrarnos en sueños. El corazón seguirá marcado por ese estigma que es fruto de la cercanía que hemos compartido y que seguiremos compartiendo de corazón a Corazón por toda la vida.

Realmente no hay forma de conocer el Amor de Dios y no darlo a conocer al hermano. No hay forma de contemplarte como Jesús Caridad y de no contemplarte también en el hermano. Sencillamente no la hay. El mor de Dios se desborda de tal forma en el corazón que es imposible no derramarlo en el hermano tal cual lo hemos acogido. Tu Corazón se abre de tal forma que es imposible no abrir el corazón de la misma forma al hermano al que nos llamas a irradiar Tu luz dándote a conocer como Dios Amor vivo y encarnado, dejándonos convertir en el ícono vivo de Tu Corazón que nos llamas a ser con ayuda de la gracia del Espíritu que nos enciende en más y más unidad y comunión de corazón a Corazón ––con el Corazón de Dios–– y de corazón a corazón ––con el corazón del hermano––, abrasando al hermano de la misma forma que Tú nos abrazas más y más, hoy a hoy y para siempre. Eres así, Jesús Caridad, y no hay forma de que seas de otra manera. Así se encarna Tu deseo: mandatum novum do vobis, ut diligatis invicem sicut dilexi vos.

Creo que debo aclarar expresamente: este estigma del corazón al que se refiere Jesús Caridad ––lo hizo resplandecer con ternura entrañable en el sueño de anoche–– no es un estigma físico. Es, si quiere llamarse de ese modo, un estigma sacramental: tras conocer el Amor de Dios con tanta cercanía no puedes dejar de tener sed y de sentir deseo de darle a conocer con esa misma cercanía al hermano, es una marca en el alma de la unidad con el estigma de Su Corazón… haciendo así más y más vida Su Eucaristía, Su sacramento del Amor… de ahí que Jesús Caridad lo denominara “estigma sacramental”, aunque no es fácil explicarlo de ese modo, pero puede llamarse de ese modo, sin duda alguna. Ya he hablado antes del estigma del corazón, sencillamente anoche lo profundicé mucho más… fue el regalo que Jesús Caridad ha querido darme para darle más y más a conocer como Dios Amor vivo y encarnado en el hermano…

Yo sé que ha habido muchísimos místicos que ha recibido el don de los estigmas físicos, muchísimas mujeres santas a las que yo no les llego a las plantas de los pies que han recibido el don de la unión esponsal con Jesús como parte de su vocación religiosa… pero este don del estigma del corazón del que yo hablo es correspondencia a Su don esponsal recibido como laica: también es don esponsal con Jesús Caridad el dar a conocer Su Amor como laica, haciendo vida la vocación matrimonial y haciendo familia según Su plan… Esto que voy a decir puede escandalizar a unos cuantos pero es profundamente verdadero: al entregarme a un esposo terrenal, sea cuando sea que llegue el momento, también me estaré entregando a Jesús Caridad esponsalmente, porque esa es Su voluntad, así desea ser correspondido, a través de la entrega a un hermano, entrega que hace vida sacramentalmente Su entrega a la Iglesia. Créanme, no me gusta escandalizar a nadie, pero Jesús Caridad me ha dado a contemplar esto clarísimo. De la misma forma que hay religiosas que están llamadas a consumar la unidad esponsal con Jesús Caridad por medio de la virginidad consagrada, yo estoy a consumarla por medio de la castidad consagrada matrimonialmente.

Créanme, no hay forma de conocer el Amor de Dios vivo y encarnado y no darlo a conocer al hermano de la misma forma, vivo y encarnado. No hay forma de palpitar como un solo Corazón con el Amado y no acoger Su estigma del Corazón, hasta hacer posible que toda la humanidad le conozca como Jesús Caridad vivo y resucitado que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia… dilantando más y más el corazón para acoger todas las necesidades de la Iglesia y de la familia humana, eclesial y civil (me acabo de inspirar en una frase de santa Verónica Giuliani), siguiendo también el ejemplo del corazón abierto de nuestra Madre del Cielo, Nuestra Señora del Nuevo Albor, que no dejará de acercanos más y más a Su Hijo en la medida en que hacemos más y más vida ese estigma del corazón dando a conocer más y más el Amor de Dios como somos llamados a hacerlo, consumando la unión esponsal con el Espíritu de la forma en que somos llamados a hacerlo… En palabras de santa Verónica Giuliani: “I have found Love, Love has let himself be seen!”

Esa es la pasión sacramental que nos llama a vivir Jesús Caridad: la pasión de hacer más y más visible Su Amor de la misma forma que Él se hace visible como Jesús Caridad vivo y resucitado, como Dios Amor vivo y encarnado, como Dios Trinidad-con-nosotros…

Muchos santos y personas de luz han hablado de dar a conocer el Amor de Dios y de como el Amor de Dios vivo y encarnado cambia la vida. Leamos algunas de sus citas inspiradoras:

«Cuando la Biblia habla del amor de Dios por nosotros y el tipo de amor que debemos tener por él y por otras personas, la palabra siempre es agápe, lo que significa un compromiso para actuar». Rick Warren.

«No hay un lugar demasiado oscuro para que penetre la luz de Dios y ningún corazón es demasiado difícil para ser incendiado por su amor». Sammy Tippit.

«Como un pastor dijo una vez, debemos amar al pecador pero no aceptar el pecado. Tenemos que aceptar a la persona y amarla, después de todo lo que Dios hace». Jason Ponzio.

«Es fácil dar nuestro amor a otras cosas y personas cuando no entendemos cuán profundamente Dios nos ama y nos quiere como suyos». Lilliet Garrison

«Aunque podemos sentirnos perdidos y sin brújula, el amor de Dios nos abarca por completo. … Él nos ama a todos, incluso a los que tienen defectos, rechazos, tristes o quebrantados». Dieter F. Uchtdorf

«Comprender el amor de Dios es reflejarlo en medio de un mundo lleno de odio». Domingo Adelaja

«Prometamos convertir nuestra comunidad en un nuevo Belén, en otro Nazaret. Amémonos mutuamente como amamos a Jesús. En el hogar de Nazaret se respiraba amor, unidad, oración, sacrificio y trabajo infatigable; pero, sobre todo, una profunda comprensión, mutua estima y permanente solicitud de todos por todos». Madre Teresa de Calcuta

«Cree en el amor y el poder de Dios más de lo que crees en tus propios sentimientos y experiencias. Tu roca es Cristo, y no es la roca que fluye y baja, sino el mar». Samuel Rutherford

«Nada puede separarte del amor de Dios absolutamente nada. Dios es suficiente para el tiempo, Dios es suficiente para la eternidad. ¡Dios es suficiente!». Hannah Whitall Smith

«Salvarnos es la mayor y más concreta demostración del amor de Dios, la demostración definitiva de Su gracia a lo largo del tiempo y la eternidad». David Jeremiah

«El legalismo dice que Dios nos amará si cambiamos. El evangelio dice que Dios nos cambiará porque nos ama». Tullian Tchividjian

«El mayor honor que podemos darle al Dios Todopoderoso es vivir alegremente por el conocimiento de su amor». Julián de Norwich

«Jesús amaba a las personas que otros rechazaban, incluso a las personas que lo rechazaban. Así es como Dios ama». Gregory A. Boyd

«Aunque estamos incompletos, Dios nos ama por completo. Aunque somos imperfectos, Él nos ama perfectamente». Dieter F. Uchtdorf

«No eres lo que otros piensan que eres. Eres lo que Dios sabe que eres». Shannon Alder

«Pero el hombre que no tiene miedo de admitir todo lo que ve que está mal consigo mismo, y aun así reconoce que puede ser el objeto del amor de Dios precisamente por sus defectos, puede comenzar a ser sincero». Thomas Merton

«Aquí está la paradoja. Podemos abrazar completamente el amor de Dios solo cuando reconocemos lo completamente indignos que somos». Ann Tatlock

«No hay un lugar demasiado oscuro para que penetre la luz de Dios y ningún corazón es demasiado difícil para ser incendiado por su amor». Sammy Tippit

«Incluso los reyes y emperadores con un montón de riqueza y vasto dominio no pueden compararse con una hormiga llena del amor de Dios». Guru Nanak

No dejemos de hacer más y más vida el deseo del Corazón de Jesús Caridad: Princesa del Cielo, Iglesia Viva, Estrella del Cielo… da a conocer Mi Amor vivo y encarnado al hermano, hasta encender al mundo entero en el fuego de Mi Amor, hasta dar a conocer a toda la humanidad que Soy Dios Amor vivo y encarando, que Soy Jesús Caridad que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia, que Soy Jesús Caridad que hace posible que todos resplandezcan como la luz que son llamados a ser, como los hermanos que son llamados a ser, como la familia del Amor que son llamados a ser… da testimonio vivo de como me has contemplado: como Jesús Caridad vivo y resucitado que desea ser adorado con todo el crecimiento, ayudando a crecer a todos incondicionalmente en más y en más comunión, plasmando más y más iglesia doméstica y patria doméstica conforme a Mi Corazón…”

¡No dejemos de dar gracias por la bendición de hacer más y más visible la ternura entrañable de Jesús Caridad tal cual Él nos llama a hacerlo, haciendo más y más vida Su unidad esponsal a Su Iglesia, viviendo en más y más unidad de corazón a Corazón al hacer familia humana, eclesial y civil según Su plan, haciendo más y más familia que es morada de la Trinidad, haciendo más y más familia sacramentalmente, emprendiendo más y más Su proyecto de evangelización familiar!

¿Por qué bendiciones cotidianas domésticas doy gracias hoy? Hoy nació un nuevo girasolcito, el segundo, en el tiesto del nuevo albor. Hoy también los peludos comieron muy bien. Ahora mismo están todos durmiendo mientras yo veo Cinderella (la película live action de Disney). Hace tiempo que no veo una película, estoy viendo una hoy para celebrar el día del Sagrado Corazón. La película tiene una invaluable lección: tener el coraje de dejarnos ver como realmente somos y que hemos de perdonar y seguir adelante con valor y amabilidad.

Por supuesto, también doy gracias por la bendición de cada sueño con Jesús Caridad, que no deja de irradiarme más y más con Su nuevo albor sacramental, con Su mirada colmada de luz sacramental y de comunión viva que hace resplandecer un nuevo horizonte de bendición, de paz, de alegría, de gracia, de comunión, de prosperidad… enviándonos más y más Su Espíritu que nos acompañará hasta el Cielo cuando Él se vaya, haciendo posible que vivamos más y más unidos de corazón a Corazón, contemplándole en los sacramentos, en la Palabra, en la oración, en el hermano… dando más y más acción de gracias viva por esta unidad tan entrañable e inseparable de corazón a Corazón, por este carisma del corazón que hace más y más vida Su orden del corazón, Su orden de la caridad que también es orden doméstico, orden eclesial y orden social que plasma más y más civilización de Amor que resplandece en más y en más comunión, irradiando más y más Su luz como las estrellas del Cielo que somos llamados a ser, como los faros vivos de conversión que somos llamados a ser, como los faros vivos de comunión que somos llamados a ser, como los unity sparklers, los communion sparklers y los fraternal sparklers que somos llamados a ser, danzando más y más esta danza de luz, esta danza sacramental entrañablísima, apoyada de Su pecho, con toda la confianza en que Él es Dios Amor que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia… toda mi vida, transformándome en el sacramento vivo del Amor de Dios que soy llamada a ser, en el ícono vivo del Amor de Dios que soy llamada a ser, en el testimonio vivo del Amor de Dios que soy llamada a ser para hacerle más y más visible, con más y más pasión sacramental, como Jesús Caridad que sigue acompañando a Su Iglesia viva hoy a hoy y para siempre, haciendo posible que hagamos más y más familia según Su plan en la medida en que le adoramos más y más con todo el crecimiento, haciendo más y más vida Su carisma sacramental, haciendo posible que el hermano y Su pueblo-familia del nuevo albor resplandezcan como el sacramento vivo de la Trinidad-con-nosotros que somos llamados a ser…

Sigamos dando más y más gracias por la bendición de prepararnos para hacer vida Su vocación esponsal como vocación matrimonial tal cual el Evangelio nos enseña a hacerlo… Sigamos dando más y más gracias por la gracia de compartir Su Corazón tal cual somos llamados a hacerlo… Sigamos dando más y más gracias por la bendición de darle el culto vivo y nuevo de comunión que nos llama a dar como culto sacramental, como ofrenda viva, sacramental, familiar y agradable a Tus ojos, dejándonos convertir más y más en los ipse Christus que somos llamados a ser para ayudar a ser, para ayudar a hacer, para ayudar a crecer y para ayudar a irradiar resplandeciendo en más y en más comunión, resplandeciendo más y más sacramentalmente, a imagen y semejanza de la Trinidad… pues nada, absolutamente nada es imposible para Dios Amor y es Él Quien nos concede darle gloria de este modo, plasmando más y más Iglesia comunión y Patria comunión, plasmando más y más Iglesia paz y Patria paz, plasmando más y más Iglesia Luz y Patria Luz, plasmando más y más persona luz, familia luz, cultura luz, estado luz, nación luz, humanidad luz, sociedad luz donde todos resplandecemos como la luz que somos llamados a ser, como los hermanos que somos llamados a ser, como la familia del Amor que somos llamados a ser..

¡Sigamos dando gracias por cómo se nos concede seguir creciendo más y más en el Amor, caminando más y más como Él camina, abriendo más y más el corazón a la acción del Espíritu Santo como nos enseña a hacerlo nuestra Señora del Nuevo Albor al abrirnos más y más su corazón para acercarnos más y más a Su Hijo, enseñándonos a hacer vida la entrega que somos llamados a hacer vida irradiando más y más la luz de Su Corazón al que estamos inseparablemente unidos, pase lo que pase!

 

Pos Data: Pueden leer las citas de santa Verónica Giuliani aquí: https://www.ewtn.com/catholicism/library/st-veronica-giuliani-6289

Family Blessings Journal: Jueves, 10 de Junio de 2021

En la primera lectura de hoy San Pablo nos dice:

“Hermanos: Hasta el día de hoy, siempre que se leen los libros de Moisés, un velo está puesto sobre el corazón de los israelitas. Pero cuando se conviertan al Señor, se les quitará el velo. Porque el Señor es Espíritu y donde está el Espíritu del Señor, ahí hay libertad. En cambio, nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos la gloria del Señor como un espejo, nos vamos transformando en su imagen, cada vez más gloriosa, conforme a la acción del Espíritu del Señor. 

Por esto, encargados, por misericordia de Dios, del ministerio de la predicación, no desfallecemos. Y si nuestro Evangelio permanece velado, eso es solamente para los que se pierden, pues por su incredulidad, el dios de este mundo les ha cegado el entendimiento, para que no vean el resplandor glorioso del Evangelio de Cristo, que es imagen de Dios. 

Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Señor, y nos presentamos como servidores de ustedes, por Jesús. Pues el mismo Dios que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el que ha hecho brillar su luz en nuestros corazones, para dar a conocer el resplandor de la gloria de Dios, que se manifiesta en el rostro de Cristo.”

Doy profundas gracias a Dios Amor vivo y encarnado que me ha concedido el Espíritu Santo para hacer brillar Su luz al plasmar toda la formación personal más y más progresivamente según Su imagen y semejanza, haciendo resplandecer más y más el resplandor de Su rostro… Con estas palabras me estoy refiriendo a la integracción como modelo de formación personal integractivo, que al abarcar a toda la formación personal según Tu imagen y semejanza hace más y más vida la Palabra que se proclama hoy en esta lectura: “reflejamos la gloria del Señor como un espejo, nos vamos transformando en su imagen, cada vez más gloriosa, conforme a la acción del Espíritu del Señor”

Nótese ––y esto es razón de dar gracias por la profunda bendición que implica–– como surge la integracción, el contexto en que surge. Yo estaba contemplando una teología de la luz y en orden a proceder escribiendo la teología de la luz necesitaba un modelo de formación personal que abarcara toda la formación personal humana y eclesial según la voluntad de nuestro Creador. Yo no tenía ni idea ––al menos no explícitamente, aunque sí tenía cierta conciencia a lo largo de mi vida de cosas que no estaban bien a mi alrededor, sin imaginarme la gigantesca estructura de dehumanización y desfamiliarización que había armada–– de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor al comenzar a contemplar el modelo de formación personal integractivo. Es inverosímil, humanamente hablando, que una persona tan terriblemente abusada, torturada y explotada fuera capaz de contemplar la formación personal a imagen y semejanza de Dios si no fuera por ayuda divina para hacerlo, pues no podía conocerla de la forma ordinaria que todos la conocen, a través de quienes están a su alrededor. Es absolutamente imposible, humanamente hablando, que alguien que ha vivido rodeada de dehumanización, de desfamiliarización y de desfraternización pudiera contemplar la formación personal según la mirada de Dios si no fuera por ayuda de Dios mismo.

Que quede claro: en estos momentos el modelo de formación personal integractivo está en estadios muy, muy, muy iniciales. Hace falta más estudio y más diálogo contemplativo para que sea un modelo completo, pero definitivamente ha sido Dios Amor quien lo ha comenzado, y corresponderá al instituto de ciencias integractivas ––sea donde sea que se construya–– completarlo como corresponde. Más allá de que en estos momentos no esté completado aún, sigue siendo una inmensa bendición haber recibido la gracia de irradiar más y más luz al comenzar a plasmar toda la formación personal a imagen y semejanza del Creador… encontrando así un fundamento sólido parad definir la formación humana no de acuerdo a ideologías sino de acuerdo a principios comunes ––common ground–– que identifican toda formación personal humana. Por ejemplo, la naturaleza de toda formación humana tiene una triple dimensión: las propiedades orgánicas ––las 7 propiedades de todo ser vivo––, las propiedades ontológicas ––las 7 propiedades de todo ser que existe–– y los principios filiales –– los 7 principios de ética social que aplican a todo ser humano––… esto fue contemplado de este modo y puede contemplarse también literalmente en la formación personal de absolutamente toda persona. Así sucesivamente, la formación personal propone elementos que pueden encontrarse en toda la formación personal de todo ser humano, creando así una estructura similar al ADN, pero en términos de formación personal, que sea un common ground a la hora de definir qué es persona y cómo se desarrolla el ser humano personalmente, como nos desarrollamos como la persona que somos llamados a ser, como la mejor persona que somos llamados a ser.

No hay aspecto en el que la humanidad necesite desarrollarse más que en este aspecto que Jesús Caridad mismo ha propuesto: el desarrollo de un modelo que abarque toda la formación personal conforme a la voluntad del Creador, no conforme a la ideología de turno. Si queremos evitar que desastres como Auschwitz, si queremos evitar que la dehumanización, la desfraternización, la desfamiliarización y la desocialización hagan estragos en la humanidad, este es el camino que nos corresponde recorrer: afirmar un modelo de formación personal que haga posible que honremos la dignidad humana de todos de forma incondicional, desde la concepción hasta la muerte natural. El reconocimiento de la humanidad de la persona no puede depender de ideologías, reconociendo como seres humanos solamente a aquellos que convengan a la ideología de turno, tal cual pasaba en el nazismo y sigue pasando hoy en innumerables ocasiones, incluyendo en el aborto. El reconocimiento de la humanidad de la persona no puede depender de la utilidad, de cuan útil sea la persona en relación a determinados propósitos externos. El reconocimiento de la humanidad de la persona no puede depender de su independencia, de cuan capaz es de cuidarse de sí mismo y de cuan capaz es de sobrevivir por sí mismo. El reconocimiento del ser humano como persona ha de ser absolutamente incondicional: todos somos personas, todos somos seres humanos, todos somos hermanos, todos somos familia humana, todos somos llamados a ayudarnos a crecer incondicionalmente en comunión según las capacidades de cada cual.

La humanidad ha avanzado mucho en conocimiento médico, en conocimiento tecnológico, en conocimiento de ciencias naturales, incluso en conocimiento de técnicas de superación personal… hablemos ahora de avanzar como humanidad plasmando una estructura que sea el ADN de la formación personal humana: el modelo de formación personal integractivo. Hablemos ahora de avanzar como humanidad haciendo posible una estructura de formación personal que reconozca la dignidad humana de absolutamente todos, en cuando imagen y semejanza del Creador. Si hay personas que no quieren admitir que hemos de seguir el modelo que nos inspira un Creador y que aplica a absolutamente todos, incluyendo a ateos, al menos que se dé la libertad a los cristianos y a la Iglesia Católica de afirmar un modelo de formación personal que sea compatible con dar a luz a la Palabra como somos llamados a serlo: irradiando más y más la luz del Amor de Dios encarnada en toda la formación personal, encarnada en todo cuanto somos, hacemos, crecemos e irradiarmos.

La realidad está clara delante de nuestros ojos: o aprendemos a contemplarnos con dignidad incondicional o sencillamente seguiremos la espiral de dehumanización, desfraternización, desfamiliarización y desocialización propio de las ideologías de turno que deforman la formación personal al antojo de la conveniencia ideológica, desvalorando al ser humano y destruyendo a la humanidad con violencia deshumanizante que tarde o temprano desencadena violencia civil. Esto que acabo de decir aplica a todos por igual, no lo digo solo porque haya sucedido conmigo.

Esta ––plasmar el modelo de formación personal integractivo–– ha sido forma en la cual me ha correspondido irradiar luz en medio de la oscuridad que me ha rodeado, una de las formas más sorprendentes por cómo ha sido Dios Amor mismo quien ha intervenido intelectualmente y contemplativamente para hacerlo posible. Jamás dejaré de dar gracias por la bendición de haber acogido esa idea contemplativa que en cierto modo se convirtió en proyecto contemplativo e intelectual para ayudar a la humanidad a resplandecer como la humanidad luz que es llamada a ser, como la humanidad familia que es llamada a ser, como la humanidad plena, santa y feliz que es llamada a ser, como la humanidad salvada que es llamada a ser.

En el sueño de anoche Jesús Caridad me encomió con entrañable ternura a proseguir con ese proyecto contemplativo e intelectual, llamándolo “apostolado humanista”: emprender un humanismo integractivo que haga posible el reconocimiento incondicional de la dignidad humana de todo ser humano en cuanto persona plasmada a imagen y semejanza del Creador, con la misma dignidad incondicional en toda etapa de crecimiento, desde la concepción hasta la muerte natural. Del humanismo integractivo y de las ciencias integractivas derivan muchísimas disciplinas integractivas, porque el proponer un modelo de formación personal integractivo literalmente revoluciona muchísimas materias y disciplinas. Lo que parecía un balbuceo contemplativo e intelectual se ha convertido en toda una misión de luz: hacer posible que todos resplandezcan conforme a la dignidad que Dios Amor da incondicionalmente a todos, a absolutamente todos.

El nuevo horizonte sacramental e intelectual que abre este modelo de formación personal integractivo para la Iglesia y para la humanidad es absolutamente infinito… cambia la forma en que hemos de ayudar a crecer a la humanidad: haciendo posible que todos crezcan como la persona más plena posible, conforme a su dignidad incondicional. Este modelo de formación personal integractivo hace posible un nuevo albor sacramental al afirmar con fundamento científico ––entendiendo “científico” al seguir el modelo científico integractivo, no el modelo científico de las ciencias naturales–– la dignidad humana de toda persona, conforme a la voluntad del Creador.

Para Jesús Caridad este es el camino de la plenitud para la humanidad: no se trata meramente de prosperidad económica, no se trata meramente de filantropía, no se trata meramente de tratados políticos o comerciales, no se trata meramente de cambiar leyes y de generar cambios sociales… se trata de hacer posible afirmar incondicionalmente la dignidad humana de absolutamente todos en todas las dimensiones de nuestra vida, desde la concepción hasta la muerte natural, hasta que todos nos convirtamos en la luz que somos llamados a ser, en los hermanos que somos llamados a ser, en la familia del Amor que somos llamados a ser, resplandeciendo juntos en más y más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad…

Sobre todo, para un cristiano, este es el camino de adorar a Dios Amor con todo el crecimiento: haciendo posible no solo el propio crecimiento más pleno posible, sino haciendo posible el crecimiento más pleno posible de absolutamente todos, haciendo más y más vida Su alianza de la caridad, haciendo más y más vida Su consagración, viviendo más y más la caridad al hacer posible que en todos brille más y más intensamente la luz que Dios Amor irradia incondicionalmente para toda la humanidad viva, para toda la Iglesia viva.

Por supuesto, esto también tiene repercusiones en como adoramos a Jesús Caridad con todo el crecimiento a nivel doméstico: hemos de adorarle haciendo más y más vida Su eucaristía doméstica al hacer posible que todos resplandezcamos como la mejor persona que podamos ser, como la luz que somos llamados a ser, como la familia sacramental que somos llamados a ser… a eso ha venido Jesús Caridad: a hacer posible que todos resplandezcan como la familia sacramental que somos llamados a ser, haciendo más y más vida Su sacramento al hacer más y más familia humana, eclesial y civil según Su plan, haciendo posible que todos resplandezcan como hermanos felices, plenos, amados, santos, iguales, dignos, libres, llamados, elegidos, consagrados… salvándonos como la familia del Amor que somos llamados a ser, familia que irradia más y más el Amor de Dios vivo y encarnado absolutamente en toda la formación personal…

Hemos de hacer posible la afirmación incondicional de la dignidad humana como consenso social incondicional como common ground incondicional, sin importar cuán distintas sean nuestras respectivas visiones: todos somos llamados a afirmar una sociedad donde se reconozca incondicionalmente la dignidad humana de absolutamente toda persona, desde la concepción hasta la muerte natural. Todos somos persona. Todos somos seres humanos. Todos somos hermanos. Todos somos familia humana.

El origen del término “dignidad” tiene su historia. ¿Cómo surgió? Los filósofos, como siempre, abriendo brecha. Doy copy-paste a la información que encontré en Google al buscar un poco de historia de la dignidad humana:

The German luminaire Immanuel Kant revolutionized the concept of dignity when, in 1785, he argued that his foundational moral principle, the ‘categorical imperative’, could be understood as follows:

“So act that you use humanity, whether in your own person or in the person of any other, always at the same time as an end, never merely as a means.”

Kant’s full argument for why we should never treat another human as a ‘mere means’ is complicated, but in part it turns on the claim that persons do not have a ‘price’. Instead, Kant argues, persons are ‘above all price’. He writes:

“Whatever has a price can be replaced by something else as its equivalent; on the other hand, whatever is above all price, and therefore admits of no equivalent has a Würde.”

And so now, the crucial link: even in the earliest translations of these claims (around the end of the eighteenth century), Kant’s term Würde was translated as ‘dignity’. And so, voila! The origin of our moralized concept of dignity is at hand.”

El resto de la información en relación a la historia de la noción de la dignidad humana puede leerse en el siguiente link: https://blogs.lse.ac.uk/theforum/a-history-of-human-dignity/

Nótese desde sus orígenes el uso del término “dignidad” alude al hecho del valor incondicional del ser humano: el ser humano tiene dignidad porque no puede tener precio, en palabras de Kant. ¡Queda tanto por decir en relación a la noción de dignidad humana! El modelo de formación personal integractivo aspira a profundizar esa noción con todas sus consecuencias, de tal forma que se pueda reconocer incondicionalmente la dignidad humana de toda persona, de absolutamente toda persona. Esta es una misión de luz dada por Jesús Caridad mismo que marcará todo el resto de mi existencia, sea donde sea que trabaje, sea lo que sea que estudie, sea como sea que sirva: el reconocimiento incondicional de la dignidad de todo ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, hasta hacer posible que todos resplandezcamos como la luz que somos llamados a ser, como los hermanos que somos llamados a ser, como la familia humana que somos llamados a ser. De la misma forma que hay un proyecto de evangelización familiar, puede decirse que también hay un “proyecto de dignificación familiar”, dignificando a toda la humanidad como la familia humana que es llamada a ser, dignificando a cada ser humano como la persona que es llamada a ser. No puede haber nueva evangelización si no hay nueva humanización, lo tenemos claro: nueva humanización, nueva eclesialización, nueva fraternización y nueva evangelización van necesariamente de la mano como proyecto de evangelización familiar… y emprender este proyecto es, créanme, una profunda bendición por la cual jamás dejaré de dar gracias.

En el Evangelio de hoy Jesús Amor nos dice:

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos. 

Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo. 

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. 

Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.”

Jesús Caridad nos exhorta a hacer vida la paz que viene de Su Corazón: la paz que hace posible que todos resplandezcan como hermanos, haciendo más y más vida la justicia del Cielo, viviendo más y más la caridad, viviendo más y más la misericordia… acogiendo más y más Su entrañable llamada a la paz y a la fraternidad, pues para eso ha venido también a la humanidad: a hacer posible que todos resplandezcan como hermanos, haciendo brillar la paz de Su Corazón abierto de par en par…

Jesús Caridad nos llama a ser activistas sacramentales ––de esto hablé en el blog post de ayer–– que son activistas fraternos: buscando en toda ocasión la oportunidad de hacer resplandecer la paz, de hacer resplandecer la fraternidad, de hacer resplandecer la justicia del Cielo… haciéndole más y más visible como Dios Amor vivo y encarnado que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia… haciéndole visible como Dios Amor-con-nosotros que nos encomia a dejar a un lado todo lo que nos impida crecer juntos en más y más fraternidad, resplandeciendo juntos en más y más comunión, para así hacer posible la paz más verdadera, la que reconoce a todos como una luz fraterna única e incondicional que nadie más podrá irradiar.

¡Cuánta luz fraterna la humanidad! ¡Cuántos activistas fraternos necesita la humanidad!

A lo largo de la historia de la humanidad ha habido muchos activistas fraternos, incluso no cristianos, que con la luz que han irradiado han hecho posible un mundo más colmado de fraternidad y de paz para todos, haciendo posible una humanidad que resplandece en más y más igualdad, justicia y hermandad.

Leamos algunas citas inspiradoras de activistas fraternos que han iluminado la historia de la humanidad con su luz fraterna de tal forma que crezcamos juntos como la familia del Amor que somos llamados a ser:

Martin Luther King, Jr.

Martin Luther King, Jr.

Max Lerner

Martin Luther King, Jr.

Dwight D. Eisenhower

John Donne

Martin Luther King, Jr.

Martin Luther King, Jr.

Martin Luther King, Jr.

Martin Luther King, Jr.

Pervez Musharraf

Mahatma Gandhi

John Donne

Martin Luther King, Jr.

Martin Luther King, Jr.

Nelson Mandela

Abigail Van Buren

Chico Xavier

Abigail Van Buren

  • Peace is a daily, a weekly, a monthly process, gradually changing opinions, slowly eroding old barriers, quietly building new structures.
    John F. Kennedy
  • Peace cannot be kept by force; it can only be achieved by understanding.
    Albert Einstein
  • Darkness cannot drive out darkness; only light can do that. Hate cannot drive out hate; only love can do that.

Martin Luther King, Jr.

  • It is from numberless diverse acts of courage and belief that human history is shaped. Each time a man stands up for an ideal, or acts to improve the lot of others, or strikes out against injustice, he sends forth a tiny ripple of hope, and crossing each other from a million different centers of energy and daring, those ripples build a current that can sweep down the mightiest walls of oppression and resistance.

Robert F. Kennedy 

  • Peace comes from being able to contribute the best that we have, and all that we are, toward creating a world that supports everyone. But it is also securing the space for others to contribute the best that they have and all that they are.

Hafsat Abiola

  • “If you want to end the war then Instead of sending guns, send books. Instead of sending tanks, send pens. Instead of sending soldiers, send teachers.” ~ Malala Yousafzai (17 year-old Noble Peace Laureate)
  • Violence is impractical because it is a descending spiral ending in destruction for all. It is immoral because it seeks to humiliate the opponent rather than win his understanding: it seeks to annihilate rather than convert. Violence is immoral because it thrives on hatred rather than love. It destroys community and makes brotherhood impossible. It leaves society in monologue rather than dialogue. Violence ends up defeating itself. It creates bitterness in the survivors and brutality in the destroyers.

Martin Luther King

  • To replace the old paradigm of war with a new paradigm of waging peace, we must be pioneers who can push the boundaries of human understanding. We must be doctors who can cure the virus of violence. We must be soldiers of peace who can do more than preach to the choir. And we must be artists who will make the world our masterpiece.

Paul Chappell

  • Peace does not mean an absence of conflicts; differences will always be there. Peace means solving these differences through peaceful means; through dialogue, education, knowledge; and through humane ways.

Dalai Lama XIV

  • We seek peace, knowing that peace is the climate of freedom.

Dwight D. Eisenhower

  • Nonviolence is the answer to the crucial political and moral questions of our time; the need for mankind to overcome oppression and violence without resorting to oppression and violence. Mankind must evolve for all human conflict a method which rejects revenge, aggression, and retaliation. The foundation of such a method is love.

Martin Luther King

  • Love is the vital essence that pervades and permeates, from the center to the circumference, the graduating circles of all thought and action. Love is the talisman of human weal and woe –the open sesame to every soul.”

      Elizabeth Cady Stanton

  • Life is an opportunity, benefit from it. Life is a beauty, admire it. Life is a dream, realize it. Life is a challenge, meet it. Life is a duty, complete it. Life is a game, play it. Life is a promise, fulfill it. Life is sorrow, overcome it. Life is a song, sing it. Life is a struggle, accept it. Life is a tragedy, confront it. Life is an adventure, dare it. Life is luck, make it. Life is life, fight for it.
    Unkown
  • There is a LIGHT in this world. A healing spirit more powerful than any darkness we may encounter. We sometime lose sight of this force when there is suffering, and too much pain. Then suddenly, the spirit will emerge through the lives of ordinary people who hear a call and answer in extraordinary ways.

Richard Attenborough

  • More than just an end to war, we want an end to the beginnings of all wars.” 

Franklin D. Roosevelt 

  • The future belongs to those who believe in the beauty of their dreams.

Eleanor Roosevelt

  • To forgive is the highest, most beautiful form of love. In return, you will receive untold peace and happiness

 Robert Muller

Es una gran bendición acoger el sueño de fraternidad, de justicia y de paz de Jesús Caridad, aprendiendo a servir como Él nos llama a servir a Dios al servir juntos la familia, a la Iglesia y a la nación al hacerle más y más visible como Dios Amor vivo y encarnado en toda la formación personal, haciendo más y más vida Su comunión, haciendo más y más vida Su fraternidad sacramental al encarnar más y más Su eucaristía doméstica hasta hacer posible que todos resplandezcan como los hermanos que somos llamados a ser…

El llamado a la paz y a la fraternidad que vino de Jesús Caridad para toda la humanidad fue profundamente entrañable: “aprendan a caminar como hermanos, aprendan a caminar en la luz, aprendan a caminar creciendo en comunión, como los hermanos que son llamados a ser, haciendo más y más vida la paz que viene de Mi Corazón… No hay otro camino hacia la paz que no sea el camino de la fraternidad, el camino de reconocerse incondicionalmente como la luz que son llamados a ser, como la familia del Amor que son llamados a ser, como los hermanos que son llamados a ser, reconociendo incondicionalmente la dignidad humana de absolutamente todos, ayudando a ser, a hacer, a crecer y a irradiar más y más irradiados de nueva vida que resplandece en comunión, declarando nueva juntos adoración, declarando juntos nueva fraternidad, adorándome como Yo deseo ser adorado: con todo el crecimiento, haciendo posible que todos crezcan como la persona que son llamados a ser por el Creador… Yo no deseo la destrucción de la humanidad, Yo no deseo la dehumanización, ni la desfraternización, ni la desfamiliarización… Yo deseo que resplandezcan juntos como las estrellas del Cielo que son llamados a ser, Yo deseo que resplandezcan como la familia del Amor-con-nosotros que Yo hago posible que puedan ser, si acogen Mi llamada a la conversión, Si acogen Mi llamada a la nueva vida que da el Amor, Si acogen Mi alianza, Mi consagración del corazón, doméstica, nacional, de toda la humanidad… contemplándome juntos más y más como Dios Amor vivo y encarnado que camina junto a Su humanidad viva, junto a Su Iglesia viva… contemplándome más y más como Jesús Caridad vivo y resucitado que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia..”

Hagámoslo posible, con ayuda de la gracia y del Espíritu Santo… Hagamos posible un mundo más fraterno, un mundo más luminoso, un mundo más y más colmado de paz, de justicia y de igualdad… esto es parte de acoger más y más Su misión de luz, Su envío de luz, Su ministerio de luz: “Again Jesus said, “Peace be with you! As the Father has sent me, I am sending you.” (Jn 20:21)” Jesús Caridad no deja de enviarnos a hacer más y más vida Su orden de la caridad como orden del corazón, como orden sacramental, como orden doméstico, como orden social que plasma más y más civilización de Amor que resplandece en más y en más comunión, irradiando juntos más y más Su luz construyendo Su Reino en esta vida al hacer resplandecer más y más Su comunión, Su mandatum novum, Su paz… hacer vida Su mandato es envío de todos los días, hasta que resplandezcamos juntos como el Cielo que somos llamados a ser, como la familia humana que somos llamados a ser, más y más irradiados por Su bendición, más y más iluminados por Su paz… aceptando juntos la voluntad del Creador que desea que caminemos y crezcamos como hermanos que reconocen incondicionalmente la dignidad humana de todos, de tal forma que erradiquemos con más y más comunión viva y con más y más activismo sacramental que también es activismo fraterno todo odio, toda violencia, toda afraternidad, toda acaridad, toda oscuridad… encendiéndolo todo en el fuego de Su Caridad, en el haz de Su Corazón abierto de par en para toda la humanidad de la misma forma que lo ha estado abierto para esta servidora a lo largo de los años, haciendo posible mi conversión y mi felicidad más plena, haciendo posible todo cuanto he hecho para gloria de Dios Amor, incluyendo la integracción y el proyecto de evangelización familiar que he compartido, haciendo posible el obrar juntos en más y más unidad de corazón a Corazón, obrando en unidad de manos y de corazón, de ser y de acto, de palabra y de obrar a Su palpitar…

¡Demos gracias por la bendición de jamás renunciar al sueño de Jesús Caridad de hacer posible un mundo más fraterno, más humano, más justo, más unido, más colmado de luz, más colmado de comunión, más colmado de gracia, por la bendición de acoger Su exhortación a cesar el camino de la destrucción, haciendo posible el reconocimiento de la dignidad humana de todos, haciendo posible que todos crezcamos como la familia humana que somos llamados a ser, como la luz que somos llamados a ser, como los hermanos que somos llamados a ser! ¡Demos gracias por no renunciar al sueño de hacer posible un Puerto Rico y un Estados Unidos donde resplandezca más y más la paz, la fraternidad y la comunión, haciendo posible una Patria y un pueblo donde todos resplandezcan como hermanos, acogiendo más y más Su consagración a vivir la caridad, declarando más y más nueva adoración, nueva fraternidad, dejándonos convertir en el pueblo familia del nuevo albor que somos llamados a ser!

¿Por qué bendiciones domésticas cotidianas doy gracias hoy? Mientras escribo esto los tres peludos están a mi lado en la cama, dormitando los tres. No es usual que estemos los cuatro juntos, me encanta que estemos los cuatro juntos. Usualmente Minnie está en el sillón, pero hoy lloró por venirse conmigo, y en estos momentos está justo a mi lado, apoyando su cola en mi pecho mientras escribo. Doy gracias por la bendición de escribir con lluvia, y doy gracias por la bendición de sencillamente poder agradecer todo cuanto me trae a la entrega que estoy ofrendando, irradiando más y más Su nuevo albor sacramental. Por supuesto, también doy gracias por la ternura entrañablísima de Jesús Caridad en el sueño de hoy, el cómo seguimos esta danza de luz, abrazándonos más y más de corazón a Corazón en unidad inseparable, acogiendo más y más al Espíritu que se me es enviado para seguir más y más el camino al Cielo, conscientes de que siempre estaremos unidos por la misma alianza, de que siempre estaremos unidos por el mismo palpitar, de que esta danza de luz seguirá adelante siempre más y más en el Espíritu, ascendiendo más y más ultreia et suseia, dejándonos convertir más y más en los pastores domésticos que Tú nos llamas a ser para hacer más y más vida Tu fraternidad sacramental doméstica creando más y más hogar, Iglesia y humanidad sacramentalmente, haciendo más y más familia humana, eclesial y civil según Tu plan, dejándonos convertir en ofrenda sacramental familiar viva y agradable, en culto vivo y nuevo de comunión, en culto más y más sacramental… dejándonos convertir progresivamente más y más en los ipse Christus que somos llamados a ser para ayudar a ser, ayudar a hacer, ayudar a crecer y ayudar a irradiar en más y en más comunión, más y más sacramentalmente, a imagen y semejanza de la Trinidad, profetizando más y más Tu llamada a conversión, Tu llamada a la nueva vida que da el Amor… dejándonos convertir más y más en los íconos vivos de Tu Amor encarnado que nos llamas a ser, haciendo más y más vida la alegría de hacer familia que da a luz a la Palabra, que te da a luz como Jesús Caridad, que da a luz a Tu pueblo-familia del nuevo albor… cultivando más y más comunión como Tú nos llamas a hacerlo, familiarmente y sacramentalmente, haciendo más y más vida Tu sacerdocio del corazón y Tu sacerdocio doméstico, acogiendo más y más la paternidad sacramental y la maternidad sacramental del Espíritu, construyendo más y más Tu templo doméstico del Espíritu Santo con más y más avivamiento sacramental, emprendiendo más y más Tu proyecto de evangelización familiar, acogiendo más y más Tu envío sacramental y doméstico, Tu misión sacramental y doméstica, Tu ministerio sacramental, Tu ministerio de crecimiento en comunión, Tu ministerio de buena esperanza, Tu ministerio de luz, Tu ministerio de gracia, Tu ministerio de paz, Tu ministerio de eucaristía doméstica, Tu ministerio de nueva vida que resplandece en más y en más comunión… haciendo resplandecer más y más Tu nuevo albor sacramental, Tu nuevo horizonte sacramental que nos abre todo un nuevo horizonte de esperanza, de prosperidad, de bendición, de paz, que nos convierte en pueblo alegría, en pueblo regocijo, en pueblo gracia, en pueblo paz, en pueblo nueva vida, en pueblo prosperidad, en pueblo bendición, en pueblo vivo, en pueblo justicia, en pueblo luz…

Hágase en nosotros según Tu Palabra, hágase en nosotros según Tu caridad, hágase en nosotros según Tu gracia, hágase en nosotros según Tu alianza, hágase en nosotros según Tu consagración, hágase en nosotros según Tu feliz mirada, hágase en nosotros según Tu sonrisa colmada de comunión de luz, hágase en nosotros según Tu larguísimo y entrañablísimo abrazo de luz, hágase en nosotros según Tu envío de luz, Tu misión de luz, Tu ministerio de luz… hágase en nosotros según Tu haz… hágase en nosotros según Tu bendición, que no dejamos de agradecer con todo el corazón… pues transforma toda nuestra vida en historia de Amor encarnado que hace más y más vida Tu historia de la salvación, Tu tiempo de gracia, Tu tiempo del nuevo albor, Tu tiempo de crecimiento en comunión, Tu tiempo de luz, Tu tiempo de alianza de la caridad consumada…

¡Sigamos creciendo juntos más y más en el Amor, acogiendo más y más Tu vocación sacramental, navegando juntos más y más duc in altum, caminando juntos más y más como Tú caminas, haciendo más y más vida juntos la entrega de Tu cuerpo y de Tu sangre dejándonos convertir en la familia sacramental que somos llamados a ser, en la morada de la Trinidad que somos llamados a ser, evangelizando irradiando más y más la luz del Amor de Dios encarnada en toda nuestra formación personal, viviendo más y más la caridad, dando más y más gracias por como haces posi!

Family Blessings Journal: Miércoles, 9 de Junio de 2021

En la primera lectura de hoy San Pablo nos dice:

“Hermanos: Cristo es quien me da esta seguridad ante Dios. No es que yo quiera atribuirme algo como propio, sino que mi capacidad viene de Dios, el cual me ha hecho servidor competente de una nueva alianza, basada no en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.

Ahora bien, si aquel régimen de muerte, el de la ley grabada en tablas de piedra, se promulgó tan gloriosamente, que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por su resplandor, aunque pasajero, ¿cuánto más glorioso no será el régimen del Espíritu?

Efectivamente, si el régimen de la condenación fue glorioso, con mucho mayor razón lo será el régimen de la salvación. Más aún, aquel esplendor ha sido eclipsado ya por esta gloria incomparable. Y si aquello que era pasajero, fue glorioso, ¿cuánto más glorioso no será lo permanente?

¡Qué bendición es el dar gracias por cómo nos informa, conforma, transforma y reforma el Espíritu que da vida, haciendo más y más vida Su régimen, el régimen de la salvación, el régimen que permanece, dando más y más gracias a Dios por toda esta capacidad de cambio que viene de Él, que viene directamente del Espíritu que se nos es enviado para caminar juntos más y más hacia el Cielo prometido, haciendo más y más familia según el plan de Dios Amor, haciendo más y más familia humana, eclesial y civil sacramentalmente, tal cual somos llamados a hacerlo, sirviendo a esta alianza de la caridad que no es alianza de letra, sino alianza de nueva vida…

Compartiré un poco del sueño que tuve anoche con Jesús Caridad, una parte que Él quiere expresamente que comparta y que me pidió que compartiera con todos…

La primera lectura de hoy nos habla de la capacidad venida de Dios Amor, una capacidad que nos supera, una capacidad que viene del poder de lo alto. Jesús Caridad me dio un ejemplo extraordinario de esa capacidad que sucederá ––y en cierta forma ya está sucediendo, en la medida en que me preparo para el momento en que suceda–– en algún momento, cuando Dios quiera.

En algún momento de la tarde de ayer pregunté cómo sería posible reconocer, cuando lo encuentre, el modelo que vaya a usar para plasmar el ícono vivo de Jesús Caridad encarnado que tengo que plasmar, sustituyendo al que se perdió con un ícono encarnado… Me explico: la pintura que hice de Jesús Caridad ––se titulaba Iesu Amor–– se perdió, con todo lo que eso significa… pero aún me corresponde plasmar el ícono vivo de Jesús Caridad encarnado, pero en principio, cuando hago pinturas anatómicas necesito un modelo… con todo lo que eso significa. No me refiero de cualquier modelo que pueda buscar por Google, de la misma forma que cualquiera buscaría un modelo de inseminación artificial. Hablo de un modelo que sea un esposo conforme a la voluntad de Dios, esa es la forma de plasmar un ícono vivo y encarnado de Jesús Caridad, plasmando iglesia doméstica y patria doméstica ––de las cuales Jesús Caridad es patrón–– según el plan de Dios.

La respuesta a esta pregunta la tuve en el sueño de hoy. Es una respuesta… que puede resultar chocante para algunos, pero creo en ella. Digo que puede resultar “chocante” para algunos porque hay personas que no están acostumbradas a dialogar con Dios de una forma tan cercana como yo lo hago ––mejor dicho: como se me concede hacerlo––, hablando incluso de temas tan “mundanizables” como estos. Entenderán a lo que me refiero con “mundanizables” al proseguir leyendo.

Jesús Caridad, con su maravillosa y entrañable sonrisa y mirada de luz, me explicó mientras seguíamos danzando nuestra danza sacramental que sabré que he encontrado el modelo para plasmar Su ícono vivo y encarnado sencillamente por “atracción”, por así decirlo, como por “cambio de atracción”. Ante esa persona, cuando la encuentre, sentiré una atracción que viene del Espíritu Santo, una atracción distinta a la atracción mundana que solo busca placer o dependencia emocional, una atracción distinta a la atracción que he sentido en el pasado… notaré un “cambio de atracción”, una atracción nueva, y esta nueva atracción será lo que Él llamó “atracción sacramental”: una atracción que abarcará todo cuanto soy, no solo lo físico y emocional, sino que también será atracción espiritual… es una atracción santificante que transforma todo cuanto eres en ofrenda a Dios por la santificación de esa persona, cambiando (purificando) todo lo que no corresponda a la voluntad de Dios en ese “conocer” a la persona…

Esta nueva atracción será exactamente como la que he sentido con Jesús Caridad en cuando yo ser Iglesia viva que consuma Su alianza de la caridad con letra viva del Espíritu, solo que con esta persona será también atracción física, no solo será atracción espiritual y emocional como la que sucede con Jesús Caridad… Todo esto que estoy rezando en silencio y también todo lo que rece a lo largo de la vida, toda mi vida interior, querré compartirla con esa persona de forma irresistible, querré santificar a esa persona, querré santificarme para santificar a esa persona, no solo querré ser uno con esa persona por atracción física, ni solo por atracción intelectual, social, emocional… sino que habrá una atracción sacramental que nos transforme en sacramento vivo del Amor de Dios, además de la atracción emocional que haga vida la amistad que tengo en estos momentos con Jesús Caridad…

La atracción sacramental literalmente te cambia de tal forma que te hace regalo de Dios para la persona a la que Dios te llama a santificar sacramentalmente, dicho en muy pocas palabras.

No es fácil palabrizar lo que estoy explicando, que en el sueño se contempla como luz viva, pero se intenta, esto es lo mejor posible que puedo palabrizar lo que es “atracción sacramental”.

Jesús Caridad me explicó que hay que ser profundamente humildes para sentir esa “atracción sacramental” porque no es como la atracción del mundo… es una atracción que al atraerte a la persona la persona te atrae a Dios Amor vivo y encarnado… cambiando en ambos absolutamente todo lo que no sea conforme a Su voluntad, incluyendo la forma en que te atraen las personas (la forma en que me atrajo mi ex novio no es la forma en que Dios Amor me llama a vivir la atracción de pareja, eso está claro, aquella atracción era mera dependencia emocional…)

Quiero decir: no se trata de que meramente Dios Amor me envía a una persona y me tenga que “casar” con ella… no es que la persona sea meramente enviada por Dios Amor para mí: también me sentiré “fuertemente y abrumadoramente” (palabras de Jesús Caridad, no mías) atraída a esa persona, pero será una atracción consumada según la voluntad de Dios, sacramentalmente…

Jesús Caridad insistió en el tema de la humildad al aceptar esa atracción como venida de Dios… y sencillamente dejarme sorprender por el Espíritu…

Al preguntar cuando pasará esto… años, meses… sencillamente me dijo que pasaría en el momento en que Dios me preparó para ello, y que agradeceré haber conocido a la persona a distancia porque será una atracción muy fuerte desde el momento en que la encuentre…

Lo que significa que debo conocerla online, en Catholic Match o en Ave María Singles (no sé de otros web sites para conocer personas católicas). Advertencia: creo que me haré un pseudónimo anónimo para no darme a conocer en primer lugar con el nombre con el que todos me conocerán cuando mi historia se haga pública. No quiero ser conocida por la fama en primer lugar. Lo advierto para los quisquillosos que comiencen a buscar en esos web sites por un profile mío.

¿Por qué cuento esto? Creo que ya se entiende porqué decía que este es un tema muy “mundanizable”: usualmente la atracción entre pareja meramente se entiende solamente como atracción sexual o atracción física. A veces se abarca la atracción emocional, pero no siempre. Además, este no es un tema que se suela tratar en libros de parejas cristianas, el cómo es la atracción a esa persona a la que Dios te llama a santificar sacramentalmente, como si la atracción física no fuera querida por Dios. Hay algo de razón en ello: la atracción SOLO física no es querida por Dios, eso está claro. Pero la atracción entre un hombre y mujer, apropiadamente encausada SACRAMENTALMENTE, es MUY querida por Dios Amor, créanme en ello. Por eso también lo cuento: para que se entienda que la atracción entre un hombre y una mujer es querida por Dios, y también es santa. Él mismo la creó y él mismo la enciende conforme a Su voluntad.

Entiendo lo que Jesús Caridad quiere decir con que el Espíritu Santo es capaz de “cambiar la atracción” en el sentido de que ahora entiendo que de la forma en que me sentía atraída a mi ex-novio y en otras ocasiones ––solo he tenido un “novio” pero eso no significa que no me haya sentido atracción por otras personas en otras ocasiones–– no era conforme a la voluntad de Dios. Nunca lo fue. Absolutamente nunca. Mi dependencia emocional y mis impulsos físicos era tremendos. Ahora ya no me atraen las personas de esa forma. Eso está claro. Esta nueva “atracción sacramental” que sienta al momento de encontrar la persona a la que Dios Amor llame para hacer vida Su sacramento ––noten que no estoy diciendo meramente “para casarse conmigo”: una cosa es la boda, otra cosa es hacer vida el sacramento del matrimonio, que no es solamente la boda, es mucho más…–– será la señal de que cuando encuentre la persona, esa es. Lo sabré. Y esa persona también lo sabrá. Esta “atracción sacramental” es mutua.

¿Qué implica esta nueva atracción sacramental? Querré ser ofrenda viva que le santifique como Jesús Caridad me ha santificado. Querré dar la vida por él como Jesús Caridad da la vida por mí. Querré dejarme mover por el Espíritu ––todo es gracia, todo es don, todo es regalo––. Querré dejarme transformar por el Espíritu en quien Dios Amor me llama a ser para santificarme santificando a esa persona. Querré convertirme en el sacramento vivo del Amor de Dios que soy llamada a ser para convertir a su vez a esa persona en sacramento vivo del Amor de Dios.


De hecho, Jesús Caridad sonrió muy, muy abiertamente al decir contemplativamente: “será una atracción muy fuerte desde el primer momento, así que tendrás que ser muy, muy, muy humilde… créeme en ello”. Dios Amor tiene sus formas de ayudarnos a crecer en humildad, pero nunca imaginé que esta fuera una de sus formas.


Creo que esto es lo mejor que logro palabrizar lo que contemplé como “atracción sacramental”… Insisto, créanme, la atracción entre un hombre y una mujer, la atracción que conduce a matrimonio y que consuma el sacramento que somos llamados a hacer vida como sacramentos vivos de Su Amor, es MUY querida por Dios Amor… MUY QUERIDA. Es todo un regalo. Alguien debería escribir un libro de noviazgo y matrimonio que hable de esto a lo que me estoy refiriendo como “atracción sacramental”. Seguramente habrá personas que sepan palabrizarlo mucho mejor que esta servidora. Es algo que debe profundizarse más como corresponde: no solo contemplativamente y a la luz de la Palabra, sino también a la luz de la psicología afectiva y del Magisterio eclesial vigente en tema de matrimonio y familia.

Quien no crea que Dios Amor tiene destinada a una persona desde siempre y para siempre para cada cual, se equivoca. Es cuestión de… encontrarla y dejarnos atraer con la atracción venida del Cielo, incluso ––esto me averguenza un poco admitirlo, pero lo transparento para que no le pase a nadie más, como cristiana debí haber reconocido desde el primer momento que mi relación con mi “exnovio” no era una atracción venida de Dios–– si hay que cambiar la forma en que en el pasado te sentiste atraída… esto no es ya solamente físico y emocional. Esto es venido del Cielo.

Dar este testimonio es una gran bendición: sí, es posible cambiar la forma en que te sientes atraída física y emocionalmente a una pareja, si te dejas transformar por el poder del Espíritu Santo… Sin duda alguna este tipo de testimonio incomodará a las personas que viven sus relaciones románticas fundamentadas eminentemente por atracción por placer físico e imagen física, pero es la verdad: Dios Amor hace posible también una conversión de la atracción personal, convirtiéndola en atracción sacramental, con todo lo que eso significa, que es muchísimo. La atracción emociona, física y sexual, si no es parte de una atracción sacramental venida por Dios, sencillamente te lleva a la lujuria y al pecado… esa lección aprendida la tengo sólidamente aprendida y es un camino de perdición e infelicidad al que no volveré jamás. Jamás.

Desde la mirada de Jesús Caridad lo que comienza la atracción sacramental es el como la persona consuma la llamada a santificarse mutuamente consumando un sacramento, con todo lo que eso significa. Eso es un gran cambio en mí. Un ENORME cambio en relación a la dependencia emocional y al mero “impulso físico” que vivía en mis atracciones pasadas.

En el sueño con Jesús Caridad, el tema de “atracción sacramental” también fue hablado en relación al tema de “placer sacramental”: un placer que no es meramente físico, sino hacer vida el sacramento que somos llamados a hacer vida, hacer vida la voluntad de Dios consumada sacramentalmente…


No digo más de momento. Lo que he dicho es suficiente para que se entienda la bendición que estoy compartiendo: el como el Espíritu es literalmente letra viva que nos da la capacidad de cambiar absolutamente todo lo que haya que cambiar ––también la atracción personal–– conforme a la voluntad de Dios.

Las oraciones que estoy haciendo en estos días son bastante más profundas, colmadas de ternura entrañable y de lecciones vivas y de largos abrazos de corazón a Corazón mientras danzamos en dirección ascendente… Solo menciono lo que se me ha pedido explícitamente mencionar como testimonio público del Amor de Dios vivo y encarnado que es capaz de darnos Su Espíritu para informarnos, conformarnos, transformarnos y reformarnos por completo, también en el cómo vivimos la atracción y en el cómo vivimos el placer, incluso en el sentido físico… literalmente renaciendo más y más en el Espíritu en la medida en que nos dejamos plasmar más y más por Su acción como el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser, como el ícono encarnado de Jesús Caridad que somos llamados a ser.

Acabo de buscar “atracción sacramental” en Google para ver qué sale, a ver si alguien más ha hablado de esto. Los resultados de la búsqueda que salen son resultados de atracciones en la ciudad de Sacramento, California. Nadie, absolutamente nadie, ha hablado de lo que yo estoy hablando como “atracción sacramental”. Absolutamente nadie. Cuando busco “cambio a atracción sacramental” sale exactamente el mismo resultado de búsqueda: atracciones turísticas de la ciudad de Sacramento, California. También busqué “sacramental attraction” en Amazon y no salió nada de lo que estoy hablando, ni de cerca. Sí que salió un sentido de “atracción” que no se me había ocurrido aplicar: aparecieron aceites de brujería y santería, “attraction oils” de todo tipo. No, la atracción sacramental tampoco es como la atracción de la brujería, no viene de espíritus mundanos y de movidas mundanas: viene del Espíritu Santo.

Para Jesús Caridad, esto de “atracción sacramental” y de “cambio a atracción sacramental” es algo que tiene que hablarse, eso está claro. Muchísimas almas se beneficiarían de ello. Hay que afirmarlo claramente: el Espíritu Santo puede cambiar la atracción personal. No hay pasado que no pueda ser restaurado por la letra viva del Espíritu Santo. ¡Dar testimonio vivo y sacramental de esto es una gran bendición!

Hablemos ahora de las bendiciones de las que podemos dar gracias aplicando el Evangelio de la misa de hoy. En el Evangelio de hoy Jesús Amor nos dice:

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.

Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos’’”.

El Evangelio de hoy nos mueve a dar gracias por la bendición de aprender a hacer vida la plenitud de la ley como Jesús Caridad lo hace: encarnando juntos la ley del Amor, encarnando el mandatum novum en toda la formación personal, haciendo más y más vida la Eucaristía al hacer más y más vida la entrega de Su cuerpo y de Su sangre con todo cuanto somos, hacemos, crecemos e irradiamos, ayudando a ser, ayudando a hacer, ayudando a crecer y ayudando a irradiar abarcando a todo el ser humano en su totalidad al trabajar juntos por un mundo mejor, al trabajar juntos por una nación mejor, al trabajar juntos por un pueblo mejor…

Es una gran bendición recibir la gracia para hacer vida la plenitud de la ley tal cual Jesús Caridad lo hace, en todos los aspectos de nuestra vida… por eso es que un cristiano no puede quedarse solamente en la acción como último paso de plenitud, pues no abarcaría toda la formación personal… la formación personal es ser, acción, realización y proyección… no solamente hemos de actuar: hemos de ser informados según la voluntad del Padre, hemos de actuar conforme al mandatum novum del Hijo, hemos de realizarnos creciendo transformados por el Espíritu, hemos de proyectarnos en constante reformación trinitaria, plasmándonos más y más como la obra viva de Amor que somos llamados a ser, a imagen y semejanza de la Trinidad…

El sobreénfasis social en el quehacer eclesial es una lacra ideológica que carcome toda sana vitalidad eclesial. No significa que el activismo social sea algo malo en sí mismo: significa que para el cristiano, para hacer vida la plenitud del mandatum novum en la sociedad no basta el activismo social, hay que ser activistas sacramentales, hay que generar los cambios como irradiación social que también es irradiación sacramental… No podemos ser iglesia de activistas sociales, hemos ser Iglesia que encarna Su sacramento del Amor en todas las dimensiones de la naturaleza de la formación personal humana, también en la dimensión social… Reducir la fe a mero activismo social es deformar la Iglesia, es convertirla en mera organización filantrópica que nada tiene que ver con la Iglesia que Jesús Caridad fundó y nos llama a ser irradiando más y más luz a la sociedad, hasta convertirla en la civilización de Amor que somos llamados a ser juntos, resplandeciendo juntos como hermanos, como familia del Amor-con-nosotros, como hijos de Dios felices, amados, plenos, santos, iguales, dignos, libres, iguales, llamados, elegidos, consagrados…

Hay que tener mucho cuidado con los hermanos que reducen la fe a activismo social, porque destruyen la iglesia y se destruyen a sí mismos. Una sana irradiación social eclesial abarca a toda la formación personal, no solamente ciertos aspectos, convenientes a ciertas ideologías. Por ejemplo: no es algo legítimamente eclesial el ver a hermanos en la fe en actividades sociales que son solo de cierto matiz ideológico-político, incluso cuando lo hacen reclamando precisamente que lo hacen por vivir la fe. Los ves en protestas sindicales, los vez en protestas de línea de izquierda, pero nunca los ves delante de una clínica de abortos rezando por los niños no nacidos, ni los vez defendiendo otros aspectos de la formación humana que son igual de importates. Eso es deseclesialización selectiva: el vivir la fe solamente de forma selectiva, viviendo lo que conviene a la fe según ciertas perspectivas ideológicas, en lugar de vivir la plenitud de la ley tal cual somos llamadas a vivirla. Es el equivalente de dehumanización selectiva en la vida eclesial, y van muy de la mano una de la otra. De hecho, dehumanización, deseclesialización, desfraternización y dessocialización van estrechísimamente unidas, cuando hay una la otra también está presente de alguna forma u otra. Así es el ser humano: es una unidad de dimensiones, no puede “desencarnarse” sin destruirse a sí mismo. Así es la fe que no hace vida la plenitud de la ley: se “desencarna”, se “deseclesializa”, convirtiéndose en algo más ideológico que eclesial.

Cada cual tiene una llamada a actuar de formas concretas para lograr una sociedad más luminosa y plena para todos. En mi caso, me considero una artivista: mi forma de activismo social es el arte. Sin embargo, para todo cristiano ese activismo social ha de ser una consecuencia del activismo sacramental: ha de ir unido a una vida sacramental intensa, ha de ir unido a una conversión constante en el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados, ha de ir unido a encarnar más y más Su mandatum novum en todas las dimensiones de la formación personal, aplicando todos los derechos humanos a todos, aplicando todos los derechos civiles a todos, aplicando el mismo mandatum novum a todos… no se puede defender solo los derechos de los que protestan con cierta línea ideológica, o solo los que se identifican de cierta forma ideológica… desde un auténtico activismo sacramental eclesial se ha de afirmar incondicionalmente la dignidad de todos. De la misma forma que se protesta en una protesta sindical, se ha de protestar ante el crímen del aborto. De la misma forma que se protesta ante el supuesto atropello de LUMA (cosa que no tengo clara en lo absoluto que sea un atropello, al que no estuvo de acuerdo con el cambio a LUMA se le ofreció un empleo en otra rama del gobierno, pero respetemos el criterio de los hermanos) se ha de ayudar a las madres solteras de la comunidad y a los ancianos más necesitados de la comunidad, protestando con igual acción social ante los atropellos que les afectan. Un auténtico activismo sacramental ha de defender la dignidad de todos. Absolutamente de todos, comenzando por los más vulnerables: los más pobres y los que no tienen voz. Lo de llamar “activismo social” a solo promover cierto tipo de activismo, cónsone con ciertas ideologías de izquierda,  no es activismo social cristiano: es activismo social ideológico que no debe tener cabida en la Iglesia, comenzando por los ministros ordenados.

La cita inspiradora de hoy viene de un santo que es un gran ejemplo de a lo que me refiero con activismo sacramental: monseñor Oscar Romero. En su homilía del 10 de septiembre del 78 escribió: «La Iglesia no puede confundirse con ninguna ideología u organización…». Tiene toda la razón. No podemos ser “iglesia independentista”, “iglesia popular”, “iglesia estadista”, “iglesia de derechas” “iglesia de izquierdas” (para quienes me lean y no entiendan lo que estoy diciendo por ser de Puerto Rico o Estados Unidos: estoy mencionando líneas político partidistas de la realidad social puertorriqueña y estadounidense). Hemos de ser Iglesia comunión, hemos de ser Iglesia luz, hemos de ser Iglesia que promueve con auténtico activismo social, que necesariamente también es activismo sacramental, la dignidad de TODO ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, oponiéndose a toda violación de derechos humanos posible, venga de donde venga.

Que quede claro que todas las veces que he contemplado en las expresiones de Jesús Caridad que a Puerto Rico le corresponde ser estado y hemos de abrir el camino necesario para ello NUNCA ha sido por razones político-partidistas: SIEMPRE ha sido por razones de derechos humanos: no se puede admitir que a los puertorriqueños no se nos considere ciudadanos iguales de nuestra nación. Somos estadounidenses y merecemos un trato igualitario en todas las dimensiones de nuestra relación político-social con el gobierno federal, incluyendo el poder votar por quienes nos gobiernan a nivel federal. El perpetuar el ELA es perpetuar la misma violación de derechos humanos que hemos sufrido por años en una relación colonial con Estados Unidos. Eso es inadmisible ante los ojos de Jesús Caridad. Absolutamente inadmisible. Eso hace crujir muchos dientes en la sociedad puertorriqueña, pero es la verdad dicha en arroz y en habichuelas: no se puede perpetuar que los puertorriqueños vivan como ciudadanos desiguales de la nación a la que pertenecen de nacimiento. No nos puede temblar el pulso al afirmar que somos estadounidenses: lo somos, y eso no nos hace en lo mínimo menos puertorriqueños. Somos estadounidenses puertorriqueños de la misma forma que hay estadounidenses que pertenecen a diversidad de ascendencias culturales dentro de los Estados Unidos. El tener una ascendencia cultural hispana no nos puede hacer ciudadanos de segunda clase. El reclamo de igualdad para los puertorriqueños es un auténtico activismo social que es activismo sacramental: si queremos ser el pueblo-sacramento del Amor de Dios que somos llamados a ser, tenemos que hacer posible que todos resplandezcan como ciudadanos iguales, comenzando con nosotros mismos. Esto, para Jesús Caridad y para esta servidora, es materia de derechos humanos. No puedo defender los derechos humanos de los no nacidos, ni de ningún otro colectivo, mientras no correspondo a la voluntad de Jesús Caridad haciendo posible un Puerto Rico libre de violaciones de derechos humanos, incluyendo el coloniaje que hemos vivido desde nuestra fundación como pueblo, primero como colonia de España y ahora como colonia de Estados Unidos.

El “basta ya” de Jesús Caridad ha sido alto y claro: basta ya de trato desigual y de coloniaje al pueblo de Puerto Rico. Tenemos la misma dignidad que cualquier otro ciudadano de Estados Unidos y se nos debe admitir como estado igual de la nación. Que quede claro: el “basta ya” de Jesús Caridad es también a toda otra violación de derechos humanos, esa no es la única, pero esta es una que ha hecho crujir muchos dientes en los ambientes eclesiales donde las he explicados. Lamento decir lo que voy a decir, pero es la realidad: el activismo político en la iglesia puertorriqueña es muy marcado, llegando al extremo de mandar a poner banderas de Puerto Rico en iglesias, pero no la de Estados Unidos. Ha habido heridas políticas muy dolorosas en la historia de la Iglesia puertorriqueña, no entraré a hablar de ello ahora pero cualquiera que haya estudiado un mínimo de historia de la Iglesia en Puerto Rico sabe a lo que me estoy refiriendo. La realidad es clara: la Iglesia de Puerto Rico se ha caracterizado como bastión de resistencia a la estadidad. Se está usando a la Iglesia de Puerto Rico para perpetuar violaciones de derechos humanos y para promover violaciones de derechos humanos y eso tiene que detenerse. No me refiero a lo que ha sucedido conmigo en las parroquias al hablar de promover violaciones de derechos humanos: hablo de la insistencia de usar el púlpito para afirmar a Puerto Rico como nación, cuando Puerto Rico no es nación. No lo es. Tanto desde la perspectiva divina como desde la perspectiva democrática, no lo es. Eso no significa que no seamos un pueblo colmado de cultura y riqueza social únicas. Somos eso: pueblo puertorriqueño, no nación puertorriqueña. Nuestra nación es Estados Unidos. Y ya es hora que la estructura de la Iglesia Puertorriqueña comience a reconocerlo con un cambio en la estructura eclesial, comenzando a participar y colaborar comunitaria y formalmente con la Congregación de Obispos Católicos de Estados Unidos en lugar de pertenecer solamente al CELAM. Ese es el problema raíz del uso de los púlpitos de Puerto Rico para afirmar a Puerto Rico como nación: tal cual está estructurada la Iglesia Puertorriqueña en estos momentos, es totalmente independiente de Estados Unidos, respondiendo únicamente al CELAM, que es conformado por naciones latinoamericanas y del Caribe, lo que no responde a la realidad política puertorriqueña sino a la realidad de unos cuantos que se sirven de la iglesia para promover violaciones de derechos humanos al pueblo puertorriqueño. Eso tiene que cambiar cuanto antes: la Iglesia de Puerto Rico tiene que comenzar a ser parte de la Congregación de Obispos Católicos de Estados Unidos, incluso logrando la manera de ser parte a la misma vez del CELAM y de la USCCB mientras dure el tiempo de transición que sea necesario, de ser necesario. De hecho, de facto la mayoría de los puertorriqueños ya pertenece a la USCCB: la mayoría de los puertorriqueños vive en Estados Unidos, no en la isla. Así de extremo y profundo es el arrealismo de los católicos puertorriqueños que insisten en usar el púlpito y los ministerios eclesiales para afirmar a Puerto Rico como nación: niegan el hecho de que la mayoría de los puertorriqueños ya pertenecen a la USCCB, 5.3 millones de puertorriqueños ya viven en Estados Unidos, versus 3.2 millones de puertorriqueños que viven en la isla, según datos del último censo. Usar el púlpito eclesial para promover un Puerto Rico como nación no solo es irreal y no es solo promover violaciones de derechos humanos contra los puertorriqueños que viven en la isla: es desunir a la Iglesia Puertorriqueña ––cuya mayoría ya está en Estados Unidos–– por razones político-ideológicas.

Se me ha perseguido intensamente, una y otra vez, por las consecuencias políticas, sociales y eclesiales de lo que acabo de afirmar, pero no puedo cambiar ni un solo ápice de lo que he contemplado gracias a Jesús Caridad: el atropello de la relación colonial de Estados Unidos con Puerto Rico tiene que acabar, y somos llamados a ser reconocidos como ciudadanos iguales de la nación a la que pertenecemos. Además de lo que acabo de decir, la mayoría de los puertorriqueños desea ser reconocido como estado de la nación, eso ha sido corroborado referéndum tras referéndum. Tanto por vía democrática como por vía divina, el camino hacia la anexión con Estados Unidos está clara para Puerto Rico. Falta crear la vía política a nivel federal que lo haga posible y hacer los cambios correspondientes a la constitución puertorriqueña, transformándola en constitución estatal.

Esto que acabo de hacer no es mero activismo político: es activismo social sacramental que afirma los derechos humanos de absolutamente todos como corresponde hacerlo, desde la concepción hasta la muerte natural. Así ha de ser un auténtico activista político cristiano: ha de dejar a un lado las ideologías para buscar el bien común de todos, conforme a la voluntad de Jesús Caridad, que desea que resplandezcamos todos como hermanos. Esto no es cuestión de partidismo político, la Iglesia no puede ser usada para partidismo. Esto es afirmar los derechos humanos de todos los puertorriqueños de forma contundente: Jesús Caridad desea que cese el coloniaje y que seamos reconocidos como ciudadanos iguales de nuestra nación. De hecho, lo desea tanto para los niños no nacidos como para los puertorriqueños, como para los DREAMERS y para todo aquel que no sea considerado ciudadano igual de la nación a la que pertenece.

Confieso que no planificaba hablar de activismo sacramental como activismo social y activismo político en el blog post de hoy. Sencillamente surgió contemplativamente desde la cita inspiradora del Monseñor Romero. Insisto en la cita inspiradora del Monseñor Romero: «La Iglesia no puede confundirse con ninguna ideología u organización…» La Iglesia ha de ser Iglesia comunión que afirme la dignidad y los derechos humanos de absolutamente todos, afirmando la totalidad del ser humano conforme a la imagen y semejanza de Dios, viviendo la sacramentalidad que está centrada en hacer vida Su comunión en todos los aspectos de la vida, también en la vida social y en la vida política.

Como me quedé sin internet (mi hermana progenitora me pidió el router, que solo puede estar en una zona de la casa a la vez: si ella lo tiene yo no puedo tenerlo, y viceversa) puedo escribir un poco más en relación al activismo político como activismo sacramental. Hemos de ver nuestra vida política como fruto de una vida sacramental intensa que se refleja en todos los aspectos de nuestra vida, también en el activismo político. Hemos de aspirar a un activismo político que también haga vida la comunión que somos llamados a irradiar al plasmar una sociedad luz donde todos resplandezcamos como hermanos. No nos corresponde evitar temas difíciles, sino usar la Palabra, la fe y el magisterio social de la Iglesia como nuestra guía para comprometernos en conversaciones caracterizadas por la gracia. Podemos estar en desacuerdo sin estar uno contra el otro. Podemos tener visiones políticas sin caer en ideologías políticas, y podemos tener visiones políticas distintas y resplandecer juntos como hermanos si nos centramos en vivir la comunión en todo momento, haciendo posible que todos resplandezcan como hermanos a los que se les aplica por igual el mandatum novum ––la plenitud de la ley––, los derechos humanos y los derechos civiles, conforme a la dignidad que Dios Amor da incondicionalmente a todo hijo de Dios. Como cristianos luz, hemos de tener cuidado que nada secundario nos divida cuando el Evangelio nos une y nos centra en afirmar incondicionalmente la comunión y la dignidad humana de todos.

Justo antes de quedarme sin internet le hice copy-paste en Google a algunas citas que hablan de cristianismo y política. Lo hice tan a toda prisa que ni siquiera sé quién es el autor de la reseña a la que le di copy-paste. Las citas son del libro How the Nations Rage: Rethinking Faith and Politics in a Divided Age de Jonathan Leeman. Este libro, en palabras de Google, ejemplifica y anima un diálogo respetuoso con las personas con las que no comparten la misma visión: la conversación y el diálogo en el cual nos escuchamos genuinamente y abrimos nuestros puntos de vista a críticas son necesarios en nuestro mundo de hoy y en nuestra Iglesia de hoy… siempre centrándonos en crecer juntos en comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad.

Aquí van las citas que leí, que me parecen profundamente iluminadoras:

“It’s my sense that one of Satan’s greatest victories in contemporary America has been to divide majority and minority Christians along partisan lines.” Toda división eclesial es un triunfo de Satanás. No hemos de permitir que nada que no sea vivir la comunión, vivir la caridad y vivir la Palabra nos centre como familia eclesial. Todo lo que quiebre la comunión eclesial es diabólico y debe ser erradicado de la vida eclesial.

“Confusing our judgments with God’s turns our judgments into idols, which in turn divides the church and leads to injustices inside and outside the church.” Esto es profundamente verdadero. Hemos de tener mucho cuidado de no convertir nuestros propios juicios en juicios de Dios, eso es idolatría y lleva a graves injusticias. Por ejemplo: a discriminar a cristianos dentro de la Iglesia por sencillamente estar en desacuerdo con nuestros juicios. Hemos de sencillamente transparentar lo que nos corresponde transparentar al plasmar a Jesús Caridad sin nosotros convertirnos en los ídolos, sino dejando que sea Jesús Caridad el que se exprese.

“I am concerned that sometimes we let principles of Americanism determine the way we read Scripture, rather than letting Scripture determine how we evaluate principles of Americanism.” Lo mismo aplica al independentismo, a la ideología de género, al transgenderismo, al partidismo político y a cualquier otra ideología. Hemos de dejar que sea la Palabra la que nos dirija en todo, también en el activismo social y político que es activismo sacramental.

“We become better friends to America by loving Christ first.” Esto es profundamente verdadero. Mientras más amas a Dios Amor más amas también a tu Patria y más deseas hacer posible que resplandezca como la nación de Amor que somos llamados a ser, resplandeciendo en más y en más comunión.

“A Christian’s political posture, in a word, must never be withdraw. Nor should it be dominate. It must always be present, and we must do this when the world loves us and when it despises us. Anyone who tells you, ‘Withdraw, we’re losing!’ or, ‘Push forward, we’re winning! may have succumbed to a kind of utopianism, as if we could build heaven on earth. Instead, heaven starts in our assemblies, even if only as in a mirror dimly. Christians are heaven’s ambassadors, and our churches are its embassies. Neither panic nor triumphalism become us. A cheerful confidence does. We represent this heavenly and future kingdom now, whether the skies are cloudy or clear.” Al centrarnos en vivir la comunión nos centramos en cultivar Cielo en esta vida. El activismo político también ha de enforcarse en cultivar comunión de tal forma que en lugar de enfocarse en ganar o perder, se enfoque en ayudar a crecer en todo momento, ya sea que se gane o que se pierda. Hemos de cultivar reino de Dios en toda circunstancia con un férreo compromiso sacramental, haciendo posible que resplandezcamos juntos en más y más comunión en todo momento, ayudando a todos a crecer como hermanos en toda circunstancia.

“There is no such thing as a spiritually neutral politics.” Esto puede ser controvertible, pero tiene razón en el sentido de que no es posible vivir una vida espiritual integral si se carece de compromiso sacramental por una sociedad donde todos resplandezcamos como hermanos, llevando ese compromiso sacramental a todas las consecuencias que haya que llevarlo, lo que incluye la consecuencia política: se construye sociedad políticamente, si queremos hacer posible una sociedad donde todos resplandezcan como hermanos tiene que haber repercusiones políticas en nuestras acciones, haciendo posible una política pública que ayude a crecer a todos conforme a la dignidad que Dios da a todo hijo del Creador.

“Implicit in these group loyalties are political rivalries. Rivalries—individual and group—drive politics.” Aunque esta cita es demasiado breve para entenderla en el contexto del autor, tal cual la entiendo, creo que tiene razón y a la misma vez estoy en desacuerdo. Tiene razón en el sentido que lo que caracterizan a la vida política que nos rodea habitualmente como ciudadanos americanos es la rivalidad política: el oponerse a un rival político. Todo suele girar en torno a responder al rival de turno. Sin embargo, estoy en desacuerdo porque no pienso que así deba ser una auténtica vida política centrada en ayudar a crecer a todos en comunión: hemos de aspirar a una vida política que se centre en afirmar una visión luminosa para la vida de la nación, una visión que ayude a crecer a la nación, con propuestas que enciendan a la nación en más y más comunión y hagan posible que todos resplandezcan como hermanos, en lugar de enfocarse en un estilo político que se centre en rivalidad con el oponente político.

“A few nations are truly awful. Most are mixed. And the heart of a citizen of heaven should reflect that fact. We thank God for the good. We acknowledge and work against the bad. We keep our hope fixed on a heavenly city throughout it all.” Siempre tendremos algo que mejorar como nación, eso está claro. Como ciudadanos del Cielo, como estrellas del Cielo, hemos de centrarnos en convertir absolutamente toda oscuridad en luz, haciendo posible que toda la nación resplandezca progresivamente en más y en más comunión, como el pueblo-familia del nuevo albor que somos llamados a ser, manteniendo siempre la esperanza en que es posible construir juntos una nación mejor y una humanidad mejor. No hemos de conformarnos con ningún tipo de corrupción social y con ningún tipo de violación de derechos humanos o civiles: siempre hemos de aspirar a seguir irradiando luz y a seguir creciendo en más y en más comunión.

“The Bible is the book by which all our political activity will be judged…the Bible does not tell us what to do on trade policy, carbon dioxide emissions, and public education. But it does tell us that whatever we do in these domains will be measured by the principles of righteousness and justice explicitly established in the Bible.” Tiene razón. La Biblia no nos da instrucciones explícitas de como hemos de conducir las decisiones concretas de la vida política que nos corresponda acometer, pero si nos da unas guías claras para discernir todas las decisiones, también las decisiones de política pública: viviendo la justicia, desprendiéndonos de todo egoísmo, centrados en servir al bien común, actuando rectamente cara a Dios y cara a los hombres.

“Parties are good servants, but bad masters; useful instruments, but awful identities.” Una vez más, el autor tiene razón. Los partidos políticos son muy buenas herramientas de servicio a la sociedad, pero son terriblemente malos maestros, el Maestro siempre ha de ser Jesús Caridad, que plasma nuestra identidad como estrellas del Cielo, como ciudadanos del Cielo, como luz llamada a iluminarlo todo ––también la vida política–– viviendo más y más la caridad como corresponda hacerlo para hacer posible que todos resplandezcamos como los hermanos que somos llamados a ser.

“Our political instincts should develop by living inside the loving and difficult relationships that comprise a church. You might even say our political thinking should be pastoral.” Esta afirmación tiene su peligro: confundir la pastoral social de la Iglesia con pastoral política. Esa confusión no debe darse. El autor tiene razón en el sentido que todo cuanto hace un cristiano ha de tener un sentido pastoral ––nunca dejamos de ser discípulos del Maestro––, pero no tiene razón en el sentido de que la pastoral social eclesial deba ser necesariamente política. No dejamos de ser iglesia viva al ser patria viva: nuestra fe también se hace vida en la vida política y en lo que el autor llama instintos políticos.

“Don’t expect to build a multicultural church unless you’re living a multicultural life.” Voy a parafrasear un poco al autor, traduciéndolo a las circunstancias concretas de la vida eclesial católica: no esperes una diócesis plural si no tienes líderes eclesiales y ministros plurales. Esto es algo que se ha repetido muchas veces en mi devenir por varios ambientes eclesiales puertorriqueños: todos los que están en el liderato ministerial tienen exactamente las mismas líneas de pensamiento. Hasta leen los mismos autores. Es algo así como un inbreeding teológico-intelectual. Cualquier pregunta que cuestione la línea de pensamiento dominante se considera un atentado contra la autoridad eclesial de turno. Podría decir muchos ejemplos de esto y por estricta caridad no lo voy a hacer, pero créanme, lo he vivido una y otra vez en Puerto Rico. Esto tiene que cambiar. Tenemos que ser una iglesia multicultural y plural donde haya todo tipo de pensamiento, incluyendo en el clero y ministros eclesiales. Todavía no he escuchado una sola homilía puertorriqueña donde se hable de teología del cuerpo, o de apoyar al niño no nacido, pero a mi alrededor han sobreabundado homilías donde se habla de nación o país de una forma u otra, o donde se habla de teología de la liberación. Es curioso, aunque he escuchado muchas homilías donde se hable de Puerto Rico como nación, no he escuchado ni una, ni una, que se refiera a Puerto Rico como estado. Hago una mención explícita de una ocasión en la que sí que escuché a hablar de Puerto Rico como parte de Estados Unidos en una misa: fue en una misa online de la Parroquia Santísimo Sacramento en Ponce. ¿Presencialmente? Nunca. No se reconoce eclesialmente que somos parte de Estados Unidos ni he visto que se haga esfuerzo de diversidad cultural en este sentido.

“Once again, the church’s most powerful political word is the gospel. And the church’s most powerful political testimony is being the church.” Me encanta esta cita, es muy verdadera. No hay testimonio politico más poderoso que sencillamente vivir el Evangelio, que ser Iglesia viva como nos corresponde serlo para así hacer posible el construir juntos la Patria viva que somos llamados a ser.

“The picture Scripture offers is less cultural warrior and more ambassador. Ambassadors know how to fight, but they also know how to be diplomatic. They’re not just trying to win a war; they’re trying to represent a whole other kingdom.” Profundamente verdadero. No se trata de protestar y pelear, no se trata de ganar, se trata de representar al Evangelio y a la Palabra como corresponde, sirviendo al bien común como somos llamados a hacerlo, haciendo más y más visible el Amor de Dios encarnado en todo cuanto hacermos.

“So are we quick to listen and slow to speak? Can we show respect in debates? One sign that you identify more with your ideological tribe than you do with Jesus is that you cannot hear what’s good when it comes from another tribe. You assume that everything that people on the other side of the aisle say must be wrong.” Esto es profundamente cierto. Estoy profundamente en desacuerdo con el estilo del presidente Trump de llamar a los oponentes por apelativos poco respetuosos y en general estoy en desacuerdo de no escucharse mutuamente por razones políticas, sea quien sea. Tampoco se puede asumir solo por razones políticas que todo lo que dice un oponente está ipso facto erróneo. Si nos identificamos con Jesús Caridad y no con ideologías hemos de saber ver un destello de luz absolutamente en todo servidor público honrado, incluso cuando no compartamos las mismas visiones políticas.

“As fallen sinners, we self-justify and excuse ourselves quickly. But we are all capable of injustice. Something I’ve noticed about my conservative and liberal friends alike is how sensitive everyone has become to the slightest critique, particularly critiques of our tribes. But Christians justified in the gospel can shed such defensiveness. Instead we can listen, learn, reconsider, and confess.” Cierto. Totalmente de acuerdo. La defensividad y el repeler críticas son propios de ideologías. Jesús no sirve a ideologías, no sirve ni a derechas ni a izquierdas, sirve a la persona. Ese énfasis en servir y en ayudar a crecer a toda persona ha de estar presente en todo momento, sin justificar con la fe lo que son actitudes de culto ideológico.

“As Christians, we should be the first to stop self-justifying and the first to self-indict when necessary. Our prejudices and biases are so natural, in fact, that repenting of them is a lifelong project.” Cierto. De hecho, esta servidora ha tenido sus dificultades con el tema de prejuicios a lo largo de la vida, y me ha tomado mi tiempo enmendarlo. En particular he tenido graves problemas de prejuicio con la teología de la liberación, en parte porque lo que se me enseñó como tal inicialmente fue la teología marxista de la liberación y jamás he sido compatible con Marx, desde que estudié humanidades, no solo como estudiante de teología, lo repelo como aceite al agua (lo mismo aplica a Freud, otro autor muy popular en las clases que tomé como estudiante de humanidades al que repelí con todas las fuerzas). Confieso que jamás me he confesado por mis prejuicios, no sabía que algo así podía ser materia de confesión, pero ahora que lo pienso, sí que lo es.

“A heart indwelt by God’s Spirit should have an increasing measure of difficulty in overlooking the image of God among the hurting. And little by little that burden to administer God’s righteousness should impact our daily decisions in one way or another.” Profundamente verdadero. Hemos de estar profundamente y apasionadamente marcados por el llamado de hacer visible la justicia de Dios en este mundo.

Es toda una bendición haber compartido todas las ideas que acabo de compartir en relación a ser activistas políticos que hacen vida Su sacramento de Amor en todas los aspectos de la vida, no solamente en el político, siendo activistas sacramentales intensos. Ojalá pueda leer el libro entero algún día. El activismo político y social como activismo sacramental es un tema, como el tema de la atracción sacramental, que se tiene que tratar más.

¿Por qué bendiciones domésticas cotidianas doy gracias? Hoy los peludos comieron muy bien también. Jugamos como un día ordinario y durmieron como en un día ordinario. Hoy también pude escribir escuchando la lluvia caer, cosa que siempre me ha gustado mucho. Hoy también me di cuenta de que el pequeño girasolcito que sembré en Corpus Christi está creciendo, mide una pulgada. Por supuesto, no dejo de dar gracias constantemente por cada sueño contemplativo compartido con Jesús Caridad, que me enseña a hacer más y más vida la vocación sacramental a la que soy llamada, a hacer familia humana, eclesial y civil más y más sacramentalmente, ayudando a ser, a hacer, a crecer y a irradiar como ipse Christus, más y más sacramentalmente, más y más a imagen y semejanza de la Trinidad, evangelizando con más y más pasión sacramental… más y más colmada de la creatividad sacramental, de la entrega sacramental y de la fecundidad sacramental del Espíritu que Jesús Caridad me envía para acompañarme al Cielo cuando Él parta, haciendo posible que le siga contemplando en la Palabra, en los sacramentos, en la oración, en el hermano al que soy llamada a ayudar a crecer incondicionalmente en comunión… haciendo resplandecer más y más para todos el nuevo horizonte sacramental de Su mirada, el nuevo albor sacramental de Su mirada, danzando más y más nuestra danza de luz de corazón a Corazón, en unidad inseparable, resplandeciendo juntos más y más como templo doméstico del Espíritu Santo que irradia con más y más avivamiento sacramental y carisma sacramental Su comunión viva, dejándonos convertir más y más en los pastores domésticos que somos llamados a ser para hacer más y más vida Su fraternidad sacramental doméstica, Su sacerdocio doméstico y Su sacerdocio del corazón, la maternidad sacramental y la paternidad sacramental del Espíritu, cultivando más y más comunión sacramental y familiarmente, dejándonos convertir en el pueblo-familia del nuevo albor que somos llamados a ser declarando más y más nueva adoración y nueva fraternidad, resplandeciendo juntos como Iglesia comunión y Patria comunión, plasmando más y más persona luz y familia luz, cultura luz y estado luz, nación luz y humanidad luz, sociedad luz en la cual absolutamente todos resplandecemos como los hermanos que somos llamados a ser, como la luz que somos llamados a ser, como la familia del Amor-con-nosotros que somos llamados a ser…

¡Sigamos dando gracias por la bendición de crecer juntos el Amor, por crecer juntos en comunión abierta a la vida y a la gracia! Sigamos emprendiendo Su proyecto de evangelización familiar, Su nueva sacramentalización, Su nueva familiarización, más y más guiados por el Espíritu Santo que nos conduce más y más duc in altum en esta aventura de la santidad, siendo más y más comunidad de Amor que vive más y más la caridad…

Pos Data: pueden leer la página web donde leí las citas del libro aquí: https://indycrowe.com/2019/09/24/favorite-quotes-on-faith-politics-by-jonathan-leeman/ Ahora que tengo internet puedo dar el debido crédito.

Family Blessings Journal: Martes, 8 de Junio de 2021

Family Blessings Journal: Martes, 8 de Junio de 2021

En la primera lectura de hoy San Pablo dice: “Hermanos: Dios es testigo de que la palabra que les dirigimos a ustedes no fue primero “sí” y luego “no”. Cristo Jesús, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo les hemos anunciado, no fue primero “sí” y luego “no”. Todo él es un “sí”. En él, todas las promesas han pasado a ser realidad. Por él podemos responder “Amén” a Dios, quien a todos nosotros nos ha dado fortaleza en Cristo y nos ha consagrado. Nos ha marcado con su sello y ha puesto el Espíritu Santo en nuestro corazón, como garantía de lo que vamos a recibir.”

Es una gran bendición el poder aprender a decir “sí” a Dios Amor en medio de toda circunstancia, haciendo cada vez más y más vida Su consagración que es consagración del corazón a vivir la caridad, consagración de la familia a vivir la caridad y consagración de la nación a vivir la caridad (Estados Unidos, incluyendo Puerto Rico) hasta hacer posible que todos resplandezcamos como los hermanos que somos llamados a ser, como la luz que somos llamados a ser, como la familia del Amor-con-nosotros que somos llamados a ser, dejándonos sellar más y más por los dones y frutos del Espíritu Santo que nos envía una y otra vez a encender más y más al mundo entero en el fuego de Su Amor, haciendo posible que toda la humanidad resplandezca en más y en más comunión, como la familia humana, unida y fraterna que somos llamados a ser, como la obra viva de Amor que somos llamados a ser emprendiendo juntos Su plan, Su proyecto, Su revolución. Lo he dicho otras veces, pero lo vuelvo a decir: la consagración nacional a vivir la caridad puede ser para todos, incluso para quienes no tienen denominación religiosa alguna. Vivir la caridad es un imperativo para todos, porque al vivir la caridad ––al vivir el Amor–– hacemos posible que todos resplandezcan como los hermanos luz que somos llamados a ser, como la sociedad luz que somos llamados a ser… Vivir la caridad es una llamada para absolutamente todos. Todos hemos de vivir amando de tal forma que hagamos posible que todos resplandezcan como los hermanos que somos llamados a ser.

Esto no solamente lo dijo Jesús de Nazaret con su mandatum novum ––mandatum novum do vobis: ut diligatis invicem sicut dilexi vos––: también lo dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 1, afirma que:

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Quiero decir: no solamente Jesús Amor nos manda a amarnos como hermanos, viviendo más y más la caridad hasta hacer posible que todos crezcan como los hermanos que somos llamados a ser según la justicia del Cielo, adorándole juntos más y más con todo el crecimiento. Resulta que la Declaración Universal de los Derechos Humanos también nos encomia a “comportarnos fraternalmente los unos con los otros”.

Hemos de dar muchísimas gracias por recibir la gracia de esta consagración nacional a vivir la caridad, de tal forma que podamos hacer posible todos juntos ––tratándonos como hermanos–– que resplandezcamos como la sociedad luz que somos llamados a ser, como la sociedad fraterna que somos llamados a ser, como la sociedad comunión que somos llamados a ser, sociedad donde se honran todos los derechos humanos de todos, incondicionalmente… sociedad donde se honran todos los derechos civiles de todos, incondicionalmente… sociedad donde se aplica el mandatum novum a absolutamente todos, incondicionalmente… sociedad donde todos resplandecen como ciudadanos iguales, incondicionalmente. No sé si el Islam y otras religiones como el budismo tengan un mandato a la fraternidad como lo es el mandatum novum en la cristiandad. Si lo hubiera, sería bueno añadirlo a consagración nacional a vivir la caridad y convertirla en una consagración de carácter ecuménico ––consagración hecha por representantes de diversas religiones––. Insisto: tal cual se contempla en la mirada de Jesús Caridad, esta consagración a vivir la caridad es no solo del corazón, y no solo es eclesial, y no solo es doméstica: para la nación entera. Este “sí” a su mandatum novum, este “sí” a Su nuevo albor sacramental que nos irradia con un nuevo camino que declara nueva adoración ––con todo el crecimiento–– y nueva fraternidad ––honrar a absolutamente todos como hermanos, aplicando el mismo mandatum novum, los mismos derechos humanos y los mismos derechos civiles a todos–– es para todos. Para absolutamente todos. Es parte de dejarnos convertir en Su pueblo-familia del nuevo albor.

La bendición que se contempla en el evangelio de hoy va muy unida a la bendición que acabo de afirmar en la primera lectura. El Evangelio de hoy es literalmente muy iluminador. En el Evangelio de hoy Jesús Amor nos dice:

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa. Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos’’.”

¡Qué bendición tan grande es la de ser sal del mundo y luz del mundo! ¡No dejemos de dar gracias por ello! No dejemos de preguntarnos constantemente como nos corresponde ser luz del mundo y sal del mundo, como nos corresponde irradiar luz en cada circuntancia, hasta encender al mundo entero en el fuego de Su comunión, hasta hacer resplandecer al mundo entero como humanidad luz.

Jesús Caridad me inspiró en el sueño de hoy una forma muy concreta de irradiar luz en nuestra nación. Es una idea contemplativa que requiere mucha colaboración de todos. Jesús Caridad insiste en el sueño de hacer posible que todos resplandezcan como hermanos, como la luz que somos llamados a ser. Esta es una característica del “ser luz” cristiano que nos enseña Jesús: al ser luz también enciendes a otros en luz, al dejarte convertir en estrella del Cielo también conviertes a otros en estrellas del Cielo. Por eso Jesús Caridad en el Evangelio no dice meramente “son luz”, sino “son luz del mundo”: la luz cristiana se irradia hasta iluminar al mundo entero, comenzando con la luz sacramental que se irradia al crear familia humana, eclesial y civil según Su plan.

¿Cuál es la idea contemplativa de la que hablo? Expliquémosla lo mejor posible.

Saben que en las escuelas suelen haber ferias científicas (science fairs) y que hay también un national spelling bee, al menos en Estados Unidos. La idea contemplativa que propone Jesús Caridad alude en primer lugar a las escuelas: celebrar un “National Human Rights Week con una “National Human Rights Fair”, al estilo de una feria científica nacional, o de un spelling bee nacional, pero en este caso se trata de una feria nacional de derechos humanos. Esto va de la mano a celebrar en las escuelas una semana de los derechos humanos donde se celebre de diversas formas que todos somos hermanos, que todos somos seres humanos, que todos somos ciudadanos iguales. Así se enseña a los niños y adolescentes el inmenso legado de los derechos humanos en nuestra sociedad como nación de Amor que resplandece en comunión.

¿Qué ha de contener esta “National Human Rights Fair”? En primer lugar ha de contener un concurso de oratoria nacional, donde estudiantes desde escuela elemental hasta high school expongan discursos relacionados al tema de derechos humanos que se proponga anualmente. Cierto número de los mejores que se envíen (por ejemplo, los diez mejores) se han de decir públicamente en una ceremonia realizada en la Casa Blanca o en otro lugar público nacional relevante como celebración de la National Human Rights Weeks. Han de haber ciertas categorías necesarias en el número de discursos elegidos: al menos 1 de estudiante de escuela elemental, al menos 1 de estudiante de middle school, al menos 1 de estudiante de high school, al menos 1 de estudiante de diversidad funcional, al menos 1 estudiante de minoría, al menos 1 estudiante de escuela pública, al menos 1 estudiante de escuela privada, al menos 1 estudiante de homeschooling, al menos 1 discurso en un idioma que no sea inglés. Estas son las categorías mínimas propuestas. No pongo “al menos 1 estudiante mujer” porque evidentemente la habrá. Pueden ser más de 1 en estas categorías y pueden incluso repetirse, pero lo explico para que se entienda como es la dinámica. El Presidente de los Estados Unidos ha de escuchar esos discursos y también dará uno él mismo, relacionado a la defensa de los derechos humanos en la nación.

Además de los discursos de oratoria, la National Human Rights Fair tendrá otras categorías de participación: poesía, artes plásticas, ensayos (discursos preparados para ser leídos por escrito, no orales como oratoria), posters (como en las ferias científicas, que están llenas de posters) y finalmente una categoría mixta donde se de espacio creativo para cualquier otro medio que los estudiantes quieran proponer que no quepa en ninguno de los anteriores. El día de los discursos de oratoria ha de ser transmitido como mínimo por internet, para que todas las escuelas puedan ver esos discursos y el discurso del Presidente. También habrá otro discurso, además de el del Presidente y del de los estudiantes, de algún orador invitado que sea decididamente conocido por la defensa de los derechos humanos. También habrá una oración ecuménica por la fraternidad y la paz de toda la nación.

A las escuelas también se les encomiará a celebrar el National Human Rights Week, ya sea con un Human Rights School Fair o con alguna otra actividad que ayude a todos los estudiantes a profundizar el conocimiento y la aplicación de los derechos humanos, de tal forma que construyamos juntos una sociedad donde todos resplandezcamos como hermanos. Esta idea contemplativa no es solo para escuelas católicas: es para toda escuela desde head star hasta high school. Se podría incluir categorías de universitarios también.

¿En qué momento del año Jesús Caridad sugiere que se haga el National Human Rights Week? Yo sé que hay un día de derechos humanos, pero no recuerdo ahora mismo la fecha, y no tengo internet para buscarlo (los hermanos progenitores se llevaron el router de internet, estoy escribiendo esto offline para compartirlo en cuanto tenga internet otra vez). Tal cual lo sugirió Jesús Caridad en el sueño, la fecha idónea para Él es entre la primera y la segunda semana de diciembre (entre mediados de la primera semana y mediados de la segunda semana, según convenga en el calendario de tal forma que sean siete días, pero tirando más hacia la segunda semana que hacia la primera: el último día de la feria debe estar a mediados de la segunda semana… el fin de la National Human Rights Day y de la Human Rights Week debe fluctuar en algún momento entre el 9 y el 11 de diciembre. 8 de diciembre se contempla muy temprano para acabarla. 12 se contempla muy tarde para acabarla. Supongo que la fecha del fin de la semana ha de estar en el 10 de diciembre), básicamente entre la antepenúltima y penúltima semana antes de que acabe el primer semestre del curso escolar, dando tiempo a los estudiantes para preparar durante los primeros meses del primer semestre sus discursos y demás colaboraciones, dando tiempo también para su selección y también para las gestiones de coordinar la transportación de los estudiantes seleccionados para participar como oradores a la Casa Blanca o al lugar donde se vayan a transmitir los discursos. No puede ser la penúltima semana del segundo semestre del año escolar porque en esas fechas hay graduaciones y sencillamente no es viable para los administradores escolares coordinar una Human Rights Week en esas fechas. La razón es sumamente práctica: une la celebración de Navidad con la celebración de que todos somos hermanos y ciudadanos iguales de nuestra nación. Yo sé que he hablado antes de un mes del orgullo fraterno, pero esa fecha tampoco es oportuna en el calendario escolar. En cierta forma la celebración del human rights week es una celebración de orgullo fraterno, pero no cae en el mes de orgullo fraterno. Tal cual Jesús Caridad me lo dio a contemplar, cae en la segunda semana de diciembre, de tal forma que sea justo el tiempo para hacerla antes de las vacaciones escolares de Navidad. No importa realmente que la National Human Rights Fair no coincida con el día de derechos humanos, pienso que pueden celebrarse aparte.

Solo como apunte curioso: mientras intentaba precisar qué fecha estoy contemplando para el fin del National Human Rights Week y el National Human Rights Fair comenzó a dolerme el corazón con más intensidad. Quiero decir: mientras escribo este texto tengo un ligerísimo drooling y un ligerísimo dolor de corazón provocado por el aire intoxicado que estoy respirando (si me voy del cuarto desaparece inmediatamente). Justo cuando comencé a rezar un rosario contemplando qué fecha precisa Jesús Caridad me dio a “ver” contemplativamente, y cuando comencé a escribir en la computadora “12 es muy tarde y 8 es muy temprano” el dolor de corazón aumentó y los síntomas anóxicos aumentaron (cuando me duele el corazón se dispara a unos 115 ––pudo ser más alto y no me fijé–– estando básicamente quieta; mi pulso regular en reposo es de 70 y pico y caminando es 90 y pico, para que tengan una idea comparativa del sobreesfuerzo súbito que se siente con esas punzadas… el color de las encías también cambia de blanquecino a pinky)… justo en ese momento. ¿Por qué cuento esto? Porque esta defensa de derechos humanos está hecha literalmente desde el derramamiento de sangre con inyecciones forzadas al estilo del Dr. Mengele y desde la tortura con gas tóxico al estilo de Auschwitz. Yo estoy viviendo cual es el camino al que se dirigen las violaciones de derechos humanos y el aborto social: llevan a la desfraternización, al odio, a la dehumanización, a la desfamiliarización, a la violencia… y Dios Amor me llama transformar esta violación de derechos humanos en irradiación de luz ayudando a los más jóvenes y a toda mi nación a ver las consecuencias de las violaciones de derechos humanos al estilo del Holocausto, a ver el camino de la destrucción, del terrorismo y de la guerra que NO debemos tomar si queremos ser una sociedad luz donde todos resplandecemos como los hermanos que somos llamados a ser, desde la concepción hasta la muerte natural. El aborto social ––la negación selectiva de derechos humanos, tal cual se me están negando a mí en estos momentos selectivamente–– es un camino que solo lleva a la desocialización, a la destrucción social, tal cual pasó en Auschwitz y en el nazismo.

¿Quién coordinaría este National Human Rights Week? Buena pregunta. Podría hacerse desde una fundación sin fines de lucro que ya he contemplado antes: All Lives Matter, una fundación nacional sin fines de lucro que también es movimiento social para promover la aplicación de derechos humanos de forma incondicional a absolutamente todos ––sin distinción de raza, estatus socioeconómico o migratorio, estado de salud, etapa de crecimiento, orientación religiosa, política o sexual––, desde la concepción hasta la muerte natural. Para All Lives Matter todos somos hermanos, todos somos ciudadanos iguales, todos somos llamados a ser luz, no matter what. Evidentemente necesitaremos colaboración ciudadana y de compañías auspiciadoras (aerolíneas que auspicien la transportación de los estudiantes oradores y sus familiares, hoteles que auspicien la estadía de los estudiantes oradores y sus familiares) y también hará falta colaboración del gobierno y escuelas… pero este es el estilo de este movimiento social: no son protestas, sino iniciativas sociales diversas ––también fraternal fests, por ejemplo–– para promover la fraternidad social en todas las dimensiones posible, comenzando por los más jóvenes.

Esta National Human Rights Fair puede ser incluso una International Human Rights Fair, pero entonces tendría que haber una organización internacional coordinándola también, y desconozco qué organización internacional pueda tener tal capacidad logística, tratándose de niños escolares. Además, en este National Human Rights Fair puede haber “stations” o presentaciones interactivas de compañías auspiciadoras que hablen de como su compañía promueve los derechos humanos. Aunque solo se costearán los viajes de los estudiantes oradores, puede hacerse la National Human Rights Fair de tal forma que puedan venir estudiantes de toda la nación a ver la feria, como si fuera una semana de casa abierta en la Casa Blanca o el lugar que se elija para hacerla. También puede haber presentaciones artísticas de artistas invitados y conferencias de conferencistas invitados, con canciones, obras artísticas y conferencias relacionadas con derechos humanos de las cuales los niños y jóvenes en la feria puedan aprender a aplicar los derechos humanos, o sobre historia de derechos humanos. Debería de haber al menos una presentación que hable del Holocausto y como no volver a vivir una situación como esa en la humanidad.

Ya hablé de la National Human Rights Fair. Ahora bien, la celebración de la National Human Rights Week no ha de limitarse solo a las escuelas… la celebración es para todos, también para compañías y para todo tipo de empresas. Incluso los militares son llamados a celebrarla, pues es muy importante que en los cuerpos militares se tenga claro conocimiento de los derechos humanos y se celebre la fraternidad humana que trae el reconocer todos los derechos humanos de todos, de tal forma que nuestros soldados también sean ciudadanos luz que hacen posible una sociedad donde todos resplandezcamos como los hermanos que somos llamados a ser. Aunque la National Human Rights Fair sea eminentemente escolar, la National Human Rights Week es para absolutamente todos: cada cual ha de determinar la forma de celebrar los derechos humanos en las circunstancias de su compañía o de su lugar de trabajo. ¡Esto puede hacerse de tantas formas diferentes! Desde workshops de derechos humanos hasta voluntariado que aplique los derechos humanos, se pueden encontrar muchísimas formas de celebrar los derechos humanos en cada empresa y lugar de trabajo. Por supuesto, las comunidades y los gobiernos municipales y estatales también son encomiados a celebrar la National Human Rights Week de la forma que corresponda.

Esto ya ha sido contemplado antes, pero lo recuerdo: la bandera Goeiz (espíritu vivo) es la bandera que celebra el aplicar los mismos derechos humanos a todos, los mismos derechos civiles a todos, el mismo mandatum novum a todos. Puede usarse en este Human Rights Week.

Esta propuesta contemplativa que acabo de compartir tras haberla contemplado al soñar hoy es una de las tantas formas posibles que somos llamados como cristianos a irradiar luz, haciendo posible que absolutamente todos resplandezcan como los hermanos que somos llamados a ser, haciendo vida el sueño de Dios Amor: que todos resplandezcamos como la familia del Amor que somos llamados a ser, creciendo juntos incondicionalmente en comunión, plasmando más y más sociedad luz donde se reconoce a todos ser humano como ciudadano igual de la nación, con igualdad de derechos y de deberes.

Ya lo dice el Evangelio de hoy: todo cristiano, absolutamente todos, es llamado a ser sal y luz del mundo. Todos hemos de buscar formas creativas de hacer posible una sociedad donde todos resplandezcamos como la luz que somos llamados a ser, como los hermanos que somos llamados a ser, como la familia del Amor que somos llamados a ser, hasta encender al mundo entero en el fuego de Su Amor. Cada talento que tenemos, cada sueño que tenemos, cada don que tenemos… ha de servir para irradiar más y más luz al mundo, hasta hacer posible un mundo de paz, de justicia y de Amor.

Hacer posible escuelas y comunidades donde todos se traten como hermanos, tal cual lo expliqué al principio, no solo aplica el mandatum novum: también aplica los derechos humanos. Vivir la caridad es imperativo no solo cristiano, sino también civil. Vivir la caridad no solo es vínculo sacramental: es vínculo social, es vínculo de comunión, es vínculo de luz, es vínculo de unidad.

Todos hemos de aprender a desprendernos de todo aquello que haya en nosotros que no haga posible que todos resplandezcamos como los hermanos que somos llamados a ser. Esto, para un cristiano, es parte de ser discípulo luz, de hacer vida la justicia del Cielo, de pesar más y más con redes de caridad encarnada, viviendo la fe encarnada en toda la formación personal, siendo más y más luz al hacer más y más visible el Amor de Dios como ícono vivo del Amor de Dios encarnado, plasmado en el lienzo vivo de la formación personal. No somos llamados meramente a iluminar hablando del Amor de Dios: somos llamados a iluminar haciendo vida el Amor de Dios al hacer posible que todos resplandezcan como los hermanos que somos llamados a ser, haciendo más y más vida Su Eucaristía al encender al mundo entero en más y más comunión, en más y más nueva fraternidad, en más y más justicia del Cielo, en más y más nueva adoración: adorándole con todo el crecimiento al hacer posible que todos resplandezcan como los hermanos que son llamados a ser, transformando absolutamente todo tipo de oscuridad ––todo lo que nos impida resplandecer como hermanos–– en irradiación de luz viva, de espíritu vivo, de sociedad viva, colmada de paz fraterna y de unidad fraterna.

Acabo de descubrir que parte de lo que escribí fue borrado de alguna forma y ya estoy comenzando a tener dolor de cabeza en la zona frontal por el aire intoxicado. Damos gracias por la bendición de transformarlo todo en irradiación de luz, desprendiéndonos de todo lo que nos impida hacer vida la voluntad de Dios, y seguimos adelante, más y más duc in altum (hoy es día de los océanos).

Como nos dice Anne Frank: ““How wonderful it is that nobody need wait a single moment before starting to improve the world.” Hemos de luchar por un mundo mejor, por una Patria mejor, por una humanidad mejor… siempre aquí y ahora, con lo que tengamos, irradiando una y otra vez toda la luz que Dios Amor nos conceda irradiar para hacer resplandecer su nuevo horizonte de esperanza, de prosperidad, de bendición, de paz… dejándos convertir una y otra vez en el pueblo-familia del nuevo albor que somos llamados a ser, pueblo-familia humana donde todos crecemos juntos en más y en más comunión, como los hermanos que somos llamados a ser, conforme a la voluntad de nuestro Creador, haciendo posible un mundo donde no haya más dehumanización, donde no haya más aborto social, donde no haya más desfamiliarización, donde no haya más desfraternización, donde no haya más desocialización… un mundo que resplandezca en más y más paz, en más y más nueva fraternidad, en más y más nueva adoración, en más y más justicia del Cielo… Anne Frank nos muestra un gran ejemplo de como de toda oscuridad podemos arrancar luz para toda la humanidad, de tal forma que toda oscuridad, absolutamente toda oscuridad, absolutamente todo lo que nos impida resplandecer como hermanos, sea convertido en irradiación de nueva vida que resplandece en el Amor.

Otra cita profunda inspiradora de un autor que conoció el resultado de la deshumanización y el aborto social del Holocausto, Victor Frankl, nos dice que: “Love is the only way to grasp another human being in the innermost core of his personality. No one can become fully aware of the very essence of another human being unless he loves him. By his love he is enabled to see the essential traits and features in the beloved person; and even more, he sees that which is potential in him, which is not yet actualized but yet ought to be actualized. Furthermore, by his love, the loving person enables the beloved person to actualize these potentialities. By making him aware of what he can be and of what he should become, he makes these potentialities come true.” Solamente amándonos unos a otros como hermanos haremos posible una sociedad donde todos podamos resplandecer como la mejor persona que podamos ser, como la luz brillante y única que todos somos llamados a ser, como la mission única que todos somos llamados a emprender para hacer de este mundo un hogar más pleno para absolutamente todos, caminando juntos como la humanidad fraternal y unida que somos llamados a ser. Ese es el camino de la paz: el camino del Amor, el camino del mandatum novum, el camino de los derechos humanos, el camino de ayudarnos a crecer como hermanos, el camino de vivir la caridad una y otra vez, una y otra vez, hasta resplandecer juntos como paseo de nueva fraternidad, colmado de estrellas de nueva fraternidad, de estrellas vivas, de estrellas del Cielo… No debemos aspirar a ser estrellas del paseo de la fama, como el de Hollywood,sino estrellas del paseo de nueva fraternidad, estrellas que enciendan en más y más nueva fraternidad al mundo, dejando un legado de justicia, de luz, de gracia, de nueva humanidad.

¡Qué gran bendición es hacer vida estas dos citas inspiradoras que acabo de compartir de autores que irradiaron luz en el Holocausto, la deshumanización más extrema que haya conocido la historia de la humanidad moderna, la lección viva del camino de deshumanización, de desfraternización, de desfamiliarización, de desocialización, de odio, de violencia social… que no debemos volver a recorrer jamás como humanidad!

Hay otra gran cita inspiradora de Viktor Frankl que quiero compartir, porque es profundamente iluminadora a la hora de entender la dignidad humana que ha de afirmar los derechos humanos incondicionalmente: “But today’s society is characterized by achievement orientation, and consequently it adores people who are successful and happy and, in particular, it adores the young. It virtually ignores the value of all those who are otherwise, and in so doing blurs the decisive difference between being valuable in the sense of dignity and being valuable in the sense of usefulness. If one is not cognizant of this difference and holds that an individual’s value stems only from his present usefulness, then, believe me, one owes it only to personal inconsistency not to plead for euthanasia along the lines of Hitler’s program, that is to say, ‘mercy’ killing of all those who have lost their social usefulness, be it because of old age, incurable illness, mental deterioration, or whatever handicap they may suffer. Confounding the dignity of man with mere usefulness arises from conceptual confusion that in turn may be traced back to the contemporary nihilism transmitted on many an academic campus and many an analytical couch.” Al vivir los derechos humanos hemos de aspirar a reconocer en cada ser humano la dignidad humana tal cual la entiende Viktor Frankl en esta cita: no se trata de ser útiles, no se trata de “uselfulness”, no se trata de lo que podamos hacer o no hacer… se trata de una dignidad inviolable que brota del mero hecho de ser seres humanos, y esto comienza desde el momento de la concepción: hemos de aprender a reconocernos todos como seres humanos incondicionalmente, sin buscar utilizarnos unos a otros, sin buscar beneficiarnos unos de los otros, sin buscar explotarnos unos a los otros, especialmente a los más vulnerables… sino buscando honrar los derechos humanos de todos, buscando el crecimiento más pleno posible de todos, porque ese a su vez es el camino de la plenitud no solo personal, sino de toda la humanidad. Solo podemos convertirnos en la mejor persona que podamos ser juntos, convirtiéndonos juntos en la mejor humanidad que podamos ser, honrando incondicionalmente la dignidad de todos, honrando incondicionalmente todos los derechos humanos de todos. Nuestro valor viene de nuestra dignidad inalienable como seres humanos, no de nuestra utilidad o conveniencia. ¡Hacer vida esta lección de Viktor Frankl es una gran bendición!

¿Por qué bendiciones domésticas cotidianas doy gracias? Los peludos todos comieron muy bien hoy. También jugaron. También doy gracias por cada nuevo sueño de Jesús Caridad, abrazándole con más y más fuerza mientras danzamos y dialogamos ascendiendo más y más ultreia et suseia… acogiendo más y más el Espíritu que me envía para el momento en que se vaya pueda seguir caminando más y más hacia el Cielo, contemplándole más y más en la Palabra, en los sacramentos, en la oración, en el hermano que soy llamada a ayudar a crecer incondicionalmente en comunión, haciendo posible que resplandezca como la luz que es llamado a ser al irradiarle más y más la Luz de Tu Rostro, irradiando más y más la luz de Tu nuevo albor sacramental, irradiando más y más la luz de Tu comunión, de Tu mirada… de Tu bendición de luz, de Tu envío de luz, de Tu misión de luz, de Tu ministerio de luz… dando más y más testimonio humilde y heróico de la verdad: eres Jesús Caridad vivo y resucitado que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia… eres Jesús Caridad que no deja de hacer posible que crezcamos como la iglesia doméstica que somos llamados a ser, como la patria doméstica que somos llamados a ser, adorándote más y más con todo el crecimiento sacramental, haciendo posible que todos resplandezcan como hermanos al irradiar más y más luz como Tú nos llamas a hacerlo, dejándonos convertir en los pastores domésticos que somos llamados a ser para hacer más y más vida Tu fraternidad sacramental doméstica creando más y más hogar, Iglesia y humanidad sacramentalmente, creando Cielo, creando Eucaristía, creando misericordia, creando paz, creando nueva vida, creando luz, creando fe, creando esperanza, creando caridad, creando alegría, creando plenitud, creando santidad… creando más y más familia humana, eclesial y civil sacramentalmente al dejarnos convertir en la ofrenda sacramental, familiar, viva y agradable que somos llamados a ser, en el culto vivo y nuevo de comunión que somos llamados a ser, en el culto sacramental que somos llamados a ser como ipse Christus, ayudando más y más a ser, a hacer, a crecer y a irradiar sacramentalmente, resplandeciendo en más y más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad, profetizando más y más Tu llamada a la nueva vida que da el Amor, haciendo más y más vida la alegría de hacer familia humana, eclesial y civil que da a luz a la Palabra, que da a luz a Dios Amor-con-nosotros, que da a luz a Tu pueblo-familia del nuevo albor, que da a luz a Tu nueva creación con más y más avivamiento sacramental, como los sacerdotes domésticos y los sacerdotes del corazón que somos llamados a ser, como los padres sacramentales y las madres sacramentales que somos llamados a ser, como el templo doméstico del Espíritu Santo que somos llamados a ser, dejando atrás absolutamente todo lo que nos impida resplandecer como hermanos, quitándonos de encima todo lo que nos impida consumar más y más Tu alianza de la caridad, Tu consagración a vivir más y más la caridad…

¡Sigamos dando gracias por la bendición de vivir día a día creciendo un poco más en el Amor, haciendo resplandecer más y más la luz de Tu nuevo albor sacramental como lámparas encendidas, como faros de comunión, como faros de conversión, como estrellas del Cielo, como communion sparklers, como fraternal sparklers, como unity sparklers, encendiendo al mundo entero más y más en la luz de Tu Amor, en la luz de Tu hermosa sonrisa que se complace al vernos resplandecer juntos como los hermanos que somos llamados a ser, como la familia que somos llamados a ser, dando más y más acción de gracias viva por la entrega que se nos concede consumar para hacerte más y más visible como Jesús Caridad, irradiando más y más luz para gloria de Dios Amor vivo y encarnado, haciendo resplandecer más y más la paz y la gracia de Tu nuevo albor sacramental, glorificando más y más a Dios Amor al dejarnos plasmar como la obra viva de Amor que somos llamados a ser, emprendiendo más y más Tu proyecto, Tu plan, Tu revolución!

Family Blessings Journal: Lunes, 7 de Junio de 2021

Las lecturas de la misa diaria de hoy son ampliamente conocidas: el evangelio es el relato de las bienaventuranzas, y la primera lectura es un extracto conocidísimo de las cartas paulinas.

Esta es la primera lectura de hoy (tomada del web site de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos):

“Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, hermano nuestro, deseamos a la Iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los cristianos que viven en la provincia de Acaya, la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre lleno de misericordia y Dios que siempre consuela. Él es quien nos conforta en nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos también confortar con la misma fuerza que recibimos de Dios, a los que se encuentran atribulados.

Porque así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así, por medio de Cristo, recibimos también un gran consuelo. Por eso, si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, es también para consuelo de ustedes, para que puedan soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros soportamos.

Tenemos, pues, una firme esperanza en ustedes, porque sabemos que, así como ustedes son nuestros compañeros en el sufrimiento, también lo serán en el consuelo.”

Confieso que leer esta lectura en las circuntancias en las que me encuentro tuvo un gran impacto emocional, porque esta lectura se ha utilizado muchísimo a mi alrededor a lo largo de los años con propósitos de postivismo tóxico religioso.

Hablemos de postivismo religioso tóxico para que se entienda lo que quiero decir. ¿Qué es positivismo tóxico, en primer lugar? Ya le he mencionado antes, pero lo vuelvo a mencionar: es negar ciertos aspectos de la realidad con pensamientos positivos. Por ejemplo: ante un crímen de odio, insistir en que todo puede servir para bien, negando fragantemente el hecho de que un crímen de odio en primer lugar no debe ser permitido ni consentido bajo ninguna circunstancia, mucho menos por las autoridades a las que les corresponde procesarlo penalmente. Otro ejemplo: ante una víctima de abuso, poner citas tipo “yo tengo el control de mis circuntancias” o “las circunstancias no me controlan”, cuando la realidad es que ante una situación de abuso el abusador sí que tiene control sobre la víctima, y eso debe ser erradicado, no disfrazado con citas positivas.

Ya dije lo que es positivismo tóxico. Ahora hablemos específicamente de positivismo tóxico religioso. ¿Qué es positivismo tóxico religioso? Es usar citas religiosas, citas que aluden a Dios o a la espiritualidad religiosa del lector, para negar ciertos aspectos de la realidad con pensamientos positivos religiosos, incluyendo citas bíblicas y citas de magisterio eclesial. La primera lectura de hoy se ha prestado para un postivismo tóxico atroz cuando se aplica a mis cirstunstancias, y es toda una bendición el explicar el porqué, para que no vuelva a sucederle a nadie más.

En la primera lectura de hoy San Pablo habla de la tribulación: habla de como siempre hemos de recibir el consuelo de Dios ante toda tribulación y sufrimiento. San Pablo está en lo correcto y de hecho yo soy testigo de ello. Sin el consuelo de Jesús Caridad no habría sobrevivido lo que he sobrevivido. Rectamente entendida, esta lectura bíblica es profundamente edificante para todos los que sufren cualquier tipo de tribulación en la vida…

Ahora bien, ¿cuándo no se entiende rectamente esta cita bíblica?

Cuando se usa a San Pablo para justificar tribulaciones provocadas y permitidas adrede. Quiero decir: ante una tribulación, lo ordinario es que sean venidas de Dios, especialmente cuando son problemas de salud. San Pablo también puede referirse a persecución de cristianos, que es el contexto más habitual que se le da a esta cita, pero nótese que en el tiempo de San Pablo la persecución de cristianos no era penalizada por ley. Quiero decir: no había leyes ni derechos humanos que protegieran a los primeros cristianos de la cruenta persecución con la que se arremetía contra ellos.

Esas no son las circunstancias actuales, estimados hermanos que me leen. Expliquemos esto en el contexto de la situación actual de Estados Unidos, incluyendo Puerto Rico.

En primer lugar, tenemos la carta de derechos humanos de la ONU, mejor conocida como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que afirma contuntendemente en algunos de sus artículos:

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2

Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 12

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 16

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 23

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 25

1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 27

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 29

1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

No mencioné toda la Declaración de Derechos Humanos de la ONU: solo mencioné los derechos humanos que más comúnmente se violan al perseguir cristianos en Estado Unidos y que clarísimamente se han violado en mi caso a lo largo de los años. Por supuesto, se ha violado con especial intensidad el artículo 18, que en cierta forma en mis circunstancias va unido a todos los demás. Esto es algo que en Estados Unidos se está olvidando a pasos agigantados: la libertad religiosa ES un derecho humano. Yo tengo el derecho humano de elegir formar familia según el plan de Dios, yo tengo el derecho humano de predicar mi fe en todos los aspectos de mi vida, yo tengo el derecho humano de expresar mi fe libremente, yo tengo el derecho humano de vivir mi fe plenamente en todas las dimensiones de mi formación personal, también en la dimensión social y comunitaria…

Hermanos, esto es algo que definitivamente no existía en tiempos de San Pablo, al ser escrita esta carta.

Hablemos ahora de la constitución de Estados Unidos, una nación fundada precisamente por peregrinos que huyeron de sus tierras para obtener la libertar religiosa que necesitaban para dar culto a Dios libremente. Es decir: en el caso de Estados Unidos no hablamos de libertad religiosa meramente como parte de la constitución, sino que es parte medular de su fundación como nación. Desde sus mismísimos comienzos Estados Unidos ha estado fundado en la libertad de actuar de acuerdo a la conciencia cara a Dios.

En la primera enmienda de la constitución de Estados Unidos se afirma que “El Congreso no aprobará ninguna ley que se aboque al establecimiento de religión alguna, o que prohíba el libre ejercicio de la misma”. Es decir: al menos de iure, como ciudadana estadounidense no se me puede impedir el libre ejercicio de mi religión en ningún aspecto de mi vida civil.

Vale la pena citar la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos en su idioma original: Congress shall make no law respecting an establishment of religion, or prohibiting the free exercise thereof; or abridging the freedom of speech, or of the press; or the right of the people peaceably to assemble, and to petition the Government for a redress of grievances.

Bendiciones a los hermanos vecinos que hacen ruidos de falsos gallos que se escuchan por todo el barrio mientras escribo acerca de la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos, algo que tampoco existía en los tiempos de San Pablo.

Hablemos ahora de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, que en sí misma es una violación de derechos humanos de todos los puertorriqueños al negarle participación como ciudadanos iguales de la nación a la que pertenecemos, Estados Unidos, pero ese no es el tema de este blog post…

La Constitución de Puerto Rico no sólo establece el derecho a la libertad de religión, sino que además consigna que nuestro gobierno no aprobará ley alguna relativa al establecimiento de alguna religión en particular, ni se prohibirá el libre ejercicio de cualquier culto religioso.

Esto que acabo de afirmar es así al menos de iure.

Volvamos a San Pablo. San Pablo afirma que hemos de soportar toda tribulación y sufrimiento acogiendo el consuelo que Dios nos concede para ello…

Ahora bien, ¿lo que dice San Pablo significa que se ha de tolerar la persecución de cristianos tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico, como en cualquier otro estado de la nación americana, de la misma forma que los primeros cristianos tuvieron que tolerar la persecución que se hacía contra ellos como tribulación inevitable, sin otro consuelo posible que el consuelo que el consuelo de Dios mismo?

No. Definitivamente no.

Es en este punto que leer la primera lectura de hoy de San Pablo se convierte en positivismo tóxico religioso: cuando se habla de como siempre hemos de recibir el consuelo de Dios ante toda tribulación y sufrimiento para justificar lo que es injustificable en un estado de derecho: la violación de derechos humanos, la violación de la constitución estadounidense federal y la violación de la constitución puertorriqueña estatal. Dicho en otras palabras: la primera lectura de hoy se convierte en positivismo tóxico religios cuando se usa para justificar la persecución de cristianos en territorios en los que está legalmente prohibida, negando la realidad: la persecución de cristianos no es meramente una tribulación “ante la cual hemos de ser pacientes”, es un crímen de odio que debe ser procesado con el debido proceso de ley. El uso de la Biblia para justificar crímenes de odio, como lo es la persecución de cristianos en territorio estadounidense, es un clarísimo ejemplo de postivismo tóxico religioso. Ante las violaciones de libertad religiosa no se ha de tener paciencia alguna: se ha de actuar conforme a estado de justicia y de derecho, garantizando la libertad religiosa de los cristianos, conforme a como corresponde a la ley y a la historia fundacional de Estados Unidos.

Créanme, es una gran bendición explicar esto en las circunstancias en la que me encuentro. Ha llegado un momento crucial en Estados Unidos y Puerto Rico: el momento de afirmar la libertad religiosa como derecho humano fundamental. Esto, que está tan claro de iure, de facto no lo está en lo absoluto, y eso tiene que cambiar.

Hablemos en primer lugar de un solo ejemplo de violación de libertad religiosa de Estados Unidos: el conocidísimo caso de Masterpiece Cakeshop v. Colorado Civil Rights Commission. Jack Phillips tuvo que llevar una cruenta batalla legal para defender su derecho a crear bizcochos de acuerdo a sus creencias religiosas. No solamente fue demandado una vez: luego fue demandado una segunda vez, exactamente por el mismo motivo. Eso es ensañamiento legal e ideológico contra cristianos que eligen vivir su libertad religiosa hasta las últimas consecuencias. Eso es el uso de la ley para perseguir cristianos que eligen vivir su libertad religiosa hasta las últimas consecuencias. Nada reparará el daño que sufrió Jack en su negocio por las pérdidas que tuvo que sobrellevar al llevar el caso legal adelante, pero es un clarísimo ejemplo nacional que de hecho la libertad religiosa en Estados Unidos está bajo ataque. No hay que ir tan lejos como Jack: el muchos ambientes laborales estadounidenses se ven todos los días medidas hostiles contra quienes no están de acuerdo con ideologías de género e ideologías de izquierda. Esa es la realidad en Estados Unidos en estos momentos: las compañías y el gobierno no afirman la libertad religiosa como derecho humano de la misma forma que afirman los dechos de las personas que se identifican a sí mismas como LGTB, de hecho no se afirma en lo absoluto. Cuando en Estados Unidos se habla de “activistas de derechos humanos” se asume que se refiere solamente a activistas de derechos de personas que se identifican a sí mismas como LGBT, negando los derechos humanos de los cristianos a vivir de acuerdo a su fe en todas las dimensiones de su vida, deshumanizando así a la sociedad estadounidense via aborto social: afirmando solo los derechos humanos de algunos, y afirmando solo algunos derechos humanos, no todos, afirmando lo que conviene a la ideología. Se tiene miedo a las reacciones de esos falsos activistas de derechos humanos, se tiene miedo a las consecuencias comerciales de afirmar los derechos humanos de todos con tal de no ofender a los que afirman solo los derechos humanos de algunos. Se crean leyes como la Equality Act que pretenden forzar a los cristianos a vivir en contra de su fe, y que pretenden forzar a las compañías con base de fe a negar sus principios religiosos para poder funcionar como negocio.

Esa es la realidad en Estados Unidos en estos momentos.

De la realidad de facto en Puerto Rico en relación a la violación del derecho humano de la libertad religiosa, yo soy el ejemplo más claro que de facto la libertad religiosa en Puerto Rico no está siendo respetada: se me están negando mis derechos al libre ejercicio de mi fe usando hospitalizaciones forzadas via ley 408, utilizando medicinas forzadas, permitiendo tortura cometida delante de todos, permitiendo discriminación en negocios a los que frecuentado, permitiendo trato desigual y uso de servicios del gobierno como método de explotación social, médica y legal, y se me niegan los recursos para una vida digna conforme le corresponde llevarla a todo ser humano, no solo a los cristianos.

Decir, ante todo lo que yo he sobrevivido a lo largo de los años por haber elegido vivir mi fe hasta las últimas consecuencias, que todo es “mera tribulación ante la cual hemos de ser pacientes acogiendo el consuelo de Dios” es un craso y nefasto positivismo tóxico religioso.

Ante la persecución de cristianos, sea como sea que se dé ––a nivel internacional, a nivel nacional, a nivel estatal, a nivel corportativo o dentro de negocios…–– se ha de responder como corresponde con estado de justicia y de derecho y conforme a los derechos humanos aplicables. En tiempos de San Pablo esto no era posible, pero ahora sí lo es. Eso no significa que se guarde rencor a quienes nos persiguen o que se tenga rencor por lo que hacen: significa que estamos en una sociedad donde todos pueden crecer en comunión y en la cual todos somos iguales ante la ley. El ser cristiano no te hace ni mas ni menos ante la ley, ni significa que tienes ni mas ni menos derechos que cualquier otra persona, incluyendo las personas que niegan los derechos de los cristianos. Los derechos de los cristianos perseguidos son tan valiosos como los derechos de cualquier otro ciudadano, incluyendo los de un ciudadano que se identifique a sí mismo como LGTB.

El hecho de que se insista a mi alrededor a aplicar positivismo tóxico religioso en lugar de hacer lo que se tiene que hacer es absolutamente inaceptable. Ante la tortura ––que quede claro: intoxicar el aire de un cuarto con monóxido de carbono adrede, como mostró el medido de CO en su momento, es tortura, y ese es solo uno de los muchos ejemplos de tortura que se han acometido a mi alrededor a lo largo de los años, incluyendo hoy mismo––, ante la explotación social ––por ejemplo: los hermanos vecinos haciendo ruidos de falsos gallos en determinados momentos del día, desde el instante en que despierto, literalmente, sea la hora que sea que me despierte––, ante los crímenes de odio ––toda violación de ley que se haga por motivos religiosos es un crímen de odio, especialmente cuando se atenta contra la vida y la integridad de la persona––, ante la explotación médica ––usar la ley 408 como gaslighting médico y para mantenerme drogada a la fuerza para intentar encubrir la tortura con efectos secundarios de medicinas psiquiátricas ES explotación médica––, ante la explotación legal ––el uso de la ley 408 con mentiras explícitas y con medias verdades––, ante la explotación infantil, de mascotas y de ancianos ––el uso de niños, de mascotas y de ancianos para explotar psicológica y socialmente a esta servidora––, ante el abuso psicológico, financiero, emocional y social… ante todo esto, no se ha de responder con positivismo tóxico de ningún tipo, incluyendo religioso: se ha de responder como corresponde, aplicando estado de justicia y de derecho, aplicando la ley como corresponde. Tanto la Declaración de Derechos Humanos como la Contitución de Estados Unidos como la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico protegen el derecho a la libertad religiosa. ¿Por qué no se aplica en mi caso? No tengo la menor idea, créanme en ello. No tengo la menor idea. Tengo claro que nada de todo esto que ha pasado en esta casa de torturas a lo largo de los años debió haber pasado. Tengo claro que ninguna de las hospitalizaciones psiquiátricas debió haber pasado, pues fui a la FBI a denunciar lo que estaba pasando ––en ese momento me enfoqué en el hackeo ilícito de todos mis aparatos tecnológicos, incluyendo celulares, computadoras, ipads… con propósitos de explotación psicológica––… Tengo clarísimo que todo lo que ha pasado en cada hospitalización psiquiátrica ha sido ilegal, y de forma tremendamente grotesca, especialmente en la última de ellas.. Tengo clarísimo que todo lo que está pasando en este barrio y en esta casa es decididamente ilegal. Sin embargo, nadie detiene la tortura. Todos observan la tortura… incluso poniendo de cuando en cuando citas bíblicas en mis redes sociales que hablan de “patienly waiting in the Lord” o, como dice la primera carta de San Pablo de hoy, ser pacientes en la tribulación.

No, hermanos, eso no es de Dios. Eso es positivismo tóxico religioso, tan tóxico como el aire que respiro en este cuarto donde soy forzada a permanecer en contra de mi voluntad por todas las autoridades federales y estatales que no actúan contra la tortura, a sabiendas ––lo han sabido por años–– de que estoy siendo torturada. Ante un crímen de odio se ha de responder como se responde a cualquier otro crímen: arrestando a los responsables y llevando adelante el debido proceso de ley. Eso sí será tribulación venida de Dios: elegir llevar adelante el debido proceso de ley para hacer posible que lo que me ha pasado a mí no le pase a absolutamente nadie más, incluyendo los cambios a las leyes correspondientes, especialmente a la ley 408 de Puerto Rico, impidiendo que se vuelva a usar como arma de abuso psicológico, médico y legal.

Así pues, es una gran bendición ayudar a los lectores a leer la primera lectura de hoy en su sano contexto: el hecho de que San Pablo hable de recibir consuelos ante las tribulaciones y de ser pacientes ante las tribulaciones y los sufrimientos NO SIGNIFICA que se ha de permitir sufrimiento adrede y tribulaciones adrede, como se ha hecho en mi caso al las autoridades permitir ––y seguir permitiendo—que tenga que ser forzada a vivir torturada, explotada, acechada, abusada, violada en los derechos humanos… sencillamente por elegir vivir mi fe con todas las consecuencias ––incluyendo en mi vida civil–– y por elegir hacer familia según el plan de Dios. Ante los crímenes de odio, la tolerancia de Dios Amor es ZERO. No es de Dios utilizar la Biblia como justificación de persecución de cristianos cuando en la actualidad se cuenta con un estado de derecho vigente que afirma los derechos de los cristianos como ciudadanos iguales de sus naciones. De hecho, incluso en las naciones donde sus constituciones no afirman los derechos de los cristianos, la Declaración Universal de Derechos Humanos ha de aplicar a absolutamente todos. Quiero decir: realmente en ningún lugar del mundo está justificada la persecución de ninguna persona por razón de fe ––sea de la religión que sea, esto aplica igual a musulmanes, a judíos y a personas de otras denominaciones cristianas, no solo a católicos–– desde que se estableció la Declaración UNIVERSAL de Derechos Humanos. Puse la palabra “UNIVERSAL” en mayúsculas para resaltar lo que ya es evidente: aplica a absolutamente todos, son derechos inalienables del ser humano. Negar los derechos humanos es insistir en seguir el camino de la deshumanización, el mismo camino que ya aprendimos en el Holocausto a donde lleva: a la destrucción de la humanidad y a la violencia social atroz. No podemos permitir a la humanidad volver a ese camino jamás. Es un camino de muerte y de desolación, de desfraternización y de desfamiliarización. Todo derecho humano ha de ser respetado. Todos los derechos humanos han de ser respetados. Jesús Caridad ha sido muy enfático en eso en más de una ocasión. De hecho, aplica exactamente el mismo principio al hecho de que se le niege a los puertorriqueños el derecho humano a elegir a los políticos que le representan y toman las decisiones por ellos a nivel federal: el presidente de Estados Unidos, y senadores y legisladores a nivel federal. Hemos de tener el mismo derecho que tiene cualquier ciudadano estadounidense, hemos de ser ciudadanos iguales, tal cual Dios Amor nos llama a ser, como estado del nuevo albor, como estado de nueva fraternidad, como estado de justicia y de derecho, como estado de comunión, como estado de gracia. Insisto: la aplicación de derechos humanos ha de ser para absolutamente todos, todos los derechos humanos aplicados a todos, desde la concepción hasta la muerte natural. Ese es el camino de la paz, el camino de la fraternidad incondicional: todos somos seres humanos, todos somos hermanos, todos somos familia humana.

Bendiciones a la hermana progenitora que salió al pasillo justo cuando yo salí del cuarto a buscar la comida en la nevera que está en la marquesina, diciéndome “buenos días” como si nada pasara, a la misma vez que los hermanos vecinos hacían sonar los ruidos de falsos gallos que se escuchan en todo el barrio, pero mis hermanos progenitores y demás vecinos hacen como si no existieran (gaslighting social), de la misma forma que le ponen stickers de “You Did It!” al medido de CO y hacen como si nada estuviera pasando. Nótese que mientras escribo estas mismas palabras estoy siendo explotada, torturada, abusada, violada en los derechos humanos más elementales… y las autoridades sencillamente permiten la tortura y la persecución por odio a la fe encubierto. Eso es lo más llamativo de esta persecución: no odian la fe abiertamente, sino que fingen vivirla para así hacer daño desde adentro. Absolutamente diabólico. Esta defensa de la libertad religiosa no es una mera defensa de la libertad religiosa hecha con un ensayo o con una propuesta, o ni siquiera una propuesta: esta defensa de la libertad religiosa está siendo escrita literalmente por sangre derramada por inyecciones forzadas al estilo Auschwitz. Esta defensa de la libertad religiosa está siendo escrita literalmente por neuronas que han sido gaseadas a la fuerza al estilo Auschwitz. Cuando hablo de que la deshumanización extrema, la desfraternización y la desfamiliarización llevan a la destrucción… cuando hablo de que la negación de derechos humanos lleva a la violencia social atroz y al aborto social… no lo digo como algo abstracto, lo estoy diciendo como algo que estoy viendo con mis propios ojos.

Que quede claro: de la misma forma que el Nazismo pasó porque hubo autoridades civiles que lo permitieron, esto que está pasando en esta casa de torturas y en los lugares que he frecuentado ha pasado y está pasando porque hubo autoridades que lo permitieron y que lo siguen permitiendo. ¿Cómo llamamos a esto? Algunos lo llaman “cristianofobia”. ¿Cómo llamamos el odio a la fe que se deriva de pretender imponer ideología de género, ideología transexual, ideología de izquierda política a como dé lugar, incluso llegando al extremo de falsa proclamación de fe? Por supuesto, es cristianofobia, pero llamémosle “kerigcismo”: odio ideológico a la fe, usando todo tipo de violencia psicológica y todo tipo de mind games y falsas proyecciones religiosas para destruir la fe, a la doctrina cristiana y a la familia según el plan de Dios… haciendo el daño desde dentro, deformando ideológicamente el kerygma, persiguiendo a cristianos desde adentro, pretendiendo deformar la doctrina según ideologías varias. Diversas apariciones marianas han hablado de persecuciones a la Iglesia que no vendrían desde fuentes externas, sino desde personas de la misma iglesia que pretenden deformar la doctrina con ideologías, tal cual se está pretendiendo hacer con el kerygcismo. Por ejemplo: Nuestra Señora de Akita, en Japón. Dijo Nuestra Señora de Akita: “la obra del demonia infiltrará hasta denteo de la Iglesia de tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros… iglesias y altares saqueados; la Iglesia esta´ra llena de aquellos que aceptan ideologías y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor… El demonio será especialmente implacable contra las almas consagradas a Dios. Pensar en la pérdida de tantas almas es la causa de mi tristeza. Si los pecados aumentan en número y gravedad, no habrá ya perdón para ellos…” En las apariciones de Fátima también se exhortó a la conversión y a desistir de ofender a Dios, y una de las videntes de esas apariciones, Sor Lucía, advirtió en una carta a un cardenal que ““La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y la familia”. Eso es exactamente lo que está pasando en estos momentos y yo soy un vivo ejemplo de ello: no se ha dudado en llegar al extremo de la tortura y de los crímenes de odio ––también cometidos por personas que se llaman a sí mismas “católicas”–– para intentar impedirme vivir mi fe conforme al Evangelio y la doctrina eclesial, para intentar impedir compartir el mensaje de Jesús Caridad y nuestra Señora del Nuevo Albor ––que son para absolutamente todos–– y para intentar impedirme hacer familia según el plan de Dios.

Ante este escenario, las autoridades civiles y eclesiásticas no pueden permitir que a los crímenes de odio contra la libertad religiosa se les aplique exactamente el mismo estado de justicia y de derecho que se aplica a cualquier otro crimen. Los cristianos somos ciudadanos iguales, y bajo ninguna circunstancia ha de permitirse el uso de la mismísma ley y servicios de gobiernos para la persecución de cristianos, tal cual ha sucedido en mi caso.

El evangelio del día de hoy también es un gran bendición para quienes hemos sido perseguidos por odio a la fe, como ha sido mi caso. Es uno de los evangelios de las Bienaventuranzas:

“Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos, puesto que de la misma manera persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes”.

¡Qué palabras tan consoladoras para quienes hemos sido y somos perseguidos por odio a la fe! No lo digo solo por mí, lo digo por todo cristiano perseguido por odio a la fe en cualquier lugar del mundo. Jesús Caridad nos enseña que Él es la Luz del Mundo, que no hay persecución que pueda detener la alegría, la inmensa bendición y felicidad, de dar más y más a luz a la Palabra, de darle más y más a luz como Jesús Caridad, de dar más y más a luz a Su pueblo-familia del nuevo albor. Es una gran bendición elegir irradiar más y más Su luz tal cual somos llamados a hacerlo en toda circunstancia, también ante la persecución por odio a la fe: haciendo más y más familia humana, eclesial y civil según Su plan, haciendo posible que todos resplandezcan como los hermanos que somos llamados a ser, como la luz que somos llamados a ser, como la familia del Amor-con-nosotros que somos llamados a ser, pescando más y más con redes de caridad encarnada, haciendo más y más vida Su alianza de la caridad, Su consagración doméstica y nacional a vivir la caridad, Su orden de la caridad que es orden del corazón, orden doméstico, orden sacramental, orden eclesial y también orden civil que plasma más y más civilización de Amor que resplandece en más y en más comunión, profetizando con profecía viva y sacramental Su llamada a la conversión, siendo los profetas de la familia que somos llamados a ser para profetizar a absolutamente todos Su llamada a la conversión, Su llamada a la nueva vida que da el Amor, Su llamada a hacer familia según Su plan, Su llamada a hacer vida Su fecundidad sacramental, Su creatividad sacramental, Su entrega sacramental, Su llamada a dejarnos convertir en los templos domésticos del Espíritu Santo que somos llamados a ser, Su llamada a ser la luz que somos llamados a ser para encender más y más al mundo en el fuego de Su Amor…

En la oración contemplada al soñar hoy Jesús Caridad me dio a contemplar una idea eclesial que comparto en este blog post: ha de haber una “celebración litúrgica” o “conmemoración litúrgica anual” (no sé como mejor llamar lo que contemplé, hago lo que puedo) que conmemore a la iglesia perseguida. Hay arquidiócesis, creo que un ejemplo es la de Madrid, España, que ya lo hacen, llamándolo “Noche de los Testigos”: una noche donde se reza por los cristianos perseguidos y se dan testimonios de cristianos perseguidos. Eso está muy bien a los ojos de Jesús Caridad y debe hacerse, pero lo que Jesús Caridad pide es un domingo al año donde se conmemore a los cristianos perseguidos y se rece por ellos, incluyendo una colecta eclesial anual (como la que se hace para los seminarios o los sacerdotes retirados) en pro de los cristianos perseguidos: para costear becas para cristianos perseguidos, para costear biblias y formación para cristianos perseguidos, para costear tratamientos médicos para cristianos perseguidos, para costear el traslado de cristianos perseguidos en caso de vida y muerte, para pagar la educación religiosa de sacerdotes, religiosos y laicos para que haya ministros capaces de sostener a la iglesia perseguida, para pagar por la supervivencia de familias cristianas que debido a la persecución no tienen otra forma de sostenerse, para pagar el entierro de cristianos perseguidos… No solo se puede rezar por los hermanos perseguidos, hay que ayudarlos con la acción, apoyando económicamente a fundaciones eclesiales como ACN (Acrónimo en inglés: Aid to Church in Need) que apoyan a los cristianos perseguidos en países donde no se puede vivir la fe en libertad… también se puede apoyar con el dinero de esa colecta a hermanos de otras denominaciones perseguidos por la fe. Ese domingo donde se conmemore a la iglesia perseguida ––el como se denomine y se concrete esta “conmemoración eclesial” no está en mí decidirlo, sino a las autoridades competentes, sencillamente comparto la idea contemplativa––, sea cuando sea que se ponga en el año litúrgico, también habrá una oración eclesial de la Iglesia universal especialmente dedicada a los cristianos perseguidos, un mensaje especial para la iglesia perseguida (escrito por el Papa), y testimonios de cristianos perseguidos, como ya se hace en la “Noche de los Testigos” en algunas arquidiócesis. Además de este domingo donde se rece por los cristianos perseguidos a nivel eclesial, ha de haber a nivel civil ––no sé si esto exista ya–– un día que conmemore el día de la libertad religiosa a nivel mundial ––de la misma forma que hay un día de los derechos humanos––, donde los diversos gobiernos y las diversas denominaciones ––incluso también no cristianas–– se unan para trabajar y rezar por la libertad religiosa a nivel mundial y se conmemore a las víctimas de odio religioso y también a las víctimas de terrorismo religioso ––nunca es válido usar la religión con propósitos de violencia ni para violar derechos humanos, afirmar esto también es defender la libertad religiosa–– a nivel mundial. Finalmente, Jesús Caridad encomia a las facultades de leyes de universidades católicas ––aunque esto puede aplicarse en cualquier facultad de leyes–– a celebrar el día de la libertad religiosa cuando se celebre, a que creen una cátedra de Religious Freedom and Human Rights (no sé como se dice esto exactamente, creo que es “Religious Freedom and Human Rights Chair”) que imparta un curso de Religious Freedom y Human Rights para todos los estudiantes de la facultad y que bequen los estudios de al menos un estudiante de leyes por clase graduanda (quiero decir: en cada graduación de la facultad va a haber al menos un estudiante graduando cuyos cuatro años o tres años de leyes fueron becados por esta beca) que demuestre un sólido compromiso en defender la libertad religiosa y los derechos humanos en su práctica de leyes, creando una “Religious Freedom and Human Rights Law Scholarship” que garantice que haya abogados que defiendan la libertad religiosa y todos los derechos humanos de todos, haciendo posible una sociedad más fraterna y luminosa para todos. Las universidades católicas en países desarrollados ––una vez más, esto realmente puede aplicarse por cualquier universidad–– también han de esforzarse por becar y admitir en sus facultades a estudiantes que vengan de países donde se persigue a cristianos por causa de su fe o a estudiantes locales que hayan sido perseguidos por su fe, creando un cierto número de “Religious Freedom and Human Rights Scholarships” que hagan posible que haya doctores católicos, ingenieros católicos, profesores católicos y todo tipo de profesionales católicos que puedan servir en el país o volver a sus países de origen, allí donde se les persigue por odio a la fe y donde esté su familia, con una sólida formación católica universitaria con la que puedan servir a la comunidad con sus conocimientos académicos y profesionales, haciendo posible una sociedad donde todos resplandezcan en fraternidad civil y eccuménica.

No se puede insistir en negar, en ocultar o en disfrazar la realidad de los cristianos perseguidos ––incluyendo no solo a los cristianos perseguidos en naciones donde no se permite la libre práctica de la fe, sino también a los cristianos perseguidos en aquellas naciones donde cristianos persigan a otros cristianos, como ha sido mi caso…–– con ningún tipo de táctica, incluyendo el positivismo tóxico religioso. La persecución religiosa es real y ha de confrontarse como corresponde: irradiando más y más luz de tal forma que todos podamos resplandecer como los hermanos que somos llamados a ser, como la familia humana que somos llamados a ser, dando a luz a la Palabra como corresponde, viviendo los derechos humanos como corresponde y aplicando también el estado de justicia y de derecho correspondiente, sin olvidar que no importa lo que se trame contra nosotros, no importa los rumores que se digan de nosotros, no importa como se nos persiga o como se intente mancillar nuestro nombre, nada puede impedir que se cumpla el designio de Dios Amor en nuestras vidas.

En palabras de Paul Chappell ––esta es la cita inspiradora del blog post de hoy––: “The devil doesn’t persecute those who aren’t making a godly difference in the world”. Hay muchos ejemplos heróicos de defensa de libertad religiosa y de persecución religiosa a lo largo del mundo, yo soy solo una de ellas. Acabo de leer varios verdaderamente heróicos en la página de Open Doors Youth (https://opendoorsyouth.org/article/five-quotes-from-persecuted-christians/):

“I am going to grow my beard even longer, and I intend to look like an Islamic State fighter. It is time to be smarter than Islamic State” – Syrian priest.

Impersonating a member of Islamic State isn’t something many people would choose to do. In Syria, a priest risked his life to rescue Christian prisoners from Islamic State. He grew his beard and went into prisons, pretending to be a member of the terrorist group. He was instrumental in the release of 220 Christian prisoners in 2016 alone.

“I just got fed up hearing of killings and fleeing. It was time to break the mould, and do something daring like Jonathan, the son of Saul, and go into the camp of the Philistines. There are many more of us. Wait a few more years, and you will praise God when you hear how God has made a way for those who are bold for Him.”

Aquí tienen otro ejemplo heróico de un cristiano perseguido, esta vez en Saudi Arabia, donde debemos hacer esfuerzos para que se pueda practicar la fe cristiana en libertad como corresponde hacerlo, en familia:

“It is unnatural – maybe even wrong – to keep one’s love for Jesus entirely to oneself. I cannot tell my wife. Or my children. Or my parents. I found Christ in a dream, and only He knows I follow him. But I have to, or I’m dead.” – Saudi Christian.

A Saudi man found Christ while making the Hajj, the annual Islamic pilgrimage to Mecca. Jesus appeared to him in a dream. He travelled abroad and secretly read the new testament. He gave his heart to Jesus. Even taking the Bible back into Saudi Arabia could cost him his life.

In Saudi Arabia, converting from Islam is illegal and carries the death penalty. Unable to share their faith with family or friends, new believers feel very alone.

“It’s too risky. If the authorities find a Christian Bible on my person, they will interrogate me, and I will not lie, so my new faith would be exposed. I do not know how long I can go without fellowship, without witness, living a lie.”

Este otro ejemplo de cristianos perseguidos viene de Siria:

“The Church is the source of joy because Jesus stayed on the cross and Syria is on the cross and awaiting the day it will be resurrected. No one in any society has this joy except the Church.” – Syrian pastor.

Regular bombings mean that the body of Christ is moving beyond the church walls. Christians are walking with people who are suffering, sharing the hope of Jesus. This pastor’s church has grown from 100 to 500 people in the last four years. Even in the midst of darkness, people are discovering there is joy and light in Jesus.

“We are not passing through anything our Lord did not pass through himself and triumph over. Being persecuted recently in Syria is nothing. We have been persecuted for centuries, and it does not hurt the Church but serve it.”

Este otro ejemplo de cristianos perseguidos viene de Egipto: “What we are seeing happening in the Middle East is bringing us all together. We churches do not have the luxury of staying separate any more. We have realised that what we have in common far exceeds what separates us.” – Egyptian church leader.

War doesn’t discriminate against denominations, a church leader in Egypt has discovered. People have died for their faith, regardless of what church they go to. The persecution is bringing believers together as they share in their suffering.

In Aleppo, 12 bishops from different denominations came together to pray. It was the first time something like that has happened in centuries. The church in the Middle East is becoming more united and looking outwards.

Finalmente, este otro ejemplo de un cristiano perseguido viene de Eritrea:

“As Christians we are required to love our enemies even though it is very difficult to do that when they make you suffer, or when they harm or kill your loved ones!” -Esther, Eritrean believer.

Eritrea is one of the worst places in the world to be a Christian, acts of violence and oppression happen daily. When Esther from Eritrea came to Christ, persecution began immediately. Her parents refused to accept her new faith in Jesus. She couldn’t attend church or Bible study.

When local churches began to close, many Christians like Esther were forced to live as secret believers. It taught them that Church was not a building, but God’s people.

“The closure of churches may not make sense to us humans, but it has become a blessing as it has been a time of intense purification of believers… Forgiveness is vital. If we do not forgive, our relationship with God is hindered… Please pray that the churches in my country come to understand this forgiveness, reconcile and work with one another. We thank God for the support of Open Doors.”

Demos gracias por la inmensa bendición de haber sido probados en la persecución, de hacer más y más vida las bienaventuranzas mientras seguimos siendo probados por la persecución y de irradiar luz dando en medio de la persecución testimonio heróico de la verdad: Dios es Amor que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia. Demos gracias por la bendición de denunciar todo positivismo tóxico, incluyendo el positivismo tóxico religioso, y toda táctica que impida reconocer los atentados contra la libertad religiosa que se cometen a lo largo del mundo, no solo el atentado contra la libertad religiosa que me ha sucedido a mí. Yo no soy ni de cerca la única persona que ha sido perseguida por odio a la fe y por haber elegido hacer familia según el plan de Dios: millones de personas son perseguidas a lo largo del mundo por odio a la fe y por vivir su fe en familia, como corresponde vivirla.

Demos gracias por la inmensa bendición que se nos concede al acoger la oportunidad de crear un mundo lleno de luz y fraternidad, donde se honren todos los derechos humanos de todos. Demos gracias por cada sueño compartido con Jesús Caridad, que no deja de soñar con un mundo donde todos resplandezcamos como hermanos, donde todos resplandezcamos como familia humana, donde todos resplandezcamos como luz… concediéndonos más y más el Espíritu que nos acompañará más y más cuando se vaya, haciendo posible que caminemos juntos hacia el Cielo ––donde nos esperará siempre, creciendo en más y más unidad de corazón a Corazón tras la danza de luz con la que ascendemos juntos al Cielo en tantos sueños…–– haciendo más y más familia según Su plan, hasta hacer posible que todos resplandezcamos como los hermanos luz que somos llamados a ser, como los ciudadanos luz que somos llamados a ser, como los hijos del Creador que somos llamados a ser, haciendo más y más familia humana, eclesial y civil según Su plan, creando más y más hogar, Iglesia y humanidad que resplandecen en más y en más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad-con-nosotros, creciendo juntos en el Amor, plasmando más y más Su obra viva de Amor, Su plan, Su proyecto, Su revolución…

Acabo de salir del cuarto. Solo salgo del cuarto unas cuatro veces al día (4:40 am, 9:00 am, 12:00 pm y en algún momento entre las 12:30 y las 3:00pm, para buscar a los perros que estén afuera) para evitar en lo posible el abuso psicológico al que soy sometida. Bendiciones a la hermana progentora que otra vez volvió a salir de su cuarto justo cuanto yo salí, forzándome a interactuar con su abuso narcisista, tal cual lo hizo al medio día, diciéndome “buenas tardes” ––está imitando los tweets en los que escribo “buenas tardes” y “buenos días”–– como si nada estuviera pasando en esta casa de torturas, practicando una y otra vez el gaslighting social y el abuso narcisista. Sigamos dando más y más gracias a Dios Amor por la luz que se nos concede irradiar haciendo más y más visible Su Amor de Dios encarnado como somos llamados a hacerlo, también en medio de toda persecución y abuso, incluso por el abuso psicológico cometido por los mismos familiares. ¿Se dan cuenta del profundo abuso emocional y mental que supone que una persona intoxique el aire con monóxido de carbono y a la misma vez actúe como si nada pasara, que una persona permita que seas observada a todas horas y actúe como si no pasara nada, que una persona haga absolutamente todo para destruirte mental y psicológicamente ––incluyendo medicación a la fuerza y hospitalizacones fatulas a la fuerza–– y actue como si no pasara nada? Eso es lo que han hecho los hermanos progenitores a lo largo de los años, con todo el consentimiento de las autoridades que lo permitieron. Ya el Evangelio habla de esto, hablando incluso de padres que atentarán contra la vida de sus hijos: “Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquél que persevere hasta el fin se salvará.”

Hice una breve pausa para merendar y para dar comida a los perros… y mientras la hacía, comenzaron a intoxicar el aire otra vez. Lo sé porque comienza un dolor de cabeza intenso en la zona frontal y el color de las encía cambia de blanquecino a rosadito sin yo lavarme los dientes ni nada. De esto se tratan los “buenas tardes” y los “buenos días” de los hermanos progenitores: intoxicaciones de aire, forzarme a vivir torturada delante de todos sin que las autoridades tomen acción. Esta vez no están usando monóxido de carbono porque el detector de CO no está sonando, y cuando usan monóxido de carbono el primer síntoma es drooling, no dolor de cabeza frontal. Por alguna razón desconocida el monóxido de carbono no me causa dolor de cabeza. Están usando otra cosa que también causa síntomas anóxicos al ser respirado, como el monóxido de carbono, pero no son exactamente los mismos síntomas anóxicos.

Demos profundas gracias a Dios por la bendición de dar más y más testimonio de que es Jesús Caridad vivo y resucitado que siempre hace posible que hagamos familia según Su plan, que nos convirtamos en los santos que somos llamados a ser, en los ciudadanos luz que somos llamados a ser, en los cristianos luz que somos llamados a ser, en la familia luz que somos llamados a ser. Demos gracias por la profunda bendición de recibir la gracia para elegir cumplir la voluntad de Dios como Sus discípulos de luz y como Sus apóstoles de luz incluso cuando somos literalmente torturados delante de todos por ellos sin que las autoridades tomen acción, lo que no solo es inmoral e inético: es criminal e ilegal.

¿Por qué bendiciones domésticas doy gracias hoy? Los peludos volvieron a comer muy bien, Princesa no se lo comió todo pero se lo comió casi todo. Poppy acabó por ella. Están muy enérgicos y felices, sin más manchas en los ojos y sin más tumores. Por supuesto, también doy gracias por los sueños de Jesús Caridad noche a noche, que me ayudan a contemplarme como Dios me contempla a pesar de toda la crueldad y abuso que me rodean, eligiendo una y otra vez con ayuda de su gracia adorarle más y más con todo mi crecimiento sacramental. ¡Todo es para Su gloria! Todo cuanto hacemos, compartimos, irradiamos, iluminamos, emprendemos… es para absoluta gloria Suya.

Jesús Caridad, te adoramos con todo el crecimiento, creciendo juntos más y más en el Amor…

Family Blessings Journal: Domingo, 6 de Junio de 2021

La primera lectura de hoy nos habla de hacer lo que manda el Señor, de dejarnos convertir en altar doméstico vivo en el cual ofrendarle la ofrenda viva y agradable que pide, el culto vivo y nuevo de comunión que pide, el culto sacramental que pide: “En aquellos días, Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado. Y el pueblo contestó a una voz: “Haremos todo lo que dice el Señor”.

Tengo claro lo que me manda Jesús Caridad a hacer mientras estoy aquí, una y otra vez: elegir irradiar luz en medio de la oscuridad de la desfamiliarización, de la desfraternización y de la deshumanización. Las tres van muy de la mano: donde no se contemplan como seres humanos tampoco se contemplarán como hermanos, y no hay familia unida posible.

Es una gran bendición y una gran gracia ser capaz de irradiar luz en circunstancias horrendamente oscuras. Contaré dos de las circunstancias en las que me ha tocado irradiar luz en las últimas 24 horas. No son todas las veces que lo he hecho, pero son las más ilustrativas.

La primera que contaré sucedió ayer. De hecho, mientras completaba el blog post de ayer. Los hermanos vecinos de al lado hicieron una fiesta con niños jugando. Parecería algo totalmente normal… sino fuera porque ese herano vecino explota a los niños con propósitos de explotación psicológica a esta servidora. Quiero decir: sencillamente hace que los niños hagan ruido para explotarme psicológicamente a mí, que estoy en el cuarto escuchando todo el alboroto. De hecho, en medio de la fiesta uno de los invitados grito “mira Mi Amor” a toda boca. “Amor” es una de las palabras que se ha usado constantemente a mi alrededor para explotarme psicológicamente a lo largo de los años, sencillamente porque llamo a Jesús “Jesús Amor” (en jerga de abuso psicológico, esto se llama “mimicking”, imitar a la víctima como método de control emocional). Este hermano vecino tiene la costumbre de toser exageradamente poco despuésde la hora que me despierte para explotarme psicológicamente con los ruidos de tos (una de las cosas que me han provocado los hermanos progenitores a lo largo de los años con el aire intoxicado es tos con estertor, una vez más está imitando con paralelismos). No solo tose exageradamente para que yo lo escuche: tose a la misma vez que otros hermanos vecinos más distantes hacen ruidos de falsos gallos de alto volumen, que se escuchan perfectamente donde está. Quiero decir: tose ostentando que está escuchando los gallos falsos, y para él no pasa nada. Eso es lo que yo llamo “social gaslighting”: crear performances sociales que hagan dudar la realidad de la víctima de abuso psicológico. De hecho, toda la fiesta que hicieron ayer mientras escribía el blog post, repleta de gritos de niños jugando como si no se estuviera abusando de ellos, fue social gaslighting. Fue una fiesta muy ruidosa, con gritos sin parar.

Irradiar luz a lo largo de los años, incluyendo ayer, ante el abuso infantil y la explotación infantil que ha sucedido a mi alrededor ha sido sin lugar a dudas lo más difícil que he tenido que hacer. No, no es fácil. Soy perfectamente consciente de que ese hermano vecino está abusando psicológicamente de sus hijas explotándolas para explotarme a mí. Lo he dicho con toda claridad en las redes sociales, lo he denunciado como corresponde. De la misma forma, he denunciado en las redes sociales como se abusó de niños discapacitados en el lugar donde trabajaba en circunstancias tremendamente abusivas e ilegales. Sencillamente elegí permanecer en aquel trabajo para recopilar toda la evidencia posible del abuso al que se sometía a aquellos niños, cosa que hice hasta el último día que estuve allí.

Las autoridades nunca actuaron. Nunca. Ya no recuerdo las veces que he denunciado abuso infantil y explotación infantil. Sencillamente han permitido que se abuse de niños a diestra y siniestra, incluso de niños que son incapacaces de defenderse a sí mismos y de ser conscientes de estar siendo explotados. En el caso de ayer, hicieron la fiesta para poner a hacer ruidos a los niños mientras yo tenía que escucharlo todo irremediablemente: no tengo audífonos para aislarme de los ruidos. No es la primera vez que el hermano vecino hace eso, lo hace constantemente con sus hijas, al igual que su esposa, gritándoles si es necesario para que se escuche el alboroto.

A pesar de todo el alboroto, llegué a concluir el blog post de ayer y compartirlo en cuanto tuve internet para hacerlo. Elegí irradiar luz.

No es fácil elegir irradiar luz en esas circunstancias. Son niños. Son totalmente inocentes de lo que hacen los adultos que les rodean y sobre todo de lo que les manden a hacer y lo que les griten los adultos que les rodean. No es justo para ellos. No lo es en lo absoluto. Los están tratando como objetos de explotación social: en lugar de ayudarles a crecer incondicionalmente, los usan como peones de terrorismo domestico, nunca mejor dicho (no me refiero a terrorismo doméstico en el sentido de “terrorismo nacional”, que también lo es: me refiero a “terrorismo doméstico” como el uso de la vida doméstica con propósitos de aterrorizar y de cometer actos de terrorismo ideológico).

Todos saben muy bien que lo que más me afecta psicológicamente es que se abuse de niños a mi alrededor. Me molesta. Me indigna. Nunca lo dejo pasar por alto, siempre interrumpo lo que esté haciendo para apuntar todo lo que pueda respecto a lo que sucede a mi alrededor cuando eso pasa.

Por eso lo hacen: por darme por donde más me duele psicológicamente, por interrumpir a la fuerza lo que esté haciendo de tal forma que si no impiden que acabe lo que esté haciendo al menos lo retrasan o lo hacen mucho más difícil. La integridad de los niños les da soberanamente igual: son peones de terrorismo doméstico, son niños soldado, sin ellos mismos saberlo.

Lo diré alto y claro: nadie que se prestea usar sus niños para explotar psicológicamente debe permanecer con la custodia de sus hijos. Punto. Lo he dicho muchas veces en Twitter y lo vuelvo a decir aquí ahora: esas niñas que están bajo la custodia del hermano vecino abusador psicológico no deben estar en esa casa.

Nunca se me ha hecho caso en todas las veces que he dicho esto “públicamente” ––lo escribo entre comillas porque en mis circunstancias no hay distinción alguna entre público y privado: todo es de facto necesariamente público––. Supongo que están esperando que pase una desgracia irremediable para hacerlo… pero el mero hecho de que se permita adrede el abuso y la explotción de niñosya es una desgracia irremediable. Ningún niño ha de ser tratado como objeto. A ningún niño se le ha de negar la dignidad. A ningún niño se le ha de negar sus derechos como ciudadano igual que eso…

Eso es precisamente lo que se ha hecho a lo largo de los años a mi alrededor una y otra vez, y lo que se hizo ayer mientras escribía el blog post. Hace falta mucha gracia de Dios y una gran bendición para irradiar luz en una circunstancia como esta. Espero que cuando las autoridades actúen al venir a esta casa de torturas también hagan lo propio en las casas de los hermanos vecinos que han colaborado con la tortura y el abuso narcisista que sucede en esta casa, incluyendo la remoción de patria potestad de aquellos niños que hayan sido explotados psicológicamente por hermanos vecinos (los que acabo de contar no son han sido los únicos a lo largo de los años). Además, espero que se aprenda de esta lección para crear un protocolo Artemis contra todo abuso psicológico, también en menores de edad (pienso que el protocolo Artemis debe tener varias secciones aplicables a abuso psicológico en diversas circunstancias, como lo es el abuso psicológico de menores, el abuso psicológico de ancianos, el abuso psicológico de personas vulnerables, el uso de la ley 408 para abuso psicologógico, el abuso psicológico en el hogar, etc). El abuso psicológico es tan grave y devastador como el abuso sexual y el abuso físico, y tiene que tener consecuencias claras para los abusadores.

Sé que de la misma forma que Jesús Caridad me a salvaguardado a mí salvaguardará a todo niña y niño abusado y explotado psicológicamente, haciendo más y más visible como es Dios Amor capaz de hacer nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia, concediéndonos la gracia para irradiar luz en absolutamente toda oscuridad, en absolutamente todo aborto social, en absolutamente toda deshumanización, toda desfraternización y toda desfamiliarización, hasta encender al mundo entero en el fuego de Su comunión, en el haz de Su Eucaristía viva, que es para absolutamente todos.

Ya hablé de una circunstancia en la que me ha correspondido irradiar luz en las últimas 24 horas, tal cual Jesús Caridad lo manda. Ahora hablemos de la segunda circunstancia, que también comenzó ayer, mientras concluía el blog post de ayer, y prosiguió hasta esta misma mañana, antes de comenzar a escribir el blog post de hoy.

Mientras acababa de escribir el blog post de ayer comencé a tener un tipo de dolor de cabeza que he tenido a lo largo de los años, pero hace muchísimo tiempo que no tenía. También es causado por intoxicación de aire ––el dolor desaparece totalmente en cuestión de minutos al salir del cuarto–– pero esta vez el medidor de monóxido de carbono no dio alarma, así que supongo que están intoxicando el aire con otra cosa que también cause efectos anóxicos (se me cayó la sonrisa del lado que nunca se me cae, y se me durmieron las manos, esos son síntomas anóxicos). Desconozco lo que pueda ser esta vez, sencillamente sé que causa síntomas anóxicos como los causa el monóxido de carbono. En fin, lo que comenzó siendo una ligera presión dolorosa en la parte frontal de la cabeza terminó siendo al pasar de las horas un potente dolor que me impidió hasta rezar como suelo hacerlo al despertar. No le deseo ese dolor a nadie. Como no podía salir del cuarto porque no tengo a donde ir para poder rezar, sencillamente hice lo que pude: me tomé dos Advil a ver si el dolor cesaba… y de hecho, cesó, y en principio parecía que era por el Advil que me tomé… pero al pasar de las horas descubrí un detalle importante: el color de mis encías cambió dramáticamente entre ayer en la noche ––cuando ya tenía el dolor de cabeza–– y hoy en la mañana ––cuando ya no tenía el dolor de cabeza––: mis encías cambiaron de color rosado intenso (así estaban ayer) a color blanco (así están ahora que no tengo dolor de cabeza ni síntoma anóxico alguno). Cuando vi las encías ayer tan pinky pensé que había sido efecto de la pasta de dientes Sensodyne gums que había utilizado (la compré porque las encías me están molestando desde hace algún tiempo)… pero esta mañana, tras finalizar el dolor de cabeza, las encías estaban tan blancas como lo habían estado antes de que comenzaran los síntomas anóxicos. Evidentemente lo mismo que causó la intoxicación de aire causó que las encías cambiaran dramáticamente de color en cuestión de horas, menos de 24 horas para ser exactos. Todas estas señales son las que pudiron preguntar los médicos al yo alegar que el aire estaba siendo intoxicado, pero no se molestaron en preguntar.

Es una gran bendición irradiar luz en una circunstancia como esta al hacer visible como Dios Amor da la gracia para perdonar y no odiar en cada circunstancia de abuso posible, incluso cuando se llega al extremo de estar en una casa que de la única forma que puedes estar en ella es medicada con medicinas forzadas… y ahora también medicinas para el dolor. Es muy, muy, muy raro que tome medicinas para el dolor, pero hoy no me quedó más remedio. No fue la medicina lo que erradicó el dolor (el Advil no cambia el color de las encías), pero si quiero que cesen la intoxicación que provoca el dolor de cabeza tan intenso tengo que tomar medicación para el dolor, para que puedan dar la impresión que es por la medicina. Así funciona el gaslighting médico que ejecutan en esta casa, que han aplicado sin piedad por años. Exavtamente de esa misma forma han querido disfrazar con haldol y problemas de tiroides todos los efectos secundarios causados por el monóxido de carbono. Son medicinas que si estuvieras viviendo en un ambiente libre de toxinas y de gaslighting y abuso narcisista no necesitarías en lo absoluto. Es en este punto que el abuso psicológico se vuelve abuso físico: cuando el gaslighting médico literalmente atenta contra la integridad física.

Lo tengo claro: si están haciendo lo que están haciendo es porque las autoridades se lo están permitiendo. Nada de esto estaría pasando si a laspersonas responsables de esta tortura ––progenitores, médicos y enfermeros que los encubren, vecinos que colaboran con ellos–– los hubieran arrestado cuando correspondía, hace años atrás. Tan responsable es de torturar la persona que tortura como las autoridades que permiten la tortura. Tan responsable es de torturas la persona que tortura como las personas que disfrazan la tortura con positivismo tóxico, incluyendo positivismo tóxico religioso.

En medio de todo el dolor de cabeza, en medio de toda la no-acción de las autoridades pertinentes… sigo contemplando que Jesús Caridad me ama con entrañable ternura y queno es voluntad Suya que esto esté pasando. Sigo contemplándome intensamente amada por el Cielo y sigo recibiendo la gracia de hacer más y más vida la entrega de Su cuerpo y de Su sangre. Sigo contemplándome como llamada a convertirme en el ícono vivo del Amor de Dios que Soy llamada a ser. Sigo siendo irradiada por la inmensa alegría de hacer familia ––junto a la Trinidad–– que da más y más a luz a la Palabra, que da más y más a luz a Jesús Caridad, que da más y más a luz a Su pueblo-familia del nuevo albor… y todo esto es una gran bendición por la cual dar gracias en mis circunstancias.

No, no es Dios Amor quien ha querido que se permita toda esta tortura, lo tengo claro. No ha sido Dios Amor quien ha querido toda esta corrupción social a lo largo de los años. No ha sido Dios Amor el que ha consentido que no se actue ante los crímenes de odio, la violencia, el terrorismo doméstico, la deshumanizción, la desfraternización, la desfamiliarización… y es profundamente indignante cada vez que veo un tweet o un post de Facebook que así lo sugiera. Es como si dijeran, ante el Holocausto ––otro ejemplo de deshumanización sistémica–– que Dios así lo ha querido.

Nope. Así no es Dios que es Dios Amor vivo que nos llama a servirle haciéndole más y más visible como Jesús Caridad en toda circunstancia. No sé que sea más horrendo: la tortura en sí misma o el hecho de que se insista en usar positivismo tóxico religioso para disfrazar la tortura. Dios Amor en ningún momento pide que se espera ante la tortura y el abuso psicológico de niños. Dios Amor en ningún momento pide que se permita causar sufrimiento y la tortura adrede. Dios Amor en ningún momento pide que se permita deshumanización, desfraternización y desfamiliarización, mucho menos en Su nombre. Dios Amor en ningún momento pide que no se aplique estado de justicia y de derecho ante crímenes de odio.

Es una gran bendición recibir la gracia para testimoniar el Amor de Dios como se me concede: dejando BIEN CLARO que Dios es Amor que no tolera ningún tipo de abusos, mucho menos en Su nombre. El hecho de que siga en esta casa de torturas siendo torturada delante de todos no es en lo absoluto voluntad de Dios: es incompetencia de las autoridades que en lugar de hacer lo que tienen que hacer ––arrestar y procesar penalmente a las personas responsables de cometer crímenes, tal cual corresponde en un estado de justicia y de derecho––, se ponen a jugar juegos de influencia y de poder.

Nada, absolutamente nada, pone precio a la dignidad humana que se ha permitido que me haya sido arrebatada durante toda mi vida. La dignidad humana no tiene precio. Cualquier sugerencia que de a entender un precio a la dignidad humana es sencillamente basura. Eso: basura. Millones, vacaciones, matrimonio… lo que sea: nada de lo que sugieran que venga en el futuro quita el hecho de que en estos momentos, mientras escribo esto, se está permitiendo que viva torturada, tal cual se ha permitido por años, años y años sin tomar acción. Nada, absolutamente nada, puede pagar y subsanar el daño que pueda suponer neurológicamente ––y en cualquier otro aspecto–– toda la tortura a la que he sido sometida a lo largo de los años. Absolutamente nada. Es insultante que así se insista en sugerirlo, en un absurdo afán de “vivir en un futuro” que nunca llegó, tras años y años de negar la realidad con positivismo tóxico. Es absolutamente insultante que ante una víctima de abuso, en lugar de reconocer hechos y detener la tortura, sencillamente se insista en proyectar un futuro que niega la realidad presente y que no detiene la tortura y el abuso psicológico como corresponde hacerlo. Ante el abuso, la tolerancia de Dios ES CERO. ABSOLUTAMENTE CERO. Dios no juega a las influencias para disfrazar la verdad. Dios no juega a mind games para decir lo que tenga que decir y hacer lo que tenga que hacer, tal cual han hecho las autoridades en mi caso, con ayuda de muchos “social exploitation monkeys” ––el equivalente a flying monkeys en el abuso narcisista.

El abuso en mi caso ha sido de ambos lados: tanto de quienes me han torturado como de quienes han permitido la tortura… y en esas horrendas circunstancias no he dejado de contemplarme como incondicionalmente amada por Dios, incluso cuando el abuso ha llegado al extremo de no poder pisar un templo sin ser abusada y explotada socialmente, incluso cuando el abuso ha llegado al extremo de no poder una misa online sin ser explotada socialmente. No tengo la menor idea de qué hace pensar que semejantes movidas hechas en actos litúrgicos eclesiales pueden venir de Dios. Créanme, no tengo la menor idea. No lo digo con odio, ni con rencor. Lo digo con humilde franqueza. Dios nos llama a decir la verdad como corresponde ser dicha, no con inderectismo, mind games y paralelismos. Si nos convertimos en Iglesia que centra la vida litúrgica en juegos de poder en lugar de centrarla en transmitir el Amor de Dios encarnado y vivir el evangelio… tenemos un grave problema. Un gravísimo problema de deformación eclesial. La vida eclesial ha de estar centrada precisamente en lo que se celebra litúrgicamente hoy y de lo que nos habla el evangelio de hoy: en hacer vida Su Eucaristía, en hacer vida la Palabra, en dar testimonio de Su resurrección, en dar testimonio vivo de la nueva vida que da el Amor a todo aquel que le abra el corazón incondicionalmente a su gracia y a Su llamada a la conversión sacramental.

Es una gran bendición afirmar lo que voy a afirmar en las circunstancias en las cuales lo estoy afirmar, sin poder recibir la comunión de ninguna otra forma que no sea a través de la comunión de luz que recibo en sueños… Hermanos: la vida eclesial ha de centrarse en vivir la Eucaristía, en vivir la comunión, en hacer vida la entrega de Su cuerpo y de Su sangre, en hacer vida Su mandatum novum ––en hacer lo que Él manda––, en testimoniar la resurrección y el Amor de Dios encarnado como nos corresponda hacerlo, según nuestra vocación sacramental específica, en servir juntos al Dios Amor vivo como nos corresponda servirlo…

Si no nos centramos en lo que nos corresponde centrarnos como cristianos, no es fe lo que estamos viviendo y no es Iglesia lo que estamos contruyendo. De hecho, para quienes, como esta servidora, somos llamados a servir a Dios Amor vivo haciendo vida Su fraternidad sacramental doméstica como la pastora doméstica que somos llamados a ser para encarnar Su eucaristía doméstica, nos corresponde centrarnos en hacer más y más familia que hace más y más vida Su Eucaristía viva, en hacer más y más familia que es templo doméstico del Espíritu Santo, en hacer más y más familia que es sacramento vivo de Su Eucaristía, en hacer más y más familia sacramentalmente, ayudando a ser, a hacer, a crecer y a irradiar resplandeciendo juntos en más y en más comunión, a imagen y semejanza de la Trinidad… y esto es fundamental para plasmar a su vez Iglesia viva centrada en la comunión, centrada en la Eucaristía… no podemos tener Iglesia centrada en la Eucaristía si las familias no se centran en hacer vida la eucaristía doméstica en toda la vida doméstica, adorando a Jesús Caridad más y más con todo el crecimiento sacramental, alabándole más y más con alabanza de nueva vida que resplandece en más y en más comunión… Esto es algo que tengo muy claro y que Jesús Caridad me ha enseñado a lo largo de los años: Él siempre hará posible que podamos hacer familia según Su plan ––iglesia doméstica y patria doméstica que encarna Su eucaristía doméstica–– si confiamos en Él, si acogemos la gracia de Su sacramento, si nos abrimos incondicionalmente a Su gracia y a Su nueva vida que resplandece en comunión. Es así como informamos, conformamos, transformamos y reformamos Su Iglesia viva: haciendo familia que plasma toda la formación personal más y más a Su imagen y semejanza, más y más a imagen y semejanza de la Eucaristía que somos llamados a encarnar como sacramentos vivos de Su Amor. No hay otro camino para hacer familia según Su plan: hay que encarnar Su Eucaristía  como eucaristía doméstica, hay que encarnar Su Caridad como Amor vivo y encarnado en la comunión doméstica, haciendo posible que todos resplandezcan como los hermanos que somos llamados a ser, hasta encender a la humanidad entera en el fuego del Espíritu, en el haz encendido de Su comunión… siendo familia que elige servir al Dios Amor vivo al servir a la familia, a la Iglesia y a la nación haciéndole más y más visible como Jesús Caridad vivo y resucitado, plasmando más y más Su obra viva de Amor, Su plan, Su proyecto, Su revolución.

No sé que tan posible sea concretar esta idea contemplativa ––la contemplé al soñar hoy–– pero para ayudar a las familias a centrarse en la eucaristía Jesús Caridad sugirió tener un caliz doméstico ––el mismo cáliz que se use en la boda–– para hacer vida la eucaristía domésticamente, siendo muy concientes de hacer vida juntos la vocación sacramental a la que somos llamados para encarnar Su comunión, Su pan de ágape fraterno que es Pan de nueva vida… esto ––el cómo crear un cáliz doméstico sacramental–– deben discernirlo las autoridades competentes, no esta servidora… es deseo de Jesús Caridad que se formen familias centradas en hacer vida Su Eucaristía, conscientes de que Él siempre nos concederá la gracia desde el Cielo para hacer vida Su fraternidad sacramental doméstica como los pastores domésticos que somos llamados a ser, creando hogar, Iglesia y humanidad sacramentalmente, que resplandecen en más y más comunión, haciendo más y más vida juntos la entrega de Su cuerpo y de Su sangre… esta es la llamada que he recibido, esto es lo que Él manda… y estoy dispuestas a dar la vida por ello, entregándolo absolutamente todo por hacer familia según Su plan, por ayudar a ser, a hacer, a crecer y a irradiar en más y en más comunión, profundamente agradecida por la bendición de esta vocación sacramental, por este envío sacramental y doméstico, por esta misión sacramental y doméstica, por este ministerio sacramental, por este ministerio de crecimiento en comunión, por este ministerio de luz, por este ministerio de gracia, por este ministerio de misericordia, por este ministerio de buena esperanza, por este ministerio de nueva vida, por este ministerio de eucaristía doméstica… más y más agradecidos por como nos irradia Su ternura entrañablísima que nos enciende más y más en el nuevo albor sacramental de Su mirada, en la alegría inmensa de Su sonrisa…

Doy gracias por la bendición de, a pesar de todo lo que he sobrevivido y lo que voy sobreviviendo día a día, poder ver un destello de gracia en todo. La vida no ha dejado de ser para mi una obra viva de Amor en la cual plasmar al Amor de Dios vivo y encarnado, y eso no cambiará jamás. Esta pasión sacramental por plasmar Su ícono vivo del Amor de Dios encarnado lo cambia todo en oportunidad creativa para hacerle más y más visible como Jesús Caridad, tanto compartiendo los sueños como compartiendo la vida entera como Él nos llama a hacerlo día a día, haciendo más y más vida Su alianza, Su consagración, compartiendo Su alianza como nos corresponde compartirla… No somos lo que tenemos, somos lo que damos. Si damos Amor de Dios tal cual nos corresponde darlo, somos Amor de Dios vivo y encarnado, somos ícono vivo de Su Amor. Somos lo que entregamos, otorgamos y concedemos, sin intención ni doblez alguno, sin ningún otro motivo que no sea compartir la felicidad de dar más y más a luz a la Palabra, iluminando más y más con acciones de luz…  

¿Por qué bendiciones domésticas cotidianas doy gracias hoy? La sonrisa se volvió a caer de un lado, pero todo parece indicar que es rehabilitable, y eso es una bendición por la cual dar gracias. También doy gracias por la bendición de jugar un buen rato con los peludos, que se comieron absolutamente TODA su comida hoy, no dejaron ni el pegao en los platos. Doy gracias por la ternura entrañablísima de Jesús Caridad en el sueño de hoy, por la danza de luz con la que ascendemos más y más ultreia y suseia en una unidad inseparable de corazón a Corazón… doy gracias por cada sueño compartido, y por la feliz y entrañable insistencia de Jesús Caridad en que cuando Él se vaya tendré al Espíritu, al ángel de la guarda y a la Sagrada Familia del Nuevo Albor para conducirme más y más al Cielo y hacer posible que cree familia humana, eclesial y civil según Su plan, convirtiéndome más y más en el ícono vivo del Amor de Dios que soy llamada a ser… hoy, día de Corpus Christi, es un buen día para hacer más y más vida Su llamada a hacer familia que encarna más y mas Su eucaristía doméstica con más y más gracia y alegría, contemplándole en los sacramentos, en la oración, en la Palabra y en el hermano que somos llamados a ayudar a crecer en más y en más comunión, haciendo resplandecer más y más la luz de Su rostro, amando como Él nos manda a amarle, en el hermano… Doy gracias por la bendición del sol que asolea el cuarto en estos instantes, recordándome al Sol que resplandece en Su nuevo albor sacramental…

Sigamos, pues, dando gracias por la bendición de elegir irradiar más y más luz tal cual Él nos lo manda a hacerlo, buscando obedecer más y más Su voluntad en todo, buscando servir más y más a Dios Amor vivo dando más y más testimonio de Su Amor encarnado en toda circunstancia, haciendo vida la cita inspiradora de hoy: “Haz lo que puedas con todo lo que tengas, dondequiera que estés”. Esta cita es de Theodore Roosevelt, uno de los presidentes en la historia de Estados Unidos. No importa cuan abusados seamos por elegir hacer familia según Su plan, no importa lo poco que tengamos, no importa que estemos en un lugar donde nos fuerza a vivir torturados… hemos de elegir irradiar más y más luz, hasta encender al mundo entero en el fuego de Su Amor. Parafraseando al Papa Benedicto XVI, hagamos más y más vida nuestra fe en Jesús Amor celebrando más y más la comunión, dejándonos impulsar por la Eucaristía a hacernos pan partido para los demás, trabajando juntos por un mundo más justo y más fraterno, dando más y más gracias por la bendición de la entrega que se nos concede hacer vida: la entrega de Su cuerpo y de Su sangre, siendo altar doméstico vivo, siendo altar de la Patria vivo, plasmando más y más iglesia doméstica y patria doméstica que hace vida Su eucaristía doméstica… dando más y más testimonio encarnado de la verdad: Dios es Amor que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia. Sigamos creciendo juntos más y más en el Amor, dando más y más gracias por la bendición de haber elegido dar a luz a Jesús Caridad y de dejarnos transformar por Su Corazón en el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser…