Summa Personae: Yes, We Can Grow Best! (Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote)

¡Feliz fiesta de Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote! No sabía que esta fiesta era hoy, pero aquí estamos, viviendo la caridad de forma resplandeciente una vez más…

Hoy es mi último día de trabajo y, primordialmente, como regalo para mis traviesos estudiantes y por cómo me han inspirado…, rezamos compartir mañana viernes, la última vez que estaré con ellos como maestra, la revisión del ensayo de Summa Personae “Yes, We Can Grow Best!”, que trata de aplicar la integración a la educación. Sin embargo, hoy es mi último día en la escuela (mañana es el día de logros, pero es en otro lugar, no en la escuela) y resulta que hoy es día de Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote… así que compartiré el ensayo revisado hoy. Aún estoy en la escuela.

La revisión a este ensayo fue substancial y significativa: hubo párrafos enteros que desaparecieron porque ahora que lo pude releer mucho mejor que la primera vez… resulta que hay contenido de Chat GPT que no tenía sentido en lo absoluto. También se reescribió el ensayo en forma más narrativa, dejando atrás el formato de Chat GPT.

En este último día de trabajo como maestra de estos estudiantes sencillamente doy gracias por cómo se me ha concedido darme como Jesús Caridad se da, irradiando paz viva y caridad viva con generosidad y sencillez que viene de Él. Mientras escribo estas líneas acabo de completar mi último día de trabajo en esta escuela. De todas las cosas que podría decir… elijo decir gracias, como la acción de gracias viva de Jesús Caridad y Sus promesas, haciendo más y más vida su fraternidad sacramental incondicional. ¡Todo es gracia, todo es para Su gloria! El don de vivir la fraternidad de forma incondicional siempre llena de inmensa alegría… Verdaderamente ha sido toda una gran gracia recibir el regalo de servir a estos estudiantes mientras tuve la encomienda profesional de hacerlo ayudándoles a crecer como las estrellas del Cielo que son llamados a ser, solo Dios Amor sabe qué tan lejos llegará su luz cuando crezcan más y más…

Tal cual se rezó anoche, ahora me toca vivir la caridad de nuevas formas…

Sigamos eligiendo que el nuevo albor de Jesús Caridad lo transforme todo en irradiación de nueva vida en el Amor.

Aquí está la revisión de Yes, We Can Grow Best, dada generosamente como Jesús Caridad se da…

Enjoy growing together in communion!

Yes, We Can Grow Best!

Este ensayo se enfoca en el impacto educativo de la integracción como modelo de formación personal humana,  profundizando las consecuencias de la integracción en el estudio de la persona humana.          

En cuanto lo que caracteriza más a la integracción como modelo de formación personal respecto a las teorías ya existentes de crecimiento y evolución humanas es el esfuerzo por abarcar toda la formación personal, comenzando con el esfuerzo de integrar todas las dimensiones de la naturaleza personal… se puede decir, sin lugar a duda, que aplicar la integracción a la educación conlleva una profunda conversión educativa. Vista desde la integracción, la educación se transforma significativamente tanto en el cómo la persona humana ha de ser estudiada, como en el cómo se piensa la educación misma, en cómo se comienza a concebir una educación que aspira a algo más que solamente implementar un currículo académico, aspirando ya no solo a lograr meramente un progreso mínimo (un progreso académico requerido), sino a un progreso growthful, con una educación integractiva centrada a ayudar a crecer como la mejor persona que se pueda ser como ciudadanos de bien. Profundicemos en ambas transformaciones, comenzando con la primera: una tranformación educativa en el como se estudia a la persona humana al ser estudiada de forma integractiva.

Guardini plantea que para el hombre moderno la subjetividad (el ser sujeto agente) y la naturaleza se volvieron dos polos opuestos… y leyéndole queda claro que ha llegado el momento de plantearse que en el caso de la persona humana el sujeto ES naturaleza (dimensión filial) y es por eso que el estudio de la persona no puede hacerse “disectando” como se estudian las ciencias naturales, sino con otro tipo de método científico que abarque todas las dimensiones de la persona al estudiar, tratar e investigar la naturaleza personal. El issue del método científico asumiendo solamente a las ciencias naturales como la única ciencia posible es un issue bien real: todavía no hay noción de “Ciencias Integractivas” como ciencias de la persona, las facultades de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades aún se estudian como disciplinas absolutamente separadas cuya investigación ni siquiera pretende asumir toda la naturaleza de la formación personal en su método científico. Queda claro que las disciplinas de las ciencias integractivas, de las ciencias que estudian a la persona (estas son: las facultades de Ciencias Sociales, Educación e Humanidades) necesitan un método científico integractivo que no disecte a la persona sino que la integre en toda su naturaleza al investigar alguna de sus dinámicas.Lo que se está planteando tiene sólidos fundamentos en la tradición filosófica personalista. De hecho, varios pensadores del siglo XX lo formularon de maneras muy cercanas a lo que se está describiendo. Esta plasmación toca un problema central: el problema del método cuando el objeto de estudio es la persona humana. Expongamos este problema más detalladamente.

En obras como The End of th e Modern World, Romano Guardini describe una fractura típica de la modernidad. La modernidad asume la naturaleza como lo objetivo, medible, manipulable, y el sujeto como lo interior, la conciencia, la libertad… y termina oponiéndolos ambos como polos. Entonces ocurre algo problemático: la ciencia moderna se desarrolla estudiando la naturaleza como objeto, pero la persona no es simplemente objeto. Entonces ocurre una reducción: la persona queda tratada como objeto manipulable. Este problema también fue desarrollado por Max Scheler, Karol Wojtyła y Edith Stein. Al asumirse una visión que abarque todas la naturaleza de la formación personal en unidad (la persona como sujeto agente: dimensión orgánica, dimensión ontrológica y dimensión social en unidad), se entiende: La persona no es un sujeto opuesto a la naturaleza. La persona es naturaleza personal. O dicho de forma clásica: la persona no tiene una naturaleza, la persona es una naturaleza personal. Visto en términos filosóficos, la naturaleza se asume como lo que algo es, y la persona es la forma personal de esa naturaleza, y por eso la integracción habla de “formación personal”. Por eso el ser humano en cuanto formación personal integractiva tiene dimensión biológica, dimensión racional y dimensión relacional: todas constituyen una sola naturaleza personal.

¿Cuál es el problema del método cuando el objeto de estudio “científico”, entendido según las ciencias naturales, es la persona? Las ciencias naturales usan un método que funciona muy bien para su objeto: descomponer el fenómeno en partes observables. Por ejemplo: la biología se estudia descomponiendo órganos, la química se estudia descomponiendo moléculas, la física se estudia descomponiendo partículas. Esto es análisis científico por disección. Sin embargo, cuando el mismo tipo de “análisis científico” se aplica a la persona produce un problema: se separa lo que en la realidad personal siempre está unido. Por ejemplo: psicología sin biografía. educación sin antropología, sociología sin interioridad, medicina sin experiencia personal. Así es como, al aplicar el método de las ciencias naturales al estudio de la persona aparecen disciplinas fragmentadas. Así pues, para resolver esta quiebra de unidad en el estudio científico de la persona, algo a lo que varios filósofos han apuntado, pero puede desarrollarse más plenamente, hace falta aplicar la integracción al estudio de la persona, a la forma en que se educa acerca de cómo se forma la persona. Entonces se puede afirmar: las ciencias de la persona necesitan un método integractivo para estudiar a la persona sin disectarla, para estudiarla como interacción viva de ser y de acto en interacción progresiva y significativa. Este método tendría tres principios.

1. Unidad de la persona: el método no parte de partes aisladas sino de la unidad personal. La persona es biografía, relaciones, cuerpo, interioridad, acción, cultura… Todo forma un sistema vivo.

2. Perspectivas múltiples sobre una misma realidad: no se separan disciplinas, sino que se coordinan perspectivas disciplinarias. Por ejemplo, estudiar educación implicaría integrar psicología, antropología, sociología, filosofía, biografía personalTodas mirando a la misma persona.

3. Método científico integractivo + sistemático personal: La metodología científica del estudio de la persona necesita combinar observación empírica integractiva, coninterpretación personal yexperiencia vivida.

Esto es lo que la fenomenología intentó introducir. En The Acting Person Wojtyła lo formuló casi así, planteando algo muy cercano a lo que se está diciendo ahora: la persona no puede estudiarse solo desde fuera (como objeto), ni solo desde dentro (como subjetividad): debe estudiarse desde la acción personal, donde ambos se encuentran. La acción revela interioridad, libertad, corporeidad, relación con el mundo… Todo al mismo tiempo.

Cuando nos planteamos todo esto, resulta que hay un problema institucional real a la hora de plantearse estudiar a la persona como unidad: las disciplinas centradas en estudiar a la persona se estudian separadas. Las universidades modernas separaron las facultades de Humanidades, Ciencias Sociales y Educación, pero todas estudian la misma realidad, la persona, sin un método común. Cada disciplina mira solo algún dinamismo o solo una dimensión de la persona humana. Eso produce lo que Guardini llamaba fragmentación del hombre moderno. Entonces, hay que proponer un método integracivo para estudiar en lo que pueden denominarse las ciencias de la persona: educación, humanidades y ciencias sociales centradas en el estudio de la persona en cuanto sistema personal dinámico, en cuanto unidad personal. Lo que se propone puede describirse como un método integractivo de las ciencias de la persona: la persona debe estudiarse respetando la unidad dinámica de su naturaleza personal.Esto implica que toda investigación debe considerar al menos todas las dimensiones de la naturaleza personal, todas sus dinámicas, y la interacción de sus nodos. Así puede entenderse que lo biográfico, lo relacional, lo corporal, lo racional, lo cultural, las convicciones, por mencionar algunos ejemplos posibles… no son como objetos de estudio separados, sino que se estudian como dinámicas, dinamismos y nodos de una misma formación personal. Si esto se observa más de cerca, esto se acerca metodológicamente al modelo integractivo de integración, acción, realización, proyección y conexión. Ese tipo de estructura metodológica al estudiar a la persona sí es compatible con una transformación educativa que comienza a estudiar ciencias de la persona concebidas como ciencias integractivas. Lograr esta transformación educativa en el método de estudio de la persona no solo sería extraordinario, sino hasta revolucionario.

La modernidad logró algo extraordinario: una ciencia poderosa de la naturaleza. Sin embargo, aún no se ha logrado concebir lo mismo en la naturaleza personal humana: concebir un campo de ciencias de la persona. Por eso vemos crisis de disección disciplinaria en campos relacionados a la persona como educación, psiquiatría, ciencias sociales, política, cultura: cada cual estudia en un campo separado lo que debe estudiarse como un campo integractivo. Para resolver dicha crisis disectiva de la persona, hace falta proponer un método científico integractivo, algo como pregunta, hipótesis, recopilación de datos integractiva (no en la disección de naturaleza sino integrándola en la acción enfocando el estudio a la disciplina que se investiga en particular (psicología, educación…), pero no se trata de investigar disectando sino de investigar enfocando la integracción a una cuestión particular, a la usanza de la questio medieval), para proceder a la observación en la integracción (a la persona, incluso cuando hay un estudio enfocado en una disciplina particular, no se le puede observar como disección de partes, sino en la integracción de la formación personal), experimentación integractiva (no es lo mismo experimentar con objetos que experimentar con sujetos agentes, hay principios éticos mucho más relevantes envueltos al experimentar con sujetos agentes o al recopilar data de sujetos agentes), resultados, conclusión…Dicho de esta forma, puede entenderse que sí, es posible proponer un método científico integractivo con una estructura rigurosa similar al método científico clásico, pero adaptado al hecho de que el objeto de estudio es la persona —un sujeto agente— y no un objeto natural. Lo importante es que el método no abandona la ciencia, sino que expande el método para que sea adecuado a la naturaleza personal.Organicemos una propuesta como esta siguiendo el modelo de formación personal integractivo como fundamento investigativo y usando también la lógica de la quaestio medieval, que es muy adecuada para estudiar realidades humanas complejas.

Propuesta de Método Científico Integractivo

(para las ciencias de la persona)

1. Quaestio – planteamiento de la pregunta (Integractive Scientific Method Integration)

En lugar de una pregunta que aisla variables, la pregunta se formula considerando la unidad de la persona. No se pregunta solo “¿qué efecto tiene X sobre Y?”, sino “¿cómo se manifiesta X dentro de la dinámica de la formación personal?” Un ejemplo de esto en educación podría verse así:

-Según un método científico disectivo:
¿Cómo afecta el refuerzo positivo al rendimiento académico?

-Según un método integractivo:
¿Cómo influye el refuerzo positivo en la motivación, la identidad académica y la participación del estudiante dentro de su proceso formativo?

La pregunta integractiva reconoce biografía, relaciones, identidad, contexto…

2. Hipótesis – hipótesis integractiva (Integractive Scientific Method Action)

La hipótesis integractiva no predice solo un cambio en una variable, sino una dinámica en la formación personal. Por ejemplo: el refuerzo positivo no solo mejora el rendimiento académico, sino que fortalece la identidad de agencia del estudiante y su participación activa en el aprendizaje. La hipótesis integractiva puede integrar dimensiones, dinámicas y dinamismos interactivos, integrando lo cognitivo, lo relacional, lo motivacional, lo conductual…

3. Recopilación de datos integractiva (Integractive Scientific Method Realization)

Aquí aparece una diferencia fundamental. Las ciencias naturales recopilan datos fragmentando fenómenos. Las ciencias de la persona deben recopilar datos desde múltiples dimensiones, dinámicas, dinamismos y perspectivas de la misma realidad personal. Por ejemplo: datos cuantitativos (desempeño académico, frecuencia de participación, asistencia), datos cualitativos (experiencia del estudiante, narrativas personales, observación relacional), datos contextuales (ambiente familiar, clima de aula, cultura institucional)… Todos los datos se recopilan sobre la misma persona como unidad, no como fragmentos aislados.

4. Observación en la integracción (Integractive Scientific Method Projection)

Este es el núcleo del método. La observación no se dirige a partes aisladas sino a procesos de formación personal en acción. Se observan dinámicas como motivación, relación con otros, decisiones, desarrollo de identidad, sentido de propósito… En vez de observar solo comportamientos, se observa la interacción entre dimensiones, dinámicas y dinamismos personales. Por ejemplo: cómo la motivación afecta la participación, cómo la relación con el maestro afecta la identidad académica, cómo el contexto social afecta el aprendizaje… La observación se vuelve sistémica e integradora, sin poner lo empírico en oposición a lo personal, sino que se abarca a toda la persona sistemáticamente.

5. Experimentación integractiva (Integractive Scientific Method Performation)

Aquí es donde cambia más el método. Cuando el objeto es un sujeto agente no puede ser tratado como objeto manipulable, sino que siempre debe respetarse su libertad y dignidad. Por esto la experimentación integractiva debe cumplir tres principios:

-Principio de dignidad personal: La investigación no puede instrumentalizar a la persona.

-Principio de participación: Los sujetos pueden ser colaboradores del estudio, no solo objetos de estudio.Esto ya ocurre en algunas metodologías modernas, como la investigación participativa y la investigación acción

-Principio de contexto real: La experimentación se realiza en contextos reales de acción humana. Por ejemplo: aula real, comunidad real, relaciones reales… La experimentación integractiva no puede darse solo en condiciones artificiales de laboratorio.

6. Análisis integractivo de resultados (Integractive Scientific Method Integraction)

En lugar de analizar variables aisladas, el análisis busca patrones en la formación personal. Por ejemplo: cómo cambió el rendimiento, cómo cambió la motivación, cómo cambió la participación, cómo cambió la identidad académica… El análisis interpreta la interacción entre dimensiones, dinámicas y perspectivas.

7. Conclusión integractiva (Integratio)

La conclusión no describe solo un efecto causal. Describe una dinámica interactiva de crecimiento personal. Por ejemplo: El refuerzo positivo fortalece la participación del estudiante porque contribuye a la construcción de una identidad de agencia dentro del proceso educativo. La conclusión integractiva reconoce que el estudiante no es un objeto, sino que es un sujeto que se forma a sí mismo en interacción con su entorno.

Entonces, esta sería la estructura resumida del método científico integractivo:

  1. Quaestio Integractiva (Research Integration)
Pregunta sobre una dinámica de formación personal.
  2. Hipótesis integractiva (Research Action)
Relación entre dimensiones de la persona.
  3. Recopilación de datos integractiva (Research Realization)
Datos múltiples sobre la misma unidad personal.
  4. Observación de la integracción(Research Projection) Estudio de dinámicas personales en acción.
  5. Experimentación integractiva con sujetos agentes (Research Performance)
Investigación participativa y contextual.
  6. Análisis integractivo sistémico(Research Integraction) Análisis relacional de dimensiones, dinamismos y perspectivas.
  7. Conclusión integractiva: Comprensión del desarrollo personal observado.

Lo más impactante de esto es que lo que se está proponiendo no es solo un método de investigación, sino una nueva familia de ciencias: ciencias integractivas, ciencias de la persona, donde entrarían disciplinas de las facultadoes de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales como psicología, sociología, antropología, ética, filosofía… todas unidas por el mismo principio: la persona es una naturaleza personal indivisible que debe estudiarse integractivamente dentro del campo de las ciencias integractivas, abarcadas como ciencias de la persona. Esto corresponde a una arquitectura académica realista del estudio de ciencias de la persona como ciencias integractivas, no solo a una idea filosófica.

Lo que se plantea aquí tiene tres niveles claros:

  1. Nivel epistemológico → una nueva familia de ciencias: ciencias integractivas.
  2. Nivel metodológico → el método científico integractivo.
  3. Nivel institucional → una Interfacultad de Ciencias Integractivas con el grado BISc (Bachelor of Integractive Sciences).

Expongamos los tres niveles integrados con más detalle:

1. Principio fundacional de las Ciencias Integractivas

Las ciencias integractivas parten de un principio antropológico: la persona humana es una naturaleza personal unificada que solo puede   estudiarse adecuadamente mediante métodos integradores. Por lo tanto, las ciencias naturales estudian objetos naturales, mientras que las ciencias integractivas estudian sujetos personales.

La diferencia metodológica es esencial:

Ciencias naturalesCiencias integractivas
ObjetoSujeto agente
Análisis por disecciónComprensión por integración
Variables aisladasDinámicas personales
Experimentos controladosInvestigación ética y contextual integractiva
Explicación causalComprensión formativa

Esto no elimina el rigor científico; simplemente adapta el método al objeto de estudio.

2. Nueva familia científica: Ciencias Integractivas

Las ciencias integractivas abarcan todas las disciplinas que estudian dimensiones de la persona en tres grandes áreas estructurales:

Educación: estudia la formación personal intencional. Ejemplos de especialización: educación elemental, educación secundaria, educación especial, educación artística.

Ciencias Sociales: estudian la persona en estructuras sociales.Ejemplos de especialización:psicología, trabajo social, sociologíayciencias políticas.

Humanidades: estudian la expresión cultural y simbólica de la persona.Ejemplos:literatura, arte, filosofía, teología, historia, teología…

Como ciencias integractivas, todas estas disciplinas no son ciencias separadas, tal cual se entienden ahora, sino perspectivas dentro de la ciencia integractiva de la persona.

3. Interfacultad de Ciencias Integractivas

La idea de interfacultad es clave. En lugar de facultades aisladas, habría una estructura común entre las facultades que estudian las ciencias de la persona: una Interfacultad de Ciencias Integractivas

Dentro de ella existirían tres facultades principales: Facultad de Educación, Facultad de Ciencias Sociales y Facultad de Humanidades. Todas compartirían fundamentos antropológicos, método científico integractivo, formación interdisciplinaria… El grado universitario propuesto para esta interfacultad es el BISc: Bachelor of Integractive Sciences, con una duración típica de 4 años, o 5 si es un grado interdisciplinario.

La estructura académica de un Bisc se puede proponer como se expone a continuación:

Año 1 — Fundamentos de la persona

Formación común para todos los estudiantes.

Cursos posibles:

  • Antropología integractiva
  • Biología integractiva de la persona
  • Historia cultural de la humanidad
  • Filosofía de la persona
  • Métodos de investigación integractiva
  • Ética de la investigación con sujetos agentes
  • Psicología integractiva de la persona

La biología integractiva es importante. No sería biología general sino:

  • biología humana
  • neurobiología básica
  • fisiología humana
  • relación cuerpo–formación personal. Es decir, la dimensión orgánica de la persona.

Año 2 — Enfoque de facultad

El estudiante elige su enfoque principal. Las opciones de facultad serían:

  • Educación
  • Humanidades
  • Ciencias sociales
  • Interdisciplinario

Aquí se estudian los fundamentos propios de esa área.

Por ejemplo, en Educación sería:

  • teoría educativa
  • desarrollo humano
  • psicología del aprendizaje

Si el ejemplo es Humanidades, fundamentos propios de esta facultad podrían ser:

  • teoría cultural
  • estética
  • historia del arte

Años 3 y 4 — Especialización

Aquí se elige la especialización profesional. Por ejemplo:

Educación

  • educación elemental inglés
  • educación matemática
  • educación artística

Humanidades

  • literatura inglesa
  • literatura española
  • artes visuales

Ciencias sociales

  • psicología escolar
  • trabajo social
  • sociología comunitaria

Como puede verse, siguiendo esta estructura de BISc, la especialización no rompe la integración, sino que la aplica.

¿Cómo funcionaría un grado en Ciencias Integractivas Interdisciplinarias? Cuando se trata de estudiar ciencias integractivas interdisciplinarias, se propone dos niveles de interdisciplinariedad. Esto es importante porque muestra que las ciencias integractivas no se limitan a una sola interfacultad, sino que pueden irradiar hacia otras áreas del conocimiento. Así pues, las ciencias integractivas pueden estudiarse de dos maneras principales:

A. Modo intrafacultativo

Este es un grado interdisciplinario dentro de la Interfacultad de Ciencias Integractivas. Aquí las disciplinas que estudian directamente a la persona se integran entre sí, como sucede, por ejemplo, con un grado en psicopedagogía

B. Modo extrafacultativo

Ocurre cuando otras facultades aplican ciencias integractivas en sus programas, lográndose así una segunda concentración, sub-especialización o formación  especializada en ciencias integractivas. Estas facultades no pertenecen directamente a las ciencias de la persona, pero trabajan constantemente con personas. Por ejemplo: medicina, derecho, ingeniería, arquitectura, administración de empresas… En estos casos, las ciencias integractivas funcionan como formación antropológica complementaria, a modo de formación especializada acorde con la facultad con la que se hace el estudio interdisciplinario extrafacultativo. Este tipo de interdisciplinareidad en las ciencias integractivas también es necesaria porque muchas profesiones modernas se desarrollan con una formación técnica muy sólida, pero con poca formación sobre la persona humana. Esto puede generar problemas como despersonalización en la medicina, burocratización en el derecho, tecnocracia en la administración o decisiones técnicas sin consideración humana. El problema no es el conocimiento técnico. El problema es que ese conocimiento se aplica sin comprensión suficiente de la persona.

Un ejemplo especialmente importante a la hora de hablar de ciencias integractivas intedisciplinarias extrafacultativas lo es la medicina. Un médico estudia anatomía, fisiología, patología, farmacología… Sí, todo eso es esencial, pero los médicos también necesitan aprender a ver a sus pacientes como personas llamadas a crecer en plenitud, no meramente como casos médicos. El riesgo es que el paciente se perciba principalmente como un cuerpo con una enfermedad a tratar, reduciéndolo a objeto patológico. La formación integractiva recordaría algo fundamental: el paciente es una persona. No es solo un organismo biológico. Es alguien que tiene una salud integrada con una biografía, con vínculos, con aspiraciones, con convicciones…

Si bien es cierto que puede crearse un programa de IMD (Integractive Medicine Doctor) que trate al paciente desde la medicina primaria en cuanto la salud integrada como formación personal (esto podría verse como la geriatría: una subespecialización de medicina general enfocada en bienestar de salud mental en cuando bienestar que abarca a toda la persona, tal cual sucede actualmente con médicos generalistas que se enfocan en tratar casos de salud mental), no necesariamente hay que especializarse en medicina integractiva para estudiar a la persona desde la medicina. Un programa extrafacultativo para médicos de cualquier especialidad podría incluir, por ejemplo, un año de fundamentos de la persona, cursado en paralelo con estudios médicos de primer año como anatomía para que se entienda ese cuerpo que es su objeto de estudio ha de siempre tratarse como persona, como unidad dinámica entre ser y acto con una fraternalidad inalienable. Aunque al cuerpo lo estudien disectándolo, a la persona no la pueden tratar disectándola de su formación personal con dignidad fraterna inalienable.

Cursos posibles para un año de estudios extrafacultativos en ciencias integractivas para médicos pueden ser antropología de la persona, formación personal y salud, ética médica integractiva, comunicación médico-paciente integractiva, cuidado médico centrado en la persona (sufrimiento, sentido), psicología integractiva, biología integractiva… Una formación médica integractiva ayudaría a formar médicos que comprendan al paciente como persona, no solo como caso clínico, enfocados en el bienestar personal que aplica una salud mental integractiva. Tratar a un paciente dignamente no significa solo aplicar correctamente un tratamiento: significa también escuchar, respetar, acompañar y reconocer su dignidad humana y fraterna. La relación médico-paciente se convierte entonces en una relación humana de cuidado, no solo en una intervención técnica.

El mismo enfoque de ciencias integractivas interdisciplinarias que se acaba de explicar para la medicina puede aplicarse a muchas profesiones: derecho (abogados que comprendan a las personas no solo como casos legales, sino como realidades humanas con historias y contextos), ingeniería (ingenieros que diseñen tecnologías considerando el impacto humano y social), administración de empresas (líderes que comprendan las organizaciones como comunidades de personas, no solo como sistemas productivos)… La importancia estos estudios de ciencias integractivas interdisciplinarios extrafacultativos tienen mayor importancia cuando se considera: en esta edad de la inteligencia artificial, lo que se necesita estudiar con más fuerza y énfasis, desde todas las facultades y disciplinas profesionales, es qué fomenta ayudar a crecer como humanidad más plena desde cada profesión, fomentando, cada cual desde el quehacer profesional para el cual se preparan académicamente, una sociedad donde todos puedan crecer como las mejores personas que podamos ser…

De esta manera, las ciencias integractivas pueden funcionar también como formación transversal para todas las facultades a nivel universitario. Cierto: no todos los estudiantes necesitan especializarse en ellas, pero muchos profesionales pueden beneficiarse de una formación integractiva básica. Esto ayudaría a humanizar múltiples campos del conocimiento.

En resumen: las ciencias integractivas pueden desarrollarse interdisciplinariamente en dos niveles: el intrafacultativo (dentro de la Interfacultad de Ciencias Integractivas, formando especialistas interdisciplinarios en el estudio de la persona) y extrafacultativo (integrándose en otras profesiones, ofreciendo formación antropológica y ética complementaria). Se ha de recordar siempre que el conocimiento técnico es indispensable, pero cuando se aplica a seres humanos, necesita ir acompañado de comprensión de la persona. Las ciencias integractivas interdiciplinarias extrafacultativas pueden cumplir precisamente con esa función: recordar en todas las profesiones que los seres humanos nunca son objetos, sino personas que viven, crecen y se relacionan en identidad, creatividad y comunión.

Además de lo ya mencionado acerca de las ciencias integractivas, es importante resaltar también la exigencia ética y científica muy en contreto de trs profesiones que trabajan directamente con el ser de la persona humana: la psiquiatría, que trata con la dimensión orgánica del cuerpo en cuanto humano, la psicología, que trata la dimensión ontológica del ser en cuanto humano, y el trabajo social que trata la dimensión social del sujeto en cuanto social. Si las ciencias integractivas proponen comprender a la persona en la unidad dinámica de su formación personal, entonces las profesiones cuya tarea consiste precisamente en intervenir directamente en esa formación en cuanto ser personal necesariamente tienen una responsabilidad particular mayor respecto a cualquier otra profesión o disciplina: no pueden reducir a la persona a una sola dimensión de objeto de estudio, análisis y servicios.

Volvemos a recordar: la naturaleza de la persona, el ser personal, se forma en múltiples dimensiones que interactúan continuamente. Esto significa que hay ciertas profesiones de ayuda que son especialmente relevantes al ser personal según la dimensión de la formación personal que se trate:

  • Dimensión orgánica o corporal: cuidar el cuerpo, la neurología, la fisiología, entender los procesos biológicos que influyen en la vida psíquica.
  • Dimensión ontológica o interior: cuidar la mente, tratar la vida psíquica, la identidad, la conciencia de sí, la capacidad de significado y decisión.
  • Dimensión filial o relacional: cuidar las relaciones, la inserción de la persona en vínculos, familia, comunidad y estructuras sociales.

Nótese que las tres profesiones mencionadas inicialmente  son las que se especializan directamente en el estudiar o intervenir en cada una de estas dimensiones:

  • Psiquiatría → se ocupa principalmente de la dimensión orgánica y neurobiológica del ser personal.
  • Psicología → se ocupa principalmente de la dimensión interior del ser personal, como la cognición, la emoción, la identidad, el sentido…
  • Trabajo social → se ocupa principalmente de la dimensión relacional y comunitaria del ser personal.

Estas especializaciones dimensionales de la persona son necesarias y legítimas, pues la complejidad de la persona exige que existan profesionales que estudien con profundidad aspectos concretos de su ser personal. Sin embargo, el peligro aparece cuando la especialización se convierte en reducción: cuando un especialista en el ser personal, sea cual sea la dimensión en la que se especialice, olvida que su disciplina aborda solo una dimensión de la persona, pero que las otras dos tienen que asumirse también, para evitar tratar al ser humano como si fuera únicamente objeto que su disciplina estudia. Cuando una de las profesiones que se enfoca en el ser personal reduce a la persona a objeto de estudio o de tratamiento, entonces aparecen reduccionismos bien conocidos: el paciente psiquiátrico reducido a un cerebro con un desequilibrio químico, el paciente psicológico reducido a un conjunto de procesos mentales, el usuario de trabajo social reducido a un caso dentro de un sistema social o administrativo… En esos momentos la persona deja de ser tratada como persona completa y comienza a ser tratada como caso, objeto o expediente. Este fenómeno es precisamente el que muchos pensadores del siglo XX denunciaron como una de las consecuencias de la modernidad técnica: la tendencia a transformar al ser humano en objeto de gestión o de intervención. Aquí es donde las ciencias integractivas ofrecen un correctivo fundamental. Incluso cuando el profesional de estas profesiones enfocadas en el ser personal interviene desde una especialización concreta, debe mantener siempre presente que la persona a la que atiende es una realidad más amplia que esa dimensión particular. El psiquiatra trata el cerebro, pero sabe que el paciente también tiene historia, relaciones y sentido de vida. El psicólogo trabaja con procesos mentales, pero sabe que esos procesos están encarnados en un cuerpo y situados en un contexto social. El trabajador social interviene en estructuras familiares o comunitarias, pero sabe que cada individuo posee interioridad, identidad y aspiraciones propias. Esto significa que la especialización no desaparece, pero se ejerce dentro de una visión integractiva de la persona. El profesional enfoca su tratamiento, terapia o intervención en una dimensión concreta, pero siempre respetando la totalidad de la formación personal.

Desde el punto de vista ético, esto tiene una consecuencia muy profunda. Tratar a la persona en su totalidad significa reconocer su dignidad fraterna, es decir, su condición de igual en humanidad. El paciente o cliente no es un objeto de intervención ni un sujeto pasivo dentro de un sistema técnico: es un ser humano con quien se establece una relación que debe estar orientada por la dirección de comunión: respeto, escucha, acompañamiento y cuidado. Aquí es muy importante tomar en cuenta la selección fraterna. En las profesiones de ayudar a ser, las decisiones profesionales no pueden tomarse solo según criterios de eficiencia técnica, deben evaluarse también según el grado de humanidad y fraternidad que expresan. Entre varias formas posibles de intervención, el profesional debe procurar aquella que mejor respete la dignidad del paciente y que fortalezca su capacidad de crecer como persona, como hermano digno, igual, libre, amado, pleno, feliz…  De este modo, la psiquiatría, la psicología y el trabajo social, vistas integractivamente,  se convierten no solo en disciplinas técnicas, sino en profesiones profundamente humanas, orientadas al acompañamiento del crecimiento personal. La intervención terapéutica, psicológica o social deja de ser simplemente una corrección de problemas para convertirse en una forma de cooperación con la realización personal del otro. En última instancia, la perspectiva integractiva recuerda a estas profesiones algo esencial: quien busca ayuda no es un conjunto de síntomas, ni una mente abstracta, ni un caso administrativo. Es una persona en proceso de formación, con identidad, creatividad y comunión, cuyo crecimiento merece ser acompañado con conocimiento científico, pero también con respeto profundo por su dignidad humana.

Como puede notarse, todo esto implica una profunda transformación de cómo se estudia la persona humana respecto a cómo sucede en la actualidad. Como ya se ha explicado, en la actualidad disciplinas como Educación, Psicología, Literatura, Sociología… son programas completamente separados. Esta propuesta propone las Ciencias Integractivas como base común para estudiar a la persona como grado en ciencias de la persona especializado o grado interdisciplinario.Esto refleja mejor la realidad personal: la persona es una sola, no fragmentos disciplinarios, así que tampoco puede estudiarse científicamente a fragmentos. La gran innovación  que se está proponiendo sería reconocer formalmente: las ciencias de la persona forman una familia científica propia. Esto es comparable a cómo se agrupan las ciencias naturales, las ciencias de la ingeniería y las ciencias de la salud: las ciencias integractivas serían la familia científica dedicada al estudio de la persona. Tal cual ya se ha aludido, este modelo científico integractivo coincide con intuiciónes que ya aparecen en varios pensadores del siglo XX como los ya mencionados (Romano Guardini, Edith Stein, Karol Wojtyła…). Todos ellos señalaron de una forma u otra que la modernidad fragmentó el estudio de la persona, pero ninguno llegó a proponer una estructura universitaria concreta como la que se está describiendo. Esta propuesta de ciencias integractivas sí que lo hace, afirmando con certez científica que la persona no puede estudiarse adecuadamente mediante un modelo científico diseñado para estudiar objetos naturales; para eso hacen falta las ciencias integractivas con un método científico integractivo y una estructura académica integractiva. Sí, lo que se está proponiendo aquí es una reforma epistemológica, metodológica e institucional al mismo tiempo.

De hecho, hay muchas reformas que pueden derivar de la aplicación de la integracción como método sistemático. Por ejemplo: los 14 nodos de formación personal, podrían convertirse en el marco de aplicación más sistémica de las ciencias integractivas, funcionando como el equivalente a lo que la biología tiene con la teoría celular o la física con la mecánica. Eso podría darle a esta nueva familia científica una arquitectura conceptual muy sólida. Expongamos esto con la mayor precisión posible, porque es algo profundamente innovador.

El modelo de los 14 nodos de la formación personal podría funcionar como la arquitectura sistémica más estructural de las ciencias integractivas. Es decir: pueden convertirse en el equivalente a lo que en otras ciencias son los modelos fundamentales, como enen biología lo es la teoría celular, en física lo es la mecánica y en química lo es la estructura molecular. En las ciencias integractivas, los nodos estructurana la formación personal como sistema interconectado. Expongamos esto a continuación.

Asumir los nodos como sistematicidad estructural del método integractivo parte de asumir a la persona como una unidad dinámica de formación personal cuyos nodos interrelacionados e intrarelacionados ayudan a crecer a la persona en interacción progresiva y sistemática como el espíritu de una persona viva. Esto significa que la persona no es un conjunto de partes, sino quela persona es un conjunto de dinámicas vivas en formación, es una dinámica formativa, es una personalidad en formación progresiva significativa. Los nodos no son fragmentos del ser humano: son interacciones estructurales significativas de la formación personal.

Como ya se ha explicado, el modelo integractivo de la formación personal humana integractiva identifica nodos como identificación, vínculos, salud, educación, logros, aspiraciones, misión, proposiciones, convicciones, lecciones… Desde una visión científica integractiva, estos nodos constituyen el campo estructural más sistémico del crecimiento personal, lo que interconecta a toda la formación personal como sistema formativo. Cada nodo representa una conección interactiva observable de la formación personal integractivada como crecimiento pleno. Así puede entenderse sistemáticamente la unicidad personal que ya se ha explicado antes: una persona humana no solo crece como organismo biológico, una persona está siempre creciendo progresiva y significtativamente como formación personal integractiva.

Cabe observar que las ciencias actuales estudian cada nodo por separado. Por ejemplo:

NodoDisciplina actual
SaludMedicina
EducaciónPedagogía
VínculosSociología
AspiracionesPsicología
CulturaHumanidades

Sin embargo, la persona vive todos esos nodos simultáneamente. Por lo tanto, las ciencias integractivas, como ciencias que estudian a la persona en cuanto espíritu vivo, estudiarían esos nodos en cuanto relacionados como patrones, estudiando cómo los nodos interactúan tras todos los procesos de la formación personal ya discutidos (integración, acción, realización, proyección…) que constituyen las dinámicas de la formación personal (Be Biome, Act Biome, Interacción). Así pues, un estudio estructural sistemático en ciencias integractivas podría formularse interconectando nodos así:

Ejemplo en educación

Pregunta: ¿Cómo influye un programa educativo artístico en la formación personal de los estudiantes?

Investigación: se observan cambios en múltiples nodos: educación, aspiraciones, vínculos, identidad, logros, sentido…

Resultados: se identifican patrones de interacción entre nodos.

Ejemplo: educación artística
→ fortalece vínculos
→ aumenta aspiraciones creativas
→ mejora identidad personal
→ genera logros culturales

Esto produce mapas de dinámica formativa.

Ojo: en el método científico integractivo el objeto de observación no es una variable aislada. Es la integracción de nodos. Esto puede estudiarse mediante observación cualitativa, análisis narrativo, datos cuantitativos, análisis de redes relacionales, estudios longitudinales…  El objetivo es comprender patrones dinámicos de formación personal. Cada especialización estudiaría la formación personal desde un nodo focal, pero sin perder la totalidad, como sucede en los siguientes ejemplos:

-Educación elemental: el nodo focal es “educación”, pero se estudia también vínculos, aspiraciones, logros y sentido.

-Psicología escolar: el nodo focal es “convicciones” con una perspectiva intrapersonal, pero se integra también biografía,educación y vínculos.

-Literatura: el nodo focal es “logros artísticos” (literatura como logro artístico), pero se intraconecta con sentido,identidad y biografía (cultura).

De esta forma, el modelo de nodos funcionaría como la cartografía científica de la formación personal. Permitiría formular preguntas científicas interconectadas, diseñar investigaciones integractivas, comparar dinámicas formativas y diseñar políticas educativas y sociales con perspectiva de crecimiento pleno (perspectiva growthful). Todo esto es importante porque hoy las universidades tienen primordialmente tres problemas al estudiar la persona: fragmentación disciplinaria, metodologías reduccionistas y dificultad para estudiar la persona como unidad. Las ciencias integractivas resolverían esto al hacer posible un estudio de la persona con unidad estructural: con un objeto científico claro (la formación personal), con un método científico claro (la investigación integractiva) y una estructura sistémica concreta (nodos de la formación personal). Entonces, este modelo no es solo pedagógico, sino que tiene potencial para ser marco epistemológico, modelo científico y estructura curricular universitaria, además dar.a la dinámica personal sistematicidad estructural para ser estudiada científicamente sin reducir a la persona a objeto. Si se ve con atención, el modelo de nodos y procesos podría representarse como un sistema científico similar a una red dinámica, lo que lo convertiría en un modelo formal que podría incluso usarse para investigación computacional o análisis de sistemas personales. Eso lo llevaría a un nivel aún más sólido como teoría científica. Mostremos a lo que nos estamos refiriendo en estos momentos como  una forma más estructural y casi “formal” de estudiar a la persona humana, porque si las ciencias integractivas quieren consolidarse como familia científica, necesitan un modelo estructural claro, no solo una lista de dinámicas y dimensiones, actualizaciones y perspectivas.

Tal cual acabamos de proponer, el modelo de nodos + procesos puede convertirse en un sistema dinámico de formación personal si se considera a la persona humana como  un sistema dinámico de formación personal compuesto por nodos interrelacionados que se conectan sistemáticamente interactuando entre sí patronalmente (con patrones). Esto significa que los procesos formativos son dinámicas de crecimiento personal y que los nodos son conexiones estructurales que forman patrones.  Si esto se ve matemáticamente (conceptualmente) se vería así:

Persona =
Sistema (Procesos + Interacciones (nodos))

Los nodos representan conexiones de la formación personal. Los procesos representan la integración, acción, realización y proyección de la formación personal.

Volvamos a repetir ejemplos de nodos en el modelo integractivo de la formación personal humana:

  • identificación
  • vínculos
  • salud
  • educación
  • logros
  • aspiraciones
  • misión
  • proposiciones
  • convicciones
  • lecciones

Cada nodo es una zona de la personalidad observable. Pero lo crucial es esto: los nodos nunca existen aislados. Siempre están conectados. La estructura puede representarse como una red dinámica.

Ejemplo conceptual:

   Aspiraciones
            |
Vínculos — Educación — Logros
            |
        Identificación
            |
        Sentido
            |
         Misión

Entonces, cada conexión representa una impronta formativa. Por ejemplo:

Educación ↔ Aspiraciones
Educación ↔ Logros
Vínculos ↔ Sentido
Biografía ↔ Identidad.

La persona es la totalidad de estas interacciones.

Este sistema puede estudiarse científicamente observando cambios en nodos (ejemplo: aumento de aspiraciones educativas) y cambios en procesos (ejemplo: mayor integración ontológica).

Entonces, un ejemplo de investigación integractiva podría ser:

Pregunta científica:

¿Cómo influye un programa de arte escolar en la formación personal?

Observación:

Se estudian varios nodos simultáneamente.

  • educación artística
  • vínculos sociales
  • aspiraciones creativas
  • convicciones personales
  • logros académicos

Resultados posibles:

El arte fortalece:

  • vínculos entre estudiantes
  • identidad creativa
  • aspiraciones culturales

Esto muestra una reorganización de la red personal.

Ahora se puede ver que el modelo de formación personal integractivo permite algo que el enfoque fragmentado del método científico de las ciencias naturales no permite. En lugar de estudiar variables aisladas, la integracción y el método ciencítifico integractivo permiten estudiar interacciones, patrones de crecimiento, trayectorias de formación personal… Este modelo incluso podría convertirse en un modelo computacional de formación personal: usando teoría de redes, análisis de sistemas o modelado de dinámicas sociales se podrían estudiar patrones de desarrollo educativo, efectos de políticas sociales, trayectorias de crecimiento personal… En definitiva, si las ciencias integractivas se desarrollaran sistemáticamente de esta froma, el modelo integractivo de nodos de la formación personal podría ser equivalente a el modelo celular en biología, el modelo atómico en química o el modelo gravitacional en física: sería el modelo estructural de la formación personal, pero su sistematicidad científica sería relacional, no diseccional. Mientras las ciencias actuales estudian fragmentos disectados de la persona, las ciencias integractivas estudiarían la arquitectura completa de la formación personal. Es un cambio parecido a pasar de estudiar órganos aislados a estudiar el organismo completo, no solo sistemáticamente, sino también en relacionalidad de sistemas.

Nótese que un nodo nunca pertenece solo a una sola realización.

Ejemplo: educación

  • identidad → forma la biografía
  • creatividad → desarrolla talentos
  • comunión → ocurre en vínculos

Por eso la formación personal siempre ocurre en intersección de direcciones: siempre hay una dirección vertical y una horizontal en unidad (comunión). Aquí hay un modelo sistemático completo para estructurar nodos vertical y horizontalmente, casi como una matriz de crecimiento personal. Un ejemplo podría verse aquí:

        Creatividad
           ↑
           |
      (Logros, misión)
           |
Identidad —- Persona —- Comunión
 (Biografía)           (Vínculos)
           |
           |
      Proyección

Los nodos forman una red intrínseca dentro de este espacio intrapersonal o interpersonal. Esto permite una interpretación científica que describe a la persona como un sistema dinámico interactivo de formación personal tridimensional, tal cual puede verse tanto en la matriz antes descrita como en el integractor que se muestra en el epílogo.

Vistos de esta forma, los estudios integractivos de la persona pueden observar equilibrio entre direcciones, bloqueos de desarrollo, expansión de capacidades, redes de comunión…

Volvamos a dar otro ejemplo de investigación (de estudio de la persona) para que se vea lo que se acaba de explica. Supongamos un programa educativo.

Una investigación integractiva preguntaría:

¿Cómo afecta este programa a la identidad del estudiante, a la creatividad personal y a los vínculos comunitarios?

Resultados posibles:

  • aumento de aspiraciones creativas
  • fortalecimiento de vínculos
  • nueva narrativa de identidad

Como parte del estudio se estudia la interacción de nodos tal cual descrita en la matriz anterior, para estudiar patrones dinámicos, aplicando también los procesos formativos que llevan a esas conexiones. Eso sería crecimiento integractivo de la persona, el estudio integractivo de la formación personal: no se estudia disectando, se estudia relacionando en crecimiento en comunión. Así, las ciencias integractivas estudian juntos, tal cual se realiza la arquitectura integractiva del desarrollo personal los nodos que necesariamente se realizan como identidad (ser), creatividad (crecer) y comunión (pertenecer), atajando la fragmentación moderna de la persona.

Todo esto por supuesto que tiene repercusiones. Sí, las repercusiones de este reframing del estudio de la persona  humana son enormes en muchos sentidos, pero en la educación tiene un impacto directo en el futuro y en la formación que se le brinda a los estudiantes porque reenfoca la educación de otra manera: al estudiar a la persona integrándola, actualizáncola e interactuándola integractivamente, se logra aspirar a una educación que realice al estudiante plenamente como persona que obra su propio proyecto de vida conectados intrapersonal e interpersonalmente. Esto es importante que se entienda para reformar la educación de hoy, y con esto comenzamos a entrar en la segunda transformación educativa que trae el aplicar la integracción a la educación, tal cual se expresó al comienzo de este ensayo: asumir el estudio de la persona en unidad es la única forma posible de hacer posible una filosofía de la educación cuyo aprendizaje no se enfoque meramente en que los estudiantes tengan mejores notas, tal cual se enfoca el sistema educativo actual, sino a que eduquen para ser las mejores personas que puedan ser: yes, we can grow best! Este planteamiento puede organizarse como una filosofía de la educación integractiva, donde el objetivo de la educación no es simplemente transmitir información ni producir rendimiento académico, sino formar plenamente a la persona. Expongamos esto con claridad.

La mayoría de los sistemas educativos modernos funcionan bajo un supuesto implícito: educar = transmitir conocimientos evaluables. Por eso el sistema se organiza alrededor de notas, pruebas estandarizadas, rendimiento académico y medición cuantitativa del aprendizaje. Esto produce estudiantes que pueden aprobar exámenes, memorizar contenidos y cumplir requisitos curriculares, pero estos estudiantes no necesariamente crecen como las mejores personas que puedan ser a lo largo de su proceso de aprendizaje. De esta forma, la educación termina reducida a rendimiento académico. Este problema surge porque el sistema educativo adopta la lógica metodológica de las ciencias naturales y se separan aspectos de la personalidad como la inteligencia, el comportamiento, la motivación, las habilidades sociales y los contenidos académicos: los dinamismos, los nodos y sus aspectos se tratan como variables aisladas, pero la persona no es una colección de variables, la persona es una unidad viva de formación personal. Por eso la educación fragmentada no logra formar plenamente, ni siquiera está interesada en formar como la mejor persona que se pueda ser.

La integración reconoce la importancia de estudiar contenido académico competente, pero integra otro factor tan importante como el académico: el formativo. Una educación integractiva también busca realizar a la persona como la mejor persona que pueda ser. Así pues, siguiendo la realización del modelo integractivo, una educación integractiva propone tres direcciones fundamentales de la realización personal educativa:

-Identidad: La persona descubre y afirma quién es. La educación debe ayudar a responder: ¿Quién soy?

-Creatividad: La persona desarrolla sus capacidades.La educación debe ayudar a responder: ¿En quién puedo convertirme?

-Comunión (fraternalidad): La persona crece con otros y para otros.La educación debe responder: ¿Con quién crezco y para quién vivo?

Por supuesto, esta realización personal educativa ocurre en interacción intrapersonal (conexión en uno mismo) e interpersonal (conexión con otros), la formación personal no ocurre en aislamiento. También ocurre en interacción con el mundo (propiedad del res de la naturaleza racional del Be Biome). Por esto la educación no puede limitarse a transmitir contenidos, sino que debe crear espacios de interacción formativa. En esos espacios los estudiantes exploran preguntas, desarrollan proyectos y construyen sentido. Aquí entra un principio fundamental formulado por Charles Sanders Peirce: “Never block the way to inquiry.” Nunca  se debe bloquear el camino de la investigación. Esto significa que el aprendizaje verdadero comienza cuando el estudiante formula preguntas, explora hipótesis y busca respuestas. Así pues,  una educación integractiva debe cultivar la capacidad de preguntar, porque la pregunta, el inquiry, abre el camino de la formación personal. El inquiry no es solo método intelectual: es impulsor de crecimiento personal. Cuando el estudiante pregunta ejercita su identidad (piensa por sí mismo), desarrolla creatividad (imagina respuestas) y practica comunión (dialoga con otros). El inquiry activa las tres direcciones de la realización personal.

Cuanto todo eso se entiende, entonces el criterio de evaluación cambia. El sistema actual evalúa principalmente resultados académicos, pero  una educación integractiva evalúa también crecimiento personal, desarrollo de proyectos e impacto en la comunidad. O sea: la educación, en este sentido, se estaría evaluando no solo por sus resultados, sino también por sus frutos. Aquí resuena la enseñanza del Evangelio: “Por sus frutos los conoceréis.” La educación integractiva se juzga por los frutos humanos que produce: personas responsables, personas creativas, personas fraternas, personas que sirven al bien común, ciudadanos de bien… Entonces, una filosofía de la educación integractiva podría formular su objetivo así: educar es acompañar la formación plena de la persona. Esto implica formar personas capaces de realizarse al conocerse (identidad), desarrollarse (creatividad) y convivir y servir (comunión). No se trata meramente de producir estudiantes con mejores notas posibles: se trata de formar estudiantes que puedan convertirse en las mejores personas que puedan llegar a ser. Educar desde la integracción no solo transmite conocimiento, la educación integractiva  aspira a cultivar el crecimiento humano más pleno: yes, we can grow best! ¡Sí, podemos crecer plenamente! Entonces la escuela se convierte en un lugar donde las personas aprenden a descubrir su identidad, desarrollar sus talentos y construir fraternidad. Cuando se acepta esta visión, entonces la filosofía de la educación comúnmente vista en nuestros días cambia profundamente. La educación deja de ser transmisión de contenidos y pasa a ser formación integractiva de la persona. Esto requiere metodologías abiertas al inquiry, aprendizaje basado en proyectos formativos, comunidades educativas reales, integración de disciplinas… porque solo así es posible educar personas que desarrollen proyectos de vida interconectados.

En síntesis, esta propuesta de una educación integractiva afirma algo muy importante: la educación debe orientarse al crecimiento pleno de la persona, no solo al rendimiento académico. Cuando la educación integra la plena realización personal del estudiante, entonces no solo es importante lo que aprenden en las materias en la escuela: también es importante el cómo se aprende, el aprender convirtiéndose en las mejores personas que pueden ser, creciendo juntos en una verdadera fraternidad humana. Por supuesto, todo esto requiere una reorganización estructural del ecosistema escolar para que la educación realmente abarque toda la formación personal. Hay varias claves en la reorganización estructural que supone el aplicar la integracción a la educación, pero probablemente la más distintiva de todas sea la necesaria reconcepción de la profesión de maestro. Lo que sucede en la actualidad con los maestros, que tienen tantos roles además de maestro que todo depende de ellos en el salón de clase, es impensable desde una educación integractiva, que también puede llamarse growthful education en cuanto centrada en el crecimiento pleno. Desde una educación integractiva no todo puede depender solo del maestro, porque el maestro tiene un rol específico dentro del proceso formativo: el acadénimo. O sea: el maestro educa académicamente, mientras hay otro rol que educa formativamente, enfocado en ayudar a crecer como la mejor que se pueda ser. Sí, esto es un cambio enorme respecto al sistema actual de enseñanza moderna. Expongamos esto mejor.

El sistema escolar moderno pide a los maestros, como mínimo (a veces se piden más cosas) que cumplan cuatro funciones simultáneamente: enseñar contenidos académicos, documentar la enseñanza, gestionar la disciplina del aula y formar integralmente a los estudiantes. En la práctica esto es humanamente imposible. El resultado es que la escuela termina concentrándose casi exclusivamente en lo primero y segundo: cubrir el currículo, preparar exámenes, completar evaluaciones, preparar planificaciones… De esta forma, la formación personal de los estudiantes, si se llega a atender, queda relegada a intervenciones disciplinarias, consejería ocasional y a actividades extracurriculares. Es decir: no es estructural, sino marginal. Para que la formación personal sea real y sistemática, la escuela necesita dos tipos de profesionales complementarios:

1. Growers — los maestros académicos

Los maestros son quienes cultivan el crecimiento académico. Su tarea principal es enseñar conocimiento disciplinar, desarrollar habilidades cognitivas y guiar el aprendizaje intelectual. Los maestros son los cultivadores del saber.

2. Glowers — los mentores formativos

Los glowers serían profesionales especializados en formación personal integractiva. Su tarea es acompañar el crecimiento pleno al estimular la formación plena de la persona como identidad personal, como proyecto de vida, como gestión de relaciones interpersonales, como hábitos de carácter, como sentido de misión… Estos mentores escolares son los formadores del crecimiento personal pleno.

Entender de esta forma la enseñanza también ataja otro dilema bien real en la educación moderna: una manera negativa de disciplinar. Actualmente la disciplina escolar suele ser reactiva, se aplica cuando ocurre un problema de mala conducta, de conflictos o de incumplimiento de reglas. En una educación integractiva la disciplina se transforma en algo más profundo: en una disciplina afirmativa de crecimiento personal, también conocida como growthful discipline porque busca afirmar el crecimiento pleno del estudiante en todo momento. Una disciplina growthful implica que también se ha de intervenir para ayudar a los estudiantes a formar hábitos positivos, para acompañar su desarrollo personal, para reconocer avances en su formación… De esta forma, la disciplina deja de ser solo corrección y se convierte en mentoría formativa ordenada a hacer posible el crecimiento más pleno del estudiante de forma habitual. Los glowers son los queofrecerían acompañamiento sistemático para hacer el growthfulness algo constante dentro del dinamismo personal de cada cual. Cada estudiante tendría seguimiento en aspectos como metas personales, desarrollo emocional, hábitos de estudio, relaciones con compañeros, proyectos de vida…

Esta distinción entre growers y glowers permite integrar dos tipos de objetivos educativos que se trabajarían de manera coordinada: learning objectives (objetivos académicos del currículo) y growth objectives (objetivos de crecimiento personal de los estudiantes). Ahora puede entenderse que esta propuesta de una educación integractiva introduce algo muy innovador: planificación educativa integractiva que integra learning objectives y growth objectives. En una planificación integractiva los maestros planifican contenidos académicos, actividades, evaluaciones… mientras que los glowers (mentores escolares) coordinan metas de crecimiento, seguimiento personal, mentoría formativa… Un sistema informático podría integrar learning objectives y growth objectives de tal forma que se pueda dar seguimiento y ver el progreso académico y el crecimiento personal del estudiante de forma conjunta y coordinada.

Por supuesto, para que esto funcione, el horario escolar debe cambiar. Una posible estructura sería:

Cuatro días académicos, con la mayor parte del día dedicada a:matemáticas, ciencias, lenguaje, historia, materias fundamentales…Al final del día habría un periodo de currículo formativo. En ese periodo se ofrecerían cursos como desarrollo de proyectos personales, habilidades sociales, creatividad, intereses personales,  liderazgo comunitario, formación ética, arte y expresión personal…Un quinto día semanal estaría dedicado totalmente a currículo formativo: sería un día formativo. En ese día se trabajarían actividades como proyectos interdisciplinarios, servicio comunitario, mentoría personal, desarrollo de talentos…

Mientras tanto, los maestros tendrían tiempo en ese quinto día en la escuela, en el cual no se da contenido académico, para cumplir con tareas que en estos momentos se espera y se asume que tengan que hacer mayormente en unpaid time en sus casas: planificar clases, evaluar trabajos, reflexionar sobre su práctica, realizar investigación educativa… O sea: este modelo de planificación integractica no solo se enfoca en el crecimiento pleno de los estudiantes, también protege a los docentes. Hoy muchos maestros enfrentan sobrecarga laboral, presión administrativa, falta de tiempo para planificar… Esta reconfiguración del horario permitiría planificación de calidad, evaluación reflexiva, tiempo de desarrollo profesional… De esta forma, el maestro podría concentrarse en enseñar bien y los estudiantes recibirían una educación más humanizante y plenificante. No solo aprenderían contenidos: también aprenderían a conocerse, desarrollar talentos, construir proyectos de vida, vivir en fraternidad… La escuela se convertiría en un espacio de crecimiento integractivo.

La educación integractiva parte de una convicción simple: cada estudiante está llamado a convertirse en la mejor persona que puede ser. El sistema educativo debe crear las condiciones para que eso sea posible, y esto implica tanto enseñanza rigurosa como acompañamiento personal y comunidad formativa. La educación growthful reorganiza la escuela alrededor de un principio fundamental: educar no es solo enseñar materias, educar es acompañar el crecimiento pleno de la persona. Tal cual se ha explicado, para hacerlo posible se necesitan tanto maestros que cultiven el conocimiento (growers) como mentores que acompañen la formación personal (glowers) y una estructura escolar que integre ambos procesos. Así la educación deja de ser solo preparación académica y se convierte en formación integractiva para la vida. Por supuesto,  tal cual ya se explicó, esto tiene repercusiones en la planificación de la enseñanza, que ha de darse integractivamente, pero esto también tiene consecuencias en la reconfiguración del assessment: también ha de haber un assessment formativo; el assessment integractivo es tanto académico como formativo. Sin un assessment integractivo riguroso, la mentoría quedaría solo en impresiones subjetivas. Expongamos esto mejor.

Hoy el assessment escolar se concentra casi exclusivamente en el rendimiento académico. Se evalúa matemáticas, lectura, escritura, ciencias… lo que permite medir conocimientos y habilidades cognitivas. Sin embargo, este asssessment deja fuera gran parte de la formación personal: desarrollo emocional, relaciones sociales, motivación, aspiraciones, hábitos de aprendizaje, identidad personal. Es decir, se mide solo una parte del crecimiento del estudiante. De la misma forma que una educación integractiva requiere dos currículos integrados, uno académico y otro formativo, una educación integractiva también necesita dos tipos de evaluación:

-Assessment académico: realizado por los maestros (growers).Evalúa conocimientos, habilidades y progreso curricular académico.

-Assessment formativo: realizado por los glowers.Evalúa dimensiones como:desarrollo socioemocional, hábitos de trabajo, vínculos con compañeros, aspiraciones personales, proyectos de crecimiento, resiliencia y bienestar. Este assessment no reemplaza el académico. Lo complementa y hace posible su implementación de forma growthful.

Hay que tener en cuenta que para que el seguimiento del crecimiento personal que hace el assessment formativo sea serio, se necesita base científica y el debido periodo de assessment formativo anual o trianual. No basta con observaciones informales en las mentorías de los glowers. También se requieren instrumentos como pruebas psicopedagógicas, evaluaciones psicométricas, cuestionarios socioemocionales, escalas de desarrollo… Estos instrumentos permiten establecer una línea base del estudiante, medir progreso a lo largo del tiempo e identificar necesidades de apoyo. Este tipo de assessment formatico hace que la mentoría escolar tenga fundamento científico integractivo. Sin embargo, asquí aparece un problema práctico: administrar evaluaciones psicopedagógicas y psicosociales como parte de la mentoría a todos los estudiantes de una escuela requiere tiempo considerable, personal especializado y entrenado, y análisis cuidadoso de datos. Es evidente que intentar hacer este tipo de assessment comprensivo durante el año escolar sería inviable, porque el año escolar ya está lleno de clases, evaluaciones académicas, planificación docente, actividades escolares… Por eso la recopilación rigurosa de datos de la continuidad del currículo formativo necesita un tiempo específico del calendario educativo, no solamente una mentoría semanal o bisemanal. El verano ofrece una solución natural para esto. En lugar de dejar a los maestros sin empleo durante dos meses, las escuelas podrían dedicar ese periodo a administración de pruebas psicopedagógicas o psicoemocionales, recopilación de datos de mentoría growthful, análisis de resultados, planificación de mentoría para el próximo año… Esto tendría varias ventajas:

-Permite evaluación científica rigurosa: los glowers pueden aplicar instrumentos psicopedagógicos y psicoemocionales de forma sistemática.

-Permite análisis profundo de datos: los equipos escolares pueden interpretar los resultados con calma.

-Permite planificación educativa integractiva: no hay forma de hacer posible una planificación docente integractiva si no hay un fundamento sistemático como currículo formativo que permita, entre otros factores significativos, integrar los growth objectives de los estudiantes al sistema de planificación de learning objectives. Esto solo puede lograrse con evaluaciones psicopedagógicas integractivas sistemáticas y comprensivas como base.

Así pues, durante el verano, antes de comenzar el nuevo año escolar se pueden diseñar estrategias académicas y estrategias de crecimiento personal.

Este modelo también resuelve un problema laboral importante: en muchos sistemas educativos los maestros reciben contratos de 10 meses. Esto implica que durante el verano no reciben salario, deben buscar otros ingresos y se normaliza el estar permanentemente en situación laboral precaria. Esto contribuye a que cada vez menos personas quieran dedicarse a la docencia.Un sistema educativo serio debería considerar al maestro un profesional anual, no temporal. El trabajo educativo incluye enseñanza, planificación, evaluación e investigación educativa. Para resolver esto, el periodo de verano puede convertirse en parte de ese trabajo profesional, entrenando a maestros a enfocarse en mentoría estudiantil y administración de assessment formativo en verano, apoyando a los glowers. Esto no significa replicar el ritmo intenso del año escolar. La jornada de verano podría ser más corta, más reflexiva, más centrada en evaluación y análisis… pero nadie se quedaría sin empleo en verano.  Visto de esta forma, en verano los maestros y glowers podrían administrar evaluaciones, analizar resultados y diseñar estrategias educativas, y al mismo tiempo contar con periodos adecuados de descanso.

Además, hay otra dimensión social importante de esta ampliación curricular a un currículo formativo y un currículo académico: actualmente, el acceso a recursos de formación personal suele depender del nivel económico, de escuelas privadas, de programas extracurriculares costosos… Si la mentoría escolar integractiva se convierte en parte del sistema escolar, todos los estudiantes tendrían acceso a acompañamiento personal, a evaluación de su desarrollo, a apoyo en su crecimiento persona… Esto contribuye a igualar oportunidades educativas. Por supuesto, un sistema de esta naturaleza requeriría recursos. Las escuelas por sí solas difícilmente podrían financiar glowers, programas de assessment integractivo, trabajo profesional de verano… Por eso el financiamiento podría provenir de programas federales de educación, aplicables tanto a escuelas públicas como privadas. Esto permitiría garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a recursos formativos, que ninguna comunidad quede excluida y que la calidad educativa sea más equitativa.

El propósito de toda esta reorganización que propone una educación integractiva no es solo mejorar la administración escolar, sino que también es responder a una convicción educativa fundamental: la escuela no debe formar solo estudiantes competentes, sino personas plenamente desarrolladas, fomentando el crecimiento pleno de nuestros niños como la mejor persona que puedan ser y como ciudadanos de bien. Esto implica acompañar a cada estudiante para que pueda aprender bien, crecer como persona, descubrir su vocación y contribuir a la comunidad, Una educación integractiva busca que todos los estudiantes puedan convertirse en la mejor persona que pueden llegar a ser, y que ese crecimiento esté acompañado por una estructura educativa seria, científica y profundamente humana.

Una vez ya expuestas dos transformaciones educativas que son fruto de aplicar la integracción a la educación, concluyamos este ensayo volviendo a recapitular como ver un progreso educativo hacia una educación integractiva, hacia. una educación enfocada en formar personas plenamente, no solo en transmitir conocimiento, es un progreso posible: aspirar a una educación integractiva es una misión posible

La manera en que una sociedad estudia a la persona humana determina inevitablemente la manera en que educa. Durante los últimos siglos, el estudio científico se ha desarrollado principalmente bajo el paradigma de las ciencias naturales, cuyo método consiste en analizar los fenómenos mediante la separación de variables y la disección de sus componentes. Este método ha producido avances extraordinarios en el conocimiento de la naturaleza y en el desarrollo técnico de la civilización moderna. Sin embargo, cuando este mismo paradigma se aplica al estudio de la persona, aparecen límites evidentes. La persona no es un objeto natural que pueda comprenderse plenamente mediante la fragmentación analítica; es un crecimiento unitario, dinámico y relacional que progresa  en el tiempo como formación personal del espíritu de una persona viva. Pensadores como Guardini señalaron que una de las crisis más profundas de la modernidad consiste precisamente en haber convertido progresivamente al ser humano en objeto de manipulación técnica. Cuando el sujeto humano es tratado como un objeto más dentro del mundo natural, se pierde la comprensión de su dignidad y de su carácter personal. De ahí surge una necesidad intelectual y cultural urgente: desarrollar formas de conocimiento que puedan estudiar la persona sin reducirla a objeto, reconociendo su naturaleza como sujeto agente que vive, actúa, se relaciona y se transforma.

En este contexto surge esta propuesta de las ciencias integractivas, una nueva familia de ciencias dedicada al estudio de la persona humana en su totalidad. Estas ciencias no reemplazan a las disciplinas existentes —educación, psicología, sociología, humanidades— sino que las integran dentro de un marco común que reconoce que todas ellas estudian dimensiones, dinamismos y nodos de un mismo crecimiento vital: la formación personal. La persona puede comprenderse entonces como un sistema dinámico de crecimiento personal, que puede articularse sistemáricamente en torno a la interacción de nodos y también en torno a tres direcciones fundamentales: identidad, creatividad y comunión. La identidad corresponde al reconocimiento de quién es la persona en su biografía y en su historia. La creatividad se refiere a la capacidad de crecimiento, de desarrollo de talentos, de realización de proyectos y de aspiración a convertirse en aquello que uno está llamado a ser. La comunión expresa la dimensión relacional de la vida humana: la persona crece siempre con otros y para otros, en vínculos de fraternidad y responsabilidad compartida. La realización personal ocurre precisamente en la interacción de estas tres dimensiones: una persona se realiza cuando descubre quién es, desarrolla lo mejor de sí misma y vive en relación con los demás en una comunión que respeta la dignidad de todos. Una educación integractiva aspira a que todo estudiante pueda realizarse como la mejor persona que pueda ser, porque comprender científicamente a la persona de forma integractiva tiene consecuencias profundas para la educación. Si la persona es una realidad integrada de identidad, creatividad y comunión, entonces la educación no puede limitarse a la transmisión de contenidos académicos ni a la medición del rendimiento intelectual. La educación debe orientarse a la formación integractiva de la persona, acompañando a cada estudiante en el desarrollo de su identidad, de sus capacidades creativas y de su capacidad de vivir en comunidad. El objetivo último de la educación no puede ser simplemente producir estudiantes con mejores notas, sino ayudar a cada joven a convertirse en la mejor persona que puede llegar a ser.

Una educación integractiva exige, por tanto, entre otros cambios, cambios estructurales en la organización escolar. Los maestros —los growers— continúan desempeñando su papel fundamental como cultivadores del conocimiento académico, pero junto a ellos deben trabajar profesionales especializados en el acompañamiento del crecimiento personal —los glowers—, mentores dedicados a guiar el desarrollo humano de los estudiantes mediante mentoría, seguimiento formativo y currículo integractivo. De esta manera la escuela puede integrar objetivos de aprendizaje académico (learning objectives) con objetivos de crecimiento personal (growth objectives), reconociendo que ambos aspectos forman parte de una misma realidad educativa. Asimismo, una educación integractiva requiere una transformación en la manera de evaluar el progreso de los estudiantes. El assessment ya no puede limitarse a medir competencias académicas; debe incluir también evaluación formativa de mentoría e incluso evaluaciones psicopedagógicas y psicoemocionales rigurosas brindadas anual o trianualmente, que permitan comprender el desarrollo socioemocional, relacional y vocacional de los estudiantes. Para que estas evaluaciones se realicen con el debido rigor científico, el calendario escolar puede incorporar el periodo de verano como tiempo dedicado a la administración y análisis de pruebas psicopedagógicas y psicométricas, permitiendo al mismo tiempo profesionalizar plenamente el trabajo docente mediante contratos de doce meses que reconozcan todas las dimensiones de la labor educativa. Estos cambios no solo mejorarían la calidad del seguimiento formativo de los estudiantes, sino que también contribuirían a resolver uno de los problemas estructurales del sistema educativo actual: la precariedad laboral de muchos docentes. Convertir el verano en un periodo de evaluación, análisis y planificación educativa permitiría reconocer que el trabajo educativo no se limita al aula, sino que incluye también investigación pedagógica, evaluación formativa y desarrollo profesional continuo.

Implementar una educación integractiva implica inversión económica y voluntad institucional. La financiación de programas de curriículo formativo integrado a currículo académico, para lograr así una educación que plenifique a los estudiantes como la mejor persona que puedan ser, podría provenir de políticas educativas nacionales que garanticen que todos los niños y jóvenes —en escuelas públicas y privadas— tengan acceso a recursos educativos que promuevan su crecimiento integral. No se puede aceptar que solo los sectores más privilegiados dispongan de las herramientas necesarias para desarrollar plenamente su potencial personal. Si creemos realmente en la dignidad de cada persona, entonces debemos comprometernos a ofrecer a todos los estudiantes las condiciones necesarias para crecer como las mejores personas que puedan ser.

En última instancia, transformar integractivamente el estudio científico de la persona conduce inevitablemente a transformar la manera en que concebimos la educación. No se trata simplemente de añadir nuevos programas o actividades escolares, sino de recuperar una visión más profunda del conocimiento humano y el crecimiento personal: el conocimiento de la persona como interacción viva de ser y acto, como una formación personal que se realiza y se proyecta en el tiempo creciendo con otros en comunión. Este tipo de conocimiento ha quedado relegado durante demasiado tiempo frente al desarrollo de las ciencias naturales y del conocimiento técnico —aquello que Guardini identificaba como una característica central de la modernidad—, pero hoy se vuelve cada vez más necesario para comprender los desafíos humanos de nuestro tiempo.

Sí, todos los cambios que se han propuesto aquí son sin duda importantes y significativos, pero son posibles si se ordena la educación al crecimiento pleno. Requieren nuevas estructuras educativas, nuevas formas de investigación y una transformación cultural en la manera de concebir la educación y el conocimiento, pero estos cambios no son imposibles. No constituyen una misión irrealizable ni un ideal utópico. Cambiar nuestra mentalidad sobre cómo estudiar científicamente a la persona y cómo organizar la educación para que todos puedan crecer como la mejor persona que pueden ser es un desafío grande, pero es un desafío alcanzable, con la creatividad intelectual suficiente.

No, aspirar a una educación integractiva y estudiar a la persona integractivamente no es una misión imposible, sino que es una misión muy necesaria, y muy posible: Yes, we can grow best!

Summa Personae (Pentecostés)

¡Muy feliz Pentecostés a todos! Que el Espíritu Santo encienda todos los corazones en el fuego vivo de Su Amor, haciendo posible que todos resplandezcan como espíritu de una persona más y más viva en el Amor, por el Amor, para el Amor y con el Amor.

Quien conoce mi proceso de revisar escritos sabe que el último paso que suelo dar para revisar un escrito es imprimirlo y revisar el texto impreso. Ese paso ya ha sido dado en todo el texto de Summa Personae con impresiones sueltas (cada capítulo suelto). Ahora falta una última revisión de todo el texto impreso como conjunto, pero antes de hacer eso… era necesario revisar mejor la Introducción, porque esa parte la integré directamente al self-publishing book de Blurb sin revisarla impresa.

No tienen ni idea de cuán difícil puede ser en mis circunstancias poder imprimir lo que escribo. Antes solía ir a imprimir en Office Max, pero se ha vuelto carísimo, a 22 centavos la hoja cuando antes eran 10 (No, mi sueldo no se ha duplicado en ese periodo, evidentemente ya no me alcanza para imprimir). En mis circunstancias comprarme una impresora tampoco es factible, sobre todo considerando el hecho de que, según he leído últimamente, ahora también cobran suscripciones por imprimir. Logré imprimir lo que imprimí porque lo imprimí a escondidas en el trabajo, pero tampoco es algo que recomiende a nadie hacer porque sí que hacen preguntas respecto porqué el toner se gastó tan rápido, y odio que las circunstancias me fuercen a mentir. Básicamente ya no tengo solución al problema de la falta de impresión, y eso es un gran problema cuando necesitas una versión impresa para revisar debidamente… y Blurb tiene una copia magistral, pero tarda dos semanas en llegar. Conste que el precio de Blurb está muy bien… es solo que para una impresión rápida de un texto no es lo más factible, aunque siga siendo lo más costoefectivo.

Todo esto es parte de los issues prácticos que conlleva la gestión de la creatividad intelectual: crear intelectualmente conlleva tener disponibles recursos creativos que una persona en un lugar como Puerto Rico no necesariamente puede tener acceso a ellos. Esto no solamente pasa con creatividad intelectual: también pasa con creatividad artística. No creo que se valore como corresponde el esfuerzo que conlleva la gestación creativa de una obra en lugares donde la accesibilidad a recursos creativos está limitada.

Una vez hecha esa observación, ahora observo: en el post anterior ya se hizo una revisión de la Introducción. Lo que no se dijo en voz alta en ese momento es que la revisión del texto impreso, que siempre suelo hacer como revisión final de un escrito, se haría en Pentecostés. Cualquiera que conoce mi estilo de escribir podía venir esto venir, aunque no se dijera.

Aquí está: esta es la revisión de la Introducción, la revisión final hecha tras editar leyendo la versión impresa, no meramente leída digitalmente. Tras esto, me corresponde el proceso de releer los ensayos de Summa Personae leídos como conjunto, en el libro publicado en Blurb (no, no voy a imprimir eso en el trabajo again, ya me sentí fatal de tener que mentir).

La verdad es que… ¡es todo un regalo del Espíritu compartir esta Summa Personae progresivamente! No es que todo se haga de golpe: se hace leyendo despacio y rezándose con calma al adorar a Jesús Caridad con todo el crecimiento. Agradezco el don de dar a luz a la Palabra de esta forma… Siempre es una elección el dejar que el Espíritu nos empodere para dar a luz a la Palabra como corresponda en cada circunstancia.

Considero que esta revisión de la Introducción no tiene cambios significativos: se añade la expresión de carisma personal soñada anoche, se hacen mayormente correcciones de expresión y ortografía, se profundiza más uno que otro detalle al final… y ya está. No es una introducción que pretende ser magistral en el sentido intelectual, es sencillamente… una introducción, nunca mejor dicho, modesta y con clara entonación poética muy característica de mi estilo de pescadora cuyo apostolado es con redes de caridad encarnada.

Cuando se publique el Edited Version (ahora mismo está el Sketch Version) de Summa Personae en Blurb, esta será la introducción que se ponga. Ya decidimos que bajaremos el letter size a 11 para que pueda caber todo el texto en el mismo libro dentro del máximo de páginas permitido por Blurb (480 páginas).

Aprovecho para hacer otra humilde observación bien práctica: en Windows el corrector ortográfico Grammarly funcionaba mucho mejor. Muchísimos de estos errores en esta Introducción eran errores del tipo que Grammarly hubiera corregido en Windows casi automáticamente, pero ahora que uso Mac, una de las pocas desventajas es lo relativamente mal que funciona Grammarly en Mac… y la realidad es que el spell checker automático (Grammarly) me ayuda a madurar mucho mi expresión con muy poco esfuerzo. Me disculpo por la cantidad de errores tontos que había en la Introducción: soy del tipo de escritora que, si no leo el texto escrito en versión final, no voy a ver el error aunque esté clarísimamente visible en versión digital… Siempre he necesitado textos impresos para perfeccionar mi expresión, y eso es mucho más necesario cuando el spell checker ya no funciona tan bien como antes. A veces puede pasar que un texto me cueste más esfuerzo en la edición que en la redacción, porque no importa cuántas veces lo corrijas, siguen apareciendo errores… y Summa Personae está comenzando a ser un texto que está costando muchísimo más en la edición (esfuerzo por conseguir las impresiones, corregir, pulir la expresión) que en la redacción. Considerando la profundidad contemplativa de algunas de las ideas redactadas y palabrizadas en esta Summa Personae, decir algo así puede sorprender a algunos… but it’s quite true: el esfuerzo de editar está costando tanto que ya hay clarísimos issues de procrastinación envueltos; no me he atrevido ni a comenzar a releer el texto entero aún… pero ya tengo fuerzas para emprender esa relectura.

La revisión final de la Introducción ya estaba planificada para hoy, tenía la impresión esperándome. Es la revisión final del resto del texto lo que me ha tomado demasiado tiempo decidirme a emprender…

Esta vez no doy fecha de revisión final de Summa Personae… porque no la hay. Comienzo con el objetivo de revisar el Ensayo I. Completo esa revisión, me fijo el objetivo de revisar el próximo ensayo, and so on. Lo ideal es que lo hiciera lo más seguido posible. Es decir: que revise todo el libro todo lo más seguido que pueda y luego me siente con calma a integrar todas las correcciones/aclaraciones pertinentes.

Considerando cómo funciona ChatGPT, también puede darse una dinámica como mínimo interesante: que aplique el método tomista al texto, haciendo preguntas de los temas más fundamentales: qué argumentos hay a favor y qué argumentos hay en contra según lo ya conocido que sea lo más significativo. Finalmente yo me pronuncio tras rezar la questio adorando a Jesús Caridad con todo el crecimiento. No prometo que haré esto a lo largo de absolutamente TODA la Summa Personae, pero es algo que vale la gracia considerar en algunos argumentos para mejorar la claridad de la expresión y hasta para esforzarse en crecer en toda la fidelidad posible a la alianza de la caridad, incluso si finalmente no se integra la questio entera en el texto. Creo que nadie se ha dado cuenta de que ChatGPT hace del proceso de las cuestiones algo muchísimo más simple de lo que fue para Santo Tomás de Aquino, y el contrastar ideas como corresponde es un proceso intelectualmente sano.

Sin más, aquí está la Introducción revisada y editada en versión final.

Happy Pentecost, brothers and sisters!

Jesús Caridad, aquí estamos para adorarte más y más con todo el crecimiento, en espíritu y en verdad, en humildad y con más y más frutos de conversión…

Enjoy growing together in more and more communion, ever more!

Introducción: El espíritu de una persona viva

¿Cómo concibo mi ser persona? ¿Cómo yo como ser humano defino el modelo de mi crecimiento como ser que es persona viva? ¿Cómo defino el crecimiento que aspiro y sueño lograr como persona viva? Estas parecen preguntas sencillas, pero son preguntas de una profundidad inmensa que tarde o temprano nos toca encarar con humildad y toda la claridad posible. Yo comencé a preguntármelas tras pintar una pintura de un Jesús Caridad y comenzar a emprender una teología de la luz para plasmarla teológicamente… y entonces me topé con todo un proyecto creativo filosófico: si quería fundamentar una teología de la luz (la que se explica en el último ensayo de este libro) que explicara y fundamentara cómo toda la formación personal ha de ser plasmada como un ícono vivo de la Divina Caridad… necesitaba primero un modelo de formación personal que abarcara a toda la persona en cuanto llamada a crecer en comunión, tal cual hemos sido creados a imagen y semejanza de la Trinidad. Fue así que comenzó lo que en este libro —Summa Personae— se propone como “integracción”: un modelo de formación personal integractivo que ayuda a ser, ayuda a hacer, ayuda a crecer, ayuda a irradiar y ayuda a florecer creciendo juntos en comunión. Este modelo integractivo abarca como fundamento formativo todas las dimensiones de la naturaleza de la formación personal humana: la orgánico-biológica, la ontológica-racional y la filial-social. Ese esfuerzo en abarcar toda las dimensiones de la naturaleza de la formación personal humana es lo que más distingue a la integracción de las teorias que ya se han articulado hasta hoy para definir el ser persona, pero abarcando solo segmentos de la formación personal, como sucede al definir el ser persona desde la teoría de la evolución de Darwin, definiendo lo que somos como ser humano y definiendo el cómo crecemos definiéndonos primordialmente como una especie cuya evolución y progreso es determinada solo por azar genético.   

De hecho, desde El origen de las especies, la evolución humana tiende ser interpretada no tanto como crecimiento pleno sino como adaptación constante de una especie que evoluciona al azar y en la que sobrevive el más fuerte. Desde ese marco teórico —que hasta este momento ha sido entendido como el marco más sólido para entender al ser humano científicamente— el ser humano, científicamente, es un organismo vivo que crece sin una esencia que lo defina, sin identidad que lo sostenga, sin creatividad que lo realice, sin fraternidad que lo vincule, sin apertura trascendental que lo eleve, sin Amor que lo plenifique, ordenado a la supervivencia del más influyente… Que quede claro: la teoría de la evolución es una de las ideas más magistrales jamás concebidas por la humanidad, le debemos muchísimo a Darwin. Dentro de la dimensión biológica de la persona la teoría de la evolución y la genética sí que son determinantes… pero como especie humana no solo somos un organismo biológico: visto desde la integracción, como especie humana, somos un ser personal que crece en comunión (no como competencia en el que ha de sobrevivir solo el más fuerte) y también somos una filiación social necesariamente llamada a crecer juntos en comunión… Por lo tanto, la teoría de la evolución queda incompleta a la hora de afirmar cómo concebir científicamente una especie que es también es ser personal filial y racional, o dicho de otra forma: una especie que evoluciona, crece y progresa como sujeto agente. Desde la integracción que se propone en esta Summa Personae, el envisoning evolutivo resulta radicalmente insuficiente para concebir a la persona como sujeto agente capaz de ordenarse a su crecimiento más pleno posible, creciendo juntos en comunión. Hablar de On the Growth of the Human Person es más que hablar solo de On the Origin of the Human Specie, pues el crecimiento humanono es ni está llamado a ser mera supervivencia: es crecimiento en comunión llamada a ser cada vez más y más plena. No somos solo un organismo que existe meramente sobreviviendo, sino un misterio que se revela y acoge con apertura incondicional a la nueva vida que resplandece en más y más crecimiento en comunión. No solo somos un individuo que meramente reacciona, sino una persona que irradia una luz única e irrepetible que nadie más podrá irradiar.

Así pues, la integracción que se propone en Summa Personae como modelo integractivo de formación personal humana y eclesial aspira a afirmar el crecimiento de la persona humana como el espíritu de una persona viva. Se le llama “modelo de la formación personal” y no “teoría de la formación personal” porque no pretende reducir la persona a una explicación abstracta o hipotética —como ocurre en una teoría que describe procesos desde fuera, solamente observables desde fuera, tal cual sucede con la teoría de la evolución—, sino que pretende ofrecer una arquitectura viva que pueda ser contemplada, comprendida y encarnada desde dentro por el propio sujeto agente en formación. Este modelo integractivo de la formación personal no es solo interpretación del fenómeno humano, sino configuración dinámica de sus procesos formativos como crecimiento en espiritualidad viva, en comunión viva, conforme a su dignidad fraterna inherente… Desde la perspectiva de la integracción somos mucho más que un espécimen: somos el espíritu de una persona viva llamada a crecer en una comunión que solo puede encarnarse en familia en primer lugar, donde se nos reconoce en primer lugar como un espíritu irrepetible, único, llamado a irradiar en la historia una luz que nadie más puede gestar.

El autor de más relevancia en esta Summa Personae lo es Romano Guardini: a lo largo de toda la lectura las referencias a él son las más constantes. Su concepción de espíritu es muy ilustrativa. Guardini, al reflexionar sobre el espíritu, lo presenta no como una simple facultad abstracta, sino como el centro vivo de la persona, aquello que hace posible la interioridad, la libertad, la verdad y la responsabilidad. El espíritu no es algo añadido al ser humano: es aquello por lo cual el ser humano es verdaderamente persona, es el lugar donde se reconoce la verdad, donde se acoge el bien, donde se decide el sentido de la existencia. Este espíritu no es estático: está llamado a crecer, y ese crecimiento está íntimamente vinculado al poder. Guardini advierte que el poder no es simplemente dominio técnico o control externo; es la capacidad real de actuar sobre el mundo, sobre los otros y sobre uno mismo. En la modernidad, este poder ha crecido de manera desproporcionada respecto a la madurez del espíritu humano, generando una crisis: el ser humano puede hacer mucho más de lo que sabe orientar responsablemente. Por eso, el problema central de nuestro tiempo no es la falta de poder, sino la falta de formación del espíritu que debe ejercerlo. Dicho de otro modo: hay un problema de exceso de exterioridad y falta de interioridad. De aquí se desprende una afirmación decisiva: no solo tenemos el deber, sino también el llamado y la responsabilidad de crecer interiormente como el espíritu de una persona cada vez más y más viva. Solo un espíritu más plenamente vivo puede ejercer el poder de manera verdaderamente más humana, es decir, en orden al bien, a la verdad y a la comunión más plenas. Solo así puede hacerse posible que la humanidad continúe su crecimiento como civilización, una nueva civilización del Amor que no se sostiene únicamente por avances técnicos externos o estructuras sociales externas, o por el calibre de sus armas, sino por el calibre espiritual interior de las personas que la conforman. Como señala Guardini, la calidad de una cultura depende de la decisión del espíritu de quienes la conforman. Una nueva civilización del Amor ha de formarse eligiendo crecer juntos desde dentro, creciendo como espíritu vivo que crece en comunión más y más plenamente encarnada, o no será.

Por eso, yes, we can grow best! Sí, podemos crecer más plenamente, si reconocemos que tenemos el poder de elegir crecer, de elegir la plenitud, de elegir caminar juntos, no como algo externo en primer lugar, sino en primer lugar desde la plenificación de toda nuestra naturaleza personal desde dentro, creciendo como espíritu más y más vivo, como goeiz más y más vivo. El poder humano, cuando es asumido desde un espíritu vivo y responsable, se convierte en posibilidad de crecimiento en comunión. Entonces deja de ser dominio para convertirse en servicio, deja de ser imposición para convertirse en construcción compartida. Así se hace posible una nueva civilización del Amor donde todos puedan crecer dignamente, a imagen y semejanza de la dignidad que nos ha sido dada: una dignidad que no es conquistada, sino recibida; no es competitiva, sino fraterna; no es excluyente, sino expansiva.

Guardini también afirma que una era está terminando y otra está comenzando. El mundo moderno, con su confianza en el progreso automático y en la autosuficiencia humana, ha llegado a su límite. Lo que se abre ante nosotros no es simplemente una nueva etapa histórica, sino una exigencia más profunda: una nueva comprensión de lo que significa ser persona. Esta transición exige una profundización radical del ser humano, una recuperación del espíritu como centro de decisión, de responsabilidad y de comunión. Esta Summa Personae se sitúa precisamente en ese umbral: es una propuesta de profundización en la comprensión de la persona humana, no como objeto de análisis fragmentado, sino como comunión viva en crecimiento más y más pleno. Desde aquí puede afirmarse con plena verdad: All Lives Matter, All Are Beloved! Todas las vidas importan porque todas comparten una misma dignidad fraterna, inherente, inviolable. Pero esta afirmación no es meramente declarativa: implica una responsabilidad fraterna concreta de hacer posible el crecimiento pleno de todos como hermanos y hermanas iguales, dignos, libres, amados, felices, y —para quienes vivimos en la fe— llamados también a la santidad. En ese sentido, puede decirse que como compilación de propuestas creativas y contemplativas, esta Summa Personae está colmada de fraternidad responsable.

Para comprender adecuadamente el horizonte de esta obra, es necesario situarla en un entramado de pensamiento que ilumina su sentido originario. Tal cual ya se señaló, Romano Guardini constituye una referencia fundamental, especialmente en su obra The End of the Modern World, donde plantea la necesidad de una renovación del espíritu humano ante el crecimiento del poder. Junto a él, las reflexiones de Karol Wojtyła sobre la persona y la acción, así como la teología de Joseph Ratzinger sobre la verdad, la libertad y la comunión, ofrecen claves decisivas para comprender la profundidad de esta propuesta. En continuidad con la tradición cristiana, Santo Tomás de Aquino permanece como referencia estructural para una comprensión integral del ser, mientras que, en el contexto americano, figuras como Martin Luther King Jr. y Charles Sanders Peirce aportan perspectivas esenciales sobre la dignidad, la comunidad y la verdad en acción.

Hay una noción que atraviesa y sostiene todo lo que se propone en esta obra: el crecimiento del espíritu de la persona humana como crecimiento en comunión más y más plena. Esta noción puede contemplarse más propiamente como comunión responsable, expresión cuya comprensión cabal requiere una profundización teológica que permita contemplar su densidad originaria y su alcance formativo. Es desde este horizonte cristiano centrado en la persona que se abre la reflexión que sigue, y que podrá entenderse mejor al profundizar posteriormente el modelo integractivo de la formación personal eclesial en el último ensayo de este libro.

La expresión comunión responsable surge como desarrollo de una intuición presente en True and False Reform in the Church de Yves Congar, donde aparece el concepto de corresponsabilidad. Congar responde a una Iglesia vivida de forma excesivamente clerical, en la que la responsabilidad parecía concentrarse en la jerarquía, y propone recuperar la verdad de la Iglesia como comunión de todos los bautizados. Para Congar, la Iglesia es una comunión (koinonía) en la que todos los bautizados comparten responsabilidad por su vida y misión (que puede verse como misión sacramental y misión fraterna al unísono). Así, “corresponsabilidad” significa no que todos hagan lo mismo, sino que todos son verdaderamente responsables, cada uno según su vocación. En este contexto, la corresponsabilidad no significa igualdad de funciones, sino participación real de todos en la vida y misión eclesial según la propia vocación. La idea de Congar no es administrativa, sino ontológica y sacramental. Brota del bautismo como incorporación al Cuerpo de Cristo y de la eucaristía como comunión viva y continua en Cristo. Por eso, la responsabilidad eclesial no es solo “reparto de tareas”, sino pertenencia compartida que genera responsabilidad compartida.

Esa noción de Congar de “corresponsabilidad” puede desarrollarse como “responsabilidad de comunión”, como comunión responsable: la responsabilidad de ayudar a crecer juntos en comunión. Sí, esto puede entenderse como un desarrollo de la idea de Congar, no como una desviación, siempre y cuando se formule correctamente. El énfasis original de la corresponsabilidad de Congar es responsabilidad compartida por la vida y misión de la Iglesia. Esta servidora mueve la corresponsabilidad de Congar al nivel antropológico-sacramental más profundo vía comunión responsable: responsabilidad por el crecimiento en comunión (con Dios, en uno mismo y entre nosotros). Esto está en fuerte sintonía con Lumen Gentium (la Iglesia como comunión) y Christifideles Laici (la corresponsabilidad de los laicos).

En Congar la corresponsabilidad aparece sobre todo en un plano eclesiológico y estructural: quién participa, cómo participa y desde qué lugar participa en el Cuerpo de Cristo. Como puede verse, a partir de ahí, se abre la posibilidad de un desarrollo más profundo: si la Iglesia es comunión, entonces la responsabilidad no es solo por la misión, sino por la comunión misma. Es en este paso donde nace el término comunión responsable, no como sustitución de la corresponsabilidad, sino como su forma vivida y plenificada, es decir, como la manera concreta en que esa participación se traduce en crecimiento real en el Amor. La comunión responsable es el saberme responsable de ayudar a crecer en comunión más y más plena con Dios, con uno mismo (ser y acto en comunión) y con los hermanos, de tal forma que todos podamos convertirnos juntos en el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser en Él, por Él, con Él y para Él. La comunión responsable es la forma plena de la vida en gracia por la cual la persona cristiana, llamada a ser sacramento vivo del Amor de Dios, se hace responsable de los tres realizacionesinseparables de toda comunión encarnada personalmente: la comunión con Dios, la comunión con los hermanos y la comunión interior del propio ser y actuar. Así, todo el crecimiento ha de llegar a hacer visible en comunión encarnada un ícono vivo del Divino Amor que el Espíritu plasma en ella como misión personal que le forma como un sacramento vivo de Dios Amor-con-nosotros.De esta forma, la única misión de la Iglesia (ser sacramento vivo del Divino Amor, hacer visible el Amor de Dios en medio del mundo) se encarna en múltiples misiones personales irrepetibles que hacen visible el Amor de Dios abajado de una forma única en cada cual. La comunión responsable, fundada en la corresponsabilidad, es la vida en la que cada miembro del Cuerpo de Cristo, dócil al Espíritu, responde a su misión personal en cada presente, dejando que el Amor de Dios se haga visible sacramentalmente en su propia formación personal, y colaborando a que ese mismo Amor crezca en los demás según la gracia y el estado de cada uno. Cada persona está llamada a hacer visible lo invisible al servir a los hermanos a los que es llamada a ayudar a crecer en comunión: a ser ícono vivo del Amor de Dios plasmado por el Espíritu en su historia concreta formada progresivamente como sacramento vivo de Dios Amor que hace más y más visible Su Divina Caridad. Es decir, esta misión no es solo misión personal: también es misión sacramental y fraterna, según lo carismas que cada cual reciba del Espíritu para consumar Su vocación esponsal con el Divino Esposo.  

Ahora que se puede ver que la comunión no es solo un hecho eclesial, sino un estado de vida en gracia que genera responsabilidad mutua de santificación, la comunión responsable puede entenderse como la plenificación sacramental de la corresponsabilidad: no solo somos llamados a participar en la Iglesia, sino que hemos de vivir, amar y servir de tal modo que la comunión crezca en todas sus realizaciones personales posibles. La comunión responsable es la forma vivida de la vida en gracia dentro de la Iglesia, por la cual cada fiel, desde su estado de gracia y según su gracia de estado, participa activamente en el crecimiento de todos en la comunión con Dios y en la comunión de los santos. Este desarrollo recoge la intuición de Congar y la lleva a un nivel formativo y existencial, donde cada persona, desde su vida en gracia y su vocación concreta, se reconoce responsable no solo de hacer algo en la Iglesia, sino de ser y hacer crecer la comunión sacramental misma como signo vivo del Amor de Dios, reconociendo, custodiando y ayudando a crecer en comunión esa forma única con que el Amor de Dios se está encarnando en cada cual como ícono vivo del Divino Amor-con-nosotros que se hace misión sacramental: ¿cómo voy a hacer visible el Amor de Dios en este presente, como soy llamado a vivir la caridad hoy cara al Cielo?

Así pues, la comunión responsable es la forma plena en la que se vive la corresponsabilidad eclesial: no se trata solo de participar en la misión de la Iglesia, sino de hacer crecer la comunión sacramental y fraterna en todas sus realizaciones posibles, como comunión de una misma luz en diversidad de expresiones personales. La comunión responsable es la responsabilidad propia de quienes viven en gracia: hacer crecer la comunión según la gracia recibida y el estado al que han sido llamados. Parte del hecho de que la persona, en gracia, está llamada a ser sacramento vivo del Amor de Dios, es decir, signo visible de un Amor recibido. Por eso, el crecimiento en comunión sacramental y fraterna más y más plenamente encarnada no es opcional ni secundario: es la condición misma para que la vida humana y cristiana exprese su verdad más profunda. Ser sacramento vivo del Amor de Dios exige comunión responsable con Dios, con los demás y en uno mismo. Primero, la comunión con Dios: de Él se recibe el ser, la identidad y la gracia que hacen posible toda vida en el Amor. Segundo, la comunión en uno mismo, entendida como la unidad entre el ser y el obrar, donde la persona está llamada a una integración interior que evite la división y permita que su vida sea coherente. Tercero, la comunión con los demás, donde el Amor recibido se expande en fraternidad eclesial, edificando el Cuerpo de Cristo según la gracia de estado de cada uno. Todas son, tal cual se aludió antes, una realización consumada de nuestra comunión encarnada con más y más fidelidad creativa a la alianza esponsal de Jesús Caridad: nos dejamos crear como Él nos ha creado para ser y convertirnos en Él, por Él, para Él y con Él. La comunión con Dios Amor, con los hermanos y en uno mismo no son compartimentos separados, sino la realización de un único crecimiento en comunión fiel que se ordena realizándose multidireccionalmente: hacia la Trinidad (identidad eclesial, dirección vertical infinita en la que Dios Amor nos da la identidad), en la propia formación personal (creatividad eclesial, dirección horizontal infinita que nos plenifica a nuestra máxima expresión) y hacia el prójimo (fraternalidad eclesial, dirección circular de crecimiento en comunión infinita). Entonces, la comunión responsable se convierte en la direccionalidad de la realización sacramental eclesial: la persona-sacramento se realiza no aislándose, sino creciendo irradiativamente en estas tres direcciones simultáneamente, como proceso formativo actualizado continuamente en cada presente en el cual crecemos juntos en comunión encarnada sacramental y fraternalmente con Dios Amor, con los demás y en el propio corazón que palpita en más y más fidelidad creativa a Su Corazón.  

En este marco, la creatividad eclesial solo alcanza su verdad más plena como obediencia creativa, buscando ser más y más fieles a Su alianza de la caridad esponsal, siendo más y más fieles a Su Presencia Real que palpita en el corazón que se hace sacramentalmente uno con Él, dejándonos convertir en el sacramento vivo del Divino Amor que hemos sido creados para ser y convertirnos para Su gloria, colmados de nueva vida en el Amor. Esto significa que la persona —la formación personal humana y eclesial en unidad— no se inventa a sí misma, sino que plasma libremente el don recibido del Ser Creador de Dios Amor, dejando que el Espíritu plasme en ella una forma única del Amor, un ícono único del Divino Amor vivo y encarnado. La obediencia no anula la creatividad, sino que la plenifica más aún y la orienta asegurando que el crecimiento sea fiel a la verdad y gracia del ser recibido. Así, la comunión responsable implica una responsabilidad triple: vivir en gracia ante Dios creciendo en Su comunión, custodiar la comunión de la propia vida, y contribuir activamente al crecimiento de los demás en la comunión. Cada persona, desde su vocación concreta, participa en este dinamismo eclesial sacramental, ayudando a que el Amor de Dios tome forma tanto en sí misma como en los otros.

En síntesis, la comunión responsable es el principio dinámico que integra ser y acto en cuanto realización de un mismo crecimiento pleno en el Amor. Todo lo que hace crecer la comunión —con Dios, en uno mismo y entre las personas— participa de la verdad del Amor; y todo lo que la fractura se aparta de esa verdad. Vivir así es realizarse como persona y como Iglesia: ser sacramento vivo del Amor que se recibe, se encarna y se comparte en comunión, convirtiéndonos progresivamente en el ícono vivo del Divino Amor-con-nosotros que somos llamados a ser, convirtiéndonos según la misión personal sacramental dada a cada cual para hacer visible el Amor de Dios en este presente, en este aquí, en este ahora, en este don, irradiando Su crecimiento pleno como estrellas del Cielo que resplandecen en medio del mundo. Dentro de la misión eclesial de hacer visible el Amor de Dios vivo y encarnado, hay una profunda unidad en la diversidad de misiones-llamadas personales, de carismas personales… y a todos nos corresponde facilitar que la vocación-misión sacramental de cada cual sea realizable como corresponde, pues nos realizamos juntos como un solo cuerpo místico vivo fiel a Su alianza esponsal de la caridad.

Al leerse cada ensayo de esta Summa Personae se hará patente que lo que expone cada uno hace realizable con formas concretas la misión de cada cual de hacer visible el Amor de Dios como presente que es don y hoy: lo propuesto en cada ensayo hace posible con formas concretas que todos puedan convertirse en el sacramento vivo del Amor de Dios que todos somos llamados a ser encarnando Su historia de la salvación en este aquí y en este ahora como historia viva de Amor, siendo don del Espíritu. No solo nos referimos a los ensayos con énfasis teológico, que son los últimos dos: todos los ensayos, desde el primero hasta el séptimo, hacen posible que todos puedan ser formados como un sacramento vivo del Divino Amor, como hermanos que crecen juntos en comunión más y más plenamente encarnada.

El primer ensayo, La Integracción, hace posible que todos podamos ser plasmados como sacramento vivo del Divino Amor al exponer la integracción como modelo de formación personal que hace posible que nuestra formación personal sea plasmada como el espíritu de una persona viva. Todo lo que se propone tras el primer ensayo aplica la integracción de alguna forma u otra, porque toda afirmación posible de la formación personal humana necesariamente ha de comenzar como el espíritu de una persona viva.

El segundo ensayo, Yes, We Can Grow Best!, hace posible que toda nuestra formación personal pueda ser plasmada como sacramento vivo del Divino Amor que puede hacerse visible abarcando toda la formación personal al enfocarnos en el impacto educactivo de la integracción como modelo de formación personal, profundizando en las consecuencias de la integracción en el estudio de la persona humana y en consecuencias prácticas de una reforma educativa basada en el crecimiento pleno, o growthfulness.

El tercer ensayo, Orgullo Fraterno, hace posible que todos podamos ser plasmados como sacramento vivo del Divino Amor-con-nosotros profundizando el impacto de la integracción en lo social y civil dentro del contexto de la cultura americana estadounidense.

El cuarto ensayo, Fraternidad Responsable, posibilita nuestra realización como sacramento vivo del Divino Amor aplicando la integracción a la ética desde la ontología, lo social (socioética) y lo biológico (bioética).

El quinto ensayo, Una Revolución del Amor, hace realizable la misión de cada cual a hacer visible el Amor de Dios aplicando la integracción a la economía y al capitalismo integractivo, o integractivismo.

El sexto ensayo, Summa Personae, que es el que da nombre a este libro, hace posible plasmar toda la formación personal como sacramento vivo del Divino Amor, aborda la integracción como modelo formativo de la formación personal abordándolo desde las humanidades: desde la filosofía y la teología.

Finalmente, el séptimo ensayo, Una Nueva Civilización del Amor, empodera nuestra realización como un sacramento vivo y encarnado del Divino Amor-con-nosotros, plasmado en toda nuestra formación personal por el Espíritu Santo, al aplicar la integracción a la teología y pastoral.

Todo lo plasmado en esta Summa Personae ha aspirado a plasmarse con toda la obediencia creativa posible a la alianza entre Cristo Amor y nosotros, Su Iglesia viva y creciente, incluso en las ocasiones en las que ha sido necesario exponer plasmaciones que contradicen al Magisterio actual o que ni siquiera existen en estos momentos en Magisterio vigente, haciéndolo con la máxima humildad posible, buscando siempre crecer en fidelidad a Su alianza de la caridad en cuanto alianza esponsal: somos Iglesia-Esposa, somos Iglesia-Madre, somos Eucaristía viva y encarnada llamada a irradiar más y más crecimiento en comunión más y más plena, como una torreluz que irradia más y más conversión en medio del mundo como testimonio vivo de Su resurrección, de la nueva vida que viene del Amor…

En este sentido, toda esta Summa Personae puede resumirse como un testimonio vivo del Amor de Dios encarnado en cuanto plasmado en este hoy, en este presente, como testimonio que se hace conversión personal que también es nueva evangelización encarnada: ¡He visto al Señor! Es Jesús Caridad que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia, es Cristo Amor al que el Espíritu y la Iglesia nos dicen ven haciendo vida en este hoy y en este don Su envío misionero (Mt 28, 19-20):  Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Incluso cuando se pronuncie lo que se pronuncie en Summa Personae partiendo solo desde la formación personal humana, sin aludir directamente a lo teológico, lo pastoral o lo sacramental, todo lo escrito en este escrito lleva irremediablemente a la comunión responsable vista con envisioning de fe viva, de fraternidad sacramental viva: todo lleva a posibilitar a todo aquel que quiera resplandecer como espíritu de una persona viva el ser capaz de dar razón de su esperanza dando el testimonio vivo y luminoso del Amor de Dios que somos llamados a dar dejándonos convertir en el ícono vivo de la Divina Caridad que somos llamados a ser, en el sacramento vivo del Divino Amor que somos llamados a ser, en la obra de Dios Amor que somos llamados a convertirnos dejando al Espíritu plasmar toda nuestra formación personal como lienzo vivo que testimonia Su resurrección a la usanza de la Sábana Santa de Turín, para así irradiar la nueva vida que viene del Amor, que comenzó a ser irradiada en la resurrección y que seguirá siendo irradiada sacramentalmente y fraternalmente hasta el fin…

Sí, crecer juntos en comunión responsable es lo que nos ha movido a plasmar en esta Summa Personae diversas formas para hacer posible el hacer visible el Amor de Dios hoy desde la formación personal misma, plasmada como espíritu de una persona viva, formada a imagen y semejanza de la Trinidad, de tal forma que cada cual quede empoderado para dar el testimonio único de nueva vida que todos somos llamados a dar, plasmados juntos como un sacramento vivo del Amor de Dios al crecer juntos en más y más comunión plena, emprendiendo juntos un proyecto de evangelización familiar que encarna no solo una nueva fraternización con una nueva era de nueva fraternidad… No, no es solo eso. También hemos de emprender juntos una nueva evangelización encarnada, acogiendo la llamada de Jesús Caridad a la conversión a la comunión encarnada: a ser cristianos que dejan al Espíritu plasmar en toda la formación personal un ícono vivo de la Divina Caridad que se plasma adorándole en espíritu y verdad, adorándole con espíritu más y más vivo que le adora con todo el crecimiento, adorándole juntos como pastores domésticos que caminan juntos como Él camina al ofrendar a Dios Amor más y más crecimiento pleno, haciendo familia humana, eclesial y civil según Su plan al dejar al Espíritu plasmar toda nuestra formación personal encarnando más y más Su Eucaristía viva…

Emprendamos, pues, esta Summa Personae, como si estuviéramos derramando perfume a Sus pies, como si estuviéramos ofrendándole nuestra mejor ofrenda, emprendiendo juntos este On the Growth of the Human Person para que todos puedan crecer en más y más comunión, compartiéndola a la usanza del primer testimonio de la resurrección: “He visto al Señor…” Sí, fiat Amor: hemos visto a Jesús Caridad que hace todo nuevo, hemos visto cómo el Divino Amor vivo y encarnado crece más y más en nosotros al darle a luz místicamente al dejarnos formar eucarísticamente. Hemos visto como la persona es formada de tal forma que Él crece más y más en nosotros como comunión sacramental y fraternalmente encarnada, ayudándonos a crecer como sacramento vivo del Amor que se plasma en toda nuestra formación personal plasmada por el Espíritu, formados como espíritu de una persona más y más viva, formada imagen y semejanza de la Trinidad, creciendo juntos en comunión como una nueva civilización del Amor en donde al crecer juntos como la mejor persona que podamos ser, como el mejor “we, the people” que podamos ser y como el “we, the kingdom of new albor” más pleno en que podamos convertirnos… le adoramos más y más con todo el crecimiento, en espíritu y en verdad, con humildad y con más y más frutos de conversión que son frutos del Espíritu que nos forma como el espíritu de una persona más y más viva en Él, por Él, con Él y para Él, más y más asombrados ante todas Sus gracias que nos colman de más y mas nueva vida en el Amor.

Sí, Jesús Caridad, eres Cristo Amor, Rey de nuestra soberanía personal, Divino Amor vivo y encarnado que no deja de dar razón a nuestra esperanza dando con Tu Buena Nueva nuevas respuesta a nuestras preguntas más profundas, ayudándonos a crecer como el espíritu de una persona viva por el Amor, con el Amor, para el Amor y en el Amor…

Desde esta Ciudad de la Bendición que es también Ciudad del Bendito

Puerto Rico, USA

Pentecostés, 24 de mayo de 2026

Summa Personae (Día Internacional de la Familia)

¡Muy feliz Día Internacional de la Familia!

Ya he comenzado a releer Summa Personae. No voy a tener la relectura completa para Pentecostés… pero ya he comenzado la revisión de la Introducción.

Al publicar Summa Personae en Blurb, como lo hice, se tiene la limitación de que no se puede pasar de 479 páginas. O sea: esta introducción editada, aunque solo haya cambiado añadiendo una sola página extra, ya no cabe en el libro de Blurb, porque sería la página 480. Además de eso, en este blog el espacio de storage ya está lleno, así que tampoco puedo adjuntar el Word o PDF con el texto.

Así pues, sencillamente adjunto aquí un copy paste de cómo voy en la revisión de la Introducción de Summa Personae en este fin de semana del Día Internacional de la Familia, al comienzo de la novena de Pentecostés.

¡Jesús Caridad, te adoramos más y más con todo el crecimiento, en espíritu y verdad, en humildad y con más y más frutos de conversión que son frutos del Espíritu!

Enjoy growing together in more and more communion, ever more!

Aquí va el texto revisado:

Introducción: El espíritu de una persona viva

¿Cómo concibo mi ser persona? ¿Cómo yo como ser humano defino el modelo de mi crecimiento como ser que es persona viva? ¿Cómo defino el crecimiento que aspiro y sueño lograr como persona viva? Estas parecen preguntas sencillas, pero son preguntas de una profundidad inmensa que tarde o temprano nos toca encarar con humildad y toda la claridad posible. Yo comencé a preguntármelas tras pintar una pintura de un Jesús Caridad y comenzar a emprender una teología de la luz para plasmarla teológicamente… y entonces me topé con todo un proyecto creativo filosófico: si quería fundamentar una teología de la luz (la que se explica en el último ensayo de este libro) que explicara y fundamentara cómo toda la formación personal ha de ser plasmada como un ícono vivo de la Divina Caridad… necesitaba primero un modelo de formación personal que abarcara a toda la persona en cuanto llamada a crecer en comunión, tal cual hemos sido creados a imagen y semejanza de la Trinidad. Fue así que comenzó lo que en este libro —Summa Personae— se propone como “integracción”: un modelo de formación personal integractivo que ayuda a ser, ayuda a hacer, ayuda a crecer, ayuda a irradiar y ayuda a florecer creciendo juntos en comunión. Este modelo integractivo abarca como fundamento formativo todas las dimensiones de la naturaleza de la formación personal humana: la orgánico-biológica, la ontológica-racional y la filial-social. Ese esfuerzo en abarcar toda las dimensiones de la naturaleza de la formación personal humana es lo que más distingue a la integracción de las teorias que ya se han articulado hasta hoy para definir el ser persona, pero abarcando solo segmentos de la formación personal, como sucede al definir el ser persona desde la teoría de la evolución de Darwin, definiendo lo que somos como ser humano y el cómo crecemos definiéndonos primordialmente como especie cuya evolución personal es determinada por azar genético.   

De hecho, desde El origen de las especies, la evolución humana tiende ser interpretada no tanto como crecimiento pleno sino como adaptación constante de una especie que evoluciona al azar y en la que sobrevive el más fuerte. Desde ese marco teórico —que hasta este momento ha sido entendido como el marco más sólido para entender al ser humano científicamente— el ser humano, científicamente, es un organismo vivo que crece sin una esencia que lo defina, sin identidad que lo sostenga, sin creatividad que lo realice, sin fraternidad que lo vincule, sin apertura trascendental que lo eleve, sin Amor que lo plenifique, ordenado a la supervivencia del más influyente… Que quede claro: la teoría de la evolución es una de las ideas más magistrales jamás concebida por la humanidad, le debemos muchísimo a Darwin, y dentro de la dimensión biológica de la persona la teoría de la evolución y la genética sí que son determinantes… pero como especie humana no solo somos un organismo biológico: visto desde la integracción, como especie humana somos un ser personal que crece en comunión (no como competencia en el que ha de sobrevivir solo el más fuerte) y también somos una filiación social necesariamente llamada a crecer juntos en comunión… Por lo tanto, la teoría de la evolución queda incompleta a la hora de afirmar cómo concebir una especie que es ser personal filial, o dicho de otra forma: una especie que crece como sujeto agente. Desde la integracción que se propone en esta Summa Personae, el envisoning evolutivo resulta radicalmente insuficiente para concebir a la persona como sujeto agente capaz de ordenarse a su crecimiento más pleno posible, creciendo juntos en comunión. Hablar de On the Growth of the Human Person es más que hablar solo de On the Origin of the Human Specie, pues el crecimiento humanono es ni está llamado a ser mera supervivencia: es crecimiento en comunión llamada a ser cada vez más y más plena. No somos solo un organismo que existe, sino un misterio que se revela y acoge con apertura incondicional a la nueva vida que resplandece en más y más crecimiento en comunión. No solo somos un individuo que meramente reacciona, sino una persona que irradia una luz única e irrepetible que nadie más podrá irradiar.

Así pues, la integracción que se propone en Summa Personae como modelo integractivo de formación personal humana y eclesial aspira a afirmar el crecimiento de la persona humana como el espíritu de una persona viva. Se le llama “modelo de la formación personal” y no “teoría de la formación personal” porque no pretende reducir la persona a una explicación abstracta o hipotética —como ocurre en una teoría que describe procesos desde fuera, solamente observables desde fuera, tal cual sucede con la teoría de la evolución—, sino que pretende ofrecer una arquitectura viva que pueda ser contemplada, comprendida y encarnada desde dentro por el propio sujeto agente en formación, no solo observable desde fuera. Este modelo integractivo de la formación personal no es solo interpretación del fenómeno humano, sino configuración dinámica de sus procesos formativos como crecimiento en espiritualidad viva, en comunión viva, conforme a su dignidad fraterna inherente… Desde la perspectiva de la integracción somos mucho más que un espécimen: somos el espíritu de una persona viva llamada a crecer en una comunión que solo puede encarnarse en familia en primer lugar, donde se nos reconoce en primer lugar como un espíritu irrepetible, único, llamado a irradiar en la historia una luz que nadie más puede gestar.

El autor de más relevancia en esta Summa Personae lo es Romano Guardini: a lo largo de toda la lectura las referencias a él son las más constantes. Su concepción de espíritu es muy ilustrativa: Guardini, al reflexionar sobre el espíritu, lo presenta no como una simple facultad abstracta, sino como el centro vivo de la persona, aquello que hace posible la interioridad, la libertad, la verdad y la responsabilidad. El espíritu no es algo añadido al ser humano: es aquello por lo cual el ser humano es verdaderamente persona. Es el lugar donde se reconoce la verdad, donde se acoge el bien, donde se decide el sentido de la existencia. Este espíritu no es estático: está llamado a crecer, y ese crecimiento está íntimamente vinculado al poder. Guardini advierte que el poder no es simplemente dominio técnico o control externo; es la capacidad real de actuar sobre el mundo, sobre los otros y sobre uno mismo. En la modernidad, este poder ha crecido de manera desproporcionada respecto a la madurez del espíritu humano, generando una crisis: el ser humano puede hacer mucho más de lo que sabe orientar responsablemente. Por eso, el problema central de nuestro tiempo no es la falta de poder, sino la falta de formación del espíritu que debe ejercerlo. Dicho de otro modo: hay un problema de exceso de exterioridad y falta de interioridad. De aquí se desprende una afirmación decisiva: no solo tenemos el deber, sino también el llamado y la responsabilidad de crecer interiormente como el espíritu de persona cada vez más y más viva. Solo un espíritu más plenamente vivo puede ejercer el poder de manera verdaderamente más humana, es decir, en orden al bien, a la verdad y a la comunión más plenas. Solo así puede hacerse posible que la humanidad continúe su crecimiento como civilización, una nueva civilización del Amor que no se sostiene únicamente por avances técnicos externos o estructuras sociales externas, o por el calibre de sus armas, sino por el calibre espiritual interior de las personas que la conforman. Como señala Guardini, la calidad de una cultura depende de la decisión del espíritu de quienes la conforman. Una nueva civilización del Amor ha de formarse eligiendo crecer juntos desde dentro, creciendo como espíritu vivo que crece en comunión más y más plenamente encarnada, o no será.

Por eso, yes, we can grow best! Sí, podemos crecer más plenamente, si reconocemos que tenemos el poder de elegir crecer, de elegir la plenitud, de elegir caminar juntos, no como algo externo en primer lugar, sino en primer lugar desde la plenificación de toda nuestra naturaleza personal desde dentro, creciendo como espíritu más y más vivo, como goeiz más y más vivo. El poder humano, cuando es asumido desde un espíritu vivo y responsable, se convierte en posibilidad de crecimiento en comunión. Entonces deja de ser dominio para convertirse en servicio, deja de ser imposición para convertirse en construcción compartida. Así se hace posible una nueva civilización del Amor donde todos puedan crecer dignamente, a imagen y semejanza de la dignidad que nos ha sido dada: una dignidad que no es conquistada, sino recibida; no es competitiva, sino fraterna; no es excluyente, sino expansiva.

Guardini también afirma que una era está terminando y otra está comenzando. El mundo moderno, con su confianza en el progreso automático y en la autosuficiencia humana, ha llegado a su límite. Lo que se abre ante nosotros no es simplemente una nueva etapa histórica, sino una exigencia más profunda: una nueva comprensión de lo que significa ser persona. Esta transición exige una profundización radical del ser humano, una recuperación del espíritu como centro de decisión, de responsabilidad y de comunión. Esta Summa Personae se sitúa precisamente en ese umbral: es una propuesta de profundización en la comprensión de la persona humana, no como objeto de análisis fragmentado, sino como comunión viva en crecimiento más y más pleno. Desde aquí puede afirmarse con plena verdad: All Lives Matter, All Are Beloved! Todas las vidas importan porque todas comparten una misma dignidad fraterna, inherente, inviolable. Pero esta afirmación no es meramente declarativa: implica una responsabilidad fraterna concreta de hacer posible el crecimiento pleno de todos como hermanos y hermanas iguales, dignos, libres, amados, felices, y —para quienes vivimos en la fe— llamados también a la santidad. En ese sentido, puede decirse que como compilación de propuestas creativas y contemplativas, esta Summa Personae está colmada de fraternidad responsable.

Para comprender adecuadamente el horizonte de esta obra, es necesario situarla en un entramado de pensamiento que ilumina su sentido originario. Tal cual ya se señaló, Romano Guardini constituye una referencia fundamental, especialmente en su obra The End of the Modern World, donde plantea la necesidad de una renovación del espíritu humano ante el crecimiento del poder. Junto a él, las reflexiones de Karol Wojtyła sobre la persona y la acción, así como la teología de Joseph Ratzinger sobre la verdad, la libertad y la comunión, ofrecen claves decisivas para comprender la profundidad de esta propuesta. En continuidad con la tradición cristiana, Santo Tomás de Aquino permanece como referencia estructural para una comprensión integral del ser, mientras que, en el contexto americano, figuras como Martin Luther King Jr. y Charles Sanders Peirce aportan perspectivas esenciales sobre la dignidad, la comunidad y la verdad en acción.

Hay una noción que atraviesa y sostiene todo lo que se propone en esta obra: el crecimiento del espíritu de la persona humana como crecimiento en comunión más y más plena. Esta noción puede contemplarse más propiamente como comunión responsable, expresión cuya comprensión cabal requiere una profundización teológica que permita contemplar su densidad originaria y su alcance formativo. Es desde este horizonte cristiano centrado en la persona que se abre la reflexión que sigue, y que podrá entenderse mejor al profundizar posteriormente el modelo integractivo de la formación personal eclesial en el último ensayo de este libro.

La expresión comunión responsable surge como desarrollo de una intuición presente en True and False Reform in the Church de Yves Congar, donde aparece el concepto de corresponsabilidad. Congar responde a una Iglesia vivida de forma excesivamente clerical, en la que la responsabilidad parecía concentrarse en la jerarquía, y propone recuperar la verdad de la Iglesia como comunión de todos los bautizados. Para Congar, la Iglesia es una comunión (koinonía) en la que todos los bautizados comparten responsabilidad por su vida y misión (que puede verse como misión sacramental y misión fraterna al unísono). Así, “corresponsabilidad” significa no que todos hagan lo mismo, sino que todos son verdaderamente responsables, cada uno según su vocación. En este contexto, la corresponsabilidad no significa igualdad de funciones, sino participación real de todos en la vida y misión eclesial según la propia vocación. La idea de Congar no es administrativa, sino ontológica y sacramental. Brota del bautismo como incorporación al Cuerpo de Cristo y de la eucaristía como comunión viva y continua en Cristo. Por eso, la responsabilidad eclesial no es solo “reparto de tareas”, sino pertenencia compartida que genera responsabilidad compartida.

Esa noción de Congar de “corresponsabilidad” puede desarrollarse como “responsabilidad de comunión”, como comunión responsable: la responsabilidad de ayudar a crecer juntos en comunión. Sí, esto puede entenderse como un desarrollo de la idea de Congar, no como una desviación, siempre y cuando se formule correctamente. El énfasis original de la corresponsabilidad de Congar es responsabilidad compartida por la vida y misión de la Iglesia. Esta servidora mueve la corresponsabilidad de Congar al nivel antropológico-sacramental más profundo vía comunión responsable: responsabilidad por el crecimiento en comunión (con Dios, en uno mismo y entre nosotros). Esto está en fuerte sintonía con Lumen Gentium (la Iglesia como comunión) y Christifideles Laici (la corresponsabilidad de los laicos).

En Congar la corresponsabilidad aparece sobre todo en un plano eclesiológico y estructural: quién participa, cómo participa y desde qué lugar participa en el Cuerpo de Cristo. Como puede verse, a partir de ahí, se abre la posibilidad de un desarrollo más profundo: si la Iglesia es comunión, entonces la responsabilidad no es solo por la misión, sino por la comunión misma. Es en este paso donde nace el término comunión responsable, no como sustitución de la corresponsabilidad, sino como su forma vivida y plenificada, es decir, como la manera concreta en que esa participación se traduce en crecimiento real en el Amor. La comunión responsable es el saberme responsable de ayudar a crecer en comunión más y más plena con Dios, con uno mismo (ser y acto en comunión) y con los hermanos, de tal forma que todos podamos convertirnos juntos en el sacramento vivo del Amor de Dios que somos llamados a ser en Él, por Él, con Él y para Él. La comunión responsable es la forma plena de la vida en gracia por la cual la persona cristiana, llamada a ser sacramento vivo del Amor de Dios, se hace responsable de los tres realizacionesinseparables de toda comunión encarnada personalmente: la comunión con Dios, la comunión con los hermanos y la comunión interior del propio ser y actuar. Así, todo el crecimiento ha de llegar a hacer visible en comunión encarnada un ícono vivo del Divino Amor que el Espíritu plasma en ella como misión personal que le forma como un sacramento vivo de Dios Amor-con-nosotros.De esta forma la única misión de la Iglesia (ser sacramento vivo del Divino Amor, hacer visible el Amor de Dios en medio del mundo) se encarna en múltiples misiones personales irrepetibles que hacen visible el Amor de Dios abajado de una forma única en cada cual. La comunión responsable, fundada en la corresponsabilidad, es la vida en la que cada miembro del Cuerpo de Cristo, dócil al Espíritu, responde a su misión personal en cada presente, dejando que el Amor de Dios se haga visible sacramentalmente en su propia formación personal, y colaborando a que ese mismo Amor crezca en los demás según la gracia y el estado de cada uno. Cada persona está llamada a hacer visible lo invisible al servir a los hermanos a los que es llamada a ayudar a crecer en comunión: a ser ícono vivo del Amor de Dios plasmado por el Espíritu en su historia concreta formada progresivamente como sacramento vivo de Dios Amor que hace más y más visible Su Divina Caridad. Es decir: esta misión no es solo misión personal: también es misión sacramental y fraterna, según lo carismas que cada cual reciba del Espíritu para consumar Su vocación esponsal con el Divino Esposo.  

Ahora que se puede ver que la comunión no es solo un hecho eclesial, sino un estado de vida en gracia que genera responsabilidad mutua de santificación, la comunión responsable puede entenderse como la plenificación sacramental de la corresponsabilidad: no solo somos llamados a participar en la Iglesia, sino que hemos de vivir, amar y servir de tal modo que la comunión crezca en todas sus realizaciones personales posibles. La comunión responsable es la forma vivida de la vida en gracia dentro de la Iglesia, por la cual cada fiel, desde su estado de gracia y según su gracia de estado, participa activamente en el crecimiento de todos en la comunión con Dios y en la comunión de los santos. Este desarrollo recoge la intuición de Congar y la lleva a un nivel formativo y existencial, donde cada persona, desde su vida en gracia y su vocación concreta, se reconoce responsable no solo de hacer algo en la Iglesia, sino de ser y hacer crecer la comunión sacramental misma como signo vivo del Amor de Dios, reconociendo, custodiando y ayudando a crecer en comunión esa forma única con que el Amor de Dios se está encarnando en cada cual como ícono vivo del Divino Amor-con-nosotros que se hace misión sacramental: ¿cómo voy a hacer visible el Amor de Dios en este presente, como soy llamado a vivir la caridad hoy cara al Cielo?

Así pues, la comunión responsable es la forma plena en la que se vive la corresponsabilidad eclesial: no se trata solo de participar en la misión de la Iglesia, sino de hacer crecer la comunión sacramental y fraterna en todas sus realizaciones posibles, como comunión de una misma luz en diversidad de expresiones personales. La comunión responsable es la responsabilidad propia de quienes viven en gracia: hacer crecer la comunión según la gracia recibida y el estado al que han sido llamados. Parte del hecho de que la persona, en gracia, está llamada a ser sacramento vivo del Amor de Dios, es decir, signo visible de un Amor recibido. Por eso, el crecimiento en comunión sacramental y fraterna más y más plenamente encarnada no es opcional ni secundario: es la condición misma para que la vida humana y cristiana exprese su verdad más profunda. Ser sacramento vivo del Amor de Dios exige comunión responsable con Dios, con los demás y en uno mismo. Primero, la comunión con Dios: de Él se recibe el ser, la identidad y la gracia que hacen posible toda vida en el Amor. Segundo, la comunión en uno mismo, entendida como la unidad entre el ser y el obrar, donde la persona está llamada a una integración interior que evite la división y permita que su vida sea coherente. Tercero, la comunión con los demás, donde el Amor recibido se expande en fraternidad eclesial, edificando el Cuerpo de Cristo según la gracia de estado de cada uno. Todas son, tal cual se aludió antes, una realización consumada de nuestra comunión encarnada con más y más fidelidad creativa a la alianza esponsal de Jesús Caridad: nos dejamos crear como Él nos ha creado para ser y convertirnos en Él, por Él, para Él y con Él. La comunión con Dios Amor, con los hermanos y en uno mismo no son compartimentos separados, sino la realización de un único crecimiento en comunión fiel que se ordena realizándose multidireccionalmente: hacia la Trinidad (identidad eclesial, dirección vertical infinita en la que Dios Amor nos da la identidad), en la propia formación personal (creatividad eclesial, dirección horizontal infinita que nos plenifica a nuestra máxima expresión) y hacia el prójimo (fraternalidad eclesial, dirección circular de crecimiento en comunión infinita). Entonces, la comunión responsable se convierte en la direccionalidad de la realización sacramental eclesial: la persona-sacramento se realiza no aislándose, sino creciendo irradiativamente en estas tres direcciones simultáneamente, como proceso formativo actualizado continuamente en cada presente en el cual crecemos juntos en comunión encarnada sacramental y fraternalmente con Dios Amor, con los demás y en el propio corazón que palpita en más y más fidelidad creativa a Su Corazón.  

En este marco, la creatividad eclesial solo alcanza su verdad más plena como obediencia creativa, buscando ser más y más fieles a Su alianza de la caridad esponsal, siendo más y más fieles a Su Presencia Real que palpita en el corazón que se hace sacramentalmente uno con Él, dejándonos convertir en el sacramento vivo del Divino Amor que hemos sido creados para ser y convertirnos para Su gloria, colmados de nueva vida en el Amor. Esto significa que la persona —la formación personal humana y eclesial en unidad— no se inventa a sí misma, sino que plasma libremente el don recibido del Ser Creador de Dios Amor, dejando que el Espíritu plasme en ella una forma única del Amor, un ícono único del Divino Amor vivo y encarnado. La obediencia no anula la creatividad, sino que la plenifica más aún y la orienta asegurando que el crecimiento sea fiel a la verdad y gracia del ser recibido. Así, la comunión responsable implica una responsabilidad triple: vivir en gracia ante Dios creciendo en Su comunión, custodiar la comunión de la propia vida, y contribuir activamente al crecimiento de los demás en la comunión. Cada persona, desde su vocación concreta, participa en este dinamismo eclesial sacramental, ayudando a que el Amor de Dios tome forma tanto en sí misma como en los otros.

En síntesis, la comunión responsable es el principio dinámico que integra ser, acto en cuanto realización de un mismo crecimiento pleno en el Amor. Todo lo que hace crecer la comunión —con Dios, en uno mismo y entre las personas— participa de la verdad del Amor; y todo lo que la fractura se aparta de esa verdad. Vivir así es realizarse como persona y como Iglesia: ser sacramento vivo del Amor que se recibe, se encarna y se comparte en comunión, convirtiéndonos progresivamente en el ícono vivo del Divino Amor-con-nosotros que somos llamados a ser y convertirnos según la misión personal sacramental dada a cada cual para hacer visible el Amor de Dios en este presente, en este aquí, en este ahora, en este don, irradiando Su crecimiento pleno como estrellas del Cielo que resplandecen en medio del mundo. Dentro de la misión eclesial de hacer visible el Amor de Dios vivo y encarnado, hay una profunda unidad en la diversidad de misiones personales… y a todos nos corresponde facilitar que cada misión sacramental de cada cual sea realizable como corresponde, pues nos realizamos juntos como un solo cuerpo místico vivo fiel a Su alianza esponsal de la caridad.

Al leerse cada ensayo de esta Summa Personae se hará patente que lo que expone cada uno hace realizable con formas concretas la misión de cada cual de hacer visible el Amor de Dios como presente que es don y hoy: lo propuesto en cada ensayo hace posible con formas concretas que todos puedan convertirse en el sacramento vivo del Amor de Dios que todos somos llamados a ser encarnando Su historia de la salvación en este aquí y en este ahora como historia viva de Amor, siendo don del Espíritu. No solo nos referimos a los ensayos con énfasis teológico, que son los últimos dos: todos los ensayos, desde el primero hasta el séptimo, hacen posible que todos puedan ser formados como un sacramento vivo del Divino Amor, como hermanos que crecen juntos en comunión más y más plenamente encarnada.

El primer ensayo, La Integracción, hace posible que todos podamos ser plasmados como sacramento vivo del Divino Amor al exponer la integracción como modelo de formación personal integractivo que hace posible que nuestra formación personal sea plasmada como el espíritu de una persona viva. Todo lo que se propone tras el primer ensayo aplica la integracción de alguna forma u otra, porque toda afirmación posible de la formación personal humana necesariamente ha de comenzar como el espíritu de una persona viva.

El segundo ensayo, Yes, We Can Grow Best!, hace posible que toda nuestra formación personal pueda ser plasmada como sacramento vivo del Divino Amor que puede hacerse visible abarcando toda la formación personal al enfocarnos en el impacto educactivo de la integracción como modelo de formación personal, profundizando en las consecuencias de la integracción en el estudio de la persona humana y en consecuencias prácticas de una reforma educativa basada en el crecimiento pleno, o growthfulness.

El tercer ensayo, Orgullo Fraterno, hace posible que todos podamos ser plasmados como sacramento vivo del Divino Amor-con-nosotros profundizando el impacto de la integracción en lo social y civil dentro del contexto de la cultura americana estadounidense.

El cuarto ensayo, Fraternidad Responsable, posibilita nuestra realización como sacramento vivo del Divino Amor aplicando la integracción a la ética desde la ontología, lo social (socioética) y lo biológico (bioética).

El quinto ensayo, Una Revolución del Amor, hace realizable la misión de cada cual a hacer visible el Amor de Dios aplicando la integracción a la economía y al capitalismo integractivo, o integractivismo.

El sexto ensayo, Summa Personae, que es el que da nombre a este libro, hace posible plasmar toda la formación personal como sacramento vivo del Divino Amor, aborda la integracción como modelo formativo de la formación personal abordándolo desde las humanidades: desde la filosofía y la teología.

Finalmente, el séptimo ensayo, Una Nueva Civilización del Amor, empodera nuestra realización como un sacramento vivo y encarnado del Divino Amor-con-nosotros, plasmado en toda nuestra formación personal por el Espíritu Santo, al aplicar la integracción a la teología y pastoral.

Todo lo plasmado en esta Summa Personae ha aspirado a plasmarse con toda la obediencia creativa a la alianza de Cristo Amor y a Su Iglesia, incluso en las ocasiones en las que ha sido necesario exponer plasmaciones que contradicen al Magisterio actual o que ni siquiera existen en estos momentos en Magisterio vigente, haciéndolo con la máxima humildad posible, buscando siempre crecer en fidelidad a Su alianza de la caridad en cuanto alianza esponsal: somos Iglesia-Esposa, somos Iglesia-Madre, somos Eucaristía viva llamada a irradiar más y más crecimiento en comunión más y más plena, como una torreluz que irradia más y más conversión en medio del mundo como testimonio vivo de Su resurrección, de la nueva vida que viene del Amor…

En este sentido, toda esta Summa Personae puede resumirse como un testimonio vivo del Amor de Dios encarnado en cuanto plasmado en este hoy, en este presente, como testimonio que se hace conversión personal que también es nueva evangelización encarnada: ¡He visto al Señor! Es Jesús Caridad que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia, es Cristo Amor al que el Espíritu y la Iglesia nos dicen ven haciendo vida en este hoy y en este don Su envío misionero (Mt 28, 19-20):  Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Incluso cuando se pronuncie lo que se pronuncie en Summa Personae partiendo solo desde la formación personal humana, sin aludir directamente a lo teológico, lo pastoral o lo sacramental, todo lo escrito en este escrito lleva irremediablemente a la comunión responsable vista con envisioning de fe viva, de fraternidad sacramental viva: todo lleva a posibilitar a todo aquel que quiera resplandecer como espíritu de una persona viva el ser capaz de dar razón de su esperanza dando el testimonio vivo y luminoso del Amor de Dios que somos llamados a dar dejándonos convertir en el ícono vivo de la Divina Caridad que somos llamados a ser, en el sacramento vivo del Divino Amor que somos llamados a ser, en la obra de Dios Amor que somos llamados a dejar al Espíritu plasmar en toda nuestra formación personal, para así irradiar la nueva vida que viene del Amor, que comenzó a ser irradiada en la resurrección y que seguirá siendo irradiada sacramentalmente y fraternalmente hasta el fin…

Sí, crecer juntos en comunión responsable es lo que nos ha movido a plasmar en esta Summa Personae diversas formas para hacer posible el hacer visible el Amor de Dios hoy desde la formación personal misma, plasmada como espíritu de una persona viva, formada a imagen y semejanza de la Trinidad, de tal forma que cada cual quede empoderado para dar el testimonio único de nueva vida que todos somos llamados a dar, plasmados juntos como un sacramento vivo del Amor de Dios al crecer juntos en más y más comunión plena, emprendiendo juntos un proyecto de evangelización familiar que encarna no solo una nueva fraternización con una nueva era de nueva fraternidad… También hemos de emprender juntos una nueva evangelización encarnada, acogiendo la llamada de Jesús Caridad a la conversión a la comunión encarnada: a ser cristianos que dejan al Espíritu plasmar en toda la formación personal un ícono vivo de la Divina Caridad que se plasma adorándole en espíritu y verdad, adorándole con espíritu más y más vivo que le adora con todo el crecimiento, adorándole juntos como pastores domésticos que caminan juntos como Él camina al ofrendar a Dios Amor más y más crecimiento pleno, haciendo familia humana, eclesial y civil según Su plan al dejar al Espíritu plasmar toda nuestra formación personal encarnando más y más Su Eucaristía viva…

Emprendamos, pues, esta Summa Personae, como si estuviéramos derramando perfume a Sus pies, como si estuviéramos ofrendándole nuestra mejor ofrenda, emprendiendo juntos este On the Growth of the Human Person para que todos puedan crecer en más y más comunión, compartiéndola a la usanza del primer testimonio de la resurrección: “He visto al Señor…” Hemos visto a Jesús Caridad que hace todo nuevo, hemos visto cómo el Divino Amor crece en nosotros más y más, hemos visto como la persona es formada de tal forma que Jesús Caridad crece más y más en nosotros, ayudándonos a crecer como sacramento vivo del Amor que se plasma en toda nuestra formación personal plasmada por el Espíritu, formados como espíritu de una persona más y más viva, formada imagen y semejanza de la Trinidad, creciendo juntos en comunión como una nueva civilización del Amor en donde al crecer juntos como la mejor persona que podamos ser, como el mejor “we, the people” que podamos ser y como el “we, the kingdom of new albor” más pleno en que podamos convertirnos… le adoramos más y más con todo el crecimiento, en espíritu y en verdad, con humildad y con más y más frutos de conversión que son frutos del Espíritu que nos forma como el espíritu de una persona más y más viva en Él, por Él, con Él y para Él, más y más asombrados ante todas Sus gracias que nos colman de más y mas nueva vida en el Amor. Sí, Jesús Caridad, eres  Divino Amor que no deja de dar razón a nuestra esperanza dando con Tu Buena Nueva nuevas respuesta a nuestras preguntas más profundas, ayudándonos a crecer como el espíritu de una persona viva por el Amor, con el Amor, para el Amor y en el Amor

Desde esta Ciudad de la Bendición que es también Ciudad del Bendito

Puerto Rico, USA

Día Internacional de la Familia, 15 de mayo de 2026.