Elección de luz

¿Como nos corresponde hacer vida la elección de luz con la que Jesús Caridad nos envía día a día a vivir la caridad cara al Cielo, enviándonos a hacer más y más visible allí donde estemos?

Esta es una pregunta que tenemos que hacernos todos los días… y a veces, al responderla el Espíritu puede sorprendernos.

Realmente la mayoría de las veces esa elección de luz se tratará de como ser fiel en lo pequeño… O sea: se tratará de elegir irradiar luz en lo cotidiano del día a día, eligiendo hacerlo todo como ofrenda viva y agradable a Sus ojos, haciendo siempre lo mejor posible, eligiendo vivir más y más la caridad, eligiendo hacer más y más vida Su consagración del corazón y de las manos, del ser y del obrar, del ser y del acto… siendo más y más humildemente fieles a Su Corazón, que nos llama a celebrar más y más Su comunión al plasmar Su Amor vivo y encarnado en todo lo que hacemos, incluso en lo más pequeño…

Pero también hay otra elección de luz, otra mucho más profunda, trascendental y grande. Una que puede transformar incluso la historia misma… porque elegimos vivir Su historia de Amor, porque elegimos no solo irradiar luz… sino que elegirmos irradiarla siendo luz, encarnando Su luz en nuestra propia historia, dejándonos convertir en profecía de luz y de esperanza viva…

Sí, hermanos, elegir amar como Él nos llama a amar es elegir transformar la historia para siempre, haciendo de nuestra historia Su historia viva de Amor. Eso lo tranforma todo, es un antes y después en la vida. De hecho, mi vida se divide entre antes de contemplar a Jesús Caridad y después de contemplar a Jesús Caridad. Algo así como aJC y dJC (lo mismo que hay “aC” para hablar del tiempo antes de Cristo y “dC” para hablar del tiempo después de Cristo, mi vida se divide entre “aJC”, antes de compartir a Jesús Caridad, y “dJC”, después de compartir a Jesús Caridad). El “dJC” comienza al reconocerse con todas las consecuencias que Jesús Caridad es Dios Amor vivo y encarnado que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia… plasmando así Iglesia Nueva y Patria Nueva, e incluso humanidad nueva, donde todos resplandecemos como los hermanos que somos llamados a ser, como la luz que somos llamados a ser, como la familia del Amor que somos llamados a ser, caminando juntos en más y más comunión abierta a la vida y a la gracia, haciendo juntos familia humana, eclesial y civil según Su plan, plasmando juntos más y más Iglesia familia y Patria familia donde todos crecen en comunión, donde se honran todos los derechos humanos de todos, donde respladecemos como Patria Luz, como Patria comunión, como Iglesia Luz, como Iglesia comunión.

Cuando contemplé lo de “dJC” en el diálogo contemplativo con Jesús Caridad… sencillamente di gracias por toda la luz que se nos ha concedido irradiar juntos. No se me había ocurrido contemplarlo de esa forma antes, son de esas ideas que Él te da a contemplar y en principio te sorprenden, pero luego te das cuenta de que realmente lo que estás contemplando es una verdad que te supera. Esta elección de luz es clara: al hacer vida Su historia viva de Amor elegimos darle a luz en la medida en que dejamos que Él transforme toda nuestra formación personal en Su lienzo vivo, en que el Espíritu plasma la imagen viva del Amor de Dios vivo y encarnado, de tal forma que la historia misma queda transformada… haciendo vida así Su elección, pues es Él Quien nos elige para amar, servir y caminar como apóstoles de la luz, como apóstoles de la comunión, como apóstoles de la familia…. como apóstoles de la formación personal conforme a Su Corazón.

Incluso en circunstancias tremendamente oscuras, he seguido eligiendo irradiar esa luz con la que Él colma el corazón, sigo eligiendo hacer vida Su elección de luz de tal forma que todo quede transformado en Su historia viva de Amor… con la ayuda de nuestra Señora del Nuevo Albor, que es la que nos enseña a dar más y más a luz a la Palabra…

Sé que toda esta luz es para toda la Iglesia y para toda mi Patria (Puerto Rico y Estados Unidos) y solo puedo estar agradecida por como se me concede irradiarla.

Sigamos eligiendo irradiar luz en absolutamente toda circunstancia, sirviendo así a la Iglesia y a la Patria como nos corresponde servirlas, en primer lugar con nuestro crecimiento más pleno posible, y no solo con el propio crecimiento más pleno posible, sino haciendo posible el mejor crecimieto posible de todos.

En estas dos últimas semanas discutí dos presentaciones con mis estudiantes de religión. La primera habla de las apariciones de la Virgen María más importantes: Lourdes, Guadalupe y Fátima. No les hablé en lo absoluto de Nuestra Señora del Nuevo Albor –de momento ha de ser la Iglesia la que afirme la veracidad de lo que he contemplado, por lo tanto no me parece que deba compartirlo o enseñárselo a los estudiantes– pero sí les hablé de como nuestra Señora de Fátima nos pide rezar por la paz, por el fin de toda guerra y violencia, recordando que la raiz de toda violencia es la deshumanización, el no contemplarnos como hermanos… así que hemos de rezar mucho por la familia, escuela de humanización, y también por que todos crezcamos en comunión, como hermanos, como santos.

En la segunda presentación hablé del maltrato y el abuso infantil como problema social ante el cual todo cristiano ha de estar llamado a actuar. Les hablé de las definiciones de maltrato y maltrato institucional, y les compartí pensamientos que he contemplado gracias a Jesús Caridad que aplican tanto a ellos como a cualquier niño que esté siendo maltratado o abusado: Dios Amor no desea que se permita el abuso de niños, Dios Amor desea que se les brinde todos los recursos que sean necesarios para seguir adelante como ciudadanos de bien, com ciudadanos luz, conscientes de su valor como personas y de su dignidad, que no deben permitir que nadie les ultraje… concientes de que Dios Amor les ama profundamente y les invita a una nueva vida, resplandeciendo como familia de Dios, como hermanos en el Amor.

Nunca dejemos de elegir irradiar luz. Nunca dejemos de hacer vida Su historia viva de Amor. Nunca dejemos de hacer vida Su plan, Su proyecto de evangelización familiar, Su revolución de luz… acogiendo esta alianza de la caridad que nos concede no solo para ser felices, plenos y santos, sino también para hacer vida Su reconstrucción tras toda deshumanización y toda descomunión –toda quiebra de comunión–, reconstruyendo Su Iglesia y nuestra Patria de la misma forma que lo hizo San Francisco de Asís en su momento, encarnando más y más el Evangelio según los signos de los tiempos: si queremos reconstruir nuestra Patria y nuestra Iglesia hoy, y detener la destrucción del odio y la violencia que traen la ideología de género, el comunismo, el socialismo, el feminazismo, el transgenderismo, el marxismo y cualquier otra ideología que deshumanize a nuestra Patria y que quiebre la comunión de nuestra Iglesia… hemos de afirmar toda la formación personal, toda la formación eclesial y toda la formación familiar a imagen y semejanza de la Trinidad, afirmando un pleno sentido de lo que nos hace seres humanos, de lo que nos hace espíritus vivos, afirmando nuestra humanidad de tal forma que se afirme la dignidad de todos incondicionalmente y que todos puedan crecer en comunión, como los hermanos que somos llamados a ser… No podemos permitir que se destruya a la persona y a lo que nos hace contemplarnos como hermanos: nuestra primera identidad ha de ser siempre la de hermanos que crecen en comunión, aprendiendo a honrar incondicionalmente la dignidad de todos, desde la concepción hasta la muerte natural. No podemos permitir que solo se afirmen los derechos humanos de algunos, o que solo se afirmen los derechos humanos que convienen, tal cual lo hacen las ideologías al deformar la formación personal, eclesial y civil. Eso es destruir nuestra humanidad misma. Eso es destruir a la humanidad misma –a nuestra Patria, a nuestra Iglesia, a nuestras familias…– al estilo Auschwitz… y este tipo de destrucción es la que advierte Jesús Caridad que puede destruir a la humanidad más rápido que cualquier crisis climática si no elegimos irradiar luz aprendiendo a contemplarnos como hermanos. No es Dios Amor Quien ha querido o quiere esta destrucción. Él nos está dando el camino para reconstruir lo que hay que reconstruir, y para evitar que sigamos el camino de la dehumanización, de la descomunión, de la desfraternización: hemos de consagrarnos a vivir la caridad, adorándole juntos con todo el crecimiento al plasmar toda nuestra formación personal según Su imagen y semejanza, al adorarle con el crecimiento, tanto el propio crecimiento, creciendo como la mejor persona que podamos ser, y también adorándole honrando la dignidad de todos de tal forma que hagamos posible el crecimiento más pleno posible de todos como hermanos, en lugar de hacer posible el crecimiento solo de algunos, o solo de quienes convenga a la ideología de turno.

Así se construye Patria viva e Iglesia viva, eligiendo irradiar la luz del Amor de tal forma que todos resplandezcamos más y más irradiados por la nueva vida que da el Amor, que nos colma de más y más comunión, libertad, dignidad y fraternidad…

¡Sigamos eligiendo irradiar luz!

Jesús Caridad, te adoramos con todo el crecicimiento…

Pueden ver las dos presentaciones que discutí con mis estudiantes en estas últimas dos semanas aquí:

https://integractive.files.wordpress.com/2021/10/apariciones-de-la-virgen-maria-1.pptx

https://integractive.files.wordpress.com/2021/10/semana-de-accion-social-abuso-infantil-online-version-3.pptx