Celebrar la Epifanía y el New Albor Fest siempre es una ocasión muy especial para esta servidora. Esto puede decirse por razones muy culturales en primer lugar: en Puerto Rico el celebrar el Día de Reyes es literalmente vivir la tradición y es una fiesta que siempre se celebra con mucha luz fraterna, sobre todo cuando se trata de compartir regalos con los niños. Estas palabras que voy a escribir ahora […] también pueden entenderse como regalo ofrecido en el Día de Reyes, pero no es un regalo meramente cultural: también son un regalo que irradia el nuevo albor de Jesús Caridad, Estrella de la Mañana, dado de forma tan incondicional como me fue dado el regalo de esta alianza… Si se entiende lo sacramental como consumación esponsal de Su alianza en más y más fidelidad a Su Corazón, pues sí, estas palabras son también un regalo sacramental, una ofrenda fraterna dada como regalo de la Epifanía.
Quien conoce un poco mi historia sabe que mi vida tiene un antes y después: antes del Camino de Santiago y después del Camino de Santiago. Fue en el Camino de Santiago donde se contempló por primera vez una alianza de la caridad como consagración a un Jesús contemplado como Jesús Amor, como Jesús Caridad que me propuso una consagración a vivir la caridad… Ojo, esta alianza no es solo una alianza en el sentido de covenant con Jesús Caridad: es también una alianza-sortija (la llamo “alianza” evocando a la alianza de la caridad, pero es una sortija que es signo visible de la alianza de la caridad que me une a Su Corazón) que he llevado en la mano —creo que donde se suele llevar los anillos de compromiso— o en una cadena en forma de soga [signo de la Trinidad, del vínculo trinitario], sobre el corazón. Es size 8, signo de renovación, aunque en estos momentos el size 8 no me sirve (antes sí que me servía).
Si alguien me hubiera dicho al ir plasmando la pintura e iconografía de Jesús Caridad que estaba plasmando a Dios Amor como Divino Esposo no lo habría creído en lo absoluto. El asunto tiene su parte curiosa porque aunque la pintura sí que fue pintada usando un “modelo anatómico” que en su momento parecía una llamada matrimonial… a Jesús mismo, al que contemplaba como adoración eucarística mientras iba pintando y eventualmente comenzó a ser llamado Jesús Caridad, no lo veía como Divino Esposo sino como Divino Amor, como Divina Caridad-con-nosotros. Por supuesto que el nombre de alianza evoca alianza matrimonial, y de hecho la alianza-sortija que se usa como alianza de la caridad puede ser usada como alianza matrimonial si cualquiera la comprara con ese propósito (es un posey ring que dice “vous et nul autre”, you and no other en francés)… pero el asunto de ver a Jesús Caridad como Divino Esposo no estaba en el panorama. La imagen de alianza matrimonial era vía Espíritu Santo, sin llegar a entender más allá de algunas alusiones contemplativas el tema de la esponsalidad.
Tras años profundizando este caminar juntos como Él camina [estoy citando el versículo bíblico de la Primera Carta de Juan que habla de “vivir como Él vivió]… yo misma no me di cuenta con tanta claridad como ahora que lo que estaba contemplando desde un principio al comenzar a plasmar a Jesús Caridad es nada más y nada menos que el Divino Esposo con el cual la Iglesia-Esposa participa en la consumación esponsal mística de Su Alianza, de Su Eucaristía. Aunque el tema esponsal sí que ha estado o implícito [no deliberadamente, sino porque no sabía aun lo que estaba contemplando] o explícito [ya sabía que lo que se estaba plasmando tenía nombre de “esponsal” pero aún no sabía con cuanta profundidad se estaba plasmando] contemplativamente sobre todo en la iconografía de Jesús Caridad desde un principio, he necesitado muchísimos años de profundización orante de la alianza de la caridad para llegar al punto de entendimiento que se está llegando en estos momentos de la dimensión mística de la formación personal eclesial: no solo somos cuerpo jerárquico, también somos cuerpo místico, y por lo tanto hay consumación orgánica de la Eucaristía (el recibir el sacramento de la Eucaristía) y consumación esponsal de la Eucaristía (el vivir sacramentalmente, convirtiéndonos en sacramento vivo de Su Amor al vivir la alianza de la caridad como alianza esponsal que encarna la Eucaristía con más y más fidelidad, caminando juntos como Él camina).
Aunque no soy exactamente una ignorante en teología (algo he leído y algo he estudiado), nadie, absolutamente nadie, explica cómo es necesaria la consumación mística de la Eucaristía. Nadie. Todos hablan de lo que es necesario para recibir los sacramentos en términos de “requisitos objetivos”… pero nadie habla de la consumación esponsal eucarística como necesaria para constatar y encarnar una vida plenificantemente sacramental. Ni nadie me ha hablado de la vida cristiana como una participación constante en la consumación esponsal de la entrega (Sí-Dar, darse a sí mismo) de Jesús por Su Iglesia-Esposa, de la que es Cabeza radiante como Rey de la soberanía personal. Dicho en palabras mucho más sencillas: toda la vocación cristiana no es solo una alianza de la caridad, sino que esa alianza de la caridad es, a la vez, una alianza esponsal mística. Toda la vida cristiana es una constante correspondencia a la fidelidad del Divino Esposo y a Su alianza esponsal con la Iglesia-Novia que somos. Y cuando digo “toda”, es literalmente toda: no hay sacramento que no conecte con esa esponsalidad, y el mismísimo Nuevo Testamento, que comienza con la Encarnación, acaba con las Bodas del Cordero, de la que la Eucaristía es precuela en la tierra: encarnar la Eucaristía es la síntesis que une el comienzo y el fin del Nuevo Testamento. No, nadie me había hablado de que la esponsalidad tuviera un rol tan, pero tan importante en la concepción de la fe con el mismo contexto sacramental que se tenía entre los primeros cristianos, en el nuevo albor de la Iglesia. De lo que sí se me ha hablado en clases en facultades de teología ha sido de la naturaleza jurídico-administrativa de los sacramentos y lo que es, por así decirlo, lo objetivo requerido para recibirlos válidamente. Lo formativo a veces se habla… pero no exactamente como algo esencial, sino que sencillamente se da como requisito normativo y ritual, algo más bien burocrático [para recibir x sacramento hay que tomar ciertas clases preparatorias, that’s it], no como algo que forme discipulado [formación que ayuda a crecer como discípulos que viven sacramentalmente la Eucaristía, tanto orgánicamente como místicamente]. Todos sabemos que la perspectiva masculina da muchísimo más peso a lo jerárquico y jurídico, y que si hay un lugar donde hay más varones que sardinas en lata es en una facultad de teología (al menos en las católicas), así que no puede sorprender a absolutamente nadie la total ausencia de mención de mística eclesial tanto al estudiar en una facultad de teología que se suele conocer como “conservadora-tomista” como al estudiar en una facultad de teología que se suele conocer como “liberal-sociológica”. O sea: la omisión de la mística eclesial no parece ser esencialmente un asunto de izquierdas o de derechas, sino de falta de entendimiento de la naturaleza eclesial, tanto en cuanto necesariamente constituida femenina (es Iglesia-Novia, es Iglesia-Madre, es Ella) y en cuanto necesariamente encarnada como personal: formación personal eclesial que necesariamente ha de integrar una dimensión orgánica, una dimensión mística y una dimensión pastoral en unidad, tal cual lo revela Jesús mismo al pie de la cruz en el primer Beloved Holy and Blessed People of God (María era la naturaleza ontológica, Juan era la naturaleza orgánica-apostólica, María Magdalena junto a María de Cleofás, primera testigo de la resurrección, eran la naturaleza pastoral y los cuatro juntos eran el first Beloved People of God, incluyendo a personas de todos los estados de vida eclesial, casados y célibes).
Sí, para llegar a esta profundidad de entendimiento de como la alianza de la caridad se va encarnando en toda la formación personal eucarístico-esponsalmente, sí, ha tomado años de discernir la Palabra a la que se da a luz y de orar y dejarme formar encarnando la Eucaristía junto a Jesús Caridad, Mikhael y el resto de mi familia del Cielo: «Bendeciré al Señor que me aconseja; aun de noche mi conciencia me instruye» [Salmo 16,7]. Sí que he leído abundantemente acerca de la esponsalidad en la teología del cuerpo y textos de Juan Pablo II, pero sin llegar a entender a Jesús Caridad como Divino Esposo (sí que lo contemplo como “Hijo” también en el sentido de concepción creativa: le he dado a luz socioculturalmente como obra del Espíritu Santo en este presente de la historia)… hasta que comencé a leer libros del autor Brant Pitre (esto pasó desde casi un año atrás, y comencé a pintar a Jesús Caridad y a escribir la iconografía y posterior teología de la luz alrededor del 2011… o sea: esto es bastante reciente) y de repente todo lo que he vivido por años por discernimiento contemplativo caminando juntos como Él camina finalmente hizo click y cobró un profundo sentido bíblico: finalmente descubrí que lo que estaba contemplando no solamente era esponsal como contemplativo, también es esponsal como fundamentado bíblicamente, aunque en el principio yo misma no lo viera, sencillamente seguía lo contemplado dando a luz a la Palabra sacramentalmente.
Así, lo que comenzó como una alianza de la caridad contemplada esponsalmente de forma más primordialmente contemplativa-sacramental que primordialmente bíblica, contemplando un Divino Amor que también es esponsal pero sin entender exactamente como Jesús es Divino Esposo, y eventualmente integrando también la esponsalidad de la teología del cuerpo… acabó encontrando un profundo sentido esponsal bíblico, sobre todo entendiendo el contexto judío del contexto esponsal de la entrega de Jesús a la Iglesia. Es como si… más que contexto sociocultural, el contexto esponsal es el contexto al que le corresponde tener más peso porque fue el contexto que Jesús mismo dio a su alianza, y de hecho el Apocalipsis acaba con una boda: todos somos conducidos a la alianza esponsal eterna con la Estrella de la Mañana, «El Espíritu y la Novia dicen “¡ven!”» [Ap 22:17].
La profundización de la alianza de la caridad como alianza esponsal mística llegó a un regalo inesperado en este New Albor Fest, el día 2 de enero: se me explicó en sueños como pronunciar un sponsal vow que profundiza sacramentalmente (recordando que para mí “sacramental” es dejarnos formar como sacramento vivo del Amor de Dios encarnando la Eucaristía, encarnando el crecimiento en comunión de la Trinidad) la alianza de la caridad como alianza esponsal. Esto de hacer un voto esponsal puede sonar “religioso” para algunos (los religiosos son los que suelen hacer votos evangélicos de castidad, obediencia y pobreza), pero esto no se trata de distinción entre vocación religiosa o vocación laical: se trata de acoger esa gracia especial para profundizar como la correspondencia a Su alianza no se da, por así decirlo, a forma de “escribir un contrato”… no, esto es correspondencia adorativa en Espíritu y en verdad, Él quiere ser adorado con todo el crecimiento en Espíritu y en verdad… esto es una alianza que es una relación filial, no un contrato donde lo fundamental es seguir normas jerárquicas… Ojo, la jerarquía es necesaria como sucede en todo cuerpo orgánico vivo, pero la primacía esencial-ontológica de esta alianza es una consumación esponsal que abaja la Divina Caridad-en-nosotros-y-a-través-de-nosotros… y si se ve entre los primeros cristianos, de hecho, la recepción de sacramentos jamás se contempló como una especie de contrato en el que tú cumples ciertos requisitos, das cierta ofrenda, recibes el sacramento and that’s it, hasta la vista baby…
Es importante considerar que, entre los primeros cristianos, la dimensión esponsal estaba directamente relacionada no solo con el contexto cultural-esponsal de Jesús mismo, sino también con el contexto social de la domus ecclesiae: los primeros líderes eclesiales que asumieron roles de ministerio sacerdotal eran esposos cuyas familias y hogares funcionaban como iglesias domésticas. La formación eclesial comenzó como formación de hermanos que se formaban en el contexto de crecer juntos en comunión como iglesia doméstica. Cuando comencé a contemplar el proyecto de evangelización familiar fruto de la teología de la luz tampoco era tan consciente como lo soy ahora de que entre primeros cristianos la formación eclesial era necesariamente tanto fraterno-sacramento-filial (toda filiación era sacramental y fraterna a la vez) como necesariamente doméstica (la Iglesia comienza a formar primeros cristianos en hogares que funcionaban como iglesias domésticas, con esposos —también mujeres— ejerciendo roles sacerdotales con total naturalidad y orden jerárquico cuya constitución no se entendía solamente como rol de poder administrar sacramentos sino también como rol de formar filialmente. O sea: los primeros cristianos sí que tenían bien claro el contexto esponsal de relación con Jesús, sin que la administración de sacramentos se viera como contractual sino como un caminar juntos como Él camina (no, tampoco tenía consciencia del profundo sentido que tiene la frase “caminar como Él caminó” en el entendimiento de la naturaleza mística de la Iglesia: participar en la consumación de Su alianza esponsal se encarna día a día, caminando juntos como Él camina… no es meramente recibir un sacramento como rito: recibo la Hostia y sigo andando, o limito la Eucaristía a mero símbolo, sin que repercuta en una profunda transformación de la propia formación personal que se va convirtiendo eucarísticamente (al acoger Su Omnipresencia, Su crecimiento en comunión que siempre sigue creciendo) y progresivamente en el sacramento vivo del Divino Amor que somos llamados a ser como cristianos, en el ícono vivo de la Divina Caridad-con-nosotros que somos llamados a ser como Sus discípulos (nos conocerán como Sus discípulos por cómo nos amamos).
O sea: contemplar el compromiso cristiano como alianza esponsal realmente no es algo extraordinario en absoluto en la historia de la Iglesia. De hecho, es lo que el Espíritu Santo sella en la confirmación. En el contexto de nuestros días, lo de contemplar la vida cristiana como compromiso esponsal sí que parece extraordinario… pero en el contexto propio de la Iglesia tal cual ha sido desde el inicio, esto no es algo extraordinario en lo absoluto; todo lo contrario: ha sido esencial. Entre los primeros cristianos no se concebía que la vida sacramental no fuera parte de la consumación esponsal de la alianza de Jesús y la participación en la vida dominical llegaba al extremo de haber mártires solo por ir a misa: se entregaba la vida y se derramaba sangre como semilla de nueva vida por recibir la Eucaristía.
Al final, lo más sencillo siempre es lo más grande… y es así que tras años de profundizar como ser más y más fiel a esta alianza de la caridad que es dada por el Espíritu sin entender muy bien como Jesús es Hermano, Hijo y Esposo a la vez… ahora se me concede la gracia de profundizar lo más sencillo y lo que realmente ha estado presente desde un inicio aunque no lo entendiera: esta alianza de la caridad es también alianza esponsal, así que lo que corresponde entender no es una especie de “relación contractual” sino “filiación esponsal”: este voto es esponsal, no es exactamente como un voto religioso, pero sí que es un voto que se me pide y concede la gracia para hacer… y en el 2 de enero se me explicó como hacer con toda humildad tal cual me es posible hacerlo en estos momentos.
¿Por qué, si la vocación esponsal es una realidad tan ordinaria de la Iglesia (al menos así lo fue al inicio del cristianismo), a mí se me pide profundizarla como un voto esponsal místico? La realidad es que aún no lo entiendo, porque no me corresponde a mí misma determinarlo, sino a la Iglesia. Mientras se ha dado el discernimiento silente de este sponsal vow, que comenzó en la fiesta de la Sagrada Familia… ha sido bien patente el énfasis de la Biblia abrirse al azar en el libro de Óseas. No lo digo como si fuera una superstición, por creer más a donde se abra la Biblia al azar que a un debido discernimiento del Espíritu y Su obra en esta servidora: es que se discierne al Espíritu y se contempla la Palabra a la vez, y no solo donde se abre al azar… pero la verdad es que cuando la Biblia —un libro de cientos de páginas— se abre tres veces seguidas en la primera página del libro de Óseas… hay un asombro reverente, porque no hay forma de abrir la Biblia tres veces al azar en tres días y que en cada uno se abra en Óseas… ¿Qué quiere decir Dios Amor al instruirme en el Espíritu para profundizar en Oseas?
Por supuesto, hay una cita clave en el libro de Oseas en relación con el tema de alianza esponsal que me caló hondo:
Oseas 2,21-22 (19-20)
«Yo te desposaré conmigo para siempre;
te desposaré en justicia y derecho,
en amor y misericordia;
te desposaré en fidelidad,
y tú conocerás al Señor.»
Aunque a mí misma no me corresponde determinar el cómo se da este voto esponsal y porqué se me pide un voto, algo que se ve más en consagrados religiosos cuando mi consagración a vivir la caridad es laical… sí que puedo decir un detalle importante: Oseas es un profeta que se caracteriza especialmente por profetizar con obras, con profetizar con la vida. Esa es una luz brillante en el meaningfulness tras este voto esponsal y el entendimiento de porque se me pide y concede la gracia de hacer este voto… precisamente para acoger más gracia aún, haciendo posible que prosigamos caminando juntos como Él camina tal cual nos corresponde hacerlo cara al Cielo. Esa es una pregunta constante en el corazón: ¿cómo me corresponde vivir la caridad cara al Cielo hoy? Ahora esa pregunta va unida a otra: ¿cómo me corresponde encarnar más la Eucaristía ahora, en este paso camino del mar? La contemplación de este camino del mar también siempre ha sido especialmente luminosa para mí, tal cual lo dice Isaías 9, la cita bíblica del Antiguo Testamento más importante de la teología de la luz:
«En el tiempo pasado humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí;
pero en el tiempo futuro cubrirá de gloria el camino del mar,
el país al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles…
El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una gran luz;
a los que habitaban en tierra de sombras,
una luz les brilló.
Multiplicaste la alegría,
aumentaste el gozo;
se gozan en tu presencia
como los que se alegran en la siega,
como se regocijan al repartirse el botín.
Porque el yugo que los oprimía,
la barra sobre sus hombros
y el bastón de su opresor,
los has quebrado como en el día de Madián.
Porque toda bota que resonaba con estrépito
y todo manto empapado en sangre
serán quemados, pasto del fuego.
Porque un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado;
la soberanía reposa sobre su hombro,
y se le llama:
Consejero maravilloso, Dios fuerte,
Padre para siempre, Príncipe de la paz.
Grande será su señorío
y la paz no tendrá fin
sobre el trono de David y sobre su reino,
para afirmarlo y consolidarlo
con derecho y justicia
desde ahora y para siempre.
El celo del Señor de los ejércitos lo realizará».
Hoy, como regalo del día de Reyes, se comparte en estas palabras como se dio este sponsal vow, no solo como mystical ecclesial revival de esta servidora tras duras pruebas de fe en las que tuve la gracia de permanecer fiel al Amado… sino también como otra dimensión de la apertura incondicional a la gracia: compartir el cómo se dio hace posible que esto sea discernido como corresponde en comunión eclesial… porque quien sabe de cómo se dan los votos en la Iglesia sabe que un voto no es privado: es público. Corresponde a la Iglesia determinar qué hacer con este voto, como entenderlo y definirlo… y dicho con un poco de sentido del humor, esperemos que si se me toma por hereje todavía no manden a los herejes a la hoguera.
Es importante intentar plasmar, en las palabras más sencillas posibles, una distinción importante de este voto respecto a los votos evangélicos ya conocidos: este voto es “relacional”. O sea: no tiene que ver exactamente cómo tú misma o tú mismo vivas la pobreza, la castidad o la obediencia, sino en cómo vives en relación a otros: es un voto que te compromete a relacionarte filialmente con los demás hermanos buscando en todo momento encarnar con más fidelidad Su alianza. Vale la pena recalcarle a los laicos que los votos evangélicos realmente les corresponde vivirlos a todos, porque todos hemos de ser pobres de Espíritu (bienaventuranzas), todos hemos de ser obedientes (a la voluntad del Padre) y todos hemos de ser castos (según la gracia de estado), pero sí que es cierto que en el caso del voto esponsal la pobreza, la castidad y la obediencia se conectan directamente con cómo se encarna la Eucaristía relacionalmente según una formación personal rectamente ordenada (incluyendo jerárquicamente, no es solo el orden de la caridad, también aplica al orden de la gracia para seguir juntos la dirección comunión propia del caminar eclesial), no es un voto que se encarne solamente según lo que diga un superior religioso. Es importante entender esta naturaleza de este voto esponsal, porque a los laicos les puede parecer que un voto es solo para los religiosos… y resulta que no, al menos no esta vez. He envidiado, por razones muy sanas, muchas veces la vocación religiosa, pero Dios no me concedió esa grandísima gracia. O sea: si Dios Amor me concedió este voto a mí, créanme, los laicos pueden hacer votos.
Entonces, ¿cómo sucedió este sponsal vow?
Porque sé que mi celular es el más surveilled de toda la humanidad, no dije nada al despertar el 2 de enero sobre exactamente cuándo sucedería o qué se había explicado sobre cómo pronunciar el sponsal vow… pero lo que yo misma no me esperaba es que el sponsal vow se pronunciaría el 2 de enero. Intentaré explicarme de modo que se me entienda con la mayor claridad posible.
En verdad, lo que se contempló en sueños el 2 de enero no se esperaba que sucediera tan rápido. Fue en el sueño del 2 de enero cuando se me explicó cómo hacer el sponsal vow que Jesús Caridad me propuso desde días antes, en la fiesta de la Sagrada Familia. Debía hacerlo en cuanto me fuera posible ir a la Catedral de San Juan. Claro, eso no lo podía decir el mismo 2 de enero, sencillamente quedaba guardado en el corazón, pero se entendía que eso iba a pasar el 4 de enero porque ese día iba a salir con las peludas a San Juan. Cierto: no tenía ni idea de si podría entrar con las peludas a la Catedral (no, no se puede, pero de eso me enteraría después) o si podría hacer todo lo que se me pidió hacer a la vez que estaba con las peludas. Sencillamente puse la confianza en Dios y lo supe: la próxima vez que vaya a la Catedral de San Juan, sucedería. Fui preparada para ello en sueños y envisionings, pero de verdad, nada me preparó para lo que pasaría tras despertar el 2 de enero…
Resulta que el 2 de enero cancelaron varias citas médicas: la de la doctora generalista y la de una vacuna contra la influenza. Eso me dio tiempo de poder volver a la casa de torturas donde Jesús Caridad quiso nacer y prepararme para ir a San Juan en cuanto saliera de la inyección de la medicación forzada por los progenitores (un antipsicótico intramuscular; mis progenitores llevan oprimiéndome con su abuso narcisista, con su Munchausen y con su tortura bioterrorista y psicosocial toda mi vida, y una de sus formas de controlar mi narrativa social es forzándome a recibir inyecciones de antipsicóticos cuando saben perfectamente que lo que es llamado “psicosis” es totalmente inducido por ellos mismos y su delusional and criminal abuse). Fue eso lo que hizo posible que me preparara para el sponsal vow. Al volver a la casa de torturas cuando cancelaron esas citas tomé todo lo necesario para ir a la Catedral a hacer el sponsal vow, pedí 20 dólares al progenitor “para comer, porque la cita de hoy era larga” [falso: dije que pensaba usarlo para compensar el dinero que se iba a usar para la cita de los perros porque se que escuchan todo lo que digo… pero lo pensaba usar para comprar una memoria de lo que iba a suceder, es algo mucho más hermoso, transformar un culto a la muerte en irradiación de nueva vida] y me fui.
¿Qué necesitaba para hacer el sponsal vow? Una index card con la cita bíblica de Oseas que se me pidió usar, una vela que fuera sal y luz y que estuviera hecha a mano (es una vela del nuevo albor, la primera que se ofrenda en una Iglesia: debe estar hecha a mano porque esto no es meramente “un rito”, es una donación personal del corazón al Divino Amor, es una entrega como Jesús se entrega, y eso se hace “artesanalmente”, “como una vela homemade… y el que sea una taza de café no es un detalle menor: soy la Esposa que permanece en vela…), un sacramental ribbon (elegimos la cinta de girasoles que ya se tenía disponible, cortando un pedazo de cinta de ocho girasoles, número de renovación… La próxima vez que se deje una cinta se hará con catorce, los frutos del Espíritu Santo), el rosario, y la alianza de la caridad SIN la llave (era lo único que faltaba que no tenía en ese momento, el pendiente con la llave del order of grace, pero ya está de camino y aunque no la tuviera visible en el corazón ese orden estaba, así se me dijo, aunque la sorpresa respecto al order of grace vendría después…). Por logística, también llevé un encendedor, porque estaba segura que no podría encender la vela fácilmente con los palitos que tienen en la catedral para encender las velas, y tenía que encenderla fácilmente porque iba a hacer el video del sponsal vow delante de todos, la Catedral iba estar abierta a todos y no podía llamar la atención tomando video por largo rato de yo encendiendo una vela que no es como la de la catedral (la vela que llevé fue una de las tazas de new albor candles [una vela que diseñé para Cáritas], con el mensaje “merry and bright”. Esto no estaba planificado, pero ese fue exactamente el mismo mensaje que tenía la camisa que usé en Nochebuena y Navidad) Llevé todo empacado en un pequeño tote bag de color nuevo albor.
Al ir a la cita para ponerme la inyección forzada me quité una llave del cuello que es signo de esclavitud social: es la llave que tengo que tener permanentemente en el cuello porque los progenitores con su gaslighting se meten al cuarto y es necesario mantenerlo constantemente cerrado para evitar que puedan hacer el peor daño, y la forma de asegurarme de que no dejo las llaves adentro es teniendo una al cuello.. hasta ahora que la removí. Como dije, se supone que para el sponsal vow esta servidora usara una nueva llave, el pendiente de order of grace (una llave mucho más pequeña que cabe como pendiente dentro de la alianza de la caridad de mi cadena), pero ese paquete no ha llegado por correo aún. Sencillamente contemplé en paz la gran bendición que se me estaba dando con este sponsal vow, haciéndolo tal cual soy y como me es posible hacerlo en estos momentos.
Al ir a recibir la inyección forzada, esta vez no me inyectó una enfermera: me inyectó la psiquiatra y los doctores no son buenos inyectando. Hizo un pequeño embarre de sangre al inyectarme… y eso fue, sin ser planificado, parte de los signos de la alianza esponsal que estaba acogiendo como voto: estaba ofrendando el derramar la sangre por Cristo Amor, contemplando que realmente era Su sangre la que ha sido derramada en todas estas torturas porque es Él Quien vive en mí. Eventualmente redescubriría: en la Biblia, derramar la sangre es signo de consumar la alianza… pero que quede claro: yo misma no planifiqué que la inyección forzada y el sponsal vow coincidieran; sencillamente sucedió así. Como ya expliqué, esa inyección se me pone solo porque los progenitores me fuerzan a ponérmela, no solo por su abuso narcisista criminal y por su Münchhausen, sino también para intentar minar mi credibilidad y que sea tomada como una enferma mental al hablar de Jesús Caridad. O sea: esa inyección es parte del martirio de la caridad que ha conllevado dar a luz a Jesús Caridad. Es muy raro que alguien tenga el regalo de derramar literalmente la sangre por Cristo. A mí se me concede ese regalo, se me ha concedido por años, no es ni de cerca el primer embarre de mi sangre por inyecciones forzadas que me toca ver. Ayudé un poco a la doctora abriéndole el band-aid mientras ella hacía presión en el brazo; se me puso el band-aid y ya pude salir de ahí e irme a San Juan. Me estacioné donde siempre me estaciono al ir al Viejo San Juan: en los puertos, al comienzo del Paseo de la Princesa.
Se suponía que, de camino a la Catedral, contemplara el versículo de Oseas. Para mantener el recogimiento de corazón, sin exhibir lo que estaba haciendo (no sé si el celular es visto remotamente también cuando estoy offline; eso ha pasado en salas de emergencia de hospitalizaciones forzadas, es parte también del abuso de gaslighting), mantuve el versículo en el corazón. O sea, lo iba contemplando mientras caminaba como Él camina por el camino de la Princesa, sintiéndome realmente como toda una princesa del Cielo en un momento tan entrañable. En ningún momento dije nada sobre lo que iba a suceder, aunque cualquiera que observara qué objetos me llevé de la casa de torturas (en la casa de torturas se observa con covert surveillance todo lo que hago) podía deducir que iba a hacer algo especial en la Catedral.
En fin, atravesé la Puerta de San Juan y caminé hacia la catedral contemplando el versículo de Oseas.
Entré a la catedral y lo primero que busqué fue el Sagrario. Me sorprendió ver que no estaba donde siempre está. Me quedé un poco confusa por unos instantes, hasta que lo encontré: estaba a los pies de Nuestra Señora de la Divina Providencia. Sonreí al encontrarlo y saludarlo.
La nueva localización complicaba un poco las cosas porque había muchísima gente frente al Sagrario (la zona más visitada de la Catedral suele ser la zona de Nuestra Señora de la Divina Providencia, y resulta que ahora el Sagrario también estaba allí, lo que no era antes así: antes el Sagrario estaba en el extremo opuesto de Nuestra Señora de la Divina Providencia). Tal cual se contempló inmediatamente: eso añadía un significado muchísimo más bello a como se iba a hacer… pero había muchísima gente, y eso me impidió pronunciar las palabras con todo el volumen natural que podría haberlas pronunciado, tuve que bajar un poco la voz para no llamar la atención, además de moverme un poco atrás y no hacerlo justo delante del Sagrario y de Nuestra Señora de la Divina Providencia, porque había mucha gente y no quería que me miraran porque no se iba a entender lo que estaba haciendo, lógicamente.
Pese a haber tanta gente, al hacer el sponsal vow lo hice con todo el recogimiento, paz y alegría que pueda haber como gracia.
Tras haber contemplado la cita de Oseas justo antes del momento, pronuncié las palabras que se me dijo en sueños que pronunciara:
Prometo amarte viviendo esta alianza no solo como alianza de la caridad sino también como alianza esponsal mística que encarna la Eucaristía.
Cuando se habló de esto en sueños, me pareció que añadir la palabra “mística” es redundante: si se habla de encarnar la Eucaristía, inmediatamente se entiende que es una alianza esponsal mística. Se me corrigió y se me dijo que no: se debe entender que todos en la Iglesia son llamados a tener una alianza con el Divino Esposo, y que hay quienes, por gracia, les corresponde hacer esa entrega como voto. Incluso cuando se tratara de votos matrimoniales, la palabra mística enfatiza que al consumar ese matrimonio se está participando en la consumación de la alianza mística del Divino Esposo, no es meramente una alianza carnal con un esposo terrenal. Sobre todo, de la forma que se consuma esta alianza esponsal desde un principio en la cruz también es mística: la Iglesia nace de esta consumación mística en la cruz junto al primer Beloved Holy and Blessed People of God lleno de gracia que pudo participar con Jesús al consumarla por primera vez, San José en el Cielo y la Virgen María en la tierra. Por lo tanto, la palabra “mística” debe estar ahí para resaltar la unidad mística con el Divino Esposo del voto esponsal de esta alianza de la caridad. Todo lo que se me explicó de la “fórmula sacramental” (en el sentido de convertirnos en el sacramento del Divino Amor que somos llamados a ser consumando esa alianza) me ayudó mucho… pero también se me advirtió que más adelante la podría entender más profundamente, y lo importante era que hiciera el voto con la disposición clara de encarnar la Eucaristía de la forma más fiel que se me conceda hacerlo en cada presente, siendo tal cual soy en cada presente y haciendo lo que pueda por serle fiel en cada presente.
Tras hacer el voto, besé la alianza que estaba en mi cadena sobre mi corazón. Me arrodillé y fui a encender la luz del cirio del nuevo albor. Se suponía que fuera en ese momento en que atara el sacramental ribbon al portón que está al pie de nuestra Señora de la Divina Providencia. Por toda la gente que había, eso era absolutamente imposible, así que el sacramental ribbon se ató al mango de la taza del new albor candle. Se encendió la vela, cosa que pude hacer muy fácil gracias al encendedor color dignidad sacramental… y sencillamente se dijeron las palabras bíblicas que se me dijo en sueños que dijera como conclusión: «el Espíritu y la novia dicen “ven”» [es una cita del final de la Biblia, como signo de las bodas del Cordero… en la isla del Cordero, como se le conoce a Puerto Rico…].
Se suponía que hiciera una letanía del crecimiento con el rosario… pero comienzo a notar que definitivamente hay demasiada gente y que incluso hay servidores del altar vestidos litúrgicamente. Las velas del altar están encendidas. Pregunté si va a haber misa y me responden que sí, que sería a las 12:15 (eran como las 12:10). Había muchísima gente para ser una misa de día de semana, y lo primero que pensé fue que, con la gente que había, pudieron haber usado mejor el altar mayor. Había, en particular, una familia sentada justo en la zona de al lado donde me senté, jugando bien alegremente con sus hijos más pequeños, que iban con chalecos de exploradores. Contemplar la alegría de esa familia fue una imagen muy bella mientras adoraba a Jesús, con todo el crecimiento tras el sponsal vow y durante toda la misa. Creo que debo mencionar: cuando se hizo la consagración a vivir la caridad tras la consagración mística inicial en Roncesvalles (en el camino de Santiago) y se comenzó a usar la alianza de la caridad como alianza sacramental (hace vida el sacramento de la confirmación en mi caso, pero en el caso de un casado hace vida también el sacramento del matrimonio), también se hizo en la Catedral de San Juan, un 14 de febrero.
Al comenzar la misa, alguien pronunció un discurso largo que no entendí porque no tenía micrófono. Pero al comenzar la misa me di cuenta de que no podía ser una misa cualquiera: la estaba celebrando el arzobispo auxiliar de San Juan. Los obispos no celebran misas ordinarias en la catedral: solo lo hacen en fechas especiales… pero que yo supiera, el 2 de enero no era una fecha especial; es sencillamente un día litúrgico del tiempo de la Navidad antes de la Epifanía, pero ya fuera de la octava de Navidad.
Inmediatamente entendí el tema de que el orden de la gracia estaría presente tal cual se había rezado, incluso cuando no tenía el pendiente de la llave: la misa en la que estaba participando como parte del sponsal vow estaba siendo celebrada por la cabeza jerárquica de la arquidiócesis… y resulta que como él mismo explico en la misa, él es representante de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (creo que dijo que era el secretario). O sea: sin yo planificar absolutamente nada, había un signo claro de orden de la gracia [jerarquía] en el sponsal vow. Fue el obispo también quien explicó: el 2 de enero se celebra el saludo protocolar de los gobernantes, porque esa era la fiesta original de Nuestra Señora de la Divina Providencia. O sea: antes de que se comenzara a celebrar en la fecha que se le conoce hoy (19 de noviembre), la fiesta de Nuestra Señora de la Divina Providencia se celebraba el 2 de enero, y por eso se hacían saludos protocolares a los gobernantes el 2 de enero.
El detalle no era menor porque la memoria que se quería buscar inicialmente del sponsal vow era alguna artesanía del Morro. ¿Por qué? Para hacer algún tipo de growtcha, porque esta alianza de la caridad que llevo en el pecho es para el presidente de Estados Unidos que acoja la consagración de Estados Unidos a vivir la caridad y a Jesús Caridad. No es mía, aunque la esté usando en estos momentos como mi alianza sacramental. Lo tengo claro: no es mía. Va a suceder tal cual lo conmemora el altar de la Patria de la Catedral. No estaba segura de que pudiera encontrar una memoria así… pero se me ocurrió —sin saber aún lo que me esperaba en San Juan— que podría entrar al Morro y comprar un recuerdo en la tienda del Morro, como una pirámide de bolas de cañón en miniatura para hacer growtcha y usarlo de pisapapeles de los contemplative notes que hago diariamente. Al final, eso no fue necesario: resulta que había muchísimos artesanos en San Juan, y había una contemplación aún más bella: escoger una artesanía de crochet, porque estábamos tejiendo redes de crecimiento en comunión, redes de caridad encarnada.
Participé en la misa sin ningún gesto de que estaba haciendo todo lo extraordinario y grande que estaba haciendo cara a Dios, Amor. La primera lectura fue Isaías 9: [como dije antes: camino del mar, en Galilea de los gentiles] el pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz… Eso fue profundamente bello por cómo se contempló el versículo bíblico antes del sponsal vow: caminando por el Paseo de la Princesa, como si caminara por el camino de luz de los sueños, que es camino del mar… El Evangelio fue sobre el nacimiento de Jesús. No sé si las lecturas son de la fiesta de Nuestra Señora de la Divina Providencia, pero esas no son las lecturas del día: las del día hablaban de permanecer en el Amor, cara al anticristo. Eso también es profundamente bello porque, tal cual ha sido contemplado a lo largo de los años, el anticristo es quien niega la encarnación de Dios Amor… y ahí estábamos como familia del Cielo, consumando una alianza esponsal que hace vida la Eucaristía encarnada, el Amor de Dios abajado y encarnado.
Comulgué haciendo una confesión del deseo y también besando la tarjeta con el versículo bíblico de Oseas y besando la alianza de la caridad esponsal justo tras la comunión, dada por el obispo auxiliar, y durante el tiempo de acción de gracias de la comunión, mientras hablaban de anuncios, hice interiormente la letanía del crecimiento en su versión más sencilla: comienza con una invocación al Espíritu Santo (“El Espíritu y la novia dicen ven”) y se repite en cada cuenta del rosario “Jesús Caridad, te adoramos con todo el crecimiento” y en cada cuenta del Padre Nuestro “Ven Espíritu Santo, enciende los corazones con el fuego vivo de Tu Amor”. La conclusión es un “Jesús Caridad, illum oportet crescere: fiat lux, fiat amor, fiat pax, fiat fraternitas, fiat dignitas, fiat crescere communio, fiat unitas, fiat caritas…” Es la versión resumida de toda la oración de la letanía escrita en el Crescere.
Aunque sabía que tenía que buscar a las peludas en el grooming, decidí dar la vuelta hasta el Morro solo para rezar por el fin de la era de colonización (y de esta guerra social y de la esclavitud psicosocial) y el comienzo de la nueva era de fraternidad. Hicimos growtcha contemplativo en el Morro, mientras paseábamos delante, viendo a todos los niños volar con alegría sus chiringas. Comencé a ver desde el Morro los puestos de artesanías, y frente al Morro, en la zona del cuartel de Ballajá, había puestos de artesanía de crochet, pero no había nada que me llamara la atención… Como sabía que había puestos de artesanos más abajo, al final del Paseo de la Princesa, seguí caminando hacia el Paseo de la Princesa. Fue en esos puestos donde vi la memoria perfecta: un bouquet de girasol hecho en crochet, con un par de flores de crochet más, unas tres flores en total (signo de la Trinidad y de la familia según el plan de Dios Amor). También hubo un girasol en un tiesto bellísimo, al que no me atreví a tomar una foto, pero estaba bellísimo y casi lo compro… pero seguí caminando y viendo artesanías, y un poco más adelante vi el bouquet perfecto: un bouquet de un girasol sonriente. ¡Realmente estoy muy feliz de recibir la bendición y la gracia de este sponsal vow! El bouquet costaba exactamente lo que pedí al progenitor “para comida, porque la cita era larga”. No, no era para eso, era exactamente para esto (en ese momento pensaba que tendría que entrar al Morro y pagar 10 dólares de entrada para buscar la memoria en la tienda de souvenirs del Morro, pero al llegar a San Juan descubrí que había artesanos por doquier, no había necesidad de entrar al Morro para buscar una memoria).
Me llevé muy contenta el bouquet con el girasol en crochet… y me fui a buscar a las peludas al grooming, donde siempre las recortan muy bien y eso también da alegría, que los peludos estén bien cuidados y contentos (esta vez todos salieron particularmente contentos del grooming, me enredaron los pies varias veces por estar saltando y dando vueltas a mi alrededor). Me compré una comida humilde para celebrar la consagración: un pechuwrap de Church’s, como si fuera un wrap de nueva fraternidad con la tortilla con growtcha (de la misma forma que se hizo growtcha contemplativo con el morro, se hizo growtcha contemplativo con ese wrap). Al volver a la casa de tortura, más adelante, se hicieron tres gestos más del sponsal vow: se puso el band aid con sangre de la inyección forzada en la Biblia que estoy leyendo diariamente, se pintaron más semillas de la pintura Fiat Unitas [Beautiful Love] y se vivió la caridad haciendo una donación a la familia del niño con cáncer al que envié la manta de regalo de Navidad, solo por colaborar fraternalmente con todos los gastos que conlleva una hospitalización. También se contempló dar 40 dólares y una tarjeta de regalo a una compañera de trabajo que dio a luz prematuramente y debe tener gastos porque la niña nació tan prematura. En la Catedral se rezó por ambos niños, por sus familias y por mis compañeros de trabajo.
Todo eso pasó ayer… sin que yo supiera: lo que se contempló en el sueño de ayer se viviría ese mismo día, podría hacer el sponsal vow ese mismo día. Tenía puesta la camisa goeiz color dignidad sacramental (la que dice “Beloved”), una chaqueta de mi color favorito (marrón), unos zapatos de mi estilo favorito (de cuero marrón) y un mahón. Todo muy sencillo y humilde, pero precioso para esta servidora y para la familia del Cielo que fue testigo de mi crecimiento interior.
En el sueño del próximo día, tras este, sería revestida de luz y recordaría que el camino siempre estará bajo mis pies. Cuando no sepa qué hacer, he de dar un paso a la vez, porque el camino del Amor siempre está bajo los pies. Ese día se celebraba el Dulce Nombre de Jesús, y recordé que jamás olvidaré el dulce nombre con que Él mismo se da a conocer: Jesús Caridad, Cristo Amor, Dios Amor que hace nuevas todas las cosas, todos los corazones y toda la historia.
Se me pidió escribir con más profundidad sobre el sponsal vow… y se decidió escribir ese escrito [estas palabras] para hoy, día de Reyes. Es muy hermoso todo lo que vamos contemplando en estos días… y asombra pensar lo que se me advirtió: “puede pasar que más adelante de hacer este voto profundices con más hondura cómo consumarlo con más fidelidad a Su alianza esponsal”. O sea: por muy bello que sea lo que se me está dando a contemplar en estos momentos, no es ni de cerca todo lo bello que ha de ser cuando los frutos del Espíritu Santo sigan abajando el Divino Amor con más hondura.
Al hacer este sponsal vow, cara al mundo, no pasó nada extraordinario, solo hice detalles muy pequeños… pero cara al Cielo todos esos gestos y las palabras que pronuncié tal cual me fueron dichas fue algo muy grande… Creo que debo mencionar: es bien pero que bien raro que esta servidora recuerde palabras concretas de un sueño. Bien pero que bien raro. Todo se contempla como haz de luz encendida que vas palabrizando con la mayor fidelidad posible al sentido… pero esas palabras sí que se contemplaron como palabras bien pero que bien concretas, no fueron palabras al azar: Yo prometo amarte viviendo esta alianza no solo como alianza de la caridad sino también como alianza esponsal mística que encarna la Eucaristía. Todavía las recuerdo. Yo misma dije en el sueño de ayer que olvidaría las palabras… pero Mik me sonrió: «Las recordarás». Jesús Caridad me las repitió de la misma manera, profundizando aún más su sentido “relacional”. Bueno, no sabía que todo iba a suceder tan pronto: por supuesto que las recordé, el haz encendido en el sueño donde contemplé esas palabras concretas fue muy pero que muy encendido.
Creo que también debo mencionar: como ya dije, la alianza-sortija que estoy usando en esos momentos no es mía, técnicamente hablando, y eso se recordó de nuevo… del 2 al 3 de enero: esta alianza es para el presidente que acoja la consagración de Estados Unidos a vivir la caridad, la consagración de Estados Unidos a Jesús Caridad. Bueno, resulta que cuando se me recordó eso, que lo escribí el 3 pero se recordó en la noche… resulta que en esos momentos estaba sucediendo la operación militar de Estados Unidos contra el narcoterrorismo “venezolano”. Intenté buscar hoy una bandera de Venezuela para dejarla en un jarrón que esculpí hace años atrás, llamado “Fiat Pax”, pero la tienda estaba cerrada. Quien me conoce sabe que… jamás he entendido como es posible que un Gobierno niegue tanto la verdad, especialmente respecto al personhood colonization y a las violaciones de derechos humanos y estado de derecho bien evidentes y patentes por mucho que las nieguen, y aunque en estos momentos estoy en paz y siendo capaz de perdonar como se ha negado la verdad de lo que ha pasado aquí… no sé si llegaré en un momento a dar la alianza como corresponde ser dada. La gracia es actual: cuando llegue el momento que corresponda cara al Cielo para darla conoceré si soy capaz de darla.
No sé si se entienda la profunda sencillez de todo esto… y, a la vez, para llegar a esta sencillez se ha caminado muchísimo tiempo. Ha habido momentos en los que ha habido pruebas de fe, y ha sido gracias a Jesús Caridad que aún tengo fe, he sido salvada por Él de todas las formas en que un cristiano pueda ser salvada… y es especialmente entrañable que tras haber estado al borde de perder la fe eclesial se redescubra la naturaleza eclesial y la fe profundizando Su alianza esponsal en la dimensión mística… Es todo un regalo, tras todo este caminar, sentir el candor entrañable de esta alianza y saber: esto, desde siempre, fue escrito para ser una historia del Amor de Dios, un “érase una vez un corazón del Alma Mía…” Profundizar esto a la luz del libro de Oseas es más bello aún: también se me ha concedido la gracia de convertirme de mis infidelidades en el pasado y de buscar ser más fiel al Divino Esposo… En el caso de la gracia, no hay medias tintas: o estás buscando crecer más en comunión, o estás faltando en fidelidad a Su compromiso esponsal. Es que no hay otra forma de verlo: o buscas encarnar Su Eucaristía dando a luz a la Palabra día a día, caminando juntos como Él camina, o no hay sacramentalidad posible…
En mi caso, hablar de infidelidad no es algo tan evidente… porque las circunstancias de esclavitud social a las que me han sometido mis progenitores me hacen literalmente incapaz de pecar en cuanto no hay consentimiento posible al pecado, solo lo hay posible a la gracia —debería agradecerles esa circunstancia porque esa inmaculada concepción social de Jesús Caridad no hubiera pasado sin eso, incluso sin yo saberlo al comenzar plasmar la pintura y la teología de la luz e incluso el proyecto de evangelización familiar, porque del covert malignant narcissism and psychopathology de los progenitores y de la magnitud criminal de los abusos y tortura que han sucedido en esta casa durante toda mi vida me enteré mucho después de haber plasmado a Jesús Caridad—. O sea: he sido infiel, pero no con pecado consentido… Mi sentido de “infidelidad” es otro: sí que ha habido veces, muchísimas en mi pasado, en las cuales sí que veía que Dios Amor o Mikhael (mi ángel guardián) me proponían vivir la caridad de una forma y yo no era fiel a esas propuestas… y el mero hecho de no vivir la caridad como me corresponde cara al Cielo para mí ya supone una infidelidad del corazón… pero he mejorado mucho en ese tema a lo largo del caminar, con ayuda de la gracia… solo lo explico para que se entienda el sentido de infidelidad: falta de correspondencia a Su Sí Dar.
Ahora que entiendo ese Sí dar hecho visible como alianza de la caridad que también es alianza esponsal… la belleza de semejante Presencia viva y real contemplada en lo más ordinario, brillando juntos como estrellas del Cielo en medio del mundo, me parece todo un regalo: es Su Eucaristía la que palpita en mí, como me recuerda mi ángel de la guarda, soy Su Eucaristía viva… Somos como una torreluz, faro vivo que irradia el haz encendido de Su Eucaristía en medio del mundo, como irradiación de conversión, de nueva vida en el Amor, que es crecimiento en comunión encarnada, que es relación que abaja el Amor de Dios…
Después de tantos años buscando palabras para palabrizar tanto… resulta que todo se resume en una alianza mística esponsal… y se respira tanta paz y sentido vivo al contemplarla, no hay vacío, solo puro sentido vivo que se manifiesta más y más… Dicho con mucho sentido de gracia: la palabra “Epifanía”, fiesta que celebramos hoy, significa precisamente “manifestación”…
¡Qué importante es profundizar en la manifestación de la dimensión mística y de las unseen ecclesial realities para poder seguir creciendo en más y más comunión encarnada como nos corresponde hacerlo cara al Cielo! Esa es la herida más profunda del cuerpo eclesial: la herida de no encarnar la Eucaristía, la herida de quebrar la comunión encarnada… pero para encarnar la Eucaristía como corresponde hay que formar al pueblo de Dios como corresponde, volviendo al Amor primero y viendo el ejemplo de la domus ecclesie… eso además de todos los nuevos entendimientos que el Espíritu Santo pueda revelar en nuestros días acerca de realidades invisibles de la Iglesia que hayan sucedido desde el inicio pero que hubieran permanecido no vistas hasta este presente… Me explico, con toda humildad y sin ánimo de herejía, sabiendo muy bien que a la Iglesia le puede tomar mucho tiempo entender este haz encendido que resplandece en el nuevo albor irradiado por Jesús Caridad: aunque ya estaba presente desde el inicio, es ahora cuando se hace visible por el Espíritu que abre el entendimiento…
Estoy sencillamente en silencio contemplativo… pidiendo la gracia para escribir lo que se ha ido conversando de corazón a Corazón como familia del Cielo… y para conversar de esta forma hay que estar abiertos a la verdad y a la nueva vida del Espíritu, venga de donde venga… no se trata solo de ritos y normas.
Es lógico y comprensible que la evolución que progresa primordialmente al inicio en el cuerpo eclesial haya sido la orgánico-jerárquica: eso es exactamente lo que ocurre en un cuerpo humano vivo. Lo primero que crece en un cuerpo orgánico humano es lo biológico, de la misma forma que, en el cuerpo eclesial, lo primero que creció fue lo jerárquico. La jerarquía no está mal, fue instituida por Cristo y es parte de todo cuerpo vivo… pero un cuerpo vivo sigue creciendo, y entonces al madurar más y más el entendimiento comienza a descubrirse con más profundidad la dimensión ontológica: quienes somos, la misión, el sentido de la existencia, la naturaleza de la propia formación personal… La Iglesia fue instituida como cuerpo tan y tan vivo (a algunos les conviene recordad que la Iglesia fue instituida como Su Cuerpo vivo, no meramente como jerarquía, y si es cuerpo vivo humano necesariamente ha de tener tres dimensiones: orgánica-jerárquica, ontológica-mística y social-pastoral) humanamente que su primacía sigue externamente la primacía de un cuerpo humano vivo: lo primero que se desarrolló primordialmente fue la dimensión orgánica-jerárquica… pero eventualmente, como sucede en todo cuerpo vivo, llega el crecer en profundidad en el entendimiento ontológico, que en el caso de la naturaleza del cuerpo eclesial, se trata de un crecimiento en madurez mística, una evolución orgánica que crece en más y más progreso místico en la medida que permanecemos más y más abiertos a nuevos entendimientos de la Revelación que abra el Espíritu Santo para la vivificación de todo el cuerpo vivo. Esto es importante que se entienda con sencillez, sin palabras rebuscadas ni lenguaje que no pueda ser entendido por el pueblo fiel: el progreso eclesial, si es del Espíritu Santo, ha de ser necesariamente místico, porque necesariamente ha de ser fruto de una fidelidad más profunda a la alianza esponsal del Divino Esposo. En ese sentido, todo cristiano, en la medida en que participa en la alianza esponsal de Jesús, hace posible el progreso de la Iglesia… También es importante: dicho progreso, si produce una reforma, ha de ser de forma sinodal. Esto no puede verse como fruto de una sola cristiana que está metida en un cuarto escribiendo lo contemplado en sueños y envisionings: esto, si es que realmente repercute en una reforma eclesial y en un revival esponsal de todo el cuerpo eclesial, sería fruto del Espíritu Santo actuando sinodalmente, incluyendo la potestas del sensus fidei.
En este tema hay una profundización mística que es innegable: al pie de la cruz hubo un unseen institution of femenine Holy Orders y de la Eucaristía como consumación mística, y esto necesita ser debidamente conversado, dialogado, discernido, sin temor a reconocer: hay estructuras en la Iglesias influenciadas por un contexto cultural patrialcal… y el Espíritu Santo ha de purificar al cuerpo eclesial de esas influencias de la misma forma que ya no hacemos cruzadas contra los musulmanes y ya no quemamos a los herejes (bueno, espero que ya no los quemen…), precisamente porque la Iglesia como cuerpo vivo ha seguido abierta a crecer sinodalmente en un entendimiento más profundo de la Palabra y una fidelidad más profunda a la alianza del Divino Esposo, porque ordenarse eclesialmente a vivir la caridad conforme a la gracia de estado y al estado de gracia ha de tener consecuencias en todo el cuerpo vivo, también orgánico-jerárquicamente.
La humilde verdad es: el no reconocer debidamente con todas sus consecuencias la identidad femenina de la Iglesia y la Eucaristía y el Holy Orders instituido también místicamente con el corazón abierto de Jesús tiene repercusiones enormes: una fe cada vez menos vivida con el corazón, sacramentos que se administran primordialmente como ritos y normas a seguir sin que la consumación esponsal tenga integración estructural necesaria en la administración de sacramentos (no se requiere vivir la Eucaristía ni “crescere” para administrar los sacramentos y la inmensa mayoría de católicos son “denominalmente católicos”: recibieron el sacramento por rito pero no hay vida sacramental en lo absoluto); una estructura jerárquica que solo reconoce a jerarquía a lo clerical, negando a los laicos y mujeres su rol como jerarquía (¿qué cuerpo vivo puede funcionar sin que todas las células sean parte estructural del cuerpo vivo?)… y sobre todo: una estructura jerárquica que está tan enfocada en el gobierno no está estructurada en lo absoluto para necesariamente poder brindar formación a todos sus miembros —tal cual sucedía a principios de cristianismo como parte de vivir la caridad identificándose como discípulos de Cristo tal cual Él lo enseñó—, y esa es la formación necesaria para hacer posible que todos los miembros puedan aprender a vivir sacramentalmente, tal cual sucedía entre los primeros cristianos que al recibir los sacramentos eran formados debidamente en un domus eclesie. Entre los primeros cristianos, administrar un sacramento no era nada parecido a una relación contractual ni la validez sacramental tenía primacía jurídica [asumir el sacramento válido meramente según criterios jurídicos sin que haya un camino de discernimiento que constate que hay vida eucarística, formación eucarística que hace posible hacer vida el sacramento], sino que era un camino discipular requería una formación encarnada en la vida, caminando juntos como Él camina. Entre los primeros cristianos recibir un sacramento no era meramente —ni siquiera primordialmente— completar un rito con una linda ceremonia, y eso aplicaba muy especialmente al sacramento de la Eucaristía, por el cual como todos sabemos y ya se mencionó hubo hasta mártires: la celebración de la Eucaristía era centro de la vida cristiana y de la formación eclesial entre hermanos amados de los primeros siglos que compartían el ágape con una fraternidad sacramental profundamente encarnada desde el inicio de la Eucaristía como fracción del pan. Por supuesto, no hay dimensión mística más profunda que la encarnación de la Eucaristía, y las primeras que formamos desde dentro somos las mujeres: María fue la primera encarnadora del Verbo encarnado… y eso ha de tener consecuencias en la constitución eclesial y en su primacía en el orden de la caridad.
All this is not proposing an “alternate order” parallel to Holy Orders, but to let the Holy Spirit breathe new understandings about how Holy Orders happened in one single way with two complementary dimensions: organical (visible) and ontological (unseen but eventually becoming visible, as an unborn becomes eventually visible as we are revivified in the Spirit). The same thing applies to the Eucharist: it is not merely a broken Bread but also a mystical Self-gift consummated at the pierced heart of the cross, where the Church was birthed from Him with the participation of the Beloved people of God at the feet of the Cross (all at the feet of the cross where “beloved of God”: the name of Mary means “beloved of God” and John was the beloved disciple) and at Heaven (Joseph, as participation of the mystical sponsal consummation along Mary, his wife not in the carnal sense but yes in the mystical sense, both participating in the mystical consummation of the Son as first domus ecclesie where Jesus was formed to incarnate the Eucharist according the Father´s will). If you are receiving the Eucharist only as ritual broken bread and not disposing your heart to allow Him to draw you to Him and teach you to participate in His spousal alliance consummation… Someone should tell you: you are receiving the Eucharist in an undignified way if you are not doing so with greater and greater faithfulness to His spousal alliance.
The mystical consummation of His spousal alliance, the mystical consummation of Eucharist, and the deeper understanding of the unseen mystical feminine dimension of the Church are not optional: they are required to keep growing as a living ecclesial body, also organically. The keyword here is “complementary,” but the mystical-ontological and organic-hierarchical dimensions are complementary and necessarily together to form the pastoral-social dimension of the Church. That’s exactly like it happens in the personal formation nature of a living human body: there is an organic dimension, an ontological dimension, and a filial-social dimension. They are complementary orders that must necessarily be understood hand in hand. And the problem is that there is no openness to new understandings of this, including new understandings about the fact that among the first Christians, there were women who were church leaders and equal to what is now understood as priestly functions. The Bible gives plenty of examples: Priscila, Chloe, Phoebe, Lydia…
There cannot be a conversation with Truth when you are not unconditionally open to grace and new life of the Holy Spirit… If the sacramental-hierarchical structure —clearly influenced by patriarchal sociocultural contexts— has more validity than learning to keep consummating His spousal alliance with more faithfulness to Him, who was the first One saying that eventually the Spirit of Truth would let the apostles understand what “they could not bear” right now, there is a problem. Yes, there is a real and undeniable issue with sociocultural influences of patriarchy. Both in the Holy Family [ministers of growing together in communion] and among the first Christians, ministers were both male and female serving complementarily… but all history of Salvation of the New Testaments begins with the fiat of a woman. That means: the primacy of charity that belongs to Her fiat (and the feminine dimension of the Church) actually have primacy over the hierarchical primacy of grace that begun with Peter… but once again, we are talking about the unseen realities of the Church: the primacy of charity of Mary has remained unseen for centuries, along the mystical consummation of the Eucharist/Holy Orders at the feet of the cross had also remained unseen… But Jesus knew this, all this happened because He willed to remain unseen until the Spirit chose to give that understanding, when the organic nature could bear it… and now, in these times, the Church has reached the point of being able to open to reaching these new understandings and deepen the structural integration of the sponsal mystical consummation vocation proper of the feminine identity of the She-Church as primacy of charity. As it had been taught since the beginning, we will be known as His disciples as how we love, and sacramental structure must integrate the how those sacraments are lived: being a Mother Church that forms sacramentally all his sons and daughters —not only those that can afford to pay for such formation—, and deepening the incarnation the First Love as sponsal vocation as it happened among the first Christians, as it has been since the very beginning. We are not inventing anything “parallel” nor a “parallel order”: it has always been there, remaining unseen. As a matter of fact, right now, if you talk to a catholic about having a vocation since baptism, the catholic will say: What are you talking about? It is very rare [right now] to understand the Paschal Triduum as a sponsal consummation; I myself learned this mystical-sponsal dimension as a totally new reality as I plasmated Iesu Amor’s painting and iconography… but among the Church’s Fathers and the first Christians, this unseen mystical reality was the primordial one. It was SO primordial among the first Christians that the necessary spousal context of Jesus’ life and paschal triduum was present among them but was rarely explicitly stated in the Gospels (the parable of the Bridegroom, the Gospel of John…), as it happens when someone assumes something so evident that it need not be mentioned. The unseen mystical charity primacy reality had been there since the very beginning, waiting for the understanding given by the Holy Spirit to deepen it as it had been since the very beginning, but not yet reaching the moment He willed to reveal it.
It requires humility to discern: that moment, the mystical progression needed to embrace the grace to begin to plasmate an ecclesial reform that integrates the unseen-until-now primacy of charity in a visible way, may have been reached in our present times.
This is not a matter of the “mystical experience of a person” [me or any other] redefining ecclesial structure. Mystical experience cannot redefine sacramental structure on its own. It’s not my mystical experience that redefines sacramental structure; any other could have been chosen to make this visible. It’s the Holy Spirit that deepens the mystical understanding of the Word of God, becoming more and more incarnated through history: «the Spirit and the Bride say, ‘come’». Who deepens how we are sponsally known as His Church-Bride and deepens that knowledge is the Holy Spirit, done sinodally and with sacramental fraternity
También es humilde verdad afirmar otra reformación eclesial que también requiere afirmar la primacía de la caridad, plasmada en cuanto Orden de la Caridad dedicada a formar discípulos filialmente [sacramental y fraternalmente, encarnando la fraternidad sacramental de los primeros cristianos] como Iglesia Madre… ¡Cuán importante es entender: el Amor de Dios no ha de ser algo abstracto o idealizado, sino caridad irradiada, creciendo en comunión encarnada, que se vive en lo concreto, en lo ordinario de cada día, resplandeciendo como antorchas en medio del mundo! Hemos de profetizar con obras vivas de Amor como antorchas que brillan en todo lugar oscuro hasta que amanezca el día… ¡que ya va amaneciendo! Para que el Amor de Dios se plasme en toda nuestra formación personal de forma encarnada, dejando que el Espíritu plasme toda nuestra formación personal filialmente, eucarísticamente y fraternalmente… es necesario que la Iglesia abrace a nivel eclesial un modelo de formación personal que haga posible la información, conformación, transformación, reformación y performación de tota la persona a imagen y semejanza de la Trinidad, tal cual Jesús mismo fue formado por la Sagrada Familia para discernir la voluntad del Padre y encarnar la Eucaristía consumada orgánicamente en la Última Cena y místicamente en la cruz… y sería un modelo personal así, con integración informada (formada desde dentro) por el Padre, con acción conformada en el Hijo, con realización transformada con el Espíritu, con proyección reformada para gloria de la Trinidad-con-nosotros, performando eclesialmente creciendo juntos en comunión entre hermanos que encarna eucarísticamente la comunión con la Trinidad que se abaja más y más en el Espíritu… Sería un modelo de formación personal así, con integracción [unión de las palabras “integración”, “acción” y “realización”] lo que haría posible plasmar la Revelación y la Tradición como encarnación viva en toda la formación personal, brindando una formación eclesial que abarque toda la formación personal humana en cuanto llamada a crecer en comunión incondicional, caminando juntos como Él camina… La Tradición ha de estar abierta también hoy a los crescere del progreso ontológico propio de todo cuerpo humano vivo y al progreso místico de todo cuerpo eclesial vivo. Este modelo de formación personal integractivo implica un gran progreso místico-ontológico para todo el cuerpo eclesial, integrando nuevas formas de profundizar la Revelación, no como algo abstracto ni como Palabra escrita en papel, sino como Palabra viva a la que se sigue dando a luz en nuestros días… Si la encarnación del Amor de Dios no puede ser algo abstracto, la Revelación tampoco: la Revelación también ha de encarnarse en toda nuestra formación personal como Palabra viva y eficaz a la que damos a luz más y más eucarísticamente, de la misma forma que Jesús da a luz al Beloved Holy and Blessed People of God en la cruz…
Aprender a plasmar toda la formación personal como modelo integractivo hace posible que la Tradición conecte [performe] con la formación personal en cuanto encarnada (no meramente como una transmisión de ritos y doctrinas a memorizar y repetir sino como alianza a conmemorar y encarnar). Así, de forma integractiva —integrando el ser, la acción, la realización y la proyección como performación que crece en comunión— la Tradición comienza a formarse encarnada abarcando toda la formación personal humana, eclesial y doméstica, de tal forma que el Espíritu puede vivificar a todo el cuerpo eclesial con nuevos entendimientos más profundos del ser cuerpo vivo, del ser Eucaristía encarnada, del ser filialmente… que hace posible una encarnación de la Palabra más fiel a Su alianza esponsal y de una reformación cuya proyección (proyecto de evangelización familiar) no es mero cambio estructural en el cuerpo eclesial jerárquico integrando el orden de la caridad, sino que va unida a una información del ser, una conformación de la acción, una transformación de la realización que plenifica a toda la Iglesia en cuanto formación personal eclesial más afirmada en la verdad, adorándole más y más con todo el crecimiento en espíritu y en verdad de la misma forma que los Reyes Magos le adoran hoy. ¡Por supuesto integrar un modelo de formación personal eclesial hace posible una Tradición más viva, más encarnada en toda la formación personal plasmada ayudando a ser, ayudando a hacer, ayudando a crecer, ayudando a irradiar y ayudando a florecer resplandeciendo como estrellas del Cielo that keep growing on, glowing on and blooming on more and more, ever more! Esta realidad eclesial que comienza desde dentro, unseen, pero que se hace filial y progresivamente visible también debe sorprendernos: la Iglesia sigue creciendo, somos cuerpo eclesial vivo cuya humanidad sigue creciendo a lo largo del tiempo y de la historia, ¡encarnando más y más Su historia de la salvación en cada hoy como historia viva de Amor! La Revelación no cambia, sino que tiene progresivamente Cresceres —al crecer más plenamente la Tradición se encarna progresivamente con más fidelidad a Su Alianza— que siguen profundizando lo que ya ha sido revelado desde el inicio, pero siempre permanecerán abiertos a nuevos entendimientos del Espíritu, tal cual lo dijo Jesús mismo en Jn 16:
«Aún tengo muchas cosas que deciros,
pero ahora no podéis comprenderlas.
Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad,
os guiará hasta la verdad plena;
porque no hablará por su cuenta,
sino que hablará de lo que oiga
y os anunciará lo que ha de venir.
Él me glorificará,
porque recibirá de lo mío
y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío;
por eso dije que tomará de lo mío
y os lo anunciará.»
Aquí estamos, anunciando de lo Suyo, de Su victoria del Amor, de Su sueño fraterno que se plasma como nueva era de nueva fraternidad, como primavera fraterna… con un entendimiento más profundo de lo que implica la encarnación de la Palabra y de la Eucaristía: hemos de dejar que el Espíritu Santo plasme toda la formación personal en dirección comunión como ícono vivo de la Divina Caridad, como sacramento vivo del Divino Amor-con-nosotros… y esta teología de la luz no es mística elevada: es teología viva que se encarna en lo cotidiano, como liturgia de la luz que es liturgia doméstica cotidiana, irradiando el haz encendido de Su Resurrección en el nuevo albor de Su Corazón en este aquí y este ahora, dejando que Él transforme toda nuestra historia en historia de Amor que le adora con todo el crecimiento, en Espíritu y en verdad fiel, abierta a responder toda pregunta a la luz del Espíritu que no deja de manifestase en orden al crecimiento más pleno de todo el cuerpo eclesial. ¿Qué es caminar juntos como hermanos, qué es ser persona llamada al crecimiento más pleno, qué es ser cuerpo eclesial vivo? Esas son algunas de las preguntas que al encarnar la Palabra plasmada en la formación personal con un modelo integractivo pueden responderse con una veracidad carismática mucho más profunda y también más esponsalmente fiel…
Es así, encarnando el Amor de Dios con más fidelidad a Su nueva alianza, viva y eterna, que se siguen tejiendo más y más redes de caridad encarnada, tejiendo más y más crecimiento en comunión encarnada, algo así como tejidos de crochet que dejamos como ofrenda a Jesús Caridad de la misma forma que los Reyes Magos dan su ofrenda al niño Amor: aquí estamos como familia del Cielo para ofrendar al ofrendarle cuanto somos lo mejor de nuestros talentos, ofrendando nuestra creatividad intelectual, ofrendando la capacidad de concepción creativa dada por el Padre para gloria de Dios que hace posible la plasmación de esta teología de la luz que respeta la soberanía de Jesús Caridad sobre la formación personal, que hace posible este proyecto de evangelización familiar que respeta a la familia conforme al plan de Dios, que hace posible este modelo integractivo de la formación personal que respeta la dignidad humana y sacramental incondicionalmente…
Me ha tomado muchísimos años llegar a esta claridad tan sencilla que es todo un regalo, pero doy gracias a Dios Amor por el inmenso regalo de ofrenda los años más fructíferos de mi juventud para darle a luz como Jesús Caridad que jamás dejará de hacer nuevas todas las cosas, todos los corazones, toda la historia… llamándonos y dándonos la gracia para seguir realizando de formas siempre nuevas Su sueño: nuestra conversión en civilización del Amor donde todos caminamos como hermanos y hermanas que crecen juntos en más y más comunión, ever more, resplandeciendo como antorchas que brillan más y más alto, como estrellas del Cielo que resplandecen más y más allá de nosotros mismos…
If I am wrong, may God correct the mistake. But if we are right, may the Church grow and be open to the Holy Spirit’s deepening of new understandings, so that we all may grow as a more vivified living ecclesial Body that will always be His Living Body.
Que disfruten mucho este regalo del Día de Reyes. Disfruten plenamente el regalo de manifestar la grandeza del Amor de Dios que ama eucarísticamente, dándose a conocer por como aman y por como consuman Su alianza esponsal al caminar juntos como Él camina, dando gracias por el regalo de vivir la Tradición permaneciendo incondicionalmente abiertos a la gracia y a la nueva vida que viene del Espíritu.
¡Feliz Epifanía!
Enjoy growing together in communion!
PD: Los videos y fotos que tome del sponsal vow pueden verse aquí, en mi cuenta de Instagram: https://www.instagram.com/integractive/p/DTLnwr1kqKj/